Los personajes no me pertenecen, sino a Cressida Cowell y DreamWorks. La historia es una adaptación del libro "Serial Hottie" de Kelly Oram (Autora altamente recomendada) con muy ligeros cambios en los diálogos y ambiente para adaptarlo a esta pareja y mundo fantástico. Habrá un crossover masivo (necesario y divertido) con personajes de la Franquicia Disney y DreamWorks.

Disfruten. Reviews con cuenta registrada responderé con gusto.


12.

Hiccup me atrajo hacia él y murmuró en mi pelo con una voz sedosa.

—¿Eso es lo que te ha tenido tan alterada esta semana? ¿Por qué no me lo dijiste?

—Me siento como un caso de paranoia mental.

Hiccup me besó en la cabeza y me frotó la espalda, tratando de mandar lejos mis nervios mientras me abrazaba. Su toque era tan tierno y su sonrisa tan sincera ¿Y la manera en la que se perdió en mis ojos? Fue demasiado para resistir. Cuando me dijo que no me preocupara y me prometió que estaría a salvo, era difícil no creerle. Sintió el momento en que me relajé. Me miró con sus grandes ojos esperanzados.

—¿Así que no era sólo miedo de mí? ¿De verdad me crees acerca de Dagur?

No podía mentirle. No podía estar allí y ver ese rostro que quería que yo tuviera fe en él tan malditamente mal, y decir una mentira.

—Si ese detective me pudo encontrar, entonces el Acuchillador también puede hacerlo. He sido un poco loca —dije, cambiando de tema.

Hiccup me abrazó de una manera que hubiera podido crear la paz mundial. Mi corazón se partió en dos ¿Cómo podía ser este chico el Acuchillador de los Sábados por la Noche? Yo deseaba una manera de separarlos y sólo quedarme con este Hiccup. Odiaba la forma en que me dieron ganas de confiar en él. Odiaba la forma en que me hizo sentir. Me hubiera gustado poder odiar todo de él de la manera que necesitaba, pero no podía. Sobre todo cuando rompió el sensible silencio.

—Creo que mi tío tenía razón. Estoy enamorado de ti.

Su declaración fue tan pura como terrible, y sin embargo la forma en que mi corazón reaccionó ante su confesión fue aún más aterradora.

—Yo…

Hiccup sacudió la cabeza.

—No tienes que decir nada. Sólo necesitaba que lo supieras —Mientras me encontraba allí luchando contra los sentimientos que no podía reconocer y las emociones que no sabía que era capaz, Hiccup abrochó el collar alrededor de mi cuello.

Después de asegurase de que estuviera recto, consideró mi expresión abrumada, y tímidamente, acercó sus labios a los míos y me dio tiempo de protestar si lo necesitaba. No protesté. Mientras me daba el más amoroso, tierno y perfecto beso en el mundo, me di cuenta de que mi corazón siempre le pertenecería a él, y nada en mi vida me ha causado más dolor. Me zafé de su agarre y me tambaleé hacia atrás tratando de recuperar el aliento.

—Lo siento —dije jadeando. Me quité el collar y lo dejé sobre la mesita de noche y me volví fuera de su habitación—. Me tengo que ir.

Corrí escaleras abajo y al otro lado de la calle, apartando el sonido de la voz de Hiccup llamándome y haciendo caso omiso de las estúpidas bromas de mis amigos. Sólo había una persona en el mundo a la cual yo quería en este momento y esa era Rapunzel. En el momento en el que llegué donde ella seguía esperándome ansiosa justo enfrente de nuestro porche y me lancé en sus brazos, ya me hallaba repleta en llanto. En algún lugar, una nueva grieta se había abierto en el tiempo espacio continuo.

—¿Astrid? —preguntó.

Podía sentir a mis amigos detrás de mí y no podía siquiera imaginar su sorpresa.

—¿Qué paso? —preguntaron los tres al mismo tiempo.

—No me hizo daño —les dije rápidamente—. No me ha hecho nada malo.

—Vayan a casa, idiotas —gritó Rapunzel por encima de mi hombro—. Los llamará más tarde.


Después de mi única-vez-en-mi vida, nunca-siendo-repetida crisis emocional el miércoles, le conté a Rapunzel todo. No me juzgó por estar enamorada de un asesino en serie. Casi. Ella escuchaba, me animó lo mejor que pudo, y me ayudó a ocultar mi depresión de mis padres hasta su salida para sus vacaciones después de esta noche.

Para cuando llegó el sábado y nos encontrábamos oficialmente bloqueadas por la noche, yo no había visto ni hablado con nadie más que ella en días, y estaba empezando a mostrarse. Cogí el mando a distancia de Rapunzel y empecé a moverlo de un tirón a través de los canales.

—La TV los sábados apesta.

—Olvida eso. Voy a donde Ruffnut. Mamá y Papá ni siquiera están en casa. Nunca sabrán si salimos.

—¿Vas a dejarme aquí sola?

—Bueno, ¿Por qué no? Tú eres probablemente la más segura rubia en el sur de Berk. No sólo el Detective Bludfist dice saber que Hiccup no hará daño a nadie, te ama. No va a matarte. Además, son las ocho ya. Probablemente está afuera acechando a su próxima víctima en estos momentos.

Casi como si el destino se burlara de nosotras, el timbre sonó.

—Así que, si está aquí en este momento —le susurré a Rapunzel a medida que nos asomamos a la ventana—, ¿Eso me hace su próxima víctima?

Rapunzel miró confundida y preocupada.

—Ustedes —llamó Hiccup con voz plana—, puedo ver sus sombras a través de la cortina.

Rapunzel y yo saltamos fuera de la ventana, fijando nuestras espaldas contra la puerta principal.

—¿Qué vamos a hacer? —le pregunté—. ¿Lo dejo entrar?

—Astrid, ¿por favor? No me iré de aquí hasta que hayamos hablado.

—Suena desesperado —dijo Rapunzel. Su rostro se llenó de simpatía y me encogí. Ella todavía no había sido expuesta a la vulnerabilidad de Hiccup, y me pareció que estaba tan susceptible a él como yo, porque antes de que pudiera decir algo abrió la puerta.

—Hola —comenzó a decir, pero irrumpió derecho pasándola, cerró la puerta detrás de él y luego se volvió hacia mí.

Retrocedí hasta que me topé con la pared.

—¿Sólo no vas a hablar conmigo otra vez? —preguntó.

Ese era más o menos el plan. ¿Qué se supone que diga? ¿Odio haberme enamorado de ti, y estar cerca de ti duele demasiado? Incluso ahora mientras permanecía de pie en silencio rogándome aceptarlo, mi corazón y mi cabeza se hallaban en guerra dentro de mí. Él comenzó a venir hacia mí y en un movimiento sorpresa, Rapunzel se acercó a mi lado, estrechando mi mano.

Mantenlo feliz, me recordé. No puede saber que sospechas de él.

—¿Te quieres quedar por un rato?

—Sí.

Miré a mi hermana. Parecía preocupada, pero me dejaba la decisión a mí. Hiccup rozó sus dedos contra los míos cuando pasé por delante de él. ¿Por qué su contacto tiene que ser así de eléctrico? Envió una corriente a través de mí, haciendo imposible para mí romper la conexión. Lo miré impotente, y luego le di mi mano.

—¿Cuáles son tus planes esta noche? ¿Nada divertido? —dijo Rapunzel.

—Es sábado. Astrid es mi único plan para la noche.

Rapunzel y yo intercambiamos una mirada. Traté de sentarme en el sillón de mi padre, pero había dado mi mano a Hiccup y él no estaba dispuesto a renunciar a ella. Tiró de mí hacia abajo en el sofá con él.

—¿Estás bien? —preguntó cuándo me puse rígida a su lado.

Asentí rápidamente, pero Hiccup parecía que no me creía. En un intento por convencerlo, saqué mis pies debajo de mí y me inclinó en su contra. Bingo. Hiccup inmediatamente se olvidó de todo, excepto el hecho de que me acurruqué contra él. Se olvidó de nuestro "asuntos pendientes" y resolvió a sí mismo una larga noche de ver la televisión.

Dos repeticiones de Los Simpson y un episodio de House después, empecé a dudar de que el Detective Bludfist prometiera que todo esto acabaría pronto. Hiccup obviamente no pensaba en ir a ningún lugar o matar a nadie esta noche. Mientras me encontraba sentada a su lado y me masajeaba ligeramente la parte de atrás de mi cuello, relajándome en un estado de semi-conciencia, me imaginé que podía haber peores cosas. Debo haberme dormido, porque desperté asustada por el jadeo de mi hermana.

—¿Qué es? —pregunté, sonrojándome cuando levanté mi cabeza del hombro de Hiccup.

Eran las noticias de las once, y vi la cara de una rubia. Pero no era cualquiera. La reconocí al instante como una de las imágenes en el armario de Hiccup.

—¿Hubo otro asesinato? —jadeé—. ¿Esta noche?

Miré a Rapunzel. Lucía tan asombrada como yo.

—No es de esta noche —dijo Hiccup, interrumpiendo nuestra conversación silenciosa. Las dos lo miramos y esperamos a que lo explique—. ¿No han visto la noticia en todo el par de días? La encontraron la semana pasada —apuntando a la pantalla—. Pero sólo la identificaron como una de las víctimas de los Sábados por la Noche ayer.

—¿Ayer?

—Diecisiete años de edad, Stormfly Nadder —recitó Hiccup—. Arrastrada encima de la orilla del Refugio de Vida Silvestre del Río Dragón la última semana. Creen que fue abandonada cerca del río y arrastrada en esa gran tormenta que tuvimos.

—¿Murió hace dos semanas? —preguntó Rapunzel.

Cuando Hiccup asintió con la cabeza, Rapunzel me miró con ojos muy abiertos, pero me perdí lo que trataba de decirme con esa mirada.

—¿Por qué les tomó una semana para identificarla? —le pregunté.

—Piensa en ello. Les tomó una semana para encontrarla. Ella no estaba en la mejor condición.

—Ew.

—Además, ¿Con los animales en el refugio? Estoy sorprendido que fueron capaces de confirmar que es víctima de los Sábados por la Noche en absoluto. Apuesto a que el Acuchillador no se sentía muy feliz cuando no se encontró.

—Casi suena como si fueras infeliz al respecto —me quejé.

Recibí una mirada de Rapunzel, pero Hiccup sólo se encogió de hombros.

—Me volvía loco —admitió—. No tiene sentido que un asesino en serie rompa su patrón. Y luego no hubo asesinato el pasado Sábado tampoco. No me gusta —Hiccup frunció el ceño y me llevó en sus brazos, apretándome protectoramente—. Ahora que han encontrado a Stormfly, estoy seguro de que habrá otra víctima mañana.

—Astrid —dijo Rapunzel, aclarándose la garganta. Me miraba con ojos locos. Por mi vida no me podía imaginar lo que pasaba repentinamente con ella, así que cuando dijo—: ¿Todavía tienes el cepillo que te dejé prestado? Mi pelo me está volviendo loca —No cuestione la idiotez de su declaración. Estoy segura de que Hiccup sabía que no había prestado ningún artilugio para el cabello, pero no me importaba. Rapunzel se volvía loca por algo, y yo era demasiado curiosa para no enterarme de lo que quería decirme.

—Sí, te voy a enseñar donde está… Voy a estar de vuelta —Rocé mis labios contra los de Hiccup. Ese beso breve ofrecido espontáneamente por mí le hizo sonreír tan grande que me di cuenta de lo hambriento de afecto que se hallaba.

Guau, soy muy mala. El beso tuvo el efecto deseado, sin embargo. Me dejó levantarme sin cuestionar dónde iba o que no iba a correr y esconderme. Lucía tan distraído que ni siquiera creo que cuestionó la mentira. Debo tratar esto con más frecuencia. Rapunzel se detuvo en la base de la escalera. Después miró hacia atrás para asegurarse de que Hiccup no nos había seguido, me volví hacia ella.

—Astrid —chilló con entusiasmo—. ¡Tenemos que ir a llamar al Detective Bludfist! Tenemos que darle la noticia sobre Hiccup —Me confundí totalmente—. ¡Él no lo hizo! Esa chica fue asesinada hace dos semanas —dijo como si eso lo explicara todo.

—¿Y?

Rapunzel puso los ojos.

—La noche pasada, Hiccup estuvo contigo toda la noche. Entonces no pudo haber matado a esa chica —dijo—. No es el acuchillador. Y si no es el acuchillador, entonces eso quiere decir que no lastimó a Dagur tampoco. ¡Ha estado diciendo la verdad!

—Pero si no fue él el que lastimó a Dagur, ¿Quién lo hizo?

No es que estas no fueran grandes noticias, pero yo estaba luchando por comenzar a aceptar la horrible verdad, ¿Y ahora se suponía que sólo no creyera?

—¿A quién le importa? De lo único que Hiccup es culpable es de ser un bombón. Puedes ser su novia. Está bien amarlo.

—No lo sé. ¿Qué pasa con las fotos, y el…?

—Es un aficionado al crimen extraño, como dijiste. ¿Quién sabe? Astrid, estuvo contigo toda la noche y en algún lugar de todo el camino por la ciudad, una chica fue asesinada. No pudo haber sido él. El Detective Bludfist dijo que el hombre que atacó a Dagur era sin duda el Acuchillador. Él debe haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado. Tú misma lo has dicho, Hiccup sigue diciendo que no tocó a Dagur. Está diciendo la verdad. Tiene que hacerlo. ¡Esa chica muerta lo prueba! Voy a ir a las escaleras para llamar al Detective ahora mismo y decirle la buena nueva. Vuelve allí y pasa algún tiempo con tu extraño-pero-no-psicótico novio.

Suspiré. Tal vez tenía un tiempo difícil creyendo en la inocencia de Hiccup porque lo quería tan mal. Simplemente no hay forma en que podría ser tan fácil.

—¿Todo bien por aquí? —preguntó Hiccup de repente.

Grité, por supuesto. La forma en que Hiccup puede sigilosamente deslizarse a una persona es inquietante. Rapunzel sonrió con más intensidad a Hiccup de lo que nunca la había visto sonreír a nadie.

—Todo está bien. No me di cuenta de lo cansada que me sentía. Tengo algunos chicos a los que llamar. ¿Crees que puedes manejar a Astrid vigilándola el resto de la noche? —Hiccup asintió en silencio, como si todavía no le hiciera entender lo que pasaba, porque el pensamiento de que podría dejarnos solos era imposible. Tengo que admitir, que era bastante adorable—. Bien. Estoy fuera —dijo Rapunzel, y luego vagaba por las escaleras.

Cuando oímos la puerta del dormitorio cerrada, Hiccup se volvió hacia mí, aturdido.

—¿Ella realmente se ha ido? Creí que no confiaba en mí como para dejarnos solos.

De ninguna manera iba a explicar este repentino cambio de corazón de Rapunzel.

—Te dije que es voluble.

—No pensé que confiabas en mí, tampoco —Toda la alegría había desaparecido de la voz de Hiccup y me hizo sentir como un idiota—. ¿Por qué huyes de mí? ¿Por qué no me has hablado en tres días?

Encontré su mirada, y desee no haberlo hecho. ¿Por qué tenía que mirarme así? El asustado Bambi no podría hacerme sentir peor si hubiera sido yo quién mató a su madre.

—Lo siento —le susurré. Me hubiera gustado encontrar más de mi voz, pero al menos con agitación así, Hiccup sabía lo mucho que significaba lo que dije.

—¿Qué hice mal? —preguntó.

—Nada —le dije rápidamente. Si no ha matado a nadie, entonces no ha hecho absolutamente nada malo—. Soyla que se mantiene metiendo la pata. Soy una mierda de novia.

Hiccup me estudió y decidió que yo decía la verdad.

—Estás perdonada —dijo finalmente.

Luego, en un movimiento tan rápido que me dejó sin aliento, Hiccup me levantó y me fijó a su lado en el sofá.

—Me debes una sesión —Se distrajo demasiado por mis labios para terminar la frase—. Esta vez no hay nadie que nos detenga. Tus padres se han ido. Tu hermana no importa. Incluso le expliqué a mi tío que ustedes se encontraban en casa solas y necesitabas a alguien que se quedara contigo, por lo que no tengo que dejarte esta vez. Estamos juntos esta noche y ni siquiera necesito una coartada.

Me estremecí. Por un segundo me perdí en su beso. Hasta que algo hizo clic en su lugar en la parte de atrás de mi cerebro.

—Tu coartada —jadeé.

—¿Qué?

—¡Te fuiste! —alegué, luchando para empujar a Hiccup lejos de mí—. La última vez que estuviste aquí, no te quedaste conmigo todo el tiempo. ¡Te fuiste!

Hiccup miró confundido. Supuse que no podía culparlo.

—¿Sí? —dijo, sin saber por qué me volvía loca—. Para hablar con mi tío, ¿Te acuerdas? Pero no es necesario esta vez —Empezó con los besos de nuevo y tenía un tiempo difícil deteniéndolo lo suficiente como para decir—. No te dejaré esta noche.

Hiccup continuó besándome, pero yo no podía devolverle el beso porque mi cabeza daba vueltas. Había estado dormida durante horas esa noche. Dijo que sólo se había ido por una hora pero en realidad, pudo haberme dejado en cualquier momento. Tenía tiempo de sobra para escaparse, matar a alguien, lavar la evidencia, y colarse de nuevo en mi habitación después de la salida del sol. La única cosa que hizo que mi hermana esté tan segura de que era inocente era su coartada, y eso era un gigante negro agujero.

Volví la cabeza hacia un lado, pero eso no hizo detener de Hiccup. Sus labios rozaron mi mejilla y luego fue a mi oído.

—Te amo, Astrid. ¿Tienes alguna idea de lo que se siente? ——. Necesito que me beses. Ahora mismo.

Oh, por el amor de… mierda. Le di un beso. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo besé como si no hubiera mañana. Después de todo, si era un asesino con un gusto por las rubias, tal vez no había mañana para mí. Oh bueno. Si me mata esta noche, al menos moriré feliz. Los besos se detuvieron al instante. Abrí mis ojos para averiguar que pasó y encontré a Hiccup mirándome con cautela.

—¿Qué acabas de decir?

Fruncí el ceño. ¿Había dicho algo?

—¿Qué quieres decir con "¿Si me mata esta noche al menos moriré feliz?" ¿Si quién te mata? ¿Yo?

Oops. ¡Maldito estúpido mi cerebro!

—Uh… —Ahora estoy muerta con seguridad—. No sé lo que dices. Yo no he dicho nada.

—Astrid —Hiccup sacó mis manos de su cuello—. No me mientas. Te escuché alto y claro. ¿Qué quieres decir?

—Nada —le solté, mi temperamento quemando en respuesta al suyo—. Y si te vas a poner de mal humor, entonces puedes irte.

—No lo creo. No hasta que me lo digas.

Salté del sofá y Hiccup se puso de pie con sus manos cerradas en torno a mi muñeca antes de que incluso pudiera pensar en correr. Me aparté y cuando Hiccup aún no me dejó ir, hice una bola con el puño libre y golpeé tan duro como podía. No creo que creyera que jamás pudiera golpearlo. Esa es la única explicación para el hecho de que no se agachó lo suficientemente rápido, y la mirada de sorpresa en su cara cuando lo registró. Hiccup me miró sorprendido. Poco a poco, llevó sus dedos a la nariz. Cuando retiró la mano, examinó la sangre en el dedo con un sentido de temor reverencial. Tiré mi brazo libre de él.

—¡No. Me. Des. Órdenes!

—Tú me golpeaste —Se veía desconcertado aún por esto.

—Y voy a hacerlo de nuevo si tengo que hacerlo. ¡Fuera de mi casa!

Hiccup finalmente se sacó de su estupor.

—No me iré mientras estés actuando así. ¿Qué está pasando?

Dio un paso hacia mí y di un salto atrás, golpeando con fuerza la mano. Cuando se dio cuenta de lo seria que estaba, evaluó la situación. Por desgracia, el camino que decidió seguir fue hacerme frente. Corrió hacia mí, pero esta vez lo vi venir y no me iba a llegar tan fácilmente. Le tomó cuatro veces más para ponerme en el suelo con mis manos detrás de mi espalda esta vez, y una vez que lo hizo estaba indefensa y ambos agotados.

Ya sabía que era inútil luchar, pero eso no significaba que no lo haría. Luché y luché hasta que mi cuerpo me dolía. Entonces grité con frustración cuando me vi obligada a darme por vencida.

—¡Te odio!

—No, no lo haces. Sabes que lo siento por esto, pero eres demasiado terca para tu propio bien, y no estás actuando racionalmente en estos momentos. Dime por qué crees que te voy a matar.

Le respondí golpeándolo tan fuerte que casi tiró mi brazo de su agarre. Parte de mí quería arrancarlo de mi hombro sólo para que Hiccup se sintiera mal, pero antes de que pudiera sacar las agallas para hacer eso, inclinó su cabeza hacia la mía.

—Por favor, cálmate —suplicó. Odiaba que su voz sonara llena de preocupación—. No puedo manejar esto. Algo ha estado equivocado toda la semana y necesito que me digas qué es. La verdad esta vez, por favor. No te puedo ayudar a menos que confíes en mí.

—Sé que eres tú, ¡Está bien! —grité, derrotada—. ¡Sé que mataste a esas chicas! ¡Y si me vas a matar entonces hazlo ya, porque no aguanto más! ¡Te odio por hacerme sentir cosas sobre ti que no debo!

—¡Astrid! —Hiccup se quedó sin aliento—. ¿De qué estás hablando? ¡Yo no he matado a nadie! ¿Cómo se te ocurre eso?

—¡Encontraron el coche de Dagur! —grité, y entonces toda la lucha me dejó. No podía gritar más—. Eso es lo que dijo ese detective cuando me viste con Rapunzel hablándole. En el interior había un cuchillo que tenía ADN de dos de las chicas de los Sábados por la Noche.

Fue entonces cuando Hiccup dejó de luchar. Sentí su cuerpo aflojarse. Tropezó mientras subía encima. Cuando me di la vuelta sobre mi espalda, Hiccup se encontraba sentado allí, viéndose fantasmalmente blanco. Dudo que habría sido capaz siquiera de ponerse de pie en el momento, si lo hubiera intentado. Parecía asustado, lo que me hizo querer consolarlo. Lo odiaba por eso. Pero también no pude evitarlo.

—Si eso es cierto, ¿Por qué te dijo eso? ¿Por qué simplemente no me arrestó?

—Porque no tenemos pruebas concretas de que tú atacaste a Dagur. Te necesita para ir tras otra chica. Me dijo que no podía romper contigo porque averiguarías lo que sabíamos. Dijo que era una buena distracción para ti y me dijo que te hiciera feliz —Yo no podía dejar de sonreír amargamente.

—Su plan funcionó a las mil maravillas. Me ha mantenido distraído mucho esta semana. Demasiado distraído —Hiccup se puso de pie y comenzó a caminar por la habitación—. Debería haberlo imaginado —se reprendió a sí mismo—. Lo vi contigo y no cuestioné. Sabía que algo iba mal. Incluso sabía que me mentiste el miércoles, pero me preocupé tanto por ti que no lo relacioné ¿Cómo pude haber sido tan estúpido? —lucía enfadado. Se perdió en sus pensamientos y sacó su cuchillo de su bolsillo trasero. Mi sangre se convirtió en hielo en mis venas mientras lo miraba estúpidamente abrirlo y cerrarlo. Mientras contemplaba mis posibilidades de escape si corriera hacia la puerta ahora mismo, lo que era una pobre consideración ya que ahora se encontraba parado y saltaría sobre mí en el segundo que tratara de ponerme de pie. Los ojos de Hiccup cruzaron como un relámpago hacia abajo en mí—. Este detective ¿Está con el FBI? —Sacudí mi cabeza—. Quería utilizarte como cebo, ¿Y sólo estuviste de acuerdo con él?

—No me usó. Sólo dijo que si sabías que yo sabía tu secreto, ibas a tratar de matarme. Dijo que no romper contigo era la única manera de mantenerme a salvo. Prometió mantener un ojo en mí. Dijo que sabía que no podrías lastimarme.

—Apuesto a que lo hizo —murmuró Hiccup.

Tuve que mirar hacia otro lado mientras decía mis próximas palabras, porque me daba vergüenza creerla.

—Yo pensé que lo sabía, también —susurré patéticamente—. Incluso si pensaba que matabas a las chicas que se veían igual a mí, estaba segura de que nunca me harías daño. Es por eso que seguí con esto. Y es por eso que me molesté tanto el miércoles, porque no podía hacerme odiarte. No podía no gustarme cuando me besaste. Me dijiste que me amabas y yo… ¡Eres un asesino en serie! Y yo de estúpida no podía dejar de enamorarme de ti de todos modos.

Sonrió cariñosamente lastimado.

—Tienes razón —bromeó—. Eso fue estúpido de ti. No es que no lo aprecio. Pero no puedo creer que no estés tomándolo más en serio. Estás en peligro. Peligro real. ¿Te das cuenta de eso? —Hiccup estaba al cien por ciento serio, y su tono fue más duro de lo que jamás lo había oído—. ¿Y qué hay de tus padres? —continuó a despotricar—. No puedo creer que se fueron con esto. Y dejarte sola.

—¿Estás bromeando? Mis padres no saben nada de esto. Cuando el detective nos contó dijo que no podíamos decirle a nadie, nos hizo mantenerlo en secreto. Yo tenía miedo de que te enteraras, o de que si mis padres cancelaran su viaje.

—Espera ¿Él sabe que estás sola en casa este fin de semana? —Los ojos de Hiccup se estrecharon y todo su cuerpo se puso rígido. Me agarró del brazo y tiró de mí a mis pies—. Vamos a salir de aquí ahora mismo.

Me tomó unos pasos antes de que lograra golpearlo. Esto fue todo.

—¡El infierno que nos vamos! —le dije, arrancando mi mano de la suya. Me sorprendió que no hubiera estado aferrado con más fuerza. Intenté contraatacar por las escaleras, pero me agarró por el tobillo.

—¿Aún crees que quiero matarte? —preguntó incrédulo.

Sabía que sólo era cuestión de segundos antes de que él me tirara de nuevo, pero ahora me encontraba suficiente cerca para que Rapunzel pudiera oírme sobre el estéreo explotante de su habitación.

—¡Rapunzel! —grité—. ¡Llama al Detective Bludfist!

—¡Sólo espera!

—¡Aléjate de mí! —Pateé hacia atrás y logré golpear a Hiccup en la cara con tanta fuerza que me soltó. Me apresuré a subir las escaleras. Si tan sólo pudiera llegar a la habitación de mi hermana, podríamos cerrar la puerta y esperar a que la policía aparezca. Hiccup era demasiado rápido. Voló a mí, ya llegando a la cima de la escalera. Me tenía en el piso de nuevo—. ¡Rapunzel! —grité.

—¡Astrid sólo escúchame un segundo! No lo pueden llamar —me gritó Hiccup—. ¿No lo entiendes? Los asesinatos en serie son únicamente manejados por el FBI, no…

Hiccup cortó a media frase y dejó escapar un grito de dolor. Luego Rapunzel gritó y Hiccup cayó inerte encima de mí. Lo empujé lejos de mí y encontré a mi aterrorizada hermana de pie junto a nosotros, sosteniendo el arma de electrochoque de Hiccup.

—¿Estás bien? —preguntó ella, con las manos temblando y las lágrimas corriendo por su rostro.

Hiccup tosió mi nombre, no del todo inconsciente, y cuando trató de alcanzar su mano hacia mí, Rapunzel gritó cuando lo aniquiló otra vez. Tuve que quitarle la cosa de las manos antes de que soltara el gatillo. Esta vez Hiccup quedó inconsciente.

—No creo que te propongas hacer eso a alguien más de una vez —Respiré. Era la única cosa en la que podría concentrarme en ese momento, la manera de mi cerebro de tratar con mis miedos. Me encogí en lo ensangrentado que su rostro se veía. Imagino que lo podría haber pateado muy bien.

Rapunzel y yo nos encontrábamos ambas tan agitadas que cuando el timbre de la puerta sonó, gritamos de nuevo antes de darnos cuenta quien sería.

—¡Detective Bludfist! —jadeó Rapunzel.

Corrimos por las escaleras y nos sacudimos en los brazos del sobresaltado policía. Sí, se sorprendió un poco al encontrar dos histéricas adolescentes. Rapunzel y yo comenzamos a lanzar la historia al mismo tiempo, hasta que el detective rió y nos detuvo.

—Chicas —dijo tranquilamente—. Una a la vez, por favor.

Di un paso hacia atrás, capaz de calmarme más rápido que mi hermana. La dejé hablar, ya que dudaba que fuera capaz de detenerse a sí misma. Ella parecía estar en estado de shock. Cuando Rapunzel se aferró a la chaqueta del detective y comenzó a explicarle que Hiccup intentó matarme y ahora estaba inconsciente en el pasillo de arriba, el detective Bludfist dio un paso en la casa y despacio cerró la puerta tras de él, deslizando el cerrojo en su lugar. Tenía un brazo apoyado en torno a mi hermana, escuchando cuidadosamente su historia, pero nunca quitó sus ojos de mí.

Sus locos y hambrientos ojos. Me di cuenta sólo un segundo demasiado tarde. El detective reconoció el momento en el que la compresión me golpeó. Sonrió. ¡Estúpida! ¡Imbécil!

—Él estuvo intentando decírmelo, pero yo no prestaba atención.

—El chico se había dado cuenta, ¿Verdad? —El detective Bludfist rió—. Yo sabía que él lo intentaba. ¿Por qué crees que te necesitaba para distraerlo? Ah, ah, Astrid —dijo cuándo mi cuerpo se tensó—. Ten un poco de paciencia.

Rapunzel sacó su cara del pecho del detective Bludfist y sólo tuvo tiempo de preguntar "¿Qué…?" Antes de que el psicópata le diera la vuelta y la atrapara con fuerza contra su cuerpo. No vi cuando agarró un cuchillo, pero de repente lo tenía presionado contra su garganta. Rapunzel y yo nos congelamos.

—¿A-A-astrid?

—No te muevas —le advertí. Entonces centré mi mirada en el detective. Aún no me había quitado los ojos de encima. No estaba incluso segura de que él pudiese parpadear.

—No te preocupes, Astrid —dijo Bludfist—. Te daré una posibilidad, sólo que no todavía.

El detective finalmente rompió su mirada para sonreírle a mi hermana de una forma que me daría pesadillas luego. Me sentía contenta de que Rapunzel no pudiera mirarlo.

—¿Qué hay sobre ella? —pregunté, empujando mi histeria hacia el fondo lo mejor que pude. Mi voz todavía temblaba, sin embargo—. ¿Le darás la misma oportunidad?

Bludfist le dio a Rapunzel una mirada calculadora.

—Podría —reflexionó. Entonces sus ojos se clavaron en mi otra vez—, pero tú y yo sabemos que no importaría. No eres una luchadora —susurró en el oído de Rapunzel—. ¿Lo eres?

El detective deslizó lentamente la hoja de su cuchillo hacia abajo por la garganta de Rapunzel, atrapándolo en el cuello de su camisa. La tela sumergida suficientemente bajo como para mostrar su escote. Ella jadeó y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Vi con horror como el detective se echó a reír y entonces lamió las lágrimas de su cara.

—¡Basta ya! —grité, cuando Rapunzel comenzó a sollozar.

En lugar de entrar en pánico, mi miedo se convirtió en rabia. Cambié mi peso sobre las puntas de mis pies. No tenía idea de lo que iba a hacer, pero de ninguna manera iba a dejar que le hicieran daño a mi hermana.

—Cuidado —advirtió el detective, pero la forma en que su voz ronroneó esperaba que lo intentara.

—Déjala ir —El detective Bludfist dejó escapar una risa cruel—. Nunca lo conseguirás debido a nosotras —dije, intentado sonar más fuerte de lo que me sentía—. Sabes que no voy a estar de pie aquí esperando a que termines con ella, y ella no es realmente la que deseas.

—Eso no es totalmente cierto —dijo el detective, aunque no podía ocultar su deseo. Rapunzel definitivamente no era quien quería. Me deseaba tanto que apenas podía mantener la concentración—. Odiaría que Rapunzel se perdiera la diversión. Después de todo, estoy muy agradecido con tu hermana. Tu estúpida, imaginativa, ridícula, tonta, brillante hermana —La besó en el lado de su cabeza y suspiró—. Cuando presentaste ese informe, me diste un regalo. Dos regalos.

Rapunzel se quedó sin aliento ante sus palabras.

—Es mi culpa —sollozó—. Todas tus víctimas tenían antecedentes penales. Así es como los encontrabas. Nunca habrías encontrado a Astrid si yo no hubiese llamado a la policía por Hiccup.

—Ni en un millón de años —acordó—. Pero es tan deliciosamente perfecta. Hiccup también, ¿Con su accidente, la muerte de sus padres y un carácter introvertido? No podría haber creado un mejor chivo expiatorio si lo hubiera conjurado de la nada.

—Astrid —sollozó Rapunzel—. ¡Lo siento tanto!

—No lo sientas —le dijo Bludfist—. Has salvado vidas. ¿Quién sabe por cuantas otras chicas habría ido si tú no me hubieses dado una manera tan hermosa de salir?


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¡Finalmente! Luego de tantas intrigas, miedos, sospechas y dolor, sabemos quién es el asesino. Felicidades a dancingRAINBOWS, Minie, Yesy Naskya, city-lights-nx, fanatico z, aileen, FallerPyF017, Tori Berk, SkyllerFirstLight, Forever Hiccstrid, I dont know I want to sleep por creer fielmente que Hiccup era una víctima inocente de todo esto, no ha hecho nada malo y sólo un chico caliente y adorable a la vez ;) este capítulo está dedicado a ustedes.

Hasta la próxima. Besos, Higushi.

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