Edward POV.


Ella sonreía divertidamente, mientras el Doctor y yo intentábamos serenarla ¿Acaso había perdido el juicio?

Debía reconocer que me daban ganas de reír con ella, pero sabía que si lo hacía perdería la credibilidad de mi papel, demostrarle que no dominaba nada en mí, que viese que es duro que te traten con la punta del zapato.

Al fin después de un rato se calmó e intento poner de su parte.

Cuando cerró sus ojos, el Dr. Hedge hizo una seña para que me quedase en silencio.

Dio inicio a la grabación.

—Isabella ¿Estás ahí? —le preguntó con voz suave y pausada.

—S-Si —susurró ella.

Se veía extraña, demasiado tranquila, sus rasgos se veía más hermosos cuando no fruncía el ceño.

—Dime ¿Qué ves? —inquirió el doctor.

—Recuerdo la consulta —volvió a susurrar.

—Bien, entonces a la cuenta de tres retrocederás un mes —le susurró.

En mi mente llevé el conteo.

El silencio reinaba en la habitación, hasta que Bella rompió con él. Jadeaba y gemía extrañamente, retorciéndose en el sofá.

—¿Qué pasa? ¿En donde estas? —le preguntó el médico.

—E-Edward, en la tarde d-de nuestro m-matrimonio —gimoteo.

Él medico comprendió de inmediato que ocurría.

No pude evitar sonrojarme, me sentí incomodo. Él doctor de cierta forma estaba presenciando nuestra intimidad.

—Bien, cambiemos el escenario —dijo perturbado ante los movimientos que hacía mi esposa en el sofá —. Nos situaremos tres meses atrás.

Volvió a repetir el conteo.

Ella parecía más tranquila, el rubor de su rostro era mucho menor.

—¿Dónde estas ahora? —le volvió a preguntar.

—Estoy en la habitación del hotel, yo… yo vivo allí. Edward esta pidiéndome explicaciones, hice algo que le molesto… —dijo frunciendo el ceño.

Llamé la atención del médico y le pedí que continuase preguntándole cosas.

—¿Por qué discuten?

—Lo besé y él esta molesto, por qué jugué con él… pero no entiende que era más de lo que podía reconocer… —jadeó un tanto perturbada.

El médico me miró y le pedí que continuase.

—¿Qué no puedes reconocer? —dijo Hedge.

Era exactamente lo que quería escuchar.

Ella se tomó su tiempo, fruncía el seño y negaba constantemente con la cabeza.

—Que… —se silenció.

—¿Qué? —interrumpí nervioso.

Ella comenzó a moverse de un lado a otro, Hedge logró calmarla.

Bella intentó hablar.

—Q-Que me… m-e gustó —asumió con voz entrecortada.

—¿Te gustó bromear o lo el beso? —insistió.

—El beso… él me confunde y le gusta… me da rabia eso —continuó titubeando.

¿Qué? ¿Le confundía? Se supone que me detesta, ¿Por qué habría de confundirle?

No tenía lógica.

Le susurré al médico que le preguntase más de aquello.

—Será la última pregunta en este tiempo —me susurró.

—Bella ¿Por qué te confunde Edward? —señaló con voz pausada.

Ella suspiró.

—M-Me g-gusta t-tanto c-como le d-detesto —añadió mientras se movía en el sofá.

Le supliqué al médico que le preguntase más… necesitaba saber que sentía ella por mí ahora. Entonces él accedió.

—¿Qué sientes por Edward? —le susurró.

Ella no respondió de inmediato.

—Y-Yo… no le soporto cuando se vuelve prepotente y sabelotodo, detesto su afán por las mujeres, pero… —se silenció.

—¿Pero? —le impulsó a hablar.

—Pero cuando se vuelve dulce, tierno y protector siento miedo de creerme enamorada, entonces…soy mala con él —susurró muy bajito, casi no se le oía.

Mi corazón latió desbocado ¿Ella me quería pero tenía miedo? Si mis suposiciones eran ciertas y ella temía de mí, no cabía duda que nuestro pasado anterior fuera el que afectaba el asunto. Él hecho de haberla hecho sufrir… pero… ¿Un alma guarda las sensaciones del vidas pasadas?

Bueno hay gente que le tiene pánico a ciertas cosas como las arañas, los precipicios, los ascensores… y se ha descubierto que en su vida pasada tuvieron malas experiencias con ello… ¿Sería que Bella me tenía fobia?

—Bien, ahora quiero que retrocedas seis meses —sentenció.

Entonces ella volvió a quedar en blanco, ahora demoró más en situarse.

—¿Dónde estás?

—Llegando a Londres, con A-Alice —señaló.

Le señalé al médico que pasase de ese tiempo, no había nada importante allí.

Pero por más que intentaba situarme en la situación recordaba una y otra vez lo que había dicho hace un rato ¿Realmente le confundía? ¿Sentía algo por mí más allá de lo que demostraba?

¡Dios Santo! Esta mujer me intrigaba a tal punto que necesitaba saber más…

—Retrocederás nueve meses atrás —le susurró, volvió a hacer el conteo —. ¿Qué ves?

Bella permanecía en silencio, sin decir nada, su rostro mantenía la inexpresión.

—Estoy en un restaurante, con Edward…Es… Es prepotente —estremeció.

—¿Qué ocurre?

—Me susurró al oído.

—¿Por qué?

—P-Para m-molestar —añadió.

—¿Qué sientes?

—Rabia, mucha rabia, impotencia. Él d-desestabiliza mi concentración —criticó.

—¿Qué sientes en ese momento por Edward? —preguntó.

—N-Nada —susurró —. Sólo desagrado.

Ella se veía perturbada, me causó gracia ver que le temblaba el labio inferior, tal cual como ese día.

—Bien ahora retrocederemos más tiempo, así que sólo relájate —le pidió con un susurro.

Volvió a quedar en trance, pero lo que había dicho me había perturbado, debería buscar una forma en la que pudiésemos hablar ambos con la verdad, sin herirnos. Debía haber alguna manera.

—Irás diez años atrás —le pidió.

Ella se volvió a quedar en un estado de trance. Volví a mirarla, aunque me mantenía centrado en mis pensamientos, en la forma de que pudiésemos conectar, de que pudiese ser yo y no fingir que la detesto, porque no era así, a pesar de todo la quería y mucho.

Más de lo que la sanidad mental debiese permitir.

—¿Qué ves? ¿Dónde estás? —le preguntó nuevamente Hedge.

—Estoy en la preparatoria, con A-Alice, nos estamos riendo —sonreía.

Si, había algo dulce en ella, se veía muy hermosa así. De seguro si hubiese tenido los ojos abiertos estarían brillando.

Volvieron a retroceder un par de años más y podía ver a Bella con cinco años, él le preguntaba que hacía y ella no hacía más que reír, decía que estaba jugando con sus muñecas y que tenía una casa preciosa para ellas. Sonreí al ver la inocencia y dulzura de la pequeña.

—¿Qué haces ahora? —le dijo Hedge después de tanto silencio.

—Mi mami —dijo con voz de niña —. Me esta yetando (retando).

—¿Por qué?

—Me hice pipi en la alfombra —rió traviesamente.

Intenté calmar mis ganas de reír al ver que sonreía de una forma adorable, se veía preciosa así.

—Bien, Bella ahora quiero pedirte que te vayas de allí, nos vamos a situar mucho tiempo atrás —le explicó.

Comenzaron a retroceder hasta el momento conflictivo, 1890.

Bella tomó otra caracterización.

Mantuvo siempre la mandíbula tensa, no volvió a sonreír, simplemente contestó lo que Hedge le pedía sin esfuerzo ni interés.

—¿Dónde estás ahora? —le preguntó Hedge.

—Estoy caminando hacía el nogal —señaló fríamente.

Era otra mujer la que tenía en frente, su voz era apagada, ya no sonreía, ni siquiera tenía fruncido el ceño.

—¿Qué harás allá? —inquirió.

—Colgarme —dijo sin siquiera sentirlo.

—¿Por qué? —preguntó Hedge con evidente interés.

—Por qué mi ex esposo me dejó y ahora será padre, él tenía razón cuando mencionó que nunca cumpliría mis labores como esposa y a una mujer así nadie la necesita —dijo sin siquiera titubear.

Esta era otra mujer, era una completa extraña.

La mano de Hedge se movía rápidamente anotando cada asunto, mientras que se mostraba apasionado por su descubrimiento.

—Retrocederás tres meses y me dirás que ocurre allí —señaló.

Ella tardó en responderle y volvió a sí.

Escuché un grito ensordecedor, ella estaba gritando desesperada y Hedge intentaba controlarla.

Me levanté de la silla y la sostuve.

—¡¿Qué ocurre?! —le exigió.

Le miré con desaprobación ¿Cómo le preguntaba en aquellos momentos si estaba desesperada gritando?

—E-Edward, m-me esta g-golpeando —chilló.

Me petrifiqué ¿La golpeaba? ¿Golpeaba a ese hermoso ser?

En ese caso se entendía que me odiase, así como podría odiarme ahora por no entenderla.

La ira me cegó, intenté calmarme, tanto como por mi bien como el de ella.

—¿Edward? ¿Tú marido? —inquirió.

Ella continuaba retorciéndose en mis brazos.

—N-No, el padre de mi marido —chillaba, intentando soltarse de la camisa de fuerza.

—¿Qué te dice?

Volvió a gritar de una manera ensordecedora.

—Qué… soy una inútil —gritó.

—Doctor, sáquela de allí ahora —le exigí al ver como sufría.

—No puedo debemos saber que ocurría —señaló extasiado.

—¡Sáquela ahora! —le grité mientras contenía a Bella en mis brazos.

Intentó hablarle varias veces, pero Bella gritaba descontrolada y no le oía.

—¿Con qué te golpea? —insistió al ver que no podía sacarla de allí.

—U-Un f-fierro c-caliente e-en m-mi e-espalda —chilló.

Luego de esto calló en un silencio sepulcral.

Ambos nos miramos aterrados.

—¿Esta…? —dije desesperado.

—No, esto es antes de lo que ocurrió en el nogal —me explicó.

La sostuve firmemente y por orden de Hedge la dejé en el sofá nuevamente.

—¿Bella? ¿Estás allí? —le preguntó.

Ella se movió suavemente y pude ver como un hilo de sangre salía de su nariz.

—S-Si —susurró.

—Doctor —señalé.

Él también lo había visto.

—No es bueno…—señaló.

Se notaba cansada, su voz parecía apagada. Sentí una gran tristeza en mi interior, una frustración enorme al ver en que condiciones estaba y mucho más revivir mi experiencia aquí.

Había venido hacía años a esta consulta e hicimos el mismo proceso.

Luego escuché la grabación, entonces allí calzaron muchos de mis insistentes sueños en los que me veía en otra época y sufría. Siempre lo hacía en aquellos sueños.

Hedge transportó a Bella de nuevo hacía nuestro tiempo, de apoco volvió a traerla al presente.

Lentamente la sacó del trance y le pidió que se mantuviese tranquila.

—Aún no te levantes, no es necesario, simplemente descansa —le pidió mientras salía de la habitación.

Bella parecía una niña asustada, aunque no lo estuviese ahora, pero me podía dar cuenta del cambio que había tenido en su rostro, desde que había estado feliz, hasta tan horrible momento.

Acaricie su rostro y ordene sus cabellos. Ella no dijo nada.

—¿Estás bien? —le susurré luego de haber limpiado su nariz.

Dejó de fruncir el ceño y noté una pequeña sonrisa.

—Lo estoy —susurró.

Vio la mancha de sangre, pero no pareció alarmarse.

—Hacían años que no me pasaba eso —susurró.

—¿Te ocurría seguido?

—Sólo cuando estaba en situaciones extremas —dijo en una voz apenas audible.

—Me preocupaste mucho —reconocí.

Ya estaba bien, tanto sufrimiento y tonterías… era el colmo que actuase como un pequeño niño asustado y resentido. La quería mucho como para hacerle más daño y ella no lo merecía.

—¿Por qué? —dijo sentándose lentamente en el sofá.

—Bien, narraste un par de cosas que fueron… abrumadoras, creo que sería bueno que no las oyeses aún —le señalé con sinceridad.

—Edward… ¿Hay algo que me quieres ocultar? —entrecerró los ojos.

—No, no es eso… sólo evito que te dañes por el pasado —sentí como mi voz se apagaba.

—Esme me contó que me suicidé… ¿Qué peor que eso? —arqueó una ceja.

—¿Tienes que ser tan testaruda? —sonreí.

Ella frunció el ceño, pero sonreía.

—Quizás… —dijo intentando ponerse de pie.

—Ven aquí yo te quito eso —dije desatando los nudos.

—¿Desde cuando tan caballeroso y tierno? —arqueó una ceja…

Seguía desconfiando de mí… tendría que ganarme de nuevo aquello que perdí hace siglos…

—Desde que me dí cuenta que cierta señora que dice ser mi esposa necesita de un marido cariñoso y atento —dije volteándola para quitarle aquel camisón.

Besé su frente y la apegué contra mí, sabía que para ella esto sería una gran confusión, pero no luchó contra mi abrazo, se unió a mí.

—Deberías hacerme más seguido regresiones —susurró en mi pecho.

Entendí a que se refería, pero no quería verla pasar de nuevo por eso, no quería verla así de contrariada.

—Créeme, no volverás nunca más —le señalé.

En ese instante llegó el médico.

—¿Se encuentra bien? —cuestionó.

Bella se levantó de mi pecho sin aún soltarme del todo.

—S-Si —respondió —. Sólo tengo sueño.

—Es normal, ya que en el estado de relajación que debe encontrarse para realizar el proceso es casi un sueño liviano, es tan agotador que luego de eso deberá descansar —señaló.

—Deseo ver el video —pidió.

Fruncí el ceño al Dr. Hedge, no quería que lo viese, no ahora…

Ella no recordaba nada, los miedos que había vivido… la habían alterado ya lo suficiente.

—¿Está usted bien? ¿Segura?

—Perfectamente, deseo ver el video cuanto antes —sonrió.

Los colores volvían a su bello rostro.

La acompañé a la habitación dispuesta para que viésemos el video.

Bella se sentó a mi lado.

Entonces comenzó a correr la cinta.

Se quedó petrificada al oír que declaraba cierta atracción por mí, los colores de su rostro se avivaron a tal punto que quiso esconderse entre sus manos, pero la ansiedad por saber más la llevó a mantener fija la mirada.

Me acerqué a ella y la abracé, sabía que ahora venía el peor momento.

Me tensé al ver como comenzaban las imágenes a aparecer… ella se tensó a mi lado.

Gritaba de una manera infernal, habría preferido mil veces haber tenido esa vivencia antes que ella hubiese pasado por algo así, más encima por mi culpa.

Sentí como su espalda se movía, entonces me dí cuenta que sollozaba.

De un momento a otro su cuerpo se dejó caer a peso muerto, si no fuese que la tenía abrazada habría caído al suelo, el médico actúo rápidamente, pero los intentos por volverla a la normalidad no fueron suficientes ni efectivos.

Temí que la regresión tuviese que ver mucho en esto.

Llamé de inmediato a una ambulancia, necesitábamos ir al hospital.

Mi padre logró conseguir algo más rápido el asunto y nos vimos en el hospital en menos de diez minutos.

—¿Qué ha ocurrido? —dijo Carlisle —¿Logró salir del trance?

—Si, papá. Fue después al ver la cinta que ella se desvaneció —dije mientras corría junto a la camilla.

—Quédate aquí, nosotros veremos que ocurre —dijo entrando a urgencias y dejándome sumido en la duda.

No podía tener esa suerte. Ahora que estaba dispuesto a sacarme la careta y demostrarme tal cual soy ella se desvanecía así…

¡Dios!

Intenté por todos los medios que me fuesen posibles entrar, pero no logré nada.

Mi padre no salía de allí y el Dr. Hedge tampoco, ambos me tenían en una situación desesperante.

Hasta que al fin salió una enfermera.

—Puede entrar —señaló.

Entre a la zona.

Bella estaba en una camilla, mi padre la acompañaba junto al personal paramédico.

—Sacamos una muestra de sangre, será analizada de inmediato en cinco minutos veremos si es algo común, aún así haremos otros estudios con las muestras, ella esta bien —señaló.

La llevaron a una habitación, mientras caminaba a su lado.

—¿Cómo te sientes? —le pregunté una vez que estaba instalada allí.

—Mareada, muy mareada —dijo pálida.

Le besé la frente y me senté a su lado.

—¿Qué te pasa? Ni que me fuese a morir —sonrió.

—No digas eso…

—No, si me muriese tú estarías feliz —rió con dificulta.

—¡Isabella! ¡No digas eso! Yo… yo no podría vivir sin ti —confesé apenado.

Ella no respondió.

—¿Bella?

—¿Qué? —susurró.

—T-Te quiero —le besé la mano.

Ella acarició mi cabello. Nuestras miradas se cruzaron llenas de dulzura.

Todo cambió extrañamente para ambos, demasiado extraño a mi parecer.

—Tengo los resultados —dijo mi padre desde el umbral.

—¿Qué es? —dije dudoso de ver en que condiciones llegaba a darnos la noticia…

—Bella está embarazada —sonrió.


Hola mis niñas...

Perdonenme por no actualizar más temprano...

tuve un ataque de mil cosas sobre todo mala suerte...

así que decidí que sería mejor darme un tiempo para este cap...

es más cortito, pero lleno de cosas.

Bien... Muchas tenian razón. Edward estaba sentido con Bella.

Y Bella con él...

Algunas chicas no creen en la regresión y las vidas pasadas...

En mi caso mi lema es: Cree en todo hasta que se demuestre lo contrario.

Bien... Bella Embarazada... ¡uff!

Les cuento que para este fic quedan tan solo 7 u 8 caps contando epilogo.

Asi que wow... vamos en la recta final ¿no?

Cariños y gracias por dejarme mensajitos :D

Espero Ansiosa leerlos y responder cada uno.

Para las chicas que me preguntan que días actualizo... quizá vuelva a actualizar el jueves...

Cariños

Manne

P/D: Pase por http : //spilledcoffeeonafic . blogspot . com (quite espacios)

Y envie sus nominados para los Awards ;)