Disclaimer: nada de lo que podáis reconocer me pertenece, todo es propiedad de J. K. Rowling. Escribo fics sin ánimos de lucro.
"Yo quiero callar, tú quieres que hable"
El corazón de Percy late acelerado y la varita le pesa una tonelada. Audrey le mira mordiéndose el labio, confusa y algo incómoda. No entiende. No todavía. Lo único que puede ver es a su amigo sujetando un palito de madera con nerviosismo en la mano derecha y a un pajarito posado sobre la palma de la izquierda.
—¿No íbamos a cenar? —pregunta, desconcertada y molesta porque vuelven a estar en el bosque. Es como si Percy se avergonzara de ella y tuvieran que verse a escondidas.
—Yo… sí. Pero quiero enseñarte algo primero.
Percy se arrepiente de no haberla llevado a cenar antes. Así, si todo sale mal, podría haber tenido un buen recuerdo de ella, un momento para despedirse. Pero no hay vuelta atrás, se repite, mientras levanta la varita y trasforma al pájaro en una copa de cristal. Entonces, todo es silencio. Incluso el mismo bosque parece haber callado. No hay brisa ni ruido de animales, tampoco crujir de ramas o silbidos del viento entre las hojas. Nada.
El joven levanta la vista, asustado. Audrey está a un metro de él, mirando la copa totalmente conmocionada. No ha parpadeado en varios segundos. De pronto, da dos pasos al frente. Se acerca lentamente y Percy adivina una pizca de miedo en sus ojos pero, sobre todo, curiosidad. Los dedos de la joven recorren la copa, asegurándose de que es sólida. Entonces, le mira y una pregunta totalmente lógica viene a sus labios:
—¿Cómo?
Percy ríe y contesta:
—Magia.
De nuevo yo con 250 palabras más sobre Audrey y Percy :)
Gracias por leer y comentar. ¡Se os quiere!
