Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos vuelto, con esta pasión prohibida, rompiendo con las parejas establecidas y desafiando los estándares de la sociedad mágica. Claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling.

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SILENT HEROES

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.F.


"Usted no sabe cómo yo valoro su sencillo coraje de quererme." – Mario Benedetti.

*º*º*º

Lucha.

Habían comenzado las vacaciones de navidad de 1996, Draco se obligó a mantener sus ojos abiertos mientras le lanzaba una maldición imperdonable a aquel hombre squib, no conocía los detalles, no sabía porqué se encontraba ahí, sólo que él debía torturarlo, era parte del entrenamiento de su tía Bellatrix.

Debes sentirlo, Draco —murmuró a su oído y apenas pudo escucharlo por encima de los gritos agonizantes de ese hombre.

Le estaba temblando la mano y las nauseas se habían comenzado a aglomerar en su cuerpo haciéndolo respirar con cierta dificultad.

No seas débil —regañó, haciéndolo a un lado, mostrándole como debía hacerse esto.

Draco trastabillo con la cara desencajada, ¿qué demonios estaba haciendo?

No puedes dudar, estas escorias no deben importarte…

El hombre no pudo resistirlo más, se desvaneció quedando tendido sobre la alfombra.

Traigan a otro, esta noche no acabará hasta que no lo hagas bien, querido —dijo pasando su dedo por su pálida mejilla.

Malfoy sintiendo la amargura llenar su boca, se giró como si nada ocurriera, caminando hasta el baño donde devolvió todo lo que había cenado. Ni siquiera tenía tiempo para auto compadecerse, si no volvía… tragó su propia saliva, no quería ni pensarlo…

«Lo haré bien esta vez.»

No debía hacer enojar a su tía.

Volvió al lugar luciendo impasible, pero aún más blanco y con aspecto enfermizo. Pasó su mirada por el lugar encontrando a una mujer, que lo vio directamente a los ojos con el terror grabado en su rostro, mientras suplicaba por su vida.

Calla a esa perra —ordenó Rodolphus.

Él sintió un escalofrió, los vellos se le pusieron de punta.

Tan reemplazables… aquí hay otro, hazlo bien esta vez, querido.

Hazlo para que podamos irnos, hemos decido un nuevo plan para esta noche —comentó su tío, acariciando su varita.

¿Qué tal probar tus lecciones de fuego demoníaco?

Incendiaremos un par de casas, ya hemos escogido unas, ¿o no Fenrir?

El gruñido feroz proveniente del hombre lobo llenó el lugar.

Draco no tuvo ninguna reacción, no podía hacer evidente lo que estaba ocurriéndole. Incluso respirar en ese ambiente le parecía la más difícil tarea. ¿Por qué había deseado ser mortifago?

*º*º*º

Draco salió de su habitación arremangándose su camisa oscura, aunque en el brazo que tenía el rastro de la marca oscuro titubeó, pero en el último momento decidió que no tenía caso taparla, no después de todo lo que ya habían compartido.

El aroma a comida había inundado el lugar y vaya que necesitaba poner ya algo en su estómago, creyó que el elfo había llegado para prepararles algo —como lo había previsto—, pero al entrar en la cocina se topó con Ginny sirviendo los platos.

—¿Qué haces?

Ella respingó y alzó su mirada azul encontrándose con él en el marco de la puerta, sonrió cálida sintiendo sus mejillas enrojecer por sus actividades pasadas.

—Estás aquí y justo a tiempo, tome lo que había en la despensa y refrigerador para hacer algo —contestó simple—. Me moría de hambre…

Draco frunció su ceño. —No estás aquí para cocinar, tengo un elfo.

—Que yo convencí para que se fuera —comentó tomando la bandeja—, quería cocinar para ti, ¿es tan malo?

Su respuesta causó un golpe de calidez en él, mantuvo a raya su sonrisa y siguió tan estoico como siempre. —Cuando estés conmigo quiero que disfrutes de ser atendida.

Ginny se soltó a reír sin mesura. —¡Por Merlín, me harás una mimada como tú…! —Se acercó a él, haciendo a un lado la bandeja—. Los lujos están bien, pero me gusta hacer ciertas cosas por mi misma —respondió dándole un beso sencillo—. Vamos, comeremos en tu terraza, lleva suéter.

No había ni avanzado dos pasos cuando sintió como tiraba de su liga, liberando su melena de fuego. Se giró con un gesto de reproche y los ojos bien abiertos.

—Llévalo suelto —comentó pasando a su lado.

—Quería llevarlo así… no tenías que jalarme el cabello —señaló en forma de reclamo, lamentablemente no podía darle un pequeño golpe, no con la bandeja en medio.

—Me gusta así —respondió mirándola por arriba de su hombro con una sonrisa increíble que le puso la piel de gallina a Ginny.

—¡Lo rapare!

—Crecerá, es mágico.

Ella hizo un mohín y siguió avanzando, mientras Draco ensanchaba su sonrisa, sintiendo su corazón ligero. Tenerla con él en verdad era el antídoto a todos sus males, tanto que temía que cuando ella se fuese y volviese a su vida, el encanto de felicidad terminaría.

—Te estás volviendo muy demandante, primero me secuestras, luego controlas mi cabello, ¿qué seguirá después?, ¿qué ande desnuda por el departamento?

Draco se detuvo y ladeó su cuerpo, sus ojos vagaron por el cuerpo de ella. Llevaba puesto unos pantalones oscuros un suéter crema de cachemir, la ropa le sentaba bien y le recordaba las curvas que habían debajo. —No tengo problema con eso si quieres hacerlo…

Ella no se dejó influenciar por esa mirada candente. —¡Increíble! ¡No, no seremos una pareja nudista!

Soltó una carcajada ronca y tomó la bandeja de sus manos o ella terminaría tirándola. —Fuiste tú quién lo sacó a nuestra platica.

—Bien, "Adonis de François Duquesnoy" si quieres andar así y que te sorprendan las visitas o cualquier otra situación, no lo impediré.

—¿Lo disfrutaras, no?

Ella soltó un jadeo de incredulidad. —Tu ego un día te hará volar por los cielos y puede que llegue el momento en que me canse, entonces tendré que pensar en buscarme otro.

—Eso no pasará… —gruñó con un brillo peligroso en su mirada.

Ginny se echó a reír, vaya, así que eso sí lo molestaba. Draco dejó la bandeja en la mesa y regresó para alcanzarla. No le dio tiempo siquiera de hablar, su boca estuvo sobre la de ella en segundos, devorándola.

—Ni siquiera pienses en hacerlo.

—Bromeare todo lo que quiera si hace que te pongas así —comentó risueña, pasando la mano por su barbilla. Le guiñó el ojo y se deslizó de su abrazo para acomodar los platos.

*º*º*º

Ginevra tuvo que echarse su cabello de lado en un torcido flojo para que no estuviera volando a su alrededor por la brisa. Apenas había probado bocado, porque estaba concentrada observando la forma en que Draco se encontraba disfrutando de su comida.

—¿En verdad te gusto?

—Es… bueno —contestó aún gratamente sorprendido.

—Ahora es el momento de adularme —comentó como no queriendo, sin esconder la sonrisa que se escurría en sus labios.

—No pensé que tuvieras este talento.

—Lo aprendí de mi madre, ella es la que tiene todo el toque, recetas y magia para la comida… yo suelo ayudarla, pero no puedo compararme con ella —contó amorosamente.

Draco regresó sus ojos a su plato, nuevamente embargado por un sentimiento de melancolía y amargura.

—¿Tu madre en qué es buena?

—Repostería —comentó al momento—, solía enviarme a Hogwarts pastelillos.

—¿Y entonces cómo es que no te gusta el dulce? —inquirió confundida.

—Sólo no me gustan ciertas cosas dulces.

—Hasta en eso eres difícil —dijo con una mueca.

—Tengo personalidad —presumió.

—No me vengas con eso de nuevo —comentó mostrándole su cuchillo.

Él sonrió sin poder evitar contagiarse de su ánimo. —¿Qué tienes planeado para la semana?

—No creo que podamos vernos —respondió apachurrándose en su asiento—, tengo que estar en los entrenamientos.

Las alarmas del lugar comenzaron a sonar evitando que él pudiera decir algo, ambos se miraron con inquietud, pero fue él quien se levantó tomando la varita de la mesa. Ginny lo siguió pasos detrás, tenía un mal presentimiento de esto.

—Quédate aquí.

—Iré —comentó tozuda.

—No, no sé quién pueda ser, pero no quiero arriesgarte si es un ataque.

—¡Abre la puerta maldito hurón!

El rostro de Ginny se deformó apenas reconoció la voz. —¡Es mi hermano! —Pasó a Draco y se dirigió a la puerta furiosa como un dragón, pero antes de alcanzarla, un potente encantamiento la mandó al suelo.

Malfoy fue a su lado, ayudándola a sentarse. —Por esa razón no quería que te acercarás, debiste haberme escuchado.

—¡Maldición! —murmuró llevándose la mano a la cabeza— Sólo abre la puerta, antes de que la derribe.

La ayudó a ponerse de pie y movió su varita hacia la entrada, retirando los encantamientos, permitiéndole la entrada. En tanto ayudaba a Ginny a levantarse, Ron apareció furioso con Harry y Hermione detrás.

—¡Quita tus sucias manos de mi hermana! —exclamó yendo sobre él, propinándole un buen derechazo que lo hizo trastabillar.

—¡¿Ron, qué demonios haces?! —gritó interponiéndose entre los dos, empujándolo.

Harry abrazó a su amigo por detrás, apretando sus manos en su torso. —¡Basta, Ron!

—¡Estás no son las formas de hacer esto! —manifestó Hermione mirando a su amigo con reprobación.

—¿Has estado aquí todo este tiempo con él?... ¡¿te estás revolcando con esa serpiente?!

Ginny le lanzó una mirada filosa, fue hasta él dándole una cachetada. —No te atrevas a hablarme así.

Malfoy había pensado que esto ocurriría antes, pero justo ahora le sentaba bastante mal, pues estaban arruinando su tiempo con ella. Se acercó a Ginny, apartándola. —Le he dado mi palabra a tu hermana de que no pelearía contigo o con alguno otro de sus hermanos, pero si vuelves a decir algo como eso no me quedaré sin hacer nada.

Hermione estaba sorprendida al igual que Harry por esa reacción, habían esperado puños volando, maldiciones yendo y viniendo, pero esto….

Ron soltó un resoplido de risa, se jaloneó soltándose de Harry. —¿Pretendes que en verdad crea eso? ¿Le has dado un filtro a mi hermana?

—¡Eso es una estupidez! —barbotó Ginny, manoteando— ¡Él no me ha dado nada!

—Déjame hablar a mi —pidió Draco, esto era algo que después de todo él debía arreglar—. Ve a la terraza y lleva a Potter y Granger contigo.

—No lo haré.

Él ladeó su rostro mirándola directamente a los ojos. —Confía en mi.

—¿Qué es esto? ¿Con esa actitud de bueno es que estás engañando a mi hermana? No olvides que conocemos quién eres realmente… a mi no me falla la memoria.

—¡Ron eres peor que un troll, más ciego que un cíclope y tan escandaloso como una mandrágora! —espetó con enojo, mirándolo con los ojos entrecerrados debajo de sus cejas unidas— Vengan, no se matarán… es más posible que yo los mate —comentó dirigiéndose a sus amigos que dudaron en dejar a esos dos juntos.

—Más les vale comportarse —pronunció Hermione pasando su mirada de advertencia de uno al otro, antes de jalar a Harry, obligándolo a caminar.

Draco avanzó hasta la puerta cerrándola, no necesitaba más visitantes ni curiosos. Tomó ese momento para respirar y aliviar un poco de la tensión que lo tenía acartonado.

—¿Cuál es tu plan? ¿Por qué demonios estás jugando con mi hermana? —reclamó sin darle tregua, tomándolo de las solapas.

Malfoy no se dejó, le respondió tomándolo de la misma forma, peleando con él, golpeando un par de muebles hasta que logró ponerlo contra la pared. —No salí de Azkaban para jugar con tu hermana a las muñecas… acéptalo, esto no es un juego y voy a llegar tan lejos con ella como pueda.

—Ginny no es una zorra.

Draco lo soltó y le propinó un gancho en el estómago. —Jamás vuelvas a usar esa palabra junto al nombre de tu hermana.

—Eres un hijo de Morgana —habló en hilo de voz, resbalándose ligeramente por la pared, mientras una mano apretaba su abdomen.

—¡Carajo, Weslette! —Esto se lo había ganado, así que no lo tomaría como una violación a su trato con Ginevra,

—Sigues siendo el mismo imbécil de Hogwarts, no mereces estar cerca de mi hermana…

Malfoy apretó sus puños, ardía en deseos por darle otro golpe, pero no lo hizo… se concentró en lo que era realmente importante. —Mi relación con Ginevra no tengo por qué justificarla ante ti, pero dadas las circunstancias me veo obligado, sólo quiero que quede claro que esta será la única vez que tendremos esta conversación…

—Jamás podrás estar con ella en paz...

Draco rodó los ojos, sintiendo que su maldad brotaba por salir. «Paciencia, paciencia…».

—Decidimos estar juntos, dejamos atrás lo que no importaba más. Tal vez no la merezco, pero ella decidió estar conmigo… y no tengo ninguna intención de alejarme.

—¿Pretendes qué crea eso? —escupió receloso.

—Voy a tener un enlace con ella, ese es mi plan oscuro a futuro… ¡el gran crimen que cometeré!

—¡¿Qué?! ¡Eso no ocurrirá!

—¿Por qué?, ¿por qué fui un mortifago?, ¿por qué soy un Malfoy?

—Porque eres un idiota, la insultabas en el colegio, ¿cómo pretendes que crea que en verdad te importa?

—¡Joder Weasley!, ¿acaso tienes el cerebro de un ratón? Sólo tienes que verlo… habla con tu hermana y deja de ser un bruto salvaje…

—Ese enlace no ocurrirá nunca, demostraré que no es más que una vil treta…

—Haz eso si puedes —comentó dejándolo ahí.

—¡Malfoy! —intentó detenerlo, tomándolo del hombro.

Ron le lanzó una maldición que le pasó rozando la mejilla. —No pensé que fueras de los que atacaban por la espalda… tal vez no eres tan bueno como crees —Draco no se detuvo, no iba a seguir con eso, porque entonces sí que en verdad se enfrentarían—. No te preocupes por la cuenta de los daños en mi departamento, esta vez no te la mandaré.

Ronald explotó en improperios y su magia agitó apenas un poco el lugar, Malfoy se había salido con la suya en su cara.

*º*º*º

Ginny estaba con los brazos cruzados caminando de un lado a otro, a pesar de los vidrios no podía ver mucho de lo que ocurría entre Ron y Draco, estaban en un mal ángulo.

—Deberías calmarte —pidió Hermione, observándola con una ligera angustia, en verdad parecía que deseaba ir dentro, pero se mantenía ahí gracias a todas sus fuerzas.

—No debieron dejarlo venir.

—Cuando lo encontramos él ya había revisado el archivo de Malfoy y venía aquí, no había forma de mantenerlo bajo control.

—¿No es eso una falta?

—Ginny, lo conoces mejor que yo… cuando esta así es imposible detenerlo —explicó Harry viéndola aún con extrañeza, para él también había sido todo un golpe enterarse de su relación.

—¡Lo sé! —contestó abriendo sus brazos—. Debería entrar…

—Espera, es buena señal que no escuchemos explosiones —musitó Hermione.

—¡Seguro se están peleando como perros! —comentó con pesar y molestia en la misma cantidad— ¿Tan difícil es entender mi relación con él? —Al ver las expresiones contraídas de sus amigos, quedó claro que era así, no sabía ni para qué preguntaba— Sólo somos dos personas que quieren estar juntas.

—Ginny es complicado por el pasado y…

—¡Pasado, prejuicios, apellidos…estoy tan cansada de eso! Yo también sufrí para llegar a este punto, no tome esta decisión de forma ingenua, sólo quiero que mis amigos y mi familia lo puedan entender… ¿acaso no desean mi felicidad?

Harry arqueó sus cejas que se elevaron por arriba del marco de sus lentes. Esto en verdad era serio, conocía a Ginny y ella estaba hablando desde su corazón. Era cierto, estaba enamorada de Draco Malfoy y con ese descubriendo, comprendió porque las cosas entre ellos no habían sido iguales ni funcionado más después de la batalla.

—Claro que la deseamos, pero no es tan sencillo de asimilar —mencionó Hermione, acercándose a ella, tomándola de los brazos, sonriéndole suavemente—. Viéndote así, me es imposible no estar de tu lado…

—¿En serio? Creí que tampoco lo entendías…

—También puedo cambiar de opinión.

—Me siento bien a su lado, no quiero separarme de él.

—Puedo verlo.

—Gracias —repuso abrazándola—, él en verdad me trata bien.

El lugar comenzó a sacudirse, todos se pusieron alerta, pero no pasó a mayores pues Draco apareció casi intacto. —Hemos dicho todo lo que necesitábamos.

Ginny de inmediato sintió el aliento de alivio envolver su cuerpo. —¡Gracias a los magos! —Fue hasta él, abrazándolo.

Harry y Hermione, se sonrieron de forma escueta e incómodos, abandonaron la terraza, dándole privacidad a la pareja.

—Debo ir con él —anunció sin querer separarse.

—No lo hagas —comentó dejando que su parte egoísta saliera.

—Lamento que este día haya acabado de esta forma —murmuró alejándose, pero él no permitió que lo hiciera por completo, mantuvo sus manos en su cintura—. Tienes que cuidar de la herida en tu boca y tu mejilla.

—Podrías cuidar de ellas.

—No seas un niño quejica —musitó con una media sonrisa—, es una pena que no pueda besarte.

—Odio a tu hermano.

Ella entornó sus ojos divertida. —Dime algo nuevo.

—Si te vas a ir hazlo ya o no te dejaré ir —comentó soltándola.

Ginny sonrió ampliamente. —Gracias. —Rodó sus dedos por la parte de su cara intacta, se levantó de puntillas y besó muy suavemente sus labios, no quería causarle una molestia.

—Me lo pagarás después —dijo medio gruñón.

Ella le cerró un ojo. —Espéralo —añadió coqueta, antes de desaparecer.

Fueron apenas unos minutos los que corrieron antes de que el departamento quedará completamente en silencio. Draco se quedó en la terraza con las manos en los bolsillos observando la comida abandonada en la mesa, soltó una maldición que volvió a calentarle la sangre.

*º*º*º

Narcissa había mandado una carta pidiendo que no le leyeran a Lucius ninguna de las notas sobre su hijo y que de ser posible le dieran el periódico sin ellas. Sabía que no podía encontrar consuelo en él, pero de alguna forma estar en esa habitación la hacía sentir menos sola.

—La inauguración de la tienda no tuvo contratiempos, parece que será un buen negocio —comentó en un tono plano, parada al lado de la ventana—, espero que Draco sepa concentrarse en ella.

—¿Qué ocurre?

Narcissa se giró con pasmo, ¿lo había escuchado hablar? Antes había dicho un par de palabras vagas, pero jamás una pregunta concreta. Encontró sus ojos grises clavados en ella, en verdad estaba mirándola.

El medimago había hablado de sus avances, pero ella había estado incrédula al respecto. —Lucius… —murmuró sin salir del todo del estupor, anduvo hasta él hincándose a sus pies— ¿Sabes de lo que estoy hablando? ¿Recuerdas lo que ocurrió?

Lucius levantó su mano acariciando el mentón de su esposa, una sonrisa inmaculada se abrió paso por sus labios. —Mi hermosa esposa…

Él corazón le tronó en el pecho a Cissa, la emoción le llegó hasta los ojos humedeciéndolos. —Has vuelto.

*º*º*º

Ginny se quedó con Ron a solas en la sala de la casa de Harry y Hermione. Se sentó en el sillón observando a su hermano aún tensó junto a la chimenea.

—¡No puedes hacernos esto! ¡Es el peor tipo que puedes escoger!

—Es claro que con palabras no vamos a entendernos —dijo resignada—. ¿Has mejorado en Legeremancia?

Ronald se quedó callado un momento, su mirada se volvió perspicaz. —¿Qué…?

—Te dejaré entrar a mi mente, es hora que conozcas quién es Draco Malfoy —comentó relajándose, colocando las manos sobre sus piernas.

—¿Estás loca?

—No, simplemente quiero dejar de pelear con mi familia… y si para obtener su apoyo tengo que mostrarles mis recuerdos, lo haré.

Sus hombros se desplomaron y la furia que había regido sus actos perdió intensidad al ver a su hermanita entregándose en bandeja de plata. —Ginny…

—Hazlo, te quiero de mi lado Ron —pidió en un tono quedo, mirándolo de esa forma que él no podía resistir.

Soltó una maldición sintiéndose horrible, pero tampoco podía ceder sin estar seguro que Malfoy no estuviese sometiéndola de alguna forma vil.

Levantó su varita con reticencia hasta que finalmente sus ojos tan parecidos se encontraron. —Legeremens.

Las memorias del sexto año de Ginny en Hogwarts, vinieron una tras otra, sacudiéndolo con su intensidad, vio a Malfoy salvándola, ayudando al Ejercito… lo vio en su celda en Azkaban, en su reencuentro con ella, en la tienda de pociones y entonces el vínculo se rompió y la voz de Malfoy se repitió en su mente como un eco lejano: «Lo quiero todo… te quiero para mi».

—Es suficiente —dijo Ginevra, deteniendo la intromisión con su varita. Siempre un ataque así era desgastante, aún cuando fuera consentido.

Ronald dejó caer el brazo, apartó sus ojos consternado por todo lo que había presenciado.

—¿Ahora lo entiendes?

—No… no lo sé —murmuró vacilante, la miró de soslayo apenado, antes de salir de la habitación.

Ginny no podía creer la negación de su hermano, abatida se recargó en el sillón.

*º*º*º

Rick aventó todo a su paso en el despacho, tenía el sentido común nublado por el alcohol y los celos, no podía creer que Ginny Weasley hubiese caído en las manos de ese mortifago. Ese maldito la había seducido con quién sabe que intenciones, pero él se encargaría de desenmascarlo, no iba a permitir que dañará a más personas.

Salió de la habitación, topándose con su hermana, quién de inmediato se alejó de él, ni siquiera se atrevió a mirarla a la cara, avergonzado de su estado huyó de ella.

Brianne nerviosa con las manos temblando frente a su rostro lo vio alejarse, lo había escuchado gritar y había visto los periódicos quemándose en la chimenea, no comprendía del todo lo que sucedía, pero sabía que involucraba a Draco Malfoy.

—Bri, vamos es mejor que no molestes al señor —comentó su nana, tomándola de los hombros.

Apenas se sentó en la mesa, tomó el lápiz y un pergamino, "Clínica", garabateó con desesperación.

—Lo sé, lo sé, criatura… sólo faltan unos días.

Brianne asintió, sintiendo esperanza en su pecho.

Muchas horas después Rick salió de su casa en medio de la noche, había tomado una poción y una larga ducha fría, su mente se encontraba más despejada y ahora sabía lo que quería hacer. Si el Ministerio no respondía su solicitud sobre revocar la orden de liberación de Draco Malfoy, él tomaría la justicia entre sus manos y casi estaba rogando porque así fuera, pero primero se encargaría de Ginny.

*º*º*º

Ginevra había dejado la casa de sus amigos y sabiendo que no podía pisar su departamento se había dirigido al hogar de Luna.

—Ron entenderá —comentó pasando sus dedos por los cabellos rojos de su amiga, que descansaba su cabeza en su regazo.

—Eso espero, estoy haciéndoles pasar un mal tiempo a todos.

—Incluso las tormentas terminan y el sol vuelve a alzarse en el cielo despejado.

Se incorporó y le sonrió agradecida. —Tienes razón y al menos las cosas con Draco van bien… —comentó con un ligero sonrojo en sus mejillas, un gran suspiro abandonó su boca, su mente estaba comenzando a divagar en su encuentro sexual con él hasta que se detuvo en seco— ¡Por Merlín! Debo escribirle una nota, seguro esta pensando toda clase de cosas absurdas después de haberme ido de esa forma.

—Tal vez no es así, probablemente esta en la tienda, con su madre o sus amigos…

—¿Lo crees? —Él no había mencionado nada de trabajar ese día, pero no le parecía tan descabellado, ni el que pudiera estar con su madre, no quería pensar que se encontraba solo en ese enorme lugar, el corazón se le estrujó de recordarlo.

—¿Has visto lo que han dicho del lugar en el periódico?

—¿Es muy malo? —inquirió temerosa.

—No todo.

—No tardes en escribir ese artículo —pidió con el ceño arrugado por la preocupación.

—Bien, lo haré cuanto antes.

—¡Gracias, eres la mejor! —dijo abrazándola.

Se separaron y Ginny se metió bajo las mantas de parches. Iba a echar de menos al hurón, por increíble que fuera, no era que se hubiese acostumbrado a dormir con él tan rápido, pero en verdad podría hacerlo, porque su cercanía se sentía cálida y acogedora.

Luna apagó las luces, dejando sólo la lámpara de noche, se había acostumbrado a dormir con ella por las pesadillas, solía despertarse y querer salir de su cuarto, pero en el proceso tropezaba con todo por la desesperación.

—Por cierto, Nott no regresó ayer… ¿te acompañó? —preguntó de forma casual.

—Sólo hasta la chimenea, tal vez se fue después de eso.

—Puede ser —murmuró decepcionada, esperaba que algo más hubiese sucedido entre esos dos—, te vi platicando con él muy animada…

—Él tiene opiniones interesantes.

—Que bonita forma de decir que te agrada… o gusta.

Luna se quedó callada, sólo sonrió para sí. Sus pensamientos volaron hacia el hombre de cabellos rubios y profunda mirada azul, la intrigaba, pero hasta ese momento no de la forma en que su amiga creía.

*º*º*º

Malfoy llegó a su tienda cerca del medio día, en el camino pasó por Gringotts. Las personas ahora murmuraban acerca de su relación con Ginny Weasley y sobre su tienda, al menos eso era algo nuevo.

Saludó a sus empleados con un escueto "buen día". No parecía haber muchos clientes, pero estaba seguro que él lugar atraería a curiosos y a muchos otros que sólo deseaban ver su caída. Sin deseos de estar en el frente se dirigió atrás dónde estaba su despacho y la escalera que dirigía al sótano.

Apenas se había sentado, cuando un empleado encargado tocó a su puerta. Draco lo observó con una ceja alzada y le indicó que pasara. Bruce Wilmouth, era un joven mago egresado hace dos años de Hogwarts, especialista en pociones. Caminó hasta el escritorio quedándose de pie al borde de éste, visiblemente nervioso.

—Por la mañana vino Ginevra Weasley, el elfo le entregó su abrigo y dejó esto para usted —anunció depositando la carta en el escritorio.

—Bien, puedes retirarte.

Bruce asintió y salió del lugar, asegurándose de cerrar la puerta. Draco había esperado noticias de ella desde que había salido de su departamento y no había sido capaz de escribirle pensando que sería contraproducente dada la delicada situación, pero había guardado la esperanza de verla ese día, sólo que no había contado con que Ginny pasará por ahí tan temprano.

Abrió la carta y se concentró en las letras marcadas.

Querida serpiente:

Las cosas con mi hermano están en calma, por ahora es todo lo que puedo decirte, quisiera tener mejores noticias pero no es así.

Ayer no pudimos terminar de hablar con todo lo que pasó, pero viajaré dentro de unas horas a Gales, la final de la Liga de Irlanda y Gran Bretaña se jugara en una semana y media, por lo cual tenemos que concentrarnos en los entrenamientos para estar preparadas. El equipo de Puddlemere United es fuerte, han ganado 22 veces y esta vez queremos ganar nosotras.

El fin de semana estaré en Londres de nuevo, debo asistir a una recaudación para los Orfanatos, entonces podremos vernos.

Lamento tener que irme así cuando estamos pasando por todo esto, por ahora sólo puedo aferrarme a la idea de que las cosas mejoraran.

Espero sinceramente que las ventas en tu tienda vayan bien.

Ginny.

P.D. Evita los duelos y provocaciones.

Una media sonrisa cubrió sus labios mientras guardaba la nota, sabía porque había mencionado lo de la recaudación, probablemente quería que se vieran antes o después del evento, él no estaba dispuesto a esperar tanto para verla.

La sensación que le producía estar con ella era inexplicable, ¿quién diría que vendría a sentir todo eso con una Weasley?

La vida tenía una extraña forma de juntar a las personas.

Exhaló largamente y se concentró en sus asuntos. El Profeta estaba a un lado en su escritorio, sabía que contenía un artículo que hablaba de Mandrágora. Seguramente puras mentiras, de ahí que mejor optara por no leerlo.

Tomó los pergaminos que había en su escritorio sobre las ventas, sus existencias y los materiales que necesitaba resurtir.

*º*º*º

Ginevra pasó la venda por su muñeca ajustándola, se hallaba en los vestidores del estadio de Holyhead, esperando para salir al campo. Ese día se ejercitarían dos horas antes del anochecer.

Gwendolyn Morgan, su entrenadora, comenzaría a exigirles lo máximo, trabajarían dos veces al día hasta el fin de semana, después del fin de semana, tendrían sólo un entrenamiento antes del partido.

—Te ves distinta —comentó Vaimai, codeándola con una sonrisa pícara. Ginny tenía ese aire de alegría que no le había visto en mucho tiempo.

—Sólo suéltalo —mencionó sin dejar de sonreír.

—¿Con qué el otro era Draco Malfoy? Apenas me enteré comprendí todo lo que habías dicho estos años, pudiste contarme todo sin tanto misterio.

—No era sencillo, muchos no lo están comprendiendo, no sabía si lo tomarías bien.

—Oye… no soy quién para juzgar —comentó colocándose una mano sobre su corazón, para dar énfasis a sus palabras.

—Gracias, me alivia escucharlo —dijo sintiéndose un poco liberada.

—Luces cansada, ¿acaso Malfoy no te dejó descansar?

Ginny sintió que se le subían los colores a la cara. —No fue eso, sólo fueron unos malos sueños.

—Oh… entiendo. —Sabía a lo que se refería, algunas veces compartían el cuarto cuando se encontraban de viaje y le había tocado ver esos episodios.

—Estoy bien —aseguró con una sonrisa, aunque si que había asustado a Luna, lo lamentaba, pero agradecía que hubiese sucedido con ella ahí.

—Vamos chicas, dejen la platica para después, las quiero ya en el campo.

—Te salvaste por ahora, pero quiero todos los detalles de tu relación después.

Ginevra botó el aire que contenían sus pulmones, sabía que no la dejaría en paz hasta que le contara.

—Andando roja, ahora que eres todo una celebridad no puedes bajar tu rendimiento —exclamó Grace haciéndole burla por la cantidad de reporteros que la esperaban a las afueras del estadio.

—No bromees con eso, sabes cuán molesta estoy… a nada estuve de lanzarles mocomurciélagos a todos.

Grace rió alegremente. —Suena divertido, pero es mejor que no lo hagas.

—Lo sé.

*º*º*º

Rick había gastado una fuerte cantidad de dinero por obtener la prueba que necesitaba para retirar la venda de los ojos de Ginny.

Ginevra salía del entrenamiento vespertino, se sobó el cuello mientras abandonaba el estadio. Sus compañeras aún seguían en los vestidores, pero ella había preferido apurarse para llegar a su habitación y poderle escribir una carta para Draco con tranquilidad.

—Buenas noches o mejor tardes.

Se giró y su rostro mostró la sorpresa que la embargaba al ver a Rick ahí, sabía que él la buscaría tarde o temprano y de hecho ella había tenido toda la intención de encontrarse con él primero, porque sabía que no tomaría nada bien su relación con Draco, pero entre todo lo que había pasado no pudo hacerlo y ahora estaba ahí.

—Hola…

—Tenemos que hablar.

Ginny esperaba un ataque de agresividad y celos, no estaba actitud serena que estaba logrando ponerle los pelos de punta.

—Bien.

—Vamos, hay un lugar cerca.

Caminaron juntos en un tenso silencio que ahogaba a Ginny, afortunadamente la cafetería apareció y ella se sintió mejor apenas entraron, el lugar estaba abarrotado, lo cual quería decir que él no pensaba hacer un escándalo y eso le daba mala espina.

Pidieron cada uno una taza de café que llegó minutos después.

—¿Sabes por qué vine a verte? —soltó casual, como si se tratara de una charla sin importancia.

—Sí.

—No puedo creer que estés con alguien de su calaña —dijo desdeñoso.

—Es más que eso.

Mcneill soltó un ruido de incredulidad. —Te ha lavado el cerebro.

—No estoy cegada por la ira, ni el odio.

—¡¿Cómo puedes decir eso?! —Varias personas se giraron a verlos, logrando que él se controlara y bajara la voz—. Su grupo mató a personas que queríamos… él tiene las manos manchadas de sangre.

—Rick —pidió con un gesto contraído.

Él exhaló tratando de mantener a raya su enojo. —Estoy seguro que no sabes realmente quién es, que tan abajo esta… —Sacó de su abrigo un sobre y lo puso frente a su taza— lee esto y abre los ojos, quién te engaña una vez, te engaña más, pasa lo mismo con los que te atacan. No estás segura a su lado.

Ginny sintió una horrible punzada en su corazón, dirigió sus ojos llenos de consternación al sobre. —¿Qué es esto?

—Los crímenes en los que participó tu amado —reveló con malicia.

—¡¿Qué?!

—¿Te asusta? —inquirió inclinándose sobre la mesa, colocando sus brazos en ésta— Lo hará más cuando sepas todo lo que no se mencionó en el juicio.

Ginevra sintió un baño de frío, desconocía lo que estaba ahí, pero en ese momento le daba más terror el lado que estaba viendo de Rick. Tragó con dificultad, no reconocía al hombre que estaba frente a ella.

—¿Exactamente… qué estás haciendo?

—Revelando la verdad, esa escoria no merece estar libre… tendré la justicia que me negaron, le quitare todo lo que ahora está disfrutando.

—Sólo escúchate, no estás pensando —expresó angustiada. Tomó su maleta, no quería seguir sosteniendo esa conversación.

Rick la detuvo, tomándola de la muñeca. —No entenderás hasta que no leas lo que hay aquí, si crees que no tengo la razón entonces no tengas miedo de revisar esto.

—No lo quiero.

—No te engañes, tarde o temprano querrás saber lo que hay detrás de él, no podrás vivir sin saber realmente lo que hizo siendo un mortifago.

—¡Rick, basta! —pidió atormentada— No tengo razón para seguir hablando contigo de esto.

Él lució desesperado, se pasó la mano por el rostro y en un intento más, colocó el sobre en el interior de la maleta.

—¿Qué haces? ¡No!

—Esto es lo único que puedo hacer por ti, lo que hagas con ellos será tu asunto y quedará en tu consciencia —advirtió, tomó un sorbo de su café y tiró un par de billetes en la mesa—. Ginny, piensa en tu familia, ya perdieron uno de sus miembros a manos de los mortifagos y ahora tú quieres que acepten a uno, no te equivoques.

Sus palabras se clavaron profundamente en ella causándole un gran dolor, se dejó caer en la silla mientras lo veía alejarse a través de sus ojos opacados por las lágrimas.

*º*º*º

Continuará...

*º*º*º

Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia, esperamos que se animen a comentar y hacer felices a estas dos locas escritoras.

(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte.