Poder Oculto
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Capitulo 12. Reacciones. ¿Por qué te molesto?
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Iba a decir algo más, pero se tragó las palabras pues en ese mismo momento sus dedos se cerraron alrededor de la pequeña mano de la chica.
- Soy…
Pero ella tampoco pudo articular palabra.
De repente…
El roce de su piel quemaba. Pero no de manera dolorosa.
Y no entendía la razón.
Me quede quieta, sin moverme un centímetro de mi lugar.
Al cerrarse su mano, todo a mí alrededor se detuvo. El sonido se fue de golpe y las hojas se quedaron suspendidas en el aire. Moví un poco la cabeza, volteando a ver a Naruto y mis labios se separaron ligeramente; el rubio no se movía.
Con un rápido movimiento miré a Sombra y mí sorpresa aumentó más; ella tampoco se movía.
Horrorizada, miré hacia el frente y los ojos oscuros de Sasuke me vieron detenidamente.
Y por un momento no parecieron cubos de hielo.
Un calor ajeno al exterior comenzó a inundarme desde la punta de mis dedos por todo el cuerpo. Nuestras miradas se conectaron y entonces...
"Caminaba por un amplio pasillo tenuemente iluminado. Se me hacía muy familiar. Solo escuchaba el sonido de mis pasos a través de aquella penumbra. La única fuente de luz provenía de las pocas antorchas en las paredes separadas por seis metros cada una. De algún lugar escuchaba el sonido de goteo. Entonces una respiración en mi hombro hizo que se me erizaran los cabellos de la nuca. Me detuve, esperando quieta. Luego, delante de mí apareció…
¿Sasuke?- pregunté aturdida.
¿Qué ocurre, Alex? ¿Por qué te detienes?
¿Eras tú?
Por supuesto que era yo. Ahora sigamos.
Tomó mi mano y caminamos juntos veinte pasos hasta que su figura desapareció tan repentinamente como había llegado.
¡Sasuke! – Susurré aterrada, mientras sentía sus dedos desaparecer bajo mi mano."
Estoy bien, pero debes seguir tú sola.
No puedo hacer esto sola. Sasuke, ¡ayúdame!
Luego, todo se volvió negro"
Parpadeé y al abrir los ojos todo volvió de golpe a la normalidad. Las hojas volvieron a caer, el viento a soplar y el sonido volvió. Por el rabillo del ojo, distinguí a la gata moverse hacía mí.
- ¿Qué fue…? – susurré lo más bajo que pude.
- No lo sé, pero jamás había experimentado algo así. – Contestó el a su vez, también en un susurro.
Lo miré aturdida. ¡Me había escuchado!
- Oigan chicos, ¿están bien?
La voz de Naruto me hizo sacudir la cabeza, como descartando esa posibilidad. Pero, ¿podría? ¡Claro que no! Me había escuchado perfectamente.
Luego me di cuenta que aún tenía tomada mi mano y casi con resistencia, Sasuke la soltó delicadamente.
- ¿Alex?
- ¿Qué ocurrió, Sombra? – Pregunté a mi vez.
- Eso debería de preguntarlo yo. Se quedaron sin moverse cerca de un minuto o algo así, sin soltarse de las manos.
- ¿Sasuke? ¿Te encuentras bien?
- Estoy bien Naruto. Es sólo que… - enmudeció durante unos segundos, pero luego añadió – nada. Eso fue bastante extraño.
- Vaya manera de presentarse – dijo el rubio con sorna.
- No empieces…
- Está bien, está bien – se defendió Naruto, entonces se dirigió hacia mí – así que tu eres Alex. Ha habido un gran enigma tras tu llegada.
- ¿En serio? – Pregunté confundida. Me agradaba hablar con él, era muy amigable.
- Si, si. Pero creo que este no es el lugar indicado para hablar de eso. ¿Qué les parece si vamos a cenar? Y por ser la recién llegada, yo invito. – Añadió, guiñándome un ojo.
- Suena bien – dijo Sombra - ¿qué dices Alex?
- De acuerdo. Muero de hambre.
- Entonces ¡vamos, datte bayo!
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Caminamos hasta el restaurante más cercano y donde servían la comida más rica, según Naruto.
Era un puesto de ramen o al menos eso decía el anuncio.
Nos sentamos en las sillas altas, quedando yo en medio de ellos, mientras Naruto hacía nuestro pedido.
En el camino habíamos hablado poco, pero estando ahí sentados, con el agradable aroma de los fideos flotando a nuestro alrededor, la conversación se centró en mí.
- Y, ¿de dónde vienes? – Preguntó Naruto, animadamente.
- De otra parte del mundo. No sé si lo conozcas.
- Puede que sí, adelante dilo.
- Pues, mi país se llama México.
- ¿México? Uhmm… Creo que lo eh odio mencionar.
- Estás mintiendo, Naruto. – Dijo una voz en su espalda.
- No, en serio lo eh odio mencionar.
- No mientas – dijo la misma voz tras él – porque yo lo sé todo. – Finalizó con un tono tétrico.
Repentinamente, el rubio se tensó y los tres volteamos a ver quien había hablado.
Una sonrisa iluminó mi rostro.
- ¡Kakashi!
- ¡Kakashi-sensei! – Exclamó el rubio a su vez.
- Hola chicos. Llego a tiempo para la cena.
- En realidad llegó antes, acaban de ordenar. – Dijo el dueño del puesto.
- ¿No quieres cenar con nosotros, Kakashi-sensei? – Preguntó Naruto.
- No gracias, no tengo mucha hambre. – Respondió amablemente Kakashi. – Y no mientas Naruto, jamás habías oído mencionar ese país.
- No, en serio. Ero-sennin lo mencionó una vez hace tiempo. – Se defendió.
- Ahora que lo pienso, puede ser verdad. Pero para estar seguros, se lo preguntaré luego.
Naruto entrecerró los ojos con recelo, mientras el ninja miraba hacia otra parte con una gran gota en su cabeza.
- En fin – comenzó de nuevo Naruto – así que vienes de México. Ojala algún día nos puedas llevar haya.
- Sería un verdadero placer para mí.
- Ah y por cierto, ¿qué edad tienes? – dijo Naruto como si estuviese esperando el momento para preguntar aquello.
- 18 años.
- Hey, igual que yo.
- ¿Ah si? ¿Cuándo cumples?
- 10 de Octubre.
- ¡Yo el 22 del mismo mes!
- Vaya que el mundo es un pañuelo. Jaja. – Se rió Naruto mientras nos daban el plato a cada uno. Olían realmente bien y se veían deliciosos.
- ¿Quieres pasarme un par de palillos, Alex-chan?
- ¿Alex-chan? – Señalé confusa mientras alargaba la mano dándole a Naruto los palillos. - ¿Qué es eso del chan?
- Es una clase de formalismo usado en las mujeres. – Dijo Sasuke y repentinamente todos nos quedamos en silencio. Era la primera vez que hablaba desde que sucedió aquello en el campo.
- Tanto así como un formalismo, no es. Más bien es como se les llama a las mujeres más cercanas a ti luego de que hay un cierto grado de confianza. – Explicó Kakashi.
- Supongo que hay que enseñarle mucho a Alex-chan, ¿verdad Kakashi-sensei?
- Estoy dispuesta a aprender cuanto pueda mientras esté aquí. – Afirmé segura de mí misma.
- Y yo puedo enseñarte lo que sé. Pronto sabrás todo lo esencial.
- Bien, todo este entusiasmo me llena de orgullo, pero ¿podríamos comer de una vez? No quisiera comerme todo esto frío. – Dijo Sombra de repente y todos soltamos una risita. Excepto Sasuke.
- Ahora que lo pienso – comencé luego de unos minutos (en el transcurso de los cuales, Naruto ya llevaba tres tazones de ramen) – llegaste antes de dos días, Kakashi.
- Te dije que le daba menos de dos días para que cumpliera con la misión. – Apuntó sombra desde la orilla; la gata llevaba dos tazones de ramen. Parecía que hacía competencias con el rubio para ver quien comía más.
- Supongo que quería estar lo antes posible en la Aldea, ¿verdad Kakashi-sensei? – Dijo Naruto pícaramente. Pero el ninja hizo un ademán de no escucharlo.
- Llegué antes con Tsunade-sama y me ha dicho que mañana comienzan tus análisis tanto físicos como médicos.
- ¿Le harán exámenes? – Preguntó el rubio.
- Por lo que ella me dijo, así es. Así que trata de dormir temprano hoy, ¿de acuerdo Alex?
- Descuida, Kakashi. Dormiré tan pronto como llegue a casa.
- ¿Ya tienes tu casa aquí en Konoha? – Soltó el rubio, sorprendido.
- Si. Me dieron la noticia apenas esta mañana.
- ¿Podemos conocerla? Por favor. Y te prometemos que nos iremos de ahí temprano para que puedas dormir. ¿Qué dices?
- Por mí está bien, ¿qué dices Kakashi? ¿Pueden? – Dije, entusiasmada de haber conocido a alguien como Naruto el primer día en la Aldea. (El primero fuera del hospital, claro esta).
- Claro que pueden. Pero recuerda que debes dormir temprano. ¿De acuerdo?
- Ok.
Repentinamente, sentí la mirada fría de Sasuke a mis espaldas. Me había olvidado momentáneamente de él.
Asegurándome que nadie de los presentes me viera, me volví lentamente, y debo admitirlo: tenía miedo de aquellos ojos negros como pozos. Cuando mi mirada se posó en la de él, todo a mí alrededor pareció detenerse de nuevo, pero aquella vez no vi ningún pasillo, pues la voz de Naruto inmediatamente rompió cualquier contacto.
- ¿Irás, verdad Sasuke? – Preguntó con aire de importancia.
El moreno pareció meditarse la respuesta. Pero al cabo de dos segundos contestó:
- No tengo más que hacer. – Contestó de mala gana.
Sin más que agregar, continuamos nuestra animada cena. Las conversaciones me parecieron más una entrevista; Naruto me preguntó todo acerca de mí y créanme, jamás había conocido a alguien como él.
Luego de unos minutos contestando preguntas, Kakashi comenzó a hablar con él sobre lo sucedido mientras él iba por mí hasta México.
Entonces, me armé de valor para ver a Sasuke. La verdad quería hablar bien con ambos, para así romper el hielo. Lentamente resbalé la mirada hasta él quien tenía la vista fija en la pared de enfrente. Había terminado su ración de ramen y tenía apoyada la barbilla en sus manos entrelazadas. Luego solté sin pensar:
- ¿Estás seguro de que quieres venir?
Lentamente, como si aquello fuese una tortura, la mirada de Sasuke se posó en la mía. Me quedé quieta al verlo recorrer cada rasgo de mi cara. Esa manera de mirarme, como de desprecio… Me erizó los vellos de la nuca del miedo. Jamás me habían observado de aquella manera.
- ¿Sasuke? – Dije. Como no me respondía, lo llamé por su nombre.
- ¿Qué sucede? – Respondió con un tono aún más frío.
- ¿Te molesta algo?
Se quedó callado, como eligiendo cuidadosamente las palabras. Como si quisiera herirme con ellas. O al menos eso me pareció.
Pero antes de contestarme, Naruto se levantó ruidosamente del asiento, atrayendo nuestra atención.
- ¡Vamonos datte bayo! Adelante Alex-chan, te seguimos porque la verdad no se donde queda tu departamento.
- Jeje está bien Naruto. – Dije desviando la mirada de aquellos ojos negros y al momento de sacar mi monedero (regalo de Sombra, con forma de gato con pelaje color negro) visiblemente vacío.
- Hey, hey… ¿Qué se supone que haces? – Atajó el rubio, deteniendo la mano donde llevaba el monedero - Yo te dije que te iba a invitar Alex-chan, ¿o acaso lo olvidaste?
Le sonreí apenada, y él me devolvió la sonrisa.
Luego de dar gracias, caminamos en las silenciosas calles de Konoha.
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Naruto y Sasuke caminaban unos pasos atrás de Kakashi, Alex y Sombra. Ambos veían la espalda de la chica moverse al compás de sus pasos y temblar ligeramente; si se debía al miedo, a la emoción o al fresco de aquella noche, lo ignoraban.
Las calles estaban silenciosas, lo cual era poco ordinario. Siempre había mucho bullicio a esas horas.
- ¿Se puede saber porque te comportas así Sasuke?
La voz de Naruto en susurro sacó al Uchiha de sus pensamientos.
- ¿Discul…? – Comenzó, defendiéndose el Uchiha, pero el rubio lo interrumpió:
- ¿Acaso ocurre algo malo? ¿Te molesta su presencia?
Los ojos de Sasuke lo vieron con fiereza antes de contestar.
- Por supuesto que no, no es eso.
- ¿Entonces? ¿Qué demonios te sucede? Te vi como te portaste con ella y hasta como le ibas a contestar de manera hiriente en el puesto de ramen. ¿Qué te ha hecho ella Sasuke? Apenas la conocemos y a mí me parece que tiene una gran personalidad. – Espetó el rubio.
- No es eso. – Volvió a decir el moreno.
- Escucha, no voy a obligarte a llevarte bien con ella. La verdad pensé que sería más callada y fría, pero no fue así. Pero si te voy a pedir que no le hagas nada ni estando yo presente. Primero conócela y luego júzgala.
El Uchiha arrugó la frente, pero no agregó nada más. Dirigió su mirada al frente y vio a la chica. En ese momento un espasmo cruzó la espalda de ella y se abrazó a sí misma, como si tuviese frío.
- ¿Qué sucede Alex? ¿Tienes frío? – Cuestionó Kakashi.
- No, no es nada Kakashi.
Pasaron unos minutos caminando en silencio, hasta llegar a una calle con dos bifurcaciones. Entonces, Kakashi habló:
- Bien, es todo por este día. Yo me iré por aquí – dijo el ninja al tiempo de señalar el camino de la derecha – y si no me equivoco, tu departamento está hacia haya, ¿verdad Alex?
- Si – respondió ella de inmediato.
- Entonces, pasaré por ti mañana a las ocho en punto ¿te parece? Debes estar lista a esa hora. Nos vemos Alex. – Entonces el ninja dio un paso al frente, tomó la mano de la chica como sellando la promesa y luego la soltó – Nos vemos chicos, Sombra. – Añadió al dirigirse a ellos y dando media vuelta desapareció calle abajo, caminando lentamente.
Alex se quedó quieta momentáneamente en su lugar y pudo sentir el calor en sus mejillas mientras veía el lugar por donde desaparecía el ninja.
En aquel momento, el rubio se acercó a la chica y con una sonrisa pícara le dio un leve codazo mientras decía:
- ¿Sigues aquí?
Ella salió de su trance y vio fijamente los ojos azules llenos de picardía.
- Yo… yo solo… - comenzó.
- Jeje no te preocupes, no diré nada.
- Vámonos ya, ¿quieren? Si se hace más tarde no podrán quedarse mucho tiempo en casa de Alex. – Apuntó la gata.
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- Increíble. No hay otra palabra para describirlo.
- Eso fue bastante halagador Naruto, gracias. – Respondí mientras él se sentaba en el sofá más grande.
Las ventanas estaban cubiertas con cortinas cerradas y habíamos llevado una mesita para el centro de la salita. No era muy grande el interior, pero a Naruto le había agradado.
En cuanto se fue Kakashi, la confianza de Naruto fue en aumento y para cuando llegamos a la puerta, me hablaba como si fuésemos amigos desde niños.
Sasuke entró después de mí y se quedó inmóvil un momento cerca de la puerta mientras yo la cerraba al entrar Sombra y subirse al pequeño sofá en el fondo de la salita.
Su mirada fría recorrió cada rincón de la habitación. No tenía ni idea de lo que pensaba, pero en lugar de eso, me aclare la garganta y Sasuke volteó a verme.
- ¿Quieres sentarte? – Ofrecí cortésmente.
- No gracias, prefiero esperar de pie.
Solté un suspiro rápido.
- De acuerdo, pero si te cansas puedes sentarte. Estas en tu casa.
Me encaminé hasta el sillón más cercano, pero antes de sentarme Naruto llamó mi atención.
- Alex-chan, siéntate aquí. – Dijo al dar un par de palmadas al asiento a su lado.
Me reí, pero caminé hasta allí y me senté.
- Tienes una casa acogedora Alex-chan, - me dijo amablemente – incluso es más que la mía.
- ¿Me llevarás a conocerla uno de estos días?
- Dalo por hecho. Disculpe, Sombra-sama – dijo Naruto dirigiéndose a la gata.
- ¿Qué ocurre Naruto?
- ¿Hasta que hora podemos estar aquí?
- ¿Por qué? ¿Ya te quieres ir? – Le dije con sorna.
- Jaja, no es eso. Es que si mañana tienes los exámenes médicos con Tsunade-nobachan pues…
- No te preocupes. Son las ocho treinta y pueden irse después de las diez.
El silencio nos envolvió, pero no de manera incómoda. Fue todo lo contrario. Incluso me sentí bien en ese momento de quietud.
- ¿Quieren algo de tomar? – Ofrecí.
- No gracias. La verdad quedé muy lleno después del ramen.
- Y como no, te comiste más de seis platos de ramen.
- ¿Sólo seis? Vaya, no estaba tan hambriento.
Sombra y yo nos reíamos ampliamente mientras Naruto decía algo relacionado con la nutrición de los jóvenes.
Pasamos la última hora riéndonos de las ocurrencias del rubio e incluso nos contó un par de historias de terror, mientras que el moreno no se movió de su lugar, salvo una vez cuando me levanté para apagar la luz y abrir la cortina, dejando pasar la luz de la luna desde afuera para darle un fondo de misterio a las historias de Naruto. Sasuke se acercó a la pared y se recargó en ella, cruzándose de brazos y desviando la mirada hacia la ventana. Pude ver la luna reflejada en sus ojos negros como la brea. En ese momento, Naruto me habló y volví a sentarme a su lado.
Hacía las nueve y media, Naruto volvió a preguntar la hora.
- Son las nueve cuarenta y dos. Recuerda que deben irse a las diez.
- ¿No podemos irnos más tarde? Apenas estamos empezando con esto de la platica, jeje. – Dijo el rubio debajo de la cobija que había traído para ambos. La noche era un poco fresca y la brisa entraba por la ventana abierta ya de par en par.
- Pero, es que Alex tiene exámenes mañana y no quisiera que…
- No te preocupes Sombra, créeme que con mi horario en la preparatoria podía dormirme a las tres de la mañana y levantarme para la clase de las siete.
- ¿Dormías solo cuatro horas? – Preguntó sorprendido visiblemente Naruto.
- Te acostumbras después de un tiempo – afirme encogiéndome de hombros – quizá me afecte a la larga, pero así son en algunas escuelas.
- ¿Y que es eso de la preparatoria? – Soltó confundido Naruto.
- Es una escuela donde estudias y aprendes distintos conceptos importantes para tu sociedad. Algo así como la academia ninja, solo que en esas escuelas no te enseñan a ser un ninja.
- Es un poco extraño, pero interesante hasta cierto punto.
Pasamos la siguiente media hora hablando de las escuelas y comparándolas con los de los ninjas.
- Es decir, ¿que la gente de tu país estudia cerca de 11 años, más los de la carrera a la cual dedicarse? – Espetó sorprendido, como si no diera crédito a aquello - ¿No crees que es mucho tiempo?
- … - aquello me dejo en silencio; era verdad, pero tan solo hice un movimiento con la cabeza – tal vez, pero supongo que las costumbres son muy distintas en todo el mundo, ¿verdad?
- Jaja tienes razón.
- Oye Sasuke, ¿porque no hablas? Has estado muy callado desde que llegamos del puesto de ramen. – Dijo repentinamente la gata y Naruto y yo volteamos a ver al Uchiha.
El aludido la miró con indeferencia antes de contestar.
- No tengo mucho que decir sobre eso.
Definitivamente Sasuke Uchiha era hombre de pocas palabras.
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Dieron las diez y media y Sombra comenzó a dar vueltas por la salita, con la cola levantada, dando suaves maullidos y saltando de sofá en sofá.
- Ya vamos, nos iremos ahora. No tiene porque hacer todo ese circo, Sombra-sama.
- No, no es eso. Es que a esta hora siempre me dan ganas de salir a cazar. – Nos miró a ambos en el sofá, con un gran signo de interrogación sobre nuestras cabezas – Instintos de gato. Espero y me perdonen.
- Jeje no creo que sea necesario. Puedes ir a cazar, por mi esta bien.
- Gracias, pero no Naruto. Debo asegurarme que Alex duerma lo suficiente.
- Pero si son tus instintos, no podrás aplacarlos del todo. Puedes ser una gata-demonio de la Nación del Fuego y todo eso, pero una gata al fin y al cabo. – Apunté con lógica.
Sus ojos ámbar brillaron en la habitación tenuemente iluminada por la luz de la luna y de una vela encendida media hora antes.
- Está bien. Iré a cazar un rato, pero cuando vuelva quiero que se vayan para que Alex pueda dormir tranquila esta noche sin mal pasarse de su sueño. ¿Quedó claro?
- Si – respondimos al unísono.
Dicho aquello, la gata saltó hasta el alfeizar de la ventana y se internó en la noche, maullando suavemente.
- Es una agradable gata, ¿no crees? – dijo el rubio con diversión.
- Vaya que si – respondí – ella fue quien me ayudó cuando salí de mi casa y… - pero no pude más, mi voz se quebró un poco y tosí para disimularlo. Sin embargo, Naruto lo notó e incluso el Uchiha me miró con interés.
- ¿Quieres un poco de agua? – Ofreció Naruto.
- No, gracias. Estoy bien.
- Supongo que debió ser muy difícil, Alex-chan. Lo siento. – Dijo mientras tomaba mi mano.
- Descuida. Por algo sucede lo que sucede. Siempre que se cierra una puerta dos más se abren.
- Hey, me agrada tu estilo de sobrellevar tus propias acciones. Debes darme consejos sobre eso.
Lo miré divertida, no creí que pudiera hacerme reír después de haber recordado aquello.
- Pasa más tiempo conmigo y verás que cambio de personalidad – bromeé.
- Jaja pero tendrás que dejarme escribirlo, porque la verdad mi memoria es de pez.
- Jaja tu trae la libreta y yo la pluma.
Con aquella última frase, estallamos en carcajadas hasta hacernos doler el estómago y soltar lágrimas. Esa noche fue la mejor bienvenida que pude tener jamás.
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Pero como el tiempo pasa cuando uno se divierte (o cuando no habla en lo absoluto desde un rincón de la habitación), ambos chicos se fueron cuando Sombra llegó entrando en el departamento con los ojos más brillantes que antes, dando suaves ronroneos y acurrucándose en mi regazo.
- No veremos mañana, Alex-chan. – Se despidió el rubio con una cálida sonrisa estrechándome la mano y en el último segundo me jaló hacía él y me dio un abrazo – y bienvenida a Konoha.
Le devolví el abrazo mientras respondía un "Gracias".
Sasuke se despegó de la pared y también me estrechó la mano, aunque su contacto fue rápido mientras decía:
- Un placer conocerte, y también, bienvenida a Konoha.
Luego me miró fijamente, pero esa vez rompí el contacto visual con él. Aún me daba un poco de miedo.
- Bien, es todo por hoy. Ya nos vamos Alex-chan y gracias por invitarnos a tu casa. Nos vemos mañana – volvió a decir Naruto y salió por la puerta con Sasuke tras él.
Cuando la hube cerrado, me senté de nuevo en el sofá con la luz de la vela y la luna alumbrando la estancia.
- No estuvo tan mal. Primer día y ya hice buenos amigos, aunque tal vez me digas que soy rara pero sentí que Sasuke no parecía muy contento conmigo ¿no crees Sombra?
- Yo diría que estuvo perfecto. Deben ser los nervios de conocer a una chica tan linda.
- Jaja ¿yo? ¿Linda? Sí como no. ¿De casualidad no te habrás comido algún bicho raro por ahí?
- Muy graciosa – respondió ella a su vez con una pequeña vena en su cabeza, pero sonriendo – y basta de juegos que debes dormir ahora. Mañana será un día muy largo, señorita.
"Creo que no puedo imaginar cuanto."No pude evitar pensar mientras apagaba la vela y sin más que decir, seguí a Sombra hasta el dormitorio luego de cerrar la ventana y correr las cortinas.
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Respiración rápida.
Sueño intranquilo. Se ve bastante agitada.
Su pecho sube y baja. Lo ve claramente sobre la delgada sábana que cubre su cuerpo.
Ahora no esta muy marcado ni estético, pero de igual forma es agradable a la vista.
Verla dormir profundamente, vigilar por su sueño.
¿Hay algo más por lo que se pueda pedir?
Ve como se revuelve en la pequeña cama la cual aloja su cuerpo a la perfección. Sus cabellos negros resbalan por su cara cuando se voltea de lado, quedando de frente a la ventana donde él esta observándola.
Entreabre los labios y deja salir un suspiro de alivio. Su pesadilla llegó a su fin.
Destensa su cuerpo, estirándolo un poco, para luego acurrucarse sobre el lecho, deslizando la sábana y dejando al descubierto su piel.
Puede ver su pijama. Una blusa negra de manga muy corta pegada a su torso. Su piel se ve pálida por el brillo de la luna colándose por las cortinas.
Pasan unos segundos sin que se mueva. Un sueño tranquilo la envuelve en los brazos de Morfeo esta vez.
Se acomoda de nuevo, quedando boca arriba, con la mano derecha descansando sobre la almohada y la izquierda sobre su vientre. Su blusa se sube un poco y puede ver un trozo de su abdomen con aquella palidez que solo la luna es capaz de dar.
De pronto, su respiración comienza a agitarse. Una pesadilla peor comienza a arrebatarla de los brazos tranquilos de Morfeo.
Mueve su cabeza tratando de acomodarse, como si de esa forma pudiese encontrar de nuevo la tranquilidad.
Le preocupa aquella vez. Puede ver sus párpados arrugarse, su pecho agitarse violentamente, sus manos apretadas en puños. Teme que pueda lastimarse con sus propias uñas las heridas antes hechas.
Sigilosamente entra en la habitación, asegurándose que la gata esté completamente dormida. Pero al ser un animal nocturno, no esta seguro totalmente si pasará inadvertido a sus agudos sentidos, pero no le importa.
Lo que le importa es que ella esté bien.
Muy poco tiempo de conocerla, muy poco realmente, pero ya le preocupaba.
A tres pasos de ella, sus sentidos se ponen alerta y en menos de un segundo…
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Abrí los ojos sobresaltada.
Me incorporé rápidamente mientras una gota de sudor frío resbalo por mi sien.
Agitada, toqué mi pecho a la altura del corazón, el cual latía desenfrenadamente como si fuese a salirse.
Estaba segura de haberlo visto. Totalmente.
Las cortinas se movían al compás de una brisa tranquila de la noche.
Y entonces recordé…
Había cerrado la ventana antes de acostarme. Estabas segura. Ambas ventanas (sala y cuarto) e incluso cortinas.
Pero ahora, la brisa se colaba por ella y un pálido rayo de luna caía sobre mí.
Y… ¿por qué estaba tan segura de haber visto a alguien en frente de mi cama antes de incorporarme?
Sueños.
Incluso sentí como se detuvo antes de incorporarme y desapareció de mi vista.
Reacciones.
Pero, ¿qué clase de reacciones?
Entonces a mí nariz llegó un aroma relajante. La brisa lo llevó hasta mí, como ayudándome a encontrar quien había entrado a ver mi sueño.
Sentí miedo. Desesperación. Irritación
Pero no ganaba nada sintiendo aquello.
¿Miedo? Sombra estaba ahí. No estaba sola.
¿Desesperación? ¿Por qué? Él no había intentado nada.
¿Irritación? Porque no llegué a ver quien era.
Atraje mis rodillas hacía mí y las abracé, como buscando alivio.
Solté un suspiro mientras apartaba el fleco de mi cara.
- ¿Alex?
El sonido de mi propio nombre me hizo dar un respingo.
-¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
- Descuida, sólo tuve una pesadilla. – Contesté a mi vez.
Solté otro suspiro y la gata subió a la cama donde se sentó mirándome fijamente.
- No debiste cenar mucho.
- No creo que sea por eso. Oye Sombra, ¿no sentiste como si alguien hubiese estado aquí?
La gata me miró, confundida.
- Fue una pesadilla peor de lo que imaginaba. Iré a la cocina por un poco de agua. Debes descansar.
Diciendo aquello, salió de la habitación.
No impedí que se fuera. Me dio tiempo a solas para pensar.
El Velador de mis sueños.
Esa era la primera noche que soñé con él.
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Llegó a su casa, deshaciéndose de su indumentaria típica.
Se recostó en su cama mientras cerraba los ojos, recordando.
[Flash Back]
Muy poco tiempo de conocerla, realmente, pero ya le preocupaba.
A tres pasos de ella, sus sentidos se ponen alerta y en menos de un segundo…
La gata abrió sus ojos como faros en aquella penumbra. Ambos irises ámbar se clavaron en él como dagas.
Él se llevó un dedo a los labios, como pidiendo silencio y sorpresivamente la gata lo dejó continuar.
Dio un paso más, decidido a llegar hasta ella.
Reacciones nuevas para él lo inundaron.
Emoción. Nervios. ¿Por qué si sólo iba a verla dormir más de cerca?
Sin embargo la vio moverse más.
De pronto, sus ojos se abrieron y milésimas de segundo antes de que se levantara, él hizo gala de su velocidad y huyó como si hubiese cometido un crimen.
Y estuvo seguro de que lo había visto.
[Fin del Flash Back]
Con un movimiento rápido, él se pasó las manos por el cabello mientras se quitaba la banda de la cabeza y la dejaba sobre la mesilla de noche a un lado de su cama.
La gata había guardado silencio. ¿Por qué?
Y ahora se sentía confundido. Irritado. Decepcionado.
¿Confundido? No sabía la razón del porque había ido a su casa después de despedirse de ella.
¿Decepcionado? Porque no llegó a verla de cerca
¿Irritado? Quería volver corriendo a aquella ventana que le permitía vigilar su sueño tranquilo e intranquilo a momentos.
Suspiró mientras se acomodaba boca abajo en su cama.
El silencio le dio tiempo para pensar.
El Velador de sus sueños.
Esa fue la primera noche que soñó con ella.
Continuara…
Hey, acá les dejo otro capítulo ;) espero y les agrade. En lo particular me encantó la parte donde "el velador de mis sueños" me visita. Quisiera que existiera alguien así para que hiciera lo mismo que él T_T pero en fin. Mejor me bajo de la nube para seguir con el siguiente capítulo.
Espero sus comentarios, y señoras y señores: ¡hagan sus apuestas! ¿Quién será el misterioso "velador de mis sueños"? ¿Verdad que me quedó lindo aquello de que pensaran igual? jeje ojala y les haya gustado en serio. En fin, me despido y les mando un cordial saludo.
¡¡¡FELIZ 2009!!!
Nota: Todos los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, sólo el personaje principal es mío... dado que soy yo xD, no esta hecho con fines lucrativos... es sólo que me gusta la historia ^^U y ya xD, además si lo fueran sería millonaria :P
