Disclaimer: Nada de esto me pertenece, Fullmetal alchemist es creación de Hiromu Arakawa & Harry Potter es creación de J.K. Rowling, yo solo juego con sus personajes :)
Advertencia:
Este Fic contiene Yaoi.
N/A: Oh Dios, la verdad, tienen todo el derecho de matarme o lincharme, soy un vil (disculpen la palabra) perra D: tenia dias (unos 4 o 5) con el capitulo terminado, pero me daba una pereza pasarlo de mi siempre util libreta a la computadora, asi que el dia de hoy me dedique a hacer eso... no podia ser tan maldita y dejarlas asi xD bueno, espero les guste el capitulo :) disfrutentlo chicas, sé que este sera un poco mas de su agrado ;)

¡He aqui el titulo!


Capitulo 12

Dr Marcoh

Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía.

(Maurice Maeterlinck)

Sábado 23 de Octubre de 1993.

Esta vez, Edward pudo atravesar la plataforma sin ningún inconveniente. Después de que todos estuvieran del otro lado, varios militares los estaban esperando. Edward había tenido la brillante idea de mantener a Harry, Ron y Hermione ocultos bajo la capa y simplemente avisarle a Dumbledore. Roy había estado de acuerdo, ya que al parecer, entre menos supiera el ejercito, mucho mejor para ellos. Los tres estudiantes habían pasado al mundo de Amestris bajo la capa de invisibilidad, cosa que fue muy incómoda y complicada.

Habían sido recogidos por la teniente Hawkeye y en ese momento iban rumbo al cuartel general de central. Edward no había querido preguntarle a nadie sobre Allen, de verdad pensaba que había cometido un grave error al mencionar que Allen era su novio… ¡Por Dios! ni siquiera sabía si Allen era gay. Pero, independientemente de eso, Edward sabia que esta vez se había pasado… él seguía queriendo a Roy, y el solo hecho de recordar la mirada que puso su Coronel al escuchar la palabra novio… le rompía el corazón.

Cuando por fin llegaron al cuartel general y entraron a la oficina de Mustang, Edward sintió una enorme añoranza. Recordaba cada momento que había pasado en esa oficina, que había pasado a solas con Mustang en esa oficina… y es que siempre que estaban solos ellos… hacían cosas.

— ¿Ed, por qué estas sonrojado?

Y hasta ese momento Edward no había notado lo sonrojado que se encontraba… se sentó en el amplio y oscuro sillón de cuero y suspiró.

—No es nada… espero que no les moleste esperar aquí mientras arreglamos unas cuantas cosas e informamos al director.

—No importa…

—Oye, Edward… ¿La rubia militar era la misma que salió en el boggart del profesor Mustang, verdad?

— ¿La teniente Hawkeye? Si, es la única que puede controlar al Coronel.

— ¿Cuánto tiempo dices que llevas en…?

La puerta se abrió justo en ese momento. Por ella entraron Mustang y Hawkeye con rostros de preocupación.

—McGonagall está sumamente molesta con ustedes y conmigo. Les espera un buen castigo. Dumbledore intenta calmarla y piensa que es mejor que estén en una buena vigilancia con nosotros, fuera de Hogwarts. Después de todo, Black está detrás de Potter.

Ron empalideció al oír mencionar a Sirius Black, volteo a ver a Harry al mismo que Hermione, pero desvió su rostro en cuanto sus ojos se encontraron fortuitamente con los de su amiga.

— ¿Entonces si es verdad que Sirius Black esta…?

—Ya me lo esperaba, Ron —Harry suspiró y se dejó caer en el sillón, junto a Edward.

—No intentes ninguna tontería, Harry.

— ¿Por qué buscaría a alguien que quiere matarme? —Harry intentó sonar indignado, rodó los ojos y asintió.

Después de discutir un poco los planes de estadía en Amestris, decidieron tomar un tren rumbo a Rizenbul para ajustar el automail de Edward. Cuando iban a salir rumbo a la estación de trenes, Riza Hawkeye amenazó a Roy con su siempre útil pistola, logrando así que el holgazán Coronel terminara llevándose una pila enorme de papeles que tenía que firmar.

Edward y Roy se pusieron de acuerdo para visitar al doctor Marcoh en la noche, mientras todos durmieran; Roy estaba con una mirada perdida, sin dejar de pensar una y otra vez en Edward diciendo: "Allen es mi novio" ; Edward, en cambio, sentía un nudo en la garganta y una revoltura enorme en el estomago. Tenía mucho miedo, ¿Qué haría si resultara un embarazo? Mejor no pensar en eso…

El camino fue sumamente silencioso; al parecer todos podían sentir la tensión que llenaba el ambiente. Unas cortas palabras se escuchaban de vez en cuando en el vagón. Cuando finalmente llegaron, todos bajaron en un silencio sepulcral.

Caminaron unos cuantos metros hasta la casa Rockbell pudo ser distinguida entre los frondosos y verdes arboles. El viento soplaba fuertemente, despeinando aun más los enmarañados cabellos de Hermione; Edward se soltó la trenza y se hizo una coleta alta. No iba a negar sentir emoción por ver a su amiga y ex novia, pero temía el comportamiento de Winry ante sus nuevos amigos. Edward no sabía si Winry estaba enterada sobre su anterior relación con el Coronel Bastardo (apodo que Roy había adquirido desde el primer momento en que Edward puso un pie en el cuartel, y que lo había acompañado durante toda su relación, tanto de jefe y subordinado como de amantes). Y en caso de que Winry supiera algo, temía su comportamiento. Pero si por el contrario, ella no tenía idea de nada, temía los comentarios inoportunos sobre la relación anterior que habían mantenido, después de todo, todo apuntaba a que la chica no había superado el anterior romance… aunque no es como si le importara lo que Roy pensara sobre la relación que había tenido y que había finalizado por su entera culpa. El problema más grande en eso, era que sus amigos sabían, o más bien creían, que Allen era su novio, y Winry no sabía nada sobre sus gustos.

Siguieron caminando en total silencio hasta que por fin llegaron a la casa amarilla.

Den, el perro de la familia, salió corriendo y ladrando alegremente, saltando sobre Edward y derribándolo en el proceso. Harry, Ron y Hermione parecieron un poco asustados al ver al gran perro negro correr hacia ellos, pero al verlo tan amigable sonrieron y comenzaron a acariciarlo. Roy, sonriendo un poco al ver la sonrisa de Edward al discutir con Den, caminó los pocos pasos que lo separaban de la puerta y dio tres golpes en ella. Se escuchó el grito de una mujer joven y seguidamente la puerta se abrió, dejando ver a una chica de larga cabellera rubia que caía en cascada por su espalda. Sus ojos azules miraban con una felicidad reflejada en la enorme sonrisa que tenia plasmada en su rostro. Sonrió amablemente al Coronel y salió disparada a la ubicación de Edward.

— ¡Ed! —Exclamó con alegría, aventándose en un abrazo con el joven alquimista.

Edward, un poco sorprendido por el entusiasmo por el que fue recibido, correspondió el abrazo con un poco de fuerza. No podía dejar de sentir aprecio y cariño hacia su amiga; Winry era su amiga de la infancia, y agradecía no haber arruinado esa amistad al haber terminado.

Segundos antes de separarse, Edward inhaló el aroma a jazmín que el cabello de Winry emanaba, y notó que no sentía nada al reconocer su aroma; nada más que cariño fraternal; y que las emociones que había sentido, se habían ido hace mucho.

Winry lo miró directamente a los ojos y le dio un suave beso en la mejilla.

— ¡Te he extrañado muchísimo! ¿Dónde habías estado? —Reprochó frunciendo el ceño y golpeándolo con una llave mecánica que había sacado de su bolsillo—. Espera, ¿viniste solo porque ocupas una reparación, verdad? Idiota —Masculló indignada. La mirada dolida de la mecánica reparó en los más pequeños—. ¿Y ustedes quiénes son?

—Soy Harry, Harry Potter. Ellos son Ron y Hermione —Presentó Harry.

—Soy Winry Rockbell… ¿De dónde se conocen? — ¿Y por qué viajas con esa chiquilla? Pensó para sus adentros al ver a Hermione.

—Son unos amigos, Winry… ¿Podemos pasar? Necesito esa reparación lo más pronto posible.

Winry frunció el ceño aun más y le lanzó otra llave a Edward.

— ¡Vaya forma de saludar! —Exclamó totalmente indignada pero haciendo señas para que la siguieran—. Te vas siempre sin aviso, nunca llamas, y cuando vienes ni siquiera es por visita.

La chica siguió quejándose mientras era seguida por un apenado Edward, un indiferente Roy, un pensativo Harry (que no dejaba de darle vueltas a su orientación sexual), un sonrojado Ron y una celosa Hermione; Ron, que no estaba acostumbrado a ver chicas vistiendo unos pantalones y una diminuta blusa (si eso puede considerarse blusa), que mostraba un bien formado cuerpo, se sonrojó, causando molestias en Hermione; Harry, por su parte, estaba demasiado perdido en unos ojos grises y procesando información.

Winry ofreció unos refrigerios a sus visitantes, dejándolos solos en la sala de estar mientras iba a la cocina. Roy se había disculpado y había dicho algo sobre ir a buscar a un tal doctor Marcoh; Edward había charlado con el trío un rato hasta que Winry le pidió que le ayudara a llevar las cosas.

Comieron un trozo de pay de manzana y un delicioso chocolate que les fue muy agradable por el reciente frio que estaba llegando ya a ese lado del país. Winry se excusó y salió por Pinako que, como ya le había mencionado a Edward con anterioridad, tuvo que ir de compras con Alphonse y tuvo que llamar para pedir que fuera a ayudarle con unas cosas.

Edward se había sorprendido un poco al saber que su hermano estaba en Rizenbul, pero se alegró enormemente; la presencia de su hermano podría ayudarlo un poco en caso de que lo que el doctor Marcoh le dijera fuera verdaderamente malo.

—Chicos, de verdad lamento que hayan tenido que ver aquel recibimiento —Dijo Edward sobándose la cabeza—. Winry suele ser así siempre.

—No importa, pero me alegra que Al esté aquí. Tu hermano me cae bien.

—Me alegro, Herms, también sé que a él le agradan y… —El rostro de Edward empalideció y salió corriendo a vomitar.

El trío se miró preocupado, sin saber qué hacer. La puerta principal se abrió y por ella entraron el Coronel Mustang y otro hombre; el semblante de ambos de tornó preocupado al escuchar los quejidos de Edward y ambos corrieron a donde se encontraba el alquimista de acero.

Roy salió y los miró sumamente desesperado.

— ¿Qué pasó? —Preguntó exaltado—. ¿Qué demonios pasó?

—Nosotros… no lo sabemos. Estábamos platicando y de una, Edward salió corriendo a vomitar.

Hermione, al igual que Harry y Ron, se veía sumamente preocupada, pero había podido articular una pobre respuesta para el aparente preocupado tutor de su amigo. Cuando quiso agregar algo, o más bien preguntar si Roy tenía alguna idea de lo que le pasaba a su amigo, las Rockbell y Alphonse entraron con varias bolsas de compras. Roy inmediatamente les informó que Edward estaba un poco débil, pero que no tenían de que preocuparse, después, les pidió que les mostraran a los invitados donde dormirían y se disculpó por llegar con tanta gente de improvisto.

Pinako, una mujer pequeña y de edad avanzada, los guió a una habitación. Ron y Harry dormirían en la habitación que era de Alphonse; Hermione dormiría con Winry, y Roy dormiría con Edward. Una extraña combinación, ya que Roy estaba casi seguro de que Ron y Harry dormirían con Edward, pero Pinako alegó que sería mejor que los chicos durmieran con alguien de su edad y que así Roy podría cuidar de Edward.

—Pero creo que el sólo hecho de verme le hará sentir peor —Murmuró para sí mismo después de que todos se hubieran retirado.

Roy se encaminó al salón dedicado a la reparación de automails, totalmente preocupado por lo que descubriera ahí dentro. Mientras él se encargaba de sus estudiantes, Marcoh había trasladado a Edward a una habitación donde podrían estar en privado; sin embargo, Edward había discutido mucho, alegando que no necesitaba que Roy estuviera presente; finalmente accedió después de que Roy amenazara con decirle a su padre (táctica demasiado infantil) y después de que prometiera no interrumpir a menos que Marcoh le hablara directamente.

Ambos hombres estaban sentados uno frente al otro, esperándolo. Uno con impaciencia y el otro con una calma característica de los doctores.

Edward, totalmente desesperado, le pidió al doctor Marcoh que iniciara con lo que sea que iba a hacer.

—Bien, Edward, necesito que contestes absolutamente todo con sinceridad y sin cuestionarme.

Edward, que sólo quería terminar con eso, asintió rápidamente y le hizo un gesto para que comenzara.

—Primero, descríbeme tus síntomas.

—Siento mareos constantes, vómitos repentinos, me fatigo más rápido de lo normal… creo que es todo… ¡oh, sí! Y también dolores abdominales.

— ¿Hace cuanto te ocurre eso?

—Unos… dos o tres días, creo.

La cabeza de Edward presentó una idea que la doctora Source había insinuado, pero sacudió la cabeza como si quisiera sacar esa ridícula idea de su cabeza, riéndose de sí mismo por haber considerado eso.

—Y bien, doctor, ¿Qué tengo?

—No he terminado, Edward. La paciencia es una virtud que muy pocas personas reconocen.

Al estar Edward en total silencio, Marcoh continuo preguntando.

— ¿Has tenido relaciones sexuales?

Edward se sonrojo violentamente y volteo la cara.

—No veo por qué mi vida sexual pueda ser tan importante.

—No tienes por qué estar a la defensiva. Te lo pregunto de forma profesional, y si lo que te molesta es la presencia del Coronel, le pediré que se retire.

—No... No importa. Sí, he tenido relaciones.

— ¿Las has tenido con hombres?

Edward se sonrojó aun más y se cruzó de brazos, como si quisiera evitar que alguien invadiera su privacidad. Aún no comprendía el por qué de no haberle rogado a Marcoh que sacara a Mustang. Tal vez porque lo había amenazado, o porque Roy ya sabe todo eso; tal vez incluso porque quiere recibir la negativa de Marcoh sobre el embarazo y acallar todos los comentarios del Coronel sobre eso. Tal vez… tal vez no quería enfrentarse a ser un monstruo él solo y quería ver la mirada y expresión de Mustang en caso de que el embarazo fuera positivo, cosa que en lo absoluto ocurriría ya que eras completamente imposible y no tenía sentido. Tal vez solamente quería ver una cara comprensiva o amigable. O tal vez solo necesitaba a Roy; pero como quería acabar con eso pronto, rápidamente respondió, confiando en la confidencialidad de doctor y paciente.

—Sí.

—Una última pregunta —Marcoh parecía preocupado, incluso temeroso—. ¿En esas relaciones, tú eres pasivo?

— ¿Pasivo?

—Tú sabes, que si eres quien la mete o a quien se la meten, siendo el segundo el pasivo de una relación.

— ¡Coronel Mustang! Ese ejemplo no era necesario —Reprendió el doctor.

Edward, cuyo rostro estaba de un rojo encendido, asintió al doctor Marcoh, ignorando la inoportuna e inapropiada respuesta de Roy.

Marcoh comenzó a pasar ambas manos por su rostro, y sin cambiar el semblante preocupado, suspiró y medito unos segundos sus palabras; esos segundos parecieron eternos tanto como para Edward como para Roy. Finalmente, Marcoh habló.

—Edward, no sé si sabes que yo ya conocía a tu padre, por lo tanto también a Alphonse y a ti.

Edward negó.

—Me lo suponía. Bueno, tu padre fue a verme poco después de que nacieras. Yo ya conocía su condición sobre la piedra filosofal que tenia dentro de sí, y eso fue principalmente lo que lo hizo ir a verme; el temía que la piedra filosofal hubiera afectado la genética de tu cuerpo; Hohenheim tenía razón. Tu aparato sexual se modificó permitiendo embarazos, lo mismo con Alphonse.
Hohenheim me pidió que les quitara eso, no pensó en que alguno de ustedes llegara a tener relaciones con hombres, y lo más que pude hacer fue crear un bloqueo temporal en sus cuerpos; debido a que los efectos secundarios de ese cambio genético hubieran sido fuertes dolores en sus vientres, no quise dejarlos sin alguna protección.
No sé por qué, pero el punto es que los embarazos masculinos, por lo menos en ti y en tu hermano, son posibles. Supongo que en caso de uno, tardaría más de lo normal debido a que sus cuerpos no están al cien por ciento adecuados para cargar con un bebé. Tendrían que tomar algunas pastillas para mantener todo en orden, lamentablemente eso quitaría su capacidad de realizar alquímica durante el embarazo. ¿Alguna duda?

—Principalmente —Dijo Edward reponiéndose de la nueva información—, ¿por qué volvió a desbloquearse? ¿Qué influyó en eso?

—Supongo que el hecho de que hayas mantenido relaciones, siendo tú el pasivo, y sin usar protección, tuvo mucho que ver. Como ya te lo había dicho, ni tu padre ni yo pensamos que llegaras a tener relaciones con hombres, así que no usé tanto poder de la piedra para bloquear eso.

—Doctor, si no pensaba que Edward llegara a…, por así decirlo, "embarazarse", ¿por qué tiene pastillas y cómo conoce su efecto?

—Buena pregunta, Coronel. Si bien no llegué a esperar eso realmente, al ver como actuaba ustedes dos en cuanto al peligro que corrían ambos, siempre atentos de buscar el bienestar del otro… tal vez pensé mal, pero eso me hizo pensar en la remota posibilidad de que entre ustedes hubiera algo más. Si no es así me disculpo, pero el punto es que eso me hizo pensar en qué podría hacer en caso de que un día se presentaran con la misma duda que los trajo aquí.

Edward y Roy permanecieron en silencio, avergonzados de lo obvios que eran frente a otras personas.

—Lo del efecto, es una suposición mía. Creo que todo tu poder y habilidad alquímica estaría concentrada en mantener con vida a ese pequeño o pequeña.

—Pero… ¿Cómo saber si yo… estoy embarazado?

—Necesito un poco de tu sangre.

Edward empalideció. Odiaba las agujas, y el estar a sólo poco de saber si él… estaba embarazado, con un hijo de Roy dentro… No sabía si tantas emociones cabían en su corazón. Miedo por las agujas; miedo a tener un hijo del hombre que más lo había lastimado y que aún amaba… no, no amaba a Roy, lo odiaba; miedo a tener algo que lo atara a ese hombre, a tener que enfrentar eso solo; miedo a las crueles críticas de la sociedad. ¿Qué haría cuando no pudiera ocultarlo? El miedo lo iba a matar.

— ¿Cuánto tardaran los resultados? Por favor, que sea lo más pronto posible —Dijo amablemente Roy, fingiendo una tranquilidad que no sentía.

Marcoh pareció meditarlo unos segundos mientras sacaba la jeringa.

—Una o dos horas… tal vez tres.

— ¿Tanto?

—Lo siento, Edward. Estos análisis tardan más, pero usando la combinación de magia y alquimia tardare eso.

— ¿Cuánto tardan normalmente?

—Deja de fruncir el ceño, Edward, te necesito tranquilo. Uno o dos días.

Edward sentía como si le hubieran dado una patada en el estomago, metafóricamente hablando, ¡Tres horas! Eso era demasiado.

—Necesito comer.

—Espera un segundo —Dijo Marcoh—, no puedes comer antes de un análisis de sangre.

—Tenía entendido que tenía que estar en ayunas.

—Eso es cierto, Coronel, pero al ser alquimista puedo separar ese problema de la sangre, dejando el resultado que necesito, por eso tardaré tanto.

—Bueno, no hay que perder tiempo. Sólo es un piquete, Edward.

— ¡Muy fácil decirlo! No es a ti a quien van a picar.

Roy rodó los ojos y esbozó una pequeña sonrisa-

—Vamos, y te doy un trozo del pay que estaban comiendo. El azúcar te hará bien.

Edward lo dudó pero aceptó con una condición:

—Mejor que sea de fresas. Ve a cocinar, Mustang.

Roy lo miró, totalmente desconcertado, pero asintió y se dirigió a la puerta. Al pasar al lado de Edward, lo despeino levemente; apenas un pequeño roce. Sabía que el chico lo odiaba, y tenía todo el derecho, pero el que no se apartara de su toque, por más pequeña que fuera, le dio un poco de esperanzas.

Cuando Roy entró a la cocina, el pánico lo invadió. Él no sabía cocinar ni una simple tortilla con queso, ¿Cómo haría todo un pay? Pero bueno, haría lo que sea por Edward.

Tomó el libro de recetas.

Edward estaba con Allen, o eso decía; ¿Qué tanto de verdad había en esa relación? Es decir, ellos se conocían hace menos de dos días.

Tomo un montón de fresas y se dispuso a lavarlas.

Tal vez Edward sólo había dicho eso para lastimarlo. Aunque eso no era fácil de creer, Edward era un ángel, la venganza no podría corroer su tierno y dulce corazón ¿era tan maldito que había logrado destruir la buena conducta de Edward, haciendo que éste deseara lastimar?

Sacó los demás ingredientes y colocó las proporciones adecuadas.

Él era muy orgulloso, se enorgullecía de eso. Él no rogaba, mucho menos por amor. Amor. Curiosa elección de palabra, pero bueno, eso es lo que era. Edward era el amor de su vida, su alma gemela.

La gente cree que un alma gemela es la persona con la que encajas perfectamente, que es lo que quiere todo el mundo. Pero un alma gemela auténtica es un espejo, es la persona que te saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia dentro para que puedas cambiar tu vida. Una verdadera alma gemela es, seguramente, la persona más importante que vayas a conocer en tu vida, porque te tira abajo todos los muros y te despierta de un porrazo. Y eso era Edward para él. Ambos habían pasado por cosas que los marcaron. En Edward, ese pequeño mocoso de quince años, había encontrado apoyo, diversión, cariño (muy a su manera); en Edward, el había encontrado el amor.

Agregó los ingredientes en un recipiente y comenzó a batirlos, con rostro inexpresivo.

Y no se rendiría. No importaba que Edward le dijera mil veces que no quería volver a tener nada con él; no se rendiría, no le importaría.

—Volveré a hacer que me digas te amo, Edward.

Y continuó batiendo.

~ • ~

— ¿Lo ves, Ed? Fue sólo un piquete.

Pero Edward, totalmente pálido, estaba en una esquina, abrazándose a sí mismo y meciéndose con la mirada perdida.

— ¿Un piquete? ¡Casi me desangro!

—No seas exagerado —Reprendió Marcoh— ¡Haz pasado cosas peores y te quejas por un simple piquete!

— ¡Casi me sacas toda la sangre! Casi muero desangrado.

—Bueno, es normal que sangres cuando te clavo una aguja con toda la intención de sacarte sangre.

—Bueno, ya, que no es mi culpa que no me gusten las agujas.

Marcoh sonrió. Era curioso cómo es que a veces se le olvidaba que Edward era sólo un niño. Edward podía ser todo; militar, alquimista estatal; podría haber participado en la salvación de Amestris; pero no dejaba de ser un adolescente de sólo quince años, con los típicos miedos y problemas de los adolescentes. El rostro de Edward era el rostro de un niño que había vivido demasiado, que ha pasado por cosas que ni siquiera un adulto podría soportar.

—Eso es todo, Edward, puedes salir si gustas.

—Gracias, Doctor— contestó. Iba a salir, pero una duda lo hizo volver sobre sus pasos cuando había tocado el pomo de la puerta—. Doctor Marcoh, ¿y si resultara un embarazo? Quiero decir, ¿Qué tan riesgoso seria? ¿Cuántas cosas tendría que tomar para que todo salga bien? ¿Qué debería hacer cuando nazca? Yo no podría… no sé…

—Edward, debes entender que el aborto no es una opción y…

— ¡Lo sé! —Interrumpió—. No digo que quiera abortar, pregunto porque me gustaría tenerlo. Después de todo sería mi hijo o hija, y no quiero que nada le pase, no mientras yo pueda evitarlo.

— ¿Y su padre?

—Yo soy su padre.

—No, Edward, su otro padre.

Edward guardó silencio. Sería su hijo, no de Roy. El bastardo nunca lo vería, él nunca permitiría que lastimara a su bebe, un pequeño pedazo de él mismo y de Roy. No importaba que ese hombre le jurara amor eterno en ese momento, ya no tenía ganas de sentir nada, de intentarlo de nuevo. No tenia ánimos para seguir intentando llevar esa relación enfermiza. Si lo intentaba, solo sufriría en el intento, y ya no quería salir lastimado, ya había pasado por mucho, merecía ser feliz, ¡Por un demonio! Tenía derecho a ser el protagonista de su propia historia de amor. Amaba a Roy, estaba seguro de eso, pero no estaba seguro de querer tener nada con él. Tenía que tomar una decisión, por su propia salud mental, por su corazón, por el bebé que podría estar en camino.

—No lo verá.

— ¿Estás seguro de eso? También es su derecho…

—No, no lo es. Ya me lastimó a mí, no dejare que se acerque a mi bebé… ¡Imagina que se entere que uno de sus padres es un maldito mujeriego! No, no necesita saber eso. Ya me inventare una mujer que haya sido su madre y que haya fallecido, algo típico de creer.

— ¿Eso crees que es tu vida, tu relación; una simple historia típica? Ese bebé no merece crecer en mentiras. Tu padre nunca dijo la razón por la que se fue ¿y qué paso? ¿Cuánto tiempo lo odiaste? Además, creo que estas prejuzgando a Roy.

—Eso es diferente, lo de mi padre y yo. Sobre Roy, lo conozco desde hace años, no lo estoy prejuzgando.

—Creo que sí. Veamos, lo conoces desde hace cuatro o cinco años, pero, ¿verdaderamente lo conoces o crees conocerlo?

—Yo…

Silencio.

—Eso creí.

~ • ~

No podía dormir. Comenzó a rodar sobre sí mismo, una y otra vez, no pudiendo envolverse en brazos de morfeo, pensando en lo mismo, sin poder arrancárselo de la cabeza. Suspiró.

—Harry…

E inmediatamente se tapó la boca con ambas manos. Por el rabillo del ojo, comenzó a ver las camas de sus compañeros, contó cuatro respiraciones diferentes y agradeció internamente que todos estuvieran roncando. ¡Pero él no podía dormir!

Desde el día anterior, notó la ausencia de Potter en el Gran Comedor, pero no le tomó mucha importancia; "de seguro San Potter, la Sangre Sucia y la Comadreja no quisieron honrarnos con su presencia" había pensado "mejor para mí, no tendré que verlos"; pero al día siguiente no estuvieron en el Gran Comedor. Para la hora de la comida, los maestros estaban histéricos. McGonagall había salido corriendo y había vuelto media hora después, totalmente molesta, y le fue a susurrar algo al director Dumbledore. Y no, no es como si se hubiera quedando ahí, esperando por McGonagall, a la espera de que la bruja llegara con Potter, ¡Qué va! Sólo tenía ánimos de quedarse en total silencio, compartiendo tiempo con sus amados compañeros Slytherin… Sí, sólo era eso.

Maldición ¿a quién engañaba? Le gustaba Potter… ¿le gustaba? Sí, un poco tal vez… el problema para él, no era que le gustara un hombre; después de de todo, desde que vio a Potter se dio cuenta de lo apuesto que era, incluso al ver a Edward el dieron unas tremendas ganas de besarlo (cosa que había hecho); pero él odiaba a Potter. Ese era el maldito problema, no sentía nada por él, sólo… ¡Demonios! Debía ser la falta de sueño la que le hacía pensar estupideces.

—Potter… —Murmuró.

Debía ser una broma de su cansada mente, incluso una ingesta accidental de amortentia. La ausencia de Potter le había llamado la atención, y eso era lo que lo hacía tenerlo en la mente. Sí, eso era todo. Y si no, mañana mismo haría que le dieran un antídoto para la poción.

Con eso en mente se acomodó mejor en la suave cama, se arropó mejor con la sábana esmeralda (como los ojos de Potter). Minutos después, y contento con su conclusión, calló dormido.

Lo que Draco Malfoy no sabía, es que esa misma noche tendría su primer sueño con Harry Potter.

~ • ~

El tiempo había pasado tan lento y tortuoso; como si hubiera estado caminando sobre carbón encendido. Había tomado uno de los libros de alquimia que Hohenheim le había regalado a Pinako, pero no se podía concentrar. Había intentado adelantar su enorme tarea de pociones, pero la mano le temblaba demasiado como para poder escribir una palabra. Finalmente, tomó la foto de su familia y sonrió.

Pinako había vuelto hace unas horas, pero Edward no había podido verla; se sentía demasiado inquieto como para poder concentrarse en completar una frase coherente para mantener una charla.

Se limpió el sudor de la palma de sus manos con su pantalón.

—Ya están los resultados, ¿quieres verlos en privado o llamo al coronel?

—Yo…

La pregunta del millón, la respuesta del billón. ¿Qué quería? Lo más sensato era que, debido a que no quería que Roy se inmiscuyera en la vida de su hijo, no le dijera nada… pero había algo que le decía que lo mejor sería decirle, que tuviera el conocimiento de ese algo tan importante.

—Deje que venga.

Marcoh asintió y salió por Roy. El Coronel había tenido prohibido entrar mientras Edward esperaba, además, él mismo tenía que lidiar con una espera, la de su pay de fresas que había preparado; así que acudió apresurado. El que Edward permitiera su entrada era una buena señal, ¿no?

— ¿Ya vieron los resultados?

—No, te estaba esperando —Contestó Edward.

Roy sonrió.

—Bueno, ya estoy aquí, así que… ¡Veámoslos!

Edward asintió y abrió el sobre con dedos temblorosos; el sudor caía por su frente y su corazón latía con fuerza, tanto que hasta pensó que todos en la habitación podían oírlo.

—Señor Edward Elric, blah, blah, blah, el resultado es… —Suspiró y miró a Roy.

— ¿Y bien?

—Positivo.


¿ Les gusto? Espero que si :D lo del alma gemela lo saque de un libro (no se cual, encontre ese fragmento en una preciosa pagina de facebook, pero no decia el autor ni nada, asi que si me dicen quien es el autor, podre poner creditos)

Comentarios:

Saskia-san:
Un buen castigo les espera a esos desobedientes¬¬ juju, sí, eso sonó muuy pervertido ;) me gusta como piensas amiga! pronto, pronto... cuando deje de sonrojarme al intentar escribirlo y la situacion se presente :D
Pervertida yaoista:
Digan lo que digan, Edward es un adolescente inmaduro en cuestiones de amor, y muy orgulloso! asi que, lo siento, pero seguiras viendo un poco mas la actitud de 'gilipollas' de Elric.
El Drarry esta muy atrasado, lo admito, pero tengo excusas (8 pero como viste aqui, poco a poco los dos testarudos se estan dando cuenta de lo confuso que es el amor adolescente y las tonterias que tienen en la cabeza.
Saludos a ti tambien :) bye-bye!:*
Ookami Makuda:
¡Claro que puedes! si yo puedo tu tambien :) si, son un asco, pero son de mi propia creacion, asi que me enorgullezco de decir que puede que esten mal, pero cada vez van mejorando poco a poco, y el exito que obtengo es totalmente mio... ¡No al plagio! Gracias por su apoyo, no se que seria de mi sin ustedes :')
Clover Kagamine:
Lo siento, estaba esperando para este capitulo ;) huy! y lo que les espera, nunca se lo podran imaginar! (ni yo, no se que pasara en el proximo capitulo D:, asi que estamos igual!) Como ves, tuve tiempo pero NADA de inspiracion! Sorry... y yo te ayudo a matar a Edward! no sabes lo que le espera... Allen, mi dulce Allen... ¿que decir de él sin revelar nada?
Moon-9215:
Lo hice por alusion a HP6, donde Dumbledore muere ahi... :'( se que no tiene nada que ver pero... se me hizo un poco cruel ponerlo xD

Bueno, disfruten chicas, espero que haya sido de su agrado, amen a sus mamis por este dia de la madre que ya viene el viernes aqui en México...
Recuerdes, los reviews hacen que el pay de Roy este listo mas rapido. ¡Ayuden a Edward a consumir su pay pronto!

Las amo! xoxo:*