Lo sé, lo sé y os pido miles de perdones. Entre la Universidad y la falta de imaginación no había podido actualizar, no había sabido como llevar toda esa historia a otro nivel. Pero aquí os dejo un nuevo capitulo, realmente espero que os guste y no me odien demasiado por haber tardado.
—Bueno chicos, os dejo — la voz del Sr. Schue hace que nos separemos aunque no por eso dejamos de sonreír — disfrutad vuestras vacaciones — dice antes de salir del aula dejándonos solos.
Después de que el Sr. Schue se ha marchado el silencio se hace presente entre nosotros y soy consciente de que las miradas están puestas en nosotros. Rachel me mira dulcemente y eso es señal suficiente para que comience a hablar.
—Bien, quizá no sea necesaria la explicación — digo pausadamente — pero debido a un par de cosas sucedidas antes me veo en la necesitad de decirles que… — miro a Quinn y a Finn, este último tiene los brazos cruzados sobre el pecho y nos ve de mala manera.
Si las miradas matasen, tanto Rachel como yo estaríamos muertos hace mucho.
—Rachel y yo somos pareja — sonrío y beso la frente de mi chica.
La risa sádica de Finn nos sorprende a todos y nos giramos a verle.
—Rachel — dice acercándose a ella — ¡No creí que fueses tan estúpida! — Le grita haciendo que me tense y Rachel acaricie mi espalda para tranquilizarme — ¡No te das cuenta que este gilipollas lo único que busca es follarte!
—¡No te permito que me hables así! — Le grita Rachel molesta y yo estoy a punto de saltarle encima a Finn cuando alguien me sujeta del brazo.
—No vale la pena — me giro para encontrarme a Artie a mi lado, vuelvo otro poco la cabeza y veo a Santana que niega con la cabeza en desaprobación.
—¿Sabes, Finn? Lamento mucho que la hayas jodido tantas veces — él parece procesar mis palabras — pero creedme cuando os digo que yo no lo haré — miro fijamente a Rachel, quien me devuelve la mirada — Te amo, pequeña — sonrío — y sé que tengo una fama que me precede — admito — pero tú eres especial — sonríe.
—Te amo — dice antes de ponerse sobres sus puntas para darme un pequeño beso.
—Yo no necesito otra cosa más que verte sonreír día a día — acaricio su mejilla — ser parte de tu vida y de tus sueños, ser lo que tu esperas que sea sin cambiar lo que soy.
—No cabe duda, lo atrapaste Berry — dice Santana y todos ríen ante ello.
—Hazlo feliz, Rachel — dice Quinn quien hasta ese momento no había dicho nada — Y tú, Puck — me mira fijo — espero que seamos amigos y sabes que si lo deseas puedes visitar a Beth las veces que quieras — dice sonriendo antes de tenderle la mano a Rachel.
—Gracias, Quinn — Rachel le toma la mano y ambas asienten.
—¡Eres una cobarde! — La voz de Finn retumba nuevamente en el aula — Así de fácil vas y haces un tratado de paz. ¿Qué no querías a ese huérfano para ti?
Lo siguiente nadie lo ve venir, la mano de Quinn estampándose contra la mejilla de Finn para después aparecer una marca roja en ella.
—Lo quiero conmigo — le espeta en la cara — pero no sabiendo que su felicidad esta en otro lado — dice triste — lo siento, Puck — me mira y sé que está a punto de llorar — me uní al plan de este gilipollas porque creí que no le amabas — dice mirando a Rachel — pero me equivoque, la amas y sé que de poder hacerlo darías tu vida por ella — asiento y abrazo más fuerte la cintura de Rachel — sean felices, y no te preocupes Rachel, también tú y todos los demás son bienvenidos a la vida de Beth, serán sus tíos favoritos.
—¡Sí! — la voz de Britt nos sorprende a todos, camina y abraza a Quinn dulcemente.
—En cuanto a ti — ahora mira a Finn — lo hable con vuestra madre y ha entendido mis razones, solo espero que también tú las aceptes.
—¿De qué hablas? — dice Finn molesto y con su mejilla roja por la bofetada.
—Vuestra madre puede visitar a Beth cuando ella lo desee, pero tú no — la seriedad en su voz es sorprendente por lo que una asustada Brittany se aleja de ella caminando hacia Santana — lo harás cuando madures, pero sobre todo cuando en verdad quieras formar parte de la vida de nuestra hija — dicho esto sale del aula dejándonos a todos atónitos.
—¡Que comiencen las vacaciones! — grita Britt divertida antes de tomar a Santana por el brazo y halarla fuera del salón.
Los demás ríen y de apoco comienzan a salir del lugar. Finn lo hace por la otra puerta, cerrándola de golpe.
—Amor, espera — le digo a Rachel y ella detiene su andar — todo lo que dije es cierto, quiero hacerte feliz todos los días y vivir muchas cosas con vos — acaricio su mejilla.
—Lo sé y te amo — me sonríe y yo hago lo mismo.
—Y no, no quiero solo tener sexo con vos— sus mejillas se tornan rojas ante mis palabras, sonrío complacido — yo quiero hacerte el amor todos los días, pero no en el sentido que se le conoce ahora, sino en lo que verdaderamente significa — asiente — quiero estar contigo, quiero darle a esa frase el sentido que merece.
—Te amo — me dice antes de besarme castamente.
—Te amo, pequeña — dejo un beso su nariz — y te voy a ser feliz todos los días, por el resto que nos duré el porvenir — le digo mostrándole el dedo meñique — es una promesa.
—Sí, lo es — dice uniendo su dedo con el mío.
Para cerrar el trato la beso dulce y lentamente. Ella se estremece bajo mis labios, puedo sentir cada latido de su corazón a la par del mío. No sé cómo ha sucedido, pero ella se ha metido en mi vida y en todo lo que hago día a día.
Después de coger nuestras cosas salimos del lugar, no es por nada pero estar allí me provocaba algo de melancolía, por el hecho de estar nuevamente dentro y ya no ser un estudiante.
—Noah, ¿visitaras a Beth? — la voz de Rachel me volvió a la realidad mientras caminamos a mi auto con nuestras dedos entrelazados.
—Sí, pero si vos estáis siempre a mi lado — le digo sonriendo mientras abro la puerta para que ella suba.
—No te negaría eso, sobre todo porque sé que consideras a esa bebé como tu sobrina — dice entrando al auto.
—Gracias, amor — sonrío mientras cierro su puerta, abro la puerta del asiento trasero y coloco nuestras cosas allí.
Cuando termino de hacerlo, camino lentamente al otro lado y subo al asiento del conductor, me acomodo el cinturón de seguridad y sonrío.
—Ponte esto, por favor — le digo mientras le coloco a ella el cinturón.
—¿Cómo llegamos hasta aquí? — me pregunta de la nada y se a lo que se refiere.
No habla sobre como subimos al auto, sino de nosotros como pareja. Ella sonríe y yo hago lo mismo mientras enciendo la radio. Entonces casualmente comienza a sonar Sweet Caroline.
—Bueno, creo que esa es la respuesta que buscabas — le digo y ambos nos acercamos lo suficiente para que nuestros labios se unan en un casto y tierno beso.
—Te amo — dice sonriendo, ella con esas simples palabras hace que mi corazón se acelere, que lata desbocado de felicidad y de amor, porque estoy enamorado hasta los cojones de Rachel Berry.
—Te amo, pequeña — sonrío dándole un casto beso antes de encender el auto y alejándonos del lugar mientras le canto su canción, esa que suena en la radio.
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Llegamos a su casa y al parecer no había alguien dentro ya que el silencio que sentí al momento en que ella abrió su puerta me lleno por completo.
—Mis padres aun no vuelven del trabajo, pasa — dijo entrando mientras yo le seguía de cerca — dame eso — me sorprendió quitándome su bolso de las manos para después colocarlo sobre el sofá.
—Amor, no creo que sea apropiado que este en vuestra casa sin que estén tus padres. No quiero que se molesten — lo acepto, ni siquiera yo sé porque dije eso.
En cualquier otra ocasión, con cualquier otra chica en estos momentos estaría besándola y haciendo todas esas cosas que simplemente no podía hacer con Rachel, al menos no de esa manera.
—¿Habláis en serio? — preguntó mientras enarcaba una ceja y me miraba sorprendida.
—No lo sé, realmente quiero hacer las cosas bien — me sincere — quizá hay algunas partes que hemos dejado de lado — me acerco y acaricio su mejilla — no me mires así, vamos fuera y hablemos de cualquier cosa, dejemos que el tiempo corra pero estando juntos, ¿vale? — le sonreí tirando de ella hacia el pórtico de su casa donde habían colocado un par de sillas colgantes.
—Eres algo friki, pero me encanta que seas así — me frenó y con cuidado se alzó sobre las puntas de sus pies para darme un pequeño beso.
—¿Algo friki? — Pregunte divertido antes de reírme — deja de hablar con Santana y Kurt, estás comenzando a sonar como ellos — su risa inundo el lugar y me contagio a mí.
—¿De qué quieres hablar? — me preguntó mientras la ayudaba a sentarse en la silla para después hacer yo lo mismo quedando frente a ella.
—Veamos, hay cosas esenciales que debemos saber — ella asiente mientras se balancea en la silla colgante — Tú haces la primera pregunta, yo respondo. La siguiente la hago yo y tú respondes, no importa el tipo de pregunta solo hacedla.
—Vale, entonces ¿Cuál es tu color favorito? — me pregunta jugueteando con sus cabellos.
—Antes era el negro — respondo sonriendo y ella me mira esperando a que continúe, por lo que vuelvo a hablar — pero desde hace un par de años atrás lo cambie por el marrón.
—El marrón, ¿Por qué? — pregunta sin entender.
—No, es mi turno de preguntar así que guárdala para la siguiente ronda — le digo jugando y ella hace un puchero — ¿Cuál es vuestro color favorito?
—El azul. Ahora si dime, ¿Por qué el marrón? — pregunta divertida, simplemente como es ella.
—Por si vos no lo recordáis es el color de vuestros ojos — le digo guiñándole el ojo, le ha sorprendido mi respuesta y aún más, le ha hecho sonrojarse — Se sincera y dime, ¿En algún momento habéis sentido miedo de mí?
—Realmente — suspiró — sí, sobre todo cuando os portabais como un completo gilipollas. Aunque trataba de entenderte — asentí y ella sonríe — Tu también debes ser sincero, así que dime ¿Qué pensabais de mi antes de esto?
—Pensaba que eras una persona odiosa y demasiado orgullosa, que en mi vida podría ser tu amigo y sobre todo verte como algo más — dije por lo bajo pero ella lo escucho, ya que al mirarle comprobé que se había entristecido ante mi contestación — ¿Cuál es tu mayor sueño? — pregunte aunque ya lo sabía.
—Ser una gran estrella y que mi nombre aparezca en el paseo de la fama. Y tu ¿Cuál es tu sueño? — pregunta sonriendo dulcemente.
—Antes no tenía uno, pero tú y todo lo acontecido en los últimos meses me han hecho replantarme la vida — me acerco a ella y la cojo de la mano — quizá no sea el mejor de los sueños, pero para mí lo es porque vos formáis parte de él.
Me mira atenta y sonríe dulcemente, yo sonrío también.
—Quiero ser un hombre digno de ti, —digo mirándola a los ojos— capaz de poder darte lo que vos mereces y de seguir tu ritmo de vida, ser un padre excelente para Dani y los hijos que pueda tener contigo, quiero un futuro donde seas la Sra. Puckerman, comprar una casa en New York e ir cada día por el resto de mi vida a tus presentaciones — un sollozo se escapa de su boca, así que me acerco a ella.
Con cuidado limpio sus lágrimas y sonrío.
—Rachel, te acompañare al fin del mundo si es necesario con tal de verte ser una gran estrella. Quiero formar parte de ese sueño — la beso dulce mente en la frente.
—Te amo — dice mirándome — es lo más lindo que alguien me haya dicho antes — sonríe y me besa castamente — quiero que nuestros sueños se vuelvan uno, porque también yo deseo convertirme en la Sra. De Noah Puckerman.
—Te amo, mi pequeña — le digo besándola dulcemente — ¿Quieres seguir preguntando?
—Sí — sonríe y se me queda mirando.
—Esa ha sido mi pregunta, haced la vuestra — le digo divertido y ella ríe antes de hablar.
—¿Es importante tener sexo para ti? — dice sonrojada por la pregunta por lo que desvía la mirada.
—Rachel mírame, por favor — le pido mientras la tomo del mentón para que me miré y lo hace — mi amor, eso dejo de ser importante cuando supe que te amaba y sé que para una mujer es especialmente importante llegar virgen al matrimonio — se sonroja aún más — y si vos tenéis eso en mente, yo lo acepto. Quiero que llegado el momento, si con alguien debo hacer el amor sea contigo, pero siempre y cuando vos estéis preparada en todos los sentidos.
Hago una pausa y acaricio su mejilla con la mía.
—No buscare en alguien más lo que no necesito, porque ese aspecto por ahora no es necesario — le digo sonriendo besándola cerca de la comisura de los labios — eres mi estrella, mi luz y mi…— dejo la frase inconclusa y ella me mira confundida.
—¿Tu qué? — me invita a que siga hablando.
—Iba a decir que mi vida, — ella sonríe — pero joder, — se molesta al escucharme decir esa mala palabra — tu vales mucho más que este desastre.
—Eres un tonto, Noah — dice sonriendo antes de besarme pasando sus manos detrás de mí cuello.
—Pero soy tu tonto — digo contra sus labios y ella sonríe.
—Mío — dice mordiendo mi labio.
—Siempre… eternamente — sonríe aún más mientras profundiza el beso metiendo su lengua en mi boca.
De pronto un aclaramiento de garganta nos sorprende, haciendo que caiga al suelo al separarme de Rachel rápidamente.
—¿Estas bien? — me pregunta intentando no reírse, pero no lo consigue y de un momento a otro comienza a reír.
—Lo estoy — le digo sonriendo mientras me pongo en pie mirando que ella no para de reír por lo que me acerco a su padre — disculpe, Sr. — digo apenado.
—¿Qué hacen fuera de casa? — pregunta y Rachel deja de reír.
—Noah me ha sacado — dice divertida e Hiram me mira raro ante esta acusación.
—Sr. Lo he hecho porque no considero apropiado que este a solas con su hija — la boca de Hiram se abre tanto que parece tocar el suelo ante la sorpresa de mi respuesta — por eso le he sacado a hablar aquí.
—Gracias — dice una vez recuperado de su sorpresa y me extiende la mano por lo que le devuelvo el gesto — me alegra saber que respetas esta casa, pero sobre todo a mi hija.
—No tiene nada que agradecer — le digo una vez que nos soltamos las manos.
—Aunque realmente no le veo el caso ya que has dormido con mi hija — Rachel volvió a reír y yo quiero que me trague la tierra — me refiero al día en que se ha quedado a dormir en vuestra casa — dice antes de largarse riendo y perdiéndose en el interior de la casa.
—Te ha pillado con la guardia baja — dice Rachel mientras me abraza por la cintura y yo vuelvo en sí.
—Y tú le habéis ayudado — le miro serio — le has contado que dormimos en la misma cama
—Claro, les cuento todo — sonríe divertida por la situación — son mis papis.
—Eso ha sido una pasada — le digo abrazándola — y muy incómoda — digo apenado.
—Vos te lo habéis buscado, si hubiésemos estado dentro no hubiese pensado que hacíamos algo malo.
—Sé que vuestros padres no, pero si vuestros vecinos — le digo besando su nariz.
—Tienes razón — dice sonriendo — ¿te lastimasteis o algo? — pregunta recordando el golpe que me di.
—No, realmente solo ha sido la sorpresa que nos ha dado vuestro padre, nada más — le digo sonriendo.
—Bueno — dice dudosa — ¿Quieres entrar ahora? — me pregunta mientras sonríe maliciosamente.
—Me encantaría, pero — miro la hora — es tarde y debo volver con Dani — digo besándola dulcemente.
—Tienes razón — dice jugueteando con su cabello — ve con cuidado, ¿vale?
—Vale — le digo mientras beso nuevamente sus labios — te veo después — digo mirándola a los ojos — te amo, no lo olvides nunca.
—¿Noah? — mi nombre sale en modo de pregunta pero evito que siga hablando volviéndola a besar.
—Descansa amor — digo mordiendo ligeramente su labio arrancándole un pequeño jadeo antes de separarnos.
—Te amo, envíame un mensaje apenas estés en tu casa — asiento — y mándale mis saludos a Dani.
—Lo haré — le digo mientras camino hacia mi auto.
—Te amo — dice en un susurro pero soy capaz de leer sus labios y me envía un beso en el viento antes de que me suba a mi auto.
—Te amo — susurro también mientras atrapo el beso y hago como si lo pusiera en mis labios, ella sonríe antes de entrar a su casa.
Subo a mi auto y veo que ella sigue allí, esperando a que yo me marche para poder cerrar la puerta.
Pongo en marcha el auto y me largo del lugar, estoy feliz por la tarde tan diferente que hemos pasado juntos, pero me siento triste porque sé que pasara un largo tiempo para que vuelva a estar así con ella.
Sé que lo que haré nos hará acercarnos más a que nuestros sueños se vuelvan realidad, solo espero que ella lo entienda.
Después de recoger a Dani en casa de nuestra vecina nos marchamos a casa.
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—Noah, ¿estás seguro de lo que haces? — la voz de Dani me recordó a mi conciencia.
—Sé que ahora no lo entiendes — le digo mientras la arropo — pero es necesario, por nuestra felicidad.
—Te apoyo — me dice antes de acercarse y besar mi mejilla.
—Gracias, ahora duerme traviesa — le digo besando su frente — buenas noches y que descanséis.
—También tu — dice cerrando sus ojos, camino a la puerta y apago la luz.
Salgo de su habitación y camino a la mía. Me saco los zapatos, los vaqueros y la polera, acomodo las sabanas de la cama y me recuesto, cojo el móvil y escribo el mensaje.
"Estoy en casa, hace rato hemos llegado pero hemos cenado y luego le he ayudado con los deberes. Ahora Dani se ha dormido.
Te amo mi pequeña, espero que tengáis dulces sueños y si estoy en ellos espero servir de mucha ayuda para hacerlos placenteros.
Te amo, descansa y deseo que tengáis un hermoso sábado. Ahora a dormir.
Buenas noches".
Después de escribir el mensaje me quede mirando al techo pensando en lo que cambiarían nuestras vidas luego de mañana.
"Me habéis preocupado al responder, pero sé que debéis pasar tiempo con tu hermana. Te amo, Noah. Gracias por el lindo día que me habéis regalado, se ha sentido diferente pero no sé porque, espero que no sea algo malo.
Te amo, tonto. Dulces sueños, conmigo".
Sonreí al leer el mensaje, deje el móvil sobre la mesilla de noche y apague la lámpara, lo que pasará pronto es por ese futuro que quiero con ella, solo por y para Rachel.
Gracias por leer y os agradecería que me dejaseis vuestros reviews que son la mar de necesarios y si tenéis alguna idea podéis decirla, que me ayudaría mucho. Os dejo muchos besos y nuevas disculpas por tardar en actualizar. Espero inspirarme más seguido. (Golpes, amenazas y felicitaciones) todo dejadlo en un review :D
