Severus estaba sentado en el escritorio de un hotel, pensativo. La ventana a su lado, susurraba palabras que no quería escuchar. Mantenía su cabeza apoyada en una de sus manos y miraba en dirección a la cama que tenía a un lado.

- ¿Piensas en ellas?- dijo Albus, que había entrado. Severus inspiró y ladeó la cabeza hacia la ventana.

- Sí, estoy pensando si todo esto tendrá un fin inmediato. Estoy pensando si luego de que todo se termine, ella podrá reconstruir su vida.

- Si se refugia bajo las manos de dios, podrá. Si se refugia bajo tus brazos, podrá.

¿A qué se refería él, con sus brazos? Inspiró y lo miró sonreír. Albus podía ser intrigante cuando así lo quería. Sin embargo, parecía captar eso que quería decirle. Parecía entender que no solo se preocupaba por acabar con el asunto, de raíz. Sino que también, por ella.

Por que estaba comenzando a comprender, que sentía muchas cosas diferentes al verla. Que sentía la mayoría de ellas, cuando se encontraba con sus labios.

Se levantó de la silla y pensó en encontrar un teléfono, para comunicarse con ellas. Por supuesto, Remus debía estar haciendo el examen, para determinar que no hubiese ninguna enfermedad en el cuerpo de la niña violada.

Por su salud mental, esperaba que no hubiese nada grave en ella. O al menos, algo que se pudiera curar.

- Creo que todo está bien. Respira, exhala- dijo Lupin, colocando un estetoscopio en su espalda. Rose inspiró y luego, exhaló- Sra. Hermione, tiene a una niña muy sana.

- Muchas gracias, es un gran alivio.

- De todas formas, la dejaremos bajo observación durante unos días. Pero de tener alguna enfermedad peligrosa, ya la habría desarrollado.

- Entiendo.

Remus quiso continuar, pero el teléfono de su consultorio estaba sonando. Lo tomó al instante y atendió la llamada. La operadora indicaba que provenía de Londres. Escuchó la voz y enseguida supuso el motivo de la llamada.

- Sí, ellas están aquí. Sí, todos estamos bien. No, no ha ocurrido nada extraño. Pareces una madre preocupada, Severus.

Hermione sonrió y como ella, también lo hizo su corazón. Literalmente hablando. Rose la miró con curiosidad. Pero para su edad, algunas cosas eran claras. O seguían estando claras.

- Solo habla con ella, si es lo que tanto quieres.

Hermione suspiró, tomando el teléfono. Con una sonrisa suave, escuchaba lo que Severus preguntaba sobre el estado de salud de la pequeña. Ella le comentaba que todo estaba muy bien con ellas.

Pero de pronto, la línea se vio interrumpida. La conexión fallaba.

- Él morirá- escuchó y soltó el teléfono con violencia.

- ¿Sra. Weasley?

Se llevó las manos a la boca y se quedó muda. Al otro lado, Severus trataba de comprender por qué había oído esas palabras.

"Ella morirá".

- ¿Hermione?- dijo, ligeramente perturbado- ¿Hermione?

- ¿Severus?- replicó ella- ¿Eras... Tú?

- No. ¿Quién?

- Aquella voz...

Hermione inspiró, mientras Severus trataba de encontrarle lógica al asunto. Con una especie de inspiración profunda, miró el teléfono y sus alrededores. No parecía haber algo sobrenatural, cruzando el cable.

Se rió de su fría lógica. Se dijo que comenzaba a preocuparse por lo que pudiera ocurrirle. Volvió a tomar el teléfono y continuó con la conversación.

- ¿Todo está bien?

- Sí. Rose está sana, ahora está hablando con el doctor Lupin. ¿Y tú, Severus? ¿Estás bien? Me siento terrible cuando sé que podría ocurrirte algo malo. Es la culpa de que todo esto ocurra.

- Descuida, estaré bien.

Se acababa el crédito. Miró su reloj y esbozó una sonrisa.

- Es hora de dormir- dijo y Hermione suspiró- Hasta mañana. Espero que descansen.

- Hasta mañana, Severus. Cuídate por favor- le imploró y bajó la voz suavemente- Quiero que sepas, que aunque sea muy pronto, debo agradecerte que me hayas protegido.

- No hay problema con ello; es mi traba...

- Te amo- escuchó y antes de responder, el crédito ya se había terminado. Inspiró y sonrió, pensando en lo que acababa de escuchar.

Suspiró, lanzándose a la cama y mirando hacia el tejado. Quién era esa niña que decidía aparecer. Sobretodo, cuando la invocaban a través de los dibujos. ¿Es que acaso, Rose Weasley tendría algún poder en especial?

Cerró los ojos, recordando las palabras de Hermione y entonces, sintió una pesadez incontrolable. Se dejó absorber por los pensamientos.

Por los sueños, se dejó invadir.

Descansaba, cuando Albus regresó pronto a la habitación de hotel. Pensaba compartir con él, los hallazgos que había hecho, pero Severus estaba tan dormido que no percató del asunto. Cerró la puerta tras de sí y se sentó en su cama, colgando su largo crucifijo y rezándole a dios para tener una buena noche y un buen día.

A mitad de su rezo, le pareció escuchar algo bastante curioso. Con una inspiración profunda, abrió la puerta y miró a su alrededor.

El armario pequeño, con escritorio, se golpeaba contra la pared. Se movían los objetos. Severus inspiró, abriendo los ojos.

¿Era él o todo parecía muy animado?

- ¿Qué está ocurriendo?- preguntó, sentándose de un salto.

- No lo sé, pero pareciera que algo está jugando.

- ¿Algo con esa fuerza descomunal?- preguntó, mirando como los cuadros se caían al suelo y la luz titilaba junto a ello.

Se levantó de la cama y tomó su arma. Casi siempre luego de ello, comenzaban a surgir los "espantos". Miró pero nada apareció. Albus, miró por la ventana para probar, si alguien notaba que algo ocurría en esa habitación.

Y entonces, miró algo muy curioso. Había una niña, pequeña y miraba hacia arriba. Sus ojos se encontraron rápidamente y se fijaron en él.

La sensación escalofriante, no fue nada placentera.

- Se supone que las cosas inanimadas, no tienen "vida"- dijo Snape, pateando una de las cómodas que se movía como si varias cuerdas, tiraran de ella.

- Pero lo hacen y no solo eso; parece que es gracias a alguien.

- ¿Qué cosa?

Quiso continuar, pero la niña ya no estaba allí y las cosas dejaron de moverse.

- Me da la sensación, de que este viaje no lo hacemos solos.

Y no. Él tenía la misma sensación de que no estaban solos en ese viaje. Ladeó la cabeza hacia la ventana, pero no había nada que mirar allí, más que transeúntes y tránsito común. Inspiró luego de un gran esfuerzo, conteniendo anaqueles y cajas, suspiró mirando a su alrededor. Todo volvía a la normalidad.

- ¿Viste a una niña? ¿Cómo lucía?

- No lo sé. Solo era una sombra. Solo podía ver sus ojos brillantes, el resto me es desconocido. Pero por su rostro, parecía ser una niña.

Severus no dijo nada y suspirando, miró a Albus. Ladeó la cabeza hacia el teléfono y se preguntó si debía saber de Hermione.

No tardó en llamarla. La había despertado.

- ¿Seve...? ¿Ocurre algo?

- Bueno, solo quería saber si... Lamento si te he despertado- suspiró- Ocurrieron algunas situaciones algo atenuantes y quise saber si estabas bien. Si estaban bien.

- Sí. Rose y yo estamos dormidas. El señor Lupin ya se ha ido al salón. Dijo que vigilaría por nosotras, esta noche.

- ¿Él está bien?

- Sí, creo que sí. ¿Quiere hablar con él?

- No. Te creo.

- Pero, estás bien. ¿Cierto?- dijo ella y Snape le contestó de forma afirmativa- Oh, qué alegría que ambos estén en perfecto estado.

Severus meditó, pensando en lo que había escuchado antes y suspirando, continuó la conversación. Antes de que el crédito se terminara.

- Aunque sé que es un poco apresurado, también, la amo.

Ella sonrió, ante lo que Snape acababa de decir y con un suspiro, pensó en sus próximas palabras. Sobretodo, antes de que la conversación tuviera que terminar.

- Moriría de saber que algo le ha ocurrido- dijo- por favor, cuídate.

- Estaré bien, te lo prometo.

En las escaleras, estaba Remus Lupin. Miraba hacia arriba, cuidadosamente y sonreía. Sostenía entre sus manos, algo negro.

Estaba subiendo las escaleras.