Hola gente!!

Aquí mi última entrega de Mientras tú no estas... en verdad es muy triste despedirse de este fic. me gustó tanto. fue taan... Genial hacerlo y más leer sus opiniones.

Una vez más muchas gracias por leerlo. sin más:

Twilight no me pertenece


Epílogo

¿Por qué, oh gran Dios, por qué me tuve que casar con el más testarudo, sarcástico, odioso vampiro de toda la tierra? ¿Para qué pide mi opinión si de todas formas hará lo que le plazca? Él no tenía ningún derecho, ninguno, de cancelar lo que yo había planificado. Estoy segura que simplemente sonreirá condescendientemente y hará como que nada ocurriese, cuando sí pasa, cuando estoy aburrida, estoy enojada, y él no pelea conmigo, nunca muestra su molestia. Es como si no tuviera confianza aún. Hemos estado juntos ya casi cuarenta años… No es tanto como Carlisle y Esme, pero aún así, algún tipo de confianza debía haber ¿no?

Suspiré con desgana y decidí que no quería verlo por un rato… por un largo rato. Me levanté del sillón donde había estado desde ya no recordaba cuántashoras, y salí de la casa. Hice lo que más me gustaba, luego de estar con Edward: Correr. Corrí tan rápido y tan lejos que en una hora estaba a medio camino de Forks, desde Alaska.

Aminoré mi velocidad a medida que me acercaba a una casa de apariencia victoriana, alejada un poco del centro mismo de Forks. Habían pasado casi veinte años desde que no estaba en Forks, y estaba muy cambiado: El pequeño pueblo había dado paso a una ciudad, muy tranquila aún, claro, pero con una urbe creciente.

Me acerqué a la puerta de entrada de la casa en cuestión, con un antejardín amplio y de un lindo color crema. Agudicé mi oído, capté la voz de Lizzie jugando en el jardín interior, junto a Christopher. Kelsey estaba en la cocina, probablemente, y dada la posición del sol -mi reloj estaba perdido desde hace semanas- debía ser cercano a la cena. Por otro lado, Thomas estaba en el garaje, arreglando su auto, su pequeño mini Couper, su regalo preferido.

Sin esfuerzo, forcé la puerta y entré. Ahí estaba Thomas, limpiando su auto.

- Podrías estar jugando con Lizzie y Chris, pero estas aquí, cuidando de un objeto inanimado. Comenzaré a pensar que fue un mal obsequio.- Thomas se dio vuelta de un brincó asustado y al verme, se relajó. Se permitió una sonrisa juguetona.

- ¡Madre! Me diste un susto de muerte- me dijo mientras se acercaba a mí y me abrazaba fuertemente. Thomas ya no era el niño pequeño y asustadizo que decidió quedarse conmigo y aceptarme a pesar de lo que soy. Él es todo un hombre ahora, me pasa por casi quince centímetros, y es tan fornido como Emmett. Por eso no fue para él ninguna complicación tomarme entre sus brazos y alzarme para abrazarme.

- ¡Tom! Te he dicho que no me gusta que me alces… ¡Me haces perder autoridad frente a ti!

- Madre,- me dijo mitad serio y mitad riendo- Tienes la apariencia de la hermana pequeña de mi esposa.- reí junto a él, pero callé y le mandé a él hacer lo mismo.

- ¿Tom, querido?- La voz de Kelsey llegó desde afuera del garaje.

- ¿Si, mi amor?

- La cena está servida.

- Voy enseguida- le oí alejarse y entrar a la casa- dime, ¿qué te trae por aquí madre?

- Me he peleado con Edward- levantó una ceja incrédulo.

- ¿Se han peleado? ¿Por qué ésta vez?

- No le quites importancia al problema, Thomas. Estoy terriblemente enojada con tu padre. He venido a quedarme aquí- se quedó unos segundos sin decir nada. Escuché cómo su corazón latía desbocado y tragaba con dificultad.

- Madre, sabes que yo te recibiría encantado. Sin ningún problema, pero ocurre que mi señora cree que estás muerta. Sería algo difícil explicarle todo.- me largué a reír, a veces Tom era muy parecido a Emmett.

- Lo sé, cariño, no te pido eso. Sólo déjame quedarme en el ático unos días, será poco tiempo. No temas, luego me iré con mi esposo.

- Mi casa es tu casa.- dijo riendo.

- Ve con tu familia, mi vida.

Las noches más largas de mis vidas eran las que Thomas pasaba enfermo. Una vez tuvimos que internarlo por una apendicitis, fueron esas las noches más largas. Pero ésta comenzaba a entrar en la lista. Podía pretender que no necesita a Edward para nada. La verdad era muy distinta. Lo único positivo de la situación era que no lucharía contra las sábanas para dormir, de todos modos no podría.

Habían pasado tal vez un par de horas, cuando sentí una presencia tras de mí. No era humana, pues su corazón no latía. Su olor era único en el mundo, podría reconocerlo aún cuando estuviera inmersa en una muchedumbre gigantesca. Después de todo era la otra mitad de mi alma.

Se sentó a mi lado sin decir nada. Se formó un silencio tenso, no me atreví a respirar siquiera. Él terminó rompiendo el momento.

- Debo suponer que mi esposa no vino a ver a nuestro hijo por mera cortesía, ¿no es así? – no respondí- Vamos, Bella, tengo derecho a saber por qué mí mujer se ha ido de la casa.

- Nunca he dicho que me fuera de la casa ¿o si?- le dije con la voz más fría que encontré, por muy enojada, no significaba que me fuera.

- ¿Entonces?

- Edward, se suponía que tenía una junta con quince neófitos la próxima semana. ¿Sabes que me contó Alice?- él frunció el ceño pero no respondió- que no asistiría porque estaría contigo en Londres. Puedo saber a qué se debe que repentinamente quieras un viaje al viejo continente y no digas que siempre es bueno un viaje. No es la primera vez que me haces esto.

- Bella, pareces olvidar que en ocho días estamos de aniversario.

- Llevamos cuarenta años celebrándolo, no creo que lo olvide realmente.

- ¿Por qué elegiste esa fecha entonces?

- No la elegí yo, la fijó Jane. La iba a llamar de todos modos, para ver la posibilidad de cambio. Pero, al parecer, te adelantaste a mis planes. ¿No?- él me regaló esa sonrisa que tanto amaba, a pesar de los años, y por extraño que pareciera, me enfureció más. Una vez más desvalorizaba mis enojos, ¡Cuánto lo odiaba!

- Ay, Bella, mi hipersensible y maravillosa Bella- me dijo mientras agarraba de mi cintura y me atraía hacia él.- Eres tan enojona, te amo, ¿lo sabías?

- Yo también te amo, Edward. Pero quisiera que respetaras mis desiciones, sabes lo mucho que me gusta poder ayudar con mis poderes a los neófitos, sobre todo.

- Lo sé, Bella, es sólo que a mí me atemoriza que los uses, aún nadie a podido deducir cómo funcionan, ni sus limitancias, podrían dañarte y no lo soportaría… ¿entiendes eso?

- ¡Edward! –Me separé de él, habíamos tenido esta discusión unas trescientas veces como mínimo.- Mis poderes no pueden dañarme, están ligados a mi mente, anulan lo que puede causar daño. ¿Cómo podría hacer eso daño?

- Todo tiene su consecuencia. El dolor tiene que ir a una parte, es eso lo que no sabemos.- mientras hablaba me acerque a él hasta estar tan pegada como fuera posible. Nuestros alientos se juntaron.

- Confía más en mí, ¿está bien?

- ¿Qué tal si lo dejamos como un pendiente?- Teníamos en nuestra pieza un pliego grande con pendientes, allí, íbamos escribiendo lo que creíamos que le faltaba a nuestra relación, para hacerla cada vez más dinámica y no caer en al monotonía; algo muy posible cuando se tiene la eternidad por delante.

- Me parece una magnífica idea.- diciendo esto nos fundimos en un beso ardiente y abrasador.

- Búsquense un cuarto - la voz de Thomas nos sorprendió y nos separamos mirando en su dirección. Sus ojos brillaban por la alegría de vernos reunidos.- ¿No pueden durar separados, cierto?

- Nunca.

FINITE


Notas de autora:

Sólo puedo agradecer a todos los que colaboraron con esta creación; a SIRENITA!! a quien debes ir a leer Ahora, si no lo has hecho, tiene un jacob/angela, para morirse!!

También a todas las lindas que aportaron con sus reviews. en verdad son un Amor. Un beso para cada una de ellas, mis más sinceros agradecimientos, sin ustedes, no lo hubiera terminado. en verdad.

Sólo agregar que no me olviden, pues pronto vendre con otra entrega...

Sin más un bso a todas. Se despide

Ylaris.