Del futbol y otros amores

Disclaimer:

Captain Tsubasa no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de su historia para entretenimiento. Créditos a su creador Yoichi Takahashi, el maestro que nos enseñó que el futbol es más que un simple deporte.

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Advertencias:

Puede haber algo de OCC.

Estos son una seria de oneshots independientes uno del otro, pero de alguna manera, relacionados entre sí. No siguen una secuencia temporal exacta, cada uno se lleva a cabo en distintos tiempos, y cada capítulo representa el punto de vista de algún personaje.

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Capítulo 12

Hasta no estar seguro

Ishizaki Ryo

Ficha técnica.

Nombre:石崎 了

Apodo: El Abnegado; «Mono» por muchos otros.

Fecha de nacimiento: abril 1.

Nacionalidad: japonesa.

Altura: 177cm

Peso: 70kg.

Posición: Defensa.

Equipos: Nankatsu (camiseta 11 y 14); Jubilo Iwata (camiseta 36).

Camiseta en selección nacional: 4 y 14.

Estado civil: ¿Ahora? En una relación.

Mayor amor: No pudo negar que el futbol siempre fue uno de sus amores, pero ahora también se le sumaba Nishimoto Yukari.

Metas a corto y largo plazo: divertirse con el balompié tanto como pudiera en estos instantes. En un futuro casarse con Yukari, y tener una familia; seguir disfrutando al futbol con sus amigos, ya sea jugando a nivel profesional o enseñando futbol a los niños del barrio.

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—Y entonces…

—Detente, Kisugi, te lo advierto, —dijo Ryo.

—¿Qué pasa, Ishizaki? Lo que sigue es la parte más divertida de todo—. Prosiguió Taki. Y los chicos empezaron a reírse.

Como todos los días, caminaban hacia sus casas, en grupo.

—¡No es nada gracioso! —Decía el dueño del Ganmen Block mientras se hacía el indignado.

—¡Déjalos terminar Ishizaki! —Apoyó Sanae riendo como los demás.

—Ni siquiera sabes de qué hablan, ustedes no deben reírse… —espetaba el ofendido.

—Si escucháramos el resto, no habría problema, así que ya no interrumpas… —Yukari contraatacó.

—¡No tienes derecho de saberlo! —gritó Ryo más enojado si cabía.

—Cómo les decía… —continuó Kisugi, —yo platicaba con Taki, pero cuando escuché que un Tachibana, no me pregunten cual, le llamaba diciéndole que a dónde iba, toda nuestra atención se fue a él.

—Entonces Ishizaki se les acercó, y comenzó a tratar de hablarles en alemán… —siguió Izawa.

—Cabe decir que su intento fue muy malo… —comentó divertido Takasugi.

«Dijeron que era lindo y apuesto», dijo el chico regocijándose por su supuesto logro de conquista… —recordó Kisugi, —no olvidaría sus palabras nunca.

—Si no hubiera sido tan gracioso, nos hubiera dado pena ajena, —tras el cometario de Taki, todos rieron de nuevo.

—¡Esperen! Pero lo gracioso viene después, pues mientras Ishizaki se engrandecía, llegó Wakabayashi y dijo: «idiota, dijeron que parecías un mono».

La risa generalizada no paró en un par de cuadras. La gente debía de pensar que ese grupo de chicos de secundaria había enloquecido.

Ishizaki estaba irritado.

—Eso te ganas por andar de conquistador en un país extranjero… —se burló Yukari.

—Déjame, que por lo menos sé afrontar sus burlas con honor…

—¿Honor? Te has venido quejando gran parte del camino, no querías recordar esa historia…

—¿Quién querría recordar algo como eso, sabiendo que sería el hazmerreír? No estoy loco, niña tonta…

—Sí, sí, como digas… mono.

Las risas volvieron al grupo irritándolo más si cabía. Esa chica era una bromista de lo peor.

Nishimoto Yukari.

Siempre era ella la que le provocaba. En momentos como ese recordaba por qué no le agradaban las niñas. Recordaba el por qué, aunque la mayoría de las veces era divertido tenerla cerca, acababa desechando esa idea al instante.

Porque ella era un verdadero fastidio cuando se lo proponía.

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Ishizaki Ryo nunca se dejaría dominar por las mujeres, sabía lo que ellas eran capaces de hacer, tenía mucha experiencia al ver a su madre. Ella era aterradora, y no era la única. Sus tías, vecinas y conocidas se comportaban igual.

Si eso hacían siendo madres, no imaginaba como trataban a sus parejas. El estar en una relación era muy complicado, por eso siempre desechó toda posibilidad de caer en ese juego. Él jamás se dejaría dominar por nadie.

Sin embargo, le encantaba sentirse el centro de atención de las niñas. Lo sabía, era muy contradictorio.

Y desde pequeño ese fue su actuar.

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Envidiaba a tipos como Tsubasa o Misugi, con un séquito de niñas corriendo a su alrededor, queriendo llamar su atención. ¿Por qué no él?

También era atractivo, claro que sí. O eso siempre se decía.

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«¡Hey Ryo! ¡Hoy cerré los baños públicos para venir a apoyarte! ¡No arruines los esfuerzos de todos por una metedura de pata!» fueron las palabras gritadas por su madre en la final de Yomiuri Land.

Maldita sea, pareciera que no confiara en su propio hijo. Eso solo le molestaba. Era obvio que casi nadie creía en él.

No los culpaba, tan solo era un jugador promedio entre tantos prodigios. Pero eso no era suficiente para hacer que desista.

Él se esforzaría sobremanera para poder jugar al lado de Tsubasa y los demás. Porque era divertido. Porque el niño prodigio le había enseñado que ese deporte no era un simple juego, que el balón era su mejor amigo, que podían disfrutar libremente del futbol, juntos.

Esa nueva perspectiva bastó para que demostrara su mayor cualidad: las agallas.

Sin embargo, si bien casi nadie daba nada por él, lo único que le molestaba de todo el asunto, era que su propia madre tampoco valorara su esfuerzo.

Le frustraba.

¿Encontraría algún día a alguien que le entendiera y le quisiera tal como era?

Lo dudaba. Las niñas eran iguales o peores que su madre.

Todas las que había conocido le tachaban de perdedor, y preferían buscar a las caras bonitas y a los talentos natos de su equipo.

Así que, decidió por mucho tiempo, seguir sus convicciones, sobre el futbol y sobre las mujeres. Porque era fastidioso de alguna otra manera.

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Al entrar a la secundaria conoció a Yukari. Ella tal como Sanae, voluntariamente se apuntó al equipo como manager. Y allí comenzó su travesía.

Era bonita, divertida, atenta y considerada. Y, desde que descubrió que Sanae gustaba de Tsubasa, se encargó junto con él y los demás miembros del equipo, de molestarlos e insinuarles su «relación», cada que se presentaba la oportunidad.

Claro, que jamás admitiría en voz alta que ella se había convertido en una de sus personas favoritas. Jamás.

Podría decirse entonces, que la historia con Yukari distaba de ser el típico relato romántico que los demás vivían, pues, aunque al principio la chica le gustó, no fue sino hasta mucho después que se enamoraría por completo de ella, y aún más tiempo, para que pudiera aceptar sus propios sentimientos.

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Yukari le gustó desde el inicio, eran una buena pareja de bromistas entre todos sus amigos, y eso le bastó por mucho tiempo.

Sin embargo, en algún momento durante los tres años que llevaba conociéndola en la secundaria, cayó enamorado de ella.

Había momentos en los que envidiaba la relación de Tsubasa y Sanae, quienes podían mostrar sus sentimientos sin reservas, pero también le frustraba el hecho de que siempre anduvieran por las ramas, sin formalizar nada.

Siempre se decía que, cuando llegara su momento, él confesaría sin rodeos sus sentimientos. Pero mientras más pasaba el tiempo, más dudaba que pudiera llegar.

En esos tres años, antes muerto que aceptar lo que empezaba a sentir.

Por eso su actitud hacia Tsubasa y Sanae siempre era bromista e insinuadora. Molestarles era su pasatiempo favorito, y mucho más, cuando Yukari se le unía en sus «travesuras».

¿Quién es esa chica? —Preguntó Ryo viendo alejarse a Kumi.

Es una nueva manager—dijo Kisugi.

Y, ¿por qué sólo ha saludado a Tsubasa? —Decía enojado por la misma frustración de siempre, pero luego recapacitó. Era una perfecta oportunidad para hacer de las suyas, —Eh, Tsubasa, esa chica es bastante linda, pero no seas infiel… —agregó con complicidad.

¿Eh? —Tsubasa actuaba contrariado.

¡Ahora no te hagas el tonto! Sabemos que estás con la manager, Nakazawa Sanae…

¿Qué? ¿De qué están hablando?

Te da vergüenza porque está todo el mundo aquí, pero tranquilo, no es como si nos importase la relación de ustedes…

Sí, sí… —apoyaron los demás.

Cuando Yukari y Sanae se les unieron, no perdieron oportunidad para molestarlos estando presentes los dos.

Ese era su pan de cada día. Yukari era su cómplice en sus travesuras y eso le encantaba.

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Desde que hizo su primer Ganmen Block ante Hyuga, supo que esa era la única manera en que podía ser de utilidad en la defensa.

«Jejeje, te dije que no perderíamos», se burló del fallido intento de Hyuga.

Ese solo sería el principio de su especialidad.

Especialidad que, junto con sus agallas, le sirvieron para poder llegar a ser titular, primero del Nankatsu, luego de la selección juvenil.

En esas fechas, ganó su apodo: el abnegado.

Se sentía orgulloso de ser reconocido, pero no por eso dejó de esforzarse, tanto en el futbol como en los estudios, porque quería seguir junto con todos disfrutando lo que más le gustaba.

Y se esforzó estudiando para pasar el examen del instituto Nankatsu. Agradecía también la ayuda que los chicos le daban, fue de las épocas más duras que tuvo, y por supuesto, Yukari hizo acto de aparición en ella.

¿Qué estás haciendo aquí, Ishizaki? — Dijo tan pronto entró a la biblioteca junto a Sanae.

Cállate, me decidí estudiar muy duro para pasar el examen de la escuela alta de Nankatsu—. Ya intuía por donde llevaría ella el asunto.

La chica corrió hacia la ventana, y la abrió, fingiendo sorpresa.

¿Qué? ¡Ishizaki está estudiando! ¡Se caerá el cielo! ¡Traigan un paraguas! — vociferó con voz exagerada.

¡Ah, el tiempo ya está dudoso! — Sanae le siguió el juego.

¡Oye, oye! —Reclamó enojado mientras todos reían.

Tranquilo, solo bromeo—. Yukari se acercó a él y le guiñó un ojo, —esfuérzate Ishizaki.

Era por ese tipo de gestos que, a pesar de sus constantes riñas, las cuales últimamente iban en aumento, le gustaba pasar tiempo a su lado.

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Gracias a la chica, también logró ver desde otra perspectiva, muchos ámbitos de su vida que antes daba por hecho. Como el asunto de que su mamá no confiaba en él.

Eres un idiota, Ishizaki, —le reclamó.

¿Qué? ¿Ahora tengo yo la culpa de todo?

¡Así es!

Sólo digo la verdad, mi madre valora poco mis logros, el hecho de saltarme medio día del trabajo en los baños públicos no es motivo para que se enoje, me merezco este descanso que ella no me da, porque no valora m…

¡Eres insoportable! Ahora que estuviste en Francia para el torneo, mientras todas nos pusimos de acuerdo para ir a casa de la señora Ozora, para ver su partido que transmitían en vivo, ella lo dijo…

¿Qué cosa?

Ella dijo algo como: «nuestro Ryo está en un lugar tan grande, peleando por la bandera japonesa con Tsubasa-kun y los demás… desde que Ryo conoció a Tsubasa-kun, se convirtió en mi orgullo, estoy tan feliz, tan feliz…» lo dijo mientras lloraba, ella reconoció que eres el que más se esfuerza de todos y se siente orgullosa por eso…

¿Mi madre dijo algo así? —Preguntó con pena, sintiéndose muy culpable en el fondo. Jamás consideró que su madre pudiera pensar así de él.

¡Por supuesto! ¡Ella sufrió al verte desmayado tras bloquear el tiro de Schneider! ¡Por eso eres un tonto! ¡Ve y discúlpate por no ayudarla a trabajar! A ella que se esfuerza tanto por ti… ¡Corre!

Y sin dudarlo, hizo lo que la chica ordenó. Porque le era necesario estar en paz consigo mismo sobre ese tema.

Fue después de ese momento, que pudo aceptar de corazón que estaba enamorado de la chica.

Pues ella es la única que le había demostrado calidez, comprensión, y era su guía en momentos difíciles.

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Por ese motivo, en los años que estuvo en el instituto, se dedicó a hacerle insinuaciones «sutiles», para descubrir si él le gustaba, aunque todas acababan en pelea, en algún momento empezó a notar que ella reaccionaba brevemente con sonrojos que posteriormente trataba de ocultar peleando.

Y así acababan, en pleito. Aunque, a pesar de todo, sentía una conexión en ellos.

Intuía que Yukari podía corresponder sus sentimientos. Su actuar le delataba.

Pero a lo mejor alucinaba. Tal vez solo veía lo que quería ver.

Por eso no podía confesarse. No todavía.

No lo haría hasta no estar seguro.

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Hace mucho tiempo que no lo paso bien. ¿Y si nosotros dos vamos al parque de diversiones? —Preguntó consiente de lo que hacía.

¿Eh? —Se había sonrojado. Esperaba un «sí», tenía que estar enamorada de él, lo intuía.

¿Qué tienes en la cabeza, bruto? —Pero su respuesta fue pelear. Siempre se iba por la salida fácil, y él le seguía el juego.

¿Por qué estás tan colorada? ¡Estaba bromeando! —Hasta no estar seguro no diría nada en serio.

Siguieron avanzando.

No tengo la idea de imaginarme contigo.

Es similar para mí; prefiero aun ocuparme de la entrada del baño público de mi familia, que someterme a las muchachas.

¡No eres realmente más que un mono mentiroso!

¡Cállate!

Esas peleas se repetían continuamente.

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Sabía que había roto la promesa que se hizo de no someterse a nadie, pues ya poco le importaba.

Era Yukari.

Tenía que ser Yukari. Intuía que le gustaba tanto como ella a él, pero no estaba seguro.

Sólo esa chica le había podido comprender, sólo ella pudo darle una nueva perspectiva a su vida. Sólo ella le llenaba de calidez su corazón.

Independientemente de sus peleas, ella era la indicada. Lo sabía.

Ya, incluso, había planificado su vida a futuro. Y en esos planes también había contemplado la posibilidad de que ella le acompañara.

Pero no estaba seguro.

No fue sino hasta la final del mundial juvenil que pudo confirmar sus sospechas.

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No por nada ganó su apodo de abnegado. Tenía que sacrificarse por el equipo. Era la única manera de que él, siendo un jugador promedio, pudiera jugar en la misma cancha que sus amigos tan talentosos.

Lo último que recordó fue que se interpuso en el trayecto del balón que tiró Santana.

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Alguien sostenía su mano derecha. Hizo el esfuerzo de abrir los ojos.

Al final abres los ojos, Ishizaki.

Yukari… por qué estás —miró sus manos y en seguida, rió — es verdad que estás enamorada de mi…

La preocupación de ella era evidente y sus acciones muy obvias.

Ella se sonrojó e instintivamente lo soltó llevándose sus manos a la espalda.

¿Qué dices tonto? Estoy preocupada simplemente por tu pequeña nariz. Si la dejan más aplastada, no podrás caminar más por la calle con la cara descubierta…

Siempre la salida fácil, pero esta vez no la dejaría. Tal vez el golpe en la cabeza le estaba afectando, pues estaba a punto de decir lo que se había guardado por mucho tiempo.

No voy a salir con una muchacha sin saber si le gusto a ella o no… mi objetivo es jugar en la J-league, pero tal vez mi juego no vale nada contra los profesionales; si ese es el caso, trabajaré en los baños públicos de mi familia y les enseñaré a los niños del barrio para que jueguen al futbol, creando un club… sabiendo eso… ¿saldrías conmigo?

Acababa de abrirle por completo su corazón. Y las lágrimas empezaron a correr por el rostro de Yukari, quien sonrió levemente.

Ishizaki… yo… yo siempre soñé servir en los baños públicos.

Ante su respuesta, ambos rieron. Ya no era momento de ocultar nada.

Wakabayashi se acercó a él «tosiendo», el desgraciado le reclamó.

No están solos en la enfermería… y además flirtean mientras se vive un día crucial para el título del campeón del mundo juvenil…

Rieron ante sus palabras, pero tenía razón, ya tendrían tiempo para seguir con lo suyo, todo el tiempo del mundo.

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Esos tiempos fueron buenos.

Ahora, después de unos meses, se encontraba peleando con Urabe.

—No te dejaré el puesto de titular en el equipo —decía Ryo mientras corría.

—Lo mismo para ti, —retaba Urabe.

—¡Cállate! Deberías de regresar al negocio de tofu de tus padres…

—¡Y tú a los baños públicos de tu familia!

Corrían furiosos y gritándose, cuando escuchó la voz de su novia.

—¡Ustedes no han cambiado! ¿Por qué se pelean? ¡La fotografía llegó! ¡Vengan a verla!

Al escucharla ambos corrieron hacia ella.

«Eran demasiado jóvenes para casarse, pero no había ninguna objeción para su unión». Todo lo contrario.

Miraban embelesados la foto, hasta que un comentario de Urabe los desconcentró.

—Observa la cabeza que tienes, Ishizaki…

—Y mira tú como saliste… —contraatacó.

—¡Qué linda está Sanae! —Les interrumpió su novia y de pronto la atención de Ryo fue a ella.

Miró nuevamente la foto, específicamente a la figura de su chica, quien levantaba su mano, como si estuviera a punto de regañarlo por la pose tan informal que adoptaba al momento de que tomaron la foto.

Era encantadora. La única con la que podría estar y ser él mismo.

La única que lo quería tal como era, que se preocupaba por él y, aunque también era quien más le retaba, era con quien planeaba en un futuro, pasar todos los días restantes de su vida.

Sí, pudiera ser que Nishimoto Yukari, le hubiera dominado de cierta manera, pero no lo aceptaría en voz alta.

Simplemente disfrutaría de sus momentos juntos, de sus alegrías y sus enojos. Porque eran del tipo de personas que viven del momento, pero lo hacen por el mañana.

«Algún día, los protagonistas de la foto no serán Tsubasa y Sanae, y tú te contemplarás como la más hermosa de todas las novias», pensó mientras veía en su dirección.

Como si hubiera leído sus pensamientos, Yukari le miró y sonrió.

Sí. Hasta ese día, esperarían con paciencia y darían todo de sí perseverantemente.

Juntos, porque ambos estaban ahora más que seguros de sus sentimientos.

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Disculpas si llegan a encontrar faltas ortográficas y/o de redacción, pues hoy no hubo revisión...

Para no perder la costumbre, traigo un capítulo entre semana, lo cual es algo raro para mí jaja

Trataré que de aquí al final de mi fic, puedo ir actualizando semanalmente (no es promesa) xD

Gracias por leer! Sus comentarios me inspiran para seguir, así que no duden en dejar su opinión por pequeña que sea.

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Mhialove02, gracias por leer y comentar:)

Lety, tus palabras no podrían ser más acertadas, por eso es que Hyuga es un amor:) Gracias por tus bonitas palabras y tus buenos deseos, eres una de las personas por las que sigo el fic con mucha alegría. ¡Recibe muchos saludos, te mando un fuerte abrazo!:3

PrincesaLirio, Me alegra bastante que te haya gustado el capítulo anterior, pues recalco, lo hice pensando en ti, por ser fan incondicional del «Tigre Feroz Hyuga»; gracias por tu apoyo y tus hermosas palabras. ¡Saludos!:)

AsukaHyuga, gracias por tus palabras, me alegra que te gustara el capítulo:3 La culpa por tus uñas me mataba jaja pero ya puedo estar tranquila xD ¿Sabes? Sí tengo planes para un fic de Hyuga en el futuro, pero no me he organizado bien con los tres fics que actualmente estoy subiendo, así que, estoy esperando a que termine por lo menos dos, para empezar con otro. No es seguro cuándo, pero sí está en planes:3

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Si todo va bien, nos leemos la próxima semana (no aseguro día, pero a principios será).

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¡Saludos y un fuerte abrazo!

ShelenyPrice