Narra Judy.

El día había pasado bastante lento, mi jornada laboral al fin había terminado y no podía estar más emocionada por saber lo que eso significaba. Esa noche salí de la comisaría pegando pequeños saltitos mientras bajaba la variada cantidad de escaleras, si mis cálculos no me fallaban eran 25 escalones con el tamaño de pisada un poco más que las un elefante y de alto tal vez del largo de mi pata, incluso diría que era un poco menos.

Continúe caminando con felicidad mientras tatarateaba la tonada de una canción que había estado cantando Garraza, no tenía idea de si era de Gazelle o de algún otro cantante, pero ahora no podía sacarme aquella tonadita de la cabeza, problemas del primer mundo, nada fuera de lo normal. Con forme iba avanzando me acercaba más a mi destinó, una pequeña fuente donde era consciente de que me esperaba alguien sentado.

— ¡Hola Nick! —saludé con alegría a mi amigo una vez que me encontré frente al él.

— Hola Zanahorias… —respondió sin siquiera retirar la vista a su celular, al parecer se encontraba hablando con alguien. Tome lugar a su lado, sentándome en silencio, esperando a que terminara lo que hacía, mis ojos viajaban de un lado a otro curiosos y mis patas superiores jugaban entre si desesperadas.

— Amm… ¿Nick? —intente llamar su atención llamándolo, pero estaba demasiado concentrado para hacerme alguna mínima muestra de caso. Mis orejas se bajaron un poco desilusionada. Aclare mi garganta y jale la manga de su camisa.

— ¡Perdón Pelusa! —expreso una vez que volteo a verme dejando de lado su celular.

— Descuida… —susurre algo avergonzada por haberlo interrumpido, pero tenía el presentimiento de que si no llamaba su atención estaría esperando por un tiempo voltee a verlo, nuestras miradas se cruzaron— ¿Ocupado? —sonreí, era una sonrisa bastante fina, tal vez incluso creo yo que hasta imperceptible. Mis orejas seguían bajas.

— No, no —negó moviendo las patas de un lado a otro, se veía nervioso… Y extraño. Tenía una extraña sonrisa en su rostro, no la típica que ponía cuando intentaba hacerse él astuto— ¡Por cierto Zanahorias! —dijo de repente levantándose de su lugar y mirándome— ¿Tienes algo de tiempo para ir a mi casa? —no entendiendo muy bien lo que tenía en mente, acepte con gusto. Aunque Nick en teoría vivía solo en un departamento, desde que había vuelto de la ZPA había vuelto a vivir con su madre, según él solo era un tiempo hasta que entrara a trabajar y consiguiera dinero.

Comenzamos a caminar en dirección al subterráneo.

— ¿Ya metiste la papelería que te pidieron? —pregunte curiosa, pues sabía que Nick estaba próximo a entrar a la comisaría, solo esperando a que le dieran luz verde al asunto. Simples protocolos a seguir, los cuales a su vez parecen eternos o al menos así lo sentí yo cuando tuve que esperar unas semanas en casa sin nada que hacer, como había enviado todo por correspondencia el asunto había sido más lento.

— ¿Qué ya lo olvidaste? Hace una semana que lo hice porque no dejabas de insistir —volteo a verme sonriendo burlón y colocando su pata sobre mi cabeza, odiaba esa costumbre que tenía por hacer eso y luego despeinar mi pelaje.

— Nunca me dijiste que lo habías hecho… —susurre un poco enfadada, si le insistía era porque moría de ganas por comenzar a trabajar con él.

— ¿No? —se quedó pensativo mirando hacia al frente— Supongo que lo olvide Zanahorias, cosas que pasan —se encogió de hombros sin el menor rastro de preocupación. Se estaba divirtiendo, al menos eso era lo que me indicaba el movimiento de su cola.

— Que olvidadizo —susurre sarcástica sacando mi cartera, habíamos llegado a la estación y tan solo tendríamos que comprar los boletos. Tenía el presentimiento de que algo tramaba aquel zorro, no era tan despistado para olvidar algo, menos si era algo importante, a Nick nunca se le se pasaba u olvidaba hacer algo y si quería lo decía.

Una vez compramos el boleto, bajamos al andén donde tomaríamos nuestro transporte, aunque la ciudad estaba diseñada para todo tipo de mamíferos había situaciones donde se descomponía cierto elemento y había que usar algo el doble del tamaño de uno, lo bueno que las cosas de los animales más pequeños intentaban que siempre funcionaran a la perfección. Pero… Por otro lado, era "divertido" tener que escalar para colocar tu boleto y entrar a la estación.

— ¿Por qué nunca funciona esa cosa? —me queje cruzándome de brazos y haciendo un notable puchero mientras caminaba.

— Ya, ya, no te enojes Pelusa, te veías muy ti… —se había pensado dos veces antes de terminar su frase. Tal vez tenía razón en que no tenía sentido molestarme, pero desde que había llegado a Zootopia jamás había visto funcionar esa máquina, recurriendo a insertar mi ticket en una más alta— Tierna —escuche decir burlón después de unos segundos, mi mirada llena de enojo intimido tanto a mi amigo que fue imposible no echarme a reír. La cara que Nick había puesto valía oro y hubiera deseado tanto poder tomarle una foto para el recuerdo.

Llegamos al andén, era una hora bastante concurrida para utilizar el metro y no hacía falta decir que había veces en que parecía una estampida donde los más pequeños podían ser aplastados. No era que odiara viajar en metro… Bueno, en realidad si lo odiaba bastante, intentar subirse, ir aplastada entre mamíferos del doble o más grandes que yo, la horrible sensación cuando resulta que el clima se descompuso y pareciera que te están asando al vapor. Con solo pensarlo un escalofrió recorría mi columna de patas a orejas.

La madre de Nick vivía en dirección contraria a donde se encontraba mi departamento.

— Sí que hay mucha gente… —susurro Nick volteando a verme al ver como estábamos rodeados por tantos ciudadanos.

— Cosa de todos los días —no exageraba, era hora de tránsito elevado e intentar ir en autobús o taxi daba los mismos resultados. Mi amigo trono los dedos, llamando mi atención.

— ¡Ven Pelusa, tengo un plan! —me tomo de la pata y comenzó a jalarme hacía la zona más alejada del andén donde había pocos mamíferos. Fuimos esquivando cada obstáculo hasta llegar, si mis cálculos no fallaban no faltaba demasiado para que llegara el metro.

— ¿Plan? ¿Para qué? —pregunte una vez llegamos, estaba curiosa por saber que tenía pensado aquel zorro.

— Para entrar con facilidad al metro —estaba a punto de preguntar en qué consistía cuando mi compañero me hizo guardar silencio— Tú solo sígueme la corriente Pelusa —me giño el ojo y saco unas gafas de sol de su bolsillo— Ahora necesito… —aun sin comprender que planeaba comenzó a buscar por el lugar algo— ¡Esto servirá! —con alegría tomo lo que era un palo más o menos de mi tamaño. ¿Qué se traía en mente?

Se alejó un poco de mí y comenzó a dar pequeños golpes en el piso con el palo, como si estuviera usándolo de bastón blanco… Oh… ¡Zorro astuto! Pude ver como se iba chocando intencionalmente con varios animales, lo cuales se le quedaban mirando con molestia y algunos otros con lastima.

— Una ayuda para este pobre ciego… —suplicaba fingiendo la voz de un anciano, incluso en una ocasión mientras caminaba había fingido caerse, todos se alejaban de él. Aunque todo era solo un plan suyo no hablaba muy bien de la actitud de los demás a los mamíferos. No estaba muy de acuerdo en mentir… Pero no quería morir aplastada.

Me dirigí hacía él.

— ¡Oh vaya, déjeme ayudarlo! —dije mientras me acercaba corriendo a Nick y tomaba delicadamente su brazo.

Sin el menor cuidado del mundo comencé a caminar en dirección próxima a donde el metro se detendría, gritando lo más fuerte que podía que se hicieran a un lado, por reglamento de la ciudad los mamíferos con alguna discapacidad tenían ciertas comodidades.

— No me gusta para nada que juegues con eso, pero por esta vez te lo pasaré… —susurre molesta mientras avanzábamos entre el montón de animales que se encontraban esperando, no tardaría demasiado en llegar, mis orejas ya habían captado el rechinido de las ruedas sobre las vías.

El metro llego frente a nosotros y con un poco más de facilidad pudimos entrar e incluso ¡Sentarnos! Agregando que pude ver de forma más segura como todos los mamíferos entraban en el vagón amontonándose y empujando. Con solo verlo me causaba dolor de cabeza. El viaje en sí, gracias a Nick había sido tranquilo y en estaciones anteriores se fue disminuyendo lo concurrido del vagón.

Aun cuando bajamos en la estación que tocaba aquel torpe zorro seguía en su juego de actuar como discapacitado visual.

— Ya deja de jugar con eso… —susurre avergonzada golpeando entre las costillas de mi compañero con mi codo. Ya estaba exagerando demasiado. Él por su parte solo rio y quejo del golpe.

— No aguantas una simple broma Pelusa… Aunque… —sin aviso se detuvo haciendo voltear a donde se encontraba y se retiró las gafas oscuras— En ningún momento te quejaste mientras ibas muy cómoda sentada en el metro —dijo giñando estúpidamente su ojo derecho y sonriéndome.

— ¡Cállate y camina! —grite volteando y continuando mi camino, no necesitaba esperarlo para llegar a nuestro destino. Sabía perfectamente a donde nos dirigíamos.

En todo el camino hice lo posible por ignorar a Nick. Al menos hasta que llegamos a casa de su madre.

— ¡Hola Judy, que bueno que pudiste venir! —me saludo alegre la madre de mi amigo una vez que habíamos entrado al departamento. Me extraño un poco que supiera que iba a venir, pero tal vez aquel astuto zorro ya lo había planeado con anticipación.

— Muchas gracias por invitarme —sonreí entrelazando mis patas por detrás y poniéndome de puntas durante unos segundos. Me agradaba demasiado pasar tiempo en casa de Nick, el ambiente que había en su casa era muy bueno, por no decir que tanto él como Kaitlyn tenían comportamientos bastante similares, no me extrañaba que fuera su hijo.

Fuera de planes o cosas demasiado interesantes nos pasamos algunas horas platicando de temas tan cambiantes que no sabría en que centrarme, eso sí, le había comentado, omitiendo ciertos detalles, el hecho de que su querido y travieso hijo había fingido ser ciego metiéndome en su treta. Era claro que acabo siendo reprochado por su madre y pude echarme unas buenas risas internas al verlo intentar explicar lo sucedido e incluso culparme. Sería muy astuto y toda la cosa, pero a su madre no podía ganar ni por suerte, según había visto.

Cenamos, cosa que fue maravilloso, pues yo ya me había mentalizado el hecho de comer unas zanahorias para microondas que había comprado cuando fui a hacer las compras.

— A todo esto… —dije casualmente de repente mientras seguíamos sentados en la mesa, ya habíamos terminado de comer, pero continuábamos bebiendo agua de Jamaica, la cual se realizaba llevando a cabo una infusión con los pétalos de la flor de Jamaica, su color era de un tono rojizo y era un poco acida, pero con algo de azúcar sabia mejor— ¿A qué se debe la reunión? —cuestioné dejando mi vaso sobre la mesa y volteando a ver a Nick, mientras que él al escuchar mi pregunta solo pudo esquivar mi mirada y ver a su madre de reojo, alguien normal no hubiera notado su extraño comportamiento, pero yo no era alguien precisamente normal.

— Pues, por nada en especial… —rio nervioso e incluso titubeo un poco, se estaba pensando que decir. Mis ojos seguían fijos a él e incluso había fruncido un poco el ceño, se podía notar en sus orejas totalmente erectas y su cola meneándose con lentitud que algo me ocultaba— Está bien, está bien… —se acomodó con semblante serio en su silla y fijo su mirada en mi… No sé por qué sentí bastante serio el ambiente, trague saliva con algo de dificultad y espere por lo que Nick me diría— Mañana entro a trabajar a la ZPD —susurro aun con seriedad confundiéndome al inicio de que se trataba de una mala noticia e incluso mi rostro había reflejado todo como si lo fuera, hasta que lo comprendí y asimile.

— ¡Mañana entras a trabajas! —pegue un salto de la emoción tirando la silla en la que me encontraba, la madre de Nick solo rio llena de felicidad diciendo "Si" con la cabeza, mientras que aquel zorro tramposo y bromista me veía de forma burlona.

— Como lo escuchas Pelusa —continúo cruzándose de brazos y sonriéndome, estaba a punto de decir algo cuando él continúo hablando— Y antes de que reproches porque no te lo dije antes, digamos que hice todo de forma en que jamás te enteraras para sorprenderte justo hoy, incluso mi madre me ayudo, es excelente actuando ¿No crees? —señalo inmediatamente a su madre, haciendo que volteara a verla sorprendida, la única que tenía la cara de idiota era yo. Y vamos que habían fingido que todo era una invitación cualquiera… Ahora entendía cuando Kaitlyn dijo que había comprado un pastel para la ocasión, claro, y yo pensando que se trataba de que había venido a visitarla, vaya jugada llevaron a cabo.

Qué poco lista había sido…

6 de febrero. 5:40 AM

Narra Nick.

Desperté, no porque quisiera, sino porque alguien se encontraba golpeando la puerta de mi habitación sin la menor delicadeza posible, incluso parecía que estaban tumbando una pared.

— ¡Nicholas Wilde! ¡Levántate, se nos hará tarde! —sino me encontraba alucinando esa era la voz de Zanahorias… ¿Quién la había dejado entrar al departamento? Y ¿Qué hacía levantándome casi a las 6 de la mañana? — ¡Despierta! —enojado por el ruido que causaba cubrí mi cara con la almohada, era un poco irritable, no me gustaba levantarme temprano, jamás, dormir era sagrado— ¡NICK! —un grito 10 veces más fuerte me asusto haciéndome saltar, pasando del colchón al helado y duro suelo.

— Ya voy… —respondí reprochando, me levanté del piso y fui directo a abrir la puerta— ¿Qué pasa? ¿Dónde es el incendio? —comente tallándome los ojos y dando cuenta que mi mente no me había causado una broma y que había acertado de quien era la voz.

— ¡Lávate la cara y te pones tú uniforme! —ordeno marchándose, si no había visto mal por unos segundos la vi sonrojarse, voltee hacía abajo dándome cuenta que estaba en ropa interior, claro, tenía la costumbre de dormir así, bueno exceptuando mis días en la academia.

Me vestí lo más rápido que pude, exceptuando por las 3 veces en que medio dormido abrochaba mal los botones de la camisa… Y las dos veces en que tuve que volver a hacerme el nudo de la corbata, pero fuera de eso había sido rápido. Apenas salí de la habitación cierta conejita me jalo de la pata, casi arrastrándome hacía la salida, lo único que pude hacer fue despedirme de mi madre elevando un poco la voz, pues ella se encontraba en plena tranquilidad sentada en la mesa desayunando.

— Por tú culpa ya vamos tarde… —susurro la conejita molesta sin soltarme de la pata, caminaba lo más rápido que podía e igual yo, bajábamos las escaleras del edificio. Suspiro— Te lo perdonare solo porque es tú primer día… —sin dejar en ningún momento de caminar me entrego algo que ni yo me había dado cuenta que tenía en la otra pata— Tú madre me lo dio, dijo que te lo diera para que pudieras desayunar algo, comételo en lo que yo detengo un taxi —sin siquiera esperar una respuesta mía, me soltó y se alejó un poco de mí, ya nos encontrábamos en las afueras del edificio, el sol muy apenas se encontraba saliendo, más bien era un muy pequeño tono naranja en el horizonte… ¿Por qué había que ir a trabajar antes de que el sol saliera? ¿Qué eso no era ilegal? ¿No iba en contra de mis derechos como ciudadano bueno y honesto? ¿Quién dicto el horario de trabajo de un oficial de policía? A pesar de intentar resolver mis dudas casi existencialistas, comencé a comer lo que Judy me había dado, al parecer era un pan dulce cualquiera, pero mi estómago imploraba por comer. Sin más vacilación comencé a devorar mi alimento con tranquilidad, bueno, al menos hasta que Zanahorias me grito para llamar mi atención, había conseguido detener el taxi.

Camine a ella lo más rápido que podía, era mejor no hacerla enfadar más, aunque mirándola bien ya se encontraba mucho más tranquila.

6:00 AM.

— ¡Ya basta! ¡Silencio! ¡Se acabó! —grito cierto búfalo una vez que se detuvo frente a todos nosotros, por alguna razón que desconocía justo cuando él había entrado todos los oficiales presentes exceptuando por mi compañera y yo, habían comenzado a golpear las mesas y hacer todo el ruido posible dentro de la sala, al menos hasta que él jefe los había callado— ¡Cállense! —expreso alzando más la voz y con cierto tono de molestia. Anteriormente había tenido el… ¿Placer? De conocerlo, así que sabía lo fácil que era hacerlo enojar, aun así, le agradecía muy adentro en mi subconsciente que me ayudara entrar a la ZPA— Tenemos reclutas nuevos aquí esta mañana… —dijo fingiendo una voz más amable y volteando a ver a todos en la sala, hasta que su vista fue fijada en mí, yo solo me encontraba tranquilo escuchando— Incluyendo nuestro primer zorro —me señalo, tal vez por medio segundo. Pude sentir como mi compañera volteaba a verme emocionada y yo… Yo solo sonreía levemente, bastante tranquilo— ¡Y eso que! —agrego desinteresado volteando a ver su porta hojas.

— ¡Ja! —me burle arrogante— Debería vender tarjetas motivacionales señor —¿Sarcasmo? ¿Dónde? ¿Qué es eso?

— ¡Cierra la boca Wilde! —¡Bingo! De forma satisfactoria lo había hecho enojar y de paso les había sacado una pequeña risa a todos mis compañeros— Sus misiones… —no es que fuera des interesado, pero por un momento, justo ese momento en que comenzó a nombrar las misiones de mis demás compañeros deje de escuchar con claridad al jefe y voltee a ver a donde escuchaban los ruidos de las sillas moviéndose. Los que iban encubiertos tenían unos disfraces… ¡Geniales! —¡Hopps, Wilde! —nos llamó haciéndonos voltear de nuevo hacía al frente. Mientras tanto la conejita hiperactiva daba pequeños saltitos a mi lado, creo que estaba más emocionada que yo— Parquímetros, pueden irse —creo que en el momento en que escuché eso puse una cara que decía por todos "Genial" pero en el sentido sarcástico… ¿El karma? ¿Todo por burlarme en su momento de que Zanahorias era una reparte multas? ¿Tendría que usar chaleco de payaso? — ¡Es un chiste! —El jefe era muy bueno haciendo bromas malvadas…— Recibí reportes de un auto corriendo sin control en la comarca de la sabana ¡Búsquenlo y atrápenlo! —explico sin rodeos Bogo. Mi compañera por su parte me empujo hacía un lado hasta que termine bajando de un salto de la enorme silla en la que estábamos, ella siguió mi acción e incluso se adelantó, corriendo por la sala hasta salir, pedimos la patrulla y con felicidad, tal vez más de ella que mía nos encaminamos al estacionamiento.

Vimos la enorme patrulla que teníamos frente a nosotros…

— ¿Crees poder conducir eso Pelusa? Ya sabes… Los pedales te quedaran muy cortos —me carcajee, era exactamente la misma broma que le había hecho a Finnick cuando había comprado la van.

— Ja… Ja Ja… —rio con falsedad volteándome a ver— Sabes perfectamente que no, las patrullas tienen pedales ajustables al igual que el asiento —fue diciendo mientras iba caminando hasta la puerta, la abría y subía con total tranquilidad.

— También unos cuantos directorios telefónicos funcionan… —dije, siendo consciente de que Pelusa no me escuchaba.

Subí al auto y comenzamos con nuestra travesía patrullando la zona que se no había indicado, claro, no sin antes pasar por una popsipatita, aunque por extraño que parezca Finnick había dejado a un conocido nuestro vendiéndolas ¿Dónde se había metido ese pequeño brabucón?

9:00 AM

— ¿Todos los conejos manejan mal? —pregunte mientras veía por la ventana recargado sobre el asiento y moviendo al compás de mi voz la paleta que tenía agarrada— O ¿Solo eres tú? —justo en el momento en que me había volteado a ver a Zanahorias y darle una lamida a mi paleta, un frenón repentino me hizo irme hacía adelante, haciendo que chocara mi ojo con la golosina. Me quedé atónito y volví a mi posición normal con la misma cara.

— ¡Ups! ¡Lo siento! —no es que el sarcasmo fuera un talento natural de Pelusa, pero últimamente se había vuelto un poco más buena para ser sarcástica. Me arranqué la paleta del ojo y reí sarcástico.

— Coneja muy astuta —señale con mi paleta, volteándola a ver divertido.

— Torpe zorro —dio un pequeño saltito acomodándose en el asiento y sujetando bien el volante.

— Admítelo, soy adorable —comenté con cierto toque de coqueteo, era imposible no comportarme de esa manera cuando estaba cerca de aquella conejita tan fácil de avergonzar. Mirando la cara que hizo en el momento en que comencé a hablar debió pensar que le diría adorable a ella.

— ¿Tengo que hacerlo? —se cuestionó frunciendo el ceño y volteando a ver arriba a la derecha, por un momento me preocupo y saco del papel de coqueto lo que diría, incluso borrándome la sonrisa— Sí. Sí lo sé —después de uno segundos pensando me dio su respuesta volteándome a ver coqueteando un poco con su voz. Simplemente volví a sonreí mientras la miraba. Era ese tipo de bromas coquetas que teníamos, obvio sin llegar a nada, éramos amigos y compañeros contra el mal… Aunque eso sonaba muy comic de súper héroes.

El semáforo cambio a verde y Zanahorias avanzo, al menos por unos 2 segundos hasta que un deportivo rojo paso frente a nosotros a máxima velocidad, tal vez a 160 Km/h, vehículo que al momento perseguimos a toda velocidad con la torreta encendida.

Acelerando un poco las cosas, porque realmente era necesario o sino todos se quedarían dormidos, él presunto criminal, quien había estado conduciendo a toda velocidad por las mañanas no era nada más ni nada menos que Flash. Vamos que no era broma cuando decía que él era una gacela, incluso cuando entre a la secundaria él estaba en el club de atletismo y ganaba muy seguido.

Fue algo duro, pero por órdenes tuvimos que arrestarlo, revocar su licencia y confiscar su auto, vamos que ahora él tendría que hacer filas en el departamento de vehículos para tramitar de nuevo su permiso para conducir.

— ¡Aah! —grito frustrada Judy una vez que salimos de la comisaria— Y yo que pensé que ya no tendría que volver a ver a Flash —reí, recordaba claramente como hice sufrir a Zanahorias con él. Era divertido verla de nuevo así, aunque me sentía un poco mal por haber detenido a mi amigo, le había ayudado un poco allí adentro pero el hecho de que le den comida de calidad no mejoraba demasiado el asunto, tendría que pasar unas horas tras las rejas.

— Demasiada discriminación Zanahorias… —dije recargándome sobre la patrulla con tranquilidad y observando a mi alrededor… Vaya primera misión.


¡Juajuajuajuajua! —se comienza a ahogar con la saliva— Esto de reir malvado no va conmigo... ¡Pero se a quien le va perfecto! Así que antes de comenzar con lo tipico al final de cada capitulo les dare un muy bonito aviso, los capitulo venideros (no todos xD) serán escritos por alguien más ¿Quien? Hum... Pues es secreto~

¡Ahora si!

Muchas muchas gracias a todos por leer el capitulo, no se cuanto tarde en estar el proximo pero queria subirlo como cierre de mis hermosas vacaciones ;3; muy triste pero así es la vida... y creo que escribo más cuando voy a la universidad que de vacaciones xD (aunque depende)

Respondiendo sus comentarios:

aloanime42: Cero besitos fuera de bromas, que hay que recordar que son amigos ;) Aunque el shipp es inevitable mirandolos tan cariñosos el uno del otro xD

Rene18: Insisto, gracias por los palos que me das siempre. Por cierto casualmente Judy esta en los momentos indicados para salir a relucir su talento golpeando animales 4 veces más grande que ella. Y lo del discurso, pequeños detalles :b

Alex Land: Aun te falta para llegar al capitulo pero me alegra que ya te pongas a leerlo, pero tampoco exageres con la soda xDD Y sobre la llamada del cap 3 era imposible que no resultara de esa forma, después de todo son Nick y Judy -w-

The Chronicler Fox: Ya vi que cierta personita te anduvo metiendo miedo por lo que vendría, pero no te preocupes que este capitulo va por mi parte, el proximo... Si, en el proximo si puedes irte asustando jajaja xD Así como ustedes van a estar esperando el prox. capitulo, yo tambien voy a estar que me come la curiosidad verlo en su maximo explendor. Por cierto, me alegra mucho que te gustara como quedo el capitulo pasado y no dudes en que la madre de Nick estaba que se moria de la sorpresa y alegria.
Y por ultimo... Fueron hermosas esas dos cachetadas para celebrar una graduación xD

Y eso fue todo por este año... Digo, digo, día... Perdón, me confundi :b

Muchas gracias de nuevo por leerme~ y para los que dejan review... ¡Un cupon 4x1 para comprar Popsipatitas! ¡Wooo! xD

Nos vemos pronto :3