Oh, por Dios, no puedo creer que realmente llegáramos al final de este fic, bastante triste pero es un dolor que da gusto jejeje. Pero bueno, después de todo era algo que debí terminar para Navidad/año nuevo pero se alargó más de lo esperado. Ya nacerá una grandiosa idea para algún fic con el que me tendrán por mucho más tiempo (ojalá la inspiración me escuche). Pero bueno, por el momento hablemos de este capitulo. Como ya les había dicho es un pequeño bonus que tenía que agregar porque... ne, no sé, ¿la situación o la creatividad lo ameritaban? Digamos que dejé una pequeña ventanita por ahí en uno de los capítulos de la que me tomé para hacer esto, a ver si recuerdan cuál fue cuando lo lean.
Una fan loca V: Yo también siento lo mismo con el Cleon, simplemente lo amo. El Valenfield también es vida, desde el primer momento que ellos dos aparecieron en pantalla. Yo digo que más bien no quieren que se note, pero igual no les sale XD. Yo también deseo lo mismo, pero tranquila, se cumplirán, lo sé. Amo saber que te encantara, en verdad; créeme, yo también me reí bastante con ese par. Yo también deseo que sigan así y estoy segura de que un montón más también piensa lo mismo, digamos que Leon no tiene ningún futuro al lado de Ada, NINGUNO. Ella solo lo utiliza para su propio beneficio, en cambio con Claire... es otra historia, ella sí le correspondería como él se lo merece. Además, estoy bien segura de que hay algo ahí, esas miradas no se las mandan amigos cualquiera. Con respecto a lo de Ada, yo también le tengo cierto cariño, creo que es el único personaje que me pone en esa extraña dualidad de amor/odio a veces. Ojalá algún día te suceda, uno nunca sabe las sorpresas que nos trae la vida, quién sabe. Y hablando de ironías... la persona con la que yo quisiera vivir algo así lleva el mismo nombre de nuestro agente, quién lo diría, pero que esto quede entre nosotras XD. Un muy feliz año para ti también y espero que también se cumplan todos tus deseos, con respecto a mis escritos, tranquila, seguirán apareciendo :D. Por cierto, yo también perdí una cuenta de FF por la misma razón, así que te entiendo, pero intenta recuperarla tal vez tengas suerte. Te mando un abrazo y te dejo con el capitulo :D
MonseLuz: Te contaré un secreto, aquí entre nos también es mi favorito XD creo que por todo lo que sucedió en el cap y por todo el Cleon (se derrite viendo a los dos juntos). Digamos que Leon ama su cabello... demasiado, así que eso iba demasiado bien con la situación jejeje incluso estuve a punto de poner que Chris le regalara fijador para el cabello, pero luego se me hizo que quedaría demasiado tarde; además, Chris estaba preocupado de la propuesta en ese minuto. Me alegra saber que se te hacen tan naturales sus personalidades, en verdad, y es que es muy importante intentar conseguir eso e hice todo lo posible para lograrlo y al parecer lo conseguí (celebra gritando hasta dejar a los vecinos sordos XD) En serio me alegra que lo digas. El Cleon es vida, por eso hago todo lo posible para dar lo mejor de mí cuando lo escribo. Pues sí, aquí estamos en pleno verano, por suerte el clima no ha sido tan inclemente por estos días y tenemos aire fresquito de vez en cuando. Sí, es bastante triste, esta vez está permitido llorar (?) y espero que sí se sorprendan :). Por cierto, ayer iba a subir el capitulo pero como entiendo que los estudios quitan tiempo me decidí a esperar para que pudieras leer el anterior, por eso lo publiqué hoy. Ahora sin más rodeos te dejo con el capi. ¡Disfrútalo!
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Capítulo bonus: Necesito tu ayuda...
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Revisó la alacena y el refrigerador y ya tenía más o menos una idea de lo que cocinaría esa noche, quería sorprender a la chica y de paso quitarle un peso de encima al cocinar por ella. Solo esperaría un poco más para que así, cuando ella llegara, estuviese todo recién salido del horno.
De pronto su celular comenzó a vibrar sacándolo de sus pensamientos. Lo tomó del bolsillo de su chaqueta y se sorprendió al ver que se trataba de una llamada de Chris, así que sin dudar contestó para averiguar qué sucedía.
— ¿Redfield?
— ¡Leon! Hola, ¿qué tal te va?
—Bien, ¿y a ti?
—Excelente, realmente de maravilla.
Leon entrecerró los ojos un momento al escuchar el tono alegre del castaño.
—Ya habla, ¿qué es lo que quieres?
Mencionó sin rodeos. Sabía que Chris no lo llamaría solo para preguntarle como estaba, solo podía llamar por dos cosas: algo sucedía o necesitaba un favor y por el tono de voz que había usado ya sabía cuál de las dos era.
—Ok, está bien. Me atrapaste. Necesito un favor.
—Ya, dime qué quieres.
Cogió un paquete de galletas de la alacena y volvió a la sala.
—Esto tal vez pueda ser un tanto vergonzoso, pero quiero que me ayudes en algo.
— ¿Qué necesitas ahora?
Preguntó con la boca llena de galletas dando un salto para caer sobre el cómodo sofá.
— ¿Claire está contigo?
—No. Tu novia y el resto de las chicas ya se la llevaron. Una pena, justo cuando nos estábamos divirtiendo.
Soltó con cierta maldad a la espera de su reacción. Aunque realmente no habían estado haciendo nada del otro mundo bien podía hacerle creer que sí, pero claro, no le mencionaría nada acerca de ese ''casi'' beso; entonces sí lo mataría.
—Aguarda. ¿Qué estabas haciendo con mi hermanita?
Mencionó con evidente molestia cargando sus palabras. Leon solo se encogió de hombros, aún si él no podía verle.
—Solo cosas… Ya dime de una vez para qué llamaste o me veré en la decisión de colgarte. Casi empieza mi telenovela.
—Ves… ¿telenovelas? Sabes qué, no importa. Quiero que me acompañes a comprar ''algo''
Leon no entendió a que se refería, pero una buena broma no vendría nada mal.
—Si necesitas tampones debiste pedírselos a Jill antes de que se fuera. Yo no te acompañaré a comprar eso.
—Maldito, ¿por qué usaría yo algo así? ¡Claro que no se trata de eso, esto es serio! Quiero que me ayudes a escoger una sortija de matrimonio…
Leon casi se atraganta con una galleta al escuchar aquello y tuvo que pasar un par de segundos tosiendo antes de poder volver a contestarle.
— ¡¿Le vas a pedir matrimonio a Piers?!
—Sí, ya es… ¡Imbécil! ¡Me voy a casar con Jill! ...No tengo idea de por qué te llamé a ti.
—Tal vez por mi buen gusto o porque soy tan atractivo que te puedo conseguir un descuento, no sé. Pero ya estoy dentro, así que no sirve que te arrepientas. Estaré en tu casa antes de que te des cuenta. Y por cierto, no digas con tanta certeza ''me voy a casar con Jill'', ella aún no acepta.
Sin dejar que le refutara algo, cortó. Guardó el paquete de galletas casi intacto en uno de sus bolsillos y corrió al recibidor a tomar su chaqueta. Luego de asegurarse de que todo estuviese apagado y cerrado, salió. Solo esperaba llegar antes que las chicas o la cena simplemente se iría al carajo, por suerte Claire le había dado hace ya bastante tiempo una copia de sus llaves, por lo que podía entrar sin importar si ella no estaba.
Tal vez Claire me cuelgue si rompo mi promesa, lo que espero que no suceda, pero esto realmente no me lo puedo perder…
Llevaban un buen rato ahí y él ya comenzaba a aburrirse. La maldita indecisión de Chris le estaba colmando la paciencia y más aún cuando su estómago comenzaba a rugir. Era el vigésimo octavo anillo que veía y aún parecía no convencerse, incluso hasta la chica que le atendía tenía una cara de fastidio, aunque claro, tenía que disimular todo lo que podía mientras estaba en servicio, pero estaba más que seguro de que si le pudiera leer la mente estaría insultando al Redfield de lo lindo. Compadecía a la pobre chica.
—Agh, no lo sé. Esto es demasiado difícil.
Leon echó la cabeza hacia atrás con cansancio rogando al cielo por paciencia para no matarlo. Se enderezó de la muralla en la que había estado apoyado de brazos cruzados y se encaminó hasta él.
—Cómo puede ser tan difícil. Solo tienes que escoger una maldita argolla y ya. ¿Qué acaso no conoces los gustos de Jill?
Le preguntó ya exasperado.
—Sí, pero ni siquiera sé si alguno de estos le quedará bien. ¡Míralos!
Leon se apoyó en la vitrina y le dirigió una mirada a la chica que les atendía.
—Deberías cobrarle el doble por las molestias.
Ella solo sonrió sin decir nada, aunque bien sabía que estaba perfectamente de acuerdo con él.
—Dime, ¿te importa si como aquí? Estoy muriendo de hambre.
Preguntó sacando el paquete de galletas de su bolsillo, ella le sonrió amable.
— ¿Qué no sabes leer? Dice que no se puede comer aquí.
Mencionó Chris con obviedad. Tanto la vendedora como Leon le miraron un segundo con los ojos entrecerrados para luego ignorarlo por completo.
—Claro que puedes.
Dijo de forma agradable guiñándole sutilmente un ojo. Leon se rió llevándose una galleta a la boca y Chris le miró con muy mala cara. Mantenía algo con su hermana pero bien que coqueteaba con cualquiera. Por su parte Leon solo se preocupó de calmar sus pobres tripas, si tenía o no el favor de la chica porque le hubiese echado el ojo le daba igual, él solo quería comer.
—Bien, bien, bien. Veamos.
Se asomó un poco más a la vitrina para ver los anillos con mayor detenimiento. Tal vez Chris sí tenía algo de razón: eran demasiados y escoger uno entre todos se hacía difícil mientras la variedad aumentaba.
— ¿Qué talla tiene Jill?
— ¿Disculpa?
Preguntó molesto. Leon roló los ojos mientras la chica se golpeaba la frente con la palma de la mano.
—Hablo de la talla de anillo, genio.
—Qué se yo. ¿Es eso relevante?
—Claro que lo es, tarado.
Dijo dándole un golpe en la nuca. Si Chris no le devolvió el golpe fue solo porque en verdad necesitaba de su ayuda.
—Supongo que sus dedos son tan finos como los de Claire, así que… ¿Qué tal si nos muestras esas?
Mencionó señalando dos argollas en específico.
—Por supuesto.
— ¿Cómo sabes qué tan finos son los dedos de mi hermana?
Alzó una ceja mirándole con seriedad. Leon le dio una mirada burlona para luego prestarle atención a la joven, esta sacó las argollas que se encontraban sobre un pequeño cojín y las colocó en frente de ellos.
—Estoy seguro de que no quieres los detalles. — susurró.
—Debo decir que tiene un gran gusto. Cualquiera de estas dos sería una buena elección.
Habló la chica dirigiéndose específicamente a Leon, era bastante claro para ambos las indirectas que le estaba lanzando. Leon le sonrió intentando ser amable y luego centró su atención en una de las argollas en específico.
—Es un anillo Diorama Précieuse. Es una joya de dieciocho quilates, diamante en solitario y una aguamarina. —explicó la chica. —Por supuesto, es ese pequeño detalle azul que toda novia necesita en su día especial. La inspiración del anillo curvado, como lo ven, viene de un lazo y del icónico vestido Diorama.
El anillo claramente era precioso, pero lo que más le había llamado la atención a Leon era el diamante azul que resaltaba en la joya de oro blanco, especialmente porque le recordaba algo en específico.
—La verdad es muy bonita.
—Sí, pero no creo que a Jill le guste.
Mencionó restándole importancia, Chris arqueó una ceja sin entender demasiado.
—Le aseguro que le gustará. Es una bella joya que luce muy bien en cualquier mujer.
Intentó convencerlos, pero Leon mantuvo la misma actitud.
—Por qué no quieres que lleve esa.
Preguntó el Redfield inquisitivo a lo que el rubio le contestó con una sonrisa ladina.
—Porque se le vería bien a Claire…
Hubo un momento de silencio en el que ni siquiera la chica se atrevió a decir algo, pese a que estaba ligeramente confundida. Chris se quedó viéndole sonreír, no estaba realmente seguro si hablaba en serio o solo le estaba tomando el pelo… otra vez.
—Leon, ¿te gusta mi hermana?
Él no era el único interesado en la respuesta, la chica que les atendía también abrió los ojos expectante. Leon le miró un segundo sin borrar esa sonrisa zorruna y luego se volteó al otro anillo que estaba sobre la vidriera.
Con eso se lo había dicho todo, aún sin haber mediado palabra Chris entendió su respuesta: ''No me gusta… la amo''
— ¿Qué hay de este?
Preguntó a la chica que les atendía. Chris se sonrió sin decir nada y solo se dedicó a escuchar lo que la vendedora con una extraña cara de decepción les decía.
—Ese es un anillo Bois de Rose, con un diamante solitario de un quilate engastado en oro blanco de dieciocho quilates. Su inspiración rinde homenaje a la flor favorita de Christian Dior*, la Bois de Rose. El delicado tallo de rosa que lleva en el diseño se envuelve alrededor del dedo como una joya poética, una declaración de amor o un símbolo de devoción sincera.
Terminó señalando hacia el horizonte con lagrimitas en los ojos, con toda la emoción de la explicación y el amor por su profesionalismo.
—Una declaración de amor o símbolo de devoción sincera…
Repitió Chris de forma suave mientras miraba la joya. Leon asintió con la cabeza dándole una ligera mirada.
—Suena perfecto. — animó.
—Sí, así es. Bien, Kennedy. Tengo que admitirlo: creo que encontraste la joya perfecta.
Mencionó dándole una palmada en el hombro y regalándole una sonrisa
—Entonces… ¿Cuál se llevarán?
—Tal vez ambas.
Dijo con una sonrisa mirando a Leon. El chico se volteó ligeramente confundido para dar con su gesto amistoso.
— ¿A qué te refieres?
Preguntó sin entender, a lo que Chris respondió encogiéndose de hombros.
— ¿No fuiste tú quien dijo que se le vería bien a Claire?
Leon le miró unos segundos para después soltar una ligera risa mientras negaba con la cabeza.
— ¿Acaso esta es tu manera de darme tu aprobación?
—Tal vez… Ya decídete antes de que cambie de parecer.
Le amenazó. Después de todo no fue tan difícil conseguir el permiso de Chris, si bien en su mente se había imaginado una pelea con espadas y armaduras, montados a caballo en el centro de un gran coliseo para conseguir la mano de Claire, esto le daba la misma satisfacción que si hubiese ganado aquella batalla. Diferente pero a la vez similar.
—Entonces llevaremos ambos.
Dijo a la pobre chica que ya estaba que le daba un ataque ahí mismo y se ponía a llorar por su mala suerte. Cuando ya hubieron cancelado cada quien su compra salieron del lugar, Leon escondió la bolsita en un bolsillo al interior de su chaqueta, así nadie podría encontrarla y Chris por su parte la metió en el bolsillo de su pantalón, pero dejó la mano adentro para no soltarle.
— ¿Esperaras hasta Francia?
Preguntó el castaño mientras seguían su trayecto hasta el estacionamiento. Leon le había comentado hace un par de días sobre el regalo que pensaba darle a Claire para Navidad y, pese a que lo estuvo torturando por varias horas en las que en más de una ocasión tuvo que suplicar por su vida, aceptó a que se la llevara lejos por esas dos semanas en las que estaba reservado el vuelo.
—Qué mejor que la ciudad del amor. Mientras no me rechace, creo que no habrá problema.
Chris soltó una pequeña risita.
—Dudo que lo haga, pero sería muy gracioso verte ser plantado por mi hermanita.
—Claro, sería tan divertido.
Ironizó el rubio, Chris le dio unas palmaditas en la espalda intentando dejar de reírse.
—Tranquilo, te garantizo que no lo hará; es demasiado feliz cada vez que está contigo. Mientras las cosas sigan así no veo qué te preocupa, más bien... preocúpate si la haces llorar o la lastimas, porque juro que será entonces cuando yo te haga picadillo.
Sí, ya se le hacía demasiado perfecto no escuchar una amenaza de su parte.
—Sabes que eso jamás parará, tienes mi palabra.
—Más te vale que así sea. Pero… cambiando de tema. Hay una cosa más en la que necesito que me ayudes.
Jamás en su vida había pensado aceptar algo como eso, pero luego de ser amenazado con que metería a Claire a un convento y a él le levantaría una prohibición de acercamiento a más de un kilómetro de la pelirroja, no le quedó de otra que aceptar. Y ahora que estaba metido ahí, no tenía más remedio que hacer su mejor representación posible.
Ahí estaba él, de pie, con el cabello al viento y un ligero sonrojo en las mejillas mientras Chris estaba de rodillas frente a él sujetándole la mano.
—Jill, ¿aceptarías casarte conmigo?
—Por supuesto que sí, amor. Ya pensaba que jamás me lo pedirías, creí que en cualquier momento te irías con Piers y me dejarías aquí sola, criando a nuestro hijo Juancho como una madre soltera.
Dramatizó llevándose una mano a la frente y hablando con voz chillona; de reojo pudo notar cómo a Chris le saltó una venita en el cuello y parecía estar a punto de estallar. Si bien era bastante vergonzoso haber aceptado que Chris lo usara como ''su muñeco de prácticas'' no podía negar que se estaba divirtiendo... ¡y de lo lindo!
—Imbécil…
Susurró mientras le apretaba con fuerza la mano consiguiendo que el rubio pusiera una mueca de dolor. Para terminar de una buena vez con todo ello, practicó el ponerle el anillo, lo peor de todo es que al muy maldito le quedaba y eso lo aprovechó a su favor para seguir molestándole.
—Oh, mi querido Chrishis, es precioso. De seguro ahora seré la novia más atractiva de todas con esta joya.
Habló aún con su voz chillona de ''mujer'' meneando las caderas y haciendo poses extrañas con la sortija, para luego dejar que el castaño le volviese a tomar la mano para quitarle el anillo. Chris realmente estaba a punto de matarlo cuando unas risas y el sonido de un ''clic'' les interrumpieron, justo en el momento en que Chris sostenía la argolla en el dedo de Leon.
— ¡Esta es la mejor foto que he tomado en toda mi vida! Oh, ya me imagino todas las formas en las que puedo usarla.
Billy y Jake estaban de pie frente a ellos y acababan de capturar una foto perfecta de la embarazosa situación, justo en el momento en que las caras ridículas de Leon y la sortija sujetada por el castaño coincidieron. Los dos se miraron con horror entre sí; si alguien llegaba a ver eso estaban muertos, tendrían que olvidarse de su reputación para siempre.
Si Piers ve esto me va a matar, aún si fue idea de Chris.
—Jake, dame esa cámara.
— ¿Y perder la mejor adquisición de todas? No estoy loco.
Leon y Chris se dieron una mirada cómplice y ambos asintieron para salir corriendo tras el par. Pero claro, ninguno de ellos era tonto y no pensaban quedarse ahí para ser molidos a golpes, en especial por Chris. En cosa de segundos solo se vio la nube de polvo que habían levantado, y ellos, en la otra esquina de la cuadra.
— ¡Vengan aquí asquerosos cobardes! ¡Devuélvannos eso!
Aún pese a todos los insultos de parte de Chris, no lograron alcanzarlos. Si bien ese día había conseguido algo bastante importante como lo era la aprobación de su futuro cuñado, no todo había resultado tan bien. La cena que pensó en preparar tuvo que ser reemplazada por comida china, al menos Claire no estaba molesta por eso, pero él realmente había deseado cocinarle algo mucho mejor. Y con respecto a la fotografía… bueno, digamos que días más tarde ambos eran la sensación y el centro de todos los chistes tanto en la BSAA como en la DSO.
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~FIN~
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Pequeño momento ''cultural'':
Christian Dior: Pues él fue un influyente diseñador de moda francés y fundador de la firma que lleva su apellido: Dior, esta es una marca de artículos de lujo, por eso lo de los anillos. Y sí, los anillos nombrados sí son reales, por si quieren verlos pueden buscarlos en Internet, los dos son muy bonitos.
Por cierto, ¿adivinaron de qué capitulo era el extracto?
Creo que finalmente es la despedida de este fic, ahora sí voy a llorar. No saben lo feliz que me hizo leer sus comentarios al final de cada capitulo, realmente me animaban mucho a continuar. Les agradezco a todos los que me acompañaron hasta aquí y se leyeron todas las locuras que iba escribiendo, realmente se ganan todo mi amor. Les prometo que nos volveremos a ver más pronto de lo que imaginan con otra historia bien loquilla, les doy mi palabra de eso.
Gracias a todos los que me agregaron a favoritos y en especial a aquellos que se tomaban el tiempo de comentar, en especial a ti MonseLuz que estuviste casi del principio, te mando un beso enorme, también para ti Una fan loca v, muchos abrazos para amabas (por cierto, intenta recuperar tu cuenta xD). Los quiero a todos un montón y recuerden que responderé por privado todos los comentarios que me envíen (los que se puedan), puesto que no hay siguiente cap para eso. Si alguno gusta contactarme por Facebook el link está en mi perfil, solo díganme que son mis lectores y les agregaré.
Pues, eso, muchas gracias a todos y nos estamos leyendo. ¡Au revoir!
