Waaaa :D Gracias por todos vuestros reviews! Me animan muchisimo a seguir, en serio, asi que aqui teneis la continuación.
Cuando Maka despertó a las 8h para ir a hacer todos los preparativos para el evento de aquel dia en el aquapark, ya no estaba Soul abrazándola. Recordó todo lo sucedido y al instante se recriminó a sí misma por actuar siguiento sus instintos. Ahora ya no lo volvería a ver y, además, habría sido una más en la lista de ligues de ese descarado.
Pero no era como si le importara demasiado, ¿no?
Bueno, se podria decir de ese modo.
Se dirigió hacia la cocina para desayunar algo rápido y llegar temprano al aquapark. Y cual fue su sorpresa al encontrarse al albino friendo un huevo como quién no quiere la cosa. Llevaba su delantal de flores y la rubia no pudo evitar sonreir ante aquella imagen.
-No sabia que cocinaras tan bien.- Dijo.- La última vez hiciste una buena comida.
Soul se giró un poco antes de sonreir ampliamente al ver a Maka con unos pantalones muy cortos y una camiseta ancha. Tenia el pelo algo revuelto, y se veía tan hermosa... se sonrojó ante aquel pensamiento, pero no permitió que ella lo notara.
-No tengo la oportunidad de cocinar en mi casa, y me gusta hacerlo.- Le puso el plato en la mesa, frente a la chica, y otro en su lugar.- Es bueno cocinar para alguien.
-¿Dónde vives?- Maka se llevó un bocado a la boca y observó de reojo a Soul, quien habia bajado la mirada. Pensó que tal vez no la hubiera escuchado y le repitió la pregunta, pero en ese momento, al escuchar su respuesta quedó bastante petrificada.
-Vivo en una mansión a las afueras de la ciudad. La casa de la familia Evans.- Dió un bocado él también, sintiéndose más incómodo de lo que debería. No entendía qué tipo de molestia era aquella. No se sentía nervioso, pero se sentía mal pensar que al saber eso ella se lanzaría sin más ni más a sus brazos. Porque si se trataba de ella, no queria aquello.
-¿...qué? Tu... tu familia es... ¿millonaria?- Él asintió.- Entonces... ¿qué haces conmigo?
El albino se sorprendió ante aquella pregunta. ¿Que qué hacía con ella? ¡Era la chica de la que se enamoró! ¿Qué motivos debería tener para estar con ella a parte de esos? Además... ¡no lo había hecho con ella por respeto a su decisión! ¿No era aquella prueba suficiente?
Pero la ojiverde esperaba una respuesta, y seguramente no era aquella la que queria. Soul lo vió, ella se sentía traicionada. ¿Traicionada de qué? Lanzó un suspiro, e intentó adoptar su posición habitual, sonriendo pícaramente.
-¿Estar contigo? ¿Eso significa que de verdad has cedido a mis encantos?- Puso su dedo índice en la barbilla de Maka, quién se sonrojó al instante. Y, por desgracia de Soul, él también se sonrojó hasta las orejas al ver lo bonita que se veía de aquel modo. Apartó su mano y volvió a comer algo nervioso.
-Aun no has respuesto a mi pregunta.- Dijo ella impassible, como de costumbre.
-Bu...bueno.- Soul, no tartamudees.- Verás...- ¡Maldita sea! ¡Sé directo! - Yo... -¿Pero como demonios le digo que es la chica de la que me he enamorado?- Yo...
Maka se levantó de golpe, asustando un poco a Soul, quien buscaba aun las palabras para transimtirle a ella sus pensamientos. Pero ella solo recogió sus platos y, en silencio se fue a su habitación a cambiarse. Cuando salió, le dedicó una mirada fría y distante, pero también herida.
-Cierra la puerta cuando termines.- Fue todo lo que dijo, antes de desaparecer del campo de visión del albino.
Lo que me faltaba, lo ha malentendido todo... El chico dió un suspiro y dejó los platos en el mismo lugar en el que descansaban los que la rubia dejó momentos antes.- Maldición...
...
En el aquapark, varias horas después y tras terminar con su trabajo, Maka llamaba al teléfono de Chrona para contacar con ella lo antes posible pero, según pudo comprovar tras varios intentos, no se encontraba en casa. ¿A dónde se habría ido? Solía estar en casa a aquellas horas...
Se puso algo nerviosa. ¿Habría pasado algo con Soul? ¿Y si se habia marchado con aquel muchacho de la otra vez, pasando la noche fuera? ¿Y si...? Cerró los ojos, suspirando.
Chrona ya era algo mayor para que ella andara preocupandose por ella hasta tales extemos, como si se tratara de su propia hija. Suficientes problemas tenia ya con su peculiar relación con Soul Evans como para andarse con otros asuntos.
La verdad era que se sentia bastante despreciada. Y el culpable seguía siendo el alvino millonario. No se lo habia preguntado por ningún motivo en especial o con segundas intenciones, solo estaba sorprendida por aquel hecho. Podria tener a cualquier chica (según lo que sabia, las habia tenido con anterioridad), pero estaba con ella.
Sólo queria que le contestara un "estoy contigo porque te quiero", o algo por el estilo. Pero simplemente no contestó.
Se podría decir que has ganado ésta vez, Soul Evans. Estaba enamorada de él.
...
El susodicho llegó a su casa poco después. Dejó las llaves con desinterés en el recibidor y se dirigió directamente hasta su habitación, evitando en la medida de lo posible llamar la atención sobre su persona con el resonar de sus pisadas.
Sus padres se encontraban en casa, por más que le sorprendiera. A aquellas horas deberian de estar fuera atendiendo varios asuntos de los quales nunca les contaban nada, pero sus llaves estaban en el cuenco del recibidor, dándole a entender que no era así.
Pero su suerte se quebró cuando se topó, justo en su habitación, a su madre.
-Soul.- Voz potente, firme y sumamente imponente saliendo de sus labios.- Creo que debemos mantener una seria charla sobre quién eres y cual es tu deber.
Él se dijo a sí mismo que fuera firme y no mostrara interés en lo que su progenitora le contara. Se sentó en uno de los sofás de su habitación y observó como su madre no dejaba de mirarle con reprovación.
-Creo que ya hablamos de eso, madre.
-Sí, lo hicimos.- Le tiró un sobre cerrado, a lo que él contestó agarrándolo al vuelo con curiosidad y abriéndolo, quedando completamente blanco como el papel al ver su contenido.- Pero parece que sigues sin hacerme caso. Creo que entiendes a lo que me refiero tras ver esas fotografías.
El rostro del albino mostró fúria. Dirigió una mirada furtiva a su madre y la devolvió al contenido del sobre, sin fingir su molestia.
-¿Quién las hizo?
-Eso no es algo que importe a éstas alturas. Da suerte que evitamos que se filtraran. ¿Tienes la más mínima idea de lo que implicaria eso? ¿La tienes?- Soul alzó la mirada, pero antes de que pudiera replicar cualquier cosa, la mujer lo frenó.- ¡Por supuesto que no!
Volvió a bajar la mirada, observando con molestia y enfado las baldosas del suelo.
-Creo que deberías saber lo que tienes que hacer. Si se trata de cosas de una noche, como antes... si, no me pongas esa cara, sabes a lo que me refiero.- Soul nunca supo que su madre era consciente de sus hábitos nocturnos, por lo que le sorprendió que hiciera referencia a aquel hecho.- si fuera como aquello, no me importaria. Pero... no quiero que tengas nada serio con nadie, Soul. Reserva ese tipo de sentimientos para más adelante, cuando tu padre y yo decidamos a tu prometida.- Y acto seguido cerró la puerta.
No pasaron ni un par de segundos antes de que el chico lanzara cabreado el sobre abierto en el suelo y golpeara con una fuerza inusual la pared más cercana, dándose cuenta de que dolía, aún sin hacerle demasiado caso.
Y, mientras tanto, las fotos de él y Maka en el aquapark reposaban dispresadas en el suelo, pudiendo apreciar a simple vista algo que su madre no habia pasado por alto. Estaba enamorado. No la habia enamorado él, le había enamorado ella.
-Maldición...- Gruñó, luchando por no herir su orgullo con un nudo en la garganta.- Maka...
