12º Foto.
Tras haber arreglado el armario Draco despertó de su trance y miró el reloj, en media hora tenía que estar listo para su cita con Lil, para su despedida, así que sin perder tiempo salió de la sala y cuando entró de nuevo había un baño enorme para arreglarse con todo lo necesario para su cita, incluso encima de una mesilla había una cámara de fotos polaroid. La cogió y se la sacó de la sala una vez arreglado, luego volvió a entrar en la oscuridad y sus ojos se aguaron.
Había dado la señal de que el armario estaba listo, tenía hasta la noche para la despedida, y para una vez saber la identidad de su chica protegerla como fuese. No podía soportar que ella se pusiese en peligro, y aunque no sabía si era sangre limpia o no, fue algo que no tuvo en cuenta, pero si era una impura trataría de matarla él mismo, para que sufriese lo mínimo posible.
No le dolían estos sentimientos, pues él fue criado para asesinar, por una causa no buena y tampoco justificada, pero al fin y al cabo una causa. Aun que para él todo se simplificaba a su madre. La mujer que le dio algo de amor en esta vida y aun que Lil se lo daba en cierto modo también, no era comparable con la persona que le trajo al mundo.
Hermione llegó con una sonrisa en la boca a la sala de los menesteres, sin embargo intuyó que algo no iba bien, sobretodo cuando notó que él no estaba sentado en el sillón.
¿Ocurre algo Hyperion? - Él no quería contestar, no quería ponerla en peligro... pero su voz.
Es solo que... ¿No notas en el ambiente que algo malo va a pasar? - Hermione abrió la boca considerablemente.
Así es.. pero eso no debe preocuparnos ahora... solo disfrutemos y al salir de aquí hagamos cada uno lo que tengamos que hacer. - Las palabras de Hermione le llegaron al corazón. ¿Aquello era un perdón? ¿Le estaba perdonando algo que aún no había hecho?.
Sí... y... había pensado en hacer algo..
Dime. - Ella estaba sentada y con las manos reposando en sus rodillas, él de pie, enfrente justo de ella intentando palpar el sillón para sentarse. Cuando llegó a ella la besó. La besó con ansias y fuerzas y ella se dejó llevar, pues ese beso tenía sabor a arrepentimiento.
Ambas manos viajaron por sendos cuerpos explorando y dejándose explorar. Ninguno de los dos sabía por que pasaba aquello, eran muy jóvenes para aquellas cosas y al menos él sabía que iba a arrepentirse si hacía la foto y conocía la identidad de la chica. No obstante se dejó llevar, siguió con los ojos cerrados y una lágrima empezó a caer por su mejilla hasta la de ella. Ella solo le abrazó más fuerte, ambos sabían que aquella tarde sería la última juntos y echando atrás en el tiempo su historia había sido algo escabrosa, tanto, que sabían que nunca repetirían algo así.
Sus corazones y almas fueron uno aquella tarde, tras separar sus labios lo notaron, pues, aun que físicamente no estaban completamente unidos, una fuerza los aproximaba. Tras un breve silencio, Draco se puso tan nervioso por si llegaban los mortífagos que quiso despedirse.
Tengo algo que decirte. Eres una chica estupenda y quiero un recuerdo físico tuyo, quiero saber quien eres, pero hasta dentro de 5 minutos no lo sabremos. - Draco cogió la cámara.- Sonríe, pues este es el último momento que pasaremos juntos.
Hermione sonrió y salió un flash, tras coger él la foto hizo otra y esa se la dio a ella.
En cinco minutos nuestra identidad estará descubierta, si no quieres saberlo, simplemente rompe la foto ahora.
Ella se levantó y le besó, un último beso que ambos recordarían, pues tras él sus almas se separaron poco a poco y notaron un vacío profundo cuando ella salió corriendo de allí con lágrimas en los ojos. Él salió de la sala de los menesteres y un ruido le alertó: Los mortífagos habían llegado. La hora, había llegado con ellos.
Le temblaban las piernas, las manos, el alma... todo. Él no estaba capacitado para asesinar. Sabía que no iba a poder, sin embargo lo intentaría.
Entonces recordó la foto. Era el momento para poder proteger a Lil, sin embargo sonrió. Hermione Granger podía protegerse sola sin problemas.
Mamá... ¿Que hiciste tú al ver la foto?- Preguntó Rose.
Pues... lo sabréis más tarde, pues, Malfoy la miró para poder protegerme, yo, no tenía ninguna necesidad de sentirme peor de lo que ya me sentía y mucho menos cuando las alarmas empezaron a sonar en el castillo.
Y... ¿Tú sabías para que servía ese trasto?- Las dos chicas miraron mal a Scorpius cuando él le llamo trasto al objeto muggle.
El hecho de que odies algo, no significa que no lo conozcas hijo. Yo odiaba a los muggles, sin embargo sabía lo que era una televisión, una cámara de fotos, el teléfono...
Todos se quedaron en silencio, el fuego chisporroteaba en la chimenea, aquel ambiente era pacífico y sus ojos se encontraron, por fin, sinceramente en toda la noche. Dijeron mucho sus miradas y muy poco sus labios, pues el momento de relatar la lucha, para Draco era lo peor que le podía pasar.
