Cap12: Me perdiste.
Cuando te preguntan qué es lo que nunca aguantarías que te hicieran, yo siempre respondía que era mentirme o traicionarme, pero desde el momento en que James me miró con incredulidad y turbación, cambié de respuesta.
Lo peor es que desconfíen de ti, de tu persona, de tus valores, y te humillen. Así y como lo habían hecho conmigo.
Lágrimas imperceptibles de agolparon en mis ojos y solo pude tartamudear varias veces antes de voltear y meterme dentro del navío con Alex y Barbie siguiéndome y llamándome. Pero no pude escuchar ni una sola palabra, ni una sola sílaba de la que me decían. Eran frases consoladoras, o quizás mi nombre, pero no las escuchaba. Estaba aturdida, atontada y la cabeza me daba vueltas. Los oídos solo captaban un pitido molesto y remoto, mis ojos se cerraron ante la luz cegadora del foco desgastado del camarote, y mi cuerpo cayó lánguido, y tendido en la cama. Mi piel estaba blanca o eso me pareció al verme reflejada en el espejo medio sucio y roto que había destrozado arrojando un zapato contra él, producto de la rabia.
-Lils..-el primer sonido entendible que mis oídos captaron y me volteé ligeramente al ver a Barbie con lágrimas en las mejillas y a Alex temerosa y pálida en el umbral del cuarto.
-¡No pudo haberte hecho eso!-masculló Alex en un arrebato de ira que nunca pensé que vería en la vivaz y dulce Alex-¡Maldita mentirosa!
-Esa zorra no se saldrá con la suya, Lils. Ya hallaremos la forma de describir como colocó esa pulsera entre tus cosas.. ¡Aghhh!-musitó enrabiada Barbie y metió un puñetazo leve, que intentó ser fuerte, en la cama-Tú quédate tranquila, amiga..Nadie te culpará de algo que no hiciste.
-Iré a hablar con Remus-dijo Alex saliendo al pasillo y subiendo a cubierta. Yo solo pude negar con la cabeza y llorar de nuevo. Sentí los cálidos brazos de Barbie acariciando mi espalda y mis brazos, y ,me sentí afortunada de tenerla como amiga en ese momento.
Pude oír, en medio de un mar de confusión e incredulidad de mi parte, como Remus estaba parado en el pasillo y hablaba en voz baja con Alex.
-¿Puedes..pedirle a Alex o Remus que me busquen los horarios de los barcos?-pregunté, con voz queda. Barbie asintió en silencio y me miró, comprensiva.-No me digas nada, por favor-ella volvió a asentir y supe que no me pediría que lo piense.
-Les diré-anunció tras dejar los brazos alrededor de mis hombros y salió por la puerta para hablar con los chicos.
Al momento siguiente, varios gritos y un llanto detrás, inundaron el pasillo. La voz desesperada de James bramaba , exigiendo que quería verme, pero Remus lo tranquilizó severamente, diciéndole que no me encontraba en estado de hablar, que esperara hasta que se me pasara.
Sí, hasta que se me pasara, como si fuese a olvidar algún día la falta de confianza del hombre, hasta ese momento, que más había amado en toda mi vida.
-¡Remus o te sales o utilizaré mi varita!-farfulló James. A mí me sonó lejano, remoto, como si estuviera en otra parte y nos separara más de una pared de madera-¡Qué la voy a usar, te digo!-amenazó y me pareció que hasta tenía la varita en mano.
-Como quieras-dijo Remus algo enojado y salió de la puerta con las manos en el aire. Alex negó con la cabeza y Barbie masculló algo por lo bajo, al verlo abrir la puerta y entrar.
Frente a mí tuve una imagen que jamás olvidaré.
James más despeinado de lo normal, como si hubieses jugado un violento y duro partido de Quidditch. Los ojos tristes y la varita, casi temblando en su mano.
-Lily..
Lo miré, con los ojos rojos, y mi pelo cayendo laciamente sobre un hombro. Una ira repentina me embargó y le arrojé lo primero que encontré en un estante. Creo que era un adorno de porcelana o algo así, por el ruido que hizo al estrellarse contra la pared, junto a la puerta, al bajarse James para esquivarlo.
-¡Vete, demonios!-mascullé, con las lágrimas a flor de piel por salir-¡Es que no entiendes que no te quiero ver, joder!
-¡Me vas a ver aunque no quieras, tú, maldita sea!-bramó algo enojado y me puse de pie, en toda mi mediana altura, y lo encaré-Lo siento..pero..
-¿Quién demonios te crees, eh?-pregunté, iracunda-¿Te crees digno de acusarme y desconfiar de mi por que eres rico y millonario, eh?¿Qué demonios te crees?
-No, no creo nada que..
-¡Maldito, maldito!-repetí con un puño hacia su pecho, pero él me retuvo, ágilmente-Suéltame-exigí entre dientes y me dejó el puño libre-No soy ninguna sucia ladrona, soy alguien honesta..pero eso no te lo tengo que decir..¿Verdad? Le crees a tu amiga Claude.
-Lily, sé que eres honesta, y honrada, pero me confundí en ese momento y..
-No te quiero escuchar más-concluí hastiada agitando una mano en el aire. Las lágrimas se me habían secado y los ojos me escocían-No quiero nada contigo, ni ahora ni nunca
-Lily, estás siendo injusta-musitó acercándose, con desesperación-Lamento, sé que me pasé, pero estoy…
-¿Yo, siendo injusta?-pregunté con ironía-No me hables ni de justicia. Mucho menos de confianza, James. Esto ha terminado-expliqué severamente y con la voz segura. No me iba a dejar vencer, ni siquiera flaquear ante ese engreído desconfiado-Toma-le tendí la mano abierta, luego de sacar algo de mi bolso. James se acercó y la tomó, mirando con interés la pequeña tórtola que tenía entre sus dedos. Era la tórtola que me había dado la Hermana Cecile hacía tiempo. Y aunque odiaba en ese momento a James Potter, no podía jugar contra mis sentimientos reales y debía dársela. A modo de decir adiós, por lo menos-Esto hará que me recuerdes cada día y te arrepientas de lo que hiciste-dije y me crucé el bolso por el hombro para irme, pero él me retuvo por el brazo-No me toques-le pedí en voz siseante y me acerqué a la puerta.
-Lily..
Su voz era rogativa y algo desesperada, pero no me detuve ante ese gesto y seguí mi camino hacia el pasillo, donde al final, Barbie me abrazó mientras las lágrimas volvían a mis ojos.
A lo lejos, en las escaleras que daban a cubierta, pude ver a Claude sonreír con satisfacción.
-Quédatelo-musité casi sin decir las palabras, para que me leyera los labios. Yo no iba a poder competir contra ella ni tenía ganas. Estaba cansada de sufrir por James y si ella lo quería que se lo quedara.
Era todo suyo.
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Me tomé el primer barco que salió a la mañana siguiente hacia Londres. Remus, Alex y Barbie me despidieron del puerto de Yorkshire. Se veían apenados y Barbie hasta parecía querer llorar. Me dio lástima por ellos, por que los quería y hubiera dado lo que fuera por terminar de pasar el año con ellos. Pero dadas las circunstancias y a pesar de las insistencias de que me quedara por parte de los padres del desconfiado James, me tuve que ir.
No cené la noche pasada con ellos, alegando que me sentía indispuesta, pero me despedí en el desayuno. Ellos no sabían nada ni tenían por qué saberlo. Y yo había apreciado sus atenciones durante esos días. Dorea me había muy bien y hasta soñé que seríamos parientes más adelante. Ni hablar de la cordialidad y temas variados que charlé con Charlus.
James me había buscado la noche en el cuarto, pero se sorprendió al no hallar ni mis cosas ni yo. Me buscó en todos los cuartos. Peor Barbie me escondió debajo de su cama y solo escuché la voz desesperada de James, alegando que estaba preocupado por mi. Mi amiga me encubrió como toda una cómplice y le respondió que no sabía, inocentemente.
James no estuvo muy convencido, pero se fue tras que Alex le cerrara la puerta con la varita.
La gélida brisa que me acarició el rostro me hizo olvidar todo lo que había querido vivir y había vivido en esos días. Debía olvidarme, seguir adelante.
Y cuando llegué a casa, tras algunas horas de viaje en barco y en autobús, mi madre me recibió con extrañeza, pero con un abrazo cálido. Petunia, en la sala tomando un té frente al televisor prendido, me largó una mirada algo socarrona pero al final, de pena.
Mi padre me recibió con alegría, y me llevó a ver el gran pavo que habían comprado para esa noche. Tía Maggie vendría también, junto a Vernon Cerdito y una pareja amiga de mis padres.
Suspiré, y sonreí con falsa alegría, al oír a mi padre hablar y mi madre, dándose cuenta, lo alejó de mi.
-Lo siento, sabes como se entusiasma con estas fiestas y más si él hace de comer para más de cuatro personas-respondió y la abrazó, maternalmente-Ahora me dirás qué hace mi pequeña tan pronto en casa.¿No te quedabas hasta mañana, por lo menos?
Mis ojos se volvieron a cristalizar y le largué todo, omitiendo ciertos detalles, mientras que seguramente Petunia escuchaba desde la sala y sonreía, contenta por mi desgracia.
Ya la podía oír, con burla, diciendo" Se te acabó el sueño, princesa maga". Peor no lo hizo en todo el día, ni en toda la noche.
Hablar con mi madre me hizo sentir mejor, más descargada. Y la noche de Año Nuevo fue como las anteriores, a diferencia que Petunia lucía su anillo de compromiso cerca de mi rostro con satisfacción, como diciendo" Mira lo que tengo y tú no" y tía Marge, contándonos de un sujeto con el que salía.
Perfecto.
Hasta mi tía Margaret, o como le decíamos ahora, Marge, solterona y sexualmente necesitada, tenía más suerte en el amor que yo. El colmo fue cuando la pareja amiga de mis padres, nos contaron que llevaban más de treinta años de casados.
Oh, si.
El peor Año Nuevo de mi vida, dentro del récord de peores días de mi vida
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Tras el peor Año Nuevo de mi vida, y la promesa de volver a odiar esas festividades por el desamor que me llevé con James, estaba en mi cuarto leyendo un libro de la escuela. Sí, debo adelantar lecturas para poder pasar más tiempo en Hogsmeade con mis compañeras, además, me enteré, por medio de carta, que Alex estará en Gryffindor por intercambio del colegio que iba antes y podremos conocernos más. Barbie, ella y yo, la pasamos muy bien en el tiempo que estuve en Wight y creo que podremos pasarla mejor en Hogwarts.
Además., quería dejar de pensar en el estúpido ese las veinticuatro horas del día y atacarme de chocolates y leer un libro interesante, podía ayudarme.
Mi madre llamó a mi puerta y la dejé pasar. Ella sonrió al verme en medio de muchos envoltorios metálicos de chocolates y cuando le arrojé uno que atrapó en el aire, lo miró con ganas de degullirlo.¿Mencioné que mi madre jugó en la Liga Nacional de Volley? Bueno, ese no es el tema, sino que ella me dijo que me estaban buscando.
Sonreí al pensar que sería Alex o Barbie. A lo mejor Remus, pero al ver el cabello de la persona que estaba mirando las fotografías familiares a espaldas de la escalera, me congelé en mitad de las escaleras.
Carraspeé a propósito y este volteó, dejando mover su cabello alrededor de sus hombros y su chaqueta de cuero.
-¿Tú, aquí?-inquirí, con un pie moviéndose, impaciente.
-Es necesario hablar, Lily.
No sabía que hacía él allí, pero asentí con la cabeza y le indiqué que tomara asiento. Me intrigaba de sobremanera saber qué tenía que decirme.
De todos modos, yo estaba segura de mi decisión. No volvería a Wight. Ni con James Potter.
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Hola, hola. Sé que está breve, pero me ha salido esto por ahora y espero que les guste. ¿Quién será el que hablará con Lily?
Les dejo tres nombres, USTEDES VOTEN:
A) JAMES
B) B)SIIRUS
C) REMUS
D) ROBERT(NOVIO DE MAGGIE)
Díganme ustedes, ahí les dejo las opciones.
LAMENTO EL RETRASO!
Besos
Lutencia.
Pd; Se pasan por mis otras historias? Gracias.
Pd2: Los planes de Claude por separarlos no acaban en este capítulo nada más. Ella volverá a la carga.
