Complicado Amor

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.

Prefijo: U/A (Universo Alterno)

Autora Original: Aiko Amori

Fecha de publicación: 18/12/09

Género: Romance/General

Trama de la Historia: Hinata es una chica tímida que entra a un nuevo instituto, ella se cree enamorada de un chico rubio, pero sus sentimientos cambiarán por el chico que le gusta a su nueva amiga Sakura Haruno... ::SasukexHinata::


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Capítulo Doce

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La residencia Hyuuga

Bien...

A todo esto, ¿qué había mencionado Kiba?

Lo escuchó claramente, mas no pudo reaccionar al instante. Resultaba incómodo que los demás estuvieran volteándote a ver con la mandíbula casi a la altura del estómago. Sí.

Sakura e Ino tenían la misma expresión de incredulidad que cuando vieron que Sasuke le habló a Hinata. Naruto parecía sorprendido, de tal manera que tenía la boca abierta. Una mosca merodeaba por ahí y se metió a su boca.

¿Hinata tenía novio? ¿Tiene novio?

Por su personalidad, Sakura lo dudaba mucho. Hinata no era de esas chicas que tuvieran novios; o al menos eso creía ella. Tenía entendido que a la Hyuuga le gustaba Naruto, entonces ¿por qué andaba con otro chico? Miró directamente al castaño, observándolo detenidamente. Él reía y miraba a Hinata, que aún no parecía reaccionar. Mas por el semblante de ella, no tardaría en hacerlo. Se había quedado congelada.

El rubio de ojos azules abrió la boca para hablar, sólo que una mosca lo interrumpió. Sintió de pronto algo adentro de su boca, y comenzó a toser. Ino volteó a verlo con cara de "¿Y éste loco ahora que trae?"; le restó importancia y prosiguió viendo la escena que pasaba enfrente de ella. El chico que al parecer, era novio de Hinata, se había inclinado hacia ella e intentó darle un abrazo, cuando la de ojos claros se apartó sin saberlo de él.

¿Estarían peleados? Eso era una buena razón para que la Hyuuga no hubiera mencionado que tenía un amigo-novio. El muchacho torció el gesto pero luego sonrió de manera burlesca. Hundió su mano izquierda en su bolsillo y se hizo para atrás, apartándose un poco de su amiga.

Al rostro de ella llegó un tono escarlata y miró a todos a su alrededor. Sabía que tenían el signo de interrogación que no podían. A lo lejos, miró por un instante a Sasuke, que mantenía los brazos cruzados y no se inmutó. Siempre alejado. Siempre tan distante. Siempre tan despreocupado. Pero al fin de cuentas, ahí estaba.

Iba a dar una explicación. A decir que era una equivocación. Que Kiba y ella sólo eran amigos. Nada más.

—¡Hinata! ¡No nos habías dicho que tenías novio!—chilló altiva, Ino. Levantó las cejas echándole carrilla y simulando pegarle con el codo. A esas palabras, Hinata solamente atinó a sonrojarse aún más, lo cual la rubia lo tomó de que en realidad era verdad. Sujetó por el cuello de la camisa a Naruto que iba caerse a causa del desequilibrio que le brindó el tener en la boca a aquel insecto y sacó la lengua, tomando entre sus manos su cuello.

Éste levantó las manos e hizo un puchero; Ino le dijo que mejor se callara, ya que le había salvado la vida, esto último acompañado de un guiño de ojo a todos los que estaban presentes y poniendo una mano en su cintura, asentuando su sensualidad. Naruto sacó nuevamente la lengua, pero esta vez en son de burla. La rubia se percató de ello y le tomó del brazo y se lo torció.

—Naruto, con que te gusta ser muy chistosito, ¿no? — simuló una sonrisa y sus ojos se cerraron, muestra de que estaba apretando más la piel del rubio de ojos azules.

El Uzumaki le respondió que sí, a lo que la Yamanaka le sujetó con más fuerza. De repente, Naruto meneó fuerte su cabeza y la chica comprendió que se había rendido.

Al ser liberado de la mano-asesina-de-Ino-Yamanaka, recitó una de sus frases favoritas: "Uzumaki Naruto jamás se rinde".

La muchacha se enfadó y apretó fuertemente sus manos, tratando así de expulsar su furia de alguna otra manera que no sea estrangulando al rubio.

Hinata se giró en la dirección de los rubios por tanto alboroto que traían, pero ya Ino había soltado a Naruto cuando ésta se dio cuenta. A su lado aún permanecía ése chico moreno que miraba a Sakura e Ino, para luego pasar su vista por dónde estaba Naruto y por último a dónde estaba Sasuke.

El Uchiha le miraba tan fijamente que Kiba, jamás de los jamases, huiría de la vista de él. Al contrario, le retó con la mirada.

Era difícil explicarlo, pero la presencia de Sasuke le dio ciertos celos.

Iba a pasar del lenguaje no verbal al verbal, cuando la temblorosa voz de Hinata lo detuvo. Al voltear para verificar que era verdaderamente ella, se soprendió un poco; abrió un poco más los ojos y su boca se movió ligeramente para su lado izquierdo. Y es que no era muy normal ver a Hinata tan roja —Bien, podría decirse que sí era algo normal verla así —, pero no tanto para tener la cara como si acabaras de probar chile piquín con una combinación de habanero. Sin contar que parecía que cualquier sonido le aturdía, tanto así que cerró sus ojos y los presionó.

—K-Kiba no es mi n-novio—clarificó, mirando con cierta timidez a su amigo, que igualmente le devolvía la mirada. —Es mi amigo.

El silencio brotó entre todos ellos. Naruto miró con curiosidad a Hinata y después a Kiba, afianzando más su mochila a sus brazos.

Ino escupió un poco del pan que le había regalado Sakura, dándose ligeros golpecitos ella misma para no ahorcarse. ¿A qué jugaba éste chaval? ¿Quería hacerse el payaso? ¡Si con Naruto ya era suficiente!

Sakura se mantuvo serena, viendo con reiteración a Sasuke, que tenía los brazos cruzados y al parecer, miraba hacia la nada. ¿Por qué siempre era así? Tan alejado, tan oculto. Simplemente no lo comprendía.

El amigo recién llegado de Hinata permaneció por unos instantes callado, los cuales algunos agradecieron. Luego soltó una retumbante carcajada que espantaría el sueño de cualquiera.

—¡Sólo era una broma!—comentó, sobándose el estómago, quizás por tanta risa que le daba. Miró a todos los que estaban a su alrededor y calló de nuevo —Ya, ya. Si supiera que eran tan amargados, ni intento hacía.

Hinata se liberó del peso que comenzaba a resentir y exhaló el aire que llevaba conteniendo, y supo que era el momento para cambiar un poco de tema, y decidió presentar a sus antiguos compañeros con sus nuevos.

Shino estaba algo alejando del lugar, callado. La muchacha de ojos perlados dirigió su mirada a su compañero, quién observaba a todos y cada uno de las personas bajo los lentes oscuros que portaba. Les dijo tímidamente a los demás que su nombre era Shino Aburame y el mencionado únicamente levantó la mano para saludarlos.

Y Kiba... Kiba se había presentado solo. Sólo Hinata añadió su apellido: Inuzuka. Kiba Inuzuka.

Si bien, Hinata Hyuuga era una persona educada, su timidez no lo permitía serlo por completo. El tener que lidiar con las presentaciones no eran un tema que le entusiasmara mucho, pero tenía que hacerlo, además de que si no lo hacía, era como una falta de respeto hacia los demás y eso no le gustaba para nada.

De pronto, vio aproximarse a Kiba y éste la rodeó con sus brazos por un rápido momento, para luego soltarla.

—Ya nos tenemos que ir, Hina. Shino y yo tenemos un absurdo trabajo de investigación de ciencias y tenemos que hacerlo hoy. — se le formó una sonrisa burlona en el rostro y siguió —Pero no te preocupes, que pronto estaremos por tu casa.

La chica asintió levemente y se soltó del agarre de éste, cuando vio que era el momento indicado. Shino ya estaba al lado de ambos y le dio un firme apretón de manos a Hinata, que los despidió y les dijo que se cuidaran.

Siguieron derecho sin mirar atrás.

Por supuesto que a Hinata le dio felicidad volver a verlos, y esperaba pronto sucediera el próximo encuentro. Mas no era de las muchachas que se pusieran a hablar seguido de sus amigos, por eso es que los conocidos actuales que tenía en aquel Instituto no sabían de la existencia de Inuzuka Kiba y Aburame Shino, y mucho menos que ellos fueran sus amigos.

Éstos eran muy apreciados por ella, por que nunca había sido buena haciendo amistades y en la anterior escuela en la que estuvo no era la excepción. Shino y Kiba eran amigos desde que ella había ingresado ahí, y éste último un día en que Hinata estaba sola tomando el almuerzo, se le acercó y le sacó plática.

Al principio la Hyuuga era más de utilizar sólo monosílabos al responder las preguntas del Inuzuka; ya que ella no acostumbraba hablar con mucha gente. Era propia coraza que ella misma se había construido que le evitaba socializar; y aunque en la actualidad ésta no se ha roto completamente, cabe mencionar que ha disminuido sólo un poquito, bueno, al menos cuando se encuentra con sus pocos amigos.

Conforme iba pasando el tiempo ella fue conversando y conociendo más a Kiba que hasta sabía que número de zapato calzaba —ahora lo desconocía, ya que su amigo había crecido mucho y no iba a estar hablándole por teléfono para ver qué tal iba el pie—. Oh, sí. Ahora sólo faltaba recordar que Kiba le llevaba casi una cabeza en la estatura. Y ni qué decir Shino.

Sí, sí. Era normal que un hombre creciera más que una mujer. Entendido. ¿Pero por qué? Esa era una de las tantas incógnitas que no entendía de la vida.

Fijó su vista en la de sus nuevos compañeros y relajó un poco sus hombros. Comenzaba ya a resentir el entrenamiento que había sido puesto por Sasuke.

El rey de Roma empezó a andar para lo que sabía, era la dirección que llegaba a la mansión Uchiha. Y no es que ella lo estuviera vigilando. No, no, no. Sino que recordaba una vez que fue a hacer un trabajo de matemáticas a la casa de él.

Sakura se adelantó para alcanzar a Sasuke y hablar con él. Ino le siguió.

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El Uzumaki llevó sus manos atrás de su cabeza y le sonrió a Hinata. Éste parecía fatigado. Si bien, su sonrisa era una de las más lindas —sino la número uno en el planeta entero—, había algo en ella. Reflejaba entre cansancio y tristeza. Eso. Una mezcla de ambos.

Ella le miró, pensativa. Y en cuanto vio que le sonrió, se sonrojó. Era algo que por más que intentara no hacer, era inevitable. ¿Qué pensaría él de ella? ¿Qué?

—Ya me voy, Hinata. Hasta luego. — su voz sonó extrañamente apagada. No llevaba precisamente mucho tiempo de conocer al rubio, pero lo que había notado y sabía era que Naruto era una de las personas más entusiastas, optimistas y alegres que pudieran existir; y sí, era raro verlo así.

Ella no comprendió el porqué de la actitud de él. Tan repentina. Si a penas hacia unos minutos —cuando una mosca se le había metido en la boca— se encontraba aun más alegre y hasta había tenido una leve pelea con Ino. Además, sus ojos reflejaban más vivacidad.

Recordó paulatinamente lo que le había mencionado la rubia Tsunade. Tengo que ayudar a Naruto en algunas materias.

—N-naruto, espera. — sin querer, tocó su brazo. Para cuando se dio cuenta, rápidamente lo soltó, llena de pena. —D-disculpa.

Él pareció no tomarle mucha importancia a lo anterior sucedido y volteó a verla. Como él no había reclamado o dicho nada, Hinata supo que tenía que proseguir.

—¿N-no vamos a estudiar?— aquello había sonado atrevido. Al menos para la Hyuuga, que se arrepintió de decir aquellas palabras. Pero, ¿qué más podía pronunciar? ¿Estudiemos en mi casa? ¿Vamos a mi casa a ver los libros? No, ninguna de las anteriores preguntas la convenció por completo.

Al parecer, al chico se le había olvidado que tenía que ir a estudiar con Hinata para mejorar sus bajas calificaciones, lo cual su rostro reflejó su desconcierto y sorpresa.

—¡Ah, sí! ¡Se me había olvidado!— respondió, sonriendo y llevando hacia atrás una mano y rascando su nuca.

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Sakura miraba fijamente a Sasuke, que a duras penas había aceptado hablar con ella a ¨solas¨. Y digo a ¨solas¨ por que Ino venía detrás de ellos, siguiéndolos.

Y ésta observaba cada movimiento de Sakura, así como de Sasuke. La de cabello rosa se estaba acercando más a él, y el Uchiha mantenía el paso, únicamente manteniendo la distancia. Serio, como siempre.

Rememoró cuando ella estaba enamorada de él, o más bien obsesionada. Todo el tiempo quería estar cerca de él, saber más de él que las demás chicas, interesarle a él, en fin, respirar el mismo aire que él. Y con el pasar de los años, su interés por el chico fue disminuyendo. Claro, siempre se acordaba de él y lo seguía, pero no con el furor de antes. Simplemente le seguía el paso por mera costumbre.

Pero con Sakura no pasó lo mismo.

Ella, a pesar de los constantes rechazos de él, aún lo sigue fiel. Y aunque los rechazos no fueran directos, sencillamente con la falta de inteés por parte de él y sus expresiones en su rostro, decía más que mil palabras. No hacía falta decir nada más.

No era que la culpara, claro, el muchacho estaba lo que le sigue de guapo. Mas no entendía el porqué de la obsesión de su amiga a con el moreno. Tal vez la obsesión se convirtió en algo más. Ah, Sakura.

La muchacha de ojos verdes le tocó el hombro, queriendo tener la atención de la rubia. No le gustaba la idea de que Ino la siguiera y supiera lo que le iba a decir al Uchiha. No le agradaba que la espiaran.

—Ino, ¿se puede saber qué haces?— le murmuró al oído, al cual se acercó lo más rápido que pudo, tratando que Sasuke no la viera; tenía el ceño ligeramente fruncido, se estaba empezando a molestar.

Le resultó raro que no le llamara por Cerda, pero por el momento lo dejó de lado.

Soltó una risa y giró sus ojos azules a los verdes de ella. La miró con clara superioridad y añadió:

—¿Qué? ¿Piensas que te dejaré estar a solas con Sasuke?— dijo, mientras que Sakura mantenía silencio y sus cejas se iban juntando más. —Pues estás muy equivocada. Recuérdalo, él es mío.

Y aunque no fuera así, le causaba cierta satisfacción ver a su amiga enojarse por sus palabras. Acto seguido, sonrió y se soltó del agarre de la Haruno e hizo ademán de acercarse a Sasuke, cosa que enfadó aún más a la otra chica que adelantó el paso y llegó más pronto ella a con él.

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Al fin, Sakura se dispuso a hablarle. No importaba que no hablaran sentados en una banca de algún parque cercano, o tampoco en un restaurante. A ella sólo le interesaba saber qué pasaría entre ella y Sasuke. Llevaba años que éste le gustaba y él no hacía más que pasar de ella olímpicamente. Y claro, eso la hacía sentirse triste y desolada. El no ser correspondida por alguien a quien quieres es muy doloroso.

En varias ocasiones ella se preguntó si él acaso quería o simplemente le llamaba la atención alguna chica pero no, no había señal de que fuera así. A todas prácticamente las ignoraba, cosa que todavía no ha dejado de hacer.

Pero... No, no quería pensar en aquella descabellada opción. Ahora que lo pensaba bien, eso era antes de que llegara Hinata Hyuuga al Instituto. Él, Sasuke Uchiha, por primera vez había llevado en brazos a una chica... A la enfermería, sí. ¡Mas eso no era lo relevante! ¡Lo sorprendente era que había ayudado y cargado a una muchacha, cuando él era un chico más bien despreocupado y más, con desconocidas!

Bueno, quizás si alguien se encontraba en aprietos lo ayudaría, ¿pero a una mujer? Tomando en cuenta que ésta se le colgaría en el cuello en cuanto lo mirara y no se separaría de él? No lo creía.

Y lo singular fue que Hinata no se pegó a él ni aún cuando estaba en el cuarto de enfermería. Más bien, parecía indiferente. Sasuke igual, pero no estaba muy segura de ello.

—Sasuke, ¿te gustaría...— no sabía qué decir, contando con la disponibilidad de él hacia ella, estaba perdida. Sin predecirlo, volteó a ver hacia donde se localizaba Hinata y Naruto. —ir a casa de Hinata para estudiar? Ya sabes, para los exámenes próximos.

¿Pero qué tramas, Sakura? Sin duda iré. Meditó Ino, escuchando aquella conversación conformada por las palabras de Sakura y las miradas frías de Sasuke. Si miraba que Sakura intentaba tocar o besar a Sasuke, sin duda intervendría, pero esto se estaba poniendo cada vez más interesante.

Los ojos azules de Ino se desviaron de Sakura para girar a ver a Sasuke.

Él mantuvo su postura erguida y elevó su vista al cielo, al parecer había bufado. Metió sus manos en el bolsillos de su pantalón y murmuró.

—Como sea— volteó a ver con ojos apagados e inexpresivos a Sakura. La miraba pero era como si no lo hiciera. Su vista estaba posada en ella pero no la observaba. —En todos lados es lo mismo.—continuó.

Era tanta la sorpresa que llegó a Sakura inesperadamente que no encontró otra forma de demostrarlo: Se acercó a el chico e inconscientemente puso su mano encima de su hombro, tratando de darle un abrazo. Él en cuánto vio lo que ella iba a hacer, retiró con rapidez su brazo con algo de brusquedad.

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Le molestaba de sobremanera que las chicas sólo quisieran estar detrás de él e intentarlo tocar. Siempre era lo mismo.

¡Sasuke, te amo!

¡Cásate conmigo, Sasuke!

¡Ahhh!

¡Espera, sólo queremos hablar contigo!

¿Queremos? Quítate, yo tengo que ser la primera.

¡Sasuke es mío!

Y más y más tonterías.

¿Cómo podían amarlo cuándo no se querían a ellas mismas? Si se valoraran, tendrían la dignidad de no estar detrás de un hombre y estarle fastidiando la vida cada vez que pudieran. ¿Casarse con ellas? ¡Ni aunque estuviera loco! No imaginaba su vida al lado de una mujer escandalosa que cada rato le estuviese gritando o estar pegada a él como un chicle.

¿Que él era de ellas? Ni muerto. Además él no es propiedad de nadie. Oh, como si de un objeto se tratara. ¿Pero se les había zafado un tornillo? Varios, seguramente.

Por todas esas malas experiencias que se quería ahorrar, Sasuke se limitó a poner las cosas en claro para que ella no intentara estar encima de él todo el tiempo que pudiera. Lo asfixiaba. Lo enfermaba.

Sakura lo miraba con ojos expectantes, poniendo mucha atención al rostro de Sasuke y quizás, con algo de suerte, a lo que iba a mencionarle. ¿Por qué tenía que ser tan callado? Era el chico más guapo que jamás había conocido; perfecto se podría decir: Inteligente, guapo. Inteligente, guapo. E inteligente y guapo, ¿qué más le podía pedir a Dios? Lo cierto era que ella no lo conocía, al menos no bien. Bueno, nadie lo conocía para saber como qué cosas le gustaban, cuáles le disgustaban y las básicos cuando conoces a alguien realmente.

¿Pero ella que podía hacer para saber más de él? Él no se relacionaba con nadie. Tampoco parecía gustarle socializar con los demás. Existían varios grupos de chicos que lo habían invitado a formar parte de su grupo, pero él había rechazado formar parte de todos y cada uno de ellos. ¿Para qué querrían estar con Sasuke Uchiha? Pues para que más, por su gran popularidad. También el hecho de que al estar a su lado, traerían muchas chicas detrás de sí. Sólo eso. Siempre pura convenencia.

Precisamente eso era una de las razones por las que no le agradaba estrablecer algún lazo o contacto con nadie. ¿Para qué hacerlo? Las personas son gente que busca sacar beneficio de los demás, sin importarle en lo más mínimo tener que pisotear a los demás con tal de tener que sacar provecho de alguien o alguna situación. Sin preocuparse cuánto daño pueden causarle a las personas. Gente superficial. Son un asco.

Las chicas principalmente. Ellas solamente lo buscaban por mero interés. Por ser guapo, por ser una cara bonita, por tener un buen cuerpo y dinero. ¿Pero que sucedería si él no tuviera nada de lo anterior dicho, que fuera pobre y no tan agraciado? Pasarían de él como cuando se ve un perro callejero. Hasta lo mirarían con repulsión, con desagrado. Inclusive algunas se burlarían de él, ¿no es así? Es un hecho, el mundo en que se vive es un mundo de apariencias. Dime cuánto dinero tienes y te diré quién eres. Dime que tan bonito eres y te diré lo que vales. ¿De cuál se habían fumado?

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Mantén tu distancia— le advirtió, sin ninguna expresión en su cara. La chica de ojos verdes había dado un paso más, tanteando el terreno. Deseaba tocarlo, pasarle el brazo el suyo, sentirlo cerca de él. Pero él simplemente continuaba así. Sin querer acercarse a ella, frío, indiferente. ¿Cuándo iba a cambiar? No se dio cuenta que sus labios se tensaron un poco.

Asintió, tratando de ignorar la sensación de vacío que aquellas palabras habían causado en su pecho, para luego mirar a su lado izquierdo. Posó la vista unos escasos segundos en Ino para después pasarlos hasta donde estaban Naruto y Hinata.

Entretanto, Sakura se cercioró de que Ino estaba a su lado cuando ella llegó por sus espaldas y le dio un efímero, pero no por eso fuerte pellizco en su brazo. Ésta reaccionó pegándole con su mano en la cabeza de su amiga que despeinó un poco el cabello rubio de Yamanaka. Ino se enfadó y maldijo por lo bajo. Sakura alcanzó a escuchar que había mencionado que detestaba que la desgreñaran.

Oh, sí ¡cómo no! Ino Yamanaka siempre tenía que lucir espectacular. Cargaba siempre consigo un brillo labial que se retocaba cada cinco minutos. En su mochila igualmente traía un cepillo para su largo y bien cuidado cabello dorado, y un enchinador para las pestañas. Si bien, no lo necesitaba mucho ya que tenía naturalmente largas y algo enchinadas sus pestañas; ella insistía en traérselo.

¿Quién se negaría a andar con una muchacha como Ino? Sin duda nadie. Para empezar, es rubia. Agregando que tiene unos grandes y bonitos ojos azules con unas pestañas lindas como marco. Y, aunque pocas mujeres lo quieran decir, los hombres gran mayoría de ellosse fija mucho en los pechos de una mujer. Quien haya visto a Ino con el uniforme de las porristas no se atrevería a negarlo. Es más, tiene buen busto, aunque algunas chicas envidiosas digan que no. Además, la chica era atrevida por naturaleza. Como dicen: donde pongo el ojo, pongo la bala. Ese parecía ser su lema.

Sí. Ino, sin dudarlo, traía a medio mundo masculino del colegio atrás de ella. Es una de las chicas más guapas y atractivas de la escuela. Cualquier chico daría mucho por andar de novio con ella. Cualquiera, pero no Sasuke. Cualquiera que tomara en cuenta el físico de una mujer para tenerla de novia. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Acaso es una chica como una envoltura de regalo? Cuando un papel de regalo es bonito, uno se imagina que lo que trae adentro igual lo es, entonces ¿era así como lo miraban los hombres? Mientras más atrayente sea la envoltura, mejor. Ah, superficiales. Pero había que decir que ése argumento tenía algo de razón. Obvio, eso no lo era todo.

¿Qué tal si la envoltura es hermosa, la caja grande; pero al abrirla el regalo que esperaras que fuera bonito, a ti no te lo parece? Suele suceder. Mas existen personas que no quieren abrir el regalo, sólo se conforman con lo de fuera. ¿Creen que, por tener simple contacto físico con su novia tendrán felicidad? Puede que resulte un calmante para las hormonas, pero fuera de eso nada más.

Sakura no pensaba que Ino fuera sólo una envoltura bonita. No, y le constaba por el tiempo que fue su amiga. A pesar de ser caprichosa y gritona cuando se enojaba o simplmente por que se le daba la gana, o por que quisiera que se hiciera todo lo que ella quería, fuera de eso era buena persona. Cuando Sakura tenía problemas, Ino se daba cuenta de ello aunque la chica de cabello rosa no lo mencionara; tan sólo de mirar el semblante cabizbajo de ella se percataba de que algo le sucedía y no descansaba hasta saber cuál era la razón del pesar de Haruno.

A veces le molestaba tal insistencia de la rubia, pero en el fondo de su ser lo agradecía. Se sentía bien al tener a alguien con quien contar. Que te apoyaba, te daba ánimos cuando éstos faltaban, que te regalaba una sonrisa cuando la necesitabas. Y, a pesar de que Sakura no quisiera admitirlo, extrañaba a Ino. ¿Quién sería capaz de sustituir la picardía de ella? ¿O quién le daría consejos en cuánto a hombres se tratara? Lástima que ella estuviera detrás del hombre al cual ella le interesaba.

Si Ino era una experta en el ligue, ¿por qué Sasuke no le hacía caso? Eso sí que era raro. Sin duda eso era algo así como un punto a su favor. Pero, dentro de todo eso, había algo rescatable en esa situación; o al menos eso quería pensar: Que Sasuke no era superficial como los demás. ¿Sería eso verdad? Y si la respuesta era afirmativa...

Dio unos tres pasos con la intención de llegar hasta Hinata y decirle que iba a tener una reunión de plan de estudios a su casa. Pero detuvo sus pies para pensar en cómo reaccionaría ella. ¿Y si le molestaba que estuviera mucha gente en su casa? Por lo que la conocía, se había percatado de que Hinata era una chica solitaria, callada, tímida; y no se imaginaba que le agradara tanto la idea de que muchas personas anduvieran por su hogar.

Vio como la chica de cabellera oscura con toques azulados estaba nerviosa al lado de Naruto. Quizá era mejor que estudiaran solos... ¡No! Mejor era que ella estuviera ahí, para ayudarle a Hinata en lo que se necesitara, apoyándola con aquel rubio. Sí. Tal vez la Hyuuga necesitaba esa clase de apoyo en vez de dejarla sola con toda esa responsabilidad que Tsunade le había encomendado. ¡Cómo se notaba que la directora no se puso a pensar en tal peso que había puesto sobre Hinata!; ya que ¡Naruto era tan despistado y tonto! según la definición de Sakura.

Custodiada por Ino, Sakura llegó hasta donde estaba Hinata y, como si Naruto no estuviera a su lado, se dirigió a ella con la voz más normal que pudo articular.

Hinata... Me preguntaba sivolteó a su lado izquierdo donde estaba la Yamanaka y tomó su brazoSi Ino y yo podemos ir a tu casa a estudiar. y como si fuera lo más importante, elevó un poco la voz, aunque Sasuke no alcanzó a oírla. Además, él no estaba al pendiente de lo que ella dijera. Sólo permanecía en silencio y alejado de la muchedumbre.Y también Sasuke.

La Hyuuga, que repentinamente dejó sus nervios para prestarle atención a Sakura, se asombró al escuchar pronunciar a la chica el nombre de Sasuke. Pero... Pero... ¿porqué Sasuke querría ir abrir los libros a su casa y estudiar? Suponía que él tenía mejores cosas qué hacer en vez de perder así su tiempo. Bueno, no es que dijera que estudiar era una pérdida de tiempo, sólo que sabía que el Uchiha sacaba muy buenas notas en todas las materias y no necesitaba estar repasando los apuntes.

Aunque si lo pensaba mejor, quizá iba a ayudar a Sakura o a Ino. Tal vez a ambas. Mas seguía pareciéndole raro todo ese asunto. Por lo que oía, Sasuke Uchiha no tenía fama de ser muy amable... ¡Bastaba ya de pensar eso! Ella no debía entrometerse en la vida de los demás. Nunca le había gustado estar al pendiente de lo que le pasara a la vecina por así decirlo. No es que fuera una desconsiderada de lo peor; si no que no era chismosa, metiche. Y eso era algo muy común en las chicas de su edad.

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Con su vista indagó hasta el lugar algo alejado en el que Sasuke se localizaba. No supo cuánto tiempo duró. Si fueron sólo unos escasos segundos o más. Solamente cayó en la cuenta en que estaba mirando los ojos negros del chico cuando él hizo lo mismo. Lo que más la confundió es que no separó la vista al instante. Si no que lo hizo a los dos. Regresó la mirada a donde Sakura y, de reojo, siendo ocultada un poco por su fleco, se fijó en Sasuke. ¿Por qué no le quitaba la vista de encima?

Lejos de sentirse especial por una mirada del Uchiha, más bien se incomodó. Sacudió ligeramente su cabeza y volvió en sí. No se había daod cuenta que había dejado esperando a Sakura por más de un minuto por estar pensado en aquello.

Consideró que debía darle una respuesta lo antes posible cuando se acordó de su padre. Hiashi Hyuuga seguramente se negaría a que Hinata tuviera visitas. Mejor dicho: A que cuatro jovencitos estuvieran deambulando por su mansión. Una mueca de aflicción cruzó por el semblante de Hinata, antes tranquilo. Por un lado quería que sus compañeros asistieran a su casa. Si ellos querían estudiar allí y pasar el rato ¿por qué ella abría de negarse? Pero por el otro lado estaba su padre. No le había avisado y, si la encontraba en la mansión con varios muchachos y muchachas, lo más problable era que se fastidiara con ella.

Eso era algo que Hinata no quería. Que su padre se disgustara y ella fuera la causante. Había que tomar una decisión... y rápido.

Giró a ver por un momento a Naruto y encontró la respuesta. Le habían encargado ayudar a Naruto en varias materias y debía hacerlo. Era una obligación. Bien, tampoco lo era tanto; ella podía elegir. Y ella escogió ayudar a Uzumaki. No se arrepintió de haberlo hecho.

Si no quieres que vayamos a tu casa, por nosotros está bienhabló Sakura, que advirtió la expresión de la chica. Hablaba por todos aunque éstos no dijeran nada.

Antes de oír decir aquellas palabras a Sakura, su brazo derecho aflojó su mochila que por unos momentos estuvo por caerse, Hinata alcanzó a recuperar el control. Sujetó más bien la mochila y la atrajo más a ella. Fue cuando ella movió la cabeza de forma negativa.

N-no, Sakura. Está bien. Ustedes son bienvenidos.afirmó con cierta timidez.

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Se sentía como un idiota tan sólo de estar ahí, parado. Esperando. ¿Esperando a qué? Ah. Él jamás esperaba a nada. Iba tras ello. Más sin embargo, ahí estaba de pie. Siendo tocado por los deslumbrantes rayos de sol que chocaban contra su pálida piel. ¿Estaba esperando a un par de chicas sólo para acrecentar su obsesión con él, haciéndoles creer que podían formar parte de su círculo, en el que él estaba solo? No, gracias.

Movió de manera circular su cabeza y algo crujió. Rebuscó en su bolsillo del pantalón algo que ni siquiera sabía. Su mano tocó algo circular y metálico. Era un reloj de plata. Lo sacó y observó la hora. Ya. Tiempo suficiente. Iba a irse de allí. ¡Ni siquiera sabía por que detuvo su camino para quedarse! No entendía nada.

Empezó a caminar pausadamente sin mirar atrás ni a su alrededor. No había llegado ni a la esquina cuando Sakura salió corriendo tras él y lo detuvo. Lo tomó de un brazo y, como si se tratara de un niño de tres años, le enseñó el camino de vuelta. Él de un rápido movimiento separó la mano de la chica y se dispuso a seguir su camino, cuando Haruno de nuevo se puso delante de él.

¿A dónde vas, Sasuke? Ven, vamos a casa de Hinata.manifestó, mientras le miraba fijamente. Trataba infinitamente de cubrir su emoción con una expresión seria, no lográndolo del todo.

Y seguía sin comprender la razón del porqué no decía nada. ¿Cómo fue que dejó que Sakura lo tomara del brazo? No tenía ánimos para alejarla o reclamarle ya.

No tenían qué decir nada má vio a Sakura venir acompañada del chico, se dispuso a dirigirlos a su casa. Naruto iba sonriente, Hinata tímida y callada, Sakura ilusionada, Sasuke sin expresión alguna que denotara su estado de ánimo e Ino, que iba al costado derecho de Sasuke, como si fuera su guardia y él fuera una súper estrella que estaba a punto de ser apretujado por cuánta admiradora tenía. Y eso no estaba muy fuera de la realidad. En verdad, Uchiha Sasuke parecía un famoso. ¡Qué decir de su peinado, tan lindo, tan moderno! ¡De su piel, muy blanca, pálida, pero que a su vez le daba un mátiz perfecto a su cabello oscuro con tonalidades azulinas!

Como de repente se había hecho el silencio, Sakura habló de otro tema.

Por cierto, Hinata, ¿a ti no te traían en limosina?inclinó la cabeza, para ver mejor el rostro de la chica, ya que ella iba unos pasos adelante, junto con Naruto.

S-sí. S-solamente por las mañanas cuando vengo a la escuelarespondió Hinata, volteando a ver por un segundo a la chica para luego volver su vista al frente; teniendo cuidado de no tropezarse o estamparse con algo.

Ah.tomó un poco de tiempoPero, ¿por qué no vienen por ti a la salida? ¿No pueden?se iba a aferrar más al brazo de Sasuke, cuando sintió como él la alejaba. Lo miró fugazmente y lo encontró fastidiado. No quería que se enojara, mucho menos con ella; así que ya no volvió a insistir.

Hinata miraba cautelosamente a Naruto. Se le veía como ausente. Sonreía, siempre tenía una sonrisa en el rostro que lo embellecía todavía más. Ése ánimo, esa fuerza... La dejaba sin palabras. Cierto, ella era una chica de pocas palabras, pero él la dejaba simple y sencillamente carente de ellas. Ausencia. ¿Por qué se sentiría así? ¿O era sólo su imaginación? ¿Qué era lo que a Naruto le incomodaba o quizás, apesumbraba?

Era ella. Era ella quien le molestaba. Al menos eso pensaba ella. Siempre poniendo incómodos a los demás. Tal vez sólo estaba ahí por que Tsunade prácticamente le había jalado de las orejas para que fuera a estudiar y no se escapara al puesto de ramen. Y él se veía obligado a ir. A estudiar con alguien sin chiste como yo.

Por un momento por su mente pasó la idea de detenerse y decirle a Naruto que si no estaba de acuerdo con ir a estudiar con ella a su casa, estaba bien. Que ella entendía. Y en serio que lo hacía. Quería pasar más tiempo con Naruto, darse un tiempo para conocerlo más. Aunque debido a su timidez y a la aparente molestia del rubio al estar con Hinata no aportaban nada. ¿Qué hacerle?

Terminó por responder las interrogantes de Sakura.

—P-pueden pasar por mí, pero prefiero caminar.puntualizó, dándole una mirada educada a Sakura.

Sasuke no prestaba atención alguna a lo que acontecía a su alrededor. Pero al cuando las palabras de aquella chica llegaron a sus oídos, en vez de ignorarlos como él solía hacerlo, no pudo. Por alguna extraña razón así sucedió. Rara, cómo era ella. Cualquier chica que no fuera ella si tuviera una limosina, la anduviera presumiendo como quien no quiere la cosa. Aprovechando cada oportunidad para que los demás la vieran; subir como una auténtica estrella a un coche de lujo. Pero, por lo visto, ella trataba lo menos posible que la vieran en ése automóvil. Parecía que le gustaba pasar desapercibida.

Teniendo todo eso, ¿y eligiendo andar a pie? Era muy, pero muy rara. Aunque pensándolo bien a él también le gustaba eso de andar tranquilo. ¿Pero cómo podría estarlo trayendo siempre tras de sí a una gran multitud de chicas desquiciadas? Ella era diferente. O, ¿tal vez fingía serlo y en el fondo era igual a todas las demás? No había por qué dudarlo.

El estruendo de la voz de Naruto resonó y los oídos de todos lo resintieron.

—¡¿Es cierto, Hinata, que tienes una limosina?!— aquellos momentos de sosiego iban a estar en memoria de Sakura e Ino, por que al fin Naruto mantenía la boca cerrada por más de tres minutos. Y eso ya era parte del olvido.

Hinata dio un respingo y el calor llegó a sus mejillas tan rápido como cuando uno va al baño cuando se siente mal del estómago. Casi le daba un paro cardiaco. Se llevó su mano derecha al pecho y tomó algo de aire, para luego suspirar y musitar:

—Eh... Sí.

—¡Que genial!

Y ahí caducó la conversación, si es que a eso se le podía llamar así. Él solamente se había llevado sus manos detrás de la nuca, y sonrió; como habitualmente hacía. Al menos no lucía tan cansado como antes. Eso era ganancia. Durante el trayecto a su casa todo estaba pacífico. Cierto que pasaban muchas personas por ahí, pero nada fuera de lo común. Algunas chicas que pasaban, miraban a Sasuke y se lo comían con la mirada; pero a su rescate aparecían Sakura e Ino, que si las miradas mataran, ellas ya estuvieran muertas y enterradas. Él ni las miraba.

Se deducía misterioso el no traer la jauría rondando pegada a él, cuán mosquito es atraído hacia la luz. Tal vez era factible por estar acompañado. Sí. Curioso, ¿no? Ocurría como sucedía en los programas de animales: cuando el producto a cazar se encuentra en manada, el depredador no ataca. Mas cuando se encuentra solo, éste ataca a la víctima. Con que así era, ¿eh? ¡Él no era ninguna clase de víctima!

Habían entrado a las residencias exclusivas. De gente adinerada. Los ojos azules de Naruto se abrieron más y observó maravillado las grandes casas que se encontraban en las cercanías. Parecía que estaba viendo unas mansiones que sólo había llegado a ver en unas revistas que tenía Tsunade por ahí tiradas. Los jardínes eran increíbles. Llenos de flores de distintos tipos, césped, árboles, enredaderas. Y las casas ¡las casas eran inmensas! Estupendas. ¿Era, en realidad, la zona en la cual se hallaba la casa de Hinata? ¡No podía ser!

Bueno, de que podía ser podía ser. Pero... Hinata no se miraba tan rica como para vivir en la zona más rica de la ciudad. No lo aparentaba. No es que la chica pareciera una vagabunda en potencia. Claro que no. Más bien, la muchacha iba arreglada y cualquiera que la mirara diría que tenía una buena posición social, ¡pero eso a ser multimillonaria tampoco!

Las otras muchachas, Ino y Sakura, contemplaban las casas con algo de asombro. Aunque no mencionaron nada como lo hacía el Uzumaki como: "¡Guau! " "¡Que extraordinario es por aquí " "Guau " " Doble guau " y cuando miraba más cosas soltaba otro "Triple guau ". En una de esas ocasiones, Sakura aprovechó para darle un golpe en la cabeza y a amenazarle que si volvía a decir un "Guau " terminaría comiendo lo que comen los perros; y ella se aseguraría de que lo hiciera.

Y Sasuke. Sasuke no se sorprendía en lo más mínimo de ver ese tipo de construcciones. Sobraba decir que ya estaba acostumbrado.

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Llegó el momento en que Hinata se detuvo con piernas temblorosas, delante de una mansión blanca, de estilo antiguo. El cerco era muy alto como para que los pillos pudieran saltarse la barda y robar cosas. La joven se acercó a paso calmado y tocó el timbre y pulsó unos cuantos botones que estaban a un lado.

Residencia Hyuuga Atendió una voz, que al parecer pertenecía a una mujer.

Buenas tardes, Himeko. Con su inconfundible voz bastaba, pero de todas maneras se presentó. Soy yo, Hinata.

Oh, señorita Hinata, enseguida le abro dijo. Al instante que se escuchó eso, empezaron a abrirse las puertas automáticamente, dejando ver aún más la mansión en su esplendor.

Por instinto, Ino preguntó con rapidez si no había algún pastor alemán o pitbull por ahí suelto, rondando. Hinata aseguró que no. La rubia soltó un suspiro de alivio. Aquella casa se veía muy grande, debía contar con mucha seguridad y, ¿qué mejor que con un buen perro guardían? ¿O con dos? ¡Con cuatro! Pero no. Al abrirse las puertas, supo que tenía la suficiente seguridad y ya no había necesidad de algún perro.

Sin decir nada, Hinata se quedó parada. Por impulso, los demás también. ¿Estaría Hanabi en casa? Suponía que sí. Ella, en cuanto salía —una de la tarde— de la escuela, la limosina ya la estaba esperando afuera. Y llamaba mucho la atención, eso sí. Su hermana menor no tenía problemas para lidiar con ello, ¡oh, no! Pero observó a su alrededor. No estaba la limosina en su casa. Sólo estaba la camioneta blanca y un carro más pequeño color plata, no por eso menos lujoso; ambos propiedad de su padre.

Naruto contempló feliz los autos. Se aproximó a llegar hasta la camioneta y la iba a tocar, cuando Hinata lo interrumpió, muy apenada.

—¡N-no... Tiene a-alarma!

No escuchó ni media palabra de lo que dijo Hinata. No había gritado lo suficiente y el rubio casi nunca prestaba atención. Sólo hacía lo que a él le apetecía. Pero Sakura, que estaba más cerca de él, mirando con ojos de sorpresa aquel honda plateado con el que le gustaría llegar a la escuela; desvió su vista de el auto para escuchar lo que había dicho Hinata y jalar a Naruto hacia ella.

—¡Pero en qué estás pensado, Naruto!—le espetó. El Uzumaki podía sentir el aliento de Sakura en su rostro, y eso, en vez de asustarlo, lo dejó babeando. Sakura se percató de la cercanía y lo alejó.

—¡Sakura!— exclamó, loco de contento. Cuando la chica se estaba apartando de él, éste la abrazó. Ella, luchando por alejarse de él lo antes posible, gritó:

—¡Suéltame ya, Naruto!— al no separarse, agarró más fuerza y lo separó un poco, aunque él seguía aferrado a ella.—¡Que me sueltes, te digo!

Él continuaba así, sin hacerle caso. Ella se hartó y juntó más fuerzas para separarlo de una vez por todas. Logró que este se zafara de ella y se fuera hacia atrás, a lo cual también hizo lo mismo. Detrás de ella se encontraba Sasuke, que había visto la discusión de Naruto y Sakura —mejor dicho la de Sakura, Naruto sólo la estaba abrazando— sin el menor interés. Par de escandalosos. Bufó.

Sakura se iba a precipitar encima de él. Para evitarlo, el chico tomó los brazos de ella que estaban como aleteando, como a un pez cuando lo sacan fuera del agua, y desesperado, buscando volver al mar. La chica de cabello rosado, quien no estaba segura de quién la había sujetado, volteó la cabeza y miró los ojos oscuros de Sasuke. Aquellos ojos misteriosos, pero a la vez atrapantes la miraban a ella. ¡Sólo a ella! Aunque no de la forma en que ella deseaba, su mirada decía algo como: ¿Te puedes quitar ya? Por utilizar un calificativo amable.

—Sasuke...—susurró, aún siendo ayudada por él a mantener el equilibrio, ya que ella no le había puesto atención a ello y mejor se puso a verlo a él.

Comprendió el dulzón tono de voz de Sakura que tanto le molestaba y la incorporó, a pesar de que ella quería seguir así, siendo tocada por las manos de Sasuke. Él se distanció y puso nuevamente las manos en los bolsillos. Por su parte Ino y Hinata estaban en otros asuntos. Una viendo el automóvil plateado todavía, luchando con mucha fuerza para no tocarlo, ya que le encantaría sentir aquella textura de tan bonito coche. La otra preocupada por su hermana Hanabi, que quién sabe como reaccionaría al ver a los compañeros de Hinata la casa.

Ambas sabían que a su padre no le agradaban las visitas, a menos que éstas fueran de negocios, reuniones de sus colegas de trabajo. Pero fuera de eso, nada. Hanabi muchas veces le había insistido para que dejara que vinieran visitas, pero aunque fuera la favorita de él, se mantenía firme y se negaba. Por algo no quería ver la reacción de su hermana al verla allí con ellos. ¿Por qué la dejarían traer visitas y a ella no? ¡Eso no era justo! Se enojaría, y mucho.

No pudo terminar de pensar en ello, cuando se abrió la puerta de la cochera y vio como entraba la limosina. Ya no había tiempo para nada. Seguro que Hanabi ya la había visto y también a ellos a través de esas oscuras ventanas por las cuales no se podía ver el interior. Hinata había girado rápidamente la cabeza, como pocas veces se le había visto hacer. Y todos, incluso Ino, voltearon a ver qué pasaba. Sasuke, aunque poco, lo hizo por encima de su hombro; y eso se podía confundir como que se estaba quitando una basurita que tuviera en la camisa. Se miraba aún más sexy. Naruto, como era costumbre, estaba distraído y de repente subió la mirada. Abrió un poco más los ojos y sus ojos azules destellaban con un encanto complicado de describir.

Se apartaron de donde estaban para dejar espacio a la limosina para entrar. Se estacionó de manera lenta, la persona que manejaba tenía mucho cuidado de no hacerle ningún daño al coche; eso se notó. Segundos después, el chofer bajó y dio vuelta en U, para abrirle la puerta a la hermana menor de Hinata. En cuánto se abrió, en vez de ser un pie el que se viera primero, en lugar de eso aparecieron ambos con mucha rapidez. La chica apoyó una mano en el asiento para impulsarse y caer bien con los dos pies. Por aquel inesperado empuje, un cabello se posó en su ojo izquierdo, el cual no se molestó en apartar.

Varios de los presentes se sorprendieron del parecido que tenía la chica con Hinata. ¿Sería su prima? Ino y Sakura dedujeron que lo más probable era que fuera su hermana. Sus ojos eran claros, como los de la Hyuuga; pero éstos tenían diferente expresión. Audaces, tal vez esa sería la palabra que lo describía. A lo contrario que los de Hinata, que eran dulces y calmados. El cabello de ella era castaño, algo que no compartía con su hermana, que lo tenía negro con toques azulados. Se podría decir que Hanabi era la hermana mayor si sólo tuviera más edad. Prácticamente era eso lo que faltaba.

Los calcetines de la chica estaban sucios, y uno hasta casi la rodilla, el otro doblado. Prueba de que durante el receso estaba de un lugar a otro, no importándole lo que le sucediera a la ropa, claro, como ella no los lavaba...

Vio a Hinata. Después a Sasuke, en el cual detuvo la mirada más que cuando observó a su hermana. Hinata conocía esa mirada. Algo que había en ese chico había captado la atención de su hermana pequeña. Quitó la mirada de él para pasarla fugazmente por las chicas. Por último, su vista fue a parar por el rubio. Lo miró más de lo que había visto a las muchachas y sus ojos volvieron a parar a Sasuke.

—¿Papá te dio permiso?—preguntó. Su voz parecería la de una muchacha como de unos dieciocho años por la determinación que había utilizado al hablar. Pero el timbre de su voz no ayudó mucho, que tendía todavía a ser infantil, a pesar de que ya estuviera en la pubertad.

—N-no.— respondió Hinata, batallando para sostener la fija mirada de su hermana.

—Entonces le diré.— sentenció, hurgando dentro de su bolsillo para sacar su celular. Buscó en la agenda el número de celular de su papá y pulsó en la tecla llamar.

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Continuará...


N/A: ¡No tengo perdón, soy consciente de ello! La verdad si me apena haber actualizado hasta ahora. Disculpen, a los que siguen esta historia, de verdad. Mucho trabajo y poco tiempo para escribir. En este capítulo pues no se avanzó mucho en la historia, pero tenía que poner algunas cosas, y me pareció bien este capítulo para agregarlas. Con Kiba y Shino, no se preocupen, su aparición fue breve, por no decir instantánea, pero luego volverán a salir a escena.

Si hay dudas, reclamos, felicitaciones por haber regresado con esta historia que ya llevaba casi seis meses sin actualizar, amenazas, son bien recibidas.

Muchas pero muchas gracias a todos los que se molestan en leer esta historia, que hacen un espacio en su agenda, que me dejan un review. ¡Muchas gracias! No tengo palabras para agredecérselos.

Espero y pronto traer el siguiente capítulo. Respondo reviews:

pAuL1Naa***: Por un momento si se pensó que eran novios, pero no. Todo fue una broma de Kiba. Lo que sí es que son buenos amigos. Espero que te haya gustado el capítulo :).

gesy: Jojo, lo que te digo es que si aparecerán más personajes. Aunque todavía no diré quienes. Eso forma parte del misterio, y ojalá eso se lea pronto. Y sí, Sasuke es frío y anda siempre indiferente, ¿pero qué se le va a hacer? Así es él... A pesar de que en ocasiones su actitud moleste. No digo que a todas, pero a varias. Es claro que Sasuke es, si no el favorito, el preferido de millones. Gracias por leer :3

Neko-Naru-Uchiha: Me alegra mucho que pienses eso :). Jaja, sí, Hinata no pudo más que lidiar con aquella situación. Muchas gracias por tus palabras. Tal vez, después de cinco meses y medio de no actualizar, quizá ya te hayas olvidado de la historia xD, no te culpo. Pero de todos modos, te agradezco mucho que te hayas la tomado la molestia de dejar un review, un hermoso review. Besos.

Angel de una ala: Desde hace meses te vengo diciendo que haré la actualización, no sabes cuanto lo siento por traerla hasta ahora. Jaja, las situaciones en que Sasuke se está metiendo son raras, como eso de aceptar ir a estudiar a con Sakura, cosa que no haría si estuviera en sus cinco sentidos. Y como se lee, ni él mismo comprende. Hay muchos enredos. Muchas gracias por tu review. Saludos.

angela-hinata: Si, como ya te había contado, me agarra por escribir en la noche. Aunque la mayoría de las veces me tengo que ir a dormir, por que tengo que hacer algo al día siguiente. Como me gustaría estar un poco más liberada de todo y poder escribir siquiera un poquito más. Los abrazos me gustan, aunque a veces estoy de humor y no me gusta acercarme mucho a la gente :S Es raro, pero así soy yo. Me agrada mucho que te guste. Hasta luego y un beso.

xXBlackStarXx: Lol. Lo sé, ¿a quién no le gustaría ver a Sasuke así, en el agua...? Y ya no digo más. Las admiradoras están desquiciadas, eso ni dudarlo. Perdona la demora; aquí está por fin el capítulo.

LennaParis: La actitud de Sasuke, si te digo la verdad, a mí también me frustra un tanto. Ya que escribes sobre él, no es tan fácil manejarlo, mantenerlo en su carácter. Espero que sga estando en su personalidad. Las fans respiran por Sasuke, comen por Sasuke, hablan por Sasuke. Las chicas así me enfadan. Pero bueno, cada quien. Gracias por leer. Saludos.

Lilamedusa: Y Naruto casi se ahoga con una mosca de no ser por Ino. Claro, Naruto es un personaje muy bueno. Aunque he de confesar que he aprendido a escribir más de Sasuke que del propio Naruto, del cual amo mucho. Para ti, ¿cuál se te hace más complicado? Yo digo que ambos son personajes muy complejos. Luego escribiré más de Naruto, tengo que aprender más sobre él, se me hace un excelente personaje. Es muy distraído, eso sí. Pero él tiene mucho más; y eso es lo que se verá después. Sasuke sufrió mucho... No hay excusa para comportarse como lo ha hecho, pero también el no tener en quien confiar, es muy complicado y más a la edad en que Sasuke se quedó sin padre ni madre.

beautifulGirl100: Efectivamente, Kiba lo dijo por que se le dio la gana xD. Pero eso es lo que le puso emoción al asunto. La picardía de Kiba es muy característica. Saludos.

flordezereso: Me agrada que te haya gustado la anécdota de la flor de ciruelo :3. No hay que desesperarse. Las cosas vendrán a su debido tiempo :). Sí, y hay que disfrutar de cada momento de la vida. El pasado es pasado, el presente es lo que importa. El futuro es incierto. Pero lo que realmente existe es el presente, así que hay que vivirlo al máximo :D.

p0rj0d3r: Muchísimas gracias por tu gran review. Gracias por leer, me agrada que sea de tu gusto y que digas cada cosa, cómo te pareció y todo n.n. Saludos.

Haruhi Suou: Gracias por leer y me gusta mucho que haya sido de tu agrado el capítulo anterior. Espero y este no se quede atrás, a pesar de que no hubo mucho acercamiento entre Sasuke y Hinata; mas como había mencionado antes, todo a su debido tiempo n-n. Besos.

Mina-San86: Si algo tiene Kiba, es que es muy atrevido. No se cohibe fácilmente. En que Sasuke se tiene que apurar tienes razón, por que en cualquier momento le pueden volar a Hinata xD. Besos.

Andromeda Xang: No te preocupes, la que debería preocuparse soy yo, por actualizar hasta ahora. Ese Sasuke es peor que un témpano de Hielo, no se calienta con nada. O algo así. No demuestra nada de nada :C. Me dan ganas de jalarle los cabellos y... darle un fuerte beso para que despierte de su letargo y vaya tras de Hinata. Lol. Tengo mucha imaginación. Abrazos.

betsy: Jojo, por lo visto tienes más imaginación que yo. ¡Son novios, son novios! A mí no me gustaba echar mucha carrilla, por que luego la agarraban contra mí y me enojaba :d. Saludos.

Sayuri Koitsumi: Como tú misma dices. Sólo ve a Naruto, por ahora... Jojojo (loca voz de Santa Claus que me dio). Ya se fueron Shino y Kiba, pero volverán. Muchas gracias por leer. Concuerdo contigo, ¡que viva el drama! Te mantiene en suspenso, pero a la vez te gusta :). Espero que te haya gustado la continuación. Te cuidas. Un abrazo de oso.

shiru: Gracias por leer n.n. ¿Cuándo se van a enamorar? Pronto, pronto (en unos años más xD) Cada cosa tiene su tiempo :). Besos.

Melody of Perdition: Muchas gracias por tu comentario :D. Espero seguirlos manteniendo IC y ¡bienvenida! Un abrazo y un beso :3.

sthela: Hola, bienvenida seas ;D. He aquí otro capítulo que espero haya sido de tu agrado. También espero pronto subir más. Besos.

saika-chan: No hay por qué preocuparse. Esta historia no queda incompleta n.n. Espero que te haya gustado el capítulo :). Hasta luego y bienvenida :D.

I lOve anime-jOiia: Que bueno que te guste. Espero y que te siga gustando ;). Besos. ¡Bienvenida!

takane65: Sí, la indiferencia forma parte de la relación que llevan hasta el momento. Celos abrán, eso que ni qué. Después volverán los amigos de Hinata ;). Bienvenida seas :D. Y lo bueno es que ya no hay HIATUS, al menos no por ahora. Besos.

La verdad me agrada bastante que haya nuevas personas leyendo el fic. Es que cuando un fic ya está algo avanzado en capítulos, poca es la gente que se atreve a leerlo hasta donde va. Muchas gracias por eso. Bienvenidas sean las nuevas lectoras, y también los que no dejen review, pero que leen esta historia. Un beso para todos ustedes. Espero leerlos pronto.

Que Dios los bendiga. Muchas gracias por leer