Naomi: Gracias a un reviews anterior, tuve que nuevamente subir el capitulo. Gracias —Si estas leyendo esto. — Estaba afanada y cansada y cuando iba a pasar el capitulo se copio el codigo HTML de el. Asi que aqui va de nuevo. Siento la demora, he estado ocupada porque mañana tengo una presentacion. Y por ello tambien estoy cansada :c . Enjoy!

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La sonrisa en su rostro no se quitaría por un tiempo, eso lo tenía seguro; después de todo pudo pasar la noche más hermosa con su novio. Además escuchó por primera vez la confesión por parte de Tetsuya, no podía estar más feliz, aunque lo habían regañado por llegar a esa hora. Era una pena haber dejado tan solo una nota en la mesita de Kuroko, y dedicarle un casto beso en los labios, para partir, tomando prestada una de las chaquetas que, sorprendentemente, era grande, sabía que ahí no cabía el peli celeste, pero no quería pensar mal de quien habría usado ese saco.

No podía pensar en otra cosa, lo bello y lujurioso que se había comportado Kuroko lo había cautivado por completo, demasiado, diría él. No podía creer que sintiera esa clase de sentimientos, o hiciera esa clase de expresiones, o simplemente, como vulgarmente se diría, "se le parara" por un hombre. Simple, era imposible; pero nada e imposible en la vida, y a uno siempre le llegara esa persona que le hará dudar. Claro, bien sabía su orientación sexual, él no era gay, no es como si ahora le gustaran los hombres. Solo le gustaba Kuroko: No era gay, era un enamorado.

Ahora que lo pensaba, ¿Cómo estaba seguro, que antes de que tuviera ese reto, Kuroko lo aceptaría? Bueno, era normal estar con otro hombre o con el mismo sexo a sus ojos, pero, ¿y si antes Kuroko no lo era? Ósea, como es que estaba tan seguro de que Tetsuya no lo rechazaría cuando se dio el trabajo de conquistarlo, ¿eh? ¿Cómo asegurarlo?

Había algo raro en esa apuesta, ahora que lo notaba.

Si, Tetsuya si era gay, pero es no explicaba el por qué sus "amigos" lo saben. Tampoco creía que Tetsuya, con lo silencioso y retenido que es, hable de esas cosas en público. No.

—No tiene sentido… —Mascullo, poniendo una de sus manos en su barbilla, sosteniendo su cabeza para que no se cayese.

— ¿Paso algo, señor? —Pregunto su chofer, notando el cambio drástico de ánimo de su señor. Hace un momento no dejaba de sonreír, luego le había dado igual el regaño de su padre, otra vez feliz, y ahora estaba… ¿Pensativo?

—No. Nada. —Respondió Akashi cortes, abriendo la limusina por sí mismo, ya que había llegado a su colegio.

—Buen día. —Le deseo su chofer, suspirando, sabiendo que algo le sucedía al menor, pero sabía que no debía seguir preguntando, después de todo no es como si su señorito le tuviese mucha confianza, no había pasado mucho tiempo con el como otros mayordomos que tenía.

Al bajar de su limusina se dirigió hasta su salón, para seguir pensando sobre lo que pasaba con Kuroko, la apuesta y sus amigos. ¿Amigos? ¿Sería correcto llamarlos así ahora?

Suspiro, ladeando su cabeza buscando a Tetsuya por el salón, que se encontraba entrando, como un pequeño fantasmita, tan pequeñito que nadie lo veía, eso era perfecto ya que nadie más que él podría tenerlo.

Nuevamente su dilema. No, él no era gay, no lo era.

Volvió su mirada a su puesto, ignorando por completo a Kuroko que iba pasando por su lado. No quería hacerlo, pero debía… No era tiempo de dudar de su condición sexual, pero y sus "amigos", si lo veían seguramente se degradaría su imagen… Que estupidez.

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Lo había ignorado, lo ignoro. ¡Lo ignoro después de jurarle "amor eterno" en la noche anterior! Después de besarlo en la mañana, después de dejarle una nota con todo el amor del mundo, después de casi entregarle su virginidad, ¡lo ignoro! ¿Pero era de esperarse, no? Era un popular ante nada, tenía que mantener su "extracto" en el colegio, sin juntarse o saludar a la "chusma".

Qué triste, se estaba ilusionando después de todo. Pero era imposible no cogerle ese afecto al pelirrojo, se notaba en sus ojos cuando lo miraba, cuando lo besaba, cuando lo tocaba. Era demasiado perfecto, y cayó inútilmente… Solo fue por una actividad, ¿no? Esa dichosa actividad que al final ni recibieron en clase.

Bueno, estaba bien, solo fue usado en un desdén del pelirrojo; solo tendría que buscar algún lugar en el que podía pasar el resto de su descanso, solo, como usualmente, mientras esperaba que sonara nuevamente la campana.

Su celular vibro en su bolsillo, algo que lo asusto un poco, no era muy común que recibiera mensajes, o que el celular vibrase, solo cuando su mama era, pero ella prefería llamarlo a enviarle un mensaje de texto. Saco su celular, sorprendiéndose con el remitente, encolerizando un poco, no quería admitirlo pero pensaba que las cosas cambiarían con lo de Akashi. Al parecer no era así, era un tonto por pensarlo.

«Veámonos en la biblioteca. Tetsuya. »

No respondió. Solo guardo nuevamente su celular. No, en definitivo no iría a la biblioteca, no le daría el gusto de haberlo ignorado y luego volver a sus brazos. No lo haría, él también tenía su orgullo.

Pero, ¿Y por qué se movía? Estaba caminando, mirando los salones mientras subía al lugar donde se encontraba la biblioteca. ¡No iba a verlo! Solo… Necesitaba un libro, no era por Akashi…

Aun con los pensamientos, llego cumplido a la biblioteca, caminando un poco rápido para, aunque lo negara, no hacer esperar por mucho tiempo a Seijuuro. Como era de esperarse, este se encontraba allí, con un libro en sus manos, en una de las mesas, pasando con atención cada hoja, y con suma delicadeza, haciéndolo lucir algo maduro, cosa que era —A veces, tenía que recordar. —

Ignoro la presencia del pelirrojo, o al menos lo intento, ya que al simple hecho de dar unos pasos, los ojos bicolores comenzaron a seguirlo, y a la vez el cuerpo de este, acercándose al suyo. Lo evito, entrando por dos columnas formadas con los libros, fingiendo buscar un libro de su interés. Aun así no lo evito, Akashi lo siguió al interior de ellas, tomando su cuerpo, encerrándolo en las columnas de libros; hasta él lo había notado, su Tetsuya lo estaba ignorando.

—Hola, mi Tetsuya. —Saludo cortes, sonriendo mientras se acercaba a sus labios, con peligro de un roce entre ellos, pero Kuroko lo aparto un poco con sus manos, bajando la cabeza.

— ¿No deberías estar con tus amigos?

—No quiero. Me gusta más estar con mi Tetsuya. —Hizo un pequeño puchero, bajando sus manos por la cintura de Kuroko, tomándolo de ella con amor, y acercándose más a su cuerpo.

Esa cercanía era tan extremadamente peligrosa para ambos, demasiado, demasiado, y más para él, que estaba enojado con Akashi, pero al sentir su aroma tan masculino, el calor del cuerpo, y las manos recorrerlo en busca de algo más. Ah, no podía ser tan sumiso al pelirrojo, él no era así, también tenía su orgullo, y no podía perdonarlo así como así, después de ignorarlo toda la mañana, sin saludarlo siquiera. Y claro, no era coincidencia que eligiera el lugar más oculto para encontrarse, solo no quería que lo vieran con él. Eso era.

—No soy tuyo. Además si te importara tanto estar conmigo no me ignorarías para mantener tu lugar en el patio. —Frunció el ceño. —Tu popularidad. —Encolerizó un poco, admitía que tenía un poco de celos, de no ser popular todo sería normal, pero Akashi lo era, y él tan solo pasaba como una sombra, así que su amor era algo difícil, si es que podía decírsele así. A alguien popular claro que no le gustara que lo vean con alguien como él, que solo sobrevive a la escuela de suerte, eso, o la pierde, y como que mejor la pasaba, no quería continuar ese martirio.

— ¿De qué hablas? —No era por hacerse el desentendido, era porque en realidad no formaba la idea que tenía Tetsuya en su mente. ¿A qué se refería con ello? Siempre quiso preguntar eso, aunque intentaba entenderle con términos como "popularidad", asociándolo con el significado común, que cualquiera le daría, pero bien sabía que Kuroko no se referia específicamente a ello.

—Que tú ya tienes tus amigos… Tu grupo… —Miro al suelo, intentando esquivar la mirada bicolor. —Yo no tengo amigos… Y no agrado en el grado… —Suspiro pesado, cerrando sus parpados, intentando no lagrimear de alguna forma por los recuerdos que volvían a su mente.

—Tetsuya. —El pelirrojo tomo la barbilla del más bajo, subiendo la cabeza de este, topándose con esos ojitos suplicantes de color cielo que tanto le gustaban. Suspiro pesado, mirándolo a los ojos, sin saber que decirle para consolarlo; no quería seguir mintiendo, él no era así, bueno, tal vez un poco, pero nunca con alguien amado, como lo es Kuroko y como lo fue su madre. Intentaba buscar las palabras correctas para describir ese momento, para no dañar ese momento, para seguir mirándolo y cautivándolo en esa cercanía de sus cuerpos. —Yo soy quien te ama… —Se acercó a los labios contrarios, intentando tan solo causar un roce entre sus belfos, sintiendo como Kuroko miraba sus cercanías, deseando tenerla y a la vez no. —No el resto. —El nexo fue hecho, acariciándose los labios con los contrarios, mientras intentaba llevar a cabo más profundidad, sometiéndolo contra las columnas llenas de libros, mientras provocaba que los del lado contrario cayeran.

Tetsuya no podía evitarlo, aunque sus brazos estuvieran en posición de hacerlo, no podía, estaba cayendo en su encanto demoniaco, ese que lo obligaba a obedecerlo aunque se opusiera. ¿Por qué tenía que ser tan malditamente bueno? Y si, hablaba de la forma física. Sexy, hermoso, divino. No sabía cómo resistirse y ahora entendía el porqué de tantas mujeres tras él. Bueno, eso junto a su dinero, intelecto, futuro; más bien habían razones de más, y la belleza ya pasaba a ser secundaria.

Se separaron después de unos segundos, aun con cercanía en sus bocas, mientras respiraban un poco rápido recuperando el aire.

—No pienses que por algo tan estúpido como mis falsos amigos te voy a dejar. —Su mano paso por la mejilla de Tetsuya, enredándose en el cabello, y luego pasándolo tras su oreja. —Yo te amo. Tú no te fijas en nada de mi dinero, ni mi familia, ni mi intelecto… —Lo tomo de una de sus manos, subiéndola a sus labios, para darle un tierno beso en ella. —Tu solo me amas, como persona.

Un rubor subió a sus mejillas, intentando taparlo con el torso de su brazo, mientras caía por el aparador de libros, quedando en el suelo, con su mano aun sostenida por el pelirrojo. ¿Qué le acababa de decir? A pesar de que ya se lo había dicho varias veces, aun no podía mentalizarse de esa forma, de el hecho de que le gustara a un popular, que ya se habían hecho cosas sexuales en la cama, que se habían besado tantas veces que perdían la cuenta, que aquel que gustaba de él era un Akashi, que… Que podía atraer a las personas, a pesar de que siempre imagino no tener la mejor apariencia física y por ello no se le acercaban. Estaba tan feliz, no quería que eso acabara, sería un desperdicio que acabase tan rápido, en tan solo cuatro o cinco días que llevaban haciendo eso, saliendo a escondidas, como dos amantes clandestinos.

—No me dirás nada, ¿mi Tetsuya? —Se agacho a la altura del pequeño mayor, mientras aun sostenía su mano, acariciándola en su piel, consintiéndolo como tanto deseaba. —Dime algo, no quiero no ser correspondido. —Sonrió, sacando su lengua de su cavidad vocal, lamiendo con lujuria los dedos pálidos de Kuroko, esperando una reacción, que dio en el momento de sentirla.

—Deja de avergonzarme, Bakashi. —Insulto de forma típica japonesa.

—Te vez lindo cuando te avergüenzas, por eso lo hago.

—Te odio. —Le dijo, negándose con su cabeza entre sus piernas, además de su brazo tapando mitad de su rostro.

—Te atreves a mentirme. —Se acercó a la cabellera celeste, dejando besos hasta bajar a las orejas. —Mientras lagrimeas y te sonrojas por cómo te beso. —Lamio la oreja del mayor, haciendo que reaccionara de inmediato, dejando de ocultar su rostro. Efectivamente estaba rojo, con lágrimas de felicidad en sus ojos, y con una expresión algo atónito por lo que le ocurría, aun no acomodaba sus pensamientos de forma concreta y correcta. —Eres tan lindo, enserio te amo, Tetsuya.

Continuara…