Cap 11

Desorden sentimental.

La luz que se colaba por la ventana me hizo sentir incomodidad en mis ojos, logrando despertarme por completo. En realidad no es como que hubiera estado durmiendo tan profundo tampoco, últimamente apenas podía conciliar el sueño.

Con cuidado quite mi brazo bajo la cabeza de Pilika y me levante de forma perezosa, arrastrando mis pies al caminar hacia el baño. Cuando entré miré mi reflejo, lucía agotado y algo ojeroso.

Ya llevaba cinco días quedándome en casa de Pilika. Aprovechando que su mamá estaba nuevamente en un viaje de negocios.

Tome agua entre mis manos y moje mi rostro.

Hace una semana que no veía a Horokeu. Luego de lo ocurrido era como si se hubiera esfumado por completo de mi vida.

Usui no había ido a clases los días siguientes, tampoco se estaba quedando a dormir en su casa, nunca estaba durante el día, al parecer solo se la pasaba donde los gemelos Asakuras. Todos los malditos días había estado allá sin dar ni una puta señal de vida.

¡Me enojaba! por mi ya lo hubiera acusado a su mamá, de seguro esta lo retaría. Pero también me retaría a mi por quedarme todos los días acá.

Y yo estaba aquí porque… Ni idea. Solo estaba aquí y ya.

Horokeu no me gustaba, pero físicamente sí, así que supongo que mis ojos necesitaban tenerlo en el campo de visión o algo por el estilo. Después de todo habíamos estado dos meses con ese jueguito nuestro y de un momento a otro todo se había acabado.

Además sentía que las cosas habían quedado muy tensas.

Estúpidamente me sentía como si lidiara con una ruptura de noviazgo.

Negué hacia los lados intentando alejar ideas extrañas. Otra vez pensaba en cosas inútiles.

Mi cabeza estaba demasiado confusa, desde el día en que habíamos cortado el maldito juego yo estaba raro. No podía dormir bien, porque me la pasaba pensando en mil situaciones en las que pudimos haber estado, mil otras cosas que le pude haber dicho.

No entendía. Creí que al hacer lo correcto me sentiría mejor, pero no, en cambio me sentía más como las pelotas que antes.

La mente humana era un jodido enredo.

Abrí la llave de la ducha y mientras se calentaba me comencé a desvestir con pereza. No tenía ganas de hacer nada el día de hoy, pero teníamos escuela.

Me metí bajo el agua sintiéndome reconfortado por esta.

— ¿Ren?— Mi novia le dio un par de golpecitos a la puerta.

— ¿Si?— Rodé mis ojos con fastidio. Ya sabia a donde iba esto.

— Um… ¿quieres que nos bañemos juntos?— Seguramente el rostro de Pilika debía estar ardiendo en verguenza. Apreté mis ojos maldiciendo por lo bajo.

— Eso me encantaría Pili. Pero tu sabes que llegaríamos tarde a la escuela, recuerda que tienes examen.

— ¡Es cierto! ¡me ducharé en el baño de mamá!— Escuche como salía corriendo.

Bote aire con alivio. En estos cinco días Pilika se me había insinuado bastante para que lo hiciéramos, aprovechando que no estaba ni uno de los otros Usuis. Pero yo en cada una de estas oportunidades había encontrado excusas, y algunas muy baratas. Agradecia que mi novia era un poco despistada.

La verdad es que luego de haber hecho todo "eso" con Horokeu me sentía culpable. Sentía que no podía hacerlo con Pilika asi nada mas. Tenía cargo de conciencia, digo luego de hacer esto y aquello con su hermano no podía llegar y hacerlo con Pili como si fuera lo más normal.

Osea, me había metido a la boca el pene de Horo, maldición.

Me estaba volviendo loco.

Froté mi cara con fuerza al recordar todas las escenas en las cuales habíamos tenido roces subidos de tono, que no habían sido pocas. Mordí mi labio al pensar en la tibieza de su extensión en mi mano, recordé el sabor de este, exitandome.

Mierda, se me estaba poniendo duro y todo por divagar. Comencé a pensar en otras cosas, en Chocolove, asco. En la estupidez de Yoh. En las ganas que tenía de sacarle los ojos a Hao.

Si, ya me comenzaba a calmar.

Luego de alistarnos nos fuimos a la escuela, Pilika tenía un examen así que nos separamos apenas llegamos a esta, iba a aprovechar de estudiar antes de que comenzaran las clases. Le di un beso como despedida y la vi alejarse hacia su salón.

Camine hacia el baño y me mire al espejo, otra vez, en serio que lucía terrible el día de hoy. No se ni para qué carajos me miraba al espejo cada dos por tres si mi cara seguía igual de terrible.

Supongo que mi estado de ánimo se reflejaba por fuera.

— Oh… Más profundo… — Me sorprendí al escuchar gemidos en uno de los cubículos.

¡¿Quien mierda tenia sexo tan temprano?!

Me dispuse a salir del lugar. No necesitaba escuchar como follaban.

— L-Lo estas haciendo bien… — Dijo aquella voz soltando una risa burlona que me hizo abrir mis ojos y detenerme en seco. Algo hizo clic en mi cabeza. Ahí fue cuando me di cuenta que aquella risa yo la conocía bastante bien.

Comencé a caminar hacia los cubículos con un ferviente enojo creciendo en mi interior. Rechine los dientes mientras miraba por debajo de las puertas para encontrar los malditos pies de Hao.

No me podía equivocar, esa risa irritante y burlona no podía ser de otro si no mas que Hao.

¡¡Mierda!!

— Ah… mh… — Gimió con ganas mientras se escuchaba un obsceno sonido haciendo que mi estómago se enroscara por completo de nervios y enojo. ¡¡Esos hijos de puta lo estaban haciendo en los baños!!

¡¡Si que era rápido el maldito de Usui!!

¡¡Diciendo que yo le gustaba Já!!

¡¡Mentiroso de mierda!!

Apenas aparecieron aquel par de pies en mi campo de visión abrí de una buena patada la puerta del cubículo haciéndolos gritar de la sorpresa.

— ¡¿Pero qué haces?!— Me gritó Hao.

Mi respiración estaba tan agitada que dolía.

Una cabeza con cabello verde estaba entre las piernas del Asakura.

Si no me equivocaba era ese chico Lyserg, el cual había dejado de chupar el miembro de Hao y ahora se tapaba la cara absolutamente avergonzado.

Sentí como me había congelado ante la imagen.

Todo el enojo se había esfumado, haciéndome sentir como un gran idiota.

Había dejado volar mi imaginación.

— Si tanto te querias unir solo debias decirmelo Renci— Hablo el castaño con una sonrisa socarrona en su rostro.

Intenté responderle algo pero nada salió de mi boca más que un ridículo balbuceo. Con enojo me largue fuera del baño.

— ¡Oye no cerraste la puerta!— Escuche que grito a la distancia, pero solo lo ignore. Quería alejarme lo antes posible de aquella situación.

Golpeé mi frente sintiéndome como el mayor tonto del mundo. ¿Que mierda se supone que iba a hacer si en realidad hubiera sido Horo y no Lyserg?

¿Lo hubiera golpeado? ¿gritado?

¿Iba a hacer una maldita escena de celos?

¡Con qué derecho lo iba a hacer! Si nunca fuimos nada, además yo le había dejado en claro que no quería nada más, ahora no podía llegar y actuar como… un jodido tipo celoso.

¡A mi no me gustaba el imbécil de Horokeu! ¡me gustaban las mujeres! ¡solo había querido experimentar maldición!

— ¡UGH!— Le pegue a una pared frente a mi. Intente respirar con más tranquilidad.

El darle vueltas a esto me tenía agotado.

¿Nunca les ha sucedido que mientras menos quieres pensar en esa persona, su cabeza mas se los recuerda?

¿Que tenía que hacer para simplemente sacarlo de mi mente?

Apreté mis sienes con cansancio. Estaba harto.

Camine hasta mi salón y me senté en mi banco. Al menos aun no llegaban mis amigos. No quería ver a nadie.

— Te ves horrible— La voz plana de Anna llegó a mis oídos. Levante mi vista hacia ella, tenía su bolso cruzado y su tipica cara seria.

— Bueno, así es como lucen las personas si no duermen bien. Incluso yo.

— ¿Qué te pasó?— Me preguntó sentándose frente a mi.

— No quiero hablar sobre esto.

Me alzo una ceja ante mi respuesta. Parecía inconforme por no decirle. Ella sabía que algo me pasaba.

— ¿Porque siempre me preguntas a mi cuando me pasa algo?

— Del grupo eres el unico que podria tener problemas interesantes y no ridiculos. Solo miralos— Apuntó hacia la puerta donde venían entrando Manta, Yoh y Chocolove, estos dos últimos haciendo sonar sus axilas mientras reían.

Sentí una gota deslizarse por mi frente.

— Bueno, cuando necesites escupirlo puedes decirme. Y yo me reiré de tu desgracia— Dijo Anna volteandose hacia delante— Yoh, siéntate a mi lado.

— ¡Claro Annita!— Respondió el gemelo menor con corazones en los ojos.

No pude evitar sonreír un poco. Anna era atenta a su manera.

Al acabar el primer bloque de clases, salí por el pasillo camino a mi siguiente salón. No había esperado a los demás, no tenía muchas ganas de estar con ellos, ni con nadie en realidad. Solo necesitaba un tiempo para mi.

De pronto sentí como todo se hacia mas lento y borroso a mi alrededor.

Mis ojos se abrieron al divisar ciertos cabellos celestes frente a mi, por inercia mis pies comenzaron a avanzar hacia él por el corredor, no podía detenerme, quería verlo, quería hablarle, necesitaba saber algo de él, cualquier cosa serbia incluso alguna de sus estupideces o que me llamara con uno de los fastidiosos sobrenombres que me ponía me harían feliz en este momento.

Cuando estuve tras él estire mi mano para tocar su hombro, pero me detuve de golpe. Enseguida la aleje y la puse en mi pecho. No sabia que decirle, ni siquiera tendría que haberlo seguido si no había nada que hablar.

De pronto se dio vuelta poniendo rostro de sorpresa, nuestros ojos se encontraron y sentí como se me quitaba el aire por unos segundos. Sus orbes se apagaron enseguida, incluso me observaba con un deje de desprecio haciéndome sentir una punzada en el tórax.

Estoy seguro que no esperaba encontrarse conmigo. Estoy seguro que él no quería toparse conmigo.

— H-Hola— Mi boca habló por sí sola. Mis manos tiritaban.

Enseguida desvió la mirada en silencio, lucía tan desinteresado que un mal sentimiento se albergo en mi.

Se dio vuelta y comenzó a avanzar hacia el salón. Se estaba yendo de nuevo, asi nada mas, hace una semana que no lo veía y él no tenía nada que decirme.

¿No se supone que yo le gustaba? ¡Debería estar feliz de que yo le hablara!

— Horo— No pude evitar llamarlo, pero fue en vano ya que ni se molestó en voltear a verme otra vez. Observe su espalda alejarse de mi, una opresion aparecio en mi pecho— ¡Horo!— Grite llamando la atención de algunas personas. Pero Usui no volteo.

Espere que me respondiera al menos, pero solo siguió su camino alejándose de mí mientras me daba la espalda.

Un nudo se formo en mi garganta, mis ojos comenzaban a cristalizarse. ¿Que pasaba conmigo? ¿porque estaba teniendo esta reacción tan humillante?

Mi labio inferior tirito, así que lo mordí con fuerza.

¡No quería sentirme así! ¡maldición!

De pronto note como varios se había detenido a verme y cuchicheaban entre sí.

Salí corriendo en dirección a la azotea, no quería que nadie me viera, necesitaba alejarme de todos estos ojos que me miraban.

Apenas llegue arriba mis piernas colapsaron haciéndome caer de rodillas. Le pegue al suelo con mis puños soltando un grito de desahogo ante toda esta frustración.

Sentí como el viento cambió la dirección de una lagrima que caia por mi cara. Una lágrima sucia, que no debería de haber salido.

Esa lágrima hacía dudar de mis propios sentimientos.

Una risa desabrida salió de mi garganta. Esto era tan absurdo.

Yo, Ren Tao, estaba pasando por una jodida crisis de confusión. No podía permitirlo.

Sequé aquella gota salina con el puño de mi chaleco, tan solo logrando que éstas se multiplicarán haciendo que ya no las pudiera retener más en mis ojos. Estas causaban un estruendo cada vez que caían al suelo, estremeciendo mi interior.

¿Era normal sentirse asi de mal?

Suspire con cansancio y tome mi cabeza.

Solo necesitaba ahogar mis estúpidos lamentos y hallar una forma de volver el tiempo atrás. Porque al parecer yo no podía estar ni una semana sin Horokeu Usui.

•••

¡He vuelto! y antes de lo que esperaban muajaja :D ¡Espero esten super bien mis queridos lectores y que tengan una linda semanita!

Sin mas despido ¡Un abrazo!

*Si, Hao es un HDP, pero me encanta jsjjsd*