Capítulo 11: Caprichos de una elfa enamorada

─ Bien Demonio, dirígete a Korvanjund donde Galmar y un destacamento están esperando. ─ Indicó Ulfric. ─ Es tu primera misión como Capa de la Tormenta. No me falles. ─ Dijo serio. El asesino asintió y se dirigió junto a nosotros, su séquito, al lugar indicado.

Salíamos del palacio y el clima era exactamente el mismo que el día anterior, y el otro, e incluso el anterior a ese. Nunca paraba de nevar. No por nada es la ciudad de la nieve eterna ya que pocas veces el Sol osaba asomar la cabeza por estas tierras yermas. El protagonista notó que algo inquietaba a la loba, su simple expresión todo lo decía. Volvió a parar en seco, ya cerca de las puertas de la muralla. Dirigió su mirada hacia ella y con esto entendió que era el momento para hablar y expresarse.

─ No lo entiendo. ─ Habló Aela. ─ ¿Cómo te puedes arrodillar ante él?

─ A veces tienes que saber cuándo hincar la rodilla. ─ Mencionó el enmascarado sin cambiar un ápice su fría mirada. ─ El honor y la gloria no significan nada si estás muerto.

─ ¡Pero si tú eres más fuerte que ese gordo! ─ Indignada, irritada incluso. ─ ¡Eres un macho fuerte, joven y sano, puedes con ese vejestorio gordo e inútil! ─ Lo agarró de los hombros e intentaba zarandearlo aún más furibunda.

─ Ese vejestorio mató al Rey Supremo de Skyrim. ─ Añadió Lokir mientras posaba su mano en el hombro de la mujer. Esta se revolvió inmediatamente y si Sven no lo llega a apartar se le hubiese lanzado al cuello.

─ El rey era solo un crío. ─ Intervine, y decía lo que me parecía. El rey era muy joven y no tenía experiencia en batalla, aunque tampoco lo había visto luchar.

─ Crío o no, era el Rey Supremo y para alcanzar esa posición a tan temprana edad se necesita más que suerte y talento. ─ Refutó Sven mirandome seriamente. Todos sabían que el moreno no estaba a favor de unirse a los Capas de la Tormenta, y que seguía siendo fiel a los ideales de la legión, únicamente estaba ahí por su líder al cual seguía ciegamente y con devoción.

─ ¡Basta! ─ Detuvo el líder. ─ No soy el Rey Supremo, pero tampoco soy un crío inocente. Ulfric caería ante mi acero algún día, pero me preocupo más por vosotros que de mí mismo. ─ Detuvo su andanza, ya estábamos por los establos de las afueras de la muralla. ─ Todavía sois demasiado débiles como para sobrevivir al ataque en cadena de cientos de soldados. No pienso permitir que esto ocurra, pero tampoco mataremos en un futuro al Jarl de Ventalia si no es por alguna razón más que el estúpido honor. ─ Terminó, pero la loba se sentía más molesta.

─ ¡No lo entiendo! ─ Dio una patada al suelo. ─ ¡¿Cómo no puede significar nada el honor para ti?!

─ He sido criado para sobrevivir, para preservar mi vida a toda costa e incluso, si era necesario, usar artimañas descabelladas y deshonestas que nadie en su sano juicio aceptaría. Y te recuerdo que el cementerio está lleno de valientes y charlatanes. ─ Se acercó a ella. ─ Si con arrodillarte una vez te basta para sobrevivir no dudes en hacerlo, al fin y al cabo puedo asesinarlo más adelante cuando ya no me sea valioso. ─ Acarició la cabeza de la castaña y siguió la marcha a las ruinas sin hablar más por el camino. Recurriendo otra vez a ese silencio sepurcral y su aura oscura para mantenernos alertar, si no nos mataban los osos o bandidos en una emboscada, lo haría él de los nervios que nos provocaba un posible ataque.

Volvíamos a recorrer los caminos de Skyrim una vez más. Por suerte, parece que todos ya nos aclimatabámos a ese clima tan gélido. Si fuera Páramo del Martillo tal vez no sería tan fácil. Lugares tan diferentes pero tan mortales por igual. Y pensar que hay soldados especializados para luchar en territorios así, los Alik'r eran en verdad dignos de admiración. Su entrenamiento era considerado de los más duros en toda Tamriel y sin duda los guerreros resultantes, en las tierras más calurosas, eran una seria amenaza. Incluso el Dominio cayó ante ellos tras la Gran Guerra cuando el Imperio cedió esos terrenos. Si ahora se piensa, Scott fue entrenado por un asesino guardia rojo. ¿Quién no dice que no haya recibido un adiestramiento parecido? ¿Sería mejor guerrero si luchase en las ardientes arenas del gran desierto de Alik'r? Como las veces anteriores, mis pensamientos fueron interrumpidos por la llegada a nuestro destino.

Los cinco llegamos a la tumba con la noche entrada, donde dejamos los corceles a cierta distancia y empezamos a andar. Al acercarnos vimos unas brillantes antorchas. Antes de ir a ver, Scott detuvo a Sven y señaló las luces para que se fijara bien: eran legionarios. ¿Habían llegado antes? ¿Cómo? ¿Espías tal vez? No extrañaría viniendo del Imperio. Pero, ¿dónde estaría Galmar? Debería de andar cerca. Levantó la cabeza y vio otra antorcha haciendo señales al grupo, eran los aliados. Se aventuró al bosque seguido de cerca por nosotros, pero antes de darse cuenta ya estábamos rodeados por el enemigo; era una trampa. Noté que en el suelo habían cadáveres, sobretodo de rebeldes, por lo que supuse que hubo una emboscada. Cada uno sacó sus armas y comenzó la lucha. Un soldado intentó atacar al enmascarado que en ese momento llevaba un yelmo de la armadura reglamentaria, por lo que no se le podía reconocer excepto por sus dos espadas características. Con la izquierda paró el golpe y con la derecha, aprovechando que estaba descubierto por el lado malo siendo zurdo, atravesó su garganta matándolo al instante. Vino otro por detrás pero con una voltereta lo evitó y en la caída acabó encima de él con sus pies en los hombros para clavar ambas armas en la cabeza del enemigo y en el mismo instante gritó.

[FUS]

La onda azul desequilibró a un legionario que iba a matar a Lokir mientras estaba distraído con otro y llegó Sven para rematarlo en el suelo. Conseguimos hacer una formación donde los tres hombres estaban al frente cuerpo a cuerpo mientras que Aela y yo atacábamos con magia y arco por detrás. Entre cabezas cortada, cuerpo mutilados, quemados, congelados y corazones y yugulares atravesadas con flechas, fuimos capaces de ganar. Algunos estaban cansados, había muchos. Unos 30 enemigos acabaron en el otro mundo en ese momento.

─ Maldita sea. ─ Jadeó el pelirrojo. ─ Estoy agotado.

─ Yo igual. ─ Añadió el antiguo guardia de Carrera Blanca.

─ Tampoco es para tanto. ─ Dijo Aela. ─ Preferiría seguir combatiendo, me divertí bastante cazando a estos cachorros. ─ Rio. Ella, Scott y yo no estábamos afectados. Al tener más experiencia aguantábamos más en un combate largo en inferioridad numérica.

─ Joder, es que sois monstruos. ─ El ladrón se apoyó en las rodillas mientras recuperaba el aire perdido.

─ Necesitáis ganar fondo físico. ─ Comentó el líder. ─ No veo el cadáver de Galmar. Creo que está prisionero dentro junto a algunos hombres más.

─ Quedan muchos soldados, eso significa que el enemigo sabía que veníamos. ─ Reflexioné. ─ Hay que ir con cautela, no sabemos cuántos quedan dentro o si sospechan que hemos matado a sus compañeros.

─ Correcto. ─ Miraba las ruinas con su único ojo medio cerrado. ─ Voy a colarme, matarlos a todos y a rescatar al resto. ─ Se giró hacía los suyos. ─ Cuando dé la orden u oigáis sonidos de lucha, entrad.

─ ¡No voy a dejar que lo hagas solo! Si mueres ya no tendré padre para mi camada. ─ Declaró orgullosa Aela golpeándose el pecho con el puño derecho.

─ ¡¿Camada?! ─ Grité. ─ ¡¿Cuándo lo hicieron?! ¡No es justo! ─ Me avergonzó cuando me di cuenta de lo que dije, y tampoco era para tanto.

─ Jodido jefe y su suerte con las mujeres. ─ Expresó Lokir desanimado cayendo al suelo todavía presa del cansancio.

─ Voy a ir yo solo, y no se hable más. ─ Ordenó contundente.

─ ¡Scott! ─ Lo llamé por primera vez. ─ ¡No pienso dejar que hagas algo tan peligroso! ¡No lo consentiré! ─ Todos se asombraron cuando pronuncié el verdadero nombre del líder.

─ ¿Te llamas Scott? ─ Habló el pelirrojo de nuevo. ─ Pensé que eras el típico tío duro que no tenía ni siquiera nombre. ─ Comentó irónicamente con sus típicas risas de fondo.

─ Esto no te incumbe, Alenadii. ─ Al pronunciar el nombre completo daba a entender que la situación era seria. Me encaró con su penetrante orbe. ─ Llevo años haciendo lo mismo, me cuelo entre ejércitos enteros sin que se den cuenta. Así que calla y limítate a seguir mis órdenes sin poner tus caprichos por delante. ─ Enfadada y con un movimiento rápido que nadie esperó le di un puñetazo en la cara, tumbándolo. Precisamente por esa acción me estuvo doliendo la mano un par de semanas, ¿quién me hubiera dicho que un yelmo de hierro barato sería tan duro?

─ ¡¿Un capricho?! ─ Grité furibunda. ─ ¡¿Consideras tu maldita vida un capricho?! ─ Golpeaba el suelo con el pie como si de la perreta de un niño se tratara. ─ ¡Escúchame Scott, Demonio, o como quiera que te llames, tu vida no es un capricho como para tomar a broma! ─ Me quité el casco dando a ver unas lágrimas, necesitaba darle a entender que era un asunto muy serio. ─ ¡La vida de nadie es un puto capricho! ¡De absolutamente nadie!

─ No entiendo como no nos han oído ya. ─ Volvió a ironizar Lokir.

─ ¡Deja esos comentarios Lokir! ─ Lo miré con rabia, poco más y lo congelaba para que se callara un rato. ─ ¡No son graciosos! ─ El nórdico se apenó un poco agachando la cabeza.

Comencé a dar puñetazos en el pecho del hombre ya levantado mientras gritaba lo mismo: "¡no es un capricho, no lo es!". Al final me acabó agarrando y abrazando con fuerza. El tiempo se paró, solo estaba el cálido pecho del chico que me estaba abrazando en ese momento, para mí el tiempo no hizo más que detenerse. Elevé la mirada hacia arriba para ver el ojo izquierdo del asesino, ya que el otro tenía un parche. Estuvimos así segundos que parecían horas. No pude más, mis recuerdos más profundos y terroríficos, los cuales enterré con la intención de no volver a ver, salieron a la luz al observar la espalda del rubio marchar y mi cuerpo actuó solo en ese momento deteniéndolo. ¿Me arrepiento? No, al fin y al cabo fue en ese momento cuando me di cuenta de que el sádico, cruel, cínico, y muchos otros adjetivos que no voy a nombrar, líder de por entonces grupo al que pertenecía no era lo que en verdad parecía. Durante los días siguientes me cuestioné si lo hacía por su propio beneficio, como era costumbre y lógico, pero ahora, tantísimos años después, y con la experiencia de toda una vida élfica, me doy cuenta de que no. Scott era algo más que un monstruo, iba más allá de un sanguinario y despiadado asesino en busca de venganza. Era capaz de sentir. Además, no era un secreto para nadie que sentía algo por él. Tiene gracia, ¿no? Una altmer, una elfa de alta categoría y de las sociedades más grandes del mundo enamorada de un despiadado asesino humano del cual solo conocía su fama, voz y ojo izquierdo. ¿Cómo hacía para enamorarme cada vez más? En aquel momento aclaré mi mente mientras miraba el brillante orbe azul a la luz de las Lunas. No aguantaba mi pasado y me eché a llorar al cuello de mi amado, y ahora no me averguenza decirlo. Había explotado, un alto elfo había estallado. Grabaos la escena en la memoria pues puede que sea la primera y última vez que sepáis de algo parecido. No es que los altmer seamos seres sin sentimientos, pero desde que nacemos se nos educa para guardanos esas sensaciones para nosotros mismos. Sollozaba por mi pasado, por lo que le ocurrió, por mi familia y sobre todo por sus actos, aunque esto es otra historia muy larga que no me apetece contar ahora.

─ No sé cuál es tu trauma. ─ Comenzó. ─ Pero haga lo que haga, no moriré. Ya es una promesa que te hago. ─ Levanté mi cabeza una vez más con un suave tacto en la barbilla. ─ Soy Scott'Karah, el asesino inmortal y último Sangre de Dragón, no soy fácil de matar.


leonhardtrose: ¡Gracias por lo halagos! xD. Me voy a poner rojo y todo. Me alegra decir que acabo de completar la historia en mi cabeza. Ya tengo incluso el final, solo me falta escribirla. Y como te comenté: todavía no hay digno rival para el protagonista, aunque no va a tardar en presentarse alguno que puede ser duro. Voy a seguir todas las tramas del juego de una forma u otra, incluidas los DLCs, así que te adelanto que habrá un Scott vs Miraak. Estoy deseando escribirla. No te pienso decir más de la historia por mucho que quiera porque te la jodo XD. Una vez más: gracias por la review. Un saludo.


Editado: 28/07/2017 (con música de Linkin Park de fondo (literalmente, te añoro Chester))