Tarde del 10 de Noviembre, 2018

Tarde del 10 de Noviembre, 2018

Chris y Wyatt estaban en el ático hojeando el Libro de las Sombras, esperando encontrar algo sobre un demonio que había estado atacando San Francisco durante las últimas noches. Estaban seguros que habían visto algo muy parecido en algunas de las hojas y quizás podrían encontrar el hechizo para destruirlo.

Enfrente de ellos bajo un remolino de órbitas que materializó a Leo, su padre.

"Wy, ¿Cómo te atreves a trabajar con brujo tan mediocre como éste? Tú eres muy poderoso y necesitas de nadie más para ir a destruir demonios. Hazlo por ti."

Chris dejó que la ira fluyera a través de él, y apretó los dientes al intentar dar un paso al frente, pero su hermano lo controlo.

"Fui yo quién tomo la decisión de trabajar con mi hermano, hacemos un buen equipo cuando de trata de luchar contra el mal. Cuando estés enfrente de mí te prohíbo que le digas a Chris un brujo mediocre, por que te juro que vas a arrepentir. Él es mucho mejor persona que tú."

"Entonces ¿Por qué no pudo salvar a tu mamá y a Melinda hasta que tú llegaste? Siempre va a necesitar de ti por que no puede denfenderse. ¡Es un brujo mediocre!"

"¡Ya basta!", gritó Wyatt, y todos los focos que se encontraban en el ático explotaron de repente, "¿Dónde estabas cuando te estuvimos llamando para que curaras a la tía Phoebe?"

"Persiguiendo a su asesino", contestó Leo como si sus acciones fueran de lo más natural del mundo.

Chris se mantuvo con pasivo durante toda esa conversación, pues estaba seguro que lo único que podía salir de su boca en ese momento eran insultos en contra de su padre.

"No hubiera muerto si hubieras llegado a tiempo", Wyatt dijo cerrando el libro de golpe.

"No me parece que seas el adecuado para juzgarme por eso. Si tú hubieras llegado a tiempo, Piper estaría viva hoy."

"¿Ahora también me vas a culpar por eso?", Wyatt arqueó las cejas.

"No, claro que no. Yo estoy orgulloso de tener un hijo como tú. Doblemente bendecido, el orgullo de las fuerzas del bien. Tu hermano, en cambio, es tan poca cosa que no pudo contra unos cuantos demonios."

"Te dije que lo dejaras en paz. Lárgate de aquí, no te quiero volver a ver en mi vida. Si insistes en rechazar a Chris como hijo, entonces yo te rechazo como padre."

Leo negó con la cabeza, con una sonrisa en los labios.

"No me voy a ir hasta que no te diga lo que vine a decirte. ¿Está claro? Puedes decir lo que quieras de mí, pero te di la vida y seré tu padre siempre."

"Bien, ¿qué quieres?"

"Enseñarte que la batalla entre el bien y el mal no sirve para nada. Tú y yo vamos a hablar de hombre a hombre, y cuando terminemos realizarás una prueba que selle tu conversión, de tu fidelidad hacia ti."

"Estás imbécil si crees que voy a dejar que me lleves a donde tu quieras para que me llenes la cabeza con tus tonterías."

"Me temo que no tienes opción."

Leo agitó su brazo derecha, y Wyatt desapareció en un remolino de orbitas doradas.

Chris quedó a solas con su padre.

"¿A dónde lo mandaste?", preguntó el brujo asustando, y alejándose lo más que pudo de su padre, hasta que espalda topó con la pared.

"Lejos de ti y de tu mediocridad. Él está ahora en un lugar donde su magia no funcionar y donde tu magia no puede acceder para salvarlo. Wyatt y yo vamos a tener una plática muy seria y vas a ver que se va a alejar de ti para siempre."

"Si le haces voy a encontrar la manera de matarte, te lo juro."

Leo soltó una carcajada que hizo temblar a su hijo.

"Puedes amenazarme todo lo que quieras, Wyatt no te pertenece ni lo hará nunca. No necesita de ti para forjar su destino en el mundo mágico, yo tampoco te necesito. Eres una desgracia para esta familia."

"No tiene por qué pertenecerme, es mi hermano y lo quiero. Me ha ayudado en muchos momentos de la misma forma que yo lo he hecho. Por eso somos un buen equipo."

"¿Porqué no puedes aceptar que no sirves para nada? Fuiste un error, nunca debiste nacer en este mundo. Sólo le has traído miseria a esta familia y a mi hijo."

"Yo también soy tu hijo", gritó Chris.

"Puedes decirlo cuantas veces quieras para convencerte de ello, pero bien sabes que mi único hijo, del cual voy a estar orgulloso hasta el día que me muera va a ser Wyatt. Él es doblemente bendecido, él es mi primogénito y por el daría la vida una y mil veces. En cambio por una piltrafa humana como tú ni siquiera vale la pena luchar. Ahora, si me disculpas, tengo que hacer algunas cosas con tu hermano. Mejor vete olvidando de él que nunca lo volverás a ver."

Riéndose, Leo orbitó lejos de la mansión Halliwell.

Chris sabía que su hermano estaba en serios problemas y necesitaría ayuda para encontrarlo. Cerró los ojos y llamó a su tía Paige lo más fuerte que pudo. Ella no tardó en aparecer junto a él, vistiendo su larga túnica negra de profesora de la escuela de magia.

"Chris, ¿Qué tienes? ¿Por qué gritas?"

"Tía Paige, es Wyatt, él está en problemas. Necesito tu ayuda para encontrarlo."

"¿Qué le pasa? ¿Dónde esta?"

"Vino papá a llevárselo a un lugar sin magia donde podría platicar los dos, o por lo menos eso dijo. Tía Paige, tenemos que rescatarlo antes de que le meta ideas en la cabeza."

Ante la mención del nombre de su cuñado, Paige entendió la gravedad de la situación. Tenían que separar a Wyatt de Leo lo más pronto posible.