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EL GATO CARMESÍ

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Londres, Inglaterra.

Eriol no se sentía impresionado o asustado por la explosión que vio en la lejanía lo que a el realmente le agitaba era el terror que lo paralizaba saber que en medio de aquel caos se encontraba la persona que más amaba. El edificio dónde había vívido hasta entonces parecía haber sido tragado por una gran energía mágica, sabía que ahora la única forma de entrar era usando su propia magia, su báculo apareció en sus manos igual que el circulo de magia de Clow y de estar en una concurrida calle en Londres apareció de pronto en un lugar aparentemente deshabitado solo su percepción le hizo seguir avanzando por un terreno de aspecto desértico donde vio una nube de humo formarse desde el cielo hasta la tierra en una especie de vertiginoso huracán rojo.

—¡Eriol! –llamó Tomoyo acercándose hasta el mago que la tomo por la cintura y la hizo pegarse contra él—. ¿Sabes dónde estamos?

—No –dijo él viendo acercarse a Shaoran que ya sostenía una espada y a Sakura que miraba impresionada lo que la rodeaba—. ¿Qué sucedió exactamente?

—Bueno –empezó Sakura—. Llegamos a tú casa con Kero y Spi que se acercaron a la figura de un gato, hubo una ráfaga de magia, los escuchamos rugir y luego estábamos aquí viendo esa cosa –dijo mientras señalaba el huracán que empezaba a dispersarse.

—Si trajiste tu báculo contigo este es el momento de usarlo – sugirió Eriol a la ojiverde.

Igual que muchas otra veces todos pudieron observar a Sakura pronunciar las palabras que había aprendido y mencionado a lo largo de los años.

—Llave que guardas el poder de mi estrella muestra tu verdadera forma ante Sakura, quien aceptó la misión contigo. ¡Libérate!

Al finalizar sus palabras todo quedo en silencio el huracán se disipo y lentamente una figura comenzó su avance con pasos reservados, su respiración parecía calmada pero los dientes que asomaban de su hocico parecía un arma letal, su aspecto felino y combativo habría provocado la envidia de Cerbero* además también estaba esos ojos de profundo color carmesí. Eriol no tuvo dificultad en identificar la magia que se combinaba en ese criatura y entonces el aspecto, el color y las alas cobraron sentido, esa criatura solo era la conjugación de dos partes, la magia oscura de Spi y el fuego del guardián del infierno Kerberos.

—Parece que te eh sorprendido –dijo una mujer que caminaba detrás de la bestia que se detuvo al toque de ella—. Mucho tiempo sin vernos Clow, más de una vida y aún así conseguí regresar de la muerte para acabar contigo y con tu dinastía.

—¡Hermano, Nakuru ! –chillo Sakura cuando vio dos figuras inconscientes cerca de la mujer desconocida—. ¿Quién eres?

—Ella es Madam Reed –respondió Tomoyo nada más al verla frente a ella igual de orgullosa que la primera vez que la había visto.

—Contigo me tomaré mi tiempo para matarte –anunció Reed en referencia a Tomoyo que fue jalada por Eriol en un instinto de protección—. Incluso ahora la proteges pero de nada te servirá.

Él ataque comenzó cuando la bestia corrió furiosa en dirección de la cazadora de cartas, de inmediato Shaoran se interpuso y respondió el ataque primero con la espada y luego llamando al dios del rayo, ninguno de sus ataques pareció afectar o reducir en nada la energía de la criatura, un remolino de fuego y rayo salio de la criatura para impactarse contra Shaoran que logró evitar ese primer ataque pero no logro evitar el golpe de la zarpa del felino, furiosa la cazadora de cartas empezó un primer ataqué que no lastimo a la bestia pero dio tiempo a Shaoran para reponerse.

—¡No debes lastimarlo! –gritó Eriol a Sakura—. Esa criatura sigue siendo Kero y Spi si lo dañas los estás dañando en ellos, ¡Recuérdalo!

—¿Ese animal es Kero? –los ojos verdes buscaron ayuda en Shaoran.

—Vamos a tener que ser ingeniosos –dijo su esposo—. Hallaremos la forma de vencerlo –afirmó el moreno sin dudas en su voz y eso fue suficiente para animar a Sakura.

Eriol alejó a Tomoyo de su lado y repelió un hechizo de Reed sin dificultad, creo un escudo alrededor de su esposa que solo podía limitarse a ser espectadora, el mago avanzó hacía Reed que dirigió una nuevo ataque a él sin hacerlo el mínimo daño, furiosa convoco un hechizo de sombras que atrapo a su enemigo y le permitió acercarse con una sonrisa de suficiencia en el rostro.

—Has perdido tus habilidades antes no habría podido atraparte con tanta facilidad.

—Con tantas vidas aprendí muchos trucos –pronunció solemne antes de deshacerse de las sombras y tomar por el brazo a la hechicera hasta atraerle con tal violencia que la hizo caer a sus pies—. ¿Fuiste tú quién lanzó la maldición sobre todo descendiente de Clow?

—¿Lo dudas? –Reed sonrío y con la mano que tenía libre clavo sus uñas sobre el brazo de Eriol hasta hacerlo sangrar—. La muerte en tu descendencia y la de esa mujer por la que me cambiaste era lo mínimo que me debías.

—La mujer a la que te refieres es Tomoyo, la princesa que no recuerdo, aún si me odias tanto has dejado a muchas familias destrozadas, solo tienes que ver a esos dos de allá que pelean contra la bestia que creaste, mataste a su padre de él y a la madre de ella.

—¡Tú despreciaste mi amor! –chillo mientras más sangre brotaba del brazo de Eriol que parecía insensible al dolor—. ¡Yo te amaba Clow!

El mago no parecía impresionado por esa clase de amor destructivo, cuando la soltó los ataques mágicos reiniciaron. Un miembro de la descendencia esta destinado a morir rezaba la maldición él ultimo que había estado cerca de caer en ella era el mayor de los Kinomoto, a pesar del resentimiento que Eriol sentía contra él sabía que esta era la oportunidad de acabar con esas muertes injustas.

Reed arrojaba hechizos y ataques físicos contra ese Clow tan distinto, él no tenía problemas en extinguir sus rayos de fuego, en cortar el aire para impedir que ella se acercará o en evadir las trampas que ella ponía, apenas quince minutos de batalla y era ella la que respiraba agitadamente. Entonces como una llave mágica en su panorama de Reed apareció la figura de Tomoyo que miraba trastornada a Eriol y luego a Sakura y Shaoran que solo podían evadir los ataques sin atreverse a responderlos.

—Ella es tu debilidad.

La voz de la hechicera al pronunciar esas palabras fue tan baja que distrajeron a Eriol, aprovechando el breve desconcierto ella apareció frente a Tomoyo y sin dificultad su mano se extendió hasta tomar su cuello y apretarlo con fuerza.

—¡No! –bramó Eriol cuando lanzo un rayo que logro separar a las dos mujeres—. Tomoyo, ángel –dijo tomándola en brazos y escuchándola respirar con dificultad.

Un recuerdo invadió la mente de Eriol a ellos dos discutiendo.

—¡Dijiste que cualquier libro nos ayudaría!

—Pues ese no –confronto Eriol jalando a Tomoyo para que entrara a la casa de nuevo.

—¿Por qué no me has dejado leerlo? No es como si tu siguieras siendo Clow Reed.

—Soy parte de él –Eriol suspiro y opto por mejor desaparecer todos los libros una vez más—. Jamás podré ser libre de él.

Los gritos furiosos de Reed le recordaron al Inglés que estaba en medio de una pelea, viendo que Tomoyo se recuperaba bien miro a Reed para preguntarle:

—Es a Clow a quién odias pues entonces será él a quién enfrentes.

Reed se sintió transportada cuando Eriol perdió el conocimiento y de él se desprendió la figura del mago Clow, Tomoyo que no entendía nada solo pudo sostener en brazos a su amor mientras su mirada intentaba ver a quién demonios le hablaba la loca que había intentando ahorcarla, la morena no podía ver a nadie y tampoco entendía el desmayo de su esposo.

—Clow –pronunciaba la hechicera con lagrimas en los ojos mientras tomaba la mano que el le ofrecía—. Te eh extrañado durante mucho tiempo.

—Lo sé –dijo el mago con su habitual sonrisa mientras su capa se arrugaba cuando Reed se pego contra su pecho—. ¿Por qué estás haciendo esto?

—Me rechazaste. Preferiste a la hija del emperador a esa princesa que te impactó la primera vez que la viste, ¿Recuerdas? Ese Rey jamás debió convocarnos la magia no se usa para cumplir sus deseos.

—Puede que sus deseos no pero tú la usas para cumplir los tuyos –Clow le señalo con el brazo lo que su odio había creado.

Reed se dio cuenta entonces de las lagrimas de Tomoyo, de la forma en que sostenía Eriol que aun sangraba, a lo lejos las figuras desmayadas de Nakuru y Touya y más impresionantes las de la bestia que ella había creado y de la cuál Sakura y Shaoran ya estaban cansados de defenderse.

—Estás haciendo que los amigos peleen entre sí.

—¡Ellos no me importan! –dijo aforrándose más a Clow que la abrazaba y acariciaba su cabeza con calma—. Jamás tuvo otro amigo que no fueras tú y todo porque la gente me odiaba por ser hechicera.

—Te protegí en vida pero no puedo seguir haciéndolo –Clow hablaba la voz calmada que lo había hecho conquistar a tantas mujeres—. Debes recordar que la gente no te odiaba ellos te temían.

—¡Sólo por usar magia!

—No, debes recordar ahora, los recuerdos ya no pueden dañarte.

—Yo… -Reed parecía confundida cuando su memoria empezaba a despertar—. Tú no me amas Clow.

—Te amé –decía Clow Reed—. Te amé todo lo que podía amar a mi propia hermana.

Reed dejó escapar un gemido agónico cuando sus memorias regresaron, ella era hechicera como otros miembros de la familia, ninguno tan poderoso como los dos hermanos Reed, pero a diferencia de ella su hermano había decidido viajar por todo el mundo para conocer la magia que existía en otros lugares y para cuando regresó ella había enloquecido de rabia, dolor y amargura por quedarse sola con una familia que usaba a sus miembros con poderes mágicos como una arma, ella había matado tanta gente, había visto la sangre carmesí adornando sus manos y había enloquecido hasta acabar con esa familia y una vez hecho olvido su pasado y enloqueció hasta convertirse en la criatura que su hermano visitaba en ocasiones consciente de su culpa al abandonarla.

—Cuando regresé tú ya solo me veías como hombre y te enamoraste de mi con sentimientos que yo no podía corresponder –dijo Clow.

—Pensaba que solo me visitabas para aprender magia y crear a tus guardián Kerberos.

—Yo ya sabía magia y el hechizo para crear al felino estaba en un pergamino heredado pero tú lo olvidaste igual que olvidaste…

—Asesine a nuestra familia y lancé una maldición que siguió haciendo lo mismo –Reed lloraba y convulsionaba en los brazos de Clow—. ¡Merecía la ahorca! El emperador castigaba el asesinato con la muerte, ¿Por qué entonces…?

—Yo trabajaba y servía para él a cambio del perdón de tu vida.

—Y la princesa, ¿Te quedaste con su hija? –Reed miro hacia Tomoyo que no entendía nada—. Ella te encontró también en esta vida por eso yo regresé para acabar con ustedes.

—Yo la amaba pero la primera vez que la vi también fue la ultima –Clow veía los rasgos de Tomoyo y recordaba los de la princesa—. Me prometió a mi mismo que en otra vida no la dejaría escapar. Ahora los recuerdos no hacen daño, ¿Verdad?

—Ya no –Reed acepto su derrota y antes de tomar la mano de Clow para marcharse y acabar con todo gritó a Sakura—. ¡Si quieres vencerlos solo debes recordarles quienes eran!

Sakura escuchó a la hechicera y luego la vio desaparecer, la confusión en su cara era tan palpable que cualquiera que la hubiera visto habría reído por su reacción.

—¿Y eso qué…?

—¡Ya la escuchaste! –gritó Shaoran—. ¡Muéstrale a esa bestia quién es en realidad!

—¡Ah! –la idea se encendió como una luz en su cerebro—. ¡Espejo!

La carta fue liberada y la bestia felina se encontró frente a su reflejó, confundida retrocedió y rugió como si la hubieran herido, de repente todos estaban de regreso en el departamento de Tomoyo y Eriol, la figura cansada de Kero descansaba en las manos de Sakura y la de Spi en las de Shaoran, la pareja se miraba confundida y luego el silencio de una explosión los hizo ver la figura del gato destrozada en el piso. Eriol había despertado y mientras procesaba la historia de Clow y Madam Reed no veía las lagrimas de Tomoyo que lo abrazaba con vehemencia, para cuando todos despertaron y los ánimos se calmaron él mismo se encargó de relatarles la historia a los demás.

—Todos los hermanos son un problema –dijo Shaoran ganándose una mirada envenenada de Touya—. Bueno desde luego la próxima visita a tu casa Eriol me la pensaré dos veces.

Días más tarde…

—¿Vas a trabajar? –preguntó Tomoyo a Eriol que asintió con la cabeza.

—¿Y tú que vas hacer?

—Iré a despedir a Touya al aeropuerto ya sabes que hoy regresa a Japón, creo que su padre se alegrare de ya no tener que verlo cansado y sin energía nunca más.

—Parece que Madam Reed lo curó a saber porqué.

Eriol se despidió y salio sin atreverse a mirar mucho a su esposa no se atrevía a hacerlo por miedo a que los pescará en su mentira, al mago no le costó dar con el local dónde se había citado con Kaho para explicarla que la figura igual que la maldición habían quedado hechos añicos, una vez que le contó como había sucedido ella parecía tomarlo con calma.

—Entonces estuviste en batalla, ¿Te han herido?

—Solo el brazo –Eriol lo extendió para mostrarle y no pudo impedir que ella arrojara sus brazos a su cuello hasta poder besarlo con pasión.

Tomoyo observó la escena mientras dejaba caer la cazadora que Eriol se había olvidado en casa, los viejos temores aparecieron en la chica de ojos violeta, ella amaba a ese hombre, se lo había dicho muchas veces, se lo había demostrado del mil formas y aún así sentía que Kaho por poseer magia, belleza y un carácter parecido estaría siempre más cerca del corazón del mago de lo que ella estaría nunca. Ella podía atraerlo como imán pero ella quería escucharlo decir nada de amor. Había muchas clases de sentimientos, pero era necesario convertirlos en palabras para que se entiendan.

Continuará...

Hola chicas! Bienvenidas al penultimo capitulo de este fic largamente pensado xD

Bueno ya todas las interrogantes, problemas, situaciones y pensamientos están llegando a su fin. Les agradesco mucho el tiempo que se han tomado leyendo este fic, a esta altura ya sabrán que la princesa Tomoyo de los recueros en este fic y los guardianes que mencionaba en capitulos anteriores los tomes de Tsubasa Chronicle los de cinta roja eran especies de Kurogane, en cuanto a la cazadora que ataca a Tomoyo y Touya no es otra que Luz la contraprte mala de Lucy en Magic Knight, sobre Eriol y Tomoyo siguen siendo los mismo de SCC claro está. :)

Para el capitulo final no pretendo hacer más comentarios que los que ya he hecho. Además de lo que les digo, ehm no planeo hacer pronto otro fic de SCC pero si se me ocurré, bueno, ojalá se animen a leerlo. De nueva cuenta gracias por leer estas lineas y siempre comentarme lo que les parecio el capitulo motiva mucho a seguir escribiendo. Kiss Kiss Girls! :D

㋡ Gracias por sus comentarios!

✿guardiana ✿Boggartt ✿La criticona ✿Cata06 y ✿Noelle Scamander

*Cerbero: En la mitología griega, Cerbero también conocido como Can Cerberos, era el perro de Hades, un monstruo de tres cabezas, con una serpiente en lugar de cola. Wikipedia.