CAPÍTULO 12
Cuando entramos al comedor, todo el mundo se nos quedó mirando, me hacía recordar a mis primeros días en aquel instituto. Edward se notaba nervioso a mi lado, pero por sus hermanos, no por el resto de gente.
Nos acercamos a la mesa donde estaban los chicos, los cuales se encontraban en una entretenida conversación. Cuando nos vieron se callaron de golpe, tenían una expresión en la cara como de asombro y enojo.
-Hey como estáis¡ - les dije para calmar un poco el ambiente. Llevaba cogida la mano de Edward apretándola ligeramente para infundirle ánimos.
-Bella, ¿qué significa esto?- Me dijo Alice alternando su mirada entre nuestra cara y nuestras manos.
No podía descifrar la expresión de su cara, era una mezcla entre rabia e indignación.
-Sí Bella -dijo entonces Emmet, -Finalmente has sucumbido ante las artimañas de Edward ¿No?
Rosalie negaba con la cabeza, mientras en la cara de Jasper sólo se veía pena.
Yo estaba indignada también, ni si quiera le habían dado a Edward la oportunidad de disculparse. Vale que no había sido un angelito, pero se merecía una oportunidad, y por dios ¡eran hermanos¡.
Edward soltó mi mano de repente – Bella...yo...creo que no ha sido buena idea- y se dio la vuelta para marcharse.
Tenía la cara más triste que había visto en mi vida, le brillaban los ojos, se veía tan vulnerable que no lo podía permitir.
-¡Edward no¡ - le cogí del brazo antes de que pudiera marcharse.
-Chicos, darle una oportunidad, Edward está arrepentido y quiere que le perdonéis ¿Tan difícil es?
-Si Bella – dijo Emmet- lleva tres años ignorándonos y ahora de la noche a la mañana viene diciendo que está arrepentido- ¿Qué piensa, que podemos olvidarlo todo así como así?, debería haberlo pensado antes. Estaba totalmente enojado, se levantó de la mesa y se fue seguido por Rosalie.
-Y tú Alice ¿piensas igual que Emmet?¿Tampoco eres capaz de perdonar?- le dije realmente indignada.
Alice no decía nada, tenía la cara descompuesta, poco a poco iban apareciendo las lágrimas por sus mejillas - No es fácil ¿sabes?...- y se fue corriendo.
Edward estaba desolado, y eso que ni siquiera había tenido la oportunidad de abrir la boca.
Jasper se levantó y le dio una pequeña palmada en la espalda a Edward. Lo siento-le dijo- se que lo sientes de verdad pero las heridas todavía están abiertas, debes darles un poco de tiempo. Están dolidos pero aún así te quieren, no lo dudes. Haré lo posible para hacerles entrar en razón- y se marchó en busca de Alice.
Agradecí profundamente las palabras de Jasper, necesitaba un poco de apoyo y me llevé a Edward del comedor, no podía ver como la gente cuchicheaba a nuestro alrededor.
Edward no decía nada, estaba totalmente abatido. Todos esos años de playboy le habían pasado factura, y realmente lo estaba pagando caro.
Cuando llegamos a su árbol, cayó totalmente abatido. Enterró su cabeza en sus piernas y se puso a temblar. Estaba llorando, y a mí me partía el corazón.
Me puse en cuclillas frente a él y poco a poco le fui levantando la cabeza, limpiando sus lágrimas con los pulgares. No podía verlo así, se me oprimía el corazón, daría lo que fuera por ser yo la que estuviera en su lugar, no soportaba verlo sufrir.
-Bella no...no deberías estar conmigo. Tú no te mereces esto, no te conviene estar a mi lado...
-Shhhhhhhh, Para eso están los amigos ¿no?- le dije terminando de limpiar sus lágrimas.
-Gracias, Bella, no sabes cuanto te am...cuanto me haces falta.
-Edward, puedes contar conmigo, nunca lo dudes ¿vale?- e intente dibujarle una sonrisa con mis dedos en sus labios.
Rápidamente me cogió y me dio un fuerte abrazo. Me encantaba tenerlo así, no quería separarme de él.
No sabía cuanto tiempo había pasado, pudieron ser segundos, minutos u horas. Era maravilloso tenerlo así,no quería que se instante acabara nunca pero nos soltamos cuando unas leves gotas de agua empezaron a caer sobre nosotros.
-¿Mejor?- le pregunté.
Y el asintió con la cabeza. - Gracias, no merezco un ángel como tú a mi lado- me dijó mirándome fijamente y sujetando mis manos.
-¿Angel?- le dije yo- ¿No era una chica mala?- le dije intentando bromear con él.
-Mi chica mala convertida en ángel- me dijo él bromeando también con su sonrisa torcida que me mataba.
Yo no tenía palabras, realmente este era el Edward que me gustaba, tierno y pícaro a la vez.
Pronto la lluvia comenzó a apretar, me despedí de él con un beso en la mejilla y me fui corriendo a mi camioneta.
El asunto no era fácil de lidiar, pero les ayudaría a resolverlo, tanto por Edward como por Alice y Emmet, todos lo necesitaban y yo haría todo lo que estuviera en mi mano.
¿Qué tal chicas? ¿Os está gustando? Se admiten sugerencias.
Un besito.
