Higurashi no Naku Koro ni: P&F

Introducción

En este documento intentaremos poner un universo tipo Higurashi no Naku Koro Ni, para la serie Phineas y Ferb, más que nada porque sería interesante ver como una serie graciosa como Phineas y Ferb se va convirtiendo en lo que es Higurashi. Aclaro que no usaré a ningún personaje de Higurashi. Esto no es un crossover.

Este documento será dividido en Arcos, tal como Higurashi, pero los nombres de los arcos serán dados en inglés y español ya que Phineas y Ferb es una serie americana.

Debemos tener en cuenta una cosa antes de empezar. En uno de los episodios se menciona que Phineas tenía una mascota antes que Perry, pero que murió y nunca se lo dijeron.

Arco del Asesinato por Maldición

(Curse Killing Chapter)

Parte III

(Nota del Autor: Con respecto al Tema de Eliane Karp, sólo lo puse para darle peso a la narración. Eliane Karp y Alejandro Toledo tienen varias cosas que explicar con respecto a muchos temas, pero este fic no tiene como objetivo ahondar en eso ni juzgarlos. Sólo comparaba el tema de Macchu Picchu con el tema de este fic, ya que me inspiré de ese asunto para esa parte, por ser Peruano.)

Baljeet había terminado de escribir su versión de la leyenda de Oyashiro-sama. Pensaba usar el miedo sobre Thaddeus y Thor para evitar que le siguieran pegando.

¿Pero cómo los convencería de que la leyenda que el contaba era la verdadera? Suspiró y miró las modificaciones que le puso. Transcribimos:

"Hoy en día, esta leyenda sigue viva en el Festival de Medio Verano. Cuando un extranjero venga y profane el santuario, aparecerá la maldición… y sólo los limpios de corazón podrán salvarse. Pero si estos sufren dolor… Oyashiro-sama se compadecerá y les permitirá pedir quien será raptado por el demonio, o quien será asesinado por la maldición."

El problema ahora, era convencer a varios para que creyeran dicha versión de la profecía. Baljeet supo que podría convencer a Bufford. Sólo tenía que mostrarle una prueba… sería sencillo. La Dra. Victoria Watterson venía a Danville al lago. Había salido en las noticias. De ahí, el podía inventarse el resto y Bufford le creería cuando le dijera que su pez dorado podría estar en peligro por la maldición… ya que él había ido al Campamento Phineas y Ferb. Pero no podía arriesgarse a que él solo conozca la variación. Debía convencer a la Tropa de Isabella, para que al ver que más gente creyeran esa leyenda, Bufford se la creyera del todo y hiciera lo imposible por "defender" a su pez y de rebote a él, así que fue a hablar con la Tropa en casa de Isabella.

- Isabella… chicas – dijo Baljeet presentándose – Tengo algo que comunicarles…

- ¿Se puede saber que es, Baljeet?

- Chicas… - dijo el otro – Es algo terrible que he encontrado… es la maldición de Oyashiro-sama. Si esa Dra. Victoria va a la cueva, caerá una maldición por todo Danville.

Las exploradoras lo miraron con incredulidad.

- ¡Jajajajaja! – se rió Isabella – Baljeet… estás exagerando. ¿Porqué habrías de creerte un cuento como ese?

- ¡No es un cuento! ¡Es real! – dijo Baljeet – Debemos hacer algo…

- Vamos… - dijo Gretchen – Estás exagerando. No te creas esas cosas…

- Pero yo…

Las exploradoras se rieron y lo dejaron. Baljeet no dijo nada y se retiró.

- ¡Rayos! – dijo Baljeet - ¡No son tan inocentes como parecen!

- Mira… pero quién tenemos aquí… - dijeron en coro dos voces.

Baljeet miró a donde venían y se horrorizó: Thaddeus y Thor.

- No puede ser…

- ¿Acaso te sientes mal? – dijo Thaddeus - ¿Qué te pasó?

Baljeet intentó correr, pero se resbaló y quedó a merced de los dos hermanos.

- ¿Sabes que…? – le dijo Thor cogiendo a Baljeet del cabello – Ya todos saben lo que pasó en la competición. ¿Y sabes que es lo peor? ¡Que ahora se burlan de nosotros!

Termino de decir esto y Baljeet fue arrojado al suelo con violencia.

- Es increíble que todo lo que teníamos planeado por vacaciones estuviera arruinado por… ¡Tú culpa! – continuó Thaddeus mientras pateaba a Baljeet - ¡Todo… absolutamente todo está arruinado!

- ¿Porqué solo Phineas y Ferb, tus amigos, tienen el derecho a divertirse en el verano? ¿Qué pasa con nosotros? – siguió Thor – La derrota del fuerte, hizo que se burlaran de nosotros. Hasta nuestra hermana… tuvo la osadía de sugerir a nuestra madre que nos inscribiera en un curso de matemáticas en el verano. ¿Entiendes cuan terrible es eso?

Había en ese desnivel que separa la acera de la vereda… un poco de barro que se hacía más denso, por los carros que pasaban y le echaban agua que había quedado de una lluvia y que seguía ahí en la pista. Thaddeus miró el barro y sonrió mirando a su hermano.

- La Urbanidad es algo importante – dijo Thaddeus – Y tú Baljeet deberías saberlo… mantener la ciudad limpia es el deber de todo ciudadano de Danville…

- ¿Qué tiene que ver con lo que estamos discutiendo? – preguntó Baljeet asustado - ¿Qué van a hacerme?

- Ah no es nada… - respondió Thor – Ya verás…

Sin esperar, Thor tomó la cabeza de Baljeet y la sumergió por unos momentos en ese barro que se juntaba en ese lado de la vereda. Luego lo sacó, jalando la cabeza lo más fuerte que pudo. Baljeet quedó tendido con la cabeza llena de barro y lo demás que hubiera estado ahí.

- Vamos… - dijo Thor – No se nota nada… entre el barro y tu rostro, no todo está mal.

- Ayúdeme alguien… - suplicó Baljeet – Bufford… Isabella… ¡Phineas! ¡Ferb!

- ¡No menciones esos nombres! ¡Sigue limpiando la ciudad! – respondió Thaddeus con furia.

Y su hermano repitió la operación. Sumergió su cabeza en el lodo y la retiró. El objetivo de dicho ejercicio no era ahogarle, era tan sólo humillarle.

- Creo que hemos tenido suficiente por hoy, Thor – dijo Thaddeus – Vámonos. En cuanto a ti Baljeet… ya pensaremos más elegantemente en tu castigo…

Baljeet se quedó meditabundo. Ahora la amenaza de Thaddeus y Thor era real. Sin embargo, Isabella no creyó la idea de Oyashiro-sama que le contó. Tenía que dar pruebas de que la maldición era cierta.

Pero él lo sabía… ¿Cómo podría ser real una leyenda? Entonces tomó aire… y tomó la decisión más desesperada de su vida… crear su propia maldición.

Parte IV

Baljeet sabía que Bufford, Isabella y él habían estado junto a Phineas y Ferb en el Lago Barbafea. Tenía todas las piezas para orquestar la maldición y de ese modo obligar a sus amigos a defenderlo y a vengarse de Thaddeus y Thor.

Trasladémonos un momento a Isabella. Se había cruzado con Bufford.

- Hola Bufford.

- Hola Isabella – respondió el otro - ¿Sabes si algo le pasa a Baljeet?

- Ahora que lo dices… vino aquí a quererme convencer de una "maldición" de una cueva.

- Nunca me comentó eso – respondió Bufford – Pero sí que unos sujetos intentaban pegarle…

- Tal vez lo inventara todo… - respondió Isabella – Realmente ambas cosas no tienen sentido.

- No tienen sentido alguno… - dijo Bufford y se fue.

Volvamos a Baljeet. Sabía que si quería que Bufford creyera la maldición tenía que atacar algo de él, para que creyese que Oyashiro-sama le maldecía por profanar la cueva. Pensó un momento y tuvo una idea…

- ¿Y qué pasaría si su pez dorado fuera el afectado? Me creería enseguida…

Ya tenía a Bufford. Ahora sólo le quedaba ver como convencería a la Tropa 46231 para convencerlos a ambos. Entonces tuvo una idea…

Baljeet se dirigió inmediatamente a la casa de Bufford y vio que no estaba. Probablemente estaría en el gimnasio. Entonces entró y se dirigió al cuarto de Bufford. Ahí vio su objetivo… Biff, el pez dorado de Bufford. Baljeet tomó un vaso que había traído consigo, y colocó al pez con un poco de agua en él y se marchó.

Una hora más tarde llegaba Bufford del gimnasio. Entonces decidió entrar a su cuarto y se dio la gran sorpresa… su pez Biff ya no estaba.

- ¡Biff! ¡Biff! – gritó el - ¿Dónde estás?

Baljeet fue hacia el local de la Tropa 46231 y vio que no estaban. Probablemente estarían con Phineas y Ferb construyendo algo. Se sonrió y entró, con el vaso que contenía a Biff.

2 horas después, el siguiente mensaje llegaba al celular respectivo de toda la Tropa 46231, Bufford, Phineas y de Ferb.

"Profanadores del santuario… sientan la ira de Oyashiro-sama. Cabaña…"

Los nombrados decidieron ir a la cabaña. Bufford estaba más preocupado por su pez dorado.

- Si alguien ha hecho algo a mi pez… lo pagará…

Todos entraron apresuradamente. Querían saber si ese mensaje era una broma.

- ¡Biff! ¡Nooo! ¡Biff!

Todos miraron como Bufford de repente se había quebrado y estaba dando lamentos. Se fijaron un poco mejor y vieron que en el centro de la cabaña estaba un vaso roto y el pez dorado de Bufford aplastado, como si alguien lo hubiera pisado.

- ¿Quién hizo esto? ¿Quién hizo esto? ¿Fue acaso esa maldición?

- Esto es imposible… - dijo Isabella - ¡Las bandas!

La tropa comenzó a buscar las bandas que guardaban en la cabaña. Las encontraron cerca de Biff, pero habían sido partidas en dos y una de las mitades quemadas. Las bandas ya no servían para nada.

- ¡Es la maldición! – gritaron las exploradores - ¡La maldición! ¡Nosotros profanamos la Isla del Lago Barbafea! ¡Es Oyashiro-sama!

Phineas y Ferb no entendían nada de lo que estaba sucediendo.

- ¿Isabella? ¿Qué está pasando aquí? – preguntó Ferb.

- No lo saben… nosotros fuimos al lago Barbafea…

- Si… a una historia de piratas – respondió Phineas.

- Ese lago estaba maldecido con la maldición de Oyashiro-sama. Baljeet me lo advirtió más temprano… pero yo no le creí.

- ¿Qué es lo que haremos? – se preguntó Gretchen – Baljeet también estuvo ahí… así que estará en peligro.

- La leyenda… - dijo Ferb – No la conozco…

En ese momento un mensaje de texto, llegaba al correo de todos ellos. El mensaje era la leyenda original, mezclada con la versión de Baljeet. El remitente, anónimo.

- Podría ser que… - dijo Bufford – Baljeet me advirtió que un grupo de abusivos quería pegarle… pero me burlé de él. ¿Acaso el me maldijo? ¡Si es así, puede darse por muerto!

- ¡Espera! – dijo Isabella – Si lo que dices es verdad, Baljeet tendrá más razones para maldecirte y entonces la maldición caerá sobre ti.

- ¡Y a mí que me importa! ¡Ya mataron a Biff! ¿Por qué le pasó a él?

- A nosotros… - continuó Isabella – Nos burlamos de Baljeet. La maldición cayó sobre nosotros… ¿Pero acaso fue él quien lo deseó?

- Baljeet es nuestro amigo – respondió Phineas – No creo que él los haya maldecido.

- Entonces… si no es Baljeet. ¿Acaso hay alguien más que los esté maldiciendo?

Entre ellos se miraron por la respuesta.