Disclaimer: Los personajes de S. Meyer, cualquier otro personaje que no sea identificado, es totalmente mío, al igual que la historia.
Comencé a subir esta historia hace un tiempo atrás y luego deje de publicarla por razones personales, ahora volvió con otro nombre y Summary para poder terminarla finalmente.
¿Final Feliz?: Capítulo 12
—¡Terminamos!
Oficialmente las grabaciones habían terminado, y el primero capítulo se estrenaría el 21 de Diciembre.
Al parecer los 15 capítulos estaban casi confirmados, por lo cual las grabaciones comenzarían la segunda semana de Enero.
Teníamos que ir a unas reuniones para revisar los libretos el día 26 de Diciembre así que por ahora estaba libre. Mi trabajo de Escritura Creativa había sido presentado, la interpretación de Canto estaba lista, así que luego de volver de mis mini vacaciones con Edward iba a presentar la interpretación en violín y el cascanueces en donde pasaba sin pena ni gloria, pero necesitaba la calificación para tomar ballet clásico el próximo semestre.
Tome mi bolso y me despedí de los chicos. Habían sido unos meses cortos pero llenos de trabajo. Camine hasta el volvo de Edward esperando que viniese, íbamos a ir a comprar los boletos para el tren bala y partiríamos en tres días más a nuestras improvisadas vacaciones. Tenía que hacer la maleta y llamar a mis padres.
Ellos ya estaban enterados del viaje y me habían dejado ir solo si Edward hablaba con ellos.
Y claramente el los convenció con su carisma y su cara de niño guapo.
—¿Por qué estas fumando? —pregunte. —solo fumas cuando estas preocupado.
—Tengo una pelea.
—¿Qué?
—Si, Félix llamo y debo ir en la noche, pero esta vez tu no iras.
—¿Y si te pasa algo?
—Nada va a pasarme, a penas termine te llamare.
—No me da buena espina que hagas esas cosas, realmente la primera vez quede impresionada, pero no me gusta que te hagan daño.
—¡Bella por favor! —grito ofuscado lanzando el cigarro lejos.
—Detesto cuando te comportas así.
—Súbete, te llevare a tu casa.—su tono de voz era duro.
—¡Púdrete idiota! Olvida que esta vez voy a perdonarte.
Salí de allí y tome un taxi a la velocidad de la luz. No entendía porque el estúpido siempre se comportaba así, eso solo confirmaba mi negativa ante ser su novia. El siempre ponía esa barrera, algo escondía y lo tapaba con esas peleas esporádicas.
Le indique la dirección al taxista y como siempre que pasaba esto Edward me llamo al teléfono celular.
—Mira, hazme un favor y no me llames, ¿si? No te voy a hablar y ni siquiera quiero verte, así que tu ve a comprar los boletos y te veo en la estación pasado mañana, adiós y te pido que no me llames porque no te contestare. —corte la llamada y lance el teléfono a mi cartera ante la atenta mirada del taxista.
Metiches.
Llegue pateando las piedras de lo enojada que estaba. Subí sin mirar a nadie y me encerré en la habitación, estaba cansada de que mi estabilidad emocional se viese alterada por un idiota. Muy británico podía ser, pero su actitud era como si hubiese sido criado en la calle.
Tome la maleta del armario y tire la ropa sin siquiera mirarla, solo metí ropa para dos semanas y cerré la maleta dejándola a un costado.
Era un poco raro tener tiempo libre, siempre estaba corriendo de aquí para allá y ahora poder sentarme y ver televisión o simplemente alguna película por internet me hacia sentirme rara.
¡Necesitas sacar a Edward de tu mente por estos días!
Mi mente tenía toda la razón, necesitaba hacer algo que me gustase totalmente.
—¡¿Por qué te fuiste así?!
¡Ay! ¡Acaso no puede dejarme en paz!
Caí de boca en mi cama y decidí ignorarlo, de todos modos porque eran tan insistente, me causaba dolores de cabeza la mayor parte del tiempo.
—¡Edward! —lo mire feo. —quiero que te vayas de mi cuarto, me duele la cabeza y eres un grano en el trasero.
—¡Tu eres jodidamente exasperante, no tengo idea porque me importas tanto! —grito tirándose los pelos y recorriendo la habitación de arriba para abajo. —¡Llame a Félix y le dije que no iría!
—¿Qué te dijo? —pregunte extrañada.
—Comenzó a gritarme, pero le colgué y apague el teléfono, además tu no contestabas y cambie los pasajes, nos vamos hoy en la noche.
—¡¿Por qué no me dijiste!? —le recrimine.
—No contestabas. —respondió como si nada.
—Te odio, vete no iré a ninguna parte contigo.
—¡Eres la mujer mas exasperante de todo el jodido mundo! No tengo idea porque me gustas tanto.
—¡Te odio te odio te odio! —me pare en la cama y me cruce de brazos.
—¡Alístate! Nos vamos en la noche.
—¡Que no voy!
—Que si vas.
La mirada que me dio hizo que me sentara como una chica obediente.
—¡Estoy cansado, así que pasare por ti en un taxi a eso de las 6 de la tarde!
No dije nada, sabía que había perdido la pelea. El salió de la habitación y luego sentí como cerraba la puerta del salón. Me lance a la cama enojada haciendo un berrinche como una niñita.
¡Te odio Edward Cullen!
Lo amas, así que cállate.
Jodida consciencia.
.
Estábamos sacando las maletas del taxi. Edward le pago y yo camine hasta la entrada del hotel. Acá hacia mucho frío, las noticias del tren habían anunciado nieve.
—Hola. —le dije a la recepcionista. —Tenemos reservaciones al nombre de Edward Cullen.
—Déjeme revisar.
Ella fijo sus ojos en el computador y tecleo el nombre de Edward. Sentí su presencia en mi espalda pero no lo tome en cuenta.
—¡Acá lo tengo! —anoto algo en un papel y volvió a mirarme. —La habitación matrimonial esta lista para ustedes.
—¿Habitación matrimonial? —me gire y vi la sonrisa idiota de este chico.
—Muchas gracias. —Edward saco las llaves y tiro de mi mano mientras seguía en shock. Me subió al ascensor y la rabia hervía.
—¿Por qué escogiste una habitación matrimonial?
—¿Hay un problema con eso?
—Quiero sacarte esos ojos y ¡Argh!
Llegamos hasta el último piso, donde una enorme habitación con una cama King size nos esperaba.
Tire de la maleta y me senté en el sofá para mirar por la ventana.
—Discúlpame, siempre me comporto como un idiota porque no puedo controlar mi ira.
—¿Alguna vez me vas a contar lo que escondes?
—¿Por qué dices que escondo algo?
—Lo veo en tus ojos, siempre que voy a tocarte me apartas de un manotazo como si no quisieras que entrara en tu vida.
—No confió en la gente. —tiro de su cabello. —me han herido bastante y aún no me siento seguro para contar las cosas.
—Pensé que era importante para ti. —susurre tomando su mano.
—Eres la persona mas importante que tengo junto a mi madre, yo te quiero demasiado Bella, por eso cancele la pelea, por eso me veo más feliz, por eso hago idioteces, todo por ti.
—¡Pero a veces eres exasperante!
—Tienes que quererme así, y yo prometo intentar abrirme ante ti.
—También te quiero Edward, te quiero mucho y odio cuando te dañas a ti mismo.
—Desde que tu estas aquí, eh comenzado a dañarme muchísimo menos.
—Siempre voy a estar aquí para ti.
Nos fundimos en un abrazo sincero y lleno de promesas no dichas a viva voz. Ese día simplemente nos quedamos en el hotel, abrazados y siendo dos personas que se querían muchísimo.
Al otro día nos levantamos temprano y fuimos a desayunar.
—Anoche no comimos nada, mi estomago suena.
—Desde la 6 de la madrugada que tu estomago esta sonando, me despertó.
—¡Oye! Eres muy malo.
—Pero me quieres y yo te quiero a ti.
Me acerque a el y continuamos comiendo nuestros waffles en total silencio, pero no uno incomodo, mas bien uno bastante agradable.
Sacie mi hambre.
—¿Vamos a conocer el barrio rojo(1)?
—¿Quieres conocer el barrio rojo? —pregunto riéndose.
—Por supuesto, bueno eso no significa que quiera entrar, pero me gustaría conocerlo.
—¡Vamos entonces!
—¿Haz venido antes?
—Si, una vez con Miles.
—Tendré que conocer al famoso Miles.
—Le eh hablado de ti y quiere conocerte también.
Sonreí y entrelace nuestros dedos. Salimos del templado hotel para entrarnos en el frío invierno de Ámsterdam. Edward parecía conocer las calles de la ciudad.
—¡Quiero conocer los canales de Ámsterdam! —dije entusiasmada, siempre me habían llamado la atención por sus hermosas fotografías.
—Estamos cerca del Herengracht(2) es el primero de los 3 canales mas importantes que hay acá, bueno ya sabes que Ámsterdam esta lleno de canales por lo cual le llaman el Venecia del norte. —puso su brazo en mi hombro y seguimos caminando. —También esta el Keizersgracht(3), es el mas amplio y en la noche es bastante hermoso por las luces que se reflejan en el agua.
—Me encantaría vivir aquí, cuando termine mis estudios quizás me traslade aquí, eh ganado dinero con la serie y seguramente me alcanza para algo.
—Estaría encantado de seguirte.
—¿Realmente? —nos paramos en la baranda del canal Keizersgracht, las luces iluminaban el lugar mientras los brazos de Edward estaban en mi cintura acorralándome.
—Totalmente.
Acercamos nuestros labios, mire sus ojos y el sonrió. Acorte la distancia y la electricidad y las mariposas hicieron acto de presencia, mis manos fueron a sus hombros mientras sus labios rozaban los míos y su lengua entraba ávidamente en mi boca. La ropa hacia que no pudiésemos estar lo suficientemente juntos, pero el calor de mis mejillas y su nariz helada contra mi cara enviaba miles de descargas como si fuésemos un calor natural. Tire de su labios con mis dientes y su boca su poso en mi cuello. Cerré los ojos sintiéndome totalmente plena.
—¿Quieres ser mi novia?
—Si quiero. —respondí totalmente feliz. —Aún quiero conocer el barrio rojo.
El rió y seguimos caminando.
—¿Sabes porque le dicen Barrio rojo?
—Nunca me lo había preguntado.
—Las luces de los escaparates llenan la calle de haces de luces rojos, mientras se llena de prostitutas y tipos que se ven en la necesidad de pagar por ellas.
—¿Has pagado por estar con una prostituta del barrio rojo?
—¡Para nada! Cuando vinimos con Miles recorrimos todos estos lugares, las prostitutas se nos lanzaban como abejas a la miel, pero nosotros solo nos reíamos y seguíamos caminando.
—¿La prostitución es permitida en Países bajos?
—Exactamente, esta totalmente legalizada en zonas que se designan para ella, tampoco es que pueden estar en cualquier parte, se les provee un lugar donde pueden ejercer sus servicios.
—Me gusta que sepas tanto. —bese su mejilla y seguimos caminando.
El barrio rojo resulto ser tal cual lo describió Edward. Lleno de personas, la mayoría extranjeros y muchas chicas que por lo demás eran bellísimas.
—Ya se esta haciendo tarde, pero mañana podemos visitar la famosa casa de Ana Frank y el museo de Van Gogh.
—¿El museo de Van Gogh? ¡Eso sería fabuloso!
—Sabia que iba a gustarte.
Caminamos y pasamos por los famosos coffee shops en donde se venden pequeñas cantidades de marihuana. Al igual que el barrio rojo, el lugar estaba abarrotado de chicos jóvenes. Por suerte Edward no sugirió ir allí y yo me sentí un más tranquila, fumar marihuana no estaba entre las cosas que quería hacer.
Encontramos una pequeña estancia en donde se vendían cafés y pasteles. Nos sentamos allí mientras devorábamos todo a nuestro paso.
Las dos semanas en Ámsterdam se pasaron como si fuese agua corriendo de la llave. Visitamos la mayoría de los museos que Edward conocía, viajamos por los canales y nos besamos en cada recóndito rincón de la ciudad e incluso arrendamos unas bicicletas y vimos todo desde otra perspectiva. Fue tan reparador que cuando volvimos a Londres, luego de hacer una escala en París me sentía feliz a mas no poder.
.
—¡A sus lugares chicos!
Marlene Smith grito. Todos estábamos vestido de traje para interpretar el Concierto de violín numero 2 en D menor OP 22. Allegro Moderato. Los chicos de la flauta traversa, el chelo y los timbales se posicionaron al igual que nosotros. El teatro estaba lleno y entre el publico estaba mi novio y mis amigos, mis padres me habían mandado un regalo de felicitaciones, pero aun no llegaba a Londres.
—¡Lo hemos ensayado un montón de veces! Quiero que se concentren y lean sus partituras, ¿Ok?
Todos asentimos y tomamos posiciones.
Afine el violín. Estaba con mis compañeros, algunos se notaban bastante nerviosos.
¡Me complace presentar a los chicos de primero a cargo de la maestra Marlene Smith, interpretando el concierto en violín numero 2 en D menor OP 22!
Todos aplaudieron y las cortinas se levantaron.
Las manos me tiritaban pero me mantuve concentrada leyendo mis partituras. Suelo tener problemas de memorias cuando tengo que hacer cosas importantes, puesto que no recuerdo muy bien los hecho del día, excepto cuando todos nos aplaudían y Marlene sonreía abiertamente.
Tras bambalinas recibimos las confirmaciones. El próximo semestre se impartiría composición en violín, así que necesariamente tenía que estar en el. Guarde con mucho cuidado el violín mientras los chicos desaparecían, nos despedimos y me afloje la idiota corbata que teníamos que usar.
—¡Estuvieron geniales! —la enana salto a abrazarme. La recibí gustosa mientras todos me felicitaban, incluso habían traído flores para mi. Edward beso mi frente y nos sonreímos hablándonos internamente.
Los chicos habían hecho reservaciones para ir a cenar, así que Alice había hecho un bolso para mi, puesto que ir vestida de traje no era muy cómodo.
—Iré a cambiarme al baño, espérenme.
Tenía dos llamadas perdidas de Kevin, así que decidí telefonearlo mientras me dirigía hasta al baño. Salude a un par de compañeros mientras esperaba que me contestaran.
—¡Bella! ¿Estas con Edward?
—Si… ¿Paso algo?
—Eleazar los quiere ver aquí inmediatamente.
—¿Sucedió algo malo?
—No es malo… pero no se como van a tomarlo ustedes.
—¿Tenemos que ir ahora ya?
—Si, es urgente y Edward no contesta el teléfono.
—Estaremos allí en media hora.
Colgué y me apresure en vestirme, metí todo arrugado en el bolso y salí corriendo.
—¡Edward!
—¿Qué pasa pequeña? —el estaba sentado en su volvo. —Los chicos se fueron, te demoraste mucho.
—¡Lo siento! —tome aire. —Tenemos que ir al estudio, Eleazar dice que es urgente.
—¿Paso algo? —su cara cambio y se subió al auto, lo imite y tire mi bolso a los sillones traseros.
El trafico nos dificulto un poco el poder llegar en treinta minutos, pero cuando estacionamos ambos salimos muy preocupados, por lo cual corrimos como locos.
Kevin estaba en el pasillo cuando entramos.
—Esta en su oficina.
Todo eso me parecía muy raro. Tocamos la puerta y Eleazar nos dijo que pasáramos. El estaba sentado en su sillón reclinable.
—¿Por qué tanto apuro? —pregunte molesta con las insistencias.
—Los jefes llamaron y quieren adelantar 1 semana el estreno de la serie, además de que se confirmaron los 15 capítulos.
Eso era algo bueno, el que se confirmara significaba que había tenido buena aceptación por el publico que había tenido la oportunidad de verla con antelación.
—Pero dijeron que las cosas debían ponerse interesante para el publico, ver siempre la felicidad aburre a los televidentes.
—¿Qué significa eso? —dijo Edward.
—Hicimos un casting para escoger a un nuevo personaje, el esta esperando para que lo conozcan.
—¿Qué papel tendrá el? —no entendía nada de nada.
—Será la otra arista en este triangulo amoroso.
—¿¡Que?! —Edward estaba molesto.
Alguien toco la puerta y un chico alto, moreno y con el cabello un poco largo entro. Sentí como Edward boto todo el aire de sopetón a mi lado, lo mire de reojo y sus puños se cerraban con violencia.
¿Ellos se conocían?
—Buenas tardes. —era ingles.
—Chicos el es Jacob Black, el será Greg Madden, un chico que toca guitarra y se interesa profundamente por Marie.
—Espero que nos llevemos bien. —dijo Jacob observándome con ¿interés?
—Aléjate. —sentencio Edward.
Ambos se miraron y me dio la impresión que se conocían… ¿seria realmente correcto?
Trouble, trouble, oh.
La canción sonó en mi cabeza como un eco.
Te odio Taylor Swift.
(1) Barrio rojo de Ámsterdam: Conocido también como Red Light, es un barrio central de la ciudad de Ámsterdam en los Países Bajos. Famoso por su historia, su arquitectura, su vida cultural y por ser uno de los barrios más liberalizados del mundo en cuanto a la actitud hacia la prostitución, las drogas y la diversidad sexual.
(2) Canal Herengratch: Rodeando al canal Singel, la zona del Herengracht, o "canal de los señores", es la más lujosa de Ámsterdam. El canal está bordeado de casas grandes, bellas y muy suntuosas y esto se debe a que para financiar la construcción de los canales hubo que atraer el interés de los más ricos, ofreciéndoles a cambio de la inversión parcelas más grandes que en otros sectores de la ciudad.
El canal debe su nombre a los 17 Heren o 17 "señores", los gobernadores de las Indias Orientales.
(3) Canal Keizersgracht: Keizersgracht, el "canal del emperador", rodea al Herengracht y, al igual que éste, continúa más allá del río Amstel, tomando el nombre de Nuevo Keizersgracht. Llamado así en homenaje al rey Maximiliano I de Austria, el canal data de 1612 y tiene una longitud de 4 km.
Edward y Bella son muy explosivos e inmaduros, a pesar de sus edades tienden a sobre reaccionar frente a situaciones no tan terribles, es por eso que pasan peleando y amándose al mismo tiempo, tienden a ser demasiado apasionados, así que no los odien mucho jajajaja van a madurar al final.
Aviso Importante: La próxima actualización será el viernes 19 de Febrero, siento la espera pero estaré de viaje y no tendré mi computadora ni internet, así que nos vemos ese día, mientras no este esperare con ansias sus comentarios, fav, follows, etc, etc :)
Saludos,
Marie Sellory.
