CAPITULO 12:

Estaban atados el uno al otro, sus manos se unían en su espalda, por lo que no podían verse. Llevaban ahí unos días, no sabían cuantos.

-Nos dejaron sin vigilancia-el agudo oído de Shen oía alejarse a los guardias.

-Muy conveniente-Atem sonreía, todo había salido de acuerdo al plan.

En cuanto habían llegado a la ubicación donde se encontraba Seto, concluyeron que no seria tan simple como pudieron pensar.

Sin embargo a Atem no le tomo mucho tiempo formular un nuevo plan, y ahí estaban, dejándose capturar para poder entrar sin problemas.

-¿Cómo estabas tan seguro de que no nos matarían?-el pelinegro resopló, se habían arriesgado demasiado.

-Bueno, creo que tu también lo pensaste, pueden usarnos para chantajear a Seto, les conviene que estemos vivos ¿No?-.

-Solo lo suponías-luchaba con las cuerdas, intentando soltarse.

-Si-contestó con simpleza.

-Esto no es como el duelo de monstruos, Atem, arriesgas mas que simples números-se soltó por fin y se froto las muñecas-Podrías terminar con una bala en el cráneo-.

-Créeme que cuando Seto y yo competíamos, arriesgábamos mucho mas que números-sonrió-Como sea, lo demás depende de ti-.

-Lo se-.

En otra parte, cierto castaño permanecía fuertemente atado, mientras Khalid jugueteaba con su cuerpo. Miraba a la nada, con su mente en blanco o quizás concentrado en cosas completamente ajenas a su situación, datos de cartas, números en la bolsa mercantil, estadísticas, lo que sea que le ayudara a resistir. Había pasado una semana al menos, y cada vez se hacia mas difícil.

-¿De verdad me obligaras a drogarte?-se apartó, cansado de no obtener ninguna clase de respuesta del otro.

Seto lo miro al oír aquella pregunta, pero su boca amordazada le impidió contestarle.

-¿No temes que le haga daño a tus amigos?-lo miraba fijamente, amenazante-Ese chico, Atem, es tu novio ¿No?-al no ver gesto de afirmación por parte del ojiazul, continuo hablando-Se que lo son-sonrió-También se de lo que es capaz el tal Shen, así que no pienses que podrá hacer algo en mi contra-.

"No creo que tengas ni una idea aproximada de que tanto es capaz" pensaba el castaño "De ninguno de los dos"

-Si dudas que realmente están aquí, puedo mostrártelos-sonrió torcidamente.

Seto negó con la cabeza, no necesitaba una confirmación, los conocía, además sabía que Khalid no mentía.

-Ya veo-se le acercó de nuevo-Deberías portarte bien-.

Kaiba le dedico una mirada burlona, dándole a entender que jamás sedería.

-Sabes que también me divierte tu resistencia ¿No?-suspiró-Pero, veamos que tan bien resistes esto-abrió el cajón del mueble junto a la cama y saco una jeringa y un frasquito marrón.

Lleno la jeringa con una pequeña cantidad de aquel liquido transparente y, tras limpiar con algodón embebido en alcohol la piel de su cuello, lo inyecto con cuidado.

Seto cerró los ojos con fuerza, sin poder evitarlo. Por su mente cruzo la idea de que Khalid tenia conocimientos médicos, sabia como curar heridas y quemaduras, de las cuales el castaño había tenido que sufrir muchas esos días, y al parecer también sabia colocar inyecciones, era un poco extraño, quizás porque cuando lo veía le recordaba mas a un animal salvaje que a una persona civilizada.

-Es un afrodisiaco muy potente, tanto que una dosis elevada podría matarte-Khalid lo miraba con diversión-Tu corazón haría ¡Plop!-reía con fuerza, al parecer era una idea muy graciosa para él.

Al castaño le ardían las mejillas, sentía su corazón golpear enérgicamente contra su pecho.

¡No! ¡No! ¡Debía pensar en otra cosa! La mente debía ser más fuerte que el cuerpo.

Khalid lo observaba, fascinado de que fuese capaz de oponer resistencia incluso ante aquella droga.

Le frustraba un poco, aun no le había hecho nada más que manosearlo. No le hacia gracia si la otra persona no lo disfrutaba también, aunque fuese por efectos de un narcótico.

Khalid quería que Seto gimiera de placer, que le rogara por mas, pero parecía ser que era mucho mas fuerte de lo que aparentaba.

-Eres fascinante, Seto-le quito la mordaza al notar como apretaba las mandíbulas-No se como lo haces-.

Seto no lo escuchaba, sus pensamientos navegaban lejanos, algo turbios por los efectos de la droga.

-Lo haces por puro orgullo ¿Cierto?-suspiro-Seria mas fácil para ti si cedieras de una vez-aunque realmente no tenia apuro, le gustaba jugar con él, sin embargo, le estaba ganando la ansiedad.

El ojiazul respiraba agitadamente, jadeaba con el rostro sonrojado y la mirada perdida. Khalid supo que estaba al limite, quizás debía darle otra dosis.

Lo inyecto nuevamente, con gesto hambriento, ansioso, habían sido varios días de no poder hacer mas que tocarle, sin obtener respuesta. Pero Khalid no estaba pensando con coherencia, la reacción del castaño fue inmediata, pero no la que esperaba.

Apretaba las mandíbulas, se retorcía de dolor, con los ojos muy abiertos, mirando al moreno, reprendiéndole silenciosamente por su estupidez. Seto sentía que su corazón iba a estallar.

-No, no, no-repitió Khalid con desesperación. Había actuado sin pensar.

Entonces, una pequeña figura cubierta de sangre entro en la habitación. Khalid no tuvo tiempo de reaccionar, de repente, todo se puso negro…

Atem miraba al durmiente Seto en aquella cama de hospital. Estaba cubierto de heridas, cortes y quemaduras, casi había muerto al fallar su corazón, pero ahora estaba bien, inconsciente, pero bien.

Los doctores le habían informado que afortunadamente no parecía haber sido "agredido", esa palabra habían usado, al parecer cuando se trataba de un hombre, era muy difícil usar la palabra "violado".

Eran buenas noticias, era un trauma menos. Tomo su mano y la acaricio con cuidado, esperaba que cuando despertara, todo pudiera seguir como siempre.

-Deja de poner esa cara-Shen estaba a su lado, con algunas vendas en su cuerpo, había recibido un par de disparos, pero nada grave-Estará bien, lo conozco -sonrió-Aunque seguramente no querrá hablar del asunto-.

-Pero, son demasiadas cosas juntas, Shen-lo miró-Esto, Mokuba, incluso Seto tiene un limite-.

-Mientras estés a su lado, estará bien-tomó la otra mano del ojiazul y la apretó un poco-No lo habríamos encontrado de no ser por ti-.

-Nos tardamos mucho-suspiró con desgano.

-Estaban lejos, tenían un helicóptero, por eso pudieron recorrer en horas lo que a nosotros nos llevo más tiempo-habían tenido que pasar por kilómetros de carretera, hasta que el camino termino y debieron cruzar a pie un bosque. Luego se dejaron atrapar y se quedaron en esa celda unos días, esperando que los guardias se confiasen.

-¿Seguro que estará bien?-.

-Seguro-asintió.

-¿Y tu que?-rió-Casi te dejan como colador-.

-Que cruel-rió también-Estoy bien, solo me dieron en el hombro y en una pierna, no querían matarnos-.

-Tu no fuiste tan compasivo-Atem no tenia ni un rasguño, Shen lo había protegido fieramente.

-El único sobreviviente es el tal Khalid-asintió-Lo deje vivir para que confiese donde tiene a los otros que a secuestrado-.

-Tan frio-sonrió-¿Y como te libraras de la cárcel?-.

-Seto tiene excelentes abogados, dirán que fue en defesan propia, y no es mentira del todo-.

Pasaron varios días ante de que Seto pudiera despertar, pero finalmente estaba bien, incluso los doctores se habían sorprendido de su rápida recuperación y los psicólogos y psiquiatras estaban anonadados de que no presentara ningún trauma.

Leía tranquilamente, esperando que le dieran el alta de una vez, tenía mucho trabajo pendiente.

Atem estaba con él, abrazándolo, con la cabeza apoyada en sus piernas, mientras Seto le acariciaba la cabeza y la espalda.

-Iremos a casa pronto, Seto-le sonreía, relajado por las caricias.

-Lo dices como si viviéramos juntos-lo miró brevemente.

-Es más o menos así ¿No?-se sentó y le quito el libro de las manos.

-Oye-resopló-¿Qué pasa?-.

-¿Seguro estas bien?-.

-Perfectamente, te lo demostrare cuando regresemos-sonreía con malicia.

-Hn, lo esperare con ansias-rió-Tonto-le dio un ligero beso-Nada te afecta, algo no esta bien en tu castaña cabecita-lo despeinaba.

-Tu no eres muy diferente-lo abrazó fuerte-Es obvio que no somos normales-meditó aquellas palabras unos segundos-Normal no es palabra, quiero decir, no somos como el común de la gente-.

-Cierto, entiendo que quieres decir-.

Se besaron un rato, pausadamente, con calma, disfrutando del momento. Seto sentía que no quería soltarlo nuca, pensaba que si podían secuestrarlo a él, entonces a Atem podían hacerle cosas mucho peores. La idea de encerrarlo para mantenerlo "seguro" cruzo por su mente, no era la primera vez.

"Khalid tiene razón, soy como él, soy capaz de encerrar a este persona solo porque me gusta"

No podía permitirse eso, no podía permitirse estar así de mal, así de… Loco.

-Por cierto-pronunció en cuanto se separaron-¿Cómo me encontraron?-.

-Podía sentirte, Seto-Atem sonreía levemente, aun no podio encontrar una explicación para eso.

-Ya veo, a veces olvido que puedes hacer esas cosa-se preguntó si también podía, aunque tampoco eran asuntos de su interés.

-¿Quieres dar una vuelta?-.

-Claro, estoy arto de estar aquí sentado-.

Salieron a dar un paseo por el hospital, Seto iba en silla de ruedas, mas por obligación que por necesidad.

-Puedo caminar-miró hacia el frente, con su frio gesto de cuando estaba realmente enfadado.

-Si, pero no te dejare-Atem empujaba la silla, caminaba algo rápido.

-Luego te daré tu merecido-bromeó, aunque claramente estaba enojado, no le gustaba no poder hacer las cosas por si mismo.

Atem no le contesto, estaban saliendo hacia los jardines.

-Dijeron que seria solo otra semana, así que tranquilízate-.

-Lo se-parecía un niño haciendo un berrinche.

-Solo quieres ir a trabajar ¿No?-suspiró-¿Cómo se llaman los adictos al trabajo?-.

-Trabajólicos, Atem-contestó sin ningún interés.

-Eso-asintió-Eso es lo que eres-le divertía la actitud tan infantil que estaba tomando Seto.

-Gracias por el cumplido-.

-Enserio estas de mal humor-resopló y dejó de hablarle, entendía porque Seto se ponía así y era mejor dejarlo tranquilo.

Cuando finalmente dieron a Kaiba de alta, Shen fue el encargado de recogerlo en el hospital.

-¿Y Atem?-su azul mirada se poso en el pelinegro unos momentos, era una mirada indescifrable, como si algo le molestara, pero intentara ocultarlo.

-También me alegra verte-Shen se oía ofendido, no había podido verlo mucho, pues se había quedado en la empresa, organizando todo. Lo que menos se esperaba era ese frio recibimiento.

-Solo quiero saber donde esta-.

-Yo también estoy bien, gracias, solo tengo dos agujeros de bala en el cuerpo-se cruzó de brazos.

-Deja de actuar así-lo reprendió.

-Seto, yo también estaba preocupado por ti-lo abrazó y lo observo con sus grandes y felinos ojos verdes-Pero parece que era algo unilateral-.

-Se que estas perfectamente, no había ni hay razones para preocuparme-lo apartó y avanzó hacia el automóvil-Vamos-.

-¿No me extrañaste?-le preguntó mientras subían-Solo nos vimos una vez desde que despertaste-.

Kaiba no le contesto y con eso era más que suficiente, la conversación había terminado.

Shen no podía evitar sentirse molesto y celoso, Seto seguía siendo lo más importante para él. Eso nunca cambiaria, incluso aunque llegara a amar a otro, Seto siempre seria su prioridad, pero parecía que de repente ya no tenía ningún interés en él. Shen temía ser desplazado.

-Ya llegamos-el auto se detuvo bruscamente-Ve con tu novio-apretaba el volante, al punto de poner blancos sus nudillos.

-Shen…-.

-¿Vas a bajarte de una vez?-temblaba.

-Vete a casa y tranquilízate-Seto se bajo del auto y cerro la puerta con fuerza, yendo directo a casa del moreno.

Shen le obedeció, incapaz de ignorar sus órdenes. Lo sabia bien, era el animal amaestrado de Seto.

-Seto-el joven de ojos amatista corrió hacia él en cuanto lo vio entrar por aquella puerta-Siento no haber ido por ti, estaba preparando algo-.

-¿Qué tipo de algo?-le dedicó una sonrisa entusiasta, a la vez que le rodeaba la cintura con un brazo y le tomaba del mentón con su mano libre.

-Bueno, hay que recuperar el tiempo perdido-hacia pequeños círculos con su dedo en el pecho ajeno-Si quieres-.

-Claro que quiero-lo besó ansiosamente.

Los días siguientes transcurrieron tranquilos y rutinarios, Seto se puso al día con su trabajo, eso ocupaba la mayor parte de su tiempo.

Atem también se dedicaba a hacer su parte en la empresa y Shen se mantenía eficiente como siempre, aunque algo distante.

Quizás estaba siendo paranoico, pensaba de vez en cuando, pero le bastaba ver la mirada que le dirigía Seto para saber que algo era diferente entre ellos.

Cuando sus tareas no lo mantenían ocupado, gastaba su tiempo libre en conversar con Marik. La distancia y la comunicación a través de simples letras le ofrecía cierta libertad, podía serle sincero sin que Marik pudiese ver como su carácter se quebraba de a ratos.

"SHEN: El posiblemente quiere que me aleje.

MARIK: No digas eso D: por lo que me has contado, parece que te quiere :3"

El pelinegro soltó una risita, Marik usaba demasiado emoticones.

"SHEN: Lo conozco bien, no creo que me eche a la calle, pero sin duda quiere que me desligue de él, posiblemente si me fuera por mi propia voluntad, no me lo impediría.

MARIK: Ya veo, es tan frio D: ¿Has hablado con él? Porque por ahora son solo conjeturas ¿No? :/.

SHEN: Si, tienes razón, son conjeturas, y no, no e hablado directamente con él, ni lo hare.

MARIK: ¿Por qué no? ¬3¬ "

Shen dudo unos momentos, pero siguió escribiendo.

"SHEN: Pues porque seguramente me pondría a llorar, me dan miedo las respuestas que pueda tener para mi.

MARIK: ¿Aun lo quieres? T_T.

SHEN: Nunca dejare de quererlo, pero tu me gusta mas 3

MARIK: No te entiendo ¬_¬

SHEN: Como decirlo, lo ame mucho, pero eso es el pasado, ya no son sentimientos románticos, pero nunca dejare de quererle, lo admiro y le debo demasiado… Además, no estoy ciego XD.

MARIK: ¬_¬"

Shen rió con fuerza, Marik era algo infantil, pero eso le gustaba, era un gran contraste sobre la seria personalidad de Seto.

"SHEN: Tu me gustas mas y que estés lejos es una tortura, me siento solo, y que él me trate así no mejora las cosas.

MARIK: Entiendo U_U…Shen, me gustaría hablar contigo en persona.

SHEN: Pues ven :3

MARIK: Eso hare 3

SHEN: ¿De verdad? :D

MARIK: Sip :3 de hecho, tomare el vuelo mañana"

El corazón de Shen dio un vuelco, se sentía ridículamente feliz.

"SHEN: Iré por ti al aeropuerto.

MARIK: Gracias, ya me tengo que ir, nos vemos 3

SHEN: Nos vemos 3"

Cuando Seto vio salir a Shen de su cuarto con una amplia sonrisa en el rostro, suspiro, aliviado.

Odiaba tener que ser cruel con él, ciertamente nunca dejaría de darle su apoyo, nunca lo dejaría en la calle, pero necesitaba, los tres necesitaban, que Shen hiciera su propia vida. Lo quería mucho, lo hacia por su bien, pero también lo hacia para poder tener una convivencia feliz con Atem, quien era ahora su pareja. Sabía que el pasado de Shen como su amante terminaría dándole problemas tarde o temprano.

Quizás estaba siendo algo brusco, pero había tenido mucho tiempo para reflexionar sobre ello en el hospital. Era mejor hacerlo rápido. Sin embargo, temía que el pelinegro terminara odiándolo.

El aeropuerto, como siempre, estaba a rebosar de gente, de bullicio y pasos apresurados. La gente iba y venia con su equipaje, algunos lucían agotados, otros malhumorados y unos pocos realmente felices. Podían verse también, despedidas y recibimientos, algunos mas efusivos que otros.

Marik sentía que se le iban a romper las costillas, Shen lo abrazaba con tanta fuerza, no entendía de donde la sacaba.

-Marik, realmente estas aquí-.

-No…respiro-jadeó y Shen lo soltó por fin.

-Lo siento-rió nerviosamente-Me alegra verte-.

-También me alegra verte-se frotaba los costados-¿Vamos?-.

-Claro, debes querer descansar-le ofreció su mano.

-Ciertamente-Marik aceptó aquella pálida mano y avanzaron juntos.

-No es tu primera vez en Japón ¿Cierto?-sonrió.

-No, pero la última vez no pude disfrutarlo-.

-¿Por qué?-ladeó la cabeza.

-Seria demasiado largo y complicado de explicar-.

-Hn-suspiro ¿Por qué todos le decían eso?-Entiendo-.

Marik estaba seguro de que Shen no sabía nada de esos asuntos, así que era realmente difícil darle explicaciones.

-Necesito una buena siesta-bostezó.

-Intenta no dormirte en el camino-rió, abriéndole la puerta del auto-Hay un lindo paisaje en el camino-.

El viaje fue silencioso, se notaba que Marik estaba cansado.

Al llegar a la mansión, Shen lo guio directamente a su habitación.

-¿Seguro que no hay problema si me quedo?-miraba todo con ligera curiosidad.

-Si-asintió-Tu nos hospedaste, así que no hay problema-.

-Perfecto entonces-se sentó en la cama, haciéndola rebotar un poco-Salgamos más tarde-.

-Con gusto-le robó un beso y salió de ahí, para dejarle descansar.

Marik miró el sitio vacío unos momentos, se sentía cautivado por el pelinegro, pero no podía evitar también sentirse inseguro ¿Realmente le gustaba a Shen? ¿O solo era un reemplazo de Kaiba?