The contract

(El contrato)

Escrito por: Lady Miya

Traducido por: Mi.

Esta es una traducción autorizada del fanfiction "The contract"Escrito por "Lady Miya"Todos los derechos a ella y a JK.

Nota de autora:Habrá bastante sexo y torturas. Este es un Hermione/Voldemort, pero habrá interacción de algunas otras parejas, aunque no será muy relevante (SS/OC, RL/?, HP/GW).

Este es un fic oscuro. Siempre habrá alguien que no estará contento. Sí te gustan las historias felices, esta no es para ti.

Nota mía: Perdón la tardanza. Me merezco todo su desprecio. ¡Saludos! Espero disfruten del capítulo.


Capítulo 12

Cuando Hermione despertó descubrió que estaba acostada en su cama. Se volteó lentamente y vio a su esposo sentado en el sofá leyendo un libro. Hermione tomó aire y vio como él le sonreía. ¿Por qué se veía tan aliviado?

"Despertaste" Susurró. Se acercó a ella y puso la palma de su mano en la pálida frente de su esposa "Y ya no tienes fiebre, ¿Puedes hablar?

Hermione se aclaró la garganta y abrió la boca "Claro que puedo"

"Excelente. Me asustaste mucho, por lo visto tú y el bebé son mucho más fuertes de lo que yo creía" Dijo mientras acariciaba le acariciaba el estomago.

Hermione frunció el ceño ¿Por qué se estaba comportando tan amable?

"¿Qué pasó?" Le preguntó.

Las manos del Lord se posaron en las mejillas de Hermione y comenzó a acariciarlas "Tocaste un libro de artes oscuras. Uno muy peligroso. Estuviste a punto de morir de no ser por la señorita Radcliff. Llevas casi un día inconsciente. Me preocupe mucho cuando te dio esa fiebre, supongo que es comprensible…"

"¿Por qué?"

Él le sonrió y volvió a responder amablemente "Pues, siempre hay complicaciones cuando alguien en herido con algún tipo de magia oscura, tú sin embargo, tuviste suerte" Le dijo mientras le levantaba su mano izquierda y se la mostraba "Una vez que la maldición toca el cuerpo de una persona ya no hay casi nada que hacer para salvarla. Espero que no te acerques a libros de magia oscura" Le dijo mientras le besaba la mejilla.

Hermione miró su mano. Se veía perfectamente normal… excepto que el dedo del medio ya no estaba.


Hermione intentó convencerse que no tener un dedo no era para nada importante, que no había posibilidad alguna que este volviese a crecer.

Sin embargo, durante los días que siguieron su recuperación, se encontraba mirando sin expresión alguna su dedo. Se veía bastante fea su mano. Ginny lloró cuando se enteró. Hermione no. Ella solamente trataba de no pensar en eso.

A mediados de diciembre, Voldemort que ya estaba aburrido de ver como su esposa se miraba la mano en vez de leer, encantó la mano de Hermione para que se viese como si tuviese todos sus dedos. La chica no sentía nada en su mano, sin embargo tener un dedo falso la ayudó a concentrarse nuevamente en su trabajo.

La expedición en la biblioteca Sueca fue todo un éxito. Cada vez que miraba una parte de la biblioteca de Voldemort, Hermione encontraba un nuevo libro que leer. Su esposo había sacado todos los libros que fueran de mortal peligro, pero aún así la chica no se atrevía a tocarlos con sus manos. Antes de comenzar a leer un nuevo tomo, los tocaba con una pluma.

El libro que encontró más interesante fue uno escrito por el nieto de Helga Hufflepuff. En este encontró muchas cosas que no sabía de la famosa fundadora del colegio. Incuso encontró información de la copa. Helga la usaba para crear más comida y así poder alimentar a todos los alumnos. Otra de las funciones de la copa era la de sanar, en esa época las reglas a los estudiantes no eran tan severas y estos terminaban heridos por cualquier cosa, gracias a Helga y a la copa la mayoría de los alumnos heridos pudo sobrevivir.


Una noche antes de navidad, Hermione estaba sentada frente al fuego leyendo. Cambió de página y quedó absorta en la lectura.

Mi abuela solía contarme muchas cosas de sus amigos; Godric, Rowena y Salazar. Mi madre me contó que mi abuela fue la única que lloró al enterarse del abandono de Salazar, ella era así, quería a todos. Por eso no me sorprendió el encontrarlo un día en nuestra casa exigiendo hablar con ella. Mi abuela que ya no era la joven mujer de antes, no fue capaz de levantarse de la cama. El señor Slytherin entró a la habitación de ella y ahí discutieron acerca del cáliz mágico de esta. Él la acusó de esconderlo. Mi querida abuela respondió que lo había escondido para salvarlo, que la inmortalidad era una maldición, no algo agradable. Él simplemente se burló de ella y le exigió el cáliz. Helga solamente le sonrió tristemente y le contó la verdad de la copa, que ella se la había regalado a mi hermana Marión para que ella pudiese ayudar a los indefensos Muggles de la ciudad. Al escuchar eso, Salazar salió enojado de la casa. Segundos más tarde, tomé mi caballo y me dirigí al bosque de Sherwood a advertirle a mi hermana. Afortunadamente, Salazar nunca la encontró.

Hermione cerró el libro. Así que la copa de la vida había estado en Inglaterra. Pero, ¿Qué pasó con la copa cuando murió Marión? ¿Y cuál era la relación de esta copa con la de los muertos? Claramente Slytherin pensaba que la copa le concedería la vida eterna. Con razón Voldemort creía lo mismo. Al menos sabía que las copas existían.

Ahora venía lo más difícil, encontrar en dónde estaban las copas en este momento. Uno de los libros decía que la copa estaba en tierras Nórdicas, lo que podía significar Britania o Escandinavia. Sur América también era una de las opciones, pero ese lugar también era bastante grande. ¿En dónde buscar? Estar en esa situación la hizo recordar la intensa búsqueda que tuvo con los chicos de Nicolás Flamel.

Con un poco de dificultad, se puso de pie. Su estomago estaba bastante más grande, ya que estaba en su sexto mes de embarazo. Respiró y los nervios la invadieron, ¿Qué haría al momento de ver a todos sus amigos en navidad? Ginny aún no se acostumbraba al verla embarazada. Si a ella le molestaba, ¿Cómo lo tomarían los otros? ¡Ni si quiera ella sabía que era lo que sentía por ese bebé! A veces lo sentía patear, pero aún no sentía que fuese real. Era como un sueño.

Lentamente se acercó a la chimenea y con una llama verde apareció en la habitación. Voldemort ya estaba ahí. Hermione se sorprendió al verlo tan tranquilo sentado ahí, hace casi tres días que no se aparecía por la casa, la chica asumió que estaba en una misión secreta o algo así.

"Hola" Le dijo su esposo mientras ella se acercaba a la cama.

Hermione levantó la mirada y se asustó un poco, Voldemort se veía contento y cansado.

"Por lo visto todo salió de acorde tus planes" Susurró la castaña con un sentimiento raro en su estomago. Si las cosas salieron como él quería y estaba contento eso significaba que alguien había muerto"

"Oh, sí" Contestó con una sonrisa torcida.

Hermione comenzó a masajear su adolorida espalda mientras se sentaba en la cama. No había notado lo mucho que le dolía la espalda. Uno de los tantos cambios que el embarazo le produjo. Otro fue el aumento de sus ganas sexuales. Voldemort no se había acercado a ella de esa manera desde Halloween y Hermione poco a poco estaba juntando el coraje suficiente para pedírselo… Pero no esa noche. Él estaba cansado.

"¿Cómo estás?" Le preguntó su esposo.

Esa era otra de las cosas que habían cambiado desde el accidente, ya no discutían tanto, Hermione estaba segura que si ambos pudiesen acabarían con la vida del otro. Sin embargo habían llegado a un acuerdo silencioso de paz. No hablaban mucho, y si lo hacían era primordialmente para saber más de las copas y de libros. Hermione notó que no tenía en realidad razones para pelear con él, lo único que tenía que hacer era mantener el silencio, esperan que naciese su hijo e intentar dar más información a Snape.

"Mi espalda y mis pies duelen demasiado" Contestó Hermione mientras intentaba masajear su cuello, sin resultado alguno. "¿No crees que debería visitar a un sanador? ¿Para ver que todo esté bien con el bebé?"

"¿Por qué no?" Respondió el Lord mientras comenzaba a masajear la espalda de su esposa "Contraté a una sanadora para mis mortífagos hace unas semanas atrás. Hablaré con ella para que te vea."

"Gracias" Susurró Hermione mientras cerraba sus ojos "Wow, esa misión si que debe haber sido buena"

"Lo fue, ¿Aún quieres pasar la navidad en la casa de tu amiga?"

"Sí, ¿Por qué?" Preguntó aún con sus ojos cerrados.

"Por nada. Pero tomaré muchas medidas de seguridad contigo, no quiero que te hagan daño. Este es un relicario que servirá de traslador y tiene hechizos de protección."

"¿A quién mataste?" Le preguntó Hermione cuándo lo sintió acercarse más a ella y poner sus manos en su gran barriga.

"A nadie, pero ya sabes, los de la orden no me quieren mucho" Le besó el cuello y ahí Hermione supo que él había hecho algo que a ella no le gustaría para nada. "¿Te gustó el libro que te dejé?"

"Si, era bastante interesante. Ya sé que las copas existen, ahora solo tenemos que buscarlas" Dijo mientras se tapaba las piernas con el cobertor "Sin embargo, no tengo la menor idea de dónde comenzar dicha búsqueda. Y ya que no sé que es lo que harás cuando las encuentres… Tú sabes que no quiero ayudarte"

"Eres demasiado curiosa para no ayudarme" Respondió con una sonrisa, Voldemort. "Además, podría obligarte a hacerlo"

Hermione suspiró "Lo sé"

"Así que no te sientas culpable"

"Aunque parezca raro, no me siento así" Le confesó con un pequeño sonrojo. La verdad era que no se sentía culpable porque esperaba que Dumbledore encontrase las copas antes que ellos. No se sentía culpable desde que habló con Snape.

"Esa en mi chica" Murmuró el Lord.

"No soy tu chica" Le recordó Hermione.

El solo movió su mano derecha e hizo que las luces se apagasen. Luego le acarició el estomago.

"Si tu lo dices" Sonrió.

Hermione suspiró y se quedó dormida.


La mañana de víspera de navidad, Hermione despertó con una sensación rara en el estomago, estaba nerviosa.

No sabía porque, pero nunca le había gustado la víspera de navidad. La navidad sí, siempre era entretenida porque tenía regalos nuevos con los que jugar, sin embargo la espera de la navidad era algo un poco… desagradable. Hermione no tenía primos ni hermanos, así que hasta los diez años pasó esas fechas sola en la casa de su abuela. Y esa mujer era tenebrosa. La comida que les daba era mala y el olor de la casa no era el más agradable, olía como si alguien hubiese muerto ahí.

La abuela de Hermione era un tanto amargada, había perdido a su marido en la segunda guerra mundial y cada vez que podía lanzaba insultos hacia los alemanes. Cuando Hermione creció, notó que la amargura de su abuela solo era una coraza en la que escondía la tristeza y la soledad que sentía desde que su esposo había sido quitado violentamente de sus brazos.

Cuando Hermione cumplió los diez, su abuela murió y sus padres optaron por pasar la navidad en casa de un tío de su padre. Este tenía tres hijos que por su parte tenían hijos también. Y Hermione siendo la chica que era fue excluida del grupo de primos. Estos la creían rara y no la invitaban a jugar con ella. Un día, uno de los adultos notó eso y obligó a los niños a jugar con ella, como ya lo esperaba, todo salió mal. Ellos hacían trampa e inventaban reglas estúpidas para que ella perdiese. Aburrida se dirigió a la biblioteca y tomó un libro de autos. No era divertido, pero era mucho mejor que jugar con sus primos.

Hicieron eso dos años, pero cuando Hermione recibió su carta de aceptación de Hogwarts, sus padres decidieron pasar la navidad en casa. Hermione intentó explicarle a sus padres todo el verano lo que era la magia, pero ellos no entendían nada. Esa navidad fue extraña e incómoda. Las únicas navidades en las que ella se había divertido de verdad era en las que pasaba en la madriguera o en Hogwarts. Ahí podía estar con sus amigos, que la entendían mejor que sus padres.

Esta navidad se reencontraría con sus amigos, sin embargo, algo le decía que no lo pasaría tan bien como antes.

"¿En qué piensas?" Le preguntó Voldemort interrumpiendo sus tristes pensamientos.

Estaban desayunando. O más bien, él estaba desayunando; ella solo estaba jugando con la comida.

"En mis padres" Murmuró.

"Oh"

Ella levantó la Mirada "¿Oh?"

El frunció el ceño "Nunca se me ocurrió que tuvieses… ya sabes, padres. Acabo de notarlo. En realidad eres joven"

Ella lo miró sorprendida "¿Qué quieres decir con que nunca se te había ocurrido? ¡Tú y tus mortífagos los asesinaron!"

Voldemort abrió los ojos sorprendido "¿Asesinados? ¿Por qué?"

"Pues, porque soy una sangre sucia, amiga de Harry Potter ¿Quién más se los podría haber llevado?"

"Espera un segundo, ¿Me estás acusando de haber asesinado a tus padres, pero dices que alguien se los llevó?"

"Nunca encontramos sus cuerpos" Susurró Hermione apenada "Simplemente asumí que tú o algún mortífago había acabado con ellos"

El se mantuvo en silencio por unos segundos. "Entiendo porque me culpas, ¿Cuándo desaparecieron?"

"Hace casi tres años atrás" Respondió Hermione.

"Hmmm" Murmuró Voldemort mientras se levantaba de la silla "Estoy más que seguro que no tengo nada que ver con esto. Pero lo averiguaré. Mantenemos una lista de la gente importante a quien asesinamos"

"¿Por qué serían importantes?" Le preguntó confundida Hermione.

"Porque son tus padres, y tu eres la mejor amiga de Harry Potter" Respondió con una sonrisa.

Hermione no podía creer lo que estaba escuchando. Ella aún no aceptaba la muerte de sus padres, pero sabía que no los volvería a ver y ahora Voldemort le decía que él no tenía nada que ver con la desaparición de ellos. Entonces, ¿Quién se los llevó? ¿Por qué se los llevaron? No había notado que estaba murmurando esas preguntas hasta que su esposo se las respondió.

"Pues, los mortífagos no son las únicas personas que matan gente. Los Muggles son bastante buenos en eso también"

"¿Pero quién querría hacerle daño a mis padres? ¡Solo eran dentistas!" Respondió Hermione mientras se ponía de pie.

"Yo me encargaré de eso" Le respondió Voldemort "Ahora, termina tu desayuno"

Hermione miró la mesa, ahí estaba su desayuno intacto "No tengo hambre"

"La tendrás más tarde" Le respondió mientras la tomaba de la mano y la sentaba nuevamente en la silla "Y cuando te de hambre estarás en casa de los Weasleys y no quiero que ellos crean que te trato mal."

Ella lo miro divertida "¿Por qué? No me tratas bien."

Voldemort respondió con el ceño fruncido "Si lo hago. Si no estarías en las mazmorras"

"Y, ¿Por qué no lo haces?"

"Porque a pesar de los que todos creen, puedo ser amable"

"Así que haces todo esto por propaganda. ¿No quieres que ellos crean que me cambie de bando?"

"¿Por qué haría eso?" Preguntó y Hermione notó que no lo había negado.

"Solo escuche a algunas personas decir que me había casado contigo y te daba información de Harry y de la orden"

El se burló.

"¿No le has contado a nadie sobre el contrato?" Preguntó la chica.

"Le he dicho a… algunos mortífagos. A los que están tratando romper el contrato. No tengo porqué decirle a todos."

"Entonces, ¿Los rumores de mi son solo especulaciones?"

"Siempre habrán rumores." Le respondió mientras iba al baño.

Hermione solo lo miró abandonar la sala. No había negado los rumores, sin embargo ella sabía que a la gente le gustaba inventar cosas. Suspiró y continuó con su desayuno. Logró comer todo antes que llegase Voldemort.

"El relicario te protegerá de maldiciones, también te traerá a mi lado si es que alguien intenta hacerte daño. La palabra clave es 'Skolts'."

"¿Skolts?" Le preguntó mientras observaba el relicario. No se veía para nada poderoso. Era una pequeña esmeralda con forma de gota.

"Es una pequeña isla al norte de Finlandia. Tenía que escoger el nombre de algo que no hablases mucho. Si no hay percance alguno, el traslador te traerá aquí a media noche" Se alejó un poco de ella y la miró "¿Qué usarás?"

Hermione encogió los hombros "Algún vestido, no lo sé."

Voldemort no contestó. Se acercó al ropero y sacó un vestido rojo "Ponte esto."

Hermione se puso el vestido lentamente, su esposo la ayudo "¿Puedo usar ropa interior?"

El sonrió "Pensé que te habías acostumbrado a no usarlos"

"Si… pero, habrá otros hombres en esa casa y no queremos que alguno se tiente conmigo, ¿Cierto?"

El solo arqueó una ceja "Mala."

Hermione solo le sonrió. Había aprendido varias cosas sobre él desde que se habían casado. Y tal y como ella lo había planeado, su esposo llegó con ropa interior para ella. El único problema es que era pequeña.

"Que bueno que tu vestido es largo, querida" Respondió burlescamente.

Hermione le mostró la lengua y él lo tomó como una invitación a besarla. Claro, ella no se opuso. La boca de Voldemort comenzó a bajar por el cuello de la chica. Hermione gimió cuando lo sintió prestarle interés a una parte especifica de su cuello, le tomó un par de segundos notar que era lo que estaba haciendo. Sin muchas ganas lo alejó de ella.

Voldemort sonrió "Ahora sí que no podrán decir que te trato mal."

Hermione se tocó la marca en su cuello y gruñó "Eres malo"

"Así te gusta"

"Estoy embarazada, me gusta comer ensaladas de pepinillos con mostaza" Le contestó con una sonrisa.

El arqueó una ceja "¿De verdad?"

"¿No te habías dado cuenta?"

"No."

Hermione solo rodó los ojos. Menos mal que no pasaban mucho tiempo juntos, si no, se volverían locos.

"Ve a buscar a tu amiga" Le dijo el Lord "Hice otro traslador que las dejará en la casa de ella"

Hermione estaba a punto de ir a la habitación de Ginny cuando recordó a sus padres "¡Espera! ¿Cómo se que no me ocultarás información relacionada con mis padres?"

El suspiró "¿Por qué lo haría? Si es que uno de mis mortífago los asesino lo peor que podrías hacer es no hablarme. Que sería maravilloso, créeme"

La chica negó con la cabeza y se dirigió a la habitación de su amiga pelirroja. La niña estaña nerviosa.

"¿Estás lista?" Le preguntó.

Ginny levantó la mirada "¿Qué pasa si no me quieren de vuelta?"

"Claro que te querrán" Le aseguró Hermione, lo que le preocupaba a la castaña era que no la quisiesen a ella. "Vamos, mi esposo nos preparó un traslador"

Ginny asintió y tomó la mano de Hermione. Antes de comenzar a caminar, la pelirroja se miró los pies y volvió a mirar a su amiga. Hermione trató de ser paciente con ella, era claro que la menor de los Weasley había pasado por mucho, pero ¿Por qué tenía que lucir tan asustada? Hermione tomó aire. Las hormonas del embarazo la tenían irritable.

Voldemort le pasó el traslador. Hermione se aseguró que la pelirroja lo tocase y cerró los ojos, a los segundos más tarde estaba en tierra firme. Soltó una maldición al sentir la nieve en su espalda. Cuando se puso de pie notó que no estaba mojada, por lo visto su querido esposo había puesto hechizos en el vestido. Que considerado. Se preguntaba el por qué. Ella conocía bien a Voldemort y sabía que no hacia cosa sin una segunda intención. Mientras Ginny comenzaba a avanzar a su casa, Hermione se preguntaba cuál era el plan que Voldemort tenía bajo la manga.


Lunatica Black: ¡Hola! Muchas gracias por leer y comentar, espero te gusten los capítulos que vienen. ¡Saludos!

lecaosma: Jajaja, algo tiene Voldemort que hace que nos agrade, y pues sí. Hermione no es la mujer más afortunada del mundo. Muchas gracias por leer y comentar ¡Saludos!

FabiJC Nix: Pues muchas gracias por leer, comentar y tus halagos. Hago lo mejor que puedo ¡Saludos!

PrincessPanchali: Lamento mucho la demora de actualización, en realidad no tengo justificación solo mi pereza. Lo sé, me merezco lo peor =) Pero ya actualice. ¡Saludos! Y muchas gracias por leer y comentar.

Gladys: Gracias por leer y comentar, pues lamento haber tardado tanto en actualizar, espero te guste el capítulo ¡Saludos!

Lady Luna Andrews: Sí, cada vez se llevan mejor. Hay que esperar solamente, ¡Muchas gracias por leer y comentar! Saludos.

Yuuki Kuchiki: Pues, ya pasó. Muchas gracias por leer y comentar, espero sigas disfrutando de los capítulos. ¡Saludos!

Athena: Pues, ya perdió su dedo. Y el hechizo no le hará trastornos de personalidad, si otras cosas más adelante ¡Saludos y muchas gracias por leer y comentar!

dulce-maldad: Ajajaj si puedes, creo que todas sentimos eso por él, aunque hay que tener en cuenta que Voldemort no hace cosas sin esperar nada a cambio =) ¡Muchas gracias por leer y comentar! Saludos.

Smithback: Ajajaj por cierto me pasé por el fic que me recomendaste y está muy interesante, Muchas gracias por eso. Aps y también gracias por leer y comentar ¡Saludos!

Amia Snape: Jajaja pues, fumó de la buena. Max tendrá un papel importante más adelante, por ahora es solo la relación de Voldemort y Hermione con la copa. ¡Saludos y Muchas gracias por leer y comentar!