Tic, tac.

Tic, tac.

Tic, tac.

El sonido repetitivo del redondo reloj de pared que se infiltra en los rincones más profundos de su cerebro, es una absoluta tortura para sus oídos.

Tic, tac.

Tic, tac.

¿A nadie más le fastidia ese ruidito infernal aparte de a él como para molestarse en, no sé, destruirlo? Hace parecer eterno el lapso de espera, y solo empeora su actual estado nervioso. Eso, considerando que es imposible, claro.

Tic, tac.

Tic, tac.

Pasa sus manos sobre su cansado rostro, en un inútil intento de relajarse.

Ese aparato del infierno está resquebrajando lenta y dolorosamente su equilibrio emocional. Aquel tic tac del reloj es un simple recordatorio de que, en efecto, la continuidad del tiempo sigue en marcha, siendo su mente inmune a ese hecho.

Necesita dormir. Probablemente es uno de los efectos de la falta de sueño; y el sueño es algo inconciliable si no cuenta con la certeza de que nada malo sucederá.

'Todo va a salir bien' se recuerda.

Una frase demasiado utilizada, y no precisamente conocida por ser un método 'infalible' para asegurarte una sobrehumana protección de lo que estaba por venir.

Él lo sabe, por experiencia.

Fue lo último que le dijo a su hermano antes de que sus padres fallecieran.

Tic, tac.

El delicioso aroma a café recién hecho lo despierta de su trance. A juzgar por aquel olor tan reconfortante, no es de esa clase de cafés que ofrecen los centros de salud u hospitales, los que se reducen a un asqueroso líquido barato color café oscuro. Claro que no.

-Hola, cariño.- la curva de una sonrisa se forma en sus labios.

Definitivamente ninguno de ellos huele tan exquisito como un buen expreso casero de la tía Cass.

-Hola.-se limita a decir. El tono somnoliento hace evidente la ausencia de energía.

La mujer toma asiento a su lado. En sus manos carga la codiciada bebida junto a una modesta bolsita de papel.

-Supuse que estabas cansado… Y te traje algo del café. Es tu favorito.

El pelinegro acepta con suavidad el envase cilíndrico, y le da un sorbo al líquido caliente. Que tu tía tenga dotes culinarias tiene sus beneficios.

Ella mantiene la mirada en su sobrino mayor, y, compresiva, posa una de sus manos en su hombro:

-Perdón por llegar un tarde. Mi dispositivo móvil ha estado fallando últimamente, y recibí recién tu mensaje. Ya sabes, la tecnología no es lo mío.

Asiente; no había mucho que decir al respecto.

Al abrir la bolsita de papel, encuentra unas galletitas de chocolate en su interior recién horneadas.

Por más que ama esos aperitivos, por el momento no tiene mucho apetito que digamos.

-Ten.-le pasa el botín a otra persona a su lado, quien es su propio hermano.- Lo necesitas más que yo, considerando que estás hasta los huesos.

El susodicho, que se encuentra sentado de cabeza –Dios sabrá porqué-, se incorpora rápidamente y abraza el paquete en codicia.

-He estado aquí desde las ocho de la mañana, y la comida de la cafetería es indigerible. No quiero fingir ser modesto, así que lo aceptaré.-Hiro sí está hambriento.

-De todas maneras en ningún momento has querido aparentar serlo, señor 'el gran rey de las peleas robóticas' Si nosotros nos hundimos, te hundes con nosotros.-puntualiza GoGo al mismo tiempo que hojea aburrida una revista del mostrador. Voltea de reojo a su izquierda, y frunce el ceño.- Eh, ¿qué se supone que estás haciendo, vagabundo?

Fred estaba absorto frente a una gran pecera, contemplando maravillado los pececillos de colores.

-Analizando la vida marina, por supuesto.- el tono que emplea hace parecerlo lo más obvio del mundo. Agarra un bolígrafo, y garabatea un apunte en una libreta de notas.- Tal como van los resultados de los experimentos, llegue a la conclusión de que estos peces no pueden sobrevivir fuera del agua, a diferencia de los de aquel laboratorio radiactivo que se transformaban en criminales según el ejemplar del cómic…

-Fred, nada de lo que dices tiene sentido. Y más vale que no hayas sacado a un pobre pez de pecera, o si no yo…- empieza el afroamericano algo irritado, pero deja la frase al aire al ver como la pelinegra pasa frente a él y se hace un espacio al lado del rubio, ambos observando el cardumen nadando alrededor del pequeño acuario.

-¿A quién queremos engañar, Wasabi? Esto es mucho más entretenido que ver modelos con ropa aburrida y costosa.

-Mira.-Fred le pide a su acompañante acercarse a un pez beta quien mueve sus aletas alegremente- A esta le puse GoGo, ya que si toco con mi dedo el vidrio cerca de él, se aleja lo más posible de mí. Como tú.

Ella trata de ignorar el último comentario, no está de humor para alterarse. Dirige su mirada hacia otro pez de franjas color naranjas y blancas, y anuncia:

- Este se va a llamar Bartolomé.

Continúan en nombrar a los demás, mientras que el amante de los cómics inventa historias con demasiada imaginación. Al poco rato Hiro y Wasabi se les une. Incluso la tía Cass se acerca a curiosear en cierto punto.

Tic, tac,

Tic, tac.

Sin embargo, el joven de la gorra de los Ninjas de San Fransokio permanece fijo en su asiento, con la mirada impasible al vacío.

Le gustaría distraerse un rato, relajarse un poco después de tanta tensión; pero una cuerda invisible que lo mantiene encadenado se opone en dejarlo ir.

Es prisionero de su propio subconsciente.

Tic… Tac…

El sonido del reloj está desfigurándose…

…Avanzando a un ritmo cada vez más lento… y…

… Pausado…

Los segundos se convierten en minutos…

Los minutos se convierten en horas…

Y las horas son infinitas.

Tic…

Tac…

En determinado momento, no sabe cuál, se vuelve tan lejano que es inaudible, y, siendo francos, le parece bien. Todo a su alrededor se nubla… las sombras son turbias… los colores transfiguran a diferentes tonos de grises… y… luego…

…Luego…

-Te queremos presentar a alguien.-la silueta de un hombre de rostro borroso parece esbozar una sonrisa.

La habitación tiene las paredes desnudas, y no ve a nadie más que a las dos personas que vagamente reconoce y les da el presentimiento haber estado en aquel lugar con anterioridad.

-¿Dónde está?- pregunta el pequeño niño de apenas cuatro años, desconcertado al no poder ubicarlo.

-Aquí.

Entonces se da cuenta de su error y baja la mirada.

-Encantado de conocerte. Soy Hiro, tu nuevo hermanito menor.- otra voz claramente distorsionada se repite en eco, y pertenece a la señora en frente suyo con un bulto muy familiar en su lecho.

No tarda mucho para que el paquete envuelto sea depositado en el regazo del menor.

-Se siente seguro contigo…- susurra simulando a un lamento.- Cuídalo mucho, ¿sí?

Apenas este asintió, ella sonrió agradecida, y con lágrimas en sus ojos, su imagen fue desvaneciéndose paulatinamente delante de sus ojos, junto a la silueta a su lado.

Finalmente, ambas presencias surrealistas abandonan la habitación, dejándolo sin ningún otro recuerdo al que aferrarse más que aquel inocente individuo que podía llamarle hermano.

T… Tic…

T… Tac…

Tic…

Tac…

Tic… tac,

Tic, tac,

Tic, tac.

Cuando el tedioso ruido regresa, sabe que alguien tuvo que haberlo hecho reaccionar.

-Disculpe…

Levanta la cabeza, y se encuentra con la misma empleada de antes.

-¿Ah?-alcanza a articular.

-Señor, se trata de su… pareja.-la enfermera recordó que aún no la podía llamar esposa.

Un aura de expectativa se ilumina a su alrededor, e involuntariamente, ya está de pie frente a la señorita.

-Supuse que querría ir a visitarla.- ella prefiere no entrar en detalles y dejarlo con el suspenso de la duda.-Acompáñeme.

Al escuchar esas palabras, surge dentro de él un vértigo desconocido, producto de conmoción y nauseas.

¿Cómo diferenciar la realidad que estaba viviendo de una alucinación más debido al cansancio?

Da igual. Opta por simplemente dejarse llevar por el flujo natural de las circunstancias.

El estruendo continuo que hace la suela de los tacones de la mujer por cada paso que da resonando en las estrechas paredes del pasillo le sirve como ayuda en no volver a ensimismarse en sus ensoñaciones.

Conseguir que un puente le crezcan alas y salga volando al occidente sería mucho más fácil que mantener la serenidad.

En ese mismo segundo, frena el paso. Algo anda mal.

Cae en la cuenta de que el golpeteo de los tacones se detuvo.

Su mirada se posa en una puerta pintada de azul, donde supone que detrás de ella estará su prometida.

Una puerta. El último obstáculo por atravesar.

Ahora, lo único que debe hacer es girar la perilla.

Toc, toc.

Cuando entra a la habitación, la madera de la puerta emite un sutil crujido al abrirla. De todas maneras responde en cerrarla tras de sí con cautela.

Le sorprende lo iluminada que esta la habitación, con los tenues rayos del sol escapándose por la cristalera. Le sorprende también que haya vuelto a amanecer; y en un calendario decorado de fotografías de pandas, descubre que había transcurrido un día entero de su vida en la sala de espera.

Voltea a ver a otra dirección, y finalmente, la encuentra.

Está ella reposando en la cama, inmóvil bajo la luz blanca, observando pacíficamente el paisaje que se podía admirar desde la ventana.

Es notorio lo muy cansada que se siente… mucho más que él, seguramente. Y aun con el pelo desaliñado y unas casi invisible ojeras debajo de sus ojos, le sigue siendo igual de hermosa.

Los dos cruzan miradas; ella sonríe débilmente. Tadashi le devuelve el gesto, con una pizca de nerviosismo.

En ocasiones, no son necesarias las palabras para expresar un mar de emociones.

La rubia baja la cabeza, sin borrar la dulce sonrisa de su rostro. Sigue la ruta a la que se dirige su vista, y al final del camino… su corazón casi se detiene.

Envuelto en una pequeña manta azul con dibujos de estrellas sonrientes, un pequeño bebé, no mayor que un osito de felpa, toma una profunda siesta en el regazo de su madre.

Permanece congelado. Le cuesta respirar, y sus músculos no responden en moverse. En su interior solo existe un cosquilleo feroz revolverle el estómago, junto a un sudor frío recorrerle la frente.

Está totalmente aterrado.

"Camina. Muévete. Haz algo" se exige a sí mismo.

Porque después de tantas situaciones que tuvieron que enfrentar a lo largo del año- al grado que una de ellas expuso descaradamente sus vidas a un alto riesgo-, es absurdo tener que acobardarse ahora y dar vuelta atrás.

Traga saliva, y temblando, se acerca a sentarse a un costado de la cama. Observa.

Es conmovedora la manera en la que Honey Lemon contempla maravillada a la pequeña criatura, rebosante de amor y cariño. Ve iluminarse en sus ojos vidriosos una chispa de inmensa alegría, como si toda la felicidad del mundo se redujera a una cosita tan diminuta… que enternece por completo su corazón.

El joven pelinegro comprende a lo que se refiere. Con solo mirarlo, aquel inquietante cosquilleo que lo había estado torturando las últimas horas, se convierte, en cuestión de segundos, en una emoción indescriptible, igual que una especie de calor reconfortante que se extiende en todos los rincones de su cuerpo surgiendo desde su pecho, provocando una felicidad inexplicable.

Y siente que aquel peso que cargo sobre sus hombros por tanto tiempo, desaparece.

'Todo va a salir bien'

Era papá. Tenía un hijo. Nada en este mundo puede hacer este día más perfecto de lo que es.

A menos que…

El crujido de la puerta siendo abierta se repite, entrando a la habitación otra enfermera cargando un paquete envuelto en una manta idéntica a la que lleva su hijo, solo que en amarillo, y canturrea:

-Tienen otra visita.

Tadashi alza una ceja confundido. La mujer, con toda la naturalidad del mundo, se le acerca y le muestra al veinteañero lo que lleva en brazos, resultando ser nada más ni nada menos que una pequeña bebita recién nacida.

¿Una bebita?

Pero… …Esto no podría significar otra cosa…

más que….

Todo da vueltas. Las palabras de la empleada es el golpe de gracia para rematar el impacto:

-¿Acaso no estaba enterado, señor? Pues, ¡Felicidades! ¡Es usted padre de mellizos!

Tadashi siente en el instante un cubetazo de agua helada siéndole lanzado en la cara.

¡¿Mellizos?!

Las piernas le flaquean, y teme el momento en el que caiga desmayado.

Su futura esposa, sin saber que decirle, simplemente, exclama nerviosa:

-Ehmm… ¿Sorpresa?

Es difícil asimilar una noticia de esa magnitud, y aun así, la enfermera comete la osadía de entregarle despreocupadamente la melliza al sorprendido padre, y marcharse indiferente de la recámara.

Lo llama un acto de osadía debido a que la trabajadora no le había preguntado si estaba listo para cargarla, y jura que al principio casi la deja caer, pero el abrazo viene natural y consigue erguirse.

Ahora no sólo tenía un hijo, sino también una hija. Quién lo diría.

-Es hermosa… ¿No crees?-susurra Honey, quien suspiraba de vez en vez.

Definitivamente era una niña preciosa.

-S…sí… Es… Perfecta…-La perfección era la única palabra que podía describir cómo eran sus hijos para ellos. Perfectos.

No sabe con exactitud un modo que logre definir cómo se siente; todo está conformado por un remolino de emociones. En un inicio, un sentimiento de euforia lo abarca hasta desbordar; quiere correr, bailar, dar saltos, gritarle al mundo a los siete vientos lo feliz que era…

Mas con solo verlos durmiendo tan pacíficamente su siesta, haciendo pucheros con sus diminutas boquitas, una sensación de calma y tranquilidad toma inmediatamente su lugar; y siente un bienestar nunca antes experimentado.

No importa el por qué o el cuándo. No importa lo que sucede alrededor o fuera de la habitación; el tic tac del reloj parece volver a detenerse, dando pausa al transcurso del tiempo.

Era papá.


No pasan más de un par de minutos para que la puerta de entrada se vuelva abrir de golpe sin antes haber pedido permiso, y acceda al interior todo el grupo de amigos liderados por su único familiar, cuchicheando entre ellos ya que habían hecho la promesa de no hacer tanto ruido.

La tía Cass es la primera en romper esa regla.

-¡Oh por Dios! ¡Oh por Dios!- se acerca rápidamente hacia la bebé envuelta en la mantita amarilla, víctima de una emoción incontenible.- ¡Tengo una sobrinita! ¡Es tan tierna!

Claramente su atención se había posado en Tadashi, igual que los demás.

Hiro se acerca, inseguro y algo incómodo, decidido en conocer a la inocente causante de tantos líos y controversias. No puede evitar padecer cierto recelo hacia su sobrina, quien le había arrebatado la absoluta atención de su hermano, y aparte no pensaba devolvérsela. Sin embargo, cuando se encuentra delante de ella, su mente se torna en blanco.

Sin ideas. Sin saber que sentir. O cómo reaccionar.

Con tantos pensamientos revueltos, pregunta de súbito lo primero que se le ocurre:

-¿Cómo se llama?

La sala se llena de expectación.

-Definitivamente no Hiro, cabeza hueca.- se atreve a decir su hermano, todavía cargando a la nena en brazos.

-No puede ser… ¡No!- exclama, aunque la sonrisa que surca su rostro delataba que lo decía más bien en broma. – Y entonces, ¿cuál es el nombre del otro bebé?

El conjunto de cabezas giran hacia Honey, en sus rostros siéndoles estampados la estupefacción. Estaban tan distraídos en la primera niña que habían visto, que nadie había reparado en el pequeño bulto que llevaba la joven madre.

Hiro toma el asunto a la ligera.

-¿Qué sucede? ¿Acaso fui el único en verlo?

La habitación se sume en un profundo silencio. De nuevo, la tía Cass es quien lo rompe, estrujando cariñosamente a Honey llena de lágrimas de felicidad.

-¡Felicidades a los dos!- ríe al igual que la pobre rubia, un poco aturdida por la abrupta sacudida. La mujer castaña voltea a ver al nene, hablándole con una vocecita graciosa.- ¡Pero sí que eres una lindurita! ¡Idéntico a tu papá! ¿Verdad que sí, chiquitín? ¡Y te quiero mucho, mucho, mucho! ¡A ti y a tu hermanita!

Mientras la mujer colma de besos a sus dos nuevos sobrinos-nietos, los otros adultos jóvenes comienzan a procesar mejor la idea, e igualmente felicitan a los padres.

-Sinceramente fue una gran sorpresa.-admite el moreno, acariciando la mejilla de la nena con uno de sus dedos.

-Nadie aquí se lo esperaba, Wasabi.- rezonga GoGo.

-¡Apuesto a que imitarán nuestros pasos y serán unos grandes superhéroes algún día!-exclama Fred emocionado.

Los dos padres se ven confundidos.

-¿A qué te refieres?

Fred muestra cara de sorprendido, haciendo evidente que se le había escapado algo que se suponía que no debía de decir. Los cuatros chicos evaden contacto visual y se muestran nerviosos.

-¿Superhéroes? Pfff… qué locura, ¿no?- Hiro tamborilea los dedos sobre la mesita de noche.

-Claro, no es como si nosotros lo seamos a sus espaldas para evitar mayores catástrofes tales como el terremoto; por supuesto que no, ni se diga.-divaga Wasabi, exagerando los movimientos de sus manos y riendo en falsedad.

Indudablemente, es tan mal actor al mentir como el prodigio adolescente, y sus respuestas dejan más desorientados a la pareja que antes.

Todos permanecen callados.

-Así que, ¿Cómo dijeron que se llaman los dos pequeñines?- GoGo salvando el día desde tiempos inmemorables.

-A nuestra pequeña, pensamos ponerle Ayami.- murmura Honey. La mayoría parece estar de acuerdo en ello. El adolescente contiene la respiración. - Y al otro bebé… pues… nos gusta el nombre de Aiden.

Hiro fue incapaz de disimular su decepción. La amante de la química, al verlo, sonrió cálidamente.

-Aiden Haruki, en realidad. No es precisamente una palabra que comience con 'Hiro', pero tiene cierta semejanza.

-¿En serio?- la pareja asintió. Él voltea a su sobrino. Debe de admitir que empezaba a agradarle…

Bip, bip.

El reloj de Hiro centellea.

Lo mismo sucede con los relojes de Fred, GoGo y Wasabi.

-Chicos, lo lamento, tenemos que irnos.-se disculpa Fred, y se dirige junto a los otros tres a la salida.

-Se trata de una emergencia.- explica GoGo vagamente.

-¡Nada que ver con salvar a los demás!- miente de nuevo Wasabi.

-¡Prometemos regresar pronto!

Ya fuera de la habitación, se le escucha a GoGo decir:

-Oye, recuerda que tardaremos un par de horas al menos. No hay que decirles tantas mentiras, genio.

La tía Cass se ríe.

-Lo que ellos no saben es que recientemente se publicó en el periódico un curioso artículo con encabezado 'Cinco nuevos misteriosos superhéroes en la ciudad', y describieron a un equipo desconocido equipado de armaduras muy parecidas a las que tu hermano tiene en el garaje. Me pregunto quienes serán…

Los dos sonrieron, felices de que al menos sus amigos hayan encontrado un propósito para seguir con sus vidas rutinarias.

Ellos ya tenían el suyo.

Si pudieran concretar el significado de la palabra felicidad, responderían sin dudar que ha sido materializado en sus propios hijos.

Aiden, tan brillante como el sol.

Ayami, un precioso arcoíris de colores.

La mujer castaña suaviza su expresión y deja caer su mirada en el chico de la gorra de béisbol, para finalmente, enunciar:

-Tus padres estarían muy orgullosos de ti, Tadashi.

Las memorias perdidas inundan el ambiente.

La esencia de los que hubieran sido los abuelos de los mellizos, se vuelve presente.

Seguramente lo estarían.

Y aunque el dolor de su recuerdo intenta entristecerlo, las reconfortantes esperanzas de la puerta abierta a un mejor mañana son más fuertes que eso. Ha aprendido lo que es importante en realidad.

Porque no es cuestión de olvidar, sino de aceptar.

Es hora de dejar atrás del pasado.

Es hora de vivir el presente.

Y tener fe en el futuro.

Esto no es un final…

Es un nuevo comienzo.


A/N: … No estoy llorando, estos son lágrimas de alergia TTnTT (hablo en serio, la humedad es el enemigo de mi nariz :v)

Y no se me ocurre que decir, más que…

…Askljkdalsjldjañldñlaskfñsaklñskfñakdñ. (?)

Estoy en una mezcla de felicidad, tristeza, confusión, euforia, emoción, cansancio, hambre... bueno, lo último es más bien porque no he cenado xP (?)

Iremos primero por la felicidad.

¡Kskjdlskajlsdkjlkdjasljldasjklas! (más letras desordenadas porque aún sigo sin poder expresarme [?]) ¡Akjslkjalkdsalsdkñsdkl! ¡Akjsdlkjaljildjflkfj! :DDD

Ok, ya estuvo, empezaré a hablar bien xD

¡Ahhhhhhh! ¡Finalmente nacieron los pequeños retoños! ¡Nuestros chiquitines creados por el amor fangirl a una pareja ficticia! x333333 (?) Déjenme adivinar; estarán preguntándose…

'… ¿¡MELLIZOS!?'

… Sí, al fin y al cabo fueron mellizos, ya pueden seguir con sus vidas y dormir con la consciencia tranquila :v

Les JURO que no iban a ser dos, las insinuaciones que daba en algunos capítulos era más bien de broma, originalmente solo iba a ser UNA niña (Ayami), incluso seguía con esa idea al terminar de escribir el anterior capítulo, hasta que recordé un comentario de ArimiP.M de hace varios meses, que pedía que fueran gemelos.

La primera vez que lo leí, dije 'Nah, ya de por sí es demasiado estrés con un hijo, imagínense con dos :P' y me mantuve con esa mentalidad por un largo tiempo. A última hora, cuando comencé a teclear las primeras palabras, surgió el '¿Qué pasaría si…?' Resulto que termino convenciéndome la sugerencia y quedo como está ahora xD

Los diseños de los mellizos empiezan a moldearse en garabatos que hago en ocasiones, y tal vez algún día salgan a la luz. ¿Qué piensan ustedes? ¿Sería buena idea?

Ahora sigue la tristeza.

¿Por qué estaría triste?

Por la posibilidad de que este podría ser el final definitivo. (ya sé que decía que era un nuevo comienzo hace poco, pero bueeeeno [?]) Antes de determinar asuntos indeterminados, mencionaré la causa de mi confusión:

¿Ahora qué?

Me he planteado a mí misma varias alternativas, y a mí lo que me interesa es su opinión de cuál sería la mejor opción :D

Opciones.

1. Este es el final. Un largo epílogo que resumiría lo que llegaría a suceder después.

2. Este NO es el final. Continuar de largo con capítulos de lo que sigue, y descontinuar al acabarse las ideas. O empezar una nueva historia desde aquí en otro 'enlace', para quienes estén satisfechos con este final y no quieran fanfics que involucren OC's (Original Character) o cosas por el estilo :v

3. Este es el final. Punto. (Aww :c)

Sí, este es mi fanfic y puedo hacer lo que se me dé la regalada gana (?), pero siempre adoro recibir sugerencias, y este es el momento ideal para determinar a donde deparará el futuro de esta historia :D

Y… ¿Notaron el número de reviews? ¿Sí? ¡Sobrepasamos los 100! x3333

CIEN COMENTARIOS. Creo que me voy a desmayar.

Seguramente la mayoría sabe que esto surgió de una idea absolutamente aleatoria, y ver lo lejos que hemos llegado… y hablo en pronombre de nosotros porque de no ser por ustedes, apuesto que nada de esto se habría vuelto realidad, porque vamos, ni modo que yo misma me comente 100 reviews, esta página no me deja dejar más de uno por capítulo :v (?) Nah, ya en serio, GRACIAS.

Dejando todo este sentimentalismo a un lado que los mantiene aburridos (e.e), mencionaré el significado de los nombres de los mellizos, para que se hagan una idea del por qué los elegí. Al principio nunca se me pasó por la mente elegir nombres japoneses, y me sorprendió tanta disposición de ustedes en mencionar en los comentarios varios de ellos, y me gustaría informarles que AME sus sugerencias, que cada una de ellas fue tomada en cuenta, pero al final desgraciadamente un niño no puede tener más de diez nombres, aunque sería asombroso xP

Aclaro que el nombre del niño es Aiden Haruki y el de la niña es Ayami Kyoko. (este segundo nombre no fue mencionado, pero lo tiene)

Ayami: 'Mar de colores.' Quería significado que no sea el típico 'belleza', 'amor' o cosas por el estilo, ya saben, un toque de originalidad. No es un nombre TAN común, y me pareció hermoso. ;D

Kyoko: 'Flor de albaricoque.' Alguien por ahí me comento meses atrás que le pusiera el nombre 'Kohane' (pequeño retoño, flor), y fan-de-caídos-del-mapa insistía en llamarla Rapunzel (adquirió sus poderes de una flor mágica, ¿no?), así que esto fue lo más parecido que encontré y me gusto. Algo es algo.

Aiden: 'Pequeño fuego/incendio.' Mi intención no había sido ser cruel, se los juro xD Desde hace tiempo me gustaba mucho el nombre, y cuando descubrí su significado, la tentación pudo conmigo (?) Sí no entienden la indirecta, mejor no pregunten xP

Haruki: 'Brillo del sol/Destellos luminosos' …No pensaba llamarlo Hiro, eso sería raro .-. (Solo existe un Hiro en la vida de Tadashi [?]) Su significado también puede ser 'Árbol de primavera'. Debo admitir que me recuerda a mucho al nombre de Haru, un personaje de otro fanfic al que le tengo mucho cariño.

…Meh, tengo sueño :v Necesito azúcar Dx

Baymax originalmente iba a aparecer, mas al concluir el capítulo me percate que su interacción con los pequeños era nula, y no se me ocurría una manera para integrarlo. Posiblemente en otra actualización veamos esa clase de situaciones… si es que llega a haber otra actualización…

…En fin :D

Agradezco a todos quienes comentaron, tales como chibimariana, resplandorrosa626, ArimiP.M, Milagros Montero y a fan-de-caídos-del-mapa, no saben lo mucho que significa para mí x3

Respondo a continuación a los reviews de quienes no tienen una cuenta en esta página, porque también merecen ser reconocidos:

Guest (Skybutterfly314): SJHAKHSKajkJSHDAKHDKJADKakjhskahk Comparto tu misma emoción x3 Yo no quería que lo dejaran pasar, porque, no sé, sería raro describir una escena después :v Demente demencial xD Tadashi a punto de perder la cabeza y Honey con cara de "Meh…No esta tan malo como esperaba c: " (?) Esa recepcionista tenía el sueño de ser una princesa, yo lo sé (?) Tu vecina me daría miedo D: La tía Cass estaba roncando en esos momentos, no te preocupes (?) P.D: Sí soy de México, donde vivo hace mucho calor y se le antoja a uno lanzarse a una alberca :v P.D2: ¿No notaste el hecho de que fuiste el comentario número CIEN? xD Ven para acá y dame un abrazo, eres especial (?) ¡Muchas gracias por leer! Ojalá sea de tu agrado este humilde capítulo de mi cosecha ;3

¡Ahora vamos todos juntos por los 200 reviews! ¿Quién me apoya? \._./ (?) Nah, no creo llegar así de lejos, los quiero x3

¡De ustedes dependerá si nos leemos pronto!

~Tami Tamagochi.