Confía en Interval decían...te traerá el próximo capitulo en un par de días decían...

Nuevamente pido disculpas por el retraso aunque esta vez no negare que fue porque perdí la motivación y quise mandar todo a la papelera de reciclaje. En fin, espero que les guste este capitulo.

Aclaración:Ninguno de los personajes de VOCALOID me pertenecen, ellos son propiedad de Crypton Future Media.


Capítulo 12: Reunión de padres

Los rayos del atardecer comienzan a envolver la ciudad en un atardecer intenso que pocos notan a causa de las obligaciones rutinarias del trabajo o el estudio. En un edificio abandonado, la líder de una pandilla pelea arduamente contra la que alguna vez fue parte de su grupo delictivo.

—¡Ya deberías rendirte, solo mírate, estas acabada! —Gritó Lily tras limpiar con la manga de su chaqueta la sangre, que a estas alturas, no sabía si venia de su nariz o de su boca.

—¡¿No estas siendo demasiado soberbia?! —Exclamó a su vez Cul, disimulando el dolor punzante que sentía en su ojo izquierdo. Este estaba a punto de cerrarse completamente por la hinchazón.

—¡No tiene sentido seguir con esto! —Volvió a gritar, tomando más distancia para así poder bajar sus puños y descansar un poco.

—¡No puedes escapar de mí, Lily! —Haciendo caso omiso de las advertencias de Lily, Cul se lanzó sobre ella para poder acertarle un puñetazo en la cara; cayendo al hacerlo ya que no estaba tan acabada como la rubia, o quizás más.

—Te dije que estabas acabada… —Dijo cansada mientras se levantaba, tirándola hacia un lado bruscamente. No deseaba tener un mínimo de delicadeza a pesar de la condición en la que estaba, después de todo había golpeado a Gumi— ¿Dónde está ella?

—¿Luka…? —Preguntó con voz apagada y una expresión que demostraba que estaba a punto de caer inconsciente. Tomando su rostro con fuerza Lily le aclaró las cosas.

—¡Gumi!

—Ah, la perra esa...ella está en… —Sin poder terminar su frase, Cul cayó finalmente inconsciente producto de un certero puñetazo en el centro de su nariz.

—La única perra aquí eres tu… —Dijo mientras se levantaba, tambaleándose al notar que había quedado más dañada de lo que creía. Luego de una revisión para comprobar que no tenía heridas y cortes profundos, Lily comenzó su búsqueda.

Mirando hacia todos los rincones, lo único que pudo concluir era que Gumi debía estar en algunos de los siete pisos restantes que tenía sobre su cabeza. Al ver que el ascensor no tenía ninguna clase de método de acceso particular decidió subirse, apoyándose cansada cerca del tablero de botones. Pero justo cuando se disponía a apretar un numero al azar se percató de un "-1" que anunciaba la existencia de un piso subterráneo. Su intuición la llevó a presionarlo, iniciando así la marcha del oxidado ascensor hacia abajo. Cul había quedado inconsciente justo bajo el trono de escombros, con la nariz sangrándole a borbotones ya que el último golpe que le había dado Lily terminó por rompérsela.

Cuando el ruidoso aparato se detuvo y sus puertas se abrieron, Lily encontró un escenario diferente al que había supuesto. El subterráneo estaba bastante destruido y más oscuro de lo que creía, solo una pequeña porción del espacio era utilizable para movilizarse. Volviendo a pasear su mirada por los alrededores se percató de una puerta vieja que de seguro conducía a alguna habitación de conserje que no se utilizada. Suponiendo que era el único lugar donde podría buscar, dirigió sus pasos hacia esta.

Pero justo en ese momento, unas repentinas y potente luces blancas iluminaron el lugar desde lo que parecía ser una entrada del otro extremo del edificio que conducía al subterráneo. ‹‹¿Un auto?›› Pensó al escuchar el ruido de un motor que acercaba, confundiéndose al ver que otros dos pares de luces venían tras las primeras. Cubriéndose el rostro con el brazo para no quedar cegada, Lily no pudo percatarse de quien conducía los misteriosos vehículos que habían aparecido.

—¿Quién es usted? —De pronto, una voz grave la interrogó, tras parpadear un par de veces para acostumbrarse a la nueva iluminación, pudo percatarse de que habían llegado tres autos negros bastante lujosos; y que de estos habían descendido varios hombres vestidos, igualmente, de negro.

—Eh…yo… —Balbuceó nerviosa, no tenía idea de quienes eran y mucho menos lo que vendrían a hacer.

—¿Eres de la pandilla de Cul? —Otra vez una voz había salido de la nada la interrogó. El hombre que viajaba en el primer auto había abierto la puerta y ahora parecía estar dispuesto a bajar.

—Señor Okurine, lo mejor es que permanezca dentro del vehículo hasta que averigüemos quien es esta persona. —Expresó con inmenso respeto uno de los hombres de traje.

—No pasa nada, de seguro es un miembro de la pandilla de Cul…mírala, esta tan golpeada como la de la última vez. —Extrañada y a la vez aliviada con el comentario, Lily pensó que si actuaba con discreción podría salvarse de un mal final y continuar con su búsqueda.

—S-señor Okurine, ¿viene por una reunión? —Se atrevió a preguntar, observando cada vez con más detenimiento al hombre que caminaba hacia ella rodeado por los que parecían ser guardaespaldas. Aquel apellido le sonaba conocido, pero por el nivel de aturdimiento que tenía tras la pelea su cerebro apenas procesaba las ideas.

—Así es, ¿ella ya ha llegado? —Preguntó con naturalidad, quitándose los lentes de sol que llevaba al hacerlo.

Fue ahí cuando Lily se dio cuenta de quién era la persona que tenía frente a ella. Aquellos ojos azul cobalto y ese cabello rosa peinado hacia atrás no podía ser simplemente una coincidencia. Era Kow Okurine, el empresario que respaldaba a varias editoriales. Ahora que lo miraba de cerca se le hacía inevitable pensar el gran parecido que guardaba con Luka. Al ver la expresión de extrañeza que Kow comenzaba a poner lanzó una respuesta al azar.

—Al parecer ella aun no llega… —Dijo con toda la naturalidad que pudo, agradeciendo estar en tan malas condiciones ya que así no la reconocería.

—Lo supuse, después de todo ella siempre llega tarde. —Dijo en un suspiro, ladeando la cabeza mientras comenzaba a avanzar para ir hasta el ascensor. —Gracias por la recepción, ahora por favor vete y cura tus heridas…no sé qué clase de aficiones sádicas tenga tu jefa pero…esta vez se ha excedido. —Añadió amablemente mientras le extendía su pañuelo para que se limpiara la sangre y el polvo que tenía en la cara.

—Muchas gracias por su preocupación, Okurine-san. —Dijo en una reverencia respetuosa mientras veía a Kow desaparecer tras las puertas del ascensor junto a cuatro guardaespaldas— Eso estuvo cerca. —Pronunció cuando confirmó que estaba sola. Ahora que tenía la cara limpia se sentía un poco mejor. Aunque el pañuelo que había utilizado, ahora totalmente ensangrentado, probablemente no podría regresar a su dueño original nunca más.

Tratando de ordenar sus prioridades, Lily decidió que lo mejor era no pensar en que asuntos tendria que resolver Okurine en un antro como este con alguien que de seguro sería tan importante como él. Pero en el momento en el que se volvía a encaminar a la habitación abandonada, un nuevo par de luces anunciaron la llegada de otro grupo de desconocidos. ‹‹No me jodas›› Dijo en un murmullo mientras sacaba el pañuelo que llevaba en el cuello para amarrarlo en su cara a modo de mascara. Esta vez dos autos, tan lujosos como los anteriores, entraron y se estacionaron como pudieron en el destartalado subterráneo. Del primero, que iba a la cabeza, descendió un hombre vestido de negro con una resaltante corbata roja. Este abrió la puerta trasera y le extendió solemnemente su mano a quien parecía ser la persona importante que Kow estaba esperando. Pero cuando aquella "ella" salió del automóvil, Lily agradeció tener puesto el pañuelo ya que su cara de sorpresa debía ser enorme. Del automóvil había descendido una elegante y sensual mujer cuya característica más reconocible era su cabello aguamarina recogido de tal forma que varios mechones se escapaban dándole un aspecto más salvaje. De inmediato Lily pensó que el destino le estaba jugando una mala broma, ya que aparte de Miku, nunca había visto a nadie más con ese color de cabello.

—¿Quién es usted? —Pregunto un nuevo guardaespaldas, uno de los tres que venían con la mujer.

—S-soy de la pandilla de Cul, estoy aquí para recibirla… —Dijo con el corazón en la garganta, aquellos hombres intimidaban más que los otros.

—Pobre criatura…estas toda golpeada y sucia…Cul te ha dado con mucha violencia hoy, ¿verdad? —Preguntó la mujer con un claro tono de doble sentido en su voz— ¿Él ya está aquí?

—Así es, la está esperando… —Pronunció con el mismo tono de naturalidad que había usado hace un par de minutos.

—Ya veo…bien, ten esto…espero que te ayude. —Le dijo al tiempo que le extendía un envase plástico con bombilla que contenía un café helado. Con esto a Lily no le quedaron dudas de quien era la mujer con la que se reuniría Okurine.

—Muchas gracias… —Se atrevió a dejar la frase incompleta, esperando a que un nombre y un apellido la completaran.

—Hoseki, querida. —Le respondió despreocupadamente, subiendo al ascensor en compañía de sus protectores.

El envase era de la franquicia de café de los Hatsune, y el nombre de aquella mujer calzaba perfecto con el de la esposa del dueño. No había ningún error o rara coincidencia, la madre de Miku estaba por reunirse con un hombre que guardaba un aterrador parecido con Luka. El solo hecho de pensar en tal cosa le produjo un extraño escalofrió. Bebiendo a grandes sorbos la bebida helada llegó por fin al objetivo que había estado siempre escasos metros de ella. Manteniendo sus sentidos en alerta, tocó levemente la puerta. Al no obtener respuesta volvió a golpear, esta vez con más fuerza.

—¿S-si? —La tenue voz de Gumi se escuchó del otro lado.

—¡¿Gumi?! —Sorprendida al escuchar el susurro, Lily se apresuró en forzar la puerta, estrellándose contra ella un par de veces para hacerla caer.

—¡Lily! —Exclamó la peliverde desde el interior, poniéndose de pie.

—¿Estas bien?, en seguida te sacare de aquí…solo tengo que golpear esta vieja cosa con más fuerza. —Explicó la rubia mientras volvía a lanzarse contra la puerta.

—Es inútil, la puerta tiene barras de acero por dentro… —Explicó a su vez Gumi mientras se acercaba.

—Entonces solo tengo que forzarla de una manera diferente. —Sin perder los ánimos, se preparó para golpear la cerradura que parecía bastante oxidada— Aléjate de la puerta, Gumi.

—¿Eh?, está bien, pero… —No pudo terminar su oración ya que un seco ruido indicó que la parte interna de la cerradura había caído al piso. Inmediatamente la puerta comenzó a abrirse por inercia.

—Me alegra tanto saber que estas bien. —Le dijo al tiempo que la abrazaba— Perdón por la tardanza, mi princesa… —Añadió, deshaciendo un poco el agarre para buscar sus labios y besarlos suavemente.

—¡Estas muy herida!… ¿p-peleaste con…? —Preguntó nerviosa mientras esperaba que Lily rompiera sus amarras. Cuando se halló libre le correspondió el abrazo teniendo cuidado de no hacerle daño.

—Sí, pero eso no importa, tenemos que buscar a Luka y a su hermano…

—Ah… —Al escuchar tales palabras la piel de Gumi se erizó, recordando las armas que portaban las ayudantes de Cul— U-una de ellas tiene un hacha…

—Lo se… —Respondió Lily mientras apretaba más el agarre de sus manos, caminando hacia el ascensor— ¿No sabes en que parte pueden estar?

—No…la chica del hacha me dejó encerrada aquí y se fue, la otra esta con Luki…eso es todo…

—Ya veo… —Dijo pensativa, pensando que quizás lo mejor era no tomar el ascensor. Al divisar una puerta que señalaba la entrada a las escaleras decidió que lo mejor era ir por ahí— ¿Te sientes mal? —Preguntó al recordar que su prioridad era Gumi.

—No, solo me golpearon en la cara un par de veces.

—Ya veo, a pesar de esa hinchazón en tu mejilla te ves muy linda…

—¡N-no es momento para que digas esas cosas!

—Sí, sí, lo siento… —Dijo con tono risueño al tiempo que se volteaba para abrazarla otra vez— Pero es que en verdad me alegra que estés bien.

—Deberíamos ir a un hospital… —Sugirió Gumi, tratando de no perder la calma, al sentir los cortes en la chaqueta de Lily.

—Estas heridas no son nada…además presiento que Luka debe estar pasándola peor. —Pronunció mientras abría la puerta que las conduciría al espacio de las escaleras.

Lamentablemente, la potente intuición de Lily estaba en lo cierto. Después de que Luka había sido conducida por Mayu hasta la habitación donde la estaba esperando Gakuko, las cosas no habían ido para nada bien. La pelimorada le había estado propinando latigazos de frustración al ver que esta no cambiaba su actitud a pesar de la cantidad de afrodisíaco que tenía dentro de su cuerpo. El que por cierto funcionaba, y bastante bien. Con la cara roja, el sudor cubriéndole el cuerpo y la entrepierna totalmente húmeda, Luka debía reconocer que lo que le había inyectado Gakuko era bastante fuerte. Pero incluso en ese estado, su moral no cedería nunca. Por todo esto ahora se había ganado un camino de heridas que iban desde sus erectos pero adoloridos pezones hasta la parte interna de sus muslos, pasando por todo su vientre y los costados de este.

—¿No estas cansada? —Le preguntó con un tono frio que contrastaba claramente con su apariencia— Has estado golpeándome mucho.

—Cállate… —Susurró con expresión perdida Gakuko mientras tomaba la llave que abría los grilletes de Luka para luego abrir el primer cajón de la mesita donde esta se encontraba— Claro que estoy cansada, pero no por eso menos excitada. Nunca pensé que tener sexo de esta manera se sintiera tan…estimulante. —Dijo al tiempo que comenzaba a lamer la llave, después de que esta estuvo completamente empapada en saliva no dudo en introducirla en su propia entrepierna.

—¿Y ahora que…? —Preguntó Luka mientras contemplaba con una mueca de repulsión lo que Gakuko estaba haciendo.

—No debí meterla en un lugar como este, ¿verdad? —Preguntó mientras se posicionaba sobre Luka, sentándose sobre su vientre con las piernas a los costados. —Después de todo la necesitas para poder ser libre.

—Aunque la tuviera no me serviría, ¿olvidaste que estoy atada de pies y manos? —Dijo con tono sarcástico, ganándose un forzado beso francés por respuesta.

—No…pero si puedes recuperarla podría considerar liberarte. —Añadió con una voz cargada de deseo. Luka no alcanzó a responder nada ya que Gakuko se movió rápidamente de su vientre hasta su rostro. Pero aun así no hizo falta que dijera algo ya que cuando previo lo que iba a tener sobre si no dudo en atrapar una parte con sus dientes y apretarla con fuerza.

—¡Maldita perra! —Exclamó al instante Gakuko mientras se ponía de pie sobre la cama, hundiendo secamente la punta de sus tacos en el vientre de Luka

—¡Aaaah, y-ya…ya basta! —El dolor era tan punzante y desgarrador que a Luka no pudo evitar rogar por un poco de piedad. Ya estaba en el límite de lo que podía soportar.

—Al fin empiezas a comportarte… —Dijo con una sonrisa malintencionada en su rostro, acercándose con cautela al rostro de Luka continuo su dialogo. —Hazte a la idea de que no saldrás de aquí hasta que yo quiera… —Le susurró antes de tomar uno de los "juguetes" que se encontraban dentro del cajón.

—¿Cuál es el punto de llegar tan lejos solo por sexo?

—Es sexo contigo, Luka… ¿o es que ya olvidaste nuestras constantes noches de pasión cuando estábamos estudiando? Aunque en un principio tambien quería que se deshicieran de esa asquerosa chica que se quedó atrapada en la pubertad.

—Ella es genial… —Susurró con una sonrisa mientras la recordaba.

—Cállate… —Sentándose nuevamente, aunque esta vez al costado de la cama, Gakuko recurrió a otro medio para desquitarse con Luka por sus comentarios. Sin aviso y con una fuerza desmedida introdujo dentro de la pelirrosa aquel "juguete" metálico que estaba tan frio como el suelo de la habitación.

—¡Aaaargh, m-maldita enferma! —Exclamó con una expresión adolorida, no había visto venir eso.

Sintiendo como el dolor se apodera de la zona más sensible de todo su cuerpo, Luka no pudo evitar que las lágrimas se derramaran a través de su rostro. Le dolía, le dolía demasiado. Pronto otros aparatos sexuales se incorporaron al cruel juego de la pelimorada. Cada uno diseñado para alguna parte del cuerpo de Luka. Cuando tuvo cosas molestándole en partes donde nunca antes había tenido nada su espíritu estuvo a punto de quebrarse. Su cuerpo ardía por el dolor, ardía por la vergüenza, pero al menos en su corazón el amor por Miku seguía haciendo latir su corazón, recordándole que esto no sería para siempre.

Y entre tanto, la que se encargaba de mantener a Luka cuerda dentro de aquella infernal habitación, se encontraba caminando entre los escombros del primer piso. Junto a Ann, Yuma y Piko, Miku había al fin llegado a la dirección que marcó por última vez el GPS en el auto de Luka. Producto de la preocupación que sentía decidió recurrir a los hermanos Kasane para que interceptaran su auto y ahora se sentía agraviada por emociones opuestas al saber que estuvo bien haberlo hecho. Su madre, que había salido al mismo tiempo que ella, le había advertido que tuviese cuidado antes de partir hacia algún encuentro en el que no entro en detalles. Pero aquello no le importaba para nada, su único objetivo era Luka. Ni siquiera Gumi era algo a considerar ahora, después de todo Lily estaba para ella. En cambio Luka estaba sola. Ahora que se hallaba en el lugar donde antes Lily había estado, su corazón latía con fuerza y leves escalofríos pasaban a través de ella. Ann estaba esperando atenta en el auto en caso de que las cosas se salieran de control y Kaiko había enviado secretamente a varios "ayudantes" para que la vigilaran a ella y a sus posibles enemigos. Pero a pesar de tener eso en cuenta, la ansiedad crecía en su interior a pasos agigantados.

—Ojou-san… —Piko la sacó de sus pensamientos mientras la zarandeaba levemente por el hombro.

—¿S-si?

—¿Deberíamos sacar las armas? —Consultó con seriedad al ver varias gotas de sangre adornar el piso de concreto.

—Si lo crees necesario, hazlo.

—¡Ojou-san! —La voz de Yuma, que se había adentrado más tras pasar por el auto la llamó con un tono de voz inquieto.

—¿Quién es esta chica? —Preguntó Piko al ver a Cul tirada en el piso.

—No lo sé, pero se ve bastante mal...quizás deberíamos ayudarla… —Dijo Miku mientras la enderezaba.

—¿Miku-chan? —De pronto, una voz femenina adulta la llamó desde la distancia. Al voltearse se encontró ni más ni menos que con los padres de Gumi.

—¿Ah?...¿Q-que hace…?. ¿Por qué esta…? —Confundida, Miku observó al par de adultos uniformados que le habían hecho un par de señales a un pequeño grupo de policías tras ellos.

—Vinimos por nuestra hija, aunque...el objetivo "principal" era capturar a Cul.

—¿C-cul?...

—Sí, Cul, la líder de una pandilla clandestina que ha estado causándonos muchos problemas últimamente… —El padre de Gumi se acercó con calma y contempló a la pelirroja con una expresión sorprendida.

—¿Quién de ustedes la ha dejado en estas condiciones? —Preguntó con calma.

—Ninguno, señor… —Dijo con firmeza Yuma, que trataba de entender lo que estaba pasando.

—Debió haber sido Lily… —Susurró de pronto Miku al pensar en cómo había reaccionado en el salón.

—¡¿Has dicho Lily?! —Exclamó el padre de Gumi mientras se preparaba para cargar a Cul.

—¡¿La delincuente rubia de la motocicleta?! —La madre de Gumi se acercó rápidamente al escuchar aquel nombre, tratando de mantener la calma.

—N-no estoy segura…pero quizás ha sido ella… —Murmuró nerviosa, pensando que cuando todo acabara Gumi estaría en problemas.

—Increíble… —Dijo en un suspiro la madre al tiempo que veía a su marido alejarse con Cul hacia las patrullas. —Esa rubia pudo con una chica que había logrado noquear a tres oficiales…

—¿Enserio? —Dijo Miku con la impaciencia trepándole por el cuerpo. A pesar de que el encuentro con los padres de Gumi había sido inesperado, no podía simplemente pedirles ayuda para buscar a Luka.

—Por cierto, Miku-chan, ¿Qué estás haciendo aquí?

—E-eh…bueno…yo…

—¿Quiénes son los chicos que te acompañan?, y más importante, ¿Por qué están armados? —Como era de esperarse de una policía, la madre de Gumi no había perdido ningún detalle visible.

—A-ah…e-eso es porque… —Tratando de buscar una solución, Miku miró alrededor. Al ver el ascensor le hizo una seña discreta a Piko para que se encaminara a abrirlo junto a Yuma. Cuando los dos acompañantes se hubieron alejado con discreción Miku suspiró.

—¿Por qué…? —Interrogó al ver el silencio nervioso que había creado Miku.

—¡Lo siento!, ¡Algún día se lo explicare! —Le gritó, corriendo hacia el ascensor para huir rápidamente del lugar.

Una vez dentro de este se vieron obligados a presionar un número al azar para que las puertas se cerraran. De esta manera habían partido en dirección al último piso del viejo edificio. Pero cuando creían que al fin podía relajarse un poco, Yuma notó una irregularidad.

—Estamos yendo más lento… —Dijo con el ceño fruncido.

—Es tu imaginación… —Le dijo Piko con tranquilidad mientras le ponía una mano en el hombro— Es porque estas muy tenso.

—No es mi imaginación…nos estamos deteniendo… —Volvió a decir con seguridad, preparando su arma. Miku, que estaba delante de ambos notó que el marcador digital indicaba el quinto piso— Ojou-san, apártese. Puede ser alguno de los cómplices de la chica de abajo…

—¿Y qué tal si es Luka, Gumi, Luki o Lily? —Preguntó con calma, recordándoles los cuatro objetivos que en el fondo tenían.

—Pero… —Yuma no alcanzó a decir más ya que el ascensor finalmente se detuvo. Las oxidadas puertas se abrieron lentamente, dándoles tiempo suficiente para ver a la persona frente a ellos antes de que esta los viera. Era Mayu, que con una aburrida expresión jugueteaba con el hacha; haciéndola girar con maestría. Cuando escuchó que las puertas se habían abierto por completo desvió su mirada hacia el interior, sorprendiéndose al ver quienes estaban dentro.

—Tu… —Dijo mientras su dulce rostro se iba desfigurando en una psicótica expresión de enojo y resentimiento.

—Lo siento, me equivoque de piso… —Le dijo rápidamente Miku mientras apretaba el botón para el cierre de las puertas, con un frio sudor recorriéndole la frente al ver el tipo de armamento que llevaba. Pero cuando las puertas estaban a milímetros de cerrarse, el afilado metal del hacha se interpuso, haciendo que las puertas se abrieran automáticamente.

—¿Qué intentabas hacer? —Le preguntó con calma, sin moverse del lugar donde estaba, pero con el hacha señalándola.

—Huir… —Le respondió Miku con una sonrisa nerviosa. Tal respuesta hizo que Mayu cambiara su expresión a una incrédula, riendo fuertemente antes de responderle.

—Tienes agallas…pero aun así te matare… —Pronuncio calmadamente mientras atraía hacia si el hacha, acariciándola suavemente.

—Ya veo… —Miku hablo tranquila, Piko y Yuma habían avanzado lo suficiente como para poder lanzarse hacia ella y reducirla.

—¿Estás buscando a tu novia? —Le preguntó de pronto con toda la amabilidad del mundo.

—Si…

—Ella está aquí…en este piso…no es irónico…estas tan cerca y a la vez tan le —No pudo terminar su oración ya que aquel lapsus de seguridad le había bastado a Yuma y Piko para lanzarse sobre ella. Pero Mayu no iba a rendirse tan fácilmente, cierto era que su hacha había salido volando lejos, pero eso no significaba que no pudiera defenderse con los puños.

—¡Ojou-san, váyase! —Le gritó Piko con tono adolorida producto de las heridas en el pecho que Mayu le había hecho con una especie de picahielos que tenía escondido en alguna parte de su traje. Yuma en tanto había comenzado a correr tras ella para impedir que recuperara su hacha.

Confiando ciegamente en ellos, Miku presionó el botón de cerrar y se encaminó involuntariamente al octavo piso. Mientras reflexionaba el desequilibrado desenlace de los hechos se atrevió a pensar que Lily estaría bien en alguna parte del edificio, ya que si había podido contra la líder los secuaces no serían mucho. Aunque ahora que lo pensaba bien, no había visto a mas pandilleros y el edifico se sentía como si un número reducido de personas estuviese en él. Tras un poco de razonamiento llegó a la conclusión de que de seguro los padres de Gumi tenían algo que ver ya que parecía que había estado tras la pista de Cul por mucho tiempo. Al ver que el contador digital indicaba que ya había llegado, preparó sus sentidos en caso de que algún otro desconocido estuviese en aquel piso. Contrayéndose lo más que pudo contra el espacio lateral del ascensor, Miku se aseguró de que ninguna parte de su cuerpo quedase a la vista.

Pero cuando las puertas se abrieron Miku estuvo a punto de dejar todo su sigilo a un lado al oír una voz que conocía perfectamente. Era la voz su madre, que al parecer estaba acompañada por un hombre. Con los pensamientos mucho más revueltos que antes rogó para que no se acercaran al ascensor, ya que el sonido de las puertas parecía haberlos desconcertado a ambos.

—¿Quién es? —Preguntó Kow girándose un poco para ver una parte del ascensor ya que al encontrarse en el extremo izquierdo de la gran sala no podía ver más.

—No es nadie, Kow… —Dijo con voz calmada Hoseki, que se encontraba en el extremo derecho del lugar. Ambos mantenían las conversaciones de esa manera. Lejos del otro y sin mirarse, como si fuesen un par de desconocidos— ¿Ves, no hay nadie dentro? —Añadió girándose un poco para apuntar con su dedo las ventanas que estaban justo frente al ascensor y que reflejaban el vacío central.

—Aun así es extraño…

—Últimamente has estado muy paranoico. Para ser más precisa, has estado actuando así desde que decidiste sacar las garras por tu hija… —Murmuró con malicia mientras lo miraba de lado. Miku en tanto solo podía fruncir el ceño, tratando de reconocer a la voz masculina. Sin dejar de prestar atención a la conversación que estaban teniendo.

—¿Por qué continuas metiéndote con mi familia?, ¿Es que no te basta con haberla destruido? — Interrogó Kow con aire frustrado.

—No sé de qué estás hablando…además, sabes perfectamente que tú eres el único responsable de todo lo que ocurrió hace siete años.

—Mi informante me ha dicho la forma en la que has conseguido atar nuevamente a un Megurine a tu familia… —Dijo con la voz grave al tiempo que se giraba para mirarla— No sé porque no me sorprende que utilizaras a tu propia hija para llevar acabo tus objetivos.

Luego de escuchar aquellas frases Hoseki solo lo miró con indiferencia, guardando silencio por un par de minutos. Minutos que a Miku le parecieron eternos. Acababa de escuchar el mismo apellido de Luka y era obvio que no se podía tratar de otra persona que no fuese ella. Además de que de alguna manera se había convertido en una pieza en un juego hecho por su madre que no terminaba de entender. Tanta información en tan pocas palabras la mareó y la hizo querer salir para pedir respuestas, pero lamentablemente las ganas de huir eran más grandes. Limitándose a mantenerse en silencio respirando suavemente para calmar su ansiedad, Miku agradeció que su madre reiniciara la conversación.

—Lo haces sonar como algo descabellado, ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?...la deuda que tienes conmigo no puede ser pagada con dinero…fue un acuerdo mutuo ¿recuerdas?...yo te daría el dinero a cambio de un par de horas de entretención.

—¡Tú me engañaste!...dijiste que solo sería una vez pero luego te las arreglaste para dejarme sin empleo y… —Antes de continuar con su sentencia Kow apretó los puños, recordando lo que había pasado después.

—¿Y?... —Preguntó Hoseki con una ceja elevada que le daba una actitud triunfal. —Y después de eso viniste a mí, sabiendo que era la responsable de tu nueva miseria, y me pediste que realizáramos aquel especial contrato una vez más…y otra…y otra…hasta que tuve la decencia de darte un empleo donde pudieras recuperar tu dignidad. Pero tú estabas tan avergonzado y frustrado que dejaste por completo a tu familia solo para rehacer tu orgullo.

—¡Tú me arrastraste y no me dejaste ir, lo único que podía hacer era dejar a mi familia para que así no estuvieran a tu alcance! —Exclamó indignado al recordar cómo había derrochado su dinero en los casinos de los Hatsune hace siete años y como había aceptado servirle a Hoseki como compañero sexual a cambio de dinero. Todo porque esta parecía particularmente interesado en su composición física.

—Kow, te lo dije la primera vez que hicimos el contrato, ¿recuerdas?...tu no puedes escapar de mi…y todo el dinero que me debes jamás podrá ser devuelto…

—¡Pero has estado aceptando el dinero que comencé a darte cuando me diste el puesto en el que estoy!

—Te equivocas…ese dinero nunca ha tocado mis manos…aunque si las de tu esposa…después de todo, ¿no era demasiado cruel dejarlos abandonados a su suerte?

—¿Por qué has hecho eso?

—Ah, porque me agrada tu familia…tus dos hijos comparten tus ojos y tu cabello, esa es una razón suficiente. Aunque debo decir que Luka es la que más se parece a ti.

—¿Por qué la has metido en todo esto?

—Yo no la he metido en nada…que ella y Miku terminaran juntas es solo una coincidencia… —Le aclaró con tranquilidad, sonriéndole serenamente— ¿Quieres saber quién lo ha hecho?, ¿Quieres saber quién es el responsable de que tu hija acabara en mis redes?

—No, mi informante de seguro podrá averiguarlo...

—Dudo que tu informante confiese que es el responsable de llevar a Luka a un final tan extremo como el que experimentara pronto.

—¡¿Qué estás diciendo?!

Miku apenas si podía respirar después de haber digerido tal información. El padre de Luka tenía una deuda con su madre y si de algo estaba segura, por más imposible que sonara, era que realmente nadie podía escapar de ella si tenía una deuda. Hoseki era caprichosa y disfrutaba jugando con los demás sin importarles las consecuencias. Cansada y confundida deseaba que todo terminara pronto, sin saber realmente que haría cuando fuese libre. Sin embargo, el peso de aquel dialogo que se le había quedado grabado en la cabeza estaba a punto de incrementarse.

—Gakupo, ese el nombre de tu informante, ¿verdad? —Le dijo sonriendo mientras se acercaba a él.

—¿Cómo lo sabes? —Preguntó Kow con una expresión confundida. Al parecer Hoseki había ido un paso delante de él desde siempre.

—Querido, no hay nada que yo no sepa. Gakupo-kun, el hijo mayor de Gack Kamui…el mismo hombre al que le arruine la vida al quitarle su puesto…solo para dártelo a ti… —Hizo una pausa para acariciarle la cara, devolviéndose tras hacerlo— ¿Entiendes ahora el porqué de las acciones de este chico? Él te odia, pero como no puede vengarse directamente ha optado por hacer caer a tu hija…

—No puedes estar hablando enserio…ese chico es el mejor amigo de Luka, el que me mantuvo al tanto de todas sus actividades…el que estuvo con ella cuando lo necesito…

—Debo reconocer que es un muchacho bastante prometedor…pero como pertenezco a un mundo diferente al tuyo, las acciones de su hermana me parecen más prometedoras…Gakuko-chan, la hija menor de Kamui y exnovia de tu hija…Aunque eso tambien lo sabias ¿o me equivoco?

—Claro que lo sé, ella fue la responsable de que mi familia se desmoronara aún más, además de dejar a Luka sumida en una depresión de muchos años.

—Me alegra tanto que entiendas rápido…esos chicos estaban buscando venganza y al fin la encontraron…

—Pero, ¿qué hay de ti?...

—De mí, nada…ellos no saben que soy la responsable de arruinarles la vida…solo saben que tu ocupaste el puesto que dejo su padre…

—Has llegado demasiado lejos…

—Si no puedo tenerte a ti directamente, me conformare con saber que tu hija ha caído. Al final es una victoria…después de todo nadie puede escapar de los Hatsune…ni menos tú, Kow Megurine.

Tras esta frase sentenciadora Kow guardó silencio, un silencio que a Miku le pareció eterno. Solo el repentino sonido de una celular rompió con la tensa atmosfera.

—¿Qué pasa? —Preguntó aun alterado— ¿Qué?, ¿Policías?...está bien, entiendo…bajare con ella ahora…¿Qué no use las escaleras?...bueno, estaré abajo en unos minutos.

—Así que finalmente han atrapado a Cul-chan…es una lástima, tenía futuro en el bajo mundo… —Susurró con desinterés mientras miraba hacia otro lado.

—Sera mejor que nos vayamos, al parecer algunos policías se están preparando para subir, es un milagro que no hayan partido a revisar el subterráneo. —Dijo Kow, tomando su maletín del suelo.

Miku había escuchado claramente todo y ahora esperaba nerviosa una oportunidad para poder cerrar del ascensor y desaparecer sin ser descubierta. Por eso no dudo en cruzar y apretar el número cinco del tablero cuando se percató, tras atreverse a asomarse, que ninguno estaba mirando las ventanas o el ascensor.

—¡¿Qué fue eso?! —Preguntó alarmado Kow al sentir las puertas del ascensor cerrarse.

—Ah, al parecer si había alguien dentro del ascensor. —Dijo Hoseki con extrema calma. Había visto a Miku desde el instante en el que el ascensor había llegado pero no le importa, ya que así se ahorraría futuras explicaciones.

Minutos más tarde, el ascensor llegó. Esta vez completamente vacío. Hoseki sonrió por lo bajo, su hija había hecho exactamente lo que ella esperaba. Luego de que ambos subieron no volvieron a dirigirse la palabra. Y mientras ellos iban camino al subterráneo, Lily y Gumi se hallaban perdidas en el cuarto piso. Obligadas a salir del sector de las escaleras por las voces de los policías. Habían abierto la puerta más cercana, pero ahora se arrepentían ya que no sabían bien que podía esperarles. De pronto, los gritos molestos de una voz femenina desconocida llamaron su atención. Luego de acercarse mas a la puerta de donde provenían aquellas exclamaciones malhumoradas ambas pudieron reconocer la voz de Yukari. Sin pensarlo mucho Lily golpeó la puerta, explicándole a Gumi que si Yukari no podía activar sus pistolas eléctricas estaba totalmente indefensa. Seria cosa de un solo intento.

—¿Eres tú, Mayu? —Preguntó despreocupadamente Yukari mientras se acercaba a la puerta. Al no obtener respuesta decidió quedarse frente a ella sin hacer nada más— ¿Mayu-chi?

—¿Tu compañera? —Preguntó Luki, quien se hallaba sentado sobre un cómodo almohadón con un control en la mano y una caja de pockys en la otra.

—No lo sé, Mayu-chi casi nunca toca la puerta…solo entra… —Explicó nerviosa ya que había visto las patrullas alrededor del edificio.

—Quizás son policías… —Dijo con calma el joven que se las había arreglado para ganarse su confianza entre partida y partida.

—¿Q-que debería hacer?...No quiero que me atrapen otra vez…

—¿Le tienes miedo a la cárcel?

—No, nunca alcanzó a llegar ahí…es solo que…sería muy molesto tener que hacer todo lo que hice la última vez que me atraparon.

—Ya veo… —Murmuró Luki, pensando que no debía olvidar que detrás de esa inofensiva apariencia se escondía una psicótica tan peligrosa como Mayu.

—Luki-kun, ¿crees que sería bueno dejarte ir? —Le preguntó con toda confianza, dándole prácticamente el derecho a irse. Detrás de la puerta Lily y Gumi ponían toda su atención en el la conversación, siempre pendientes de que nadie viniese.

—Umm…no lo sé… ¿no te regañaría Cul si supiera que me dejaste ir para salvarte? —Respondió honestamente al tiempo que se llevaba otro pocky a la boca.

—Luki-kun es un chico muy honesto, y muy bueno en los videojuegos tambien…te dejare ir pero… — Antes de completar su oración Yukari sacó su celular— pero con la condición que me des tu número, si algún día puedo andar libre me gustaría ir a jugar contigo.

—¿No me raptaras? —Preguntó tranquilo Luki mientras se levantaba, sacando tambien su celular.

—¡Claro que no!, eres muy joven para mi…

—Ya veo…

Tras intercambiar sus números, Yukari se preparó para abrir la puerta. Sin tener demasiado tiempo para esconderse, Lily y Gumi solo se apartaron pegadas a la pared izquierda, ya que así cuando la puerta se abriera no podrían verlas. Una vez que Luki estuvo fuera miró desconcertado a todos lados, conteniendo su sorpresa al ver al par de chicas.

—¡Gumi-san! —Le dijo con una gran sonrisa mientras la abrazaba— Lamento mucho no haber podido defenderte antes… —Añadió un poco arrepentido. Lily, que al principio se había molestado con aquella acción tan cercana, entendió que el hermano de Luka era tan noble como ella.

—Yo debería decir eso.

—¿Luki, no sabes dónde puede estar tu hermana? —Preguntó Lily mientras caminaban hacia el ascensor.

—Ah, Yukari-san dijo que Mayu estaba arriba de nosotros así que… —Contesto un poco confundido.

—Bien, ahora solo nos queda pensar como enfrentarnos a Mayu. Por cierto, soy Lily, la novia de Gumi… —Le dijo con firmeza al tiempo que tomaba la mano de la peliverde.

—Lo supuse... —Fue todo lo que dijo el pelirrosa con una cara divertida, la novia de Gumi había resultado ser un poco diferente a como se la había imaginado.

Luego de entrar en el ascensor Lily les explicó que lo mejor era no hacer cosas que pudieran alterarla, añadiendo que sería un suicidio tratar de ir contra ella a pesar de que la superaban en número. De esta manera, los tres asintieron para demostrar que estaban listos. Luki presionó el botón que tenía un gastado número cinco y así, el viejo ascensor chirrió una vez más para llevarlos a su destino. Pero cuando llegaron se encontraron con una escena totalmente diferente a la que habían imaginado. Miku estaba cerca del ascensor junto a Yuma y Piko, este último siendo sostenido ya que se estaba herido. Al encontrarse cara a cara el silencio se hizo presente, siendo Luki el que lo rompió.

—¡Miku-san! —Le dijo con la sorpresa y la confusión presentes en su rostro y tono de voz.

—¡Luki-kun! —Sin pensarlo dos veces Miku se lanzó hasta el pelirrosa y lo abrazo con fuerza. Agradeciendo que estuviese bien.

—Hey, no te olvides de mí… —Murmuró Gumi con un puchero infantil.

—¡Claro que no me olvido de ti, pero es que...! —Sin perder el tiempo Miku cambio el objetivo a retener y se abalanzó sobre Gumi, acariciando su mejilla con la suya. Tras soltarla miró a Lily y le sonrió— Me alegra tanto que estén bien.

—Al parecer tus guardaespaldas no están tan bien… —Dijo Lily tras contemplar a Yuma y Piko.

—Estábamos por bajar…los pa-…la policía está aquí. —Agregó Miku con una media sonrisa, pensando que no era el momento de decirle a Gumi que sus padres estaban abajo.

—Lo sabemos…pero Luka esta en este piso así que…

—Lo sé, pero…

—Ojou-san, estoy seguro de que esa psicópata no volverá…después de todo logre herirle una pierna…por eso. —Yuma trató de ordenar sus palabras mientras reacomodaba a Piko.

—La policía debe estar totalmente asentada en el primero piso, si van por el ascensor no correrán ningún peligro, solo estén atentos al botón para cerrar la puerta en caso de que alguien solicite el ascensor. —Dijo Lily con seguridad, sabiendo que ahora la prioridad de todos, incluyéndola, era Luka.

—Lily-san tiene razón, estaremos bien. —Dijo Piko con una sonrisa tranquilizadora. —Lily-san, sé que el peligro más grande ya ha sido semi erradicado pero…por favor cuide de todos.

—Lo hare.

—Bien, nosotros nos vamos.

De esta manera Yuma y Piko entraron al ascensor y desaparecieron con la seguridad de que al legar abajo serian atendidos, aunque tendrían que darle más de alguna explicación a la madre de Gumi. Pero justo cuando Lily estaba reflexionando la manera más práctica de encontrar a Luka, un agonizante gritó proveniente de la primera puerta que tenían a su derecha captó su atención.

—¿Esa de ahora era…? —Dijo Gumi con la voz ahogada.

—¡Lu-! —Justo cuando Miku se preparaba para exclamar su nombre Lily le tapó la boca, deteniéndola de paso para que no cometieran ninguna imprudencia.

—Cálmate… —Le pidió en un susurró, Miku asintió en silencio.

—¿Qué hacemos, Lily-san? —Preguntó Luki, que se mantenía increíblemente sereno.

—Lo mismo que hicimos cuando te encontramos a ti… —Murmuró con el rostro serio.

De esta manera Lily quedo frente a la puerta con Miku a su lado derecho y Luki y Gumi a su lado izquierdo y un poco alejados. Tras respirar hondo un par de veces Lily llamó al a puerta. Al no obtener respuesta se atrevió a golpear más fuerte.

—¡¿Quién demonios es?! —La voz de Gakuko resonó fuertemente en los oídos de todos, pero solo Miku pudo reconocerla. Apretando con fuerza el brazo de Lily le indicó que no hablara.

—¿Qué pasa? —Dijo Lily confundida, quedando inmediatamente sorprendida al ver la mirada vacía de Miku.

—Es ella… —Murmuró mientras sentía como la sangre en su cuerpo comenzaba a arder— Es ella… —Volvió a pronunciar, cerrando sus puños con fuerza.

—¿Quién?

—Ella… —Esta vez la respuesta se pareció mas a un gruñido producto del apretón que le estaba dando a sus dientes, los que chirriaron un poco por tanta presión. —Ella no es alguien que estaría armada…después de todo cree que puede hacer lo que quiera y salir se con la suya. No puedo creerlo, ¿por qué?, ¿Por qué tiene que hacerle esto a Luka?

—Miku… —Susurró preocupada Gumi.

—¿Dices que la persona que tiene a Luka no es peligrosa?, ¿entonces porque está gritando?

—Lily, continúa por favor… —Pidió de pronto, ignorando las preguntas que esta le había hecho.

—Está bien… —Respondió con el ceño un poco fruncido, aquella actitud de Miku le preocupaba bastante. Era como sin o fuese ella. Luego de tocar la puerta con fuerza la voz de Gakuko se volvió a escuchar, esta vez más cerca.

—¡¿Qué pasa?!

—Soy una ayudante de Cul, ella me pidió que la viniese a buscar para que pueda escapar… —Lily improviso un guion creíble mientras se preparaba para acertarle su mejor golpe a Gakuko cuando esta abriera la puerta.

—¿Escapar?, ¿De qué? —Preguntó más calmada del otro lado dela puerta.

—De la policía…están por todas partes y los que quedamos estamos huyendo por una entrada subterránea, por eso yo —No alcanzó a terminar su interpretación ya que Gakuko abrió repentinamente la puerta, sorprendiéndose al ver a la persona que estaba junto a la rubia.

—Tu… —Le dijo con una expresión asqueada y un tono cabreado. —¡¿Qué mierda estás haciendo tu aquí?! —Le gritó, pero no alcanzo a oír la respuesta que Miku le dio, ya que el par de puñetazos que esta le lanzó la derribaron.

—Ah… —Fue todo lo que pudieron decir los espectadores de la escena. Sin perder el tiempo, Miku dio un paso dentro de la habitación, mirando con repulsión toda la composición de esta. Cuando sus ojos encontraron a Luka tuvo que contener la ola de emociones que la envolvieron. La pelirrosa estaba completamente confundida ya que minutos antes Gakuko le había puesto un pañuelo sobre los ojos.

—¿Qué habías dicho? —Murmuró Gakuko desde el suelo, aun aturdida por el par de golpes.

—Bastarda… —Miku repitió con tono frio sus palabras, antes de prepararse para golpearla otra vez. Siendo detenido por Lily, quien le indico que su prioridad era otra.

—¿Miku?... —Mientras Miku se calmaba Luka la llamó en un susurró ahogado, mirando en la dirección en la que había escuchado todo el alboroto.

—Luka…

Tratando de no desesperarse Miku se acercó hasta el borde de la cama, contemplando con horror que su estado era peor de lo que se podía ver de lejos. El sudor cubría su cuerpo de tal manera que parecía que había salido de la ducha y las marcas del látigo parecían una especie de sádico estampado. Su cara estaba roja y sus boca entreabierta, jadeando involuntariamente. Pero sin duda la parte más afectada de la pelirrosa era su entrepierna, no hacía falta ver directamente el daño ya que la serie de juguetes ensangrentados que estaban por toda la cama hacían de argumento suficiente.

—Mi…Miku… —Volvió a pronunciar débilmente intentando normalizar su respiración. Con las lágrimas a punto de salir de sus ojos, Luka no sabía que debería sentir. Quizás vergüenza por haberse dejado arrastrar o felicidad al saber que su novia había venido a rescatarla igual como lo haría un héroe de película. Decidió quedarse con esta última, sonriendo apenas antes de que sus cuerpo le exigiera volver a jadear para poder relajarse.

—Luka… —Volvió a pronunciar su nombre con suavidad, llevando su mano hasta su rostro para acariciarlo. Luego fue tirando delicadamente del pañuelo. Cuando este al fin se separó de la cabeza de la pelirrosa no pudo evitar echarse a llorar al verla hacer lo mismo. En un abrazo donde se encargó de rozarla lo menos posible, ambas rompieron en llanto.

—Yo…

—No digas nada, no te esfuerces… —Le dijo cuándo se separaron.

Pero al mirar inconscientemente hacia un lado de la cama, una jeringa vacía con un logo que conocía llamó su atención. Era el afrodisiaco que producía la Seiteki Kon, y que se estaba disponible solo para socios de la compañía. Ella lo conocía bien ya que Kaiko la había obligado a inyectárselo para aprender a "durar más" mientras se tenían relaciones. Pensando en lo potente que era aquel liquido inyectable, Miku le pregunto rápidamente a Luka algo con lo que esperaba disipar sus dudas.

—Luka…¿Cuánto de esto te ha inyectado esa bastarda? —Le pregunto con la voz áspera, mostrándole la jeringa para que entendiera rápido. Luego de sorprenderse al pensar que incluso Miku podía salirse de control a aveces, respondió.

—Dos…no, espera…luego de eso creo que vino otra…y después… —Cuando trató de responder, Luka se dio cuenta de que su mente estaba prácticamente en blanco y que el cansancio amenazaba con llevarse su conciencia.

—¿Mas de tres? —Le preguntó con el corazón contrayéndosele, si Luka tenía una sobredosis de ese afrodisiaco en su cuerpo cualquier acción demasiado fuerte podría llevarla a un paro cardiaco.

—Eso creo… —Susurró sin energía, sus ojos le pesaban y al forzarlos a estar abiertos solo obtenía una imagen cada vez más borrosa de Miku. Pero luego de oírla suspirar y verla acercase hacia su rostro su mente tuvo un chispazo de lucidez. Todo porque la había besado repentinamente, sin contenerse. Fue un beso largo y apasionado que descontextualizó toda la situación.

—Luka, escúchame, sé que sonara raro pero, por favor no intentes relajarte…si lo haces, cosas malas podrían pasarte… —Le dijo en un murmulló avergonzado. Después de todo los presentes en la habitación que se hallaban vigilando a Gakuko habían visto la reciente escena.

—Entiendo… —Le dijo con una sonrisa comprensiva, al recuperar un poco su lucidez comprendió que si pasaba de estar totalmente estimulada y agitada a relajarse abruptamente, obviamente podría sufrir alguna complicación. Miku le había dado la explicación grafica del funcionamiento actual de su cuerpo, y ahora se sentía mucho más feliz al pensar que un simple beso podía revertir parte del dolor y el ardor interno que sentía.

—Bien, ahora…¿Cómo te saco de aquí? —Preguntó mientras contemplaba los grilletes que la mantenían cautiva.

—Con una llave… —Dijo Luka con una mueca de desagrado— Una llave que tiene ella…adentro… —Concluyó suavemente, viendo como el rostro de Miku se ensombrecía.

—Dame la llave… —Le pidió Miku con la mano extendida cuando estuvo frente a ella. Gumi, Luki y Lily vigilando que no hiciera nada raro. Y esta última encargada de mantenerla inmovilizada.

—¿Qué tal si tratas de obtenerla por ti misma? —Le dijo con tono sarcástico mientras le correspondía la mirada enrabiada.

—Está bien. —Dijo Miku sin alterarse, dándole un puntapié a su vientre bajo.

Todos volvieron a quedar impactados por tal acción que carecía de gestos civilizados. Lily, que mantenía de rodillas a Gakuko, sintió el impacto que tuvo aquel golpe. Aun así, la pelimorada se negó a gritar, mordiéndose el labio en su lugar.

—Parece que aún no sale. —Le dijo al tiempo que le propinaba otra patada, esta vez un poco más abajo.

—¡Aaaargh! —Esta vez Miku le había dado tan fuerte que el impacto había resentido su útero— Es-está bien…te la daré…así que... —Pero cuando Gakuko, a quien Lily le había liberado un brazo, puso su mano en su entrada para atraer la llave Miku la golpeo de nuevo.

—Dijiste que la recuperara yo misma. —Le dijo mientras contemplaba la temblorosa mano de Gakuko, que a duras penas se movía para recuperar la dichosa llave.

—Ten… —Le dijo rendida al tiempo que le pasaba la llave. Miku la tomó con indifernecia y partio en dirección a Luka, quien observaba la escena pensando en lo genial que se veía su novia pateando a la bastada que le había causado tantos problemas desde que se le había ocurrido contactarla.

—Te sacare de aquí lo más rápido que pueda… —Le dijo con aquel suave tono que solo tenía cuando le hablaba a ella.

—Eres la mejor… —Le dijo en un susurró que rebozaba de cariño.

—No es cierto, tarde mucho en llegar aquí…si hubiese llegado antes tu no… —Con las lágrimas amenazando con volver a salir, Miku abrazó con más fuerza a Luka, quien ahora estaba completamente libre.

—Aun así pienso que eres la mejor… —Reafirmando sus palabras, Luka se levantó con ayuda de Miku de la cama.

—Ten, Luka-nee. —Le dijo Luki al extenderle su ropa, en su rostro una sonrisa que demostraba que se sentía culpable.

—Qué bueno que estas bien. —Fue todo lo que le dijo mientras comenzaba a vestirse, necesitando nuevamente la ayuda de Miku ya que su cuerpo aún estaba entumecido.

—Es hora de que salgamos de aquí. —Dijo Lily con seriedad mientras ponía de pie a Gakuko. Pero cuando estaban a punto de salir, Miku le pidió que por favor no la llevaran. Sin tener intenciones de contradecirla, la rubia obedeció las instrucciones de Miku y dejó a Gakuko amarrada a un grillete de la cama con la llave lo suficientemente lejos como para que no pudiera alcanzarla.

De esta manera la desafortunada situación que los envolvió a todos fue despareciendo mientras conversaba sobre sus experiencias individuales. Lily se ofreció para cargar a Luka y aunque esta no quería Miku estuvo extrañamente de acuerdo en que era lo mejor para poder moverse más rápido. Así, Luka terminó yendo sobre la espalda de Lily, quien le aseguro que no le incomodaba llevarla ya que no pesaba nada.

—No me preocupa eso… —Le dijo en un susurró avergonzado.

—Tranquila, has pasado por mucho así que no importa qué tipo de líquidos terminen en mi ropa. —Añadió con el mismo volumen la rubia.

—Gracias…por cierto, estas acabada. —Le dijo con un tono más bromista.

—No quiero escuchar eso de ti. —Dijo a su vez Lily con una sonrisa divertida.

Tras el último paso por el chirriante ascensor los cinco se hallaron totalmente agotados en el primer piso, sintiendo el agradable peso de la tranquilidad sobre su hombros. No tardaron en ser recibidos por la policía, que tras hacerle las preguntas de rigor desaparecieron entre las patrullas. E n el ascensor había acordado responder lo mismo, habían sido raptados por la banda para ser traficados de una manera que desconocían. Así no tardaron en quedar libres. Pronto Ann salió al encuentro de todos junto a Yuma y Piko, ambos con sus heridas ya tratadas. Todo al fin había terminado. Aunque pronto un nuevo problema amenazaría con separar a Miku y Luka, ya que la primera no había olvidado para nada la conversación entre su madre y el padre de esta ultima.


Y aqui termina el capitulo, ya saben cualquier cosa que quieran decirme es bien recibida siempre que sea de manera respetuosa. Nos vemos pronto :33

Como demore tanto en actualizar preferí responder las review por PM...así que esta vez no habrá "Review's Time" solo un agradecimiento a Emi y Marilinn por sus comentarios constantes a pesar de que no reciben directamente la actualización. Enserio muchas gracias a la dos.