Tras dejar de lado a Cho, Pansy intentó llegar lo más rápido que pudo a su Sala Común, ahí se topó con Zabini comentando lo bien que lucía Granger, sonrió para sí misma pensando que la recluta estaba tomando popularidad, entró en su dormitorio y dejó sus cosas, necesitaba empezar con su trabajo antes que Cho iniciara el suyo. Salió alegando que debía buscar al profesor Snape, Draco la miró salir, pero como siempre, sonrió al mirarla y la dejó ir.
Mientras bajaba las escaleras, volvió a toparse con las dos chicas de Hufflepuff, que miraban a alguien desde un rincón, aquéllo le llamó la atención así que se volvió para mirar; las chicas reían nerviosas de ver al que, al parecer, era su amor platónico: Neville Longbottom.
-Hola chicas. –Susurró acercándose, se inclinó para quedar a su altura. –Quiero pedirles una disculpa por empujarlas, esa Chang puede sacar de sus casillas a cualquiera. –Sonrió para parecer amable, las dos niñas le miraron con desconfianza.
-Está bien...soy Anna McFowell. –Contestó la más alta, rubia de ojitos castaños claramente pícaros, Pansy pensó que lo más probable es que supliera a ella o a Cho en unos años.
-Yo soy Emma Fortuel. –Susurró la otra algo nerviosa, la clásica chica cohibida, Pansy le puso la mano en el hombro y miró hacia donde estaban mirando en un inicio.
-Pansy Parkinson... –Contestó sonriente, Neville estaba con Luna, discutiendo al parecer por algo en la pared, (o quizá algo que no había en la pared).
-Lo sabemos... –Comentó Anna sonriendo también.
-Eres popular...besaste a mi hermano cerca de los baños de Myrtle hace un año. –Comentó Emma mirándola fijamente. –Dice que no hay nadie que bese como tú.
-Gracias...–Soltó Pansy sin saber si la chica le odiaba o admiraba. -...¿interesadas?
-Es tan lindo... –Susurró Anna emocionada. -...tiene los brazos más perfectos del colegio.
-Además es muy bien educado, sensible y a veces hasta tímido...dicen que incluso ha llorado. –Emma hablaba casi con orgullo, la última parte la susurró en claro tono de admiración.
-Tienen razón. –Pansy empezó a comprender a Cho, aquel no era el clásico chico al que se seduce, no, Neville era uno de esos a los que se besa, pero por amor. –¿Saben algo más de él?
-¿Qué ganamos nosotras con decírtelo? –Le preguntó Anna, Pansy la miró fijamente, pero la chica no bajó la mirada, al contrario se la sostuvo un buen rato.
-Mmmm... –Pansy se buscó en la túnica y sacó un pequeño espejo, de los que se usan para ver a tu espalda en la dirección que quieras. -¿Qué les parece esto?
-Sólo es uno. –Soltó Emma, Pansy sonrió, buscó en su bolsillo y se encontró con un broche de carey para el cabello, cambiaba de color según la hora del día.
-¿Te gusta Emma? –Se lo ofreció de buena gana, eran tan listas que podían ser Slytherins.
-Hecho. –Contestó Anna luego de que Emma tomó el broche y asintió. –Por las noches acostumbra dar un paseo por el segundo piso del lado norte, cerca de las 12, desde ahí se pueden ver los invernaderos con claridad, a él le gusta mirar las plantas iluminadas por la luna...
-Hoy es luna llena, estará ahí sin falta. –Comentó Emma mirando a Neville, Luna le contaba algo que la hacía reír como loca, él le miraba con una mueca de pánico.
-Gracias, si alguna vez necesitan algo y puedo ayudar, no duden buscarme...saluda a tu hermano. –Pansy se alejó tras darles una palmadita en los hombros, sonrieron y la dejaron ir.
-¿Pasa algo? –Luna se había quedado seria, Neville le miró con curiosidad.
-Mejor ten cuidado. –Susurró alejándose de él rumbo a su Sala Común.
-¿Por qué? –Interrogó al ver que se alejaba sin decirle más.
-Una serpiente anda tras de ti. –Contestó Luna perdiéndose entre los oscuros pasillos.
-¿Una serpiente? –Neville miró tras él, dos chicas le miraban y se sonrojaron al ser descubiertas. -¿Qué querrá decirme? –Susurró al notar que las dos eran de la casa amarilla.
-Oye Neville... –Ernie se acercaba a paso veloz hacia él seguido de cerca por Dean.
-¿Qué pasa? –Preguntó y se hundió en la conversación con los dos, aunque bien sentía que alguien le vigilaba muy de cerca.
-¿Qué le dijiste? –Preguntó Harry a Ron, él estaba recostado en su cama, sobre los almohadones, todavía vistiendo el uniforme.
-Nada...no pude decirle nada... –Ron soltó un puñetazo al cojín más cercano.
-Creo que tenemos que hacer algo...si alguien llegara a dañarlas... –Harry no podía dejar de pensar en Ginny y Hermione como niñas a las que debía proteger.
-Claro que haremos algo. –Soltó Ron con la voz más profunda y seria que Harry le había escuchado.
-¿Qué estás pensando? –Preguntó asustado al ver que su amigo se quitaba la camisa.
-Sencillamente, les daremos ojo por ojo, colmillo por colmillo. –Sentenció Ron poniéndose la camisa de la pijama.
-¿Qué sugieres? –Interrogó Harry haciendo lo mismo, se quitaba los pantalones y los arrojó sobre una silla cercana.
-Ellas quieren burlarse de nosotros...veremos quien ríe más. –Soltó Ron mientras arrojaba los calcetines dentro del baúl.
-¿Estás seguro? –Preguntó Harry no muy convencido, metiéndose en la cama.
-Completamente. –Contestó Ron cubriéndose con seriedad desacostumbrada.
-Podría salirnos caro. –Exclamó Harry quitándose los anteojos.
-Correré el riesgo. –Contestó Ron, se cubrió con la sábana y se recargó en la almohada.
-Ha salido. –Comentó Crabble a Draco entrando al dormitorio, él luchaba por dejar de pensar en Hermione
-Estupendo...¿a dónde? –Preguntó sin mirarle, fingía leer un libro de Adivinación.
-No lo saben...pero al parecer algo pasa en la biblioteca. –Crabble se acercó y se metió en la cama, Goyle miraba a Draco analizando sus facciones. –Lawrence está ahí con alguien...romanceando.
-Tal vez tengan otra reunión, o haya comenzado la competencia, es decir, están de cacería. –Susurró Goyle al escuchar a Zabini que se revolvía en su cama. –Quizá tengan planes para esta noche.
-O puede ser que ya estén dándole la bienvenida. –Crabble bostezó descaradamente.
-Esa ya se la dieron...no, es por otra razón...algo pasa...algo tienen planeado. –Draco sonrió mirando al techo, luego se acurrucó bajo la sábana y se puso a soñar con ojos marrones.
-¿Cómo voy a acercarme a Draco sin que Pansy se interponga? –Cho se secaba el cabello, acababa de darse un baño y caminaba rumbo a su habitación, enfundada en su bata de toalla caminaba rumbo a su dormitorio.
-¿Por qué no haces lo que Pansy? –Una voz aguda salió a su espalda, con el miedo en la piel se dio la vuelta, Luna Lovewood le miraba desde un sillón de la Sala Común, vestía un diminuto camisón azul con cascabelitos en las mangas.
-¿De qué hablas Luna? –Sorprendida se volvió a verla de frente.
-Pansy ya está trabajando...te has quedado atrás Cho. –Luna le sonrió con tierno gesto, Cho no se sentía del todo cómoda.
-¿Cómo lo sabes? –Preguntó dejando de secarse el cabello, Luna le sonrió con más ganas.
-Por que la vi acechando...ya tiene a su presa en la trampa. –Luna se puso a jugar con los cascabelitos, a Cho aquello le pareció en exceso tétrico.
Llegó al pasillo cerca de la media noche, acostumbrado a la penumbra de esa hora, no dio importancia a nuevas sombras en el lugar, se acercó a la ventana más grande y miró por ella, aquella noche la luna iluminaba especialmente bien la sección de las enredaderas del invernadero 2; suspiró mirando justo entre dos mesas de apariencia vieja, ahí había besado a Cho, ahí se habían abrazado, ahí se había dispuesto a levantarle la falda, habría llegado a más de no ser porque ella, extrañamente se alteró y le pidió que no siguiera, si lo hubiera dejado, definitivamente le habría mostrado que no es cualquier chico.
-Cho... –Susurró mirando las mesas, una nube recorrió el cielo y cubrió la luna, todo se puso oscuro, alguien a su espalda se acercó, unas manos le tomaron por la cintura y lo apretaron. -¿Cho? –Se volvió, pero aquellos ojos definitivamente no eran de la Ravenclaw, parecían más bien dos luces acechándolo.
-Hola... –Dijo ella con voz melosa, mirándolo.
-Un momento...no eres Cho. –Dijo él seriamente, separándose de ella sin violencia.
-Tú no eres Draco. –Comentó ella como si saliera de un mal sueño.
-Parece que los dos nos hemos confundido... –Susurró Neville mirándola. –...Pansy. –Exclamó sorprendido al reconocerla cuando la luna iluminó todo nuevamente.
-Neville... –La chica se sorprendió tanto como él. -...diablos, te he confundido con Draco.
-¿Qué? –Neville le miró, vestía un camisón blanco con finos bordados verdes, el cabello lo llevaba sujeto con pincillas en una cola de caballo y sonreía contrariada.
-Comprenderás que ahora tendré que matarte... –Sonrió ella mirándolo intentando recuperar una calma que en definitiva no había perdido.
