Bienvenidos… sé que alguno me querrá matar por haberle hecho esperar tanto para conocer el final de la historia, porque este es el final, decidí que era mejor no alagarlo más. He estado muy ocupada estos últimos días, haciendo exámenes y saliendo un poco con los amigos. También que fui a ver Divergente, peliculón que os recomiendo y de la que probablemente surja algún fanfic cuando acabe de leerme el tercer libro. Confesaros que este capítulo se me ha hecho muy difícil acabarlo, me costó como explicar lo que había en mi mente. Probablemente lo escribí unas cuatro veces y sin exagerar, aunque esto es el resultado. Que espero que deis a fav, follow y review si os ha gustado. Os dejo disfrutar del último capítulo de Louder…

P.D. DISCLAIMER, NO ME PERTENECEN NI LOS PERSONAJES DE GLEE NI LA HISTORIA DE GLEE.

-¿Quién es esa, Finn?- dije enfada.

-¡Mierda, Rachel! No deberías estar aquí-siguió guardando los papeles.

-Te he hecho una pregunta, Finn.

No obtenía respuesta por su parte, así que me iba a marchar por la puerta. Cuando iba a abrir, Finn me cogió por el brazo.

-¿Qué piensas que estaba haciendo?- me dice sonriendo y yo levanto los hombros- Te mentí, pero por una buena causa. Lo de Quinn era mentira, pero necesitaba una excusa para volver a Ohio unos días. Sé que es muy precipitado todo esto y puede que te niegues, pero ella es decoradora y tenía pensado darte una sorpresa.

-Finn, ve al grano, por favor.

-He comprado una casa en Ohio. Para Ryan, para ti y para mí. Los tres juntos como una familia. Sé que puede sonar precipitado que nos vayamos a vivir juntos llevando tan poco juntos y más pedirte que lo dejes todo por venir aquí.

-No lo es. Parece que te hubiese leído la mente y ya me he anticipado a todos tus movimientos- sonrío.

-¿Quieres decir que te has marchado de Nueva York?- asiento- Entonces, definitivamente hoy podemos pasar nuestra primera noche en nuestra casa. Antes me gustaría llevarte a un sitio. Rebecca, si no te importa ya quedaremos los tres mañana para ultimar los detalles de la decoración.

-De acuerdo- dijo la chica- Hasta mañana señor y señorita Hudson.

Se marchó.

-¿Señorita Hudson?- le pregunto mirándole y él se pone a reír.

Inmediatamente después, salimos de su oficina y bajamos hasta el garaje para ir en su coche hasta aquel misterioso lugar.

No me comentó nada acerca de dónde íbamos. Pero lo supe cuando nos debíamos en uno de los caminos. Nuestro instituto. Me llevaba al instituto dónde habíamos estudiado los dos, pero que no llegamos nunca a coincidir. Aparcó el coche y salimos. Sin decirme nada, me cogió de la mano y andamos por los pasillos. Todo me traía muy buenos recuerdos. Aunque todo ha cambiado mucho desde que estaba estudiando aquí. No me refiero al instituto, si no que yo he cambiado mucho desde la última vez que vine aquí.

-¿Qué piensas?- me pregunta.

-En lo mucho que ha cambiado mi vida desde que me gradué.

-¿Sabes lo único que echo de menos de la secundaria?- negué- El Glee Club.

-Me alegra escuchar eso- dice una voz masculina desde el fondo del pasillo.

Miramos los dos rápidamente, vemos a un hombre vestido con un chaleco y una camisa, con el pelo rizado. Imposible no saber quién es. Will Schuester. Vamos los dos de la mano a saludarle. Aunque Finn se adelanta y le abraza. Se separan y se queda mirándonos.

-Perdonad, ¿qué hacen mis dos estrellas juntas? Pensaba que tú Finn estabas casado con Quinn y tú Rachel con Puckerman. Ni siquiera sabía que os conocierais.

-Es una larga historia- respondo y me rio- El caso es que estamos juntos y… tenemos un bebé.

-Demasiada información en tan poco tiempo. ¿Un bebé?- asentimos- Me alegro por vosotros. ¿Qué os parece venir al aula de ensayo? Me gustaría hablar con vosotros algún rato y que me contéis esa larga historia.

Aceptamos. Volvimos a esa aula que ha debido presenciar cientos de canciones y a muchos artistas que se perdieron por no continuar con sus sueños. Yo una de ellas. Me encantaba cantar y también el mundo de la administración. Eran dos mundos incompatibles y me fui por el más seguro.

Pasaron dos horas y nos marchamos del instituto. Fue increíble poder volver a reencontrarnos con nuestro antiguo profesor del Glee Club. Se quedó asombrado con nuestra extraña historia de amor. Nos invitó a pasarnos algún día a enseñarles a sus alumnos del Glee los que fueron dos grandes voces de hace años.

Ya era tarde y tenía intención de ir a casa ya a por Ryan e irnos a nuestro hogar, que tenía ya ganas de conocer. Pero Finn no me llevaba allí. Conocía demasiado bien la ruta que estaba haciendo. Había llevado miles de veces a Kurt en coche hasta su casa, y ahí es dónde íbamos ahora.

-¿Le contaste ya a tus padres…?

Sí. Se lo había contado. Probablemente por eso no me quiso contestar. No se tomarían bien que le ocultase a Finn el bebé durante tanto tiempo. Aparcamos y me cogió de la mano. Con la mano libre abrió la puerta.

-¿Mamá?- dijo asomándose a la cocina.

-Finn, no está- chilló Burt desde el salón- Ven a cenar conmigo.

Le miré y negué. No quería ir. No era bien recibida por Burt. Pero Finn, prácticamente, me arrastró.

-Papá, estoy con Rachel. ¿Te importa que cenemos?

-Mmmm…- me miró- Claro. Yo voy a acostarme ya. Cuando vuelva tu madre que me despierte.

-Papá…- dijo Finn intentando detenerle.

-Déjale- le digo- Dale tiempo.

Cenamos rápido y después fuimos hasta nuestra casa. Era preciosa, enorme, era perfecta. Finn fue al baño y yo me quedo en la cama de nuestro cuarto. Me quito mi ropa dejando solo la ropa interior, como nuestra primera vez. Salió del baño y se quedó con los ojos como platos mirándome.

-Rachel, ¿lo de ir despacio…?

-Oh, vamos- digo cogiéndole por la camisa y atrayéndolo a la cama- Despacio sería si no tuviésemos un bebé en casa de mis padres. Ahora- le beso el cuello- Tengo ganas de…

-Yo también- dijo abrazándome fuerte y tumbándose en la cama.

Le ayudo a quitarse la camisa y comienzo a besarle sus abdominales. Se nota que le gusta en su cara. Subo hasta el cuello, para acabar en sus labios. Besándonos como nunca hemos podido. Sin culpa. Como pareja. Amándonos.

Le ayudo a quitarse los pantalones después de una sesión de besos y notar que su pene deseaba salir de los pantalones e introducirse en mí. Me quito mis bragas y voy a introducirme dentro de él, pero me detiene.

-Te amo y quiero tener muchos más hijos contigo, pero dame tiempo para aprender a ser padre- se estiró y buscó en el cajón. Sacó un condón y se lo puso.

-Lo tenías todo planeado- le digo alejándome.

-Eres débil…- me dice con su irresistible sonrisa torcida- Pero cállate y bésame.

Continuamos besándonos y volviendo a sentir que es estar dentro del otro. Y esta vez fue la mejor de todas, porque podíamos chillar todo lo que quisiéramos. Nos dormimos abrazados cuando acabamos.

Un año ha pasado. Un año desde que comenzamos a vivir en esta casa. Un año desde aquella maravillosa noche.

Nuestra vida ha cambiado mucho desde entonces. ¿El qué? Todo. Nuestro pequeño ya anda y habla. Su primera palabra fue Finchel. Sí, Finchel, el absurdo mote que nos puso Puck a Finn y a mí. Puck, aunque parezca extraño, es nuestro mejor amigo. Pasa media vida en nuestra casa jugando a la consola con Finn y con Ryan mirándoles.

¿Y qué fue de Santi? Pues lo dejó con Matt hace seis meses y para mi sorpresa comenzó a salir al poco tiempo con Brittany. Quién lo iba a decir…

Kurt le puso los cuernos a Adam con Blaine. Ahora son Klaine. Volvieron. Se merecen ser felices, aunque me encantaría que estuvieran en Ohio con nosotros.

El resto de mis amigos siguen como siempre. Me perdonaron el no contarles acerca de Ryan y ahora somos inseparables. Pasamos todos los viernes en un karaoke, como en los viejos tiempos, ya que todos habíamos estado en el Glee Club.

Me acuerdo de todos ellos en este momento, pero me acuerdo más de Finn ahora que le tengo delante. Es normal que esté pensando en el mientras voy caminando al altar a casarme con él.

Flashback.

-Rachel, ¿puedes venir?- me llamó desde el jardín.

-¿Qué quieres, amor?- se puso sobre una rodilla.

-Rachel Barbra Berry, desde que te conocí supe que serías mía. Desde aquella noche en el bar, supe que me pertenecías y ahora estamos juntos. No puedo pedirle nada más a la vida. Solo te puedo pedir algo a ti- a mí ya me caían algunas lágrimas por las mejillas- ¿Quieres ser mi esposa y convertirte en Rachel Barbra Hudson?

-Sí, quiero ser Rachel Barbra Hudson.

Nos abrazamos y me elevó por los aires mientras girábamos abrazados. Después nos dimos el beso que confirmaba nuestro compromiso.

-¿Rachel?- me dijo Finn sacudiéndome el hombro- Tus votos.

-Ah, sí. Finn, sé que nuestra historia quizás no haya sido la más bonita, hemos tenido que superar muchos obstáculos para llegar hasta aquí, pero creo que gracias a todo eso lo hace especial. Te quiero y te querré durante toda mi vida- se me escapan las lágrimas acompañadas de sollozos- Esto…- balbuceo y Finn al verme así me abraza- No me salen las palabras para describir lo mucho que significas para mí.

-Yo, sinceramente, esto intenté traerlo estudiado de casa, pero eso ya me costaba en la secundaria- los invitados rieron- Así que creo que con decirte que eres la persona más maravillosa que he conocido. Que aunque nos conocimos en una extraña situación yo ya sabía que tú eras la mujer de mi vida, la madre de mis hijos. Te quiero, Rachel Hudson- nos sonreímos y nos vamos a besar, pero nos interrumpen.

-Creo que antes tengo que decir algo- dice el cura, le miramos- Bésala ya, que es tu mujer.

Todo el mundo se levanta de los asientos y comienza a aplaudirnos mientras nosotros nos besamos. Sonrió mientras nos besamos. Por fin estoy casada con él. El padre de mi hijo. El hombre de mi vida.

-Será mejor que os separéis- dice una voz femenina cerca de nosotros.

-Quinn, ¿ni un segundo podemos disfrutar?- le digo riendo abrazada a Finn.

-Es que un segundo si os dejo, pero minutos haciendo esperar a la gente no.

No me puedo ni creer que pueda estar viviendo este momento junto a mi mejor amiga. Sí, mi mejor amiga. Después de que Finn me explicase que lo de Quinn fue una mentira fui a hablar con Quinn. Por lo visto, ella también estaba implicada en esa mentira, por eso vino a decírmelo a Nueva York. La perdoné, al igual que ella me perdono que hubiese estado con Finn mientras estaban prometidos. Desde entonces, somos inseparables. Santana y ella son mis mejores amigas y mis damas de honor en este día tan especial.

-Mami- vino nuestro pequeño andando hasta nosotros subiendo los brazos para que le cogiera.

-Venga, poneros para la foto- dice mi padre sacando la cámara de fotos.

Quinn se apartó de la foto.

-Quinn, ponte. Y dile a tu novio que haga lo mismo.

Se puso junto a nosotros tres, de la mano de Noah. Parece ser que no fue sexo de una noche, ya que llevan juntos tres meses y ya están viviendo juntos.

Nos fuimos al banquete y tres horas más tarde estábamos bailando como unos locos con todos nuestros amigos. Me encontré con mi profesor del Glee Club y fui a donde estaba sentado.

-¿Se aburre, Will?

-No, simplemente veía como han crecido mis alumnos. Me alegro que aunque fueseis la mayoría de años distintos os hayáis conocido y seáis tan grandes amigos.

-Y yo. Supongo que ese gran alumno que siempre comentabas era Finn- asiente- Me encantaba cantar.

-¿Por qué no seguiste con tu sueño entonces? Eras una gran cantante.

-Tenía miedo de no conseguirlo y me lancé a seguir mi otro sueño.

-¿Por qué no das clases en el Glee Club? Yo me voy a marchar.

-¿Dónde?

-A Broadway. Me costó, pero lo conseguí. Me encantaría dejar a mis chavales en tus manos. Además, no tienes que estudiar magisterio, solo es una actividad extraescolar. ¿Qué me dices?

Y que le dije, que sí. Y aquí estoy, cinco años después viendo como mis alumnos colocan su tercera copa en la vitrina. Will estaría muy orgulloso de verlos, pero está feliz y contento triunfando en Broadway.

Mi horario termina y me marcho a casa. Entro por la puerta y un montón de pequeños vienen a recibirme. Cuatro hijos. Sí, Ryan no fue el único. Siempre quisimos una familia numerosa y la superamos con creces, porque Ryan, Drizzle, Daniel Finn y Barbra son los que han venido a saludarnos, pero Finn trae al más pequeño de todos en brazos. Al recién nacido, Cory. Pueden parecer muchos, pero no es así. Son muy buenos, sobre todo los mellizos, Drizzle y Daniel Finn, fueron el fruto de nuestra luna de miel. Barbra, que vino poco después de los mellizos fue por culpa de una mañana cuando todos estaban en el colegio y el pequeño de todos, Cory, simplemente lo buscamos, queríamos el último. Aunque todo el mundo pensó que estábamos locos no lo era para nada, porque tenían unos abuelos increíbles que cuando necesitábamos algo venían enseguida. Incluso Burt, que terminó por aceptarme aunque le costó.

Cuando conseguimos acostar a todos los niños, Finn y yo fuimos a sentarnos al sillón. Me apoyé en su pecho y me estaba quedando dormida.

-Quizás nos equivocamos en tener tantos hijos- me dice riendo al verme agotada.

-No lo creo. Creo que sin estos cinco pequeños monstruitos por la casa me sentiría extraña. Pero, Finn, prométeme una cosa. No más. Cinco partos son suficientes como para saber lo que es el dolor.

-Te lo prometo, pero eso no quita que…- levanta las cejas.

Comenzamos a besarnos, pero de repente me empieza a hacer cosquillas.

-¿Qué haces?- digo entre risas- Vamos a despertar a los niños.

-¿Ah, sí? ¡NIÑOS, ATAQUE DE COSQUILLAS A MAMÁ!

Todos mis pequeños monstruitos, excepto Cory bajaron al chillido de su padre a hacerme cosquillas sin parar.

-Drizzle, Barbra, ayudadme- digo entre risas- A por los chicos.

Al final cayeron todos dormidos en el sofá. Yo me levanté a por Cory que era su hora de comer, pero volví a sentarme con él y el resto a dormir en el sofá.

No cambiaría nada de mi vida. Lo tengo todo. Un marido perfecto. Un ex novio que supo perdonar que me acostase con su mejor amigo. Una mejor amiga que perdonó que me acostara con su comprometido. Otros amigos como Kurt y Santana que siempre han estado para apoyarme en las buenas y en las malas. Ryan. Drizzle. Barbra. Daniel Finn. Cory. Tengo una vida perfecta, no puedo pedir más.

Y con todo el dolor de mi corazón tengo que decir que aquí llega el final de esta segunda historia. ¿Os ha gustado? Todos los nombres de los hijos tienen un significado que todos conoceréis. Me encantaría que todos los que leáis este final de historia me digáis lo que os ha parecido esta historia, lo que más os ha gustado y que es lo que pensáis que podría mejorar a la hora de escribir. Mil gracias y decir que aún tengo una cosilla más que subir aquí en esta historia que os prometí, así que estaros atentos que intentaré no hacerme esperar tanto. Os quiero mucho, lectores míos

PD: Ahora si queréis estar más informados de subiré capítulo y cuando habrá nuevas historias solo tenéis que seguirme en twitter. Prometo que a todos los que me sigáis tendréis exclusivas acerca de las nuevas historias que están por llegar… GleeFanLovee. Dentro de poco, antes que en fanfic, tendréis noticias acerca de las posibles opciones que están por llegar. Espero que me sigáis.