…Nunca había visto a estos animales, pero no hay duda de que no son animales de la naturaleza. Aunque parecen lobos enormes ¿qué clase de lobo puede andar sobre las patas traseras y quedarse sobre ellas o llama al resto de los suyos usando sólo la pata delantera cual muñeca? Lo veo todo de lejos; estoy segura de que se ven más amenazadores estando de cerca.

Storm ha salido corriendo hacia la cornucopia y hago lo mismo yo sin pensarlo dos veces, si él cree que es lo más seguro ¿quién soy yo para decir lo contrario? Además, aunque pudiera llegar a los árboles, Sonic no podría correr más por lo débil que se encuentra… ¡Sonic! Acabo de tocar el metal del extremo de la cornucopia, cuando entro, recuerdo que formo parte de un equipo y Sonic se encuentra a catorce metros detrás de mí, cojeando lo más rápido que puede; lo alcanzan y entonces lanzo una flecha derribando sólo a uno.

-¡Vete, Amy, vete! –me grita señalando el cuerno.

Tiene razón, no puedo protegernos desde el suelo. Empiezo a trepar, a escalar con los pies y las manos. La superficie de oro puro ha sido diseñada para hacer parecer al cuerno como algo entretejido que llenamos durante la cosecha, por lo que hay pequeñas crestas y costuras a las que agarrarse, pero, después de un día bajo el sol del campo de batalla… ¡está que arde! Me salen ampollas de las manos. Storm está tumbado de lado en lo alto del cuerno, unos seis metros por encima del suelo mientras jadea para recuperar el aliento; es mi oportunidad de acabar con él, pues tengo al flecha cargada. Cuando esto a punto de disparar, Sonic grita. Me vuelvo y veo que acaba de llegar a la punta del cuerno, aunque los mutos le pisan los talones.

-¡Trepa! –chillo.

Empieza a subir con dificultad, no sólo por culpa del brazo y la pierna, sino por el cuchillo que lleva en la otra mano. Disparo una flecha que le da en el cuello al primer muto que pone las patas sobre el metal. Al morir, la criatura se estremece y, sin querer, hiere a varios de sus compañeros… tiene uñas de como diez centímetros y afiladas cual cuchillos.

Sonic llega a mis pies, así que lo cojo del brazo y lo subo, entonces Storm… me llega su recuerdo y lo veo esperando arriba y me vuelvo rápidamente, pero sigue tirado en el suelo, con retortijones y al parecer más preocupado por los mutos que por nosotros.

-¿Qué? –le grito.

-Ha preguntado si pueden trepar –responde Sonic, haciendo que le preste atención a la base del cuerno. Empiezan a reagruparse. Al unirse se levantan y yerguen fácilmente sobre las patas traseras, lo que les da un aspecto… humano. Todos tienen grueso pelaje, algunos tienen pelo liso y suave, otros rizado; los colores varían del negro azabache a algo que podría parecer rubio. Cuando los veo se me estremece todo mi ser… pero no sé qué es.

Meten el hocico en el cuerno, olisqueando y lamiendo el metal, arañando la superficie con las patas y lanzándose gañidos agudos. Debe de ser su medio de comunicación, porque la manada retrocede, como si quisiera dejar espacio; entonces, uno de ellos, un muto de buen tamaño con sedosos vellos rosas, toma carrerilla y salta sobre el cuerno. Sus patas traseras tienen una fuerza increíble, porque aterriza a tres metros escasos de nosotros y estira los rosados labios para enseñarnos los dientes. Se queda ahí un momento y, en ese preciso instante, me doy cuenta de qué es lo que me inquieta de los mutos: los ojos verdes que me observan con rabia no son como los de los lobos o los perros, no se parecen a los de ningún canino que conozca; son de los tributos, sin lugar a dudas. Veo un collar que tiene las iniciales EH grabado con joyas... ¡Es Rosy!

Me cuesta sostener la flecha en su sitio. El perro parece incapaz de sostenerse en el metal y empieza a resbalarse hacia atrás… disparo al cuello, el animal se retuerce y cae con un golpe sordo.

-¡Amy! –me agarra Sonic del brazo.

-¡Es ella!

-¿Quién?

Muevo la cabeza de un lado a otro para examinarlos a todos. Noto los tamaños y colores, la de pelo rojo y ojos púrpuras… ¡Tikal! El chico que murió a manos de Sally luchando por la mochila… ¡Pero lo peor es el muto más pequeño! Color verde pasto reluciente y ojos azules que muestra los dientes… la pequeña Cosmo.

-¿Qué pasa, Amy? –insiste Sonic mientras me sacude.

-Son ellos, todos ellos. Los otros: Cosmo, Tikal y los demás –respondo.

-¿Qué les han hecho? –pregunta Sonic al reconocerlos, está horrorizado -¿Crees que sean sus ojos de verdad?

Y ese es el menor de mis problemas ¿sus cerebros? ¿tendrán algún recuerdo de los tributos originales? ¿los han programado para odiarnos a nosotros y asesinarnos sin piedad porque hemos sobrevivido? Y los que matamos de verdad… ¿vengarán sus propias muertes?

Inician un nuevo asalto sin poder decir nada, se dividen en dos grupos laterales y usan de nuevo sus patas para lanzarse a nosotros. Oigo gritar a Sonic; siento el tirón de su cuerpo, el peso del chico y un muto arrastrándome al borde. De no ser por mi brazo, él habría acabado en el suelo, al parecer necesito toda mi fuerza para mantenernos en el cuerno curvo, del otro extremo… vienen más tributos.

-¡Mátalo, Sonic, mátalo! –le grito y, aunque no veo qué pasa exactamente, sé que tiene que haber atravesado a la criatura, porque no tiran tanto de mí. Logro subirlo de nuevo y nos arrastramos a la parte alta, donde nos espera el menos malo de nuestros problemas.

Storm todavía no se pone en pie, aunque respira con más calma y pronto estará lo bastante recuperado para atacarnos y lanzarnos al suelo para que nos maten. Cargo una flecha en el arco, pero acaba derribando a un animal que sólo puede ser Big ¿quién más podría saltar así de alto?

Por fin estamos fuera del alcance de los mutos. Voy a volverme para enfrentarme a Storm cuando alguien aparta a Sonic de mi lado; estoy convencida de que la manada lo ha agarrado, hasta que su sangre me salpica la cara.

Storm está delante de mí, casi al borde del cuerno y tiene a Sonic agarrado con una llave por el cuello, ahogándolo. Sonic araña su brazo, pero sin fuerzas porque no sabe si es más importante respirar o intentar cortar la sangre que le sale por el agujero que una de esas criaturas le hizo en la pantorrilla.

Apunto mi flecha a la cabeza de Storm, sabiendo que no tendrá ni un efecto ni en el tronco ni en las extremidades; ahora veo que lleva una malla ajustada de color carne, algún tipo de armadura de la capital ¿era eso lo que contenía su mochila?... bueno se les olvidó incluir una máscara blindada.

-Dispárame y él se cae conmigo –dice riéndose. Tiene razón, si lo derribo y cae sobre los mutos, Sonic morirá con él, Estamos en tablas: no puedo dispararle a Storm sin matar también a Sonic, no puede matarlo sin ganarse una flecha en la cabeza.

Nos quedamos quietos buscando una salida, tengo los músculos tan tensos que podrían saltar en cualquier instante y los dientes tan apretados que podría romperlos. Lo único que oigo es la sangre que me late en el oído bueno. A Sonic se le ponen los labios del mismo tono de su piel, pero un poco más pálidos, si no hago algo pronto, se ahogará y lo perderé y Storm usará su cadáver como arma contra mí… aunque creo que ese es su plan. Esboza una sonrisa triunfal.

Sonic levanta los dedos como si se le fuera la vida en ello, chorrean sangre y los dirige al brazo de Storm. Con el índice dibuja una equis en el dorso de la mano de Storm. Se da cuenta el otro después de que yo he hecho una sonrisa y le he mandado la flecha a la mano. Grita y suelta a Sonic, quien se le abalanza y por un instante creo que ambos caerán. Salto y agarro a Sonic de la mano antes de que Storm resbale en el cuerno ayudado por su propia sangre y caiga en lo llano.

El aire se le sale con el impacto y el ruido de ataque de las criaturas se hace muy obvio. Sonic y yo nos abrazamos, esperando a que suene el cañonazo y a que acabe la competencia y a que nos liberen… no pasa nada, todavía no. Porque éste es el punto culminante de los juegos y la audiencia quiere un espectáculo.

No miro, pero oigo los gruñidos, ladridos y aullidos de animales y de Storm mientras se enfrenta a la manada… ¿cómo sigue…? ¡Ah! La armadura. Entonces caigo en la cuenta de que esta noche podría ser muy larga.

A veces se oye el último lamento de algún tributo animal. El combate se mueve alrededor de la cornucopia y sé que está intentando volver con nosotros de nuevo, pues eso es lo único que le salvaría la vida. Pero no lo logra a pesar de su fuerza, son demasiados para él.

Pasa más de una hora y escuchamos cómo los mutos lo arrastran al interior de la cornucopia… "Ahora lo rematarán" pienso, pero no se oye el cañonazo. La noche cae, pero no se ve la cara de Storm en el cielo; sus gemidos nos llegan débiles a través del metal que hay debajo… el aire me recuerda que los juegos no han terminado y que no tenemos la victoria garantizada.

A pesar de que Sonic tiene la pierna herida, su brazo es el que ha empezado a sangrar más que nunca… no hay nada con qué taponar su herida. Me arranco la chaqueta y se la pongo como vendaje, los dientes me castañetean sin control. Imito los torniquetes de Vainilla, ato un medio nudo en su brazo, porque su pierna está mejor que bien a comparación. Es arriesgado, él podría perder el brazo, pero prefiero que pierda el brazo a que pierda la vida. Me quedo tumbada a su lado.

-No duermas –le digo, me asusta que duerma y no despierte.

-¿Tienes frío? –pregunta. Se baja la cremallera de la chaqueta y entro con él

–Puede que Storm gane –digo.

-¡No digas eso! –responde subiéndome la capucha, aunque él tiembla más que yo.

Las horas siguientes son las peores de mi vida, el frío de por sí ya es bastante tortura, pero lo horrible es oír a Storm gemir, suplicar y por último gimotear mientras los mutos se divierten con él. Ya no me importa su identidad o acciones, quiero evitar que sufra más.

-¿Por qué no lo matan y ya?

-Ya sabes por qué –respondo, ahora nadie se despegará del televisor. Seguramente es lo último en espectáculos.

Sonic cabecea y cuando lo hace, lo despierto a gritos, porque sé que si me deja sólo… me volveré loca. No dejaré que duerma… ¡no puedo!

Distingo la voz de Storm.

-Creo que está más cerca ¿puedes dispararle? –me dice.

-Mi última flecha… -está en el torniquete que le hice.

-Aprovéchala. –responde bajándose la cremallera para que pueda salir.

Saco la flecha y ato el torniquete lo más fuerte que puedo. Tardo unos segundos en encontrar a Storm en la penumbra, en medio de la sangre. Después, el desollado pedazo de carne que antes era mi enemigo emite un sonido y veo dónde tiene la boca. Lo que intenta decir es "Por favor". La compasión es lo que guía a mi flecha a su cabeza. Sonic me sube de nuevo y me veo ahí con mi carcaj vacío.

-¿Le has dado? –el cañonazo le responde –entonces hemos ganado –añade sin emoción.

-Bien por nosotros –consigo decir, aunque en mi voz no se nota la alegría. Los mutos saltan a agujeros que se han abierto en el suelo. Lo raro es que ahora no se llevan ni los restos de Storm ni suenan las trompetas que anuncian victoria.

-¿Crees que debamos alejarnos de él? –intento recordar si debemos irnos, pero estoy hecha un embrollo.

-Vamos… ¿crees poder llegar hasta el lago? –pregunto.

-Será mejor intentarlo.

Caemos al suelo con un brinco, no entiendo cómo puede moverse Sonic si yo tengo las extremidades así de rígidas. Llegamos al lago y entonces bebemos algo de agua. El sinsajo anuncia el aerodeslizador y se me llenan los ojos de lágrimas por Storm, después espero a que nos lleven a casa.

-¿Qué esperan? –pregunta Sonic.

-No sé –respondo notando que se le ha abierto la herida.

No soporto verlo perder más sangre. Busco un palo para usar como torniquete y entonces escucho la voz de Claudius:

"Saludos, finalistas de los septuagésimos cuartos juegos del hambre. La última modificación de las normas se ha revocado. Después de examinar con más detenimiento el reglamento, se ha llegado a la conclusión de que sólo puede haber un ganador. Buena suerte y que la suerte esté siempre de vuestra parte" se acaba el mensaje con un poco de estática. Asimilo la verdad entonces: ¡nunca tuvieron la intención de dejarnos ir a los dos con vida! Lo planearon todo para garantizar unos juegos dramáticos y sorprendentes… como idiotas nos lo tragamos.

-Si te detienes a pensarlo, no sorprende –dice en voz baja Sonic. Se acerca a mí en cámara lenta con el cuchillo, entonces preparo mi arco y le apunto al corazón. Mi cara arde de vergüenza cuando veo que ha tirado su arma al lago.

-Hazlo –me dice.

-No lo haré –respondo –no puedo.

-Hazlo antes de que envíen de caza a más animales. No quiero morir como Storm.

-¡Pues dispárame! –respondo furiosa, devolviéndole las armas -¡dispárame, vuelve a casa y vive con ello!

La muerte ahora sería más fácil que seguir viviendo.

-No puedo, de todas maneras moriré primero –dice tirando sus armas. Se arranca la venda del brazo.

-¡No puedes suicidarte!

Me pongo de rodillas y le pego la venda en la herida, desesperada.

-Amy, es lo que quiero.

-No me dejarás sola –insisto, porque si muere, en verdad no volveré a casa, me pasaré toda la vida aquí, buscando una salida.

-Escucha –me dice mientras me pone en pie –sabemos que necesitan a su vencedor. Sólo puede ser uno de nosotros. Acéptalo y hazlo por mí.

Habla y habla sobre lo mucho que me quiere y más bazofia cursi, cómo sería su vida sin mí… pero no me importa, porque sus palabras anteriores me han dejado atrapada: "los dos sabemos que necesitan un vencedor"

Sí, lo necesitan, sin vencedor, a los Vigilantes les estallaría todo en la cara: fallarían a la capital y puede que los ejecutaren en directo por todo Green Hill.

Si pensaran ellos que vamos a…

Agarro la muñeca de Sonic y entonces desengancho una bolsita que tengo, me ha visto.

-¡No te dejaré!

-Confía en mí –susurro, me mira a los ojos por un instante y me suelta. Abro el saquito y le echo un puñado de bayas en la mano… unas más las agarro para mí -¿A la de tres?

Le doy un apretón de manos a Sonic, pero éste sólo me toma de lo que queda de mi pelo, el que está tendido sobre mi clavícula… admirándolo con dolor por última vez.

-A la de tres –responde inclinándose para darme un beso muy dulce –enséñalas, quiero que las vean.

Abro los dedos y las oscuras bayas relucen al sol. Le doy un último apretón de manos para indicarle que el momento ha llegado. Empezamos a contar.

-Uno –quizás me equivoque –dos –quizás no les importa que muramos -¡tres!

Demasiado tarde para cambiar de idea. Me llevo la mano a los labios y le echo un último vistazo al mundo, justo cuando las bayas entran en mi boca las trompetas suenan.

La voz frenética de Claudius suena:

"¡Paren, paren! Damas y caballeros, me llena de orgullo presentarles a los vencedores de los septuagésimos cuartos juegos del hambre: ¡Amy Rose y el erizo Sonic! …les presento a los tributos de Station Square".

Escupimos las bayas y nos limpiamos la boca con el borde de nuestras camisas, me aseguro de que no quede nada. Sonic tira de mí hacia el lago, donde nos enjuagamos la boca y abrazamos sin fuerzas.

-¿No te has tragado ninguna?

-¿Y tú? –responde sacudiendo la cabeza.

-Pues… sigo viva.

Aparece un aerodeslizador sobre nosotros y de él caen dos escaleras, sólo que no pienso dejar de ninguna manera a Sonic. Lo rodeo con un brazo para que suba y los dos ponemos un primer pie en el primer travesaño. La corriente eléctrica nos paraliza, eso me hace sentir bien porque no quiero averiguar cuánto duraría Sonic durante todo el viaje.

Al subir estaba mirando hacia abajo, así que veo que, aunque nuestros músculos están inmóviles, nada corta el flujo de sangre de su pierna. Como cabía esperar, se desmaya en cuanto la puerta se cierra detrás de nosotros y la corriente eléctrica se detiene. Todavía tengo agarrada la parte de atrás de su chaqueta con tanta fuerza que, cuando se lo llevan, se rompe, y me deja con un puñado de tela negra. Unos médicos vestidos con batas, máscaras y guantes blancos esterilizados ya están preparados para trabajar, para entrar en acción. A Sonic lo tienen sobre una mesa plateada, lleno de tubos y cables por todas partes. Olvido que hemos salido de los juegos y veo a los médicos como una amenaza más, como otra manada de mutos que lo van a matar. Me lanzo a salvarlo, pero me retienen y me meten al interior de otro cuarto con un muro de cristal entre los dos, nadie me hace caso, salvo un ayudante de la capital que aparece atrás de mí y me ofrece una bebida. Bebo la bebida, jugo de naranja, que desentona con mi mano toda sucia y llena de tierra y cicatrices. Aún así no confío en nada tan lindo y limpio. Los médicos trabajan sin parar en Sonic, fruncen el ceño y veo un flujo de líquidos que bombean por los tubos, una pared llena de cuadrantes y luces está y no parece tener significado para mí… creo que se le ha parado el corazón dos veces. Estoy ahí, mirando cómo lo tratan como a un ser moribundo, a veces me preguntaba cuando llegaban con Vainilla personas así y ahora lo sé: no les queda otra alternativa.

Me doy cuenta de que me miran, pero sólo soy yo en el espejo, tardo en reconocer a esa chica de ojos enloquecidos, mejillas huecas, pelo enredado; rabiosa, salvaje, loca… no es de extrañar que estén alejados.

Ahora hemos llegado al techo del centro de entrenamiento y veo que se llevan a Sonic, aunque a mí me dejan donde estoy. Me lanzo contra el cristal chillando y distingo un atisbo de pelo rosa artificial… creo que es Maddie. Alguien me pincha por detrás.

Despierto y me da pánico moverme. Todo brilla con una suave luz amarilla, lo que permite ver que estoy en una habitación en la que sólo está mi cama. El aire huele a antiséptico, me salen varios tubos de los brazos; estoy desnuda. Veo mi mano y noto que han arreglado mis uñas, me paso la mano por todo el cuerpo… como nuevo. Y ahora puedo oír de nuevo con el oído izquierdo. Me tienen atada con una correa, enloquezco de inmediato y entonces veo a la avox, a la que le pregunto.

-¿Sonic sobrevivió?

Asiente y pone una cuchara en mi mano, me la aprieta como amiga.

Pasan por lo general días antes de la presentación del vencedor, de manera en que puedan convertir de nuevo al tributo en… una persona. Espío y Elise andarán por aquí, creando nuestro vestuario para las apariciones públicas, Jet y Maddie dispondrán del banquete para patrocinadores y revisarán las preguntas de las entrevistas y en casa estarán organizando las celebraciones de bienvenida.

Todo me hace sonreír en casa…. Shadow, Vainilla, Cream e incluso su maldito Chao que no hace más que gritarme. Cuando quiero levantarme, me suministran un frío líquido que me hace volver a cama, y así una y otra vez. Llega un momento en el que me despierto y veo que no tengo nada clavado en los brazos, me quitan la correa y me puedo mover, mi piel me llama la atención: reluciente, como si hubiera vuelto a nacer y no tengo ninguna quemadura. Me encuentro con que estoy fuerte y preparada. Veo mi antiguo traje, el que usé en la arena y creo que es lo que debo usar para verlos a todos.

Me visto rápido y se abre una puerta en la pared. Salgo a un pasillo limpio y amplio sin puertas en apariencia, pero debe haber alguna y en una de ellas está Sonic.

Lo llamo, pero no hay nadie a quien le pueda preguntar por él, pero me responde… Maddie. Los veo a todos: Jet, Espío y Maddie y entonces me abalanzo sobre ellos. Jet me susurra: "Buen trabajo, preciosa" y entonces sé que no es sarcástico. Maddie está llorosa y Espío se limita a darme palmaditas en la espalda. Elise no está y me da un mal presentimiento.

-¿Dónde está Elise? ¿con Sonic? ¡Dime que está con él! ¡Dime que está vivo!

-Está bien, pero quieren que se encuentren en directo durante la ceremonia –explica Jet.

-Ok –respondo un poco más calmada –supongo que es lo que yo querría ver.

-Ve con Espío, tienes que ponerte a punto –me ordena Jet. Entonces noto lo mucho que me alegra estar sola con Espío alejados de las cámaras. Subimos hasta la recepción del centro de entrenamiento y se me aclara que el hospital está incluso más abajo del gimnasio. Las puertas se abren y el equipo de preparación me asalta hablando tan rápido que algunas cosas no tienen sentido. Realmente les encanta verme. Me alegro también, pero es como si viera a un perro después de una jornada larga.

Vamos a comer al comedor. Entonces me niegan más comida, pero Charmy me da un panecillo extra por debajo de la mesa, me halagan a veces con cómo quedó mi piel, pero cuando me veo desnuda, sólo aprecio mi delgadez, aunque he estado peor… pero puedo contarme las costillas sin problemas. Entonces es cuando me bañan y me arreglan toda; consigo escuchar su cháchara, la que se centra sobre los juegos y después la bloqueo… tratando de no odiarlos.

Me visten con un vestido que busca rellenar las curvas que perdí en la arena, incluso me llevo las manos a los senos para comprobarlo. Después me anuncia que me querían modificar quirúrgicamente y que el relleno era la mejor opción.

Sigo siendo la «chica en llamas»: la fina tela del vestido despide un ligero brillo; el más leve movimiento del aire crea ondas. En comparación con éste, el traje del carro parece estridente, y el de la entrevista, demasiado artificial; ahora doy la impresión de haberme vestido con la luz de una vela.

--¿Qué te parece?

--Creo que es el mejor que has hecho hasta ahora.

Cuando consigo apartar la mirada de los destellos de la tela, me encuentro con una sorpresa: llevo el cabello suelto y echado atrás con una sencilla cinta; el maquillaje redondea y rellena mis ahora angulosas facciones; me han puesto esmalte transparente en las uñas; el vestido sin mangas está recogido a la altura de las costillas, no de la cintura, de modo que el relleno no afecta demasiado a mi figura; el borde me llega justo a las rodillas; al no llevar tacones, tengo mi estatura real. En resumidas cuentas, parezco una chica, una chica joven, de catorce años como mucho, inocente e inofensiva. Sí, me sorprende que Espío haya decidido sacar esto, teniendo en cuenta que acabo de ganar los juegos.

Es una imagen muy estudiada, porque él nunca deja nada al azar.

-Pensé que sería algo más… sofisticado –le digo.

-Supuse que a Sonic le gustaría más esto –responde con precaución. ¿Sonic? No, no es por él… es por la capital, los vigilantes y la audiencia, aunque no entiendo el diseño de Espío, me recuerda a que los juegos aún no han terminado del todo, además noto que me advierte sobre algo… algo que no puede mencionar ni siquiera enfrente de su equipo.

Bajamos en el ascensor hasta la planta donde nos entrenamos.

La costumbre es que el vencedor y su equipo de preparación salgan al escenario en una plataforma elevada. Primero el equipo de preparación, seguido por el acompañante, el estilista, el mentor y, finalmente, el vencedor. Como este año somos dos vencedores que comparten acompañante y mentor, han tenido que reorganizarlo todo. Me encuentro en una parte mal iluminada bajo el escenario. Han instalado una nueva plataforma de metal para elevarme; todavía se ven pequeños montoncitos de serrín y huele a pintura fresca. Espío y el equipo se van a poner sus trajes y se colocan en su sitio, por lo que me quedo sola. Imagino que Sonic estará detrás de la pared que tengo en detrás de mí.

La multitud empieza a rugir y siento que me tocan el hombro, me sobresalto, imagino que una parte de mí sigue en la competencia.

-Soy yo –me dice Jet –no está mal.

-Pero…

-Pero nada ¿un abrazo de buena suerte? –me examina en mi feo lugar y espera tomar una decisión. Lo considero una petición rara de su parte, pero al fin y al cabo acepto –escucha… tienes problemas, se dice que la capital está furiosa por la manera en la que los dejaste en ridículo en el estadio. Si hay algo que no soportan es que se rían de ellos, y ahora son el hazmerreír de todo Green Hill.

El miedo empieza a correrme por las venas, pero me río como si dijera un chiste.

-¿Y qué?

-Tu única defensa sería que estuvieras tan loca de amor que no fueras responsable de tus acciones –Jet se aparta y me arregla el pelo -¿de acuerdo, preciosa?

-De acuerdo ¿se lo dijiste a Sonic?

-No hace falta, lo tiene claro

-Pero… ¿crees que yo no? –pregunto aprovechando la oportunidad de enderezar la pajarita dolor rojo intenso que Espío debe de haberle obligado a llevar.

-¿Desde cuándo te importa lo que yo crea? Mejor ocupémonos de nuestros puestos –me conduce –es tu noche, hermosa, disfrútala.

Desaparece en la penumbra. Las rodillas me tiemblan, todo el cuerpo me tiembla. Espero atribuyan mis temblores a la emoción. Me siento tan débil ahora, pero más que nada por lo que me dijo Jet… debería estar a salvo, pero ahora corro más peligro que nunca y ahora podrían castigar a Shadow, a Cream… a Vainilla y a la gente de Station Square… si no hago creer al mundo que soy la chica loca de amor. Espero que controlen la situación fingiendo que lo tenían calculado, que sería un suicidio doble. Eso me hace pensar en Sonic… ¿qué tiene claro? ¿el peligro que corremos? ¿o que está loco de amor por mí? Ni siquiera he empezado a ordenar lo que siento por él porque es todo muy confuso, no supe nada de lo que hice en los juegos, ni por odio, ni por Station Square… ni por él, pero algo es más que claro: él me importa demasiado.

Bark me saca de mis pensamientos cuando saluda a la audiencia… seguro me ayudará, aunque espero que sepa bien lo crucial que es decir las palabras adecuadas ahora. Todos rompen en aplausos. Espero que todos disfruten de estos momentos, porque sin duda… algo va muy mal. Ahora entiendo por qué Espío eligió este vestido: debo parecer toda inocente e infantil que pueda.

Veo a Sonic a pocos metros de mí y parece tan vivo, limpio y sano que apenas lo reconozco… sin mencionar guapo. Su sonrisa es la misma, ya esté cubierto con barro o en la capital, y, al verlo, doy unos tres pasos y me lanzo en sus brazos. Él se tambalea hacia atrás, a punto de perder el equilibrio… algo se siente frío en su brazo izquierdo. Se endereza y nos abrazamos mientras la audiencia se vuelve loca, me besa y no puedo dejar de pensar en que si sabe el peligro que corremos. Lo quieren apartar de mí, pero él aparta a Bark… lo bueno es que sabe controlar las situaciones duras. Estamos sentados en un lujoso sofá de terciopelo rojo y vemos la película de "los mejores momentos de los juegos del hambre" estoy tan cerca de él que casi estoy sobre su regazo. Subo los pies y me recargo en él. Como imaginaba, la película se ha proyectado y están pasando los momentos de todas estas semanas, lo que es una proeza. Este año esta película cuenta una historia de amor. Aunque Sonic y yo ganamos, nos dedican un tiempo desproporcionado en pantalla. La primera hora o así se centra en los sucesos anteriores al estadio: la cosecha, el paseo en carro por el Capitolio, las clasificaciones del entrenamiento y las entrevistas. Una banda sonora animada hace que parezca el doble de horrible porque, claro, casi todos los que aparecen en pantalla están muertos. Pasan después imágenes nuestras, pero en especial de Sonic, quien lleva el peso de nuestro romance. Veo lo que vio la audiencia: cómo engañó a los profesionales, cómo se quedó despierto toda la noche en el árbol de las avispas, cómo me llevó en brazos y después luchó contra Storm (la única vez en todos los juegos que corrió); lo veo decir mi nombre en sueños… yo sólo parezco un témpano de hielo hasta que voy por Cosmo, enseñan su muerte y el rescate fallido, pero eliminan la escena de las flores… eso apestaría a rebelión. Cuando grito su nombre y me tapo la boca… el banquete y la muerte de Storm y finalmente: las bayas. Nadie quiere perderse nada… agradezco que nadie hubiera mostrado las escenas en el aerodeslizador, lo horrible es que todo se ve de manera que podría pasarle a cualquiera en cualquier momento.

Eggman aparece después del atronador himno y tiene una corona, nos quedamos pensando "¿para quién será?" hasta que la divide y se hace dos, la primera la coloca sobre la frente de Sonic con una sonrisa, pero a mí me mira con ojos de serpiente cuando me coloca la segunda…

Entonces sé que yo soy la culpable, aunque no nos hubiéramos comido esas bayas, porque tuve la idea… la instigadora, la merecedora del castigo.

El brazo se me va a caer después de tantos vítores y reverencias y al fin Bark despide a todos los espectadores y les pide volver mañana para las entrevistas finales.

Nos llevan a la mansión de Eggman, donde tenemos poco tiempo para comer mientras todos se quieren hacer una foto con nosotros, todos a nuestro alrededor se emborrachan cada vez más conforme la noche avanza. Sigo riendo y dándole las gracias a todos, pero nunca suelto la mano de Sonic.

Al fin estamos en el centro de entrenamiento, donde espero quedarme a solas con Sonic, pero Jet lo manda con Elise para su atuendo de la entrevista. Me acompaña entonces.

-¿Por qué no puedo hablar con él? –pregunto.

-Tendrás mucho tiempo para eso en casa. Vete a la cama, saldrás en TV a las dos.

Estoy decidida a ver a Sonic en privado a pesar de Jet, después de varias vueltas en la cama durante horas, salgo al pasillo y pienso en mirar al tejado… vacío. Las calles de la ciudad están desiertas.

Regreso a la cama un rato y después decido ir directamente a su dormitorio. Sin embargo, cuando intento girar el pomo, descubro que ha cerrado la puerta con pestillo desde dentro. Al principio sospecho de Jet aunque después temo que alguien de la capital pueda estarme vigilando y encerrándome. No puedo escapar desde que empezaron los juegos, pero esto es diferente, tal vez personal… como si estuviera esperando sentencia. Llega Maddie y me dice que otro día muy muy muy importante ha llegado.

Como lo más rápido que puedo y salgo, el público nos adora. Espío me pone un vestido de gasa blanca y zapatos rosas, después me maquilla y parezco irradiar un sonroso rosado, hablamos un poco y temo en preguntarle cosas importantes… no puedo evitar pensar que me vigilan.

La entrevista se realiza bajando un poco por el pasillo, en el salón han vaciado un espacio y han colocado un confidente, rodeado de jarrones de flores… al menos no hay público porque sólo veo cámaras.

Bark nos saluda amable.

-¡Genial, Amy! ¿cómo estás?

-Bien, nerviosa por la entrevista.

-No lo estés, vamos a pasarlo maravillosamente –responde, me da una palmada tranquilizadora.

-No se me da bien hablar de mí –Jet, quien está detrás sólo hace una mueca.

-Nada de lo que digas puede estar mal.

"¡Ay, Bark, ojalá fuera cierto… pero Eggman puede planearnos algún accidente mientras hablamos".

Sonic entra muy guapo vestido de rojo y blanco, y me aparta a un lado.

-Apenas he podido verte. Jet parece decidido a mantenernos separados –de hecho está decidido a mantenernos con vida.

-Últimamente es muy responsable.

-Sólo queda irnos a casa, después no podrá vigilarnos todo el tiempo.

Noto un escalofrío por el cuerpo, no lo analizo porque ya está todo preparado, nos sentamos de manera algo formal en el confidente, pero Bark dice:

-Acurrúcate a su lado si quieres, queda muy dulce.

Pongo los pies en el asiento a un lado y Sonic me acerca a él. Sin más, salimos al aire para toda la zona. Bark está estupendo, hace bromas, lanza pullas y se ahoga de risa cuando se presenta la ocasión. Soic y él ya tienen una dinámica pulida: bromas fáciles, por lo que sonrío e intento hablar lo menos posible. Pero Bark empieza a preguntar cosas que requieren buenas respuestas.

-Bueno… ya sabemos que fue para ti amor a primera vista desde… ¿los cinco años? –pregunta.

-Desde el momento en que la vi.

-Pero, Amy, menuda experiencia para ti. Creo que la verdadera emoción para el público era ver cómo te enamorabas de él… ¿cuándo te diste cuenta de que lo amabas?

-Es difícil… -dejo escapar una risa débil

-Me di cuenta en la noche que gritaste su nombre en el árbol –completó… "¡Gracias!"

-Supongo que sí. Es decir, hasta ese momento intentaba no pensar en mis emociones, la verdad era muy ocnfuso, y sentir algo por él sólo servía para empeorarlo todo. Pero entonces en el árbol… todo cambió.

-¿Por qué crees que fue?

-Quizás… porque tenía la oportunidad de conservarlo –trato de sonar sincera, pero no se me da mal… finalmente, es cierto. Jet resopla con alivio y veo que he hecho lo correcto. Sonic se apoya la frente en mi sien.

-¿Entonces qué harás conmigo ahora que me tienes?

-Ponerte en algún sitio donde no te hagan daño –respondo y me besa, la gente del cuarto deja escapar un suspiro, de verdad. Aprovecha el momento para pasar al daño sufrido en el estadio… todas las heridas. No olvido hasta llegar con los mutos que estoy enfrente de las cámaras… cuando le pregunta a Sonic sobre su brazo nuevo.

-¡¿Brazo nuevo!? –pregunto horrorizada y no evito mover su manga y encontrarme con un dispositivo de metal y plástico que reemplaza su carne.

-¿No te lo habían dicho? –pregunta amable Bark y sacudo la cabeza.

-No he tenido momento para eso –responde Sonic.

-La culpa es mía por el torniquete.

-Sí… por tu culpa sigo vivo –responde y me besa en la frente.

-Tiene razón –asegura Bark –seguro desangra sin esa cosa.

Es cierto, pero no puedo evitar las ganas de llorar, me oculto en Sonic, quien me pide que salga de nuevo. Todos me dejan en paz hasta que surge el tema de las bayas.

-Amy, sé que has sufrido una conmoción, pero tengo qué preguntártelo ¿qué pasaba por tu cabeza cuando sacaste esas bayas?

Hago una pausa larga antes de responder e intento organizar mis ideas… el momento crucial ha llegado.

-No lo sé… no soportaba la idea de… vivir sin… él.

-Sonic… ¿algo qué añadir?

-No, creo que eso nos vale para ambos.

Bark se despide y todo termina. Vuelvo a mi cuarto y sé que lo único que me quiero llevar es la insignia del sinsajo de Wave. Seguramente alguien lo volvió a poner en mi dormitorio después de los juegos. Salimos a la calle, donde el tren nos espera. Me despido de Espío y Elise aunque los veré dentro de otros meses, cuando hagamos la gira de la victoria por las doce ciudades y zonas, así es como nos hacen recordar que los juegos nunca desaparecen del todo.

El tren empieza a moverse y nos introducimos en la noche hasta salir del túnel, momento en que respiro libre por primera vez desde la cosecha. Maddie nos acompaña, al igual que Jet por supuesto. Nos comemos una enorme cena y guardamos silencio delante del

televisor para ver la entrevista en diferido. Conforme nos alejamos del Capitolio empiezo a pensar en casa, en Cream y en Vainilla, y en Shadow. Me disculpo para ir a quitarme el vestido, y ponerme una camisa y unos pantalones más sencillos. Mientras me limpio con esmero el maquillaje de la cara y me trenzo el pelo, empiezo a transformarme de nuevo en mí, en Amy Rose, una chica que vive en la Veta, que caza en los bosques, que comercia en el mercado negro. Me miro en el espejo intentando recordar quién soy y quién no. Cuando me uno a los demás, la presión del brazo de Sonic sobre los hombros me resulta extraña.

Nos dejan salir a respirar aire fresco, caminamos por el andén de la mano y no sé qué decir ahora que estamos solos. Recoge un ramo de flores silvestres para mí y hago todo lo posible en parecer contenta al recibirlo, porque no sabe lo que son estas flores… partes de una planta comestible, me recuerdo que las he recogido muchas horas con Shadow.

Shadow, la idea de volver a verlo me hace sentir mariposas en el estómago… ¿por qué? No puedo explicarlo del todo; sólo siento como si hubiera engañado a una persona que confiaba en mí. O para ser sincera a dos personas… pero en casa no me podré esconder.

-¿Qué pasa? –pregunta.

-Nada.

Seguimos caminando hasta dejar atrás la cola del tren en un punto en el que hasta yo creo hay cámaras escondidas. Sin embargo, no puedo encontrar las palabras.

Jet nos sorprende y me pone una mano en la espalda.

-Buen trabajo, sigan así hasta que lleguen las cámaras. Todo debería ir bien.

-¿De qué habla? –me pregunta Sonic.

-De la capital, no les gustó el truco de las bayas –suelto.

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?

-Parecía demasiado rebelde, así que Jet ha estado ayudándome a no empeorarlo.

-¿Ayudándote? Pero a mí no.

-Él sabía que eres lo bastante listo para llevarlo bien.

-No sabía que hubiera que hacer algo bien. Entonces ¿me estás diciendo que lo de estos últimos días y… supongo que… lo del estadio… no era más que una estrategia bien diseñada?

-No. Es decir, ni siquiera podía hablar con él en el estadio ¿no? –balbuceo.

-Pero sabías que quería que lo hicieras ¿verdad? –me pregunta y me muerdo el labio -¡Amy! –me suelta la mano y doy un paso para recuperar el equilibrio –Fue por los juegos… una actuación.

-No todo –respondo agarrando las flores con fuerza.

-¿Entonces cuánto? ¡No, olvídalo! Supongo que la verdadera pregunta es qué quedará cuando volvamos a casa.

-No lo sé. Cuanto más nos acercamos a Station Square, más desconcertada me siento –respondo. Espera que explique, pero no lo hago.

-Pues házmelo saber cuándo lo sepas.

El dolor que siente es palpable en su voz, se me han curado los oídos, por lo que entiendo perfectamente que se siente traicionado. Se va y no lo veo en toda la mañana siguiente, además no está siendo justo; éramos desconocidos; hice lo necesario para seguir viva, para que ambos siguiéramos vivos en el estadio; no puedo explicarle cómo son las cosas con Shadow porque ni a mí misma me las puedo explicar, no es bueno amarme porque, de todos modos, no pienso casarme y él acabaría odiándome tarde o temprano; que, aunque sienta algo por él, da igual, porque nunca podré permitirme la clase de amor que da lugar a una

familia, a hijos. ¿Y cómo puede permitírselo él? ¿Cómo puede después de lo que acabamos de pasar?

quiero decirle lo mucho que ya lo echo de menos, pero no sería justo por mi parte. Así que nos quedamos de pie, en silencio, observando cómo entramos en nuestra mugrienta estacioncita. A través de la ventanilla veo que el andén está hasta arriba de cámaras. Todos están deseando presenciar nuestra vuelta a casa. Por el rabillo del ojo veo que Sonic me ofrece la mano, lo miro vacilante.

-¿Una última vez? ¿para la audiencia? –me dice en tono hueco… con ese tono, francamente lo prefiero enojado, porque es algo mucho peor.

El chico del pan empieza a alejarse de mí.

Lo cojo de la mano con fuerza, preparándome para las cámaras y temiendo el momento en que no me quede más remedio que dejarlo marchar.