Hola!

Advertencia de este capítulo que no es nada romántico y es completamente oscuro, se verán los demonios de los Swan, cosas que los atormentan saldrán en impulsos y acciones que les harán daño.

Ahora respondo los bellos, bellos, bellos reviews que me dejan.

kykyo-chan.- Si! me encanto el capítulo 11, me divertí tanto, sobre todo me hizo recordar mi propia infancia por las muchísimas horas que pase con mi consola play station, espero disfrutes el capítulo a pesar del drama que se viene encima, así como tu opinión al respecto, disfrútalo y un abrazo!

Natalia Swan Mills.- Hola! Se te extraño mucho en el capítulo anterior =(… si! fue muy gracioso escribir como perdían los Swan e imaginar sus caras de =O al saberse perdedores ante las Mills xD, yo hubiera elegido a Ryu, es sin duda mi favorito jaja, este cap es muy oscuro pero aún así espero lo disfrutes mucho, así como tu opinión al respecto, disfrútalo y un abrazo!

Jessica Nolasco.- Hola! jaja si también es mis favoritos hasta ahora para escribirlo, pero se vienen cosas más graciosas y aventureras, así como drama como en este capítulo =(, tendrá una explicación más adelante pero es necesario para lo que quiero para los personajes, sobre todo con los Swan pero se verá un desarrollo importante con las Mills, espero lo disfrutes y me des tu opinión al respecto, un abrazo!

15marday.- Hola! Pues si, me costó mucho trabajo involucrar seis personajes en un solo área, porque hay que darle protagonismo a todos, pero aún así creo quedo muy bien, sobre todo para que se dieran cuenta que no son tan diferentes como creen, se pueden llevar increíble xD, ahora que este capítulo va a traer cosas muy feas y drama pero aún así, aún no acaba, tendrá su explicación, espero lo disfrutes y una opinión al respecto, un abrazo!

Disfrutenlo!

Capítulo 12

Emma POV.

Han pasado tres días desde que no veo a Regina y ese fantástico día donde estuvimos juntas, descubrir que también le gustan los videojuegos, lo buena que es, es que, ¡en serio!, esa mujer es increíble, ya hasta deseo encontrarle un defecto solo para poder decirme que no existe una persona así y continuar con mi vida normal.

La verdad es que no puedo estar además de anonadada, confundida porque yo no soy así, yo no creo en amores que te clavan desde la primera vez que la vez, donde verla se convierte en tu mejor parte del día, hacerla reír y convertirte en creadora de eso es… abrumador. No puedo evitar sentirme asustada, llena de pánico por siquiera pensarlo y ahora sentirlo me tiene totalmente de cabeza.

Ahora el porqué no he visto a Regina es otra historia, porque el trabajo nunca ha sido tan pesado, desde que se fueron Anna y Neal, no me han dejado de enviar correos para hacer proyectos, ideas, bocetos, diseños, editar fotos e incluso apoyarlos en algunas investigaciones, me han traído como nunca, por suerte he podido evitar ir a la empresa sobre todo por la protagonista de mis otras pesadillas que es, ¡oh sorpresa!, mi jefa.

Suspiro viendo hacia el techo con mi laptop en las piernas y yo recostada en el sillón con la cabeza punzándome de la fuerte migraña que estoy sintiendo.

Suena mi celular y no evito un gruñido y el deseo tan grande de no contestarlo, pero como siempre, a veces, y solo muy rara vez me gana la parte responsable que siempre he tenido en cuestión de trabajo, no evito otro suspiro y al ver la pantalla veo que es un número desconocido por lo que frunzo el ceño y ahora menos quiero contestarlo pero bufo y lo hago más por curiosidad que por otra cosa.

-¿Bueno?

-Hola Emma - abro los ojos y me incorporo con mi corazón deteniéndose y al mismo tiempo latiendo a una velocidad de muerte.

-Ing… Señora FI… Ingr - ¡¿en qué mugre momento?! ahora mi jefa me marca, ahora qué le digo, ¿qué carajos pasa?

Oigo una pequeña risa que me eriza la piel y carraspeo nerviosa.

-Ingrid, Emma, me puedes hablar por mi nombre al menos cuando no estemos frente a otras personas de la empresa - me agarro la frente sintiendo más fuerte mi migraña.

-Que sorpresa tu llamada Ingrid ¿pasó algo? ¿hay algún problema con mi equipo? - vale Emma muy bien, tampoco hay que pensar que te hará una propuesta extra/profesional o algo así, trato de calmarme y respirar lento para que no se note mi voz temblando o el hecho de que a mi mano le está dando un tic.

-No en realidad,esperaba más bien tener noticias de ti, ya que no has aparecido por la empresa desde hace un tiempo - su voz cambió a una más provocativa que literalmente hizo que un escalofrío me recorriera, ¿cómo rayos me meto en estos problemas?

Carraspeo de nuevo para mitigar un poco mi excitación y adrenalina que pasa por todo mi cuerpo.

-Bueno, es que no ha habido el tiempo, pero dentro de poco tengo intención de ir a hacer una especie de reporte de mi trabajo y enterarme de lo que esta pasado - me restriego la cara con mi mano esperando que esta conversación no se vaya para otro lado. Mi diosa, por favor Emma piensa en tu diosa, en su risa, todo.

-Esperaba poder invitarte a cenar a mi departamento esta noche - abro los ojos sin poder creerlo, y es que, no es real, obviamente estoy soñando, no me puede pasar esto justo ahora, no con mi autocontrol tan frágil y vulnerable.

-¿Está noche? - me quedo en silencio unos segundos pensando a mil por hora.

Ok Emma, pensemos, tienes a tu diosa, que literalmente está abarcando espacios que nadie nunca lo ha hecho, que mucha gente intento hacerlo y nadie pudo, que su mirada puede detener cualquier intención maquiavélica que pueda tener, pero por otro lado, por favor, soy yo, no soy de las que pienso las cosas, hace unas semanas le hubiera dicho que si de inmediato pero ¿qué me pasa? ¿porqué dudo?

Tengo unas ganas inmensas de estrellar mi cabeza en la pared, esconderme en mi cama o mi mejor opción, agarrar mi moto y correrla hasta no saber dónde estoy ni como regresar.

¿Qué le digo? mi jefa lo admitiré sin titubear, está muy buena, es increíblemente impresionante, a la vista, su personalidad, toda ella te atrae como flor carnívora a un insecto. Sabes que te va a matar pero no puedes dejar de atraerte por toda su existencia.

También está el dilema que ni siquiera sé qué pasa por la cabeza de mi diosa, si, me besó, si sé que puede que le guste, pero tampoco es como si me diera algo más, saber que puede caber alguna especie de más allá con ella, porque ni siquiera me ha mandado mensaje desde hace tres días, no sé si siquiera si le importo como un algo o solo como una amiga.

Y aunque así fuera, digamos que mi diosa me dice que si, ¿sería capaz de dejar mi ritmo de vida por ella? todo mi destrampe, aventuras, todos mi hábitos hacerlos aún lado, ¿puedo con eso?

Aprieto los ojos fuerte como si eso aliviara todo el dilema dentro de mi.

Sin pensarlo digo lo primero que se viene a mi boca.

-¿A qué hora te veo? - mi pie comienza a temblar de arriba hacia abajo en una manía que tengo cada vez que el estrés es demasiado.

Casi puedo ver su sonrisa de victoria frente a mi y como en su mente pasa un "ya cayó" cuando la realidad es que yo decido caer, yo decido dejarme matar, porque por extraño que sea para mí, está decisión me está costando mucho trabajo.

-A las nueve en mi departamento, te mando la dirección - asiento autómata como si ella pudiera verme - y Emma, discreción.

Sin abrir los ojos me golpeo la frente, ¡es obvio!, no quiero que nadie se entere, bueno, tal vez mis hermanos, ¡pero nadie más!

-Lo sé, nos vemos a las nueve.

-Hasta entonces.

Cuelgo y miro mi teléfono como si tratara de lo más terrorífico que miró, solo hay una cosa que puedo hacer en un momento así.

Camino impulsivamente hacia el garage donde mi bebé me espera como cada vez que quiero huir unas horas de toda mi realidad.

La saco y volteo hacia la casa de mi diosa, esperando que me detenga, que al menos de un indicio de salir, solo eso necesitaría, solo quiero que salga y me mire, por favor, detenme, ya no dejes que me destruya.

Una silenciosa lágrima se escurre por mi mejilla, mi única acompañante, como siempre, como cada día.

Pero nada de lo que deseo pasa, a pesar de los dos minutos que me quedo contemplando la mansión, suspiro y monto mi moto arrancándola y corriendo lejos de ahí, sabiendo que en unas horas volvería a hacer algo que tal vez si, mi cuerpo quiere, pero que solo logrará hacer perderme un poco más de mí.

August POV.

Si me preguntan porque estoy con la frente pegada en mis papeles mirando la madera como si fuera lo más interesante que he visto, la verdad no sabría que responderle, porque en serio, no lo sé, solo sé que no puedo concentrarme, no puedo pensar en mi cliente, en las leyes, en su defensa, en que si no hago un buen trabajo va a terminar veinte años en la cárcel.

Me levanto frustrado por no poder hacer mi trabajo, ni siquiera cuando me encuentro crudo por el alcohol me pasa.

Salgo de mi oficina y camino hacia la maquina de cafés para ver si al menos despejándome de ese maldito escritorio va a mitigar el huracán de desastre que dejo a mi paso.

Pero claro, otro huracán debe de aparecer.

-Swan, que bueno que te veo - oigo a mi espalda y suspiro y pongo mi mejor sonrisa hipócrita.

-Hola Señor White, que placer verlo - volteo y le estrecho la mano aguantando las ganas de apretarla y romperle la quijada - ¿cómo va su día?

Sonríe y yo aprieto un poco los dientes sin perder mi sonrisa.

-Bastante bien en realidad, ganamos un cliente bastante fructífero gracias a uno de nuestros abogados - asiento como si fuera una noticia que me alegre cuando yo mismo me entere de eso, es solo el típico millonarios que busca salirse con la suya con abogados como nosotros que hacemos el trabajo sucio para sacarlo de la cárcel.

-Eso suena bien Señor.

Se me queda viendo como si me estudiara, pero yo no pierdo mi sonrisa como si nada pasara, y es que soy muy bueno para esto, no por nada me he convertido en un buen abogado.

-Tienes futuro aquí Swan, no lo olvides, puedes crecer mucho en esta empresa - me da una palmada en mi hombro sonriendo de una manera tan frívola y fría que incluso dudo que tenga corazón - me agrada que te hayas apoyado en la señorita Mills para el cliente King, es una buena abogada, podría decir que de las mejores, para ella también tengo grandes planes.

Aprieto los dientes más y mis manos se tensan tanto que puedo sentir los calambres pero no puedo dejarlo salir, no ahora Gus.

-Es bueno oír eso, si me disculpa me espera una pila enorme de papeles - le doy otra palmada en su hombro y le estrecho la mano - ya sabe como es esto.

Se ríe y asiente.

-Claro, yo entiendo, sigue, solo quería saludarte y saber que todo va bien, ya sabes, la rutina.

Le sonrío por ultima vez y camino rápido hacia mi oficina, solo cuando entro siento toda la ira recorriendo todo mi cuerpo, como hacia tiempo que no lo sentía, como lo que siempre trato de evitar, así que veo todo rojo y comienza a golpear sin parar la pared, recordando todo mi enojo, repitiéndome como ese hombre se va a salir con la suya, que soy un asco para defender a quien sea porque no puedo hacerlo, no puedo sacar a Zelena de aquí, nunca voy a poder hacer nada bien más que seguir sonriendo.

Puedo sentir el dolor en cada golpe, como mis nervios me gritan que deje de hacerlo, pero se siente mejor que el sentimiento, es mejor ese dolor que todo lo que está volviendo a salir, todo lo que me sigue atormentando, ya no quiero recordarlo, ya no quiero esto, porqué carajos me tocó volver a ver a gente como ese imbécil que siempre va a poder salirse con la suya.

Como siempre, como todos, la justicia, el dolor, el querer algo y no tenerlo, algo que nunca voy a tener.

No sé en que momento me detengo, solo hasta que pego mi frente a la pared dejando salir las lágrimas, derramándolas mientras mi mano tiembla.

-August yo… - no despego mi frente ni dejo de derramar lágrimas a pesar de escuchar esa voz - ¡¿pero qué pasó? ¿Qué haces?!

Siento como agarra su mano y la ve pero yo no quiero verla, no quiero que me vea así, que se vaya, ¿porqué tenía que entrar ahorita? ella no puede verme de esta forma, con todo a fuera, como mi yo sin barreras ni sonrisas para esconder que no soy alguien fuerte ni divertido, que mi sentido del humor solo es otra mascara, otro muro.

Me agarra de la mejilla y me obliga a voltearla a ver, pero no tengo el valor, solo miro hacia mi ventana sintiendo su mano acariciando mi rostro.

-¿Qué pasó?

Niego con la cabeza mientras no dejo de apretarme los dientes.

-Nada, no deberías estar aquí - susurro aún sin verla.

-Por favor Gus, cuéntame, puedes contar conmigo - escucho rota su voz y me siento peor por eso, porque me recuerda que mi mugre puede ensuciarla, que no soy apto para ella, que no puedo acercarme a gente tan pura y buena como mi Lena - déjame ayudarte, no me apartes.

La miro aún viendo rojo, enojado conmigo, furioso por mi debilidad, por dejarme quebrar frente a ella, por que haya entrado, por ese hombre, por mi pasado, por mi estupidez, por todo.

Sus ojos están rojos y siento un puñal atravesando todo mi pecho.

-Necesito irme de aquí, no te me acerques Lena.

Le arrebato mi mano y salgo de mi oficina dejando mi saco, mis papeles, todo, por eso siempre guardo mis llaves y cartera en el pantalón, para momentos así, en los que me conozco y sé que mi frenesí no tiene control, siempre sale, siempre arrasa con todo lo que tiene en frente y si es Lena la que tengo en mi camino no sería capaz de atropellarla con toda mi existencia.

No miro a nadie más y salgo con el único sentir de un cuchillo desgarrándome por dentro, asustado por no poder controlarme, desesperado por una salida, eufórico por la idea de desquiciarme y solo hay un lugar para ello que encuentro, las peleas, donde dejo salir lo que realmente soy, en lo que me han convertido, lo que solo mis hermanas han podido ver.

Ruby POV.

Son las siete de la noche y no hay nadie en casa, seguro Gold tuvo que trabajar hasta tarde y mis hermanos estarán en alguna de sus salidas pero por alguna extraña razón un mal presentimiento me llega, ese sentir que hacia meses no pasaba.

Sacudo la cabeza quitándome esos pensamientos, no, seguro solo están en alguna de sus activudades, esas que nos ayudan de alguna manera a salir adelante.

Sin quitarme esa sensación de inquietud, me levanto del sofá y salgo de la casa con la intención de buscar a la única persona que me va a calmar.

Pero al salir me encuentro con una Emma llegando a casa y estacionando la moto fuera de la casa, cuando se quita el casco puedo ver en su rostro LA mirada, esa que sale solo cuando algo la atormenta, esa que solo conocemos nosotros, que trae cosas malas, que siempre la meten en problemas.

Camino hacia ella y cuando me ve llegar esquiva mi mirada.

-Solo vengo a cambiarme, si llega Gold dile que mañana en la mañana estoy aquí.

Frunzo el ceño.

-¿Qué vas a hacer?

Aprieta los dientes y ahí sé que es algo malo, de esas estupideces que sé que hace que solo la hunden más, no me puedo catalogar como la mejor de los tres, en realidad soy la más rara, pero si he sido la que los he protegido, cuidado en cierto modo.

-Nada - iba a entrar, pero cuando pasó a mi lado, agarro su brazo enojada y ella me mira furiosa.

-A mi no me vengas con eso Emma.

-Suéltame Ruby, ya sabes cual es la dinámica.

Algo se enciende dentro de mí y aprieto su brazo con fuerza, ella agarra el mío también y comienza a hacer lo mismo.

-No Emma, basta - nos miramos de frente, enfrentándonos, casi retando a la otra a bajar la mirada, pero esto ya es suficiente, tantos pleitos, vidas desechas, desastres, nuestra vida ya no puede seguir así - ya no quiero continuar con la dinámica.

-Pues no la sigas, quédate con lo que tienes y demás tranquila - trata de soltar su brazo pero no se lo permito - es en serio Ruby, suéltame.

-¡NO! estoy cansada Emma, cansada de esto, de arruinar cada vida que tenemos, en cada ciudad, hogar, escuelas…. personas - veo un brillo de ira en sus ojos cuando menciono esa última palabra y sé que le he dado en un punto débil - ¿Crees que Gold nos cambia de departamento por trabajo? el hecho de que Gus, tu y yo lo neguemos no significa que no sepamos la verdad.

-¿Y qué quieres que haga Ruby? ¿que de un día para otro crea que puedo ser feliz? ¿que me lo merezco? - veo como comienza a tener lágrimas a los ojos y noto los míos nublándome la visión, rompiéndome el corazón por ver a mi hermana así, por saber que ella cree eso - ¡no es así! me gusta esto, me gusta destruirme, castigarme, saber que soy un egoísta de mierda que se rompe todos los días en malas decisiones.

-No tiene que ser así - mi voz de quiebra mientras mis lágrimas caen sin cesar junto con las suyas - podemos cambiar.

-Tu mejor que nadie sabe que no.

Y con ese susurro la dejo ir, la suelto y siento que al irse y saber lo que está a punto de hacer algo se quiebra dentro de mi, pensar que es verdad, que todo lo que ella piensa puede ser cierto.

No sé cuanto tiempo me quedo parada ahí, sino hasta que oigo de nuevo la moto de Emma desapareciendo del lugar y yo no puedo dejar de apretar mis puños hasta enterrarme mis uñas en las palmas, por frustración, desesperación, angustia y ansiedad.

-¿Ruby? - alzo la cabeza rápido por esa voz, que no es más que mi bella Belle con cara de preocupación acercándose a mí.

No lo duda y termina el espacio abrazándome y apretándome contra ella, mis brazos se van a su cintura aferrándose a su camiseta con fuerza, me dejo llevar y dejo salir mis lágrimas, sin sollozar, sin emitir ningún sonido, solo dejándome llevar por su calidez, su cariño, no importa si no sé que soy, o que es lo que quiere de mí, solo sé que se siente bien y que es lo único que me puede salvar justo ahora de no caer igual que mi hermana.

Solo hasta que ya estoy un poco más calmada, no tengo idea de cuanto tiempo a pasado, ni me importa, ella se aleja un poco de mi y ver su rostro con un poco de lágrimas en él me estremece, pongo mis manos en sus mejillas quitando los restos húmedos.

-¿Porqué lloras? creí que era yo la llorona hoy - saca una pequeña risa que me hace sonreír tierna, le sigo acariciando su mejilla sin poder evitarlo - gracias.

Ella también me sonríe, eso hace que mi corazón se hinche de alegría, no sé como le hace para tenerme tan tranquila en una crisis así.

-No pretendo que me cuentes lo que sucede pero… quiero que sepas que si necesitas hablar, llorar, un consejo o mal chiste - río un poco con eso - puedes venir a mi.

Asiento comprendiendo algo, tal vez algo que mis hermanos se niegan a ver y es que ya no podemos hacerlo solos, tenemos tantos demonios los tres que es imposible poder ayudarnos entre nosotros, pero seres tan increíbles como ellas, son como luz en medio de un hoyo enorme, un cálido aliento de vida con tanta muerte y miedos a nuestro alrededor.

-No sé como contarte todo Belle, no son cosas que se puedan contar en solo una platica - ella me mira expectante pero paciente, con neutralidad - mis hermanos y yo tenemos un pasado muy doloroso, que venimos arrastrando desde que tenemos memoria, cada uno de diferente manera pero igual de dolorosas, lidiamos con ellas como podemos y nuestro modo no es… no ha sido el mejor.

No sé si quiero que ella sepa todo, contarle mi historia, revivirla como si fuera un cuento no es conveniente, sobre todo desde que pude tomar decisiones por mi cuenta, no son bellas, no son cosas que quieras que sepa la chica a la que buscas impresionar un poco.

Me avergonzaría que lo supiera, pero al mismo tiempo presiento que sería lo mejor.

-Yo nunca te juzgaría Ruby, no puedo decirte que lo entenderé porque mentiría, pero puedo decirte que te escuchare atentamente siempre que lo necesites.

Puedo ver como se va acercando a mi y como mi boca se seca solo de saber lo que va a pasar, al fin, después de recordar todo lo que sucedió con nosotras esa noche en la fiesta, no he podido sacarme toda su existencia de la cabeza.

La espero pero cuando noto su indecisión, con mis manos aún en sus mejillas la acerco a mi chocando mis labios con los suyos, ¡demonios! son tan suaves y perfectos, tienen un sabor salado a sus lágrimas pero eso lo hace aún más delicioso. Los acaricio por sobre los míos, disfrutándolos, sintiendo toda su extensión su calidez, casi como si un rayo cruzará todo mi cuerpo, como electricidad.

Mi lengua avanza pidiendo permiso, que ella concede, en el momento que nuestras lenguas chocan escucho su gemido, que provoca un escalofrío en toda mi columna vertebral, quiero seguir, mis manos bajan hasta su cintura pegándola más a mi, mientras las de ella siento como suben hasta mi cuello, abrazándolo y pegándome a ella como si me fuera a escapar, pero ¡carajo! quiero morir besándola.

Pronto el beso cambia a uno más profundo, de tierno a intenso, como el fuego va encendiéndose quemándonos, siendo un beso desenfrenado, guiado por la pasión, son tan malditamente buenos sus labios.

Pero sé que debo parar, así que aliento el beso hasta alejarme de ella, agarrando aire, ni siquiera note en que momento deje de respirar, veo sus mejillas sonrosadas y no puedo evitar sonreírle, cosa que ella corresponde y es lo más hermoso que he visto en toda mi vida.

Como todo el momento no puede ser eterno y termina con la vibración de mi celular, ruedo los ojos y ella ríe un poco nerviosa, lo cual como niña cursi, hago también.

-Dame un segundo - saco el celular y es un mensaje de mi hermano, frunzo el ceño y lo leo.

"Polo"

Aprieto los dientes sintiendo como el enojo me llega de nuevo.

-Hey, ¿qué sucede? - pregunta Belle preocupada pero cierro los ojos tratando de calmarme.

-Es mi hermano, solo va a llegar un poco tarde hoy - le susurro agarrándola de nuevo de la cintura aferrándome a ella - solo… no me sueltes hoy por favor.

Pongo mi frente en su hombro y comienzo a respirar lento para calmarme, siento su mano en mi nuca acariciándola tratando de calmarme, pero ella no sabe que su simple aroma a libro y chocolate es más que suficiente.

-Ven conmigo - Se aleja de mi toma mi mano llevándome hasta su casa, pero la detengo como preguntándole qué hace - no te preocupes, mis hermanas están en sus cuartos y madre seguro que sigue en su estudio trabajando.

Hago una mueca no muy convencida pero no quiero que me suelte, no creo estar lista, así que la sigo dentro de su casa que está silenciosa y con las luces apagadas, subimos hasta su cuarto, es la primera vez que estoy ahí, lo recorro y es justo como lo imagine, un poco desordenado pero lleno completamente de libros, abiertos, cerrados, grandes, pequeños, de mil colores.

-Tienes una pequeña obsesión con el papel - oigo su risa desde el cuarto que seguro es el closet donde se metió y sale con dos mudas de pijamas.

-Ya te lo había mencionado, me sorprende que te sorprendas - Sonrío de lado, y ella me avienta la pijama que agarro sin problema - el baño está ahí, te estaré esperando aquí cuando estés lista.

Asiento y camino hacia donde me indica que esta su baño, al entrar y cerrar me acerco al espejo donde me encuentro con una imagen horrenda.

-Por Dios Ruby, ¿así estás viendo a tu chica? que espanto me das - mis ojos parecen de mapache, que horror, veo una crema en el tocador y lo agarro con un poco de papel para poder desmaquillarme, no creo ser la más hermosa sin él, pero es peor es estado en el que estoy ahorita.

Al terminar de hacerlo, no puedo evitar pensar en mis hermanos, seguramente Gus debe estar sangrando en estos momentos, va a necesitar tratamiento extremo mañana de maquillaje, hielo y pastillas para poder ir a trabajar, donde seguro se encerrara en su oficina cancelando citas con sus clientes. Emma, bueno… sus hoyos son diferentes pero no por eso menos terroríficos, seguro que mañana no saldría de su habitación en todo el día sintiéndose porquería por lo que sea que hiciera hoy.

Suspiro pensando en todos los años donde hacemos esto, empezamos bien, trabajamos y hacemos nuestras cosas normales, luego comienzan ls invitaciones, los amigos, algunas fiestas, para terminar en una de nuestras crisis, que desencadena las de los demás, que a su vez se convierte en un desastre tras otro, hasta que Gold nos manda a la siguiente ciudad.

Abro la llave para echarme un poco de agua en la cara y despejarme, tal vez así se vayan las imágenes de todos los momentos donde mis decisiones me llevaban casa vez más abajo.

-Vamos Ruby, tu puedes, no caigas… no caigas - me digo mirándome al espejo fijamente - esto no puede ser más fuerte que tu, puedes hacerlo.

El impulso de correr e ir a un antro me estaba dominando, pero no, no puedo, no así, no ahora.

-Ruby ¿todo bien? - y ahí estaba mi razón.

-Si, ya salgo

Me pongo la pijama que es un pantalón delgado y una playera impregnada del perfume de mi bella, salgo con mi ropa en las manos donde una Belle con una pijama similar a la mía me esperaba de pie con una pequeña sonrisa.

-¿Estás mejor?

Me enojo de hombros restándole importancia y dejando mi ropa encima de una silla.

-No me quejo.

Me hace una seña con su cabeza para acostarnos en la cama donde al momento de hacerlo y taparnos con su cobija nos quedamos de frente mirándonos en la oscuridad.

-No sé que tanto de atormenta Ruby pero al menos por esta noche, tus famosos demonios pueden quedarse a fuera de mi casa y solo quedarte tu aquí conmigo.

Sus palabras me dan tanta ternura que no puedo evitar abrazarla y atraerla hacia a mi para abrazarla.

-Gracias Belle.

Y así, solo con ella contra mi, con su aroma en todo el lugar, su piel brindándole calor a la mía, su simple presencia iluminando todo a su paso, logro lo que seguramente mis hermanos no harán en cualquiera de sus escapes….. sentir paz.

August POV.

Ya había escuchado del lugar gracias a algunos contactos que no diré como descubrí, pero me hablaron de él y es perfecto para lo que quiero y necesito en estos momentos.

Es una especie de bodega abandonada solo que llena de gente, gritando, sudando, la temperatura al máximo y definitivamente el olor no es el mejor, me escabullí entre la gente hasta llegar a un chico mas o menos de mi edad de barba y porte empresario.

-¡Ahí estás, vas a salir después de está pelea, así que prepárate! - me grito entre la gente, asentí sin decir una palabra.

Me comienzo a quitar mi corbata para luego desabrochar mi camisa hasta dejarme solo una camiseta de tirantes, me dejo todo lo demás y desafortunadamente tendré que hacerlo con zapatos, no es lo ideal pero no hay de otra, aunque, podría hacerlo descalzo.

No, mala idea.

Miro el pequeño circulo donde dos chicos están golpeándose como bestias, sin reglas, donde se vale todo, patadas, mordidas, jalar el cabello, rodillazos, es literalmente una sensación de liberar estres, donde dejas salir tu parte más animal e instintivo.

Siento como se prende algo dentro de mi, esa adrenalina de poder entrar y simplemente comenzar a golpear a alguien, como me gustaría hacerlo conmigo, como si la otra persona fuera yo o solo alguien que lo merece.

Cierro los ojos recordando toda mi vida, mi pasado, todas las veces que deje a alguien literalmente sin reconocer, con su sangre manchando mi cuerpo, mis manos pero sobre todo mi cara, a veces me da miedo verme, saber lo que esto haciendo, cómo me vería si en serio me viera desde otros ojos… tal vez unos esmeraldas.

Sacudo la cabeza quitándome de la mente su mirada, la que me dio hoy cuando me vio en mi estado más vulnerable, no quiero volver a verla así, sentir su decepción o su tristeza, tal vez lastima que sería completamente peor.

-¡Gus vas!

Es lo último que oigo antes de entrar al cuadro y ver a mi oponente que es alguien más grande que yo pero eso lo hace más interesante.

Aprieto los dientes levantando mis manos, sabiendo que cada vez que entro a este lugar puedo morir, podría acabar en un hospital, pero no hoy, no esta vez.

Emma POV.

Debo decir que todo ha ido muy normal, aunque se perfectamente a que se va todo esto, me encuentro en su enorme comedor tomando una copa de vino y lo que fue un salmón ahumado con vegetales en mi plato vacío con una copa de vino a medio beber.

-Espero te haya gustado la comida Emma - trago en seco y agarro la copa para echarle un buen sorbo.

-Estuvo increíble.

Dejo la copa nerviosa mientras veo como se levanta con su elegante bata a medio abrir dejando la mitad de su pecho descubierto que me han invitado toda la cena a disfrutarlos enteros, con su cabello recogido como usualmente lo tiene, con su maquillaje un poco más simple pero no por eso menos bello.

Camina hacia mirándome como un depredador lo haría con su presa, trago en seco quitándome la sensación de cosquilleo que me consume por dentro.

-Podemos pasar al postre ¿no?

Siento como mi cuerpo se comienza a encender con sus palabras y dejando todo raciocinio de lado, levantándome y poniéndome frente a ella sin quitarle la mirada de encima, sin quitarme la sensación de querer estar cerca de ella, de acabar con ella hasta que grite mi nombre y deje de pensar que es mi jefa sino una mujer bajo mi control bajo mi dominio y que no pueda ni pensar en como se llama.

Me acerco a ella mientras me espera recarga ahora en la mesa, esperando mi cuerpo, mi piel, sabiendo perfectamente lo que está a punto de pasar.

Mis manos se van a su cintura tocando un poco su piel, tentándola, dandole el preliminar de lo que está a punto de pasar, que sienta mi tacto en ella, una delicadeza que es propia solo de una mujer para volverla loca antes de que algo más allá pase.

Veo como cierra los ojos un momento y sonrío son suficiencia por lo que provoca solo mi mano en ella.

-Estoy de acuerdo - le susurro sabiendo que ella entiende perfecto mis palabras.

La agarro ahora firme poniendo mi otra mano en su nuca permitiéndole un poco de espacio para alejarme pero que mi mirada fija en ella, oscura, llena de deseo le diga que no quiero hacerlo, que continua, que me deje hacerla gritar de placer.

Ella entiende y no pierde más tiempo para besarme de una forma tan pasional, tan fiera que me deja sin aire y un poco desequilibrada en el inicio, pero después de un segundo tomo el mando agarrándola y pegándola más a mi, moviendo mis labios de una forma tan violenta que es como su succionara su propio aire para respirar yo, quitándole la vida, la existencia en ese beso, dandole a entender que soy yo la que tiene el control y ella ha dejado de ser mi jefa para convertirse en alguien que se encuentra en mis manos, con la que puedo hacer lo que yo quiera.

Saco la lengua sin pedir permiso y ella entiende permitiéndome la entrada, nuestras lenguas se convierten en una pelea muy intensa de quien tiene el control, ambas sabemos que soy yo, ella lo sabe perfecto, y lo permite con cada gemido y suspiro que le dejo sacar de su boca.

Me separo de ella para verla a los ojos y sus ojos antes claro ahora son de un color oscuro que me nubla la visión por la excitación.

Con el silencio siendo nuestra compañía, le subo el mentón con mi mano para agarrar espacio con mis labios en su cuello, mordiéndolo delicadamente pero a la vez muy salvaje, que sienta mis dientes, mi lengua incluso uno que otro beso en él dandole el toque gentil a todo, pero no es lo que quiero ahora, no quiero ser lenta, no quiero preliminares de una hora para hacerla mía, yo vine a algo y es solo eso.

Oigo como gime en mi oído erizándome el cabello.

Mis manos se van al nudo de su bata desatándola y dejando ver su ropa interior de lencería blanca de encaje en ella que me deja completamente anonadada.

-¿Te gusta lo que ves? - su voz se escucha sin respiración, agitada, ronca, mi interior se hincha por que solo con unos cuantos besos debe estar completamente entregada a mi.

-No tienes idea

Sin perder tiempo mi boca se va a su esternón, saboreando su piel, el perfume a vainilla que se pone en ella, por mi mente en un segundo pasa el perfume a manzana de mi diosa pero lo descarto de inmediato sabiendo que será una razón para detenerme.

Continuo mi recorrido y mis dedos se van a su espalda desatando su sostén dejando libre sus senos, que son debo decir enormes son unos pezones completamente erectos y rosados pidiendo mi atención. Me dirijo al derecho mordiéndolo y lamiéndolo sin piedad sintiendo las manos de mi jefa en mi nuca pidiéndome que no me separe de ella.

-Oh si Emma…n…no pares.

Y es algo que no voy a hacer, mi mano se va al otro apretándolo y pellizcando un poco su pezón para no perder atención y ponerla más caliente que es lo único que quiero, me voy al otro pecho dandole la misma atención hasta ponerlo más duro en mi boca, saboreándolo y pasando mis dientes por él.

Al bajar mis besos sus gemidos se deben escuchar en todo el departamento mis manos se vana su culo apretándolo en mis manos, masajeándolo y conociéndolo, para luego bajar y alzar sus muslos para ponerlos en la mesa teniéndola un poco más arriba de mi dándome el permiso que justo quiero para mí.

Alzo un poco mi mirada y veo su rostro sonrojado, con su boca entreabierta a la expectativa de lo que le voy a hacer.

Desvío mi mirada a su torso dandole mi atención de nuevo con mi boca, besándolo hasta obtener que se contraiga toda poniéndolo duro, sonrío con suficiencia por todo lo que le provoco.

Cuando mi boca toca el elástico de su ropa interior mis manos lo bajan, ella se incorpora un poco para que lo haga y yo termino aventándola a algún lugar del comedor.

Pronto escucho a lo lejos la música de una llamada desde mi celular.

-No… no contestes… n… no te detengas.

Ignoro el sonido y continuo con mis labios bajando hasta su sexo donde su olor me llega, mi mano se dirige a su clítoris que ya está completamente húmedo, lo lubrico para mayor permiso y poder moverme con libertad haciendo algunos círculos con mi dedo indice, sus gemidos se vuelven casi gritos, mientras sus manos agarran mi cabello jalándolo un poco.

-Oh, si… así… Emma…

Mientras mi dedo no deja de moverse en su botón mi boca no para de besar su vientre, indicándole lo que viene a continuación, bajo mi lengua hasta donde estaban mis dedos suplantándolas y moviéndola con rapidez, su cintura no para de restregarse en mi cara exigiéndome más.

Así que mis dedos entrar sin pedir permiso ni ninguna otra advertencia en ella, meto tres en ella de inmediato que suelta un grito por la intrusión pero que rápidamente se convierten en sonidos de placer llenando la habitación. Los mueve adentro y a fuera sin piedad y con rapidez, doblando un poco los dedos para que los sienta con mayor intensidad y tratando de encontrar el punto exacto para volverla loca.

Cuando lo encuentro gracias a un grito con mi nombre protagonizado sonrío en victoria y la embisto sin piedad con su cintura también moviéndose contra mis dedos.

Siento mi propio cuerpo llenarse de sudor gracias a que sigo con mi ropa normal, el sonido de mi celular no deja de sonar, ya debo de tener varias llamadas perdidas que sigo ignorándolo centrándome en ella.

Mi lengua no deja de jugar con su clítoris mientras mis dedos salen y entran de ella.

-Emma es… estoy… estoy a punto - asiento un poco sabiéndolo perfecto sintiendo como sus paredes se contraen en mis dedos, ahí aumento la velocidad de mi lengua en su punto exacto mientras mi mano aumenta la velocidad hasta volverla loca, justo cuando sus torso de pone sorprendentemente mas duro un grito resuena en toda la habitación - ¡EMMA!

Siento sus jugos salir de entre sus piernas le doy unos últimos besos en su frente dejándola descansar un poco pero cuando ya estoy por hacer que se corra de nuevo el sonido de la música se vuelve insoportable.

-Tengo que contestar.

Ella me ve a los ojos con una mueca de disgusto que yo ignoro, saco lentamente mis dedos de ella y cojo el celular viendo que es mi hermana, ruedo los ojos y aprieto el botón para contestar.

-Ruby ya te dije que…

-Gus, polo.

Abro los ojos y una sensación de preocupación me invade, cuelgo de inmediato y me meto el celular en el pantalón.

-Debo irme lo siento.

No la dejo decirme nada más cuando ya tengo mi chaqueta puesto y todas mis cosas en las bolsas de mi ropa, sin despedirme ni verla si quiera salgo hacia el departamento con el único pensamiento de ir a ayudar a mi familia.

UFF! Confesaré que hasta a mi me sorprendió de que modo se le dio un giro a la historia, la explicación es bastante simple y es que con el pasado que tienen los Swan no es tan simple para ellos creer que personas que aparentemente son perfectas, se puedan fijar en ellos, sobre todo porque dentro de ellos tampoco creen que las merezcan. Tienen demasiados demonios encima que no los dejan ser felices, disfrutan de hacerse daño porque piensan que su forma de vida, es lo único que conocen, al menos con esos demonios saben de que modo será el dolor, pero salir de esa zona podría llevarlos a un dolor diferente y desconocido al que no se quieres arriesgar.

Las Mills van a ver a los Swan lejos de la apariencia divertida y despreocupada que siempre tienen, lo verán en sin mascaras y solo así ellas podrán decidir si se quedan, si valen lo suficiente la pena como la ayudarlos a salir de ahí aún a sabiendas de todo lo que les pasa a ellos.

Claro que también los Swan deberán decidir que si se quedan con ellas, deberán cambiar radicalmente el modo de ver su propia vida.

Hubiera sido demasiado simple y fácil que "ah te conozco y me quedo contigo" pienso que una verdadera historia de amor de basa en obstáculos, luchas interiores y valor para quedarse con otra persona de forma estable, sobre todo porque los Swan no conocen esa palabra.

Bueno espero no sean severos con este capítulo y aún así sigan leyendo la historia.

Cuídense mucho y espero con ansias leer sus opiniones al respecto

Nos leemos en el proximo capítulo