Hola n.n
Je, creo que no está mal ¿no? no he tardado demasiado especialmente si se tiene en cuenta que este capi es realmente dos: Uno llamando Indagando y uno ¿Nessie? pero como ningun titulo le quedaba a la fusion que hice pues...
Indagando + ¿Nessie? = Alice
jajajaja así que no se preocupen, no subí el cap equivocado :P
¡A leer pues!
Capitulo 12: Alice
Nessie Black
La mirada de Edward se había vuelto muy confusa ante mi pregunta; reí al verlo así, creo que es la primera vez que se desconcierta tanto.
- ¿Ser tu ángel? – Me preguntó confundido; tenía una mirada escrutadora como si intentara saber lo que pienso. Y eso fue precisamente lo que le permití, para que entendiera que él era para mí un ángel protector al igual que el Sr. Leoncio, aunque claro, se lo mostré sutilmente para que lo viera como cosa suya; no sea que luego piense que puede leer mentes. Sonreí por mi propio pensamiento.
- Supongo quela pregunta estuvo demás porque ya lo eres Edward – Le dije aun sonriendo – Gracias por escucharme a pesar de que nos conocimos hace apenas dos semanas.
- El tiempo no tiene porque ser determinante – Dijo, seguí sonriendo aun con él agachado frente a mí. Tomé al Sr. Leoncio y se lo aventé al rostro de imprevisto, no se cayó pero si se confundió por mi sonrisa - ¿y eso porque fue?
- ¡No fui yo! – Negué alzando las manos con intentando demostrar inocencia, arqueó una ceja – El Sr. Leoncio está celoso: él quiere ser mi único ángel.
- ¿A si? - - Preguntó levantándose alzando el muñeco con sus dos manos – Pues el Sr. Leoncio tendrá que aprender a compartir a su indefensa humana.
- ¿Indefensa? – Enarqué una ceja - ¿Han dejado de hablar de mi?
Solo se limitó a sonreír enigmáticamente y se dio media vuelta, comenzando a caminar, de vez en cuando se acercaba el peluche para susurrarle algo y luego me miraba de reojo y seguía caminando.
- ¿Edward que haces? - Pregunté.
- Hablo con mi colega – Dijo intentando restarle importancia – Cosas de ángeles, ya sabes – Y siguió caminando, ya estaba a unos diez metros de mi, fruncí el ceño ente su respuesta.
- ¡Devuélveme a mi Sr. Leoncio! – Exigí caminando tras él, pero aceleró el paso, yo lo imité pero Edward comenzó a correr - ¡Edward! – Grite. Un peatón rezagado nos miró intrigado, pero siguió caminando, parecía que tenía prisa por llegar a su casa, después de todo eran más de las diez.
Edward corrió más rápido conmigo tras él también corriendo, no pienso dejarle mi león, Leoncio es MIO.
- ¡DAME MI PELUCHE! – Grite acercándomele, él rió y sin previo aviso dio media vuelta y se dirigió hacia mí, me dispuse a atraparlo pero me esquivó, le saqué la lengua con irritación. - ¡DAMELO!
- Atrápanos – Fue su simple respuesta, volviendo aguda su voz y moviendo al Sr. Leoncio como si fuese él quien hablara. Corrí más fuerte pero sin dejar de parecer humana, ¡odio eso! Si no tuviera que guardar apariencias, ya lo habría atrapado y recuperado mi peluche.
Logre acercármele y lo halé de la camisa, Edward se rió y siguió corriendo arrastrándome consigo estirando el brazo en lo alto para que no pudiera alcanzarlo. Intente saltar pero aprovechó eso para soltarse de mí y subirse sobre la cerca de concreto que delimitaba el paseo del profundo mar de puerto, y camino con paso rápido por ella, no era tarea muy complicada, dado que el grueso de la cerca es de unos treinta centímetros por lo mínimo. Me subí también, y él se giró a verme.
- Bájate – Dijo serio y preocupado.
- ¡Dame mi peluche! – Exclame acercándome a él sin poner cuidado a mis pasos.
- Nessie bájate, no quiero que vayas a caerte – Dijo preocupado.
- No tengo porque caerme – Dije – Devuélveme al pobre Leoncio ¡SECUESTRADOR!
- Si te bajas – Ofertó.
- Lo hago si me lo devuelves – Contraoferté. Nos estuvimos mirando con firmeza unos minutos hasta que él suspiró derrotado.
- Está bien, toma – Aceptó tendiéndomelo, solo nos separaban un par de metros por lo que me acerque dando saltitos de alegría ente su gesto preocupado.
- No me va a pasar nada – Dije con firmeza tomando al Sr. Leoncio.
- Prefiero estar seguro – Suspiró y se bajó, yo en cambio quedé arriba jugando con el Sr. Leoncio, haciendo una especie de danza de la victoria. Lo vi tenderme la mano para ayudarme a bajar, pero le ignoré – Nessie – Me riñó.
- Está bien, está bien – Acepté tomando su mano, pero en vez de bajarme, halé pegando un salto para hacerle ver que quería que se subiera, solo que él hizo fuerza inconsciente hacía bajo descoordinando así mis movimiento, por lo que al caer de nuevo en la cerca no supe donde puse los pies y casi sin darme cuenta caí hacía atrás, hacía el mar.
Si la vez que caí del árbol había sentido miedo, ahora lo que me regía era la desesperación, en cambio, durante la fracción de segundo en que lo vi, Edward parecía algo tranquilo.
Sentí el impacto con la fría agua, me hundí de inmediato. Comencé a patalear y moverme con desesperación al ver que la luz de las farolas del paseo iba desapareciendo para que todo fuera oscuridad. Abrí la boca para gritar pero solo salieron burbujas y a cambio mucha agua asquerosamente salada entró en mis pulmones.
La corriente marina me movía de un lugar a otro, no era muy fuerte, pero no sabía cómo hacerle frente. Deje de respirar para evitar que mis pulmones siguieran llenándose de agua, pero sin hacer más que patalear y retorcerme sin control, hundiéndome más y más.
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Mike Newton
La casa de los Cullen era amplía, bonita y sobre todo iluminada. Esa fue mi primera impresión al poner un paso dentro luego de que el Doctor Cullen nos abriera la puerta.
A mi lado Ángela admiraba cada detalle, cada rincón del recibidor que era verdaderamente hermoso y al mismo tiempo había un no sé qué, que lo volvía intimidante.
- Ángela Weber y Mike Newton ¿no? – Preguntó el doctor, asentimos.
- ¡Que sorpresa! – Exclamó la señora Cullen con un beso en la mejilla, estaba helada. Más atrás estaban sus dos hijas: Alice que nos veía con el ceño fruncido y Rosalie que tenía una mueca desagradable en el rostro. Al parecer han venido a pasar el verano.
- Verá Señores Cullen – Comenzó Ángela – Quisiéramos hablar con ustedes.
- Por supuesto, pasen a la sala – Dijo el doctor señalándonos el camino, lo seguimos con ellos atrás y tomamos asiento en un sofá doble, el matrimonio Cullen se sentó cada uno en un sofá individual. Rosalie se sentó sobre el reposabrazos del de su padre, y Alice se mantuvo tras su madre, sin dejar de mirarnos con el seño fruncido, me removí incomodo.
- ¿Sucede algo? – Cuestionó la Sra. Cullen.
- No – Negué – Al contrario Señora Cullen… verá un grupo de jóvenes estamos recaudando fondos para la reconstrucción de la vía alterna de acceso a Forks – Mentía lo más apresurado y natural que podía aunque dudo haberlo hecho bien, los cuatro Cullen me miraban de forma intimidante.
- Me parece una gran idea – Aprobó el Doctor Cullen con una repentina sonrisa agradable.
- El caso es… - Continuó Ángela por mi – Que vamos a hacer una ummm… especie de fiesta, sí, eso… una fiesta y todo lo que reunamos será destinado a la causa, sin embargo no pueden prestarnos el gimnasio del instituto por no sé qué cosa en los estatutos; así que estamos buscando un lugar lo suficientemente grande.
- Su casa, Señores Cullen – Continue aun sin atreverme a verlos a los ojos – Entra entre las más grande y queríamos pedirles consentimiento para sumarla a una lista de la que luego se elegirá una.
No sé si fue solo mi impresión, pero me pareció que los cuatro Cullen frente a mí se miraban con complicidad. Miré a Ángela a ver si ella lo había notado, pero estaba muy ocupada escudriñando o mejor dicho, buscando algo con la mirada. Algo que yo sabía que era.
- Será un placer – Dijo el Doctor – Después de todo, recuperar las vías de acceso nos favorece a todos.
- De cualquier forma les mantendremos informados ante cualquier eventualidad – Dije solo por intentar retrasar el momento de irnos. Justo entonces Ángela se puso de pie.
- Disculpe si parezco maleducada Señora Cullen pero ¿ese hermoso piano es suyo? – Vi a Rosalie apretar los dientes con furia y a Carlisle palmeándole el brazo para calmarla.
- No, es de mi hijo Edward – Ángela y yo nos miramos. Bella había tenido razón: si buscábamos el piano el nombre de Edward saldría a flote.
- Y hablando de él ¿Dónde está estudiando? – Pregunté intentando sonar casual – No lo he visto desde hace más de dos años.
- ¿Por qué no van de una maldita vez a lo que vinieron? – Rugió Rosalie poniéndose de pie. El señor y la señora Cullen también se levantaron aunque al menos no se veían tan enojados y amenazantes como la rubia.
- No sé de que hablas – Negó Ángela nerviosa, dando un paso atrás para guardar distancias – Sol… solo…
- Sabemos que no están organizando nada – Dijo Alice también seria - Volvieron aquí solo para preguntar por Edward.
- No sé de que hablas – Repetí yo con voz quebrada ¡Rayos! Nos habían atrapado. Pero entonces no entiendo porque nos siguieron el juego en primer lugar.
- Mike, Ángela – Dijo Carlisle intentando sonar amable - ¿Por qué planearon toda esa mentira solo para preguntar por Edward?
- Está equivocado Doctor Cullen, nosotros... – La voz me temblaba pero no pude seguir hablando.
- ¡NO MIENTAN! - Gritó Rosalie dando un fuerte puñetazo a la mesa de centro que se partió al instante. Pegue un salto aterrado y mira a Ángela estaba igual de asustada que yo ¿Cómo Rosalie había hecho eso?
- ¿Co…como?
- ¿Qué más les da si Edward está en Boston, Alaska o Forks? – Interrumpió Alice a Ángela.
- Solo fue simple curiosidad – Defendí – Una pregunta suelta – Las hermanas Cullen bufaron, la Señora nos miró con aprensión y exclamó
- Será mejor que se vallan. Si de verdad deciden organizar la fiesta la casa está disponible, por lo demás, buenas noches.
Ángela se apresuró a salir conmigo pisándole los talones; no corríamos pero tampoco caminábamos. Afuera Jasper se encontraba en el Jeep hablando con Emmett. Ambos debieron llegar mientras nosotros estábamos adentro. Nos miraron de una manera que sentí que se me helaba la sangre.
Corrimos a la suburban sin mediar palabra en todo el camino. Salimos al sendero donde no respiramos con normalidad hasta que aparque el auto en casa de los padres de Ángela.
- La próxima vez que Bella te pida un favor, no cuentes conmigo – Le dije a Ángela con los ojos cerrados.
- Los Cullen dan mucho miedo – Fue su única respuesta.
- ¿Y realmente que fue lo que averiguamos de Edward? – Pregunte.
- Nada – Dijo – Pero no pienso volver allí.
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Edward Cullen.
Dos minutos desde que Nessie cayó al agua y aun no volvía a la superficie. La ligera tranquilidad que había sentido pensando que ella practicaba salto de acantilado y que, a mi parecer, es semi vampira, se esfumó a medida que los segundos transcurrían y que las burbujas en la superficie fuera disminuyendo.
El Sr. Leoncio había caído en la orilla de forma que solo con estirarme lo pude poner a salvo en el pavimento, pero Nessie era otra historia juro que de ser posible me daría una crisis nerviosa allí mismo.
La superficie del agua se volvió calma, no pude evitarlo más: me lancé en picada en busca de mi trozo de cielo.
El agua estaba a una temperatura que ha cualquier humano le habría helado. Me concentre en sentir las ondas de sus palpitaciones aceleradas y sus movimientos: había un punto en que la corriente marina sufría bruscos y descontinuados cambios, como los producidos por las pataletas de una persona que intenta salvarse del ahogamiento. Nadé lo más rápido que pude con ese horrible pensamiento en mi mente.
Nessie no dejaba de moverse con descoordinación en todas las direcciones con los ojos abiertos de par en par. Me cubrí de pánico, estoy seguro que si Jasper estuviese cerca la estaría pasando muy mal; sin embargo ella pareció relajarse al verme.
Intente mantenerme estable en un punto apenas la hube alcanzado, la tomé para llevarla a la superficie y apenas lo hice me sonrió. De inmediato nade en forma vertical, hacía la superficie.
Salir del agua no fue complicado, solo escale la cerca con una mano sujetando a Nessie por la cintura con la otra. Intente dejarla recostada en el suelo para practicarle primeros auxilios pero ella me sorprendió al ponerse de pie tosiendo.
- Mal…dita sea – Dijo entrecortada, botando un poco de agua – Odio el agu…a salada en mis pul…mones
- ¿¡Estás bien! – Era una mezcla entre pregunta preocupada y exclamación alegre.
- Si, no fue nada, gracias – Me sonrió.
- ¿Cómo puedes estar consiente? – Pregunté, quizás era esta mi oportunidad de preguntarle si era semivampira y de paso sincerarme yo - ¿Y bien? Tu…
- Tuve un subidon de adrenalina – Dijo sonriente.
- La adrenalina no hace eso.
- Lo sé – Se encogió de hombros – Y tampoco te hace correr tan rápido como una bala para salvarme de una caída.
- Me siento culpable Nessie – Me sinceré colocándole mi abrigo en los hombros para que no le diera frio – Te llevare a un hospital para que te revisen.
- Estoy perfectamente – Se negó, enarqué una ceja – Confía en mi Edward – Iba a decirle algo pero continuó con tono de reclamo - ¿Por qué tardaste tanto en rescatarme, Superman?
- Esperaba a que salieras por tu cuenta – Baje la vista avergonzado – No pensé que te ahogarías siendo tu una…
Pero me callé al oírle exclamar intentando restarle importancia:
- No sé nadar.
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Nessie Black
La reacción de Edward fue muy graciosa ante mi confesión: se había quedado callado con los ojos muy abiertos llenos de incredulidad. Espere seria a que dijera algo pero con eso solo le confirme que no mentía lo que le hizo abrir la boca horrorizado.
- Pe…pero… tu practicas… ¡me dijiste que practicabas salto de acantilado! – Exclamó, reí por lo bajo: es muy gracioso verle así.
- No lo he practicado en el sentido estricto de la palabra - Aclare – Solo me he lanzado en un par de ocasiones lo cual es diferente, y siempre me acompaña uno de mis tíos para sacarme del agua antes de que pueda pasar algo grave.
Sonreí al recordar a mis tíos de LaPush: los hermanos lobo de papá: Sam, Embry, Jared, Quil, Paul, Seth (mi tío favorito), Collin, Brady y Leah (la desagradable Leah); y por supuesto cómo no recordar a Emily, mi madrina que me daba ricos panques cuando la visito, y al abuelito Billy. Espero tener chance para volver a verlos al ir a Forks por el cumpleaños del abuelo Charlie.
- Entonces no sabes nadar – Repitió Edward en un susurro, valla que estaba lento hoy - ¡Por Dios! ¡Casi te mato!
- ¡Nah! Ya te dije que no pasó nada – Dije restándole importancia con la mano; decidí contarle algo para ver si así se relajaba – Quien casi lo hizo una vez fue mi tío Paul que me dijo que podía lanzarme de lo alto del acantilado sola porque él estaba ocupado. El problema fue que el mar estaba picado, jamás me sentí tan desesperada.
- ¿Hace cuanto fue eso? – Ok, creo que no lo encontró divertido, en cambio parecía preocupado y enojado. Recogí mi peluche mojado y me senté en una banca, él me imitó y se sentó a mi lado: al menos ya no tenía prisa por llevarme al médico.
- Ehh… hacer más o menos un año – Dije, recordando que para entonces yo aparentaba como ocho o diez años – Recuerdo que a lo lejos el tío me llamaba pero la corriente me buscaba de un lugar a otro y nada de lo que hacía me servía para orientarme. Según supe, al poco rato llegaron los demás tíos y junto a mamá y papá peinaron el área buscándome durante horas y no fue sino hasta la noche cuando mi madrina me consiguió inconsciente tirada a la orilla de la playa – Lo vi hacer un gesto de sorpresa – Papá jamás le dio una paliza a nadie como lo hizo con el tío Paul – Reí – Luego de eso no lo han dejado solo cuidándome.
- Una paliza es lo menos que le hubiese dado – Siseó, y luego agregó con pesar - Aunque después de esto tendré que darme una yo mismo.
- No seas tonto, estoy bien ¿o es que me ves inconsciente?
- No pero…
- ¡Entonces no se hable más! – Exclamé, él suspiró con derrota.
- Mañana te enseñare a nadar.
….
Volver a mi habitación no fue difícil en comparación a lo que me costó convencer a Edward para que no me acompañara: él insistió en que lo menos que podía hacer era llevarme a casa, pero yo no podía permitirlo, sino no podría escalar a mi ventana. Al final tuve que aceptar, a regañadientes, sus clases de natación a cambio de que aceptara no acompañarme.
Por eso, esa maña del jueves, al despertarme a las seis, lo primero que hice fue empacar en un bolso mi traje de baño, una toalla y unas sandalias de baño. Barrí el vidrio roto de la ventana lanzando los trozos por la ventana dando a caer en la acera. Cuando termine tome la ropa, aun mojada, que utilicé anoche y la deje estirada cerca de la ventana donde pudiera secarse, eso no la secaría por completo pero lo único que quiero es retrasar mí salida de la habitación: no quiero hablar con mamá y papá después de lo de anoche. Realmente sigo molesta y herida.
Sin embargo a las ocho, luego de ordenar mi habitación, leer un cuento y revisar mi celular de cabo a rabo, no tenía nada más que hacer; por lo que no tuve otro remedio que salir de mi habitación: me vería con Edward después del almuerzo, aunque yo le propuse que fuese desde la mañana, él insistió en que debía aprovechar el momento para hablar con mis padres, y de paso hablar sobre ese asunto que me atormentaba.
Mamá y papá desayunaban en silencio en la cocina; me vieron con fijeza cuando entré ignorándolos, tomé un tazón con leche y cereal, una cuchara y salí a comer en la sala frente a la TV.
Busqué entre los canales dejando Foster's Home for Imaginary Friends; casi al instante escuche a mamá salir de la cocina.
- Debemos hablar Nessie – Me dijo sentándose junto a mí, la ignoré tal como si fuese un adorno más de la sala.
- Nessie, escúchanos – Pidió papá parándose entre el televisor y yo; fruncí el ceño con enojo al ver obstaculizada mi visión. Estire mi cuello hacía un lado para seguir viendo como Bloo intentaba jugarla una divertida broma al Sr. Conejo.
Papá frunció el ceño y con un rápido movimiento apagó el televisor. Exclame enojada.
- ¡Estaba viendo eso!
- Y nosotros hablábamos contigo - Respondió sin aligerar su expresión pero no me iban a amedrentar con eso.
- No quiero hablar con ustedes – Sentencie.
- ¡En realidad me tiene sin cuidado si quieres o no! – Estalló mamá poniéndose de pie… me refunfuñé enojada pero no dije nada, ella se arrodilló a mi altura – Amor, sabes que eres lo más importante para nosotros - Confirmado: ¡Mi madre es bipolar!
- Ustedes quieren que yo este sola – Balbuceé.
- ¡Por supuesto que no Nessie! – Exclamó papá de inmediato – No sabes todo lo que daríamos para que seas totalmente feliz.
-…Pero tengo miedo – le cortó mamá con lagrimas en los ojos; volví mi rostro hacía ella con desconcierto: no esperaba semejante reacción – Tengo miedo de que alguien sepa que eres diferente y quieran hacerte daño, por eso…
- Ni Edward ni Steve tienen porque hacerme daño – Alegué con seguridad.
- Reconozco que nos pasamos con él ayer – Admitió papá – Pero no puedes fiarte del fulano Edward – Noté que su voz tenía rencor en el punto exacto en que pronunció el nombre – No lo conoce, no sabes cómo es él y eso es lo que nos preocupa.
- Ustedes tampoco le conocen y lo juzgan – Dije bajando la guardia, no tiene sentido seguir en plan de guerra. - ¿Por qué no pueden aceptarle?
- ¿Cómo hacerlo sin conocerlo? – Preguntó Mamá, sentí una ligera insinuación en su voz y por una fugaz expresión en el rostro de papá, comprendí que a diferencia de mi, él si lo captó.
- Edward es una buena persona – Dije - Desde que lo conocí intenta convencerme de que les diga que yo… - Palidecí como una muerta y calle.
- Qué tu ¿qué? - Preguntó Papá, negué con la cabeza – Nessie ¿Ese chico sabe algo de ti que nosotros no?
- No – Negué y no es mentira, Edward no sabe absolutamente nada.
- Nessie – Dijo mamá con reproche.
- ¡No es nada! – Exclame – El caso es que hable sin saber, pero Edward es buena persona: ¡Incluso me compró ropa!
- ¿A sí? – Papá arqueó una ceja y cruzó los brazos perdiendo cualquier buena disposición - ¿Y eso porque?
- Yo…este, fue un accidente – Dije- Me caí y rompí mi ropa, él se sintió culpable y me compró una muda para reponerlo; tampoco es que fue gran cosa – Mentí porque en mi opinión mil dólares si que son gran cosa.
- Ya veo… - Dijo con tono extraño
- Jake… - Le reprendió mamá con una ligera sonrisa, luego me miró y sonrió –Le daremos una oportunidad a tu amigo – Dijo sonriente, papá la miró alarmado – Pero solo porque quiero verte feliz linda, no porque me fie de él – Sonreí, eso es más que suficiente -… y nada de habilidades frente a él.
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Edward Cullen.
- No entiendo – Le informé a Alice ante lo que me contaba por celular. Estaba ya a la entrada del club de piscinas techadas, esperando a Nessie, cuando ella me llamó - ¿Qué querían Newton y Weber en nuestra casa?
- Creo que es obvio Edward: toda la conversación desembocó en el tema de donde estas tu – Contestó.
- Ya lo sé, lo que no entiendo es porque. – La escuche suspirar, casi podía verla rodando los ojos.
- Pues, quizás… ella se los pidió
- ¿Ella? ¿Te refieres a Bella? – Pregunté con un soplo de esperanza - ¿Crees que quiera saber de mí? – Pregunte y casi involuntariamente mis labios formaron una sonrisa.
- Es… posible – Dijo con cierta incertidumbre – Pero no te esperances – Se apresuró a agregar, pero ya era demasiado tarde: todo mi ser albergaba la esperanza de volver a ver a Bella y la posibilidad de que ella quisiera verme a mí.
- ¿Donde está ella?
- Eh… yo… no lo sé – Fruncí el ceño, esa incertidumbre no me permitía creerle.
- No mientas, sé que sabes. Quiero buscarla
- ¿A quién? – La voz de Nessie detrás de mí, me provocó un respingo. Estaba tan concentrado que no la había oído llegar.
- Hola Nessie – Saludé.
- ¿Nessie? – Cuestionó Alice desde el otro lado de la línea - ¿Estas con ella?
- Te llamo después y me das una respuesta sincera – Dije y colgué consiente que Alice se enojaría por eso. Guarde el celular y esboce una sonrisa - ¿Cómo estás?
- Bien - Contestó con simplicidad - ¿Con quién hablabas?
- Con Alice.
- Tu hermana – Aseguró, asentí – ¿Y bien? ¿Qué hacemos?
- Entrar y comenzar las clases de natación – Contesté, ella torció el gesto haciéndome sonreír.
- Está bien – Dijo yéndose a la entrada, la tomé de la muñeca para detenerla.
- Primero quiero darte algo – Dije.
- Si es un conjunto de más de mil dólares, puedes ir devolviéndolo – Exclamó rápidamente, reí con cierta culpabilidad y la dirigí al estacionamiento - ¿Me compraste un coche? – Preguntó con sorna, la mire serio.
- No, pero si me dices el modelo mañana…
- Olvídalo Edward.
- Al menos lo he intentado – Dije fingiendo derrota. Me detuve junto a mi auto y abrí el portaequipaje.
- ¿Qué es todo eso? - Preguntó con el ceño fruncido al ver la gran cantidad de bolsas dentro de la cajuela.
- La ropa que te gustó ayer – Dije esperando que le agradara.
- ¿¡ESTAS LOCO! - Gritó - ¡DEVUELVELA!
- No puedo – Dije, me miró suspicaz – Bueno, no quiero – Acepté – Nessie por favor, acéptalo.
- ¡Edward mírame! – Exclamó – Mira como estoy vestida – La miré, llevaba un vestido rosa ligero con estampados florales; le llegaba a las rodillas y tenía sandalias veraniegas rosa. Su cabello lo tenía recogido en una cola baja y llevaba una bolsa blanca
- Te vez preciosa – Dije.
- ¡Mi ropa es de barata! – Me gritó – Es muy bonita, si, pero mis padres tienen que trabajar mucho para comprármela, así que no puedo andar de la noche a la mañana con dos, cinco o diez mil dólares; sería como despreciar el esfuerzo que hacen por comprarme la ropa.
- No tiene porque ser así – Le conteste, aunque entiendo su motivo, me dolía su desprecio. Primero fue Bella quien no aceptaba mis cosas, ahora ella.
- ¿Y cómo debe ser? – Cuestionó.
- No se – Contesté intentando no sonar alicaído – Solo pensé que sería un detalle regalarte toda la ropa que te gustó; no creí que fueras a verlo así.
- En serio fue un bonito detalle – Aceptó – Y de verdad gracias, pero…
- Nessie por favor - Intente una vez más, ella cerró los ojos con resignación haciendo un largo silencio. Espere su respuesta pacientemente, o al menos eso fue lo que intente.
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Bella Swan
- ¿Aló? – Susurré corriendo en dirección a la trastienda, ocultando el celular con ambas manos para que la Sra. Keila se diera cuenta que hablaba por teléfono en horas de trabajo. -¿Cómo estas papá? – Le pregunté metiéndome, ya con más calma, al baño.
- Esperaba que me llamaras, pero como no lo hiciste, tuve que hacerlo yo – Me recriminó a modo de respuesta. Baje la mirada sintiéndome culpable.
- Lo siento mucho – Me disculpé – Pero he tenido algunos problemas; Reneesme…
- ¿Está bien? – Preguntó preocupado
- Si, descuidad no fue nada – Lo tranquilicé, espere a que hablara pero como no lo hizo en los dos segundos que le otorgue, me apresuré a preguntar - ¿Qué supiste sobre Edward?
- ¿Y no piensas preguntar por mi? – Cuestionó herido.
- Vale, lo siento, pero tengo prisa: estoy trabajando – Lo escuche suspirar abatido antes de contestarme.
- Alaska; el chico estudia en Juneau, vive con una tía; es lo que el Doctor Cullen me dijo.
¡Alaska! Con la familia de Tanya, claro, debí haber supuesto que se iría allá.
- Gracias pa… - No pude culminar, un fuerte golpe en la puerta del baño repetido un par de veces me hizo pegar un salto y dejar caer el celular al suelo.
- ¡SWAN! – Gritó una voz gruesa pero de mujer, parecía modulada pero no la reconocí. Abrí la puerta con algo de miedo en el rostro y pegue un brinco hacía atrás cayendo sentada sobre la tapa del inodoro al ver a… ¿Ana?
Ana estalló a carcajadas al ver mi reacción, fruncí el ceño enojada: me había pegado un susto al pensar que perdería mi trabajo porque la jefa me había descubierto.
- Eres una… - Comencé molesta.
- La próxima vez baja la voz – Dijo entre risas – Se ve muy extraño que hables sola en el baño.
- ¡Vas a ver!- Exclamé amenazante. Intente ponerme de pie pero un agudo dolor me hizo gemir y doblarme hacía adelante. Ana se apresuró a sujetarme.
- ¿Estás bien? – Preguntó alarmada; ahogue un grito, el dolor era insoportable - ¡Bella! – Gritó - ¡Mary! ¡Sra. Keila! – Las llamó sujetándome para no dejarme caer. El dolor en el vientre era insoportable, ni siquiera noté cuando lagrimas de dolor comenzaron a correr por mis mejillas.
- ¿Que es ese escándalo? – Exclamó Keila Hallen, la dueña de la Boutique enojada; pero al vernos se alarmó - ¡Niña! ¿Qué pasa?
Ahogue otro grito por el dolor que sentía, apretando con fuerza a Ana quien si gritó de dolor.
- ¡Me duele! – Exclamé lloriqueando.
- ¡Llévala al médico niña! – Exclamó la Sra. Keila con prisa – Vamos, vamos, toma un taxi antes que espanten a los clientes… ¡Anda!
Ana dudó un segundo para luego, no sin esfuerzo, llevarme caminando a la calle
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Edward Cullen
- Muy bien, bracea Nessie, bracea – Le indique en una de las piscinas del club - ¡Vamos!... ¡pero no dejes de patalear!
La chica frente a mi mostraba una escena muy graciosa: Nessie intentaba cumplir con las indicaciones que le daba, teniendo la mitad del cuerpo hundido bajo el agua, su cuello alargado lo más que podía para intentar no tragar agua; y a pesar de hacer su mayor esfuerzo pataleando y braseando, no avanzaba más rápido que si estuviera nadando en petróleo.
- ¿Vo… - Tragó agua – Bem?
- Digamos que algo así – Le contesté, ella dejó de intentar nadar y se puso de pie.
- Vamos Edward, no estoy hecha para nadar – Intentó convencerme
- Y sinceramente yo no estoy hecho para enseñar, pero se hace lo que se puede – Contesté con una sonrisa. Me sacó la lengua y se acercó a las escaleras para salir de la piscina.
Capte en mi mente los pensamiento de los tipos a verla caminando por el borde de la piscina; no fue algo que me alegrara mucho, al contrario, quise arrancarle los ojos a todos y cada uno de esos tipos que la veían intentando desnudarla con la mirada. ¡Gracias al cielo que su traje de baño es de una pieza y no se había quitado el pareo que le llegaba a las rodillas!
Me apresure a salir de la piscina ignorando los pensamientos molestos de algunas chicas, y me acerqué a Nessie pasándole un brazo por los hombros intentando cubrir un poco su figura de las miradas.
- ¿A dónde vas? – Le pregunte, se encogió de hombros con dificultad por mi culpa.
- Me sentare en la barra – Informó – Quiero una gaseosa ¡y exijo un descanso!
- Está bien – Acepté, se sentó frente a la barra y tomó un servilletero plateado para mira su reflejo mientras se no acercaba el chico que atendía. Fruncí el ceño por ese acto tan impropio.
- ¿Desde cuándo tan vanidosa? – Pregunté, dio un respingo y se apresuró a dejar el servilletero en la barra – Te vez hermosa – Le asegure.
- Si… eh… - Se movió unos milímetros las tiras del traje de baño – Olvídalo – Dijo con una sonrisa recostando parte del cuerpo en la barra – Fue un lapsus – Rió, la imité
- ¿Puedo ayudarlo? – Preguntó el encargado acercándose al fin, mirando a Nessie seductoramente.
- Si, dos gaseosas de limón – Pidió.
- De inmediato – Dije cortante porque el chico había pensado en coquetear con ella, esté asintió algo amedrentado, reí por la cara desconcertada de Nessie.- No pienso tomar nada – Le dije.
- No las pedí para ti – Contestó como si fuese lo más obvio – Tengo mucha sed – Se explicó – Además, ya sé que estas a dieta… ¡Gordo! – Se burló.
- No estoy gordo – Le llevé la contraria solo para molestarle. El chico trajo las dos gaseosas y puso una frente a cada uno para luego marcharse.
- La mente sabe como mentirle a los sentidos – Dijo ella para tomarse media gaseosa de un trago, me encogí de hombros y ella cambio de tema totalmente – Quiero presentarte a mis padres… - Se calló como si hubiese dicho algo no del todo bien.
- ¿En serio? – Pregunté confundido. Ella suspiró pareció meditarlo bien y asintió.
- Si – Dijo – Quiero que te conozcan ya que les molesta que te trate porque no saben quién eres.
- Es comprensible – Aceptó.
- Pero ya no quiero más objeciones, apenas tenga un chance te los presento – Dijo, su tono no admitía replica; aunque de todas formas yo no las daría.
- ¿Aclaraste, entonces, las cosas con ella?
- Si – Afirmó – Y comprobé que mi madre es bipolar – Sonrió de lado.
- Y supongo que ese tampoco fue el momento adecuado para hablar con ellos sobre… Su rostro se ensombreció.
- Edward – Me cortó con tono frio – Estamos hablando de cosas agradables, no lo arruines.
- No lo arruino, solo quiero que hables con ellos.
- Ya será pronto – Aceptó tomándose tosa la segunda gaseosa de un trago, se puso de pie y exclamó emocionada - ¡Vamos a los toboganes!
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Jacob Black
- ¡Eh! Steve – Le llame acercándome al auto bajo el cual él estaba
- ¿Qué pasa? – Preguntó sin salir a verme.
- ummm – Pensé lo que diría – Te invito la cena hoy.
Lo escuche refunfuñar algo, era como aquellas veces que Quil o Embry se enojaban conmigo.
- Eh… ¿Quieres que te ayude? – Siguió sin salir - Vamos Steve, lamento lo de ayer y… supongo que me molestó que estuvieses a solas con Nessie.
Esta vez sí salió de debajo del carro con un destornillador sujeto en la boca, y el ceño fruncido; se sacó el aparato para poder hablar.
- ¿Tan mala fama tengo? – Cuestionó.
- No – Acepte: si algo debo aceptar es que Steve siempre ha sido muy respetuoso con todo el mundo - ¿y bien? ¿Te ayudo?
- ¿Ayudarme? – Cuestionó él poniéndose de pie, sonriendo - ¡Mas te vale que quede perfecto ese auto para antes de las tres! – Dijo con tono de sargento.
- Si señor – Le respondí siguiéndole el juego – Si sigue creyendo tanto se volverá creyón, señor – Me burlé, ambos reímos ignorando a nuestros compañeros que se quejaban. ¡Bah! Cuarentones sin diversión, por eso es que se están volviendo canosos.
- Ya, enserio, ayúdame a bajar este arranque - Pidió volviendo a meterse bajo el auto – Por cierto, ¿Soy el único amigo de Nessie al que corres a patadas de tu casa?
- ¿A qué te refieres? – Pregunté perplejo
- ¡Black! – Gruñó el jefe - ¿Qué haces ahí? ¡Te dije que arreglaras aquellas motocicletas!
- Voy jefe – Exclamé – Steve, de que hablabas.
- No es nada – Dijo él, no me convenció, pero el jefe volvió a llamar - Mejor ve por las motos, yo resuelvo aquí.
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Nessie Black
La emoción del tobogán fue impresionante, me subí a todos una y otra y otra vez. En los que eran en pareja, Edward se subió conmigo haciéndonos pegar gritos de emoción a los dos. Sin embargo no con eso le hice olvidar las clases de natación, y antes de darme cuenta ya había pasado las últimas dos horas en la piscina pataleando y braceando, braceando y pataleando; y sin verlo venir, ya me encontraba dirigiéndome al auto de Edward nuevamente con mi vestido floral, solo que esta vez llevaba el cabello suelto y húmedo.
Edward, que vestía con bermudas negras, una polo blanca y un sweter sujeto al cuello, se paró junto al auto para abrirme la puerta, reí.
- ¿Sabes que pareces un modelo que promociona este auto? – Pregunté riendo mientras entraba al interior del mismo.
- Sin duda este auto se vendería más rápidamente solo con que tu lo vieses – Dijo cerrando la puerta, dio la vuelta y entró por el lado del piloto. – Te llevo a casa – No era una pregunta, era una afirmación que demandaba dirección.
- Mejor llevémosle a la gente necesitada toda esa ropa que no voy a ponerme – Propuse.
- El trato es la mitad – Me recordó.
Si, lo admito, a pesar de todo soy débil de voluntad: me gusta la ropa que Edward me compró y me gusta que me hagan regalos. Todo mi ser quería aceptarlos pero me conciencia encontraba "peros" así que para estar en paz con ambas partes acepté solo la mitad, (la más bonita, claro) y la otra mitad se la daríamos a gente necesitada; además le hice prometerme que no me compraría más ropa.
- Lo sé – Conteste – Podríamos llevarla a un refugio – Propuse mirando mi reloj – Pero debo estar en casa en una hora.
- Así no nos dará chance – Lamentó él, asentí justo cuando sonó mi celular.
- Déjame contestar – Le pedí. Asintió poniendo en marcha el auto - ¿Aló?
- Nessie, es Ana – Me dijo, me retiré el teléfono extrañada para mirar el identificador, era el celular de mamá.
- Hola – Saludé extrañada.
- Escucha, tu hermana y yo estamos ocupadas, no llegara para la cena así que resuelve tu eso.
- ¿Qué pasa? – Pregunté con el seño fruncido - ¿Dónde está…?
- Está conmigo – Dijo cortante – Y ya te dije que estamos ocupadas niña – Apenas y escuché la lejana queja de mamá. Refunfuñe – Y dile al Bombom Indio…
- No lo llames así – Siseé. Edward me miró confundido pero lo ignore, igual que Ana me ignoró.
- Que conteste el celular que para eso es que lo tiene ¿no? lo llame al menos tres veces.
- Debe estar ocupado, está trabajando – Dije cortante colgando la llamada con mal humor. En el auto se mantuvo un silencio sofocante al menos durante un par de minutos hasta que Edward preguntó.
- ¿Pasó algo?
- No, descuida – Negué – Eh… ¿Edward, te molestaría llevarme al taller Speed Racer?, no sé si sepas donde queda - Él asintió pero yo seguía pensativa, papá aun no salía del trabajo así que aprovecharía para irme con él a casa y que él preparara la cena.
- Claro – Me contestó cruzando en la siguiente esquina - ¿Por qué hacía allá?
- Mi papá y unos amigos trabajan allí.
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Steve Hathaway
Guarde la braga de trabajo en el casillero y tomé mi morral consiente que sería el primero en salir porque había terminado antes con mi último coche ¿y qué sentido tiene quedarme esperando diez minutos? Aunque me llegara otro auto no me daría chance ni de sacar las herramientas.
- Sabes que me debes una cena Jacob – Le advertí cuando se dirigía al baño para ducharse, me lanzó una toalla que esquivé antes de salir al área principal a esperarlo cuando el celular en mi bolsillo sonó; contesté sonriente: era Kelsey
- ¿Cómo estás cosito? – Preguntó sin darme chance a hablar.
- Ahora que te escucho, bien - Le respondí sonriente - ¿Ya saliste del trabajo?
- Si, de hecho quería preguntarte si te parece bien darnos una escapadita por ahí… ¿Qué opinas?
- Sabes que si es contigo no hay manera de negarme cosita – Le contesté, ya le diría a Jacob que olvidara lo de la cena - ¿Te paso buscando entonces y me dices que tienes planeado?
- Claro, aquí te espero – Dijo emocionada dirigiéndome un sonoro beso que contesté con muchos besitos, besitos que se detuvieron al abrir desmesuradamente la boca cuando vi un Corvette Grand Sport 2010 estacionarse frente del taller. Pero mi sorpresa fue aun mayo al ver bajarse del asiento del copiloto a Nessie, quien se volvía para decirle algo al chico que conducía.
No sé cuándo ni cómo, no sé si fue la sorpresa u otra cosa, pero sin darme cuenta había colgado la llamada a Kelsey ¡RAYOS!
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Nessie Black
- ¡No seas testarudo Edward! – Exclamé ya fuera del auto frente al taller – La ropa me la llevo mañana.
- Claro, y mañana me dirás que pasado mañana – Alegó él, resople: que obstinado puede llegar a ser.
- No quiero darle explicaciones a mi padre – Intenté explicarle de nuevo – Y si me ven con todas esas bolsas o bajándome del auto, explicaciones será lo primero que me
- De todas formas tendrás que darlas – Dijo, lo miré confundido y él señaló al interior del taller: Steve nos veía con la boca abierta y el celular en la mano. Le salude con tranquilidad con la mano y me volví hacía Edward.
- Él no cuenta – Dije – Por favor Edward, haz lo que te digo – Intentó replicar por lo que puse cara de cordero y me eché una pequeña ayudita:
¡Hazlo! – Le ordené mentalmente – Nos veremos mañana.
Suspiró frustrado y asintió.
- Está bien, pero no te entiendo ¿No que querías presentarme a tus padres?
- Si, pero obviamente no aquí, y quisiera que fuera a los dos juntos. Nos vemos mañana.
- Cuenta con eso – Aseguró, cerré la puerta y esperé a que arrancara el carro; cuando este se perdió al cruzar la esquina entré al taller. Steve seguía en la misma posición por lo que me burlé.
- Creí que trabajabas de mecánico, no de estatua.
- ¿Quién era ese? – Preguntó con el ceño fruncido.
- Edward – Dije sonriente, él arrugó la cara aun más- ¿Dónde está Jake? – Pregunté ¡Con lo que odio no poder decirle papá frente a los demás!
- Se estaba duchando – Respondió secamente, asentí eso explicaba porque casi no siento su olor: él agua lo disipa un poco -… ¿Ese auto es del tal Edward? – Cambió de tema, asentí - ¿De dónde lo sacó?
- Pues dudo que de una caja de cereal - Me burlé, pero Steve no rió, parecía dispuesto a ganar un imaginario concurso de quien frunce más el ceño.
- Estoy hablando en serio Nessie – Dijo cruzándose de brazos, yo me enserie.
- Es de él – Le informé – Yo que sé como lo habrá comprado, supongo que con dinero pero como no soy chismosa no le pregunté si pensó en pagarlo con chocolate. – Y agregue rápidamente - Y ahora que hablamos de Edward; te pido que no le digas a Jake que él me trajo.
- ¿Por qué no? – Cuestionó perspicaz
- Vamos Steve, te deberé una toda la vida si me haces ese favor – Lo noté a punto de darme una negativa por lo que le tomé de la mano poniendo carita de cordero.
- No sé Nessie – Dijo ahora indeciso – Ese tipo me da mala espina.
- ¡No lo conoces! – Exclamé enojada.
- Por lo mismo – Respondió él, estaba dispuesta a contestarle cuando papá salió vestido como normalmente lo hacía, estaba hablando por teléfono y solo pude captar una frase.
-…Entonces cuento con ustedes Sam – Sonreí, papá hablaba con el tío. Giró la cabeza y sonrió al verme; saludándome mientras colgaba la llamada – Hola linda.
- ¿Era Sam? – Pregunté - ¿El tío? ¿Por qué no me lo pasaste? – Exigí saber haciendo un puchero berrinchudo – Tengo varias semanas que no hablo con él.
- Estábamos tratando un tema importante – Se excusó - ¿Qué haces aquí? ¿Y Bella?
- No va a llegar a cenar, y pensé en irme a casa contigo – Steve alzó una ceja, le fulminé con la mirada, más le vale mantener la boca cerrada.
- Había invitado a Steve a cenar, si quieres vienes con nosotros – Propuso.
- No, voy a ver a Kelsey – Negó Steve – ¿Me gustaría poder aclarar unas cosas Nessie, te parece si desayunamos mañana? – Miré a papá rápidamente y esta asintió imperceptiblemente dándome permiso.
- Está bien – Acepte.
- Te pasó buscando entonces – Y se marchó, papá esperó a que se alejara para exclamar.
- Supongo que te lo debía por lo de ayer - Lo abracé agradecida y él se burló – Tienes un ligero y desagradable olor dulzón en la piel.
- ¿En serio? – Pregunté – Yo no siento nada – Menté, él se encogió de hombros distraídamente.
- No importa – Dijo – Vamos.
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Edward Cullen
Apenas deje a Nessie, sonó mi celular, no dude en contestar, presentía quien sería y al notar que tenía razón no pude evitar cierta emoción crecer en mi.
- ¡No vuelvas a cortarme una llamada así Edward Anthony Masen Cullen – Rugió Alice enojada – …O juro que te dejare sin medios para ir de caza el resto de tu miserable existencia!
- Donde está Bella – Pregunté ignorando toda su amenaza.
- No lo sé – Respondió un poco más calmada.
-No me mientas Alice – Dije mortalmente serio – Estoy casi seguro que lo sabes y no quieres decírmelo.
- Bella no le ha dado su dirección ni siquiera a Charlie - Se defendió – Carlisle intentó averiguarlo para decírtelo y eso fue lo que encontró: nada.
El globo de esperanza que se había inflado en la mañana en mi pecho, comenzó a desinflarse de manera muy dolorosa.
- Pero tú si lo sabes – Intenté.
- Te estoy diciendo que no.
- ¿Y Newton y Weber? – Quise aferrarme a esa última opción.
- ¿Realmente crees que ellos sepan? – Suspiré con desaliento. Aparque el auto en el estacionamiento del departamento y subí por el ascensor al lujoso departamento que Alice compró para mí – En cualquier caso, no veo tu exceso de interés por Bella – Dijo con un molesta insinuación en su voz.
- Alice, LA AMO – Remarqué muy bien esa palabra.- El tiempo ni la distancia cambiaran eso.
- ¿Y qué hay de Nessie? – Preguntó ¿Nessie? ¿Qué tenía ella que ver? No entendí nada hasta que agregó - ¿Ella si podría cambiarlo?
- Deja de maquinar absurdas teorías en tu diabólica cabecilla.- La rete.
- No evadas mi pregunta Edward.
- La evado porque es absurda. – Dije – Nada ni nadie va a cambiar el que Bella sea el amor de mi existencia.
- ¿Entonces que te traes entre manos con la niña? – Preguntó bruscamente.
- ¿Qué? – No pude evitar la confusión ¿De qué hablas?
- La he estado vigilando y aunque su futuro desaparece constantemente, cuando va a verse contigo lo veo todo claramente: has gastado más de veinte mil dólares en ella, sin contar tu tiempo, tonteas, dejas que te plante, que huya, que te imponga condiciones para aceptar tus regalos… ¿Qué demonios te pasa Edward?
Pensé muy bien mi respuesta; Alice tenía razón, con Nessie no me comportó como normalmente lo hacía, pero me sentía más vivo que nunca de esa manera.
Me vinieron a la mente ciento de respuesta a esa pregunta, pero ninguna lograba convencerme a mí, por lo que opté por la más verdadero.
- Si te soy sincero Alice, no lo sé.
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Bella Swan.
La luna crecente se alzaba sobre las calles de Boston rodeada de escasas y opacas estrellas que apenas eran visibles en la entrada principal del Hospital Central donde Ana y yo esperábamos a que Mary nos pasara buscando.
El doctor había dicho que a pesar de los dolores no tenía nada grave (aunque eso no evitaba que me sintiera mal) por lo que podría irme a casa y descansar todo el día de mañana. Gran cosa, mañana es mi día libre.
- Aun no puedo creerlo – Comentó Ana, salvo para llamar a Nessie, había estado toda la tare callada, solo sería cuestión de tiempo que comenzara, y lo hizo – Siempre lo he dicho: no hay fiesta sin gorrito; pero parece que te gustó los nueve meses con Reneesme que quieres otro…
No la escuche, mi menté viajaba al momento en el consultorio del doctor y sus palabras, aun no podía creer que lo que me había dicho era cierto, que no fuera solo una broma de ese hombre.
- ¿Embarazada? – Preguntó Ana sorprendida al pie de la camilla, el médico la miró.
- Así es – Dijo – Me sorprende que no lo supiera Sra. Black, tiene cinco semanas.
Cinco semanas, no dejaba de repetirme yo misma pero ¿Cómo? ¿Por qué no me había dado cuenta?
No, si lo había notado, y Kelsey también, pero me quise hacer la desentendida, me cegué a las pruebas por qué sinceramente en estos momentos un hijo no es lo más inteligente, no cuando apenas acabo de culminar el segundo semestre en la universidad, no cuando Jacob acaba de terminar en el instituto y entre los dos apenas conseguimos dinero suficiente para vivir con ciertas restricciones; no cuando aun no termino de comprender a Reneesme.
- Debo aclararle Sra. Black – Continuó el doctor en mi dirección – Que su embarazo es de cuidado.
- ¿De cuidado? – Preguntó Ana; yo todavía estaba en estado de negación por lo que apenas y entendía lo que hablaban esos dos.
- Así es, al parecer ha sufrido muchas caídas estas cinco semanas; eso le ha causado problemas al bebe, nada grave – Se apresuró a añadir.
Quise hablar, decir algo, pero mi mente no terminaba de centrarse, el doctor se fue dejándome con Ana y una enfermera.
- ¡Yo no busque estar embarazada! – La corté enojada – No tengo ni idea de cómo se lo diré a Jacob – Dije alicaída.
- Fácil, llegas a casa, lo sientas y ¡PUM! – Abrió con brusquedad ambas manos para simular una explosión, lo que me hizo pegar un respingo – Se lo dices.
- No es tan sencillo – Negué, ella rodó los ojos y señaló al frente.
- Mira, esa es Mary- Informó – A quien tienes que ocultárselo es a ella, a menos que quieras comenzar a preparar el Baby Shower.
- ¡Cállate! – Exclame enojada a su vez que un Corsa 2000 azul marino se estaciono frente a nosotras, me apresuré a subir en el asiento de copiloto, dejando a Ana en el de atrás.
- Bellas, vine apenas salí – Exclamó Mary sin arrancar el auto - ¿Qué pasó? En la tienda dicen de todo; imagínate que April Krap; ya sabes la tonta del turno de los domingos que le está haciendo la suplencia a Karen, dice que tienes desequilibrios internos, y Paty, la…
- Gracias Mary, pero Bella está bien – La cortó Ana rodando los ojos – Ahora si no te importa, rumbo a mi casa.
- Claro, claro – Le dio la razón como a los locos - ¿Bella que pasa? – Preguntó algo preocupada. Me pregunto si mi rostro reflejara como me siento, porque si es así, no es de extrañar su cambio de tono.
- Estoy embarazada – Su boca se abrió en forma de O – No quiero que nadie lo sepa aun, ni siquiera Nessie y Jake ¿ok?
- ¿Por qué no? – Preguntó Mary – Jake tiene derecho a enterarse – Dijo emocionada -… Porque es de él ¿Verdad? – Preguntó con gravedad.
- ¡Por supuesto que es de él! – Exclamé ofendida a la vez que Ana le daba un zape - ¿De quién más va a ser?
- ¡Debemos celebrarlo cuanto antes! – Exclamó alegre dando saltitos en el asiento. Sonreí con algo de melancolía al recordar a Alice cuando se le ocurría alguna idea.
Negué para sacarme a mi antigua mejor amiga de la mente, pero no pude. Me gustaría saber cómo van las cosas con los Cullen ¿Cómo estarían todos? Y Edward… ¿Realmente se encontraría en Alaska o todo era mentira? El ruido de la sirena de una ambulancia me hizo volver en si a la vez que Mary ponía en marcha el auto ya que estábamos estorbando la entrada de emergencias.
- Lo único que harás es llevarme a mi casa - Le cambie los planes.
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Alice Cullen.
Todo había sido tan repentino que aun no asimilo lo que acabo de ver. Apenas y le había colgado a Edward cuando esas imágenes vinieron a mi mente y estoy segura que apenas y hay unos escasos minutos de diferencia entre la conversación que vi y cuando se llevaría a cabo
Me sentía en estado de Shock al recordar el rostro compungido de Bella mientras conversaba con sus dos amigas en el interior de ese auto, apenas y podía creerlo.
¿Embarazada? ¿Bella esta nuevamente embarazada del chucho?
¿Y ahora que se supone que debo hacer? ¿Decírselo a alguien? A Edward… ¡No! Dudo que sea buena idea, mi hermano aun no supera lo ocurrido hace unos años, saberlo precipitaría los hechos. Además había otra cosa que me preocupaba. "No quiero que nadie lo sepa aun, ni siquiera Nessie y Jake ¿ok?"
Bella había dicho Nessie… Nessie la amiga de Edward. Entonces yo estaba en lo cierto: ¡Ellas se conocen!
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¿Que les ha parecido? Ha estado larguito paro espero les haya gustado n.n
Si, lo que muchos querían ¡Bella está embarazada!... ahora, lo que todos están esperando se acerca =D
ummm... espero que no les molesté pero acabo de subir otro fics y pensé en hacerle propaganda :P
¿Te agrada como escribo? ¿Te gusta Harry Potter? ¿Amas las historias de vampiros? ¿No te molesta el Slash?
Entonces les invito a leer mi nuevo fics: Velivam: Entre el Amor y el Deber.
Prometo que si antes de terminar el capi dos no se sienten intrigados por la trama, les devuelvo su dinero xD
Ok, volviendo a ponerme seria :P contesto los reviews.
Anisa: No tarde tanto n.n estoy segura que lo del capi anterior no se repetira.
Maggy Blackeney: Yo tambien los amo a ambos *o* lamento que sintieras eso u.u espero que este no lo veas cortado :D
Bien, creo que eso es todo... ya saben que espero sus comentario n.n y bueno, probablemente el proximo capi se llame: Nadie.
... digo probablemente porque como ultimamente me está dando por fusionar, eliminar y cambiar capis... pues, quien sabe :S
Nos leemos pronto
Besos n.n
