Capitulo 12: Rescate con sabor amargo

Robin se sentía abatida, sin saber que hacer, realmente no entendía como aún no la habían rescatado.

En su cabeza se formaban montones de preguntas, sin posibles respuestas.

¿Y si se dieron cuenta de que realmente no valía la pena?¿ Y si la dejaban allí?.

No podía ser, luego de lo sucedido en Ennies Loby, esa posibilidad le resultaba remota.

No tenía idea de donde se hallaba, tal vez en otra isla,si era así cabía la posibilidad de que no la encuentren, eso le quitaba sentido a su vida.

Otra preguna que le surgía era: ¿Qué intenciones tenía Lucci?.

¿Amor?¿ Una bestia así puede sentirlo? Aunque a decir verdad a ella jamás la había tratado mal.

Sus pensamientos fueron brutalmente interrumpidos por la llegada del hombre.

-Debes darte un baño—le dijo –ya te preparé todo.

La morena asintió con la cabeza, realmente lo necesitaba.

Se dejó conducir hacia el cuarto de baño y se sorprendió gratamente cuando llegó allí.

El lugar estaba ambientado para una absoluta paz y relajación.

La bañera estaba repleta de agua, en apariencia caliente por el vapor que emanaba, en la superficie del agua flotaban pétalos de rosas blancas que emanaban un delicioso aroma.

Esparcidas por todo el baño y alrededor de la bañera había velas encendidas, que brinadaban una tenue luz y creaban un ambiente absolutamente privado.

-¿Quieres que te ayude a desvestirte?, ¿prefieres que me vaya?.

La morena lo miró a los ojos y con un simple gesto le dio a entender que se retire.

Una vez sola, ante la atenta mirada de la paloma de Lucci, que evidentemente la vigilaba, se quitó la ropa y se metió en el agua, que estaba perfecta.

Se recostó en la bañera y dejó que el agua acaricie cada rincón de su piel.

Eso la relajo de tal manera, que se quedó dormida.

Soñó con sus nakamas, pero en especial con un momento sus besos y caricias se le hicieron tan reales que incluso llegó a pensar que su secuestro había sido un mal sueño.

Abrió lentamente los ojos y efectivamente estaba siendo acariciada dulcemente, pero no por su espadachín, el Tío de la paloma, la masajeaba suavemente con la esponja en sus hombros, una suave melodía se escuchaba de fondo.

Robin lo miró fijamente y éste le dijo:

-Perdona no pude resistirme…

Tomó el frasco de shampoo y se colocó un poco en sus manos, luego procedió a lavarle el cabello, dedicando mucho tiempo en su labor y dejando que los cabellos de la arqueóloga se deslizen por sus dedos, disfrutanto cada segundo del acto.

La morena no podía emitir palabra, estaba anonadada.

Una vez terminó de lavarle el cabello, le colocó una toalla limpia en la cabeza, le tendió una mano para ayudarla a levantarse y la ayudó a ponerse una bata, sin perder de vista cada centímetro del cuerpo de Robin.

Le alcanzó ropa limpia, que al parecer le había vestido negro corto, sencillo pero sensual, un conjunto de lencería del mismo color y unos zapatos de tacón.

-Vístete que vamos a cenar—le dijo.

Una vez hubo terminado de vestirse salió del cuarto de baño y allí la esperaba él.

La condujo por un angosto pasillo hacia el í había velas y sonaba una sensual música de fondo.

La mesa estaba perfectamente acomodada y había dos copas y una botella de vino tinto sobre ella.

Lucci le corrió la silla para que se sentase, como todo un caballero, había cambiado su ropa y olía endemoniadamente bien.

Cuando Robin se sentó, le sirvió una copa de vino, que ella aceptó, luego le hizo una seña para que esperara y salió del recinto, apareciendo a los pocos segundos con una bandeja humeante, con carne asada y vegetales.

Le hizo una sonrisa amable a la morena y le dijo:

-Espero que te guste, yo mismo lo preparé.

A decir verdad estaba delicioso, no tenía nada que envidiarle a la comida de Sanji.

En todos estos días de cautiverio, la morena no había tenido demasiada comunicación con Rob Lucci, sólo se comunicaba con gestos.

Esa noche y gracias al vino, pudo desahogarse un poco.

Luego de terminar su plato y la cuarta copa de vino, la arqueóloga de los Mugiwaras, lo miró fijamente a los ojos y le preguntó:

-¿Porqué haces esto?...¿ Porqué a mí?.

-Creo que ya te lo había dicho antes mi amor…lo hago por que te amo.

-¿ Cómo puedes amarme si ni siquiera me conoces?- le replicó la arqueóloga.

El moreno la miró con fiereza a los ojos.

-Te equivocas, yo fui tu esposo en mi vida anterior y me porté muy mal contigo.

Robin se quedó plasmada, no podía emitir sonido.

-Mi tía es la gitana a la que visitaron tú y tu amiga, yo hize anteriormente el mismo viaje y lo ví todo, es mi oportunidad de redimirme, de hacer las cosas bien…¿ Lo entiendes ahora?.

Robin bajó la vista y lucci la tomó de la barbilla para que lo mire a los ojos.

-Luego de la pelea que tuve con tu Capitán casi muero, pude salvarme, la vida me dio la posibilidad de hacer las cosas bien.

-¿Y para ti hacer las cosas bien es obligarme a estar contigo?.

-No, pero no quería que tengas una mala impresión de mi persona. Si realmente le importas a Roronoa, vendrá por ti. Y podrás elegir entre él y yo, no me opondré a tu decisión, pero tampoco quería que vivas ignorando que existe alguien que te ama como yo lo hago, hasta maté a mis amigos por ti…

A medida que decía esto su rostro se acercaba lentamente al de la morena, ya podían sentir uno el aliento del otro.

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-¡ hay que darse prisa!—gritaba un eufórico Zoro—la muchacha nos espera en el bar.

Corrieron todos siguiendo al espadachín y una vez que llegaron al bar encontraron a la pálida muchacha esperando.

-Hay que darse prisa, cada segundo que pasa Robin puede estar más lejos.

La muchacha, que se llamaba Ana, los condujo por las calles, hasta llegar a la zona más alejada, donde una fabrica terminaba con el camino.

Este lugar estaba abandonado, y también la habían buscado allí, pero sin encontrar rastros.

Ana trepó por las rejas y los mugiwaras, junto con iceburg, la siguieron. Afuera quedaron Chopper y Ussop, que tenía la enfermedad de no-puedo-entrar-en –fabricas- abandonadas.

Una vez dentro del recinto caminaron hasta llegar a una especie de sótano.

Entraron allí y se encontraron con un largo pasillo, que a medida que iban avanzando se podía sentir la humedad creciente en el ambiente y en las paredes que estaban cubiertas de vegetación.

Al llegar al final del pasillo se toparon con una pared, no les costó demasiado encontrar en ella una puerta, dado que la habían utilizado hacía poco tiempo.

Una vez llegados allí, Ana les hizo un gesto de despedida y salió corriendo asustada por lo que podía sucederle.

Zoro cortó la abertura con un solo movimiento de una de sus espadas.

Una vez rota la puerta, llegaron a una especie de patio interior, en el cual encontraron una casa.

Nami y Iceburg se quedarían vigilando en la puerta, por si aparecía alguien, mientras que Zoro, junto con Sanji, Luffy y Franky, investigarían en la casa.

El cocinero, junto con el cyborg irrumpirían por la parte trasera de la propiedad, mientras que el capitán con el espadachín por la puerta de entrada.

Eso hicieron,el grupo que fue por la parte trasera encontró una pequeña ventana por la que pudieron entrar en la casa.

Allí se toparon con una pequeña habitación, que tenía una cama y sobre esta se encontraban las ropas que había utilizado Robin en la fiesta.

-Por lo menos sabemos que estuvo Nico Robin aquí—dijo el cyborg.

-Como alguno de esos pervertidos le haya puesto una mano encima a mi Robin Chwan…

Salieron del cuarto y recorrieron un angosto pasillo, en el cual encontraron un cuarto de baño románticamente ambientado. Los dos se miraron y siguieron hasta el final del pasillo donde se toparon con una puerta que Sanji abrió de una patada.

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Por otro lado Luffy y Zoro, entraron directamente por la puerta de entrada donde había una pequeña sala de estar, no había rastros de ningún agente del CP9.

En el fondo de la sala había una puerta que abrieron y se encontraron con una cocina de la cual provenía un delicioso aroma a comida recién hecha.

Zoro tuvo que contener al Capitán que por un momento había cambiado su objetivo de búsqueda de Robin a Comida.

En un costado de la cocina había otra puerta, de la cúal provenía una suave música y por la rendija de ésta entraba una ténue luz.

Zoro, abrió de un golpe la puerta.

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Exactamente en el mismo momento se abrieron las dos puertas que daban al comedor, en el umbral de una estaban parados Sanji y Franky, y en la otra Zoro y Luffy.

La primera imagen que vieron fue la de una pareja teniendo una cena romántica y a punto de besarse.

Lucci se giró al sentir que abrían la puerta y miró a los intrusos con una sonrisa.

-¡Bienvenidos!...estabamos esperándolos—les dijo.

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Hola! Aquí les dejo el capitulo doce…

A decir verdad fui un poco buena con el tío de la paloma…ya verán por qué

Quiero agradecer a todos los que siguen la historia y a los que comentan…

Les confiezo que me gustó un poco escribir sobre esta pareja, así que no descarto un one shot sobre ellos…

Por favor DEJEN REVIEWS! No es una amenaza…

Gracias a Oda Sensei…

Les mando muchos besos!