Aclaraciones sobre la longitud de los capítulos: ¿Alguien se fijó en cuántas páginas ocupa cada capítulo? Casi todos ocupan un poco más que el anterior, o en su defecto, son similares, pero casi ninguno es más corto. Los primeros apenas si pasaban las tres páginas, mientras que éste, por ejemplo, que igual me quedó un poco más corto de lo planeado, ocupa más de cuatro. Quiero decir… hago mi mejor esfuerzo por alargarlos, pero no es que sean cortos… oi. Es improbable que vaya a subir capítulos de más de cinco páginas. Lo siento U.U.
Aclaraciones para los lectores sensibles: Nada que pase de los abrazos, descuiden, pueden leer tranquilos.
+ Y al regresar a casa... +
Capítulo 12 – Recuerdos.
En cuanto Edo pudo hacerse un lugar entre el silencio de los hermanos, retomó el tema del final de la conversación, es decir, cuando Alphonse y Winly hubieran llegado a su casa.
Mamá no me despertó para recibirlos. Dijo con un pucherito. Yo quería darle un abrazo graaaaande a niisan.
Puedes darme un abrazo grande ahora¿No? Alphonse extendió los brazos para que el chico pasara de la falda de su hermano a la suya, pero Edo se negó.
Papá dijo que iba a cuidarme.
¿Eh, cuidarte de qué? Preguntó el muchacho, dirigiendo una mirada inquisitiva a Edward.
Ah, por lo del sueño… claro que voy a protegerte, pero puedo hacerlo por más que estés lejos… Edward juntó las manos y provocó una leve luz, producto de la alquimia que, sabía, sorprendería al niño. Tengo poderes especiales¿No te habían dicho?
¡Niisan también los tiene! Exclamó Edo, tironeando de las mangas del otro. ¡Muéstrale, niisan, muéstrale!
Alphonse tardó en reaccionar, como si por un momento su mente se hubiera ausentado del mundo, pero cuando respondió, fue entre risas.
Hoy no traje los guantes, Edo…
¿Qué guantes? Ahora era el turno de su hermano de lucir desencajado.
Bueno… Roy me ayudó a diseñarlos, él usaba unos parecidos cuando trabajabas para él, creo.
Yo no trabajaba para él, tan sólo… Le corrigió con una mueca, haciendo un impreciso ademán con la mano artificial. …no importa. Uhm¿Te refieres a los guantes con el círculo de transmutación en el dorso?
Ajá.
Qué astuto, estuviste bien en hacerlo porque… Edward se interrumpió, reflexionando. Un momento, no habrás estado haciendo nada peligroso¿No? Winly me dijo que volviste con sólo diez años, así que más te vale haberte cuidado.
Tú ya eras Alquimista Nacional a los doce, y lo hiciste por mí, así que yo podía meterme en tantos peligros como quisiera para encontrarte.
Alphonse cruzó los brazos sobre su pecho, algo enfadado por la desconfianza que le tenía su hermano. Edo miraba a uno y a otro, sin entender porqué habían elevado repentinamente la voz. Edward primero se mantuvo serio, pero finalmente se largó a reír, despeinando a Alphonse con ternura.
Seguro que no hubo nada que no pudieras resolver. Ahhh… Suspiró, observando a Edo. Ya ves, Al también puede protegerte. Con tanta gente fuerte rondándote, nunca vas a tener que preocuparte de nada.
Yo también quiero ser muy fuerte. Decidió el niño, poniéndose de pie sobre los muslos de Edward.
Claro, yo puedo enseñarte, la alquimia básica no es tan difícil.
Edward miró atónito a Alphonse, quien bajo su punto de vista estaba hablando del asunto de una manera que desbordaba irracionalidad.
No, no, no, hay mejores maneras de hacer las cosas. Puso un dedo en el corazón del chiquillo. Aquí está la única fuerza verdadera, todo lo demás no son más que herramientas, y cada uno necesita de sus propias herramientas según los objetivos que tenga en la vida. A veces, saber mucho es más un peso que un beneficio.
Y, desatendiendo la expresión de preocupación que había aflorado en el rostro de Alphonse, se le oscureció la mirada, inmerso en tantos recuerdos desagradables que le habría sido imposible reconocerlos a todos. Edo movió la mano frente a él, trayéndolo a la realidad.
Necesito muchas herramientas para defenderme de ese señor malo, papá.
Los ojos de Edward se ensancharon, sorprendido por la justificación que le ofrecía. El chico se puso las manos en la cintura, como reprochándole por tardar tanto en comprender, pero la inusual posición sobre las piernas de otro le hizo tambalear, y finalmente cayó de espaldas. Alphonse se levantó y lo sostuvo a la altura de la silla, de manera que se quedó viéndolo desde arriba. De pronto, las manos le temblaron, dejando resbalar al pequeño, aunque enseguida reaccionó y lo volvió a levantar, esta vez dejándolo sentado sobre su hermano. Edo reía y aplaudía como si lo hubieran hecho a propósito, pero Edward estaba seguro de que algo se le estaba escapando y no sabía qué. Una extraña sensación de torpeza le invadió, y contempló un rato a Alphonse, quien le sonreía al chico; no obstante, con el tipo de sonrisas que él recordaba haber esbozado muchas veces, ese tipo de sonrisa que, en un intento desesperado por construir una pared, no hace más que dejarnos vilmente desnudos ante la vida.
Ten más cuidado¿Eh?
¡Pero si fue divertido!
¿Así que eso es lo que piensas?
Alphonse alzó al niño en el aire, haciéndole girar en círculos, riendo. Semejaban en verdad parientes cercanos y hasta era difícil imaginar cómo se las arreglaban para tener cada uno su hogar tan lejos del otro.
Sin previo aviso, trastabilló. Edward interrumpió sus reflexiones cuando los sintió a los dos caer sobre él, Edo sobre el regazo de Alphonse y éste, a su vez, sobre el suyo. Hizo una mueca de dolor, musitando algo sobre lo pesados que eran ambos.
Al menos podrían haberme avisado que iban a arrojarse sobre mí, así podría haberme movido.
Ah… lo siento, niisan… creo que me mareé. Dijo Alphonse en tono de disculpa, rascándose la nuca con una mano y sosteniendo con fuerza a Edo con la otra, nervioso.
¡Weeee, otra vez, otra vez!
Edward se mostró incrédulo ante su insistencia, aunque pronto cambió su expresión, abrazándolos. Momentos como éste eran lo que le había echo falta durante tantos años, momentos simples rebosantes de ternura, momentos en los que la gente es feliz porque sí, sin necesidad de excusas vacías. Edo se removió, incómodo, quizás preguntándose porqué los adultos actúan de ese modo raro que le resultaba incomprensible, poniéndose nostálgicos con nada, y Alphonse lo soltó para que se bajase de sus piernas, pero no lo siguió. Se quedó quieto, recostando la mejilla sobre la cabeza de su hermano. Se dio cuenta de que tenía frío, por lo que lo rodeó con sus brazos, intentando llenarse de su calidez. Edo los observó, y como no se movían, pellizco a Alphonse en la pantorrilla.
Ay…
No hagan eso. Dijo Edo, serio. Parecen rotos.
¿Rotos? Preguntó Alphonse, incorporándose.
Sí… como la gente de mi sueño. Tironeó de la manga de Edward. Papá… quiero que juegues conmigo, me aburrí de hablar.
Con eso se dio por terminada la merienda, pues ambos sabían que era imposible resistirse a un pedido del pequeño. Otras actividades los absorbieron el resto de la tarde y tuvieron que dejar las charlas para después.
Para cuando Roze llegó ya era la hora de la cena. Edward jugaba con Edo en la sala de estar y Alphonse estaba cocinando. Winly se había despertado y leía un libro de mecánica que su prometido le había comprado. Durante la tarde, Edward había juntado fuerzas suficientes para ir a saludarla, pero ninguno de los dos hizo mucho por mantener una conversación.
Pronto estuvo todo listo y se sentaron a comer. Olía bien y Edward comprobó que Alphonse había desarrollado maravillosamente sus dotes culinarios durante su ausencia. Sin embargo, éste no estaba disfrutando de ello, y en cambio echaba un vistazo frustrado al salón.
Tía Win no quiere comer. Dijo Edo, como leyendo sus pensamientos.
Alphonse puso los brazos en jarras y frunció el entrecejo.
El médico dijo que guardara reposo, no que muriera de inanición... voy a llevarle el plato a la cama.
Y se levantó, soltando un suspiro de cansancio. Edward lo siguió con la mirada hasta que reconoció la misma sensación que tuviera en la calle, lo que lo hizo girarse instantáneamente y encontrarse con los ojos de Roze. Le sonrió, porque no sabía que otra cosa podía hacer. Se sintió aliviado cuando Edo interrumpió su intercambio silencioso con un comentario entusiasta.
Papá hace magia como niisan, mamá¿No es increíble?
Es alquimia, no magia, Edo. Lo corrigió ella, antes que Edward pudiera hacerlo. Y sí, es increíble. Cuando nos conocimos yo no le creía, hasta que vi todo lo que puede hacer y... lo vi mover estatuas, transformar su automail en una espada, crear la figura de Al a partir de cualquier trasto inservible...
Edward, imaginando lo que vendría, hizo una mueca y sacudió los brazos.
Nah, no es para tanto...
¡Mueves estatuas, guau! Papá, muéstrame, muéstrame...
Er... es que... eran los viejos tiempos...
¡Por favor, por favor!
Y tu arma favorita era esa lanza que sacabas de donde sea... Prosiguió Roze, juntando las manos con satisfacción, como si hablaran de su tema favorito.
¿Una lanza? Quiero verla, papá, quiero verla... ¡Ah, y la estatua, mueve una estatua para mí!
Uno no tiene que usar la alquimia porque sí... Musitó Edward para excusarse, recordando sin querer de donde salía la energía que la hacía posible.
Durante un segundo, lo invadió la imagen del fuego, la imagen de las manos que no eran y eran suyas al mismo tiempo tratando de juntarse, la imagen de la muerte firmemente grabada en su cerebro. No obstante, se recompuso enseguida y nadie notó su breve huida.
Pero yo nunca vi una estatua moverse. Reclamó el pequeño, haciendo un pucherito.
Ah, bueno...
Edward todavía mantenía las manos en alto, protegiéndose, y sonreía con los ojos cerrados, como solía hacer en las situaciones demasiado embarazosas, aunque enseguida los abrió cuando una cuarta voz hizo su aparición.
Yo tampoco vi nunca una estatua moverse, niisan.
Alphonse estaba cruzado de brazos, apoyándose contra el marco de la puerta de la sala. Edward soltó una risita nerviosa.
Eso es porque no es algo que se vea muy a menudo... Dijo, encogiéndose de hombros. Ni es algo que necesiten ver... en serio.
¿Y por qué estuviste moviendo estatuas, entonces? Preguntó su hermano con un tono afectadamente casual, reincorporándose al grupo y tomando sus cubiertos.
Conero solía mover estatuas para impresionarnos y Ed demostró que no necesitaba ningún Dios para eso, sino que era cosa de alquimia. Afirmó Roze, orgullosa de haber presenciado tales sucesos.
Vaya¿Y quién era Conero?
Era un sacerdote que estaba manejando a la gente de Lior... corría el rumor de que tenía una piedra filosofal y así fue como lo conocimos. Le explicó Edward, preguntándose porqué Alphonse no sabía nada de eso.
Cuando pasé por Lior no había más que ruinas... me dijeron que habías participado en la rebelión, pero nada más¿Qué tienen que ver la piedra y el sacerdote en todo eso?
¿Eh... la rebelión? No, no, la rebelión fue mucho después... Contestó Edward, consternado.
Durante la rebelión Ed luchó con esa mujer que se hacía agua... Comentó Roze, omitiendo deliberadamente la presencia de Ira en la escena.
¿Qué mujer que se hacía agua? Alphonse se inclinó sobre la mesa, cada vez más interesado.
Eso fue la gota que colmó el vaso. Edward se puso de pie con un estrépito.
¿Cómo es que no sabes nada de estas cosas? Aunque no lo recuerdes, te lo tienen que haber contado, Winly sabe perfectamente quién es "la mujer que se hacía agua", ella te lo tiene que haber dicho, son cosas... cosas demasiado importantes.
Alphonse ladeó la cabeza, resoplando.
A todos les pareció más divertido mantener el misterio, supongo.
Roze miró alternadamente a Alphonse y luego a Edward, quien echaba chispas. Se arregló el cabello, incómoda, y adoptó una expresión preocupada.
No es eso, Al, es sólo que...
¿Es sólo que qué? La interrumpió Edward, exasperado.
Bueno... fue una decisión de Winly. Murmuró ella, acurrucando sus puños en su regazo, visiblemente avergonzada.
Una decisión de Winly¿Eh? Edward clavó una papa con su tenedor, sentándose nuevamente. Bien, este no es un momento como para ponernos a contradecirla, así que aquí se acabó la charla.
Pero yo quería que movieras una estatua. Se quejó Edo por lo bajo.
Pues no, no moveremos estatuas hoy. Quizás otro día.
Al dejar de hablar Edward, los demás se callaron también, como si la suya fuera la última palabra. Se le cruzó por la mente que realmente le daban el lugar de padre de familia, aunque fue un pensamiento breve, pues venía acumulando resentimiento desde hacía un rato y no podía dejar de maquinar al respecto. Ya de por sí le había molestado que Alphonse se perdiera casi toda la cena por ir a ver a Winly, pues sin importar cuanto lo negara lo cierto era que los celos se apoderaban de él con casi nada, y ahora debía sumarle la creciente sensación de que ella le había quitado todo lo suyo, hasta el extremo de borrar aquel pasado que lo uniera tanto a su hermano¿Cuánto le habría ocultado, hasta qué punto lo tendría engañado? Y encima, en esa casa había un aire enrarecido que lo asfixiaba. O lo dejaban afuera o le adjudicaban lugares ridículos que era incapaz de ocupar y estaba exhausto. Quería acabar la cena de una vez e irse a dormir. No tenía sueño, pero necesitaba urgentemente desconectar su cerebro o le estallaría.
Por suerte para él, estuvieron en silencio hasta que terminaron. Todos ayudaron a limpiar la mesa, incluso el pequeño Edo. Se turnaron para ir al baño y finalmente se acostaron: Alphonse y Edo en la habitación de éste, Roze con Winly (puesto que Alphonse tenía la idea de que una mujer podría atenderla mejor en caso de que necesitara algo) y Edward en el para nada confortable sillón de la sala de estar. Tuvo la intención de trasmutarlo en una cama, pero desistió al recordar la algarabía que había desatado más temprano sólo por jugar apenas con alquimia. Así que se acostó boca arriba vestido como estaba, la musculosa negra y el pantalón de cuero ajustado, cruzó un brazo sobre su frente y cerró los ojos.
Ah... y yo que deseé tanto olvidar, Susurró para sí. ahora odio que sea él quien haya olvidado.
Recordando el horror que representaba para él tener memoria, dio vueltas alrededor de la posibilidad de que Winly no errara por completo en su decisión, aunque en el fondo la vocesita que chillaba indignada no llegó a apagarse.
Próximos Capítulos: Todo lo de la guardadora de secretos que había dicho antes. Y el terror que puede causar un vaso de leche.
Notas de la Autora: Sí, lo sé, este capítulo es horrible. Es un rejunte de lo que sobró del anterior y lo que no entraba en el siguiente, digámosle. No podía quitarlo, pero al mismo tiempo no me gustaba del todo… Encima, como lo escribí dos veces (en realidad cuatro, pero no hay diferencias sustanciales entre las últimas tres versiones), me pasa que el final de éste casi implica que hubiera pasado lo que relaté en la primer versión O.o diablos. Sé que igual se entiende, pero me hice un lío… lo que pasa es que no quería tardar más en actualizar. Me sentía en deuda. Para colmo de males, me esta invadiendo una especie de culpa, de vergüenza de mí misma, me empezó a joder ser tan morbosa y macabra, y aparte ahora tengo un buen pilón de asuntos para resolver y ni voy a tener tiempo de dormir T.T Pero, saben, los reviews de ustedes me alegran tanto, que sé que eso me va a ayudar a superar la semana. Así que tenía que cumplir mi promesa de actualizar una vez por semana (aunque se me pasó un día). Ah, también me cansé de ser tan obsesiva con la repetición de palabras y expresiones, esta vez hubieron algunas cosas que las dejé como estaban porque ya no sabía de qué otro modo escribirlas U.U. El capítulo que viene es muuuuuucho más interesante, a mí personalmente me encanta, y para quien dijo que Desesperación era una buena palabra para el fic, pues, sin duda lo será en el siguiente capi XD. Eso es todo. Otras disculpas, que ya he dado muchas en este fic, pero así soy yo. Ahí vamos con las respuestas a los reviews.
Respuestas a los Reviews:
Ishida Rio: Desesperación XD Sí, también es desesperación lo que me agarra a mí cuando veo que no me sale escribir estos capis como quiero T.T Disculpa por la mediocridad del anterior y del de éste… como compensación, encontrarás una dosis especial de desesperación en el próximo capi. Y no, el capi no fue más cortito O.o por qué todos me dicen eso? U.U Gracias por disfrutar el fic, me alegra mucho recibir tus reviews.
Anzu Zoldick: Qué bien que te guste Edo, como es un personaje relativamente inventado por mí tenía miedo de la repercusión que pudiera generar, más que le doy mucho espacio, pero parece que gustó n.n. Voy a estar esperando esa inspiración tuya, y sin duda también estoy esperando la película O.O. Whoa, gracias por los elogios, me alegra que mis descripciones te sean útiles. Mi mamá dice que no es un talento especial sino que sólo estoy traumada T.T Y estoy poniendo más interrogantes, espero que los hayas notado n.n. Gracias por todo, nos leemos n.n!
Kayter: Pobre Hoho, es verdad que pocos lo quieren, para mí es adorable también n.n De todas formas, no quise decir que en el capi 13 se resolviera algo, quise decir que hasta el capi 13 no se resolvía nada XD Sí están en Central y lo más probable es que visiten el cementerio, pero más allá de eso, no sé si van a aparecer Roy, Riza o alguno de ellos. Dependerá de cómo vaya escribiendo, no sé. Sea como sea, todavía quedan algunos capítulos más en Central, así que habrá tiempo. Gracias por preocuparte por mí n.n.
Arence: yay… lo que decís es tan verdadero… lo mejor de FMA es que, más allá del excelente argumento, los personajes están diseñados de forma maravillosa, cada uno con su propia personalidad, la cual a su vez va cambiando según sus vivencias. Yo también extraño un poco al Ed atolondrado de los primeros capítulos del animé, pero siento que casi no encaja en esta vida nueva que tiene. Gracias por tu review, espero que sigas leyendo n.n.
Daniela Lynx: Te había dicho que amo tus reviews con toda el alma?
Dolphin-Chan: Qué bien que te gustara Edo, porque va a seguir apareciendo mucho. Sobre Winly, pues, aún no sabemos, el médico no dio la última palabra. Me alegra que la historia te siga gustando, y ojalá puedas pasarte por la web de la editorial. Muchas gracias por la buena onda n.n. Nos leemos!
Rose: Feliz cumpleaños n.n únete al fandom del Elricest, weeee:) jaja… espero seguir viéndote por aquí! n.n
Eso es todo por esta vez…
Saludos!
Lila Negra, feliz de estar viendo al fin a sus amados Elric en la tele XD!
Domingo, 07 de Agosto de 2005
