Me despierto algo mareado. Mis hombros me duelen y cuando intento moverlos siento que mis muñecas están encadenadas por encima de mi cabeza. Eso me despeja completamente.

Miro el lugar en la que estoy. Son cuatro paredes de cemento gris y una puerta frente a mí. Una sola bombilla cuelga del techo, iluminando pobremente mi acogedora habitación.

Dejo caer la cabeza con un gemido de frustración. (¿Qué es lo último que recuerdo? Creo que es a Harry, corriendo hacia mí a toda velocidad. Después... solo oscuridad.)

La puerta se abre de golpe y tres hombres entran. Dos de ellos son muy musculosos con ropa negra. El del centro lleva una bata de laboratorio blanca y un cigarrillo sin encender entre los labios. Unos ojos oscuros me miran a través de unas gafas de pasta. (Me producen una muy mala sensación.)

-Bienvenido, Señor de los Cielos. Su visita ha sido un poco improvisada, así que no podemos ofrecerle una habitación mejor.

Su voz tiene una burla clara. Un sentimiento de ira como nunca antes se incendia en mi pecho.

-Yo tampoco tenía previsto venir, no se preocupe. Aunque debo decir que sus... ayudantes son un poco bruscos en el trato con invitados.

-Sí, todavía les queda mucho por aprender. Pero saben lo importante que es que llegaras entero y lo han conseguido. Y lo que es más importante, evitando que ese Guardián-dice la palabra con desprecio-se entere de dónde estás.

Bajo mi mirada al suelo, respiro hondo y luego le miro a través del flequillo.

-Harry ya me ha jurado lealtad, vendrá a por mí aunque sea lo último que haga. Y cuando llegue deseareis estar muertos.

-Estamos preparados para ello. Con ese lobo nunca se es demasiado precavido. ¿Sabías que una vez aniquiló a una ciudad para encontrar al asesino del Predecesor? Por supuesto lo consiguió, pero la humanidad fue casi destruida. Fue hace algo así como... dos millones de años.

(Dos... millones... No. No es posible. Harry estuvo en la Sala de Vigilancia desde que murió el Predecesor y siempre dice que son siglos, pero... ¿los millones de años no se componen de siglos? ¿De verdad tiene más de dos millones de años?)

Me quedo en silencio. El hombre sonríe oscuramente.

-¿No lo sabías? Una lástima que no confíe en ti-los guardias salen y él les sigue, pero el último momento se gira-. Por cierto, puedes llamarme Elias. Soy el descendiente del hombre al que tu lobo asesinó y destruyó el alma. Puedes agradecerle a él el que estés en esta posición.

Con eso sale y la puerta vuelve a cerrarse. Yo dejo caer la cabeza y muevo mis dedos para que vuelva la circulación a ellos. Resoplo molesto. (Maldita sea. ¿Cómo he llegado a esta situación?)


35 horas antes

Mi moral al completo cae cuando Granger deja delante mía un gran montón de libros (los que tengo que aprender antes de Nochevieja.)

-¿Todo esto?

-No, Shaun todavía tiene otras dos pilas iguales a esta. Ahora mismo está repasando la cuarta.

La miro sin poder creer lo que oigo.

-Estás de broma.

-No bromeo con el conocimiento. Si vas a ser el futuro Señor de los Cielos tienes que aprender todo esto y más. No podemos permitir que no sepas tu propia cultura. Ahora empecemos.

Justo cuando dice esas palabras las puertas de la magnifica biblioteca de la Ciudad del Más Allá (donde me han arrastrado) se abren. Harry entra con unas botas, pantalones largos y una simple camiseta negra de tirantes, todo en color negro. Se acerca a nosotros con una sonrisa casada y se deja caer pesadamente en una silla.

-¿Ya estamos con esto, Mione?

-Mientras antes empiece, más cosas podrá aprender.

Inclina la cabeza hacia atrás con un suspiro. Luego me mira como disculpándose.

-En serio, dale un descanso, al menos que se acostumbre a su nueva posición.

-Eso podría tardar más de lo que crees. Tenemos muy poco tiempo y mucha información.

Esta vez es Shaun quien me salva. Entra levitando dos pilas más de libros. (Ahogo un gemido de desesperación cuando los deja junto a la primera.)

-¿Puedes ayudarme, Hermione? Quiero leer lo que Harry ha escrito mientras esperaba y son muchos libros.

-Pero... Draco...

-Harry podrá enseñarle. Al fin y al cabo él fue el Creador. Vamos.

Los dos Dioses se alejan y me dejan con Harry. Solo entonces me permito suspirar de cansancio. Harry se ríe entre dientes.

-Esa es Hermione, incansable en su intento de que la humanidad aprenda más cosas más rápido-mira (con desprecio) los montones de libros frente a mí-. ¿Por donde quieres empezar?

Leo los títulos de los lomos y hay uno que me llama la atención.

-Por la división de los Dioses. Empezaste a contármela, pero quiero saber más.

-Bien-agita una mano delante suya y aparece un gran esquema en el aire-. Los Dioses se dividen en varias ramas, controladas cada una por un solo Dios. Las más importantes son los Dioses Elementales, compuestos por los Dioses que controlan los elementos y de los que Ron es el líder;

»los Dioses de la Mente, compuestos por todos los Dioses que influyen en el proceso cognitivo, entre ellos la Diosa de la Memoria o el Dios del Olvido, y por supuesto Hermione es la líder;

»los Dioses de la Naturaleza, que controlan todo lo relacionado con la naturaleza, entre ellos están el Dios de los Ríos, el Dios de los Mares o el Dios de las Montañas, aunque también se incluyen el Dios del Cultivo, el Dios de los Alimentos Naturales o la Diosa de la Caza;

»los Dioses de los Instrumentos, que por supuesto son los Dioses expertos en algún instrumento, como el Dios del Oboe o el Dios del Piano;

»o los Dioses Físicos, que influyen en todo, como la Diosa de la Gravedad, el Dios de los átomos o la Diosa de la Química.

»Por supuesto no son las únicas ramas y hay Dioses que no entran en ninguna. Por ejemplo Shaun es el Dios de la Historia y no tiene ninguna rama. Lo mismo ocurre con Desmond.

Intento asimilar la información rápidamente. (Aunque es demasiada.)

-¿Y qué pasa con nosotros?

-Estamos por encima de todos. Tú eres el Señor de los Cielos, la Luz, y yo soy el Guardián, la Oscuridad. Si nos nombraran como Dioses tú serías el Dios de la Luz y yo el Dios de la Oscuridad.

Siento pensativo. Entonces me atrevo a pronunciar una pregunta que ha estado en el fondo de mi mente desde la Fiesta de Navidad. (Tengo miedo de preguntar.)

-¿Por qué ocultaste que eres el verdadero Creador?

El silencio sigue a mi pregunta. Por fin me responde con una voz suave.

-¿No lo habrías dado tú todo por la persona que amas más que a tu propia vida? Yo lo hice, hasta el punto de esconderme a la sombra del Predecesor para hacerle brillar. Incluso cambié sus recuerdos para que jamás lo descubriera, pero dejé una pista en el único libro que nadie discutiría, por si lo necesitaba-se encoge de hombros indiferente-. Fallé, así que decidí adoptar un enfoque diferente. Revelaría quién soy y seguiría defendiéndote, pero desde una posición mejor. Incluso puede que vengan a por mí en lugar de a por ti.

Me envía una sonrisa triste y continua enseñándome la clasificación de los Dioses con más profundidad. (Son muchos Dioses. ¿Podré recordarlos todos?)


10 horas antes

Estoy enterrado en libros cuando escucho la puerta abrirse. Levanto la mirada cansado esperando a Hermione (no recuerdo cuándo empecé a llamarla por su nombre.) Me sorprendo cuando veo a Harry caminar hacia mí vestido con unas botas negras, pantalones vaqueros, su chaqueta de cuero negra y una bufanda blanca alrededor de su cuello. (En estos días he aprendido que solo oculta su tatuaje cuando va a salir.)

De su hombro cuelga un maletín acolchado para su portátil.

-¿Cómo te va?

-Los nombres nadan en mi cabeza. No creo que pueda absorber más información.

-Bien, ven conmigo. Quiero seguir un poco con el libro y tomar algo. Iré al centro.

Me levanto enseguida, olvidando los libros, e invoco una chaqueta y la bufanda gris que me regaló. Mientras salimos de la Ciudad del Más Allá nos encontramos con Desmond, que lleva una pesada caja con bebidas hacia el interior. (Estoy seguro de que es alcohol.)

-¿Vais a salir?

-Te diría que vinieras, pero sé que tienes trabajo. Esta noche el alcohol va a correr como ríos.

-Sí, odio el Año Nuevo. Es uno de los pocos días que todos tienen libre, menos yo.

-Bueno, Micaela también tiene que trabajar.

Harry me mira. Hago una mueca cuando reconozco lo que quiere. (Se supone que estoy con él para olvidarme del estudio.)

-Micaela es la Diosa de las Fiestas y la líder de los Dioses del Entretenimiento.

Desmond sonríe.

-Os cubriré. Pero no lleguéis más tarde de las seis. Hermione está ayudando a Micaela a preparar la fiesta de la noche y ya sabes, Harry, que se pone frenética.

-Sí, sí. Solo será tomar un café. Estaremos en el starbucks del centro comercial. Avísame si ocurre algo.

Desmond se despide con un gesto de la mano y continua hacia el interior con su caja sobre el hombro. Nosotros nos aparecemos a un lugar tranquilo cercano a nuestro destino. Yo respiro hondo el aire fresco que no he sentido en muchos días.

Entramos en el starbucks y nos sentamos en una de las mesas. (Bueno, él. Yo me quedo de pie para ir a buscar nuestras bebidas.)

-¿Qué quieres?

Está ocupado sacando su portátil, así que tarda un poco en contestarme.

-Un café irlandés.

Asiento y me dirijo al mostrador. (Extrañamente esto está bastante vacío.)

Regreso al poco tiempo con su irlandés y un mocha para mí junto a un croisant de jamón y queso. (No he comido nada desde el desayuno.)

Me siento frente a él y me como mi almuerzo tardío. Con un sorbo del mocha le observo con atención.

-¿Qué estás escribiendo ahora?

-Estoy en la parte en la que aparece el hermano pequeño de Lorima, Liam. Va a ligar con todos, incluido Raúl, por lo que Lorima se va a enfadar. Aunque ahora estoy releyendo algunas partes.

-¿Puedo?

Gira el portátil y leo algunos fragmentos.

"...Estoy tan embelesado por sus ojos que no me doy cuenta de cuándo me miran directamente a mí. Solo sé que la intensidad en su mirada aumenta y la comisura derecha de sus labios se eleva ligeramente..."

"...-Como dueño recibo un mensaje en el móvil con el verdadero nombre de cada cliente, su apodo y descripción de la máscara. Y el azul de la máscara resaltaba el increíble color verde agua de tus ojos.

(¿Qué?)En ese mismo momento el ascensor se abre. Se despide de mí con un gesto de la mano y pulsa el botón del vestíbulo. Yo me quedo paralizado, todavía intentando procesar sus palabras. (¿Acaba de hacerme un cumplido?)..."

"...William está empapado. Ríe ligeramente antes de quitarse el jersey de lana negro y rojo. Lo que hay debajo me deja mucho más impresionado. La camisa gris oscuro se pega a los músculos de su torso perfecto. Dobla con cuidado el jersey y se pasa la mano por el pelo húmedo..."

"...Tras algún tiempo de charla sin importancia el ambiente entre nosotros empieza a calentarse a grandes velocidades. Antes de darme cuenta mi pie está presionando contra su gemelo y él traza líneas como plumas en el dorso de mi mano. Nuestras miradas están cargadas de deseo..."

"...De algún modo llegamos a su habitación y me deja con cuidado en la cama. Él se arrodilla en el borde y se quita la camisa poco a poco, tentándome. Para mi deleite y sorpresa veo un tatuaje en su pecho que llega desde el hombro derecho. (Es una serpiente de escamas negras con luces plateadas y ojos de oro fundido. La lengua bífida se extiende señalando al ombligo en el que empieza una línea de vello negro que desaparece bajo los pantalones.)

Estiro una mano hipnotizado y acaricio las escamas del tatuaje, sorprendiéndome al sentir la suavidad de la piel y la dureza de los músculos..."

"...-¿Saldrías conmigo como mi pareja, Jacob Spica?

Le miro sorprendido. (Pensar que sería él quien hiciera la pregunta...)

-Sí, William Becrux..."

"...-¿Lo has entendido?

La voz de barítono de William también se escucha.

-Perfectamente, Lorima. Y créeme, no quiero hacerle daño. Sé que nos conocemos desde hace poco, pero se ha convertido en lo más preciado para mí. Daré lo que sea con tal de verle feliz y a salvo..."

(Parece una historia interesante. Y por lo que me ha contado del final, también tiene su parte justa de acción, disparos, insultos, lágrimas y risas.)

Le sonrío.

-Estoy deseando verlo publicado. Seguro que será otro bestseller.

-Eso espero, sino mi editor me mata. Luego me resucitaría para escribir otro libro.

Nos reímos juntos. Seguimos hablando de cosas sin importancia, riendo de anécdotas y simplemente pasar el rato fuera de esa (maldita) biblioteca.

Un poco antes de las seis nos levantamos para marcharnos y cuando estamos en la calle, una niebla repentina se levanta. Unos brazos fuertes me sujetan y una rodilla golpea mi estómago. Lanzo un grito agónico y escucho mi nombre siendo gritado.

La niebla se levanta justo a tiempo para ver a Harry correr hacia mí a toda velocidad. Luego, todo es oscuridad y falta de aire.