Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la maravillosa portada... ni la canción (ésta vez de Cobra Starship) a la que hace referencia el título. Todo esto es sin fines de lucro~.
Hey! No es el tema que tenía pensado en un principio (realmente, se me complicó por lo clásico que era y por los tiempos modernos de ahora (?) y, después de la épica caída del server de ayer ¬¬, ahora siendo que vale menos la pena D/x.
»Aclaración&Advertencia: Bobas viñetas y/o OneShots sin mucha conexión alguna en la mayoría de casos, ya que variarán por el día; humanizado y... OoC, también en la mayoría de casos~.
Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!
#12:
Cumpliendo una apuesta.
—No sé en qué estaban pensando, chicos.
Con ese regaño hecho, Sally aplicaba una combinación de colores al pequeño cuenco de plástico que tenía sobre a un lado de la encimera. Aunque aquello pudiese lucir como una mezcla de mayonesa y kétchup, realmente no era más que un simple tinte del más puro rojo.
—Una scommessa è una scommessa.
Aun lado de ella, Francesco permanecía cruzado de brazos mientras que Lightning, siendo el único desvestido de cintura para arriba y sentado de espalda a ellos en una incómoda silla de plástico, cruzaba brazos al rebufar.
—Soy un hombre de palabra, después de todo —dijo, más como una excusa que por pensar en voz alta—… y aunque eso signifique sacrificar mi magnífica cabellera por culpa de una apuesta —pareció lamentarse luego.
—Tienes el cabello corto —apuntó la fiscal en un intento de animarle, separando por mechones secciones del cabello del #95 antes de empezar a aplicar el tinte—, en un par de meses lo tendrás como nuevo…
— ¡¿En un par de meses?!
Totalmente alarmado, el corredor se levantó de pronto y con tal brusquedad que, de no haber sido por cuestión de suerte y algo de habilidad, habría vertido todo el contenido sobre la única chica presente, que le empezaba a mirar con total escepticismo.
—Quizá debiste pensar eso primero antes de apostar con una carrera —comentó sin cambiar de expresión, aunque después de exhalar un cansino suspiro, Lightning sintió que debía volver a tomar asiento inmediatamente con tal de no hacerla enojar.
—Pero no fue con una carrera —soltó sin pensar, y al instante se arrepintió de ello.
—Entonces, ¿con qué fue? —Naturalmente, Sally curioseó un poco al verlos, después de comenzar a teñir de abajo a arriba el rubio cabello de su amigo—. ¿Un videojuego? ¿Cantidad de admiradoras? ¿Velocidad máxima? —siguió insistiendo, cada vez más divertida a la vez que el de ojos celestes no hacía nada más que incomodarse, cosa que demostraba al encogerse en su asiento y morder su labio inferior.
—Francesco cree que McQueen estará encantado de contar con lujo de detalles en qué fue que perdió —contestó arrogantemente y, en cuando el aludido volteó a verlo de forma homicida, se limitó a sonreírle cariñosamente al alzar hombros, como si no hubiese dicho nada malo.
—Para que haya apostado "su preciado cabello", estoy bastante segura de que fue en algo igual de tonto —bromeó ligeramente Sally, ganándose otro bufido del americano—. Vamos, Letritas; ¿en qué fue?
—Prefiero llevarme el secreto a la tumba —dictó de forma caprichosa que, lejos endurecer sus facciones, resaltó en sonrojo que había estado disimulando con la charla entre su exnovia y su novio—. Quiero morir con dignidad, ¿saben?
Sin poder evitarlo, la platinada soltó una pequeña risa.
— ¿Tan malo fue? —En busca de respuestas, volvió la vista hacia Francesco que, en un raro intento por no reír, mantenía dibujada en su rostro una muy orgullosa sonrisa.
—Ni siquiera llegó a ser malo.
—Por favor —intervino Lightning, tratando de aparentar serenidad digna de un monje budista—, ¿podemos volver al tema de como sufrirá mi cabello, y no del modo en el que perdí una patética apuesta?
—Si haré parte del trabajo, lo mínimo que merezco es estar informada —replicó Sally, volviendo a aplicar el tinte en la otra parte apartada de su cabello—, sin mencionar que, como tu exnovia, en estos momentos me siento algo… inquieta.
—Perché non lo dici, McQueen? —Volvió a presionar Francesco, rodeando a la muchacha por los hombros y, de paso, aprovechando a constatar como la tintura iba haciendo efecto al remplazar el rubio por un rojo tan intenso como su propio Ferrari—. Tampoco es algo tan vergonzoso… para tratarse de te.
—Tomaré eso como un cumplido. —Entre el sarcasmo, gruñó y siguió ignorando como parte de la mezcla empezaba a escurrirse, lentamente, a cada lado de su rostro después de que la chica tiñera la zona cercana—. Por cierto, Sally; habías hecho esto antes, ¿no?
—De hecho, fue Ramone quien hizo que mi cabello fuese celeste durante ese tiempo que me tatuó —admitió con una pequeña y apenada sonrisa, empezando a teñir la parte de las raíces, aún relucientemente claras—, pero he practicado con Holley. ¿De dónde creíste que salieron sus reflejos fucsias?
Sin mucho interés en el tema, Lightning alzó hombros. No necesitaba un estilista profesional para pagar una apuesta tan íntima… por más de que lo estuviese replanteando en secreto en ese mismo momento.
—No lo sé. ¿De alguna peluquería británica, quizá? —burló y, casi por acción inmediata del karma, una gota vagamente anaranjada terminó por caerle en el ojo.
—Lo mejor será que vayas a enjuagarte con agua —aconsejó la fiscal, mordiéndose el labio inferior con cierta culpa al verlo a la vez que, aún a su lado, Francesco no reprimió ni un poco el repentino ataque de risa que tuvo en cuanto el actual pelirrojo empezó a sufrir la versión dramática de un ataque de pánico, apelando a que se quedaría ciego de por vida, y que ellos dos se arrepentirían; todo al mismo tiempo en el que trataba de ir hasta el baño más cercano a la cocina, tanteando todo y… tropezando con todo, también.
¿Qué más podría haber hecho el #95? Prefería quedar en ridículo enfrente de Sally —cosa a la que, remotamente, estaba algo acostumbrado y, por ende, no le apenaba tanto como hacerlo enfrente de alguien más— antes de confesarle que la apuesta no había sido por algo tan inocente como lo que ella había pensado.
«¿Bromeas? Soy Lightning McQueen, puedo con eso… ¡Y es más! Si llego a sonrojarme tan sólo una vez, me teñiré el cabello del rojo más fuerte que consigas.»
Eso creyó hasta que la hora de la verdad llegó al anochecer, en aquella suite presidencial y sumamente detallada al más puro estilo cursimente romántico… en la que terminaron viendo películas para-nada-románticas.
Entre todas las cosas con las que podía haber apostado su cabello, ¿justamente lo había hecho para defender que no era virgen? Sí, era bastante estúpido desde un principio, lo admitía al enjuagarse los ojos y, de paso, refrescar sus —nuevamente— encendidas mejillas.
Durante los próximos meses, sin duda recordaría tener muchísimo más cuidado a la hora de apostar algo contra su novio… por más seguro que estuviese de salirse con la suya, fuese por habilidad o por la suerte de novato que… técnicamente, sí seguía teniendo por seguir siéndolo en ese sentido.
Hey de nuevo! Sep, está más vago que de costumbre pero... bueh, no tengo excusa para haber terminado en esta cosa (?). A compensación podría haber dos OneShots independientes 7v7 en los que trabajaré una vez terminen estos :'3... o tal vez antes~.
¿Actualización? Me perdí por culpa de estar esperando para actualizar ayer o/ó, así que probablemente sea mañana x'3 (el tema me gusta bastante como para hacerlo a la apurada BD).
Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.
