Hola,
¿Alguien recuerda esta historia?, espero que sí :S
Lamento la desaparición de casi un mes pero se me juntó todo: no sabía cómo unir las ideas de este cap (el cual reescribí más de una vez), quería terminar y publicar el primer capítulo de la otra historia que estoy preparando antes de actualizar aquí (pero no se pudo) y empezó mi semestre :O
En fin ya sé que no hay pretexto pero si le aseguro que ya me organizaré mejor para intentar tener algo cada semana o en su defecto volver a publicar una semana sí y otra no ;)
Disclaimer: Los personajes y la obra Fairy Tail pertenecen a Hiro Mashima
Aclaraciones:
*Universo Alterno
*OoC
*Lenguaje y acciones explícitas
*Al final contestaré los reviews de los invitados
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Capítulo 12
"Blanco y escarlata"
Era lunes y en la casa de los Vastia todo volvía a la acostumbrada rutina diaria, pero no exactamente a la que habían llevado el último mes sino más bien a la anterior. Juvia había despertado antes del sonar de la alarma e inquieta como era comenzó a preparar todo para iniciar el día, desde la ropa de Lyon hasta los documentos que éste llevaría a la oficina.
Se sentó en el comedor y mientras esperaba a que el albino bajase tomó un paño húmedo para tratar de limpiar de sus manos el rosado atisbo de pintura que se negaba a salir de su piel, la falta de práctica la había vuelto desastrosa ya que tenía manchas rosas hasta en los codos y el olor de algunas substancias llegaban a marearla.
–Buenos días, cielo– saludó el hombre justo antes de presionar los labios contra los suyos.
–Buenos días, ¿Lyon-sama desayunará hoy? –la pregunta salió por rutina pero sus pensamientos aún divagaban por la luna.
–Por supuesto que sí, de eso quería hablarte.– ella levantó la cabeza para prestarle atención –Sé que estas semanas no he dispuesto del tiempo para estar contigo como mereces e incluso he sido un poco mal agradecido con tus atenciones.
–Lyon-sama, no diga eso...
–Espera que aún no termino, a lo que quiero llegar es que he decidido que a partir de hoy me comportaré como lo mereces, por las mañanas no saldré corriendo, quizá no pueda salir para comer contigo, pero llegaré temprano a casa y no dejaré que el trabajo ocupe más de mi tiempo libre ya que será sólo para ti.
Juvia se quedó sin saber qué decir. Las únicas palabras que resonaban en su cabeza era "saldré temprano", eso sin duda complicaría sus encuentros con Gray así que debían reorganizarlos.
– ¿Y entonces?, estás muy callada, pensé que la noticia te haría feliz.
– ¡Oh, sí! Juvia lo es. – le sonrió –Es sólo que la sorprendió.
–Haría cualquier cosa por ti.
El teléfono sonó y la peliazul se levantó como un resorte.
" –Buenos días, ¿la residencia Vastia?" – era la voz de una mujer
–Así es- consiguió responder extrañada.
"– ¿Se encuentra el señor...Lyon Vastia?"
–Sí...¿puede Juvia saber quién lo busca?- quizás era hipócrita pero le resultaba rara la situación.
"–Tiene una llamada del señor Silver Fullbuster..."
– ¿Fullbuster?- la interrumpió debido a la sorpresa.
"–Sí...espere un segundo, el señor le hablará."
" – ¿Juvia?-" antes de que pudiese decir nada al otro lado de la línea se escuchó una voz masculina que la dejó aún más muda debido a lo parecido que sonaba con la de Gray. "–Soy Silver...tal vez no me recuerdes, estuve en su boda..."
–No, Juvia sabe quién es. ¿Cómo ha estado? – era cierto que no lo recordaba, pero al menos estaba al tanto de quién se trataba. Escuchó una contagiosa carcajada desde el otro lado.
"–Muy bien, gracias. Y tu suenas tan amable como recuerdo.-" tenía un tono de voz tan jovial que por sí solo instaba a continuar la charla "–¿Cómo han estado ambos?, hace mucho que no sé de ustedes"
–Bien...quería hablar con Lyon-sama, ¿no?
"– ¿Está en casa?"
–En un segundo Juvia lo comunica. – corrió para llevar el teléfono y el albino la observó con curiosidad –Es el padre de Gray-sama.
De inmediato atendió. Estuvieron hablando por un buen rato hasta que Juvia dejó de intentar adivinar la mitad de la conversación que se perdía y subió a cambiarse.
–Dijo que está en la ciudad y que quiere vernos para cenar, el jueves- le explicó apenas la vio aparecer por la escalera –A los cuatro.
– ¿De verdad? ¿Lo hacían a menudo?, es que a Juvia le dio la impresión de que el tema generaba...tensión.
–Esa palabra es la orden del día cuando estamos todos en la misma habitación, pero han pasado años así que puede ser diferente. – vio la hora en su reloj y se sobresaltó al ver que había perdido mucho tiempo. –Tiene una gran excusa para intentar su reconciliación.
Apuró el resto de su café, buscó su abrigo y cosas.
– ¿A qué se refiere Lyon-sama?
–Me tengo que ir, hablamos más tarde. – ella lo detuvo. Estaba cansada de rodeos y la curiosidad le removía los nervios.
–Primero Juvia quiere saber... – él ladeó la cabeza considerándolo y tras una ojeada rápida al reloj decidió que debía comprometerse con lo recién prometido.
–No se hablan, pero dudo mucho que la fecha sea una casualidad ya que después de todo el sábado es cumpleaños de Gray.
Juvia abrió los ojos sorprendida, guardó la fecha en su memoria junto con una nota mental de pensar en algo especial para ese día.
– ¿Y por qué no entonces ese día?
–Porque conociéndolo no iría, poniendo de pretexto que ya tenía planes o alguna descortesía peor.
–Pero es su padre, Gray-sama no haría eso. ¿Y qué hay de su madre? ¿Qué opina al respecto?
–Ella murió hace mucho. Dices eso porque no lo conoces, él no necesita una excusa para ser grosero.
La frente de ella se llenó de pequeñas arrugas al escuchar eso y se mordió la lengua para no decir nada en defensa del ausente.
Es verdad que usualmente Gray era bastante rudo al actuar y hablar pero ella podía ver que en el fondo de toda esa actitud fría y distante se escondía algo más, algo que había vislumbrado durante esos momentos secretos.
Debía haber un Gray dulce y atento, simplemente no se lo podía imaginar así todo el tiempo...incluso con su esposa.
Unos celos incontrolables la invadieron al pensar que las palabras amorosas de él iban dirigidas a esa mujer con la que vivía y en ese momento se propuso convertirse en la única dueña de sus atenciones, la única capaz de abrazarlo sin su coraza de frío hielo.
–Ahora tengo que dejarte, cielo- depositó un suave beso en sus labios y salió.
...
Por desgracia ella y Gray no se vieron durante toda la semana, él parecía estar bastante ocupado mientras que Juvia a parte de estar atrasada con sus reseñas -por pasar demasiado tiempo pintando- no disponía de demasiado tiempo ya que Lyon cumplía su promesa al pie de la letra llegando todos los días antes de las siete y pasando cada minuto a su lado, se sentía bajo el microscopio.
Por boca de la misma Ultear se enteró que Gray no tenía planeado asistir a la cena de su padre.
"No planeo entrometerme en el asunto a pesar de la curiosidad que siento por saber a qué se debe el repentino cambio de Silver", le había escuchado decir.
Todo eso sólo acrecentaba la incertidumbre de Juvia por saber cuál era el misterio de su riña, Lyon afirmaba no saber mucho y consideraba inapropiado hablar de lo que no le concernía así que no dijo lo suficiente para aplacar la curiosidad de la peliazul, quien por lo regular no solía ser chismosa, pero su corazón le exigía saber absolutamente todo del hombre que se robaba sus sueños y suspiros.
Entonces ¿qué era más confiable que obtener la información de la fuente directa? Lo calculó todo, el miércoles convenció a Gray de tomarse la tarde libre después del almuerzo y salió temprano de su casa, ataviada con el atuendo más exquisito que había comprado durante su viaje.
Por mucho tiempo se sintió ingenua al creerse todos los cuentos que describían el amor pero ahora se sabía ingenua por dudar, ya que cuando se trataba de Gray todo el diccionario de sentimientos positivos era poco.
En especial el enjambre de mariposas que le revolvía el estómago al verlo tras lo que sintió fue una eternidad.
El Fullbuster por su parte agradecía distracción ya que en el mundo real el estrés estaba llegando con un gran saludo. El primer proyecto que llegó a sus manos era tan perfecto y prometedor como se podía esperar y Makarov quería una presentación formal para el mismo viernes, lo cual naturalmente recaería en los hombros del joven de ojos grises. Y sin embargo cuando sus labios rozaban la sedosa piel marmolea de Juvia nada a parte de hacerla suya ocupaba su cabeza, era como si su sola esencia desatase su instinto animal liberándolo de las preocupaciones del ser racional.
–Fue un largo tiempo sin mi muñeca preferida, ya lo necesitaba– comentó cuando entraron juntos a la bañera tras haber rodado sobre la cama por algo más de dos horas.
–Juvia escuchó que Gray-sama no asistirá a la cena de su padre– comentó casualmente.
–Pareces muy bien informada.
–Juvia y Lyon irán.
–Qué bien.
–Juvia no entiende el por qué Gray-sama no quiere ir– tomó la pastilla de jabón y la deslizó con suavidad sobre su piel. Sus mejillas sonrojadas evidenciaban que aun no se iba su vergüenza pero el verlo al otro lado de la tina tan desnudo como ella y sentir sus piernas enredados con las de ella le brindaba confianza –Lyon dijo que ustedes no se hablan desde hace mucho, ¿cuál es la razón?
–No te importa– respondió cortante mientras se recostaba en el borde para poder disfrutar mejor pues empezaba a creer que ese espectáculo estaba más enfocado a la seducción que a la limpieza.
–Gray-sama no está cumpliendo su palabra, de nuevo está siendo grosero –interrumpió sus acciones para clavar su mirada en él.
–No soy grosero, es que de verdad no te importa.
–Juvia debería decidir qué le importa y qué no.
–Luego entonces yo debería decidir qué parte de mi vida quiero que sepas y cual no.
La peliazul frunció las cejas, se puso de pie para salir del agua y sin asomo de pena se estiró frente a él para buscar una toalla. Gray resopló.
–No seas caprichosa –sin resultado –¡Ay por favor!, ¿quieres saber?, pues bien no hablo con él porque no me importa y yo no le importo, ¡ni siquiera es mi padre! Y la última persona que necesito que me sermonee ahora eres tú así que ya basta de ese comportamiento y entra al agua conmigo.
Ella volvió a sentarse en la tina, lo había forzado y ahora era el momento de ser condescendiente así que se hizo espacio posicionándose detrás de él para pasar sus largas piernas a los lados de su cintura y envolverle los hombros con los brazos.
– ¿Por qué dice eso?, Juvia pensó que era su padre biológico.– hizo que recargase la cabeza sobre sus pechos y con las manos cubiertas de jabón acarició una y otra vez sus pectorales.
Gray no era ningún tonto, estaba consciente de cuáles eran sus intenciones, después de todo esas caricias parecían más encaminadas a amansar una fiera que a ser simples mimos...y aún así se sentían tan bien que se acomodó mejor sobre sus dos suaves almohadas.
–Una simple donación genética no te hace un padre –oh, estaba tan a gusto y tranquilo que sus labios se movieron por cuenta propia –Hace 5 años trató de comprarme, cuando no le funcionó dijo que ya no era más su hijo y me desheredó. Así que ya no es mi padre.
La siguiente pregunta que llegó a la mente de la peliazul fue un "¿Por qué?", ya que no concebía que un hombre que sonaba tan encantador al teléfono decidiese alejar a su hijo de buenas a primeras, todo tenía una razón de ser. Sin embargo no quería tentar a su suerte con más cuestionamientos así que decidió cambiar su estrategia.
–Gray-sama debe ir– susurró tras unos minutos más de caricias, él había cerrado los ojos y parecía muy tranquilo.
–No- respondió en el mismo tono y sin abrir los ojos –Ya lo decidí y hace años ambos acordamos que no necesitamos nada de él.
Ambos. Juvia tuvo que morderse los labios, era obvio que estaba hablando de su esposa. Se llamó estúpida por sentirse triste cuando era completamente lógico que tomasen esa clase de decisiones juntos.
– ¿Ni aunque juvia se lo pida?
–No veo como eso haría alguna diferencia.
–Pero lo hace –inclinó su cabeza hasta pegar los labios contra la parte alta de su cuello para comenzar a besarlo de forma lenta y suave –Porque si Gray-sama es dulce y le concede ese gusto a Juvia entonces ella se lo compensará.
–Esos suena interesante– se acomodó para permitirle seguir con sus besos –De qué forma, debo saber si me conviene.
–De cualquier forma que Gray-sama lo desee, no importa lo que sea.
–No prometas nada de lo que te puedas arrepentir después ya que no te permitiré retroceder.
–Jamás.
Tomó una de las largas piernas y la levantó hasta que la pantorrilla estuvo al alcance de sus labios.
–De acuerdo, lo haré.
...
Silver Fullbaster había comprado una elegante mansión en el sur de Magnolia y aunque nada formal se decía muchos pensaban que el lugar tenía otro propósito que servir de hogar temporal para el "magnate de hielo".
Finalmente llegó el jueves por la noche y la gran estancia se vio ocupada primeramente por Juvia y Lyon y minutos después se les unió Natsu -quien fuese invitado por el padre de su mejor amigo- en compañía de Lucy y Happy.
El cabecilla de los Fullbaster no era como Juvia se lo había imaginado, por su voz podía deducir que era un hombre amable pero había omitido lo enérgico y jovial de su carácter.
La memoria le hizo una jugarreta al haber olvidado casi por completo la apariencia de ese hombre ya que si bien era cierto que el día de su boda no habían cruzado más de 10 palabras -limitadas a las cortesías habituales- se seguía preguntando cómo pudo reconocer que Gray era su perfecta copia al carbón.
Debía estar en los cincuenta pero aun así seguía siendo increíblemente atractivo con su cabello negro y expresivos ojos del exacto tono que le había heredado a su primogénito, aunado a una figura con natural porte aristocrático mantenida en buen estado físico.
Juvia no podía apartar los ojos de él cuando fueron recibidos y como producto de ese detallado escrutinio saltó a la vista que no eran dos gotas de agua. Ese hombre era increíblemente simpático con una gran sonrisa que parecía eternamente gravada sobre su rostro, mientras que Gray era más bien serio y arrogante. En el poco tiempo que llevaban en la casa, Silver había demostrado ser todo un caballero con sus perfectos modales, mientras que la palabra atrevido o descarado describía mejor a su amante.
Sí, había muchas cosas en las que difería pero la que más había llamado su atención fue una peculiaridad de sus ojos ya que mientras que los de Silver brillaban alegres, los de Gray parecían eternamente ensombrecidos.
– ¿Creen que sí vayan a venir?- cuestionó el hombre de mayor edad cuando había pasado una hora y ni su hijo ni su nuera daban señales. –Ultear dijo que haría lo posible por convencerlo pero conozco a mi hijo más de lo que él cree.
Entonces vio tristeza en su expresión y a pesar que se había predispuesto en contra del hombre que le hiciera daño a su amado no pudo evitar sentirse mal por él. Quizá fuese su gran parecido con Gray o que había despertado en ella una sensación de familiaridad pero repentinamente sintió la necesidad de tomar sus manos y contarle que lo había hecho prometer que se presentaría. Sin embargo y por obvias razones se contuvo.
–Esta mañana a nosotros nos dijo que sí vendrían- intervino Lucy como si hubiese leído la mente de Juvia –¿No es así, Natsu?
–Así es. – él sonrió con ligereza.
–Me alegra que aceptaras mi invitación, que ambos lo hicieran– fijó sus ojos en Lucy –Es bueno tener rostros que le resulten más agradables a Gray. – ninguno supo cómo responder a ese comentario.
–En cuanto a ti, Juvia querida– esta vez la atención se desvió hacia la susodicha –Espero que mi hijo se comportase apropiadamente al conocerte, es fácil para él ser algo...
– ¿Cretino? – indagó Lyon y en respuesta recibió un codazo de su esposa.
–Difícil quería decir.
–Hmm, todos conocemos a Gray, habríamos aceptado cretino– se burló el pelirrosa.
El timbre de la entrada sonó haciendo que los labios de Silver y Juvia se curvearon aunque la segunda se apresuró a disimularlo.
El pelinegro se levantó para dirigirse a la entrada en donde se cruzó con uno de los empleados.
–El señor y la señora Fullbuster– anunció.
Todos habían escuchado así que se pusieron en pie para seguir a su anfitrión y saludar a los recién llegados.
Lo primero que vieron los ojos de Juvia fue a la elegante mujer de cabello negro, creyéndola más hermosa de lo que recordaba, la analizó con la mirada lo más disimuladamente que pudo y los celos se posicionaron como emoción predominante.
Debajo del abrigo color crema que le entregó al hombre que los recibió en la entrada lucía un corto y entallado vestido color rojo intenso, de falda artísticamente fruncida, mangas apenas lo suficientemente largas para ser llamadas con ese nombre y un profundo escote en V sobre el cual ostentaba un hermoso collar.
A pesar de los zapatos altos y el estilo del vestido Ultear no parecía vulgar, pues su porte y elegancia la hacían capaz de recibir el adjetivo sexy o irresistible con la mayor gracia posible.
Juvia se mordió los labios maldiciendo su elección al haber optado por un vestido sencillo, blanco y totalmente liso de escote redondo por arriba de sus pechos, mangas que terminaban justo por arriba de los codos y falda suelta hasta sus rodillas. Todo para que Gray no se distrajese con su presencia o intentara nada inapropiado durante la velada, ya que se había fijado como objetivo analizar la relación padre-hijo durante esa cena. Sin embargo tras contemplar la belleza que vivía y dormía con él sintió que había sido muy egocéntrica al pensar algo así, para como estaban las cosas esa mujer tenía más chances de tentarlo que ella.
Gray por su parte no prestaba atención a ninguna, estaba levemente girado hacia la pared y al menos cuatro pasos por detrás de la pelinegra.
– ¡Muchachos!, me alegra tanto que estén aquí– Silver saludó con encantadora sonrisa y cuando Ultear le tendió la mano para saludar la atrajo hacia sí abrazándola. –No tienes ni idea de lo grato que es verte, eres tan hermosa como tu madre, querida.
–Ah...claro– respondió sin poder disimular su sorpresa ante dicho gesto y lo único que atinó a decir fue un genérico saludo mientras llevaba la vista a su esposo.
Gray levantó una ceja con ironía pero continuó mascullando indicaciones a una persona que no estaba ahí.
–Hijo– Silver le tendió la mano con nerviosismo pero el aludido apenas se tomó la molestia de dedicarle una mirada. El ambiente se tornó incómodo cuando se vio obligado a bajar la mano después de unos segundos.
–¡Gray!, ya deja eso por favor- reprochó la pelinegra y luego se acercó más para que sólo él la pudiera escuchar –Llevas pegado del teléfono desde que salimos, fuiste tú quien aceptó venir así que compórtate como es adecuado.
El Fullbuster menor la observó directo a los ojos y ella le sostuvo la mirada con firmeza mientras los demás se sentían totalmente fuera de lugar.
–Encárgate como te lo he dicho, tengo que irme...más tarde hablamos. –dijo finalmente y para terminar la llamada apretó el botón del auricular que llevaba sobre su oído derecho. Se enderezó para encarar al anfitrión y resto de asistentes –Bien terminemos con esta farsa de una vez. – arqueó una ceja con ironía mientras se guardaba el dispositivo en el bolsillo del saco que Ultear le había obligado a vestir.
–Estamos aquí en son de paz, Gray. – respondió Silver.
–No pierdes nada por ser amable una noche, cielo- la voz de Ultear sonó suave pero firme, ya estaban ahí y no permitiría que su esposo hiciera el ambiente más tenso de lo que ya solía ser, además ahora todos eran adultos maduros y capaces de sentarse a dialogar como seres civilizados.
El testarudo pelinegro estaba por protestar pero su atención fue repentinamente capturada por un par de grandes ojos azul cielo y de pronto perdió todo interés en iniciar una discusión.
–Como sea– se encogió de hombros y el anfitrión le indicó a todos que volviesen al saloncito –¿Por qué nos querías aquí?
– ¿Es tan difícil creer que deseo ver a mi familia, en especial cuando el cumpleaños de mi único está tan cerca?- se acomodó en su sillón.
–Pues lo es.- no dijo nada más y en cambio se dedicó a observar disimuladamente a la mujer que lo había convencido de asistir.
Ella sintió la penetrante mirada del hombre que amaba al tiempo que el brazo del hombre que la amaba se cerraba sobre su cintura.
Inconscientemente se removió incómoda pues tras su autoconfesión se juró hacer todo a su alcance para tener a Gray y con un dolor en su corazón se sentía cada vez más lejos de su esposo.
Natsu acarició el lomo de su fiel compañero, la tensión del ambiente se volvió tan palpable que le hizo creer firmemente que en cualquier momento alguno de los sirvientes entraría con un cuchillo para cortar dicho sentimiento opresivo y lo serviría como aperitivo.
La puerta se abrió pero el empleado no llevaba ningún cuchillo y en su lugar sólo anunció que la cena estaba servida.
Aliviados por tener una excusa para evitar el elefante en la habitación todos se levantaron para seguir a Silver al comedor.
Juvia trató de arreglar la falda de su vestido recordándose caminar erecta y de forma correcta con sus zapatos altos, quizá no podía competir en atuendo y porte pero tampoco se quedaría atrás.
En su infierno personal Gray sufría de sentimientos encontrados, al llegar se había sentido decepcionado de verla pues su atuendo dejaba absolutamente todo a la imaginación, su maquillaje era sencillo por no decir sutil y para colmo ni siquiera se había levantado el cabello en un peinado que le permitiese apreciar su esbelto y niveo cuello. Nada, no le daba nada a pesar de que él estaba ahí por puro capricho suyo.
Se molestó un poco al pensar que lo había hecho a propósito, o al menos así fue hasta que la vio andar por el salón principal en dirección al comedor. El vestido se amoldaba a su figura liso hasta donde surgían sus caderas, lugar a partir del cual nacía una falda que parecía ondularse sin la necesidad de pliegues, así que el natural contoneo de sus caderas al caminar provocaban que la tela fluyera de una forma que hallaba extremadamente sugerente, casi parecía que pudiese vislumbrar su cuerpo desnudo y su trasero en forma de corazón por a través de la pesada tela blanca.
Su cabello suelto rebotaba en ondas que no parecían artificiales, las cuales aunadas al permanente rubor de sus mejillas y dulce mirada de enormes ojos azules le conferían un aura de inocencia palpable, a sus ojos lucía cual tierna muchachilla que jamás hubiese conocido caricia de hombre alguno...y eso lo excitó. El deseo de que ese pequeño corderito le perteneciera a él y sólo a él llenó por completo su cabeza.
Avanzó más rápido para poder alcanzarla, quería tocarla, pero fue rápidamente frenado por la mano de Natsu.
–Compórtate bro, que no parezca que te le quieres lanzar encima.
Fingió no prestarle demasiada atención al comentario pero tampoco lo pasó por alto y ralentizó su paso aún sin poder apartar la vista del pausado andar de la peliazul.
Sabía que con todos los presentes era imposible llevar a cabo lo que su mente comenzaba a sugerirle pero se planteó que quizá si se sentaba a su lado durante la cena podría deleitarse con el tacto de sus piernas sumado a la exquisita expresión que haría tratando de contenerse. Oh sí, ya se la podía imaginar.
– ¿Todo en orden, Gray? – indagó la pelinegra cuando entraban a la habitación en donde se encontraba una gran mesa ricamente dispuesta –Tienes las mejillas algo rojas ¿tienes fiebre?
Le pasó las manos por el rostro haciéndolo sentir incómodo y captando la atención del resto de los invitados.
Juvia frunció el ceño, tragó aire para contener las ansias asesinas que la asaltaron y se dejó caer en la silla que Lyon había corrido para ella. Eran celos, más ardientes y desquiciantes de lo que había sentido nunca - incluso cuando Sherry había asediado a Lyon-, porque quería a Gray sólo para ella y no le gustaba saberse sin el derecho de reclamarlo como suyo delante de todos.
–Estoy bien– se quitó la mano de encima dispuesto a ocupar el lugar que deseaba, sin embargo Lucy fue más rápida, siendo obligado a ir a otro lado.
–Gray escuché que estás trabajando en Fairy Tail, que tienes un buen puesto. – comentó Silver con clara intención de abrir la plática.
–No me sorprende– respondió secamente mientras servían la comida frente a él –Así como supongo también estás enterado de que Ultear es vicepresidenta de Crime Sorciere y que ambos estamos perfectamente bien por nuestra cuenta.
–Gray... – susurró la pelinegra para llamarle la atención.
– ¡Oh, por favor! Ul tu de verdad no creerás que está aquí por simple coincidencia– dirigió la fría mirada al dueño de la casa. –Dinos mejor que diablos quieres y ya.
–No es el momento, cielo. – insistió entre dientes
– ¿Es que acaso lo hay?, ¿debería esperar hasta el postre?- el sarcasmo fluyó fríamente de su boca.
Todos se habían quedado en silencio sin saber que decir.
–Es un hermoso hogar, señor Fullbuster– fue Juvia quien finalmente se animó a romper el hielo.
–Te lo agradezco– le ofreció otra de sus enormes sonrisas y Gray puso los ojos en blanco –Pero por favor llámame Silver, no me gusta ser tan formal, en especial cuando me encantaría considerarte como una hija ya que siempre he visto a Lyon como un hijo.
–Eso es muy amable, siempre he agradecido tu apoyo, Silver– se apresuró a responder el albino.
Uno de los empleados entró anunciando la llegada de más invitados sólo segundos antes de que por el umbral apareciera una alta pelirroja de ojos castaños y vestido negro, en compañía de una delgada mujer de largos cabellos rosados y un hombre con alborotado cabello azul rey y un tatuaje que atravesaba el lado derecho de su rostro.
–Lamentamos la tardanza, el tránsito a esta hora es terrible. – habló la pelirroja.
De inmediato Silver y Lyon se pusieron de pie, siendo seguidos torpemente por Natsu cuyos ojos se abrieron como platos al identificar a la recién llegada. Gray por su parte, negándose a seguir el protocolo social se quedó en su sitio hasta que un codazo proveniente de su amigo lo obligó a volver la vista a los recién llegados y sólo entonces imitó la acción de sus congéneres.
–Erza querida, no te preocupes por eso. Bienvenidos sean todos– saludó con cordialidad.
Juvia identificó el nombre y comprobó sin mucho ánimo que sus suposiciones no eran erradas, ¿es que acaso Gray no podía estar rodeado de chicas un poco menos atractivas?
–Permíteme presentarles a Jellal Fernández– Gray prestó más atención, finalmente veía en persona al famoso hombre –Mi novio– declaró dejando a más de uno estupefacto.
–Pobre desgraciado– susurró el pelirrosa a su amigo –Dudo que sepa en qué se mete.
–Y ella es Meredy, su prima– agregó presentando a la chica de ojos esmeralda –Me temo que aprovechamos que ella también vendría para hacerla llegar tarde.
Gray y Juvia intercambiaron una rápida mirada esperando que no recordase aquella noche en el bar.
–Me tomé la libertad de invitar a la mejor amiga de Juvia– explicó Lyon –Hace mucho tiempo que no se veían, espero que no suponga un problema.
–En lo absoluto, muchacho. Te di luz verde para hacerlo.
– ¿Y Lyon-sama no consideró mencionarlo a Juvia? – cuestionó en voz que sólo él escuchase.
–Creí que te sería agradable la idea- se defendió en el mismo tono –¿Te he molestado? –ella negó.
–Vaya coincidencia– comentó Ultear mientras disponían los lugares para los recién llegados y todos tomaban asiento –Jellal trabaja conmigo, su novia con Gray y parece que su prima es amiga de mi cuñada. ¡Sí que es un mundo pequeño!
–No tienes idea de cuánto– terció Gray con una sonrisa irónica –De la noche a la mañana descubre que eres más cercano de lo que imaginaste al desconocido con el que te cruzaste ayer. – La peliazul sintió la sangre juntándose en su rostro ante dicho comentario con doble intensión.
–De ahí la importancia de una mayor convivencia, ¿no cree? De otra forma no podríamos saber cuántos amigos tenemos en común– se animó a hablar y en respuesta la sonrisa de su amado se ensanchó más, robándole el aliento.
–Te lo concedo sólo porque Lucy es la prueba de ello, quién iba a decir que fueras tan unida a una de mis amigas.
La rubia no pudo más que ostentar una sonrisa nerviosa, en cualquier otro momento les habría rogado que no la involucraran en sus asuntos pero dadas las circunstancias estaba más que hundida en ellos. ¿Acaso nadie más percibía la tensión sexual que cargaba sus palabras? Llevó sus ojos a Natsu esperando que él compartiera su incomodidad pero lo descubrió más concentrado en su comida que en lo que los demás decían.
Cada uno se enfrascó en su propia conversación hasta que la cena terminó y todos hubieron pasado al espacioso salón, momento en el cuál el celular del pelinegro volvió a sonar.
–Debo atender. – declaró cuando la insistente llamada entró por tercera vez.
–Sería descortés, Gray– lo reprendió Erza
–Es que mañana habrá una presentación– lo defendió Natsu
–Supongo que ya lo sabías, ¿Cuándo llegaste?, no te he visto por el gremio.
–Hace un par de días, pero he estado ocupada y no me ha dado tiempo para ir a verlos. No creas que ya olvidé la revisión de tu trabajo, Natsu– le dedicó una mirada seria que después cambió a una orgullosa –No permitiré que tu falta de organización ensucie el nombre de Fairy Tail.
– Tan entusiasta como siempre, Erza– terció la Fullbuster con una risa nerviosa.
– Silver, ¿hay algún lugar en donde pueda atenderla tranquilo?
–Saliendo a la derecha, sigues el pasillo y en la primera puerta está la biblioteca– respondió con tranquilidad y el muchacho se retiró bajo la atenta mirada de la peliazul.
– ¿De casualidad habrás visto a mi mejor amiga?, su nombre es Juvia Vastia y me ha abandonado– Meredy se acercó silenciosamente a ella –Curiosamente no he sabido nada de ella en más de un mes.
–Es que Juvia no sabía que ya estabas en Magnolia, ¿cuándo llegaste de Croccus?
–Está mañana, Jellal tenía prisa por ver a Erza. Fui a buscarte pero no estabas y fue cuando Lyon me llamó para invitarme, dijo que era mejor si había alguien a quien conocieras más.– frunció ligeramente los labios –Supongo que olvidó que tu amiga la rubia vendría. ¿Por qué jamás me habías hablado de ella?
Porque apenas y la conozco, quiso responder pero se abstuvo por el bien de su secreto.
– ¿Juvia no lo hizo? – fingió demencia –Que raro, trabaja en la misma revista que Juvia, sólo que Lucy-san es periodista.
–Sí, claro– la de ojos verde se dio cuenta enseguida que algo ocultaba, sin embargo se guardó su interrogatorio para otro momento. –Por cierto que tampoco me hablaste de tus cuñados– cambió de tema drásticamente y bajó el volumen de su voz –Ultear es afortunada, ese chico rudo no está para nada mal, ¿viste qué trasero?
Meredy se mordió el labio y Juvia se ofuscó, ya estaba acostumbrada a escuchar ese tipo de comentarios de parte de su amiga -incluso dirigidos a Lyon a modo de broma-, pero esa vez era diferente. Sintió ganas de advertirle que era suyo y que mejor apartara los ojos de él.
–Él está fuera de tu alcance.– fue lo único que salió con tono moderadamente menos brusco.
–Lo sé, tranquila– se defendió creyendo la había escandalizado con su comentario –Los casados definitivamente están fuera del menú, pero nada perdemos con ver –le picó un ojo –Además teniendo en cuenta que el señor Silver es un hombre mayor y que Jellal es mi primo, lo cual lo vuelve tan atractivo como una anciana, no hay mucho que apreciar esta noche.
–Natsu-san es soltero– se apresuró a decir.
– ¿El pelirrosa con el gato? – lo analizó por unos segundos –Parece un buen chico, pero no es mi tipo.
–Hola, señoritas. ¿Les importa me una?
Meredy se tragó en seco el siguiente comentario que iba a decir referente a la anatomía de Gray verla sentarse junto a ellas.
–Me alegra conocer al fin a la tercera socia, Jellal habla mucho de ti.- su sonrisa fue sincera y bien correspondida.
Ambas comenzaron a platicar y Juvia se sintió extraña, le generaba algo de aversión conocer a la esposa de su amante, de alguna manera prefería mantenerla como un rostro carente de personalidad.
Ubicó a Lucy no muy lejos de ella, dirigió la vista a la puerta, consideró las opciones y acabó decidiendo que había ideas peores, así que caminó hasta a su amiga para susurrar en su oído.
–Por favor acompañe a Juvia– luego levantó la vista hacia el resto y se dirigió al mayor. –Juvia y Lucy-san necesitan pasar al tocador.
–Por supuesto, a la derecha hasta el final, Monica las llevará– señaló a una de las empleadas.
–No es necesario, gracias.
Algo confundido la rubia la siguió siendo fijamente observada por Meredy que no entendía desde cuando Juvia conocía a esa mujer para ser cercanas y no haberle hablado sobre ello.
–Juvia, es por aquí– la llamó Lucy al verla desviarse a una de las puertas –Oh...tienes que estar bromeando, realmente no querías ir al baño, ¿cierto? – se quejó al ver el lugar en donde entraba.
–Cubre a Juvia por unos minutos.
– ¡Estamos en la casa del padre de Gray, y sus esposos están en la otra habitación! – la frustración era palpable en su voz.
–Sólo serán unos minutos en lo que Juvia ve si Gray-sama se encuentra bien.
–Si como no– respondió sarcásticamente pero ya había accedido así que retomó su camino al baño.
Juvia entró a la biblioteca y sin demora ubicó al hombre que buscaba, de espaldas a ella y aun hablando por teléfono, realmente parecía ocupado.
Hizo algo de ruido para hacerse notar mientras cerraba la puerta y una vez que consiguió se volviese en su dirección llevó las manos a su espalda, con habilidad y rapidez bajó la cremallera y dejó que el vestido se deslizase hasta el suelo quedando semidesnuda frente a la impactada mirada gris.
La sorpresa inicial de Gray fue rápidamente substituida por la lujuria, murmuró algunas palabras inteligibles de las cuales Juvia sólo estuvo segura de oír "resuélvelo tú" antes de que colgase.
– ¿Qué haces? – preguntó juguetón aunque de antemano sabía la respuesta.
–Gray-sama parecía algo aburrido.
–Creí que me estaba comportando mal.
–Cierto– se llevó un dedo al mentón con gesto pensativo –Entonces era Juvia la aburrida.
Ella llevó ambas manos a su espalda pero fue detenida por Gray, quien en su lugar se agachó para subir el vestido.
– ¿Gray-sama no quiere? – cuestionó cuando comprendió que intentaba volver a vestirla –¿Es por qué hoy Juvia no luce tan atractiva? – maldita la hora en que había elegido ser la "niña" de la fiesta.
–Es cierto. Estoy seguro que lo hiciste con intención y no creas que olvidaré esa mala jugada.– frotó sus brazos ya cubiertos y se acercó a su oído –Pero me temo que tu plan falló, me siento realmente excitado al verte– ella se pegó más a él, correspondiendo al sentimiento –Sin embargo quiero intentar algo nuevo. Finge que no lo deseas.
– ¿Cómo?– echó la cabeza hacia atrás lo suficiente para verlo a la cara.
–No tenemos mucho tiempo, linda. Quiero ver en tu rostro la inocencia que mostraste toda la velada y entonces te tomaré.
–Juvia no está segura de saber cómo.
–Vamos, has tu mejor esfuerzo– pegó los labios en la suave piel de su lóbulo –Por mí– continuó con besos en el cuello.
–Oh, Gray-sama, basta...Juvia comienza a sentirse extraña... ¿Qué intenta hacer?...pare...
Complacido se alejó para observar que en efecto tenía el rostro tenuemente sonrojado en una expresión encantadora, justo como la había imaginado todo ese tiempo.
–Perfecta– siguió besándola por todas partes y ella murmuraba suaves negativas que apenas llegaban a impregnar sus acciones.
Fue rápido debido a lo poco apropiado de la situación.
Ella lo observó fijamente mientras tomaba del suelo la ropa que se habían quitado.
– ¿Qué dijiste para venir hasta aquí?
–Que Juvia iría al baño, Lucy-san debe estarla esperando ahí.
–Asegúrate de arreglarte el maquillaje– advirtió con una sonrisa al tiempo que le pasaba el pulgar por la comisura de los labios para limpiar el labial corrido y posaba la otra mano sobre los mechones azules –Y el cabello–. La chica se acercó más hasta alcanzar sus labios –Hueles delicioso, nena.
– ¿Juvia huele a Gray-sama?
–Más que eso– se inclinó para hundir la nariz en su cuello, ella se movió para darle más espacio –Me pregunto cómo es que Lyon no se ha dado cuenta.
–Porque sólo Gray-sama se fija tanto en Juvia– acarició sus negros mechones con cariño.
–Pues es muy imbécil.
Sin apartarse de ella levantó la cabeza para deleitarse con la finura de sus facciones y ella detallaba lo que juraba era perfección
–Juvia lo ama, Gray-sama– confesó con voz suave mientras clavaba su centellante mirada azul en los orbes grises.
El hombre abrió los ojos grandemente por un segundo antes de fruncir el ceño, desviar la mirada a un punto cualquiera del lugar y alejarse varios pasos de ella.
–No digas tonterías– respondió con tono frio mientras terminaba de fajarse la camisa.
–No es ninguna tontería, es lo que Juvia realmente siente– argumentó al no obtener la reacción que había imaginado.
–Absolutamente lo es, así que olvídate de ello– se arregló la corbata y abrió para que saliera.
–Juvia no lo hará– sentenció tras alizar su vestido y sosteniéndole la mirada firmemente salió en dirección al baño.
Al estar frente a la estilizada puerta de caoba Juvia agachó la cabeza, no pretendía fingir que se esperaba dicha respuesta ni mucho menos que estaba complacida. Suspiró y levantó el rostro decidida a no abandonarse a la desdicha, ya sabía lo que deseaba y siguiendo el consejo de él no lo dejaría ir.
...
–Apaga eso de una vez. – resonó la pelinegra sacándole el cigarrillo de la boca sin esperar respuesta –Sabes que me molesta y ahora toda la casa apesta. Me dará una jaqueca.
El Fullbuster levantó la cabeza de entre los papeles que tenía delante para mirarla con disgusto. Habían pasado más de dos semanas tras la cena ofrecida por su progenitor y desde ese día su trabajo en la oficina aumentaba exponencialmente. Eran más de la 1 de la mañana y él aún no le veía fin de lo que debía terminar antes de ir a la cama.
Era cierto que llevaba bastante tiempo sin fumar pero las últimas semanas habían resultado tan pesadas que no dudó en comprar una cajetilla para mitigar el estrés y mantenerse despierto.
–No estoy de humor para tus berrinches, Ultear – no fue su intención ser brusco pero llevaba más horas sin dormir de las recomendables –Estoy muy ocupado, creí que te habías ido a dormir.
– ¿No me escuchaste?, toda la casa apesta a esta porquería – llevó el diminuto objeto a la cocina y lo arrojó en la tarja –Al menos debiste tener la delicadeza de abrir las ventanas. – él se abstuvo de empezar una discusión sobre su falta de tacto y mejor sacó otro cigarrillo.
–Como podrás ver tengo mucho trabajo y Laxus no ha dejado de fastidiarme para que me adelante a revisar una propuesta en específico, no creo que sea mucho pedir paz por unos días. Ahora bien si tanto te fastidia ¿te molestaría abrir tú las ventanas justo ahora? – lo encendió dando la primer calada para enfatizar que no tenía la más mínima intención de dejarlo por esa noche.
–Eres un desconsiderado, desde hace unos días no haces más que llegar para sentarte ahí fumando y cometiendo esa porquería mientras le murmuras a la computadora.
–Sí te molesta la comida rápida hay una simple solución pero dudo que alguna vez llegues a considerarla.- ella frunció el ceño, acomodó su corto camisón y dio media vuelta en dirección a la recámara.
– ¡Abre una maldita ventana!- le gritó desde el pasillo y lo siguiente que Gray escuchó fue un portazo.
No durmió. Poco antes de que el sol comenzara a aclarar el cielo tomó una rápida ducha y salió sin despertarla.
Al llegar a Fairy Tail se dirigió a su oficina y sin distracción alguna continuó su trabajo hasta estar seguro de la decisión tomada. Eran casi las dos de la tarde cuando rechazó la propuesta, no sin la sensación de haber desperdiciado su tiempo. Guardó los informes en una carpeta electrónica, la envió por correo y finalmente pudo levantarse a estirar los músculos.
Aun le quedaban dos o tres casos más por analizar. Una llamada entró al teléfono sobre su escritorio y no necesitó responder para saber de quién se trataba, en lo que iba del día Laxus ya había ido unas tres veces y llamado otras cuatro para presionarlo con su amedrentadora posición de nieto y posible heredero de Makarov a empezar -y terminar con mayor premura- un proyecto en específico. Por Fairy se rumoraba que dicho interés nacía de su estado de socio en Raven Tail, la empresa que proponía el proyecto, y aun peor, había llegado a escuchar que detrás de tan peculiar compañía estaba nada menos que el padre desheredado del menor de los Dreyar.
Eran sólo rumores pero aun así se dijo que debía dedicarle especial atención a ese caso.
Largó un suspiro y se recargó en el pequeño ventanal que daba a la calle, una idea, o más bien una añoranza, le sobrevino a tal grado que de inmediato sacó su celular.
Timbró más veces de lo usual hasta que una apagada voz respondió.
–No pareces muy animada de oírme, nena.
– ¡Gray-sama!- el cambio fue inmediato pero aun así parecía aletargada –Es que Juvia acaba de despertar.
– ¿A las 2:30?, que niña más perezosa.
–No, para nada- intentó justificarse claramente avergonzada –Juvia se quedó dormida hace poco.
– Que raro, uno asumiría que en estos días sin vernos dormirías perfectamente.
–Así es, sólo se sintió cansada de repente. ¿Gray-sama necesitaba algo, finalmente ha decidido no ignorar a Juvia?
–No te ignoro, he estado ocupado, linda- aclaró entre risas –Aunque lo mereces por insistir tanto en esa absurdez.
–Insultar los sentimientos de Juvia no los cambiará.
–Quiero verte- informó ignorando la persistente confesión –Hoy no volveré a casa, busca una excusa y ve al departamento de Natsu.
– ¿Toda la noche?- la chica se mordió el labio indecisa de si aceptar. Estar con él era lo que más deseaba pero Lyon había estado especialmente atento esos días, llegaba puntual y le dedicaba todo su tiempo disponible a tal grado que ella creía que ya sospechaba algo.
– ¿Es problema?- que se negase habría sido realmente frustrante para él.
– ¿Gray-sama realmente desea que Juvia se quede con él?
–Sí.
–Entonces ella verá que puede hacer.
–Te veré cuando salga del trabajo.- informó a modo de despedida –Dale mis saludos a Lyon- agregó finalmente con tono sarcástico.
Ese día no se quedó hasta tarde, tomó su portátil junto con algunos archivos y salió en dirección al centro.
Durante el trayecto llamó a Ultear para informarle que no debía preocuparse por otra noche de mal sueño, se quedaría con Natsu para avanzar en su trabajo.
Pasó casi una hora hasta que Juvia entró al departamento luciendo una sonrisa de oreja a oreja y se lanzó a los brazos del pelinegro.
–Empezaba a creer que no vendrías.
–Juvia tuvo que esperar a que Lyon llegase y después él insistió en traerla hasta acá.
–Se ha vuelto un poco encimoso, ¿no?
–En realidad él siempre ha sido así – su vista se centró la mesa en donde él había estado trabajando – ¿Gray-sama está ocupado? Si es así no debió llamar a Juvia.
–Para nada, dame un minuto y tendrás toda mi atención – hizo la silla más hacia atrás y la acomodó sobre su regazo antes de seguir trabajando.
Gray se sintió más relajado al sentir los labios de ella sobre su cuello mientras terminaba de escribir un correo electrónico. Para cuando espichó el icono de enviar la mujer sobre sus piernas ya le había abierto la camisa y dejado un rastro de saliva que iba desde el lóbulo de su oreja hasta su clavícula.
–Me encanta como lucen tus piernas con estos pantalones– susurró mientras las apretaba con una mano y dirigía la otra a sus pechos.
–No, espere– lo detuvo y con dificultad se escapó de sus brazos.
– ¿Qué diablos? Ven acá, eché de menos sentirte.
–Pero Juvia le tiene una sorpresa.
Salió corriendo al baño y Gray, confundido la siguió hasta la habitación.
Aprovechó el tiempo para quitarse la ropa y recostarse en la cama. Los días de desvelo le estaban pasando la cuenta y sus ojos comenzaron a cerrarse hasta que la vocecilla de Juvia lo hizo regresar a la realidad.
– ¿Le gusta, Gray-sama? – el aludido no pudo evitar sonreír ligeramente asombrado al verla aparecer con un provocativo disfraz de gato negro –Juvia lo compró para usted ya que parecen gustarle los juegos.
–Me encanta jugar– se sentó en el borde de la cama y la tomó por la cintura cuando estuvo lo suficientemente cerca.
Ella lo alejó y ayudándose con ambos brazos lo arrojó a la cama.
–Alto ahí, Gray-sama. Hoy Juvia lo castigará por abandonarla tanto tiempo.
–Estás fuera de personaje, linda, las gatitas malas no castigan, son castigadas– sin mucho trabajo cambió de posiciones –Permíteme enseñarte como debes comportarte con tu amo.
– ¿Meow?- vocalizó tan dulcemente que él no pudo evitar reír.
.
Durmió profundamente y aunque estaba muy cansado abrió los ojos antes del sonar de su alarma.
Juvia estaba recostada a su lado, despierta, girada en su dirección y con la cabeza recargada en una de sus manos; lo observaba atentamente y en ese preciso instante acariciaba su rostro con suavidad. Él le devolvió la mirada con el único pensamiento de que lucía muy hermosa con el cabello alborotado y los labios ligeramente hinchados.
–Juvia lo ama.- el moreno puso los ojos en blanco.
– ¿Hasta cuándo insistirás con eso?
–Hasta que Gray-sama le diga que corresponde a sus sentimientos. – con un dedo repasó su pómulo.
– ¿Y para qué? – puso algunos centímetros de distancia entre ellos –Ambos tenemos vidas separadas y esto terminará en el momento en que Lyon y tú decidan tener un hijo, para lo cual asumo no falta mucho.
Al iniciar su aventura con todas las cartas sobre la mesa habían decidido fijar un final para evitar cualquier complicación, después de todo Juvia estaba consciente de los planes y expectativas de Lyon; y aunque no lo pareciera Gray tenía límites, uno de los cuales era la familia, de ninguna manera involucraría a algún niño en ese embrollo.
–Pero si Gray-sama se lo pide...
–Detente ahí– la interrumpió bruscamente –No digas lo que imagino tienes en mente.
–No importa que Gray-sama diga esas cosas– se incorporó sosteniendo la sábana contra su cuerpo desnudo –Juvia ya ha decidido que lo hará enamorarse de ella porque sólo mientras estén juntos serán felices.
–No quiero discutir contigo pero mi respuesta será la misma, así que mejor no salgas lastimada.
–Deje a Juvia preocuparse por eso.
Ella se recostó sobre su pecho sabiendo que no lo haría cambiar de opinión en ese momento y que pronto ambos tendrían que volver a sus vidas lejos uno del otro.
A Gray no le importó que hubiesen dejado la discusión pendiente y aunque sabía que recalcar los límites era crucial prefirió abrazarla para acomodarla sobre su cuerpo. Acto seguido estiró la mano hacia la cómoda, sacó un cigarrillo y se lo llevó a la boca para encenderlo.
–A Gray-sama le gusta mucho fumar, ¿verdad? –levantó la cabeza lo suficiente para ver su rostro.
– ¿Te molesta?
–No, es sólo que no es la primera vez que Juvia percibe ese olor en usted. – giró hasta quedar boca abajo sobre él y con ayuda de sus antebrazos levantó su torso para tener contacto visual. –Gray-sama debió ser todo un chico malo cuando era más joven con sus tatuajes, bebiendo y fumando. Todo un sueño.– bromeó con una sonrisa que fue respondida con la ricilla del hombre al tiempo que exhalaba el humo lejos del rostro de ella.
–La vida se vive una vez y no vuelve, niña. Además la mayoría lo hice para molestar a mi padre.
– ¿No se arrepiente de nada? –se sentía tan fascinada como cualquier adolecente lo estaría.
La mirada de Gray se ensombreció por un instante tan corto que ella no estuvo completamente segura de verlo.
–Sólo de dos cosas, pero todos lo hacemos ¿por qué sería yo la excepción? –algo en su forma de decirlo le advirtió a Juvia que no era buena idea indagar.
–Juvia quiere intentar, ¿puede? –se acercó hasta tomar el pequeño objeto de la boca de él.
Gray sonrió y la dejó tomarlo, indicándole que lo sostuviese con los labios. La peliazul succionó con demasiada fuerza acabando por atragantarse con el humo que debía liberar.
El hombre soltó una fuerte carcajada mientras la ayudaba a incorporarse y hacía a un lado el cigarrillo.
Repentinamente la habitación le dio vueltas y se vio obligada a sostenerse de los brazos del pelinegro para recuperarse, sin embargo la sensación no desapareció tan rápido como esperaba.
–Quizás no deberías volver a intentarlo, además dudo que le agrade a tu esposo, el señor redimido.
–No, Lyon jamás ha fumado, él es bueno.
–Lo conoces tan poco como él a ti –argumentó con otra carcajada –Ha probado más de lo que te imaginas, que ahora se las dé de santo no cambia nada.
Quiso indagar a qué se refería pero su celular empezó a sonar al tiempo que varios mensajes entraban al de él. Era hora de volver a la realidad.
...
Meredy abrió utilizando la llave de su amiga y la ayudó a entrar lo más cuidadosamente que pudo.
–Juvia, cielo qué bueno que llegaste. Tengo algo que decirte. – la voz de Lyon provino de la segunda planta –¿Te encuentras bien? – cuestionó ligeramente alarmado al aparecer sobre las escaleras y ver como su esposa se sentaba sobre el sillón y reclinaba la cabeza hacia atrás para recostarse, lucía pálida.
–Creo que es mi culpa– intervino Meredy siendo apenas notada por el hombre –Hoy llevé a Juvia a un restaurante que acaban de abrir en el centro y parece que le ha caído mal, vomitó en el taxi.
–No, fue culpa de Juvia, no debió haber pedido ese segundo plato.
–No te ves bien. – Juvia deseó dedicarle una mirada sarcástica pero prefirió quedarse en esa posición –Te llevaré arriba y llamaré a un doctor. – dijo cuando estuvo frente a ellas –Gracias por traerla Meredy.
–Un doctor no es necesario por intoxicación alimenticia, Juvia sólo necesita descansar.
–Entonces te llevaré arriba– la levantó en brazos con facilidad para emprender el camino de regreso.
–Si no va más lento Juvia volverá a vomitar. – recargó la cabeza el en hombro de él para poder ver hacia atrás. –Ella lo siente, Med.
–No hay problema, mejórate pronto, Juv– tomó sus cosas dispuesta a irse.
–Espera, en un segundo bajo– le pidió el albino cortésmente.
Acomodó a la peliazul en la cama y tras asegurarse que no necesitara nada volvió para atender a su invitada.
–Lyon no quiero importunar, ya me voy.
–En lo absoluto, es que me extrañó verte por aquí, pensé que estaría con Lucy.
–Lo estaba pero le pedí que me acompañara a hacer algunos trámites, por eso se nos hizo tarde.
–Últimamente pasa mucho tiempo con Lucy, ¿no te lo parece? Y aun así escuché que modificó su columna de semanal a dos al mes.
–Yo...no lo sabía.
–El tiempo que no está fuera lo pasa pintando y eso me alegra pero la noto algo taciturna de unas semanas para acá. – Meredy lo vio extrañada.
–Al contrario yo creo que ha estado bastante animada, al menos hoy...pero tampoco la he visto muy seguido– inconscientemente hizo un puchero que le causó cierta gracia al albino, debido al tiempo que pasaban juntas ella y Juvia tenían muchos gestos en común.
–Me gustaría saber qué le ocurre, creo tener una idea– frunció los labios y su mirar se tornó seria –Haré algo al respecto pero aun así, si te dice algo que pueda ayudar ¿te molestaría hacérmelo saber?
–Si me es posible decírtelo lo haré, pero quizá deberías preguntarle a Lucy– no pudo evitar el tono brusco, sentía que esa chica rubia salida de quien sabe donde le trataba de quitar a su mejor amiga.
Se despidieron cortésmente y él regresó a la habitación.
Juvia estaba lavando sus dientes, ya se había cambiado por ropa mucho más cómoda pero la palidez de su rostro no había desaparecido.
Le pasó las manos por el rostro para comprobar que no tuviese fiebre.
–Estás fría– afirmó finalmente al apretar sus brazos y manos.
–Hace frío afuera, Juvia se pondrá un suéter– susurró antes de tratar de esquivarlo para salir del baño pero Lyon la retuvo por la mano antes de que se alejara.
–Ya sé que es lo que te ocurre– su voz era tan seria como la mueca en su rostro –Tenemos que hablar–. El corazón se le detuvo e intentó tartamudear una excusa –Y será justo ahora.
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CHANCHANCHAN
¿Qué se imaginan que va a pasar ahora?, apuesto a que no ven venir lo siguiente, el siguiente capi será dramatime y para las que gustan de escenas más subidas de tono ( ͡° ͜ʖ ͡°), así que si son adeptas a una de estas dos no se lo pierdan ;D
**Creo recordar que había contestado uno que otro review...pero no sé bien, así que si no les contesté una disculpa y háganmelo saber porfa
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Sheli Uchiha: Hola!
Es hora de que la historia vaya un poco más rápido así que ya me centraré más en el drama, lo que incluye a Silver y todo, I promise xD
Me alegra que te guste mi Gray, aunque aún te falta por ver más etapas de él y te aseguro que lo odiarás en algunas jeje
A partir de ahora volveré a actualizar, gracias por leer y comentar, besos ;D
Lymar Vastya: Hola!
Cielo querida, tengo muuucho que decirte. Empezando por un gran abrazo, te amo por saber que piensas en mi historia al grado de pensar en ella cuando escuchabas esas canciones :3, claro que las escuché todas (una ya la conocía, pero no la había relacionado hasta tu comentario xP) y ahora hasta las traigo en mi cel, incluyendo la de "Eres mía" que me habías mencionado antes xD, además de que encontré otra, escucha "El malo" también de Aventura (me has hundido en ese género, mujer :X).
Por otra parte, no me mates ya casi tengo el otro fic que me pediste, pero ando algo corta de imaginación en el tema, a decir verdad lo quería publicar antes de actualizar este fic pero se me cruzó todo y ya ves que terminé por desaparecer, aún así yo creo que antes del siguiente cap ya lo tengo listo ;D
Gracias por leer y comentar, besos
Kat: Hola!
Tus deseos son órdenes ;)
A partir de ahora volveré a actualizar, gracias por leer y comentar, besos
Pepa 3: Hola!
Ahh, dios me he tardado tanto que espero aún tengas uñas xD jeje, pero ya he vuelto a las andadas y no dejaré las cosas botadas otra vez.
Gracias por leer y comentar, besos
