Capitulo final - The Reunion Really Are You
De a poco los que fueron a despedir a Jensen se iban retirando del cementerio, quedando solamente los padres y amigos íntimos. Pese a que ninguno de ellos quería dejar solo a Jensen, el cansancio y el pesar por los acontecimientos hizo mella en ellos decidiendo ir a descansar un poco y enfrentar la vida sin Jensen.
Jared parecía que no se percataba que el tiempo pasaba y la gente se iba yendo, permanecía de pie frente a la tumba como si hubieran pasado minutos. No se dio cuenta cuando quedó solo, ni las palabras de despedida de Chad, Steve y Chris. Ni de la invitación de los Ackles a quedarse con ellos el tiempo que deseara.
En algún momento se recostó al lado del espacio que ocupaba Jensen, por la mente de Jared pasaban todo tipo de recuerdos de su vida junto a Jensen. Desde el momento en que lo conoció, el trabajo que le costó a Jared que el pecoso confiara en él y le dejara ser su amigo primero.
Jared rió cuando recordó la expresión que puso Jensen cuando le confeso que estaba enamorado de él, que lo amaba más que a su propia vida; que quería ser parte de su vida en esta vida y en el más allá.
- Lo siento tanto amor. ¡Jen, no sabes lo duro que ha sido todo sin ti! Lamento no haber podido dar contigo y evitarte pasar por todo esto.
- No fue tu culpa. Nadie podría haberlo visto venir – dijo a modo de respuesta alguien que estaba cerca de él. Jared levanto la vista y sus ojos le mostraron lo más maravilloso que alguna vez pudo tener.
- Jen… - no podía hablar, su voz se negaba a salir. Al igual que su cuerpo, no quería acercarse y descubrir que eran imaginaciones suyas. – No es posible… tu estas – atina a decir vagando su mirada desde la imagen hasta la tumba.
- No importa donde esté mi cuerpo, amor. Importa donde esté mi alma – dice acercándose hasta Jared y llevando su mano hasta la altura del corazón. Estaré aquí y aquí – señalando la sien - hasta que sea tiempo de que te reúnas conmigo. No antes, ni después. Por favor, no cometas una estupidez.
- El tiempo sin ti a mi lado es una agonía, me duele respirar mientras tú ya no puedes hacerlo. ¿Como pides que continúe…? De pensar lo que soportaste…
- Shhhh, no te mortifiques más. Sabes lo que tienes que hacer, luego de eso podremos estar juntos de nuevo. Lo prometo – fueron las últimas palabras que pronunció, sellando el pacto con un leve beso en los labios.
Los copos de nieve despertaron a Jared, mostrándose algo confuso por el lugar donde estaba. De inmediato recordó el sueño que acababa de tener; Jared lloro de emoción porque luego de mucho tiempo con imágenes borrosas era la primera vez que veía otra vez nítidamente al Jensen que él conocía, ese que sonreía a cada palabra dicha, que por más problemas que atravesaran sus ojos no dejaban de ser luminosos. El que tenía la palabra justa de consuelo, el que encontraba el camino a seguir cuando estaba a punto de bajar los brazos.
Miró hacía el cielo y se enjugo unas lágrimas.
- No llores mi vida, tranquilo. Pronto estaremos juntos y esta vez sí será para siempre - una suave brisa acaricio su rostro y juraría que había oído al viento susurrarle te amo.
Se secó las lágrimas, que esta vez eran de felicidad, y se levantó decidido. Debía encarcelar a los enfermos que estuvieron implicados con los sucesos que tuvieron que ver con la causa.
Gracias a la declaración de Eduardo pudieron ir tras los responsables de las numerosas violaciones. Si a eso le suman los cargos por cómplices, pasarían varios años dentro. El juicio fue breve, ya que a la confesión se sumaron numerosas pruebas fotográficas irrevocables que encontraron en el lugar donde tuvieron cautivo a Jensen.
Jared se encargo de divulgar dentro de las cárceles la clase de personas que eran los nuevos presos, sabía que los violadores eran la calaña mas baja y que recibirían "especial atención" allí dentro.
Los días transcurrieron rápidamente y el año nuevo estaba a la vuelta de la esquina. La ausencia de Jensen empezaba a pesarle. Ahora que ya había logrado encerrar a todos, su mente le volvía a recordar que nada de lo que hizo le devolvería a su Jensen, se sentía aprisionado entre las paredes de la casa; se levantó con la idea de ir a tomar aire afuera.
- Ni te imaginas cuanto te extraño, cuanto te necesito. Extraño tu calor, tu presencia, tus palabras, tus silencios. Sé que te cansas de oírlo, pero lamento haber sido un inútil y no haber podido salvarte. ¡Mierda! Todo lo que te hicieron no tiene nombre… me siento un peso para el mundo; no pude cumplir mi promesa de traerte a salvo. Ya no estás aquí para darle sentido y horizonte a mi vida.
Todo sucedió de prisa, ni lo pensó. Un grito de ayuda atrajo su atención y sin pensarlo cruzo la calle para detener al asaltante que acababa de arrebatarle el bolso a una anciana que del empujón que éste le dio había quedado tirada en el piso.
El sonido de un auto frenando y los gritos de espanto atrajeron el interés de los ocupantes de las casas. Fueron segundos que no le alcanzaron para evitar el auto que se acercaba rápidamente.
El dolor era inmenso, voces de personas sonaban a su alrededor, algunas palabras dirigidas a él, otras de preocupación y espanto; que "no se moviera", que "ya llegaba la ambulancia", que "no lo vi", que "salio de la nada". Llantos y un "aguanta amigo, tu eres fuerte" seguido de un apretón confortable de manos. Se sentía pesado y débil, por más que lo intentaban sus párpados no le obedecían al querer abrirlos.
Una voz nueva pero conocida por él se fue haciendo más clara entre todas las que llegaban a sus oídos. Una que le transmitía tranquilidad, dejando a las demás como leves murmullos lejanos. Una voz anhelada y añorada. Quería acercarse a ella y no abandonarla jamás.
- Hola Jay, ¿Te dije que no ibas a tener que esperarme mucho, no? Abre los ojos - pidió la voz.
Jared obedeció. Se dio cuenta que ya no sentía ningún tipo de dolor, incluso ya no se encontraba en las proximidades de la casa. Se giró y lo que vio frente a él fue una gran extensión de campo verde cuyos límites superaban sus ojos y una única persona. La única persona que amo con todo su ser, parada frente a él que lo esperaba con el brazo extendido para que lo tomara. Al principio tuvo miedo de hacerlo, pues creía que si lo rozaba se esfumaría, pero los ojos de Jensen le decían que confiara.
Se dejo llevar por lo que su corazón dictaba y lentamente levanto su mano para apoyarla suavemente sobre la palma abierta, quedando ambas manos una encima de la otra. Sentir la piel de Jensen nuevamente irradió felicidad en Jared, rápidamente cerró la mano para aprisionarla y tirar de ella para lograr acercar los cuerpos en ese abrazo perdido que durante tanto tiempo les fuera negado.
Sus manos se manejaban solas, lo recorrían por todos lados para terminar apoyadas en las mejillas del pecoso y poder así besarlo profundamente. Todo era felicidad, por fin las cosas volvían a ser como debían… por fin ambos volvían a estar juntos.
Las lágrimas ahora eran de felicidad y no podía más que reír por la dicha.
Jensen disfrutaba de las atenciones recibidas. Cuando Jared se fue quedando más quieto, lo separo lo justo para verle al rostro mientras le decía
- Ahora nada ni nadie nos separara. ¡Feliz año nuevo mi vida!
- ¡Feliz año nuevo mi pecoso! Por siempre.
Se besaron dejando fluir en el beso el amor que sentían. La urgencia fue dando paso a la tranquilidad de que el tiempo ahora era infinito para ellos.
Detrás quedaron el dolor y la angustia por todo el sufrimiento vivido. En sus mentes solo había espacio para disfrutar eternamente de su amor.
Fin
