..: Espinas

"No, no lo hagas"

Uno, dos, luego tres besos.

"¡Detente! Ya basta"

En la mejilla, el cuello y los labios…

"¿Qué acaso no piensas en mi?"

Contuvo la respiración por unos segundos y se echo a correr.

Utau no pudo más.

Loas había visto por accidente; pero cada beso que Ikuto le daba a Amu, era como una espina clavándose en el corazón.