Descargo toda responsabilidad sobre Glee, todos los personajes son propiedad del señor RM y de la cadena FOX, yo solo los adapte a mi historia.
-¡Fabray! –Se escuchaba a lo lejos.
Eran las 3:30am, de un sábado en donde la fiesta terminaba con toda la gente corriendo por la parte trasera de la casa. Motivo, una llamada misteriosa avisando de una fiesta sin control. Causante, un joven despechado, Finn Hudson.
-¡Fabray! ¡Mueve tu pálido culo que la policía ya viene! –gritaba con desesperación la latina, logrando despertar a su amiga.
Quinn y Marley se habían quedado dormidas después de haber hecho el amor. Pero al escuchar los gritos de su morena amiga, se apresuro a juntar la ropa de ambas y despertar a su novia.
-Marley… amor –movía a la chica que solo se quejaba –debemos irnos, viene la policía.
-¿Qué paso? –contestaba mientras se tallaba los ojos intentando desperezarse.
-No lo sé, pero debemos irnos, si nos encuentran aquí tendremos problemas por ser menores y beber alcohol –hablaba mientras terminaba de vestirse.
-¡Fabray! –se volvía a escuchar, pero ya no era la latina.
-¡Y-ya vamos! –decía después de un momento.
-¡Si en 3 minutos no están en el auto, nos vamos! –Volvía a gritar Rachel, haciendo que un escalofrió recorriera el cuerpo de la rubia.
Marley se apresuro, Quinn solo miraba hacia la puerta. Al estar listas salieron rápidamente del cuarto, bajando corriendo las escaleras y atravesando a grandes zancadas la casa que se encontraba completamente vacía. Algunas personas corrían por el patio trasero. Puck se encontraba más que sereno sentado en el sofá del salón viendo la tv.
-¡Adiós chicas! –gritaba mientras ambas pasaban corriendo.
Santana, Brittany y Rachel se encontraban en el auto de la latina, la diva al volante, mientras que las otras dos se encontraban en la parte de atrás desesperadas porque la pareja de enamoradas se apresuraran.
-¡Fabray se tardaron mucho! –gritaba Santana. Quinn entraba al asiento de adelante, la morena de ojos azules en la parte de atrás.
-¡Acelera, acelera ya! –gritaba Britt mientras veía como las patrullas comenzaban a acercarse.
Solo acelero, haciendo que todas se callaran de una vez, a excepción de Britt que había gritado por el acelerón. La morena manejo sin prestar atención a sus amigas, que solo buscaban sujetarse de algún lugar.
-¿Rachel? –Hablaba por primera vez la ex Cheerio después de salir de la fiesta a toda velocidad -¿A dónde vamos?
-A dejar a Marley –no volteaba a verla –Después te dejo a ti, y por último a esas dos que ya están más que dormidas.
-Pero queda mejor primero dejarte a ti y después a todas, yo puedo llevar a Marley a su casa –la morena de ojos azules solo prestaba atención a esa platica.
-Es muy tarde para que andes en esa moto sola –volteaba –además ya vamos de camino –se encogía de hombros.
-Voy a quedarme en casa de Quinn –Marley hablaba desde atrás.
La diva tenso la quijada, eso no estaba dentro de sus planes, ella quería hablar de una vez por todas con la rubia, necesitaba saber que era lo que sentía, o si recordaba a la perfección esa noche y ansiaba más.
-Hmm… Marley, hoy esta mi mamá en la casa –hablaba nerviosa la rubia, provocando una sonrisa en la diva, que intentaba ocultar.
-¿Y? ¿No puedo quedarme? ¡Soy tu novia! –comenzaba a alzar la voz.
-Marley, por favor –intentaba tranquilizarla –Mi madre apenas está procesando el hecho de que tengo novia, y no quiero que regresemos a lo mismo de antes –volteaba a verla, esperando que la entendiera.
-Haz lo que quieras –contestaba resignada cruzándose de brazos.
El humor de Rachel era un ir y venir, podía estar feliz porque podría estar sola con su rubia, porque aunque no fuera oficial, Quinn Fabray era SU rubia; al igual que podía sentir que la sangre le hervía al escuchar ese tono autoritario en Marley recalcando que era la novia de su amor. Pero debía soportarlo, ella misma había provocado toda esa situación.
El trayecto fue tenso, la castaña de ojos azules seguía molesta, su mirada clavada en la ventana viendo pasar el paisaje oscuro. La ex Cheerio de vez en cuando volteaba a verla, al igual que miraba a su amiga que conducía y esta, ella simplemente al sentir la mirada sobre ella sonreía. Era feliz teniendo la atención de Quinn.
Al llegar a casa de Marley, la rubia se bajo para abrir la puerta de su novia, pero esta no le dio importancia, simplemente bajo del auto y comenzó el trayecto a la entrada, pero a medio camino se detuvo.
-Espera, voy por mi celular, se quedo en el auto –le sonreía descolocando a su novia. ¿No se suponía que estaba enojada?
Camino rápidamente hasta el auto y adentro la mitad de su cuerpo en él para buscar su celular. O eso era lo que pensaba Quinn.
-Solo he venido a advertirte una cosa Berry –hablaba mientras simulaba buscar su celular, tomando por sorpresa a la otra morena –Esa rubia que esta parada ahí –señalaba disimuladamente –Es MI novia, así que te recomiendo que te mantengas al margen, porque podre parecer inocente, pero no lo soy y tu puedes salir muy perjudicada de eso –sonreía al salir del auto.
-¿Lo encontraste? –hablaba la ex Cheerio.
-Si amor, aquí lo tengo –tomaba su mano para volver a retomar el camino.
Mientras en el auto, una perturbada joven se preguntaba si eso había sido real o solo parte de su imaginación a causa del poco alcohol que había ingerido esa noche. ¿Marley mala? Eso no podía creerlo, realmente le costaba. Puede que la odiara por ser la afortunada chica que en esos momentos besaba los labios con pasión de su mejor amiga, pero no creía que fuera mala. Aunque sin duda alguna, una pequeña interrogante se había quedado en ella.
-Te marco en cuanto despierte ¿ok? –se despedía la rubia.
-No era así como quería pasar la noche después de hacer el amor contigo –ponía cara triste la chica de ojos azules.
-Lo sé mi vida –acariciaba su rostro lentamente –de hecho, jamás me imagine que así fuera nuestra primera vez –sonreía nerviosa –pero prometo que te lo recompensare –dejaba un casto beso sobre sus labios.
-Está bien, te quiero –se despedía mientras abría la puerta y se adentraba en la casa.
Realmente estaba un poco confundida.
Su primera vez había sido en la fiesta de Puck, sin nada de romanticismo y con alcohol corriendo por sus venas. Al ir camino a su casa, estaba molesta porque no había accedido a pasar la noche juntas en su casa. Y al llegar, después de ir por su celular al auto, estaba feliz. No sabía que pasaba, pero sin duda, no volvería a dejar que Marley ingiriera tanto alcohol en las próximas fiestas.
-Dejemos a Santana en casa de Britt, así nos llevamos su auto para que no te regreses sola –opinaba la ojiverde mientras emprendían de nuevo el trayecto.
-Está bien –sonreía. Era perfecto, estarían solas.
El camino tranquilo, la música era suave, rápidamente llegaron a casa de la rubia más alta. Lo difícil fue bajarlas del auto, estaban prácticamente dormidas. Casi tuvieron que cargar entre las dos a la más alta, pero al final lograron entrar a la casa y subir directamente hasta la habitación de Brittany. Y no sabían si al entrar su sueño se alejaría y daría paso a la pasión que existía entre las dos o seguirían durmiendo. Eso, solo ellas lo sabían.
Al regresar al auto la tensión se sintió de momento. Estaban solas por primera vez desde que habían pasado ese fin de semana juntas. En toda la semana alguien las acompañaba, evitando que alguna de las dos iniciara esa tan ansiada conversación que tenían pendiente o que al menos Rachel quería realizar.
Miradas furtivas llegaban, que al ser descubiertas eran desviadas.
El trayecto se hizo eterno, pero el camino era corto.
Después de una sensación de eternidad, Rachel estaciono el auto justo frente a la casa de los Fabray, apago el motor y giro su cuerpo para quedar de frente con la rubia que al igual la observaba.
-¿Po-podemos hablar? –apenas fue un susurro de la morena.
-Claro, entremos –trago seco y bajo del auto.
-No quiero que tengas problemas con tu mamá, será solo un momento –hablaba rápido, no quería que tuviera problemas.
-Tranquila, mi madre no ha de haber llegado –se encogía de hombros –cada que sale, regresa después de las 6:30am, creo que encontró a alguien que la hace feliz –sonreía mientras abría la puerta y le daba el paso a su amiga.
-Entonces ¿Por qué no dejaste que Marley se quedara aquí? –estaba confundida, aunque feliz.
-Mi madre cada que llega, pasa a mi habitación y verme con Marley no iba a ser la mejor de las imágenes –agachaba la mirada, no quería que la morena supiera más detalles.
-¡Oh! –fue lo único que logro decir. Le sería muy difícil olvidar que esa noche su rubia se había entregado por fin a su novia.
-¿Y de que querías hablar? –hablaba la rubia mientras se sentaba en el sillón, quería quitar un poco de tensión, pero sin saberlo, provoco más.
Una cosa era querer hablar sobre esa noche y otra muy distinta, era hablarlo por fin. Querer y hacer, dos cosas completamente diferentes.
-Quiero hablar sobre lo que paso esa noche entre nosotras –soltó de golpe haciendo que Quinn perdiera el color del cuerpo.
A lo lejos se escuchaba To Build a Home - The Cinematic Orchestra, tono que utilizaba Quinn para llamadas. La luz le daba directo en la cara, se encontraba en su cama, aun con la ropa del día de ayer, ¿Cómo había llegado? Solo recordaba una cosa. Rachel y su pregunta.
Con pereza se estiro para tomar su celular y poder contestar.
-¿Por qué no me contestas Quinn Fabray? –sonaba molesta. Marley estaba molesta.
-¿Qué te pasa? – ¿la había despertado solo para gritarle? Eso era algo que no iba a permitir –Me acabas de despertar Marley, ¿Cómo rayos quería que te contestara si seguía durmiendo?
-¿Donde estas? –La castaña no daba su brazo a torcer.
-¿Qué parte de "Me despertaste" no entiendes? –comenzaba a sacar el carácter Fabray.
-Del mismo que es más de medio día y no me has contestado ninguno de los mensajes que te envié –comenzaba una disputa sin sentido.
-¡Estaba durmiendo! –Gritaba alterada mientras se dejaba caer de nuevo en la cama.
-¡No me grites Fabray! –Se defendía la ojiazul -¿A qué hora se fue Rachel de tu casa? –y por fin reacciono.
Rachel. Una plática. Madrugada.
Flash back.
-¿D-de que hablas? –un vértigo se había apoderado de su cuerpo, su vista se nublo. Cerró los ojos, no fue lo mejor. Flashes de esa noche aparecían en su mente.
-Sabes de que hablo Quinn, por favor –alzaba la vista, pero lo que vio no fue muy reconfortante.
La rubia se encontraba pálida, como si hubiera visto un fantasma, tenía los ojos cerrados, el rosa de sus labios había desaparecido, era casi del mismo color que el de su pálida piel.
-Quinn, ¿Te encuentras bien? –se acercaba asustada, nunca había visto así a su mejor amiga.
-No, yo… -no logro terminar, sin pensarlo se paró de inmediato y corrió hasta el baño. La morena fue detrás de ella.
-Rachel, por favor, vete –contestaba la ojiverde mientras se aferraba al inodoro para vomitar otra vez.
-No me pienso ir hasta que estés mejor –sentenciaba la diva –quiero ayudarte.
-Ya estoy bien, solo necesitaba… -volvió a callar involuntariamente. La castaña se acerco para sostener su cabello y acariciar su espalda, no podía hacer más.
Después de unos minutos, la rubia lentamente se levanto, bajo la tapa y se sentó. No la podía ver a los ojos, se moría de vergüenza. Nadie la había visto en esa situación, siempre había sabido controlarse, excepto esa noche.
Opto por levantarse y lavarte los dientes para quitarse el mal sabor de boca que tenía en esos momentos, esperando así poder quitar también la extraña sensación que sentía al recordar lo que le había dicho la castaña.
Rachel solo la observaba. No tenían nada que hablar, al menos no en ese momento. Quinn necesitaba dormir y ella planear algo para recuperarla.
-Solo quiero que sepas, que lo que paso esa noche, para mí fue real –le susurro al oído, haciendo que un escalofrió recorriera el cuerpo de su pálida amiga –y que no me daré por vencida, voy a recuperarte.
Y sin más se fue. Dejando a una confundida Quinn.
Flash Back.
-¡Quinn Fabray te estoy hablando! –reacciono por fin.
-Marley, hablamos cuando te tranquilices, porque no pienso pelear contigo en casa de Britt, así que si vas a seguir con ese humor, te recomiendo que no vayas, porque no será agradable tu noche –y sin más colgó.
Aventaba el celular lejos de ella, una sonrisa aparecía en su rostro. Rachel iba a luchar por ella. No podía creerlo, no sabía si estar feliz o enojada. Había encontrado a una buena chica y podía ser feliz con ella, pero ahora era Rachel quien quería tener ese amor. De nuevo.
Tenía mucho que pensar, pero esa noche, simplemente iba a disfrutar de sus amigas.
Al otro lado de la ciudad una morena de ojos azules miraba perpleja su celular. Le había colgado. Y para el colmo la había amenazado.
-Esto no se quedara así –murmuraba mientras dejaba el celular en el buro –esta noche no será agradable, pero para ti Fabray y mucho menos para Berry.
La tardanza se debió a problemas técnicos que suelo tener con mi laptop, créanme, funciona por puro milagro. La verdad es que este capitulo lo escribí como relleno, solo para puntualizar dos cosas. Espero las descifren, son clarisimas.
¡Mi musa regreso! Por fin, he vuelto a saber de ella. Hablamos y dijo que me había extrañado, sino me creen, pregúntenle a Dianna ;3 jajaja. No, no eras tu ;P jajaja. Bueno, ya.
Sigo esperando una cosa. El siguiente capitulo se divertirán al leerlo. Lo prometo.
Nos leemos en la próxima actualización.
Gabriela Maruri.
PD: Si llegaste hasta acá, regalame un review :3
