Capítulo 12:

El lugar era un hervidero de vida, las horas nocturnas eran las más activas en aquel lado de la ciudad. El submundo. Un lugar oculto dentro de una misma ciudad, la zona baja, donde nadie se acercaba a menos que buscaras el peligro o fueras tan ingenuo de no saber dónde te estabas metiendo.

Una mujer caminaba por los transitados callejones, llevaba una gabardina con capucha pero a pesar de eso todo el mundo en ese lugar la reconocía. Era la mensajera, el ángel del líder de aquel lugar. Todos la trataban con miedo y respeto, no solo por ser la protegida del líder, sino porque era una mujer de armas tomar pero al mismo tiempo había ayudado a muchos, el apodo se lo había ganado por eso. Claro, en un mundo donde escaseaban la ayuda, un pequeño gesto bastaba para venerar a alguien.

—¡Ángel! —Un subordinado de Akatsuki se acercó a ella, estaba acostumbrada a su apodo, pocos la llamaban por su nombre—. El jefe la espera. —dijo apresurado el joven, apenas pasaba los 15 años. La inocencia y la juventud se perdían en ese lugar a muy temprana edad, ella muy bien lo sabía.

Asintió y siguió su camino, por el nerviosismo del chico, imaginó que Pain estaba molesto, sabía porque, ella había tardado más de lo esperado. Pero luego de lo que había hecho necesitaba un respiro, no se arrepentía porque aquel desgraciado se lo merecía, solo que aun no era algo cotidiano para ella.

Entró al gran edificio, dentro había varios subordinados divirtiéndose o realizando algún trabajo. Se apresuró a la oficina, dónde seguramente lo encontraría. Era su sitio, casi nunca salía de allí a menos que se requiera su presencia. Abrió la puerta, él se encontraba viendo por el ventanal lo que era los vestigios de ese lugar.

—Tardaste más de lo acostumbrado —Fueron sus primeras palabras apenas cerró la puerta detrás de ella.

—Lo siento

Él se giró y pudo sentir su mirada sobre ella, la estaba examinando, buscaba alguna posible herida, un gesto que agradecía. Él casi nunca la enviaba a misiones como la de esa noche, no le gustaba hacerlo.

—¿Cumpliste? —preguntó, su tono indiferente no variaba pero se acercó a ella poco a poco.

—Sí, no requirió mucho, fue rápido de engañar

—¿Y el mensaje? —quedó justo frente a ella, era más alto por lo que tuvo que alzar la mirada para responderle, era una de las pocas personas capaz de mantenerle la mirada.

—Visible y bien alarmante

—Siempre de efectiva, buen trabajo —alzó la mano y con delicadeza tomó su mejilla.

A ella siempre le sorprendía lo delicado que podía ser con ella siendo un criminal tan frio y déspota con los demás. Esa era una de las razones por la que se mantenía junto a él, por la que lo seguiría hasta el mismo infierno. Nunca se había aprovechado de ella, nunca la había tratado mal, un trato que nunca había recibido en su vida hasta que él llego.

Su mano libre rodeó su cintura acercándolo a él, pronto sus labios se encontraron, el beso se volvió pasional más rápido de lo esperado. El poco espacio que quedaba separando sus cuerpos se redujo aun más. Apenas se despegaban en busca de aire y luego volvían a saborear los labios del otro. El líder poco a poco la guió hacia el escritorio, cuando apenas ella chocó con él, la levantó sentándola sobre el mobiliario.

Sus besos pasaron a su cuello, un pequeño gemido soltó la mujer, ese era un punto muy sensible para ella y él disfrutaba besarlo, lamerlo y marcarlo. Ella no supo cuando empezó aquella extraña relación, solo que la atracción que sentía ambos era muy fuerte, otra de las razones por la que permanecía con él. Era una especie de adicción.

—Konan —escuchar su nombre de su boca siempre le había parecido tan sensual—, ¿Acabaste con él sin que te pusiera un dedo encima?

—¿Celoso?…me enviaste con él y te preocupa si llegó hacerme algo, ¿El plan no era seducirlo? La mejor manera era enviarme a mi ¿no? —Una sonrisa se posó en sus labios, no le recriminaba pero le agradaba de vez en cuando molestarlo.

—Konan —su tono ronco la desconcentró un poco.

—¿Crees que le dejaría ponerme un dedo encima? Ya no soy aquella niña indefensa. Ya nadie se va aprovechar de mí —ella tomó su rostro y sus ojos se encontraron, había seguridad en ellos.

—Lo sé

—Odias enviarme a esas misiones, lo sé. Pero debes hacerlo para dar a demostrar que yo soy de armas tomar y no una simple mensajera, además no puedo ser tu punto débil. Yo lo entiendo y no me molesta

Él volvió a invadir sus labios profundizando el beso, mordió el labio de la chica y ella le permitió el paso de su lengua. Pronto ambos entraron en calor, las manos del líder fueron a parar en la cintura de la chica y fueron bajando a sus piernas mientras ella acariciaba su espalda.

—Te necesito —susurró Konan al ver que él estaba a punto de alejarse de ella, siempre tenía cuidado a la hora de avanzar más en aquel acto.

Velaba por su integridad mental, ella había pasado eventos muy traumáticos en su niñez y su adolescencia, él no quería reabrir esas viejas cicatrices. Esperaba que ella estuviera dispuesta.

Con aquellas simples palabras bastó para darle permiso de continuar, empezó a desabrocharle la gabardina oscura, la besó mientras poco a poco bajaba las tiras de aquel vestido de noche que había elegido para su misión, empezó a repartir besos desde su cuello hasta su pecho, Konan suspiró cuando una de sus manos tomó su pecho, ella llevó sus manos a el cabello pelirrojo y entrelazó sus dedos con algunos mechones.

Unos toque en la puerta se escucharon pero él pareció hacer oído sordo, siguió saboreándola, sus manos fueron subiendo por las piernas de la chica, ella gimió al sentir una caricia en su zona intima, el vestido estaba ya en su cintura, dejándola expuesta. La puerta se volvió a escuchar cuando sintió sus labios en uno de sus pechos.

—Pain —ella trató de llamar su atención pero su nombre sonó mas como un gemido, lo intentó de nuevo, tenían aun trabajo, no podían seguir—, Pain…—dijo con más fuerza.

Él gruñó afianzando más sus labios en su pecho, ella soltó otro gemido. Él odiaba que lo llamara así pero estando en aquel lugar, debía llamarlo así. No podía utilizar su nombre real, era demasiada información para su bien.

—¿Jefe? Es urgente —llamó de nuevo la persona fuera de la oficina.

—Maldición —gruñó mientras se alejaba de la mujer, ella pronto empezó a acomodar su vestido mientras él se volvía abotonar la camisa.

Ella se levantó y se sentó en un sofá del lugar, el líder se apoyo en su escritorio y le dio permiso a su subordinado de entrar. El hombre que entró era miembro de Akatsuki, aun mostraba algunas heridas de su más reciente misión, dio una mirada burlona cuando notó a Konan sentada en aquel sofá pero la cambio por su sonrisa psicópata viendo a su líder.

—Sasori, está dentro

—¿A quién le disparó? —el líder se sentó detrás de su escritorio y fijo su fría mirada sobre su subordinado.

—A Deidara, jefe. Pero por lo que me dijo, el bastardo sigue vivo y jodiendo

—Me lo imagine, ni La Serpiente ni Kakashi ni Karin pudieron con él, tiene más vida que un gato —Konan suspiró dando media sonrisa.

—Si…

—¿Eso era todo?

—No jefe, Kakazu también envió un mensajero, la ADPK le está pisando los talones, se percataron que no son crímenes al azar. Y nuestro pajarito en la DICK nos dijo que al parecer uno de los equipo ya nos están buscando, mañana parece que se abrirá el caso

—Déjame adivinar, el líder es Kakashi Hatake —Hidan sonrió como si fuera lo más divertido.

—Son tan predecibles, y lo más interesante es que la unidad que le ayudara es la reciente, donde está el hijo de Namikaze y el de Fugaku

—Entonces son buenas noticias, ¿es todo? —su mirada por un momento le dio escalofríos al rubio, sintió que lo quería matar allí mismo.

—Si

—Puedes retirarte, eres libre de hacer lo que quieras esta noche —el líder se volvió a levantar y otra vez observó el ventanal, dándole la espalda a los dos presente.

—Que bueno, visitare a nuestra linda putita —dijo burlonamente el rubio, se dispuso a salir.

—Espera, requiero a Karin hoy, así que no puedo permitir que la canses, busca en el bar de Suiguetsu a otra —comentó Konan, Hidan se detuvo y la vio con una sonrisa burlona.

—¿Uh?…el ángel está requiriendo mucho de ella

—Hidan —el líder lo vio de reojo, él se encogió de hombro.

—Disculpe, solo expongo algo que pensamos mucho, recuerde que se nos concedió…

—Y así es pero creo que muy bien dije que era necesario tenerla con vida y en buenas condiciones, es requerida para algunas misiones, y contigo Hidan, no está en ninguna de las dos. Así que por hoy te privare de su compañía, luego puedes buscarla —pareció restarle importancia, así que volvió a sus pensamientos.

—Como ordene

Salió enojado del lugar, Pain volvió su atención a Konan cuando ya no escuchó los pasos del rubio. La mujer tenía la mirada perdida y él supo porque, compadecía aquella chica pero él había hecho un trato con ella y no había vuelta atrás.

—Sabes que no la puedes proteger siempre

—Solo… quiero evitarlo cuando estoy presente

—Aun no entiendo como sigues en este lugar, Konan… junto a mí. Aun tienes alma

—Quiero estar aquí…Debo buscarla, lo nuestro queda para otra ocasión

—Maldito Hidan —susurró al recordar lo que el rubio interrumpió y ella solo sonrió mientras salía.

—Oh y líder —se volvió a él—. Recuerde la promesa que me hizo hace un tiempo, cuando todo acabe…

—Lo sé

*.*.*

Sasori observó a Deidara dormir, el imbécil se había quedado dormido dejándole a él la carga de la misión. Lo maldijo, se levantó y se asomó por la puerta de la habitación, ya el pasillo no era transitado, no había nadie en el, aprovechó y salió.

Caminó por los pasillos sin ser visto pero sin actuar sospechoso, por si lo veían de lejos. Pronto llegó a la oficina que quería, leyó con atención la inscripción en la puerta.

"Directora del hospital central de Konoha

Dra. Seju Tsunade"

Sonrió y tocó la manilla, estaba cerrada, no estaba en la oficina, por lo menos no tenía que dirigirse a ella, le hastiaba tener que actuar de mensajero pero una orden era una orden. Forzó la cerradura con rapidez, entró y cerró la puerta detrás de él.

El lugar era espacioso y elegante, unos sofás rodeando una mesa, un escritorio al final de la habitación, estantes con documentos decorando las paredes, había varias ventanas pero con la persianas corrida por lo que no entraba casi nada de luz, él prendió una mini linterna. Estaba armado y con herramientas para poder infiltrarse, burlo la seguridad en ese hospital, las personas eran muy confiadas en ese lado de la ciudad.

Fue directo al escritorio, dejó el sobre con el nombre de la directora tipografiado y una rosa sobre él. Observó los estantes y empezó la labor fastidiosa, debía encontrar los documentos pedidos. Apenas encontró la información sacó su teléfono, envió las fotos una vez de haberlas tomado. Colocó de nuevo la carpeta en su lugar, era hora de volver.

Tomó la manilla de la puerta pero cuando la iba a girar, alguien lo hizo antes que él, él la soltó y se escondió en la pared donde se abría la puerta. La puerta rechinó y la luz se encendió.

—Parece que ya se fue —dijo una voz femenina, la reconoció, era la doctora a cargo de Deidara—. Dejó la puerta abierta y un desastre dentro —suspiró y entró.

Mientras ella recogía algunas tazas en la mesa, Sasori sacó su arma, si ella llegaba a verlo debía matarla, y más si encontraba el mensaje en ese momento. Sakura estaba todavía ignorante del peligro que la asechaba, recogió todo pero para su suerte no revisó el escritorio sino que salió con las cosas y cerró la puerta con seguro.

Sasori bajo el arma, debía regresar a la habitación, Deidara debía tener una nueva actuación, mejoraría milagrosamente y si irían a primera hora de la mañana. Debían salir del hospital sin levantar sospecha.

*.*.*

Hinata esperaba a Neji mientras leía los documentos del nuevo proyecto de la empresa, necesitaba estar preparada para las reuniones que tendría en la mañana con algunos inversionistas.

Suspiró cansada y lanzó los documentos en el sofá, aquello no era lo suyo, ella prefería escribir, volver a su mundo. Pero debía resistir, tenía que descubrir todo, volvió a suspirar y fue por algo de beber.

Al volver a la sala se sorprendió de ver las luces apagadas, buscó el interruptor pero una mano le cubrió la boca asustándola. Era alguien alto y por su contextura un hombre, ella se alarmó e intento alejarse al no lógralo mordió la mano de su atacante pero estaba enguantada y no parecía sentir nada.

—Silencio, Hyuga —susurró el hombre—. No te hare daño, debes decirle esto a tu primo, exactamente como lo digo "La serpiente fue derrocada, y su sucesor quiere ver a los altos mandos caer. Una nube roja surcara la ciudad, esa nueve roja tiene diez. Esos diez están en el libro bingo, atacaran a dos familias mas, tú sabes cuales son. El rayo amarillo está en la mira y tú también luego de tomar el mando hoy, dentro esta el secreto. Akatsuki es el nombre de la nube roja" —luego de decir eso la soltó.

Para su sorpresa cuando se giró, ya no había nadie, asustada prendió la luz, nerviosa corrió a la habitación de Hanabi pero la vio dormida, suspiró aliviada. Tomó su teléfono para llamar a Neji pero el sistema de seguridad fue desactivado, ella asustada alzó la mirada pero fue su primo quien cruzó la puerta, apenas lo vio se lanzó sobre él, sorprendiéndole.

—Neji, alguien estuvo aquí

*.*.*

Sai esperaba con tranquilidad en el restaurante del hotel, eran las primeras horas de la mañana por lo que solo había ejecutivos en el lugar. Tomó un trago de su café mientras organizaba como abordaría el tema. Observó cuando aquellos dos hombres llegaron, no llamaban mucho la atención con su ropa formal.

—Sai Uchiha, tiempo sin verte —Kakashi fue el primero en saludar estrechando su mano.

El pelinegro le sonrió y correspondió el saludo, luego se presentó ante Gaara, se sorprendió por lo joven que era. Había escuchado rumores de él pero no espera que fuera tan joven, después de todo era el líder de un equipo, podría decir que era menor que Sasuke.

—Dos café, por favor —pidió el pelirrojo cuando una de las meseras se acercó. Cuando estuvo lejos, sus ojos se volvieron a Sai.

—Sasuke no nos dio muchos detalles

—En realidad no le di muchos detalles. Kakashi ya me conoce, yo soy hijo de Danzo Uchiha pero eso no viene al caso. Tengo un conocido que me contacto recientemente, es de la zona baja de la ciudad

—Tiene que ver…

—Sí, es miembro activo de ese lugar, él está dispuesto a cooperar con ustedes si lo ayudan a salir

—¿Por qué nos contactaste a nosotros? ¿Qué interés tienes en este tema? —preguntó Kakashi, Sai no acostumbra a involucrarse en problemas de otros.

—Solo confío en ustedes, estuve un tiempo trabajando en el bufete Uchiha y se muchas cosas sobres los oficiales de alto rango de este lugar, se que esta información seria perjudicada sino son ustedes los que la reciben

—¿Tu interés? —insistió Kakashi, Sai dio una media sonrisa, ese hombre no dejaba pasar nada.

—Le debo algunos favores a esa persona y tengo un interés personal, necesito sacar a alguien de allí y tú conoces el motivo, Kakashi

—¿Yo?

—Ino Yamanaka —el hombre lo vio sorprendido—, soy…un amigo cercano de ella, quiero ayudarla con su amiga y si consigo que limpien esa zona, puedo sacarla

—¿Tu amigo es confiable? —preguntó Gaara, a él realmente no le interesaba sus motivos pero si quería esa valiosa información.

—Sí, está jugando su vida y la de la persona que quiere salvar

—Tres personas…será complicado, debemos planificar bien

El teléfono de Gaara sonó y él se levantó para poder responder, Kakashi vio al pelinegro, evaluando su mirada, el chico realmente parecía interesando en ayudar.

—¿Como esta Ino?

—Deprimida

—Cuídala bien, ella ha pasado por momentos muy difíciles, no la lastimes más

—Es lo menos que quiero

—Kakashi, tenemos que irnos, Neji tiene información para nosotros —dijo Gaara apenas regresó, el capitán de la DICK se levantó.

—Estamos en contacto

*.*.*

Tenten se encontraba en la sala perteneciente a su equipo, esperaba por sus demás compañero. La noche anterior no había podido dormir bien, había pasado un tiempo desde que había tenido pesadillas y aquella noche regresaron con fuerza. Se sentía exhausta pero debía mostrar que era buena en su trabajo, además, el caso que empezaría a investigar era de suma importancia y ella quería llegar a fondo de todo.

—Wow, Tenten ¿Te caíste de la cama? —comentó su rubio compañero apenas entró en la oficina y se percató de ella.

La castaña sonrió con confianza, no podía demostrar su cansancio y menos cuando vio que detrás del rubio llegaba Sasuke y Neji. Aun no olvidaba que debía demostrarle al último su efectividad, a pesar de no ser orgullosa le gustaba mostrar su valía.

—Eso debería decir yo, normalmente siempre llegas al mismo tiempo de Shikamaru

—Estaba ansioso, este caso nos ayudara a ser reconocidos en este maldito lugar

—Naruto —la voz de Gaara hizo que todos giraran al mismo tiempo.

El pelirrojo entraba junto a Kakashi y otro hombre, de cabellos negros y sonrisa simpática. Todos lo reconocieron como el nuevo líder de la ADPK, Maito Gai. Aquel hombre era reconocido como uno de los policías más eficaces en esa ciudad, casi nunca se le escapaba alguien.

—Ya todos deben saber quién es pero de todas maneras lo presentare, Maito Gai, líder de la ADPK, trabajara con nosotros en este caso junto a su equipo —informó Kakashi.

—Profesor Cejotas hace mucho que no lo veía —saltó Naruto acercándose, el hombre le regalo una brillante sonrisa mientras estrechaban manos.

—Sí, ha pasado mucho

Neji y Sasuke también se acercaron a saludarlo, los tres habían sido estudiantes de él cuando estaban en la academia. Gai sonrió aun mas emocionado cuando vio a Neji, había sido uno de sus mejores estudiantes y le tenía aprecio.

—Ella es nuestra nueva integrantes, su nombre es… —Gaara se vio interrumpido por Gai.

—Tranquilo yo la conozco, Tenten Amma —la sonrisa familiar en su rostro sorprendió a la mitad de los presente, se acercó y la abrazó, luego tomó sus hombros como mostrando orgulloso a una hija—. Creo que han conseguido a una de las mejores agentes para su equipo, ella es letal

—¿Eh? ¿Gracias?

La curiosidad reinaba en el rostro de Naruto, estaba dispuesto a preguntar porque al parecer los demás no mostraban la misma curiosidad y podía saber por la mirada de Kakashi que él si sabía. No logró ni abrir la boca cuando la puerta se abrió con un agitado Shikamaru, no era común verlo así.

—Encontraron un cuerpo hace unas horas, lo tienen en la morgue

—¿Por qué estas…—intentó preguntar Gaara pero el pelinegro se le adelanto.

—Dejaron un mensaje con el cuerpo, entra en nuestro caso y por lo que me dijo el encargado, tenemos que ir a verlo

—De acuerdo —todos tomaron sus cosas y fueron junto a él.


¡Gracias por leer!

Estoy viva, disculpen la tardanza, tuve una mezcla de todo que me impedían seguir con este fic, pero por fin pude terminar el capítulo.

Yeri: Espero que lo disfrutaras y calma que prometo que habrá un poco de esa pareja pero recuerda que no se centrara en eso.

Gracias por sus comentarios