Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo los tomo prestados para esta historia que ya empieza a complicarse.
CAPITULO 11
"Ofrenda de Paz"
- Jessica por favor necesitamos para este sábado una convocatoria de nuevos voluntarios para el albergue - gritó de pronto Bella desde su oficina, todos suspiraron de desesperación y se dispersaron al ver a su jefa caminar
- si jefa, en estos momentos lo hago -
- y por favor que estén dispuestos a llevar cualquier cosa que puedan donar, ya sea comida o colchones o incluso ropa vieja pero limpia - la recepcionista asintió y anotó en su pequeña libreta lo que debía poner
- no te preocupes jefa, lo haré inmediatamente - aseveró con una sonrisa, Bella sonrió a medias y botó los primeros papeles en su escritorio
- Alice, por favor ayúdame con los afiches para la campaña de concientización y vacunación que haremos en el parque Denny ¿sí? - la pelinegra arqueó las cejas sorprendida
- ¿en Belltown? ¿no era en Capitol Hill? -
- no Alice, el parque Denny está cerca de la ruta 99 y céntrica, mucho más que Capitol - asintió y miró a su hermana insegura
- ¿Bella estás segura? veo que te estás ataviando de muchas cosas y no tienes un solo respiro -
- Ali tu sabes que siempre fui multifuncional - ambas hermanas se miraron durante varios segundos y a Alice no le quedó de otra que aceptar
- está bien, pero recién estamos empezando la semana y ya estás estresada, ¿segura que estás bien? - preguntó de nuevo preocupada, miró a su hermana de nuevo con aquellos ojos demasiado observadores; Bella se sintió incomoda y bufó, detestaba que hiciera eso, bajó la vista y se fijó en los documentos que tenía en manos
- sí, sí - respondió de manera distraída garabateando para salir de ella - ¡ah! dile a Jasper que pase por los papeles de adopción -
- está bien, le diré - respondió la pelinegra haciendo un mohín mirando a su hermana correr de un lado a otro
- ¿Rose, que haces con esos perros? - preguntó parándose súbitamente al ver a la rubia con Pocho y Aslan delante de ella
- Aslan vino a ver a su novia - respondió con una sonrisa acariciando la cabeza del perro negro que tenía la lengua afuera - Edward me pidió que los cuidara, no podían quedarse en su casa y menos en la mía -
- ah, bueno, entonces llévalos a mi oficina por favor, no queremos que haya confusión, ¡que tal y alguien se lo lleva! - rió nerviosa - y llegaste justo a tiempo porque necesito ir a la residencia - la rubia frunció su ceño mirando a Alice al mismo tiempo que ella la miraba, había algo malo en ella
- ¿Bella, estás bien? -
- sí, sí, regreso por los perros más tarde -
- ¡pero Bella, para ahora! - gritó la pelinegra desesperada, todas incluso las técnicas se habían fijado que la castaña estaba algo extraña, tenía demasiadas cosas en la cabeza y agregándole a ello, las cosas que estaba pidiendo hacer, prácticamente estaba organizando un día de adopción para ese fin de semana y todo está desorganizado; Rose miró preocupada a Ángela y a Jessica.
Su jefa estaba mal.
- no, no, ya me voy - salió corriendo tomando su bolso y una carpeta; escapó de los brazos de Alice y Rosalie y respiró profundamente cuando sintió todo el smog dándole en la cara.
Amaba Seattle con todo su corazón pero la contaminación estaba matándola lentamente.
Escapó de los posibles comentarios que se generarían por el sábado y la despedida de soltera de Alice; que más que despedida había sido una encerrona para ella y los tres chicos que dieron el show.
Meneó la cabeza tratándose de quitarse los recuerdos de encima.
Su hermana siempre trataría de encontrarle algún novio, y no le importaba emparentarla con algún estríper aparecido en medio de una fiesta.
Bufó resignada.
Caminó un par de cuadras y se metió a la cafetería que estaba cerca, aspiró el aroma del café cerrando los ojos y disfrutando ese aroma tan adictivo, mezclándola con aquella musiquita relajante que siempre ponían en las cafeterías; y más aún que la Navidad se sentía cerca, prácticamente los villancicos estaban a la orden; adornos rojos y verdes y blancos; todos en total sincronización; poco a poco se aproximó a la barra y pidió su tan acostumbrado café con chocolate y leche.
Sonrió sintiéndose de nuevo una niña.
Al momento de sentarse con un café-moca en mano, recordó de inmediato porque se encontraba en ese estado; estaba totalmente aturdida y confusa por lo que había pasado el viernes; Edward de nuevo la había dejado con la palabra en la boca; con un beso forzado y una amenaza de venganza.
Lo peor es que habiendo repasado las historias de fracaso en su mente, cayó rendida en los brazos del cobrizo y eso la tenía desconcertada y temerosa.
Prácticamente toda su vida se metió en la cabeza que los hombres eran iguales; que los hombres solo juegan con las mujeres y solo decepcionan cuando se les da una oportunidad.
Supuso que esta vez tampoco se equivocaba.
Suspiró con pena y tomó un sorbo de su café; sintió ese sabor peculiar del café con chocolate amargo; sus ojos de pronto empezaron a llenarse de lágrimas al recordar a su madre decirle siempre que era una romántica empedernida oculta dentro de toda esa coraza; Bella sonrió limpiando la lagrima que pudo escapar por su mejilla; solo porque en un artículo leyó que el café moca revela una personalidad romántica.
Tonto aquel que redactó ese artículo.
Se levantó de su sitio y salió del local, tomó un taxi y se fue en dirección a la residencia.
Ayer por la noche recibió una llamada algo extraña, y lo más raro, era de parte de la abuela de Edward.
- hola Iris - saludó entrando a la residencia
- hola Bella, ¿qué haces aquí? -
- anoche me llamó la señora Masen y pensé hablar contigo pero veo que no lo sabes - Iris frunció su ceño, rápidamente tecleó algo en el computador y jadeó cuando se dio cuenta que era verdad, había una llamada de salida de la residencia al número fijo de Bella
- la señora Masen y tu abuela son las personas con la mente más retorcida que he conocido en mi vida cariño -
Bella sonrió a la encargada en jefe y recordó de pronto el incidente del secuestro y las consecuencias; quizás no eran las únicas con mente retorcida.
- sí, seguro - respondió soltando una risita nerviosa - ¿me llevas con la señora? -
Ambas caminaron por las salas y los pasillos de la residencia mirando las varias actividades que se llevaban a cabo; algunos, pintura otros ejercicio, jardinería y otras simplemente cotilleaban.
- la señora está tratando de salvar las flores que tu abuela arruinó - murmuró de pronto parándose delante del jardín
- sí, lo sé, que vergüenza - Iris sonrió y adelantó un par de pasos
- ¿alguien de casualidad llamó a la señorita Swan sin mi permiso? - levantó la voz con burla, haciendo que todas las que estaban en el jardín levantaran la vista
La señora que estaba agachada escarbando la tierra se levantó lentamente, aquel vestido floreado de color vino con rayas blancas y celestes cayó sobre sus piernas y levantó el rostro debajo de su sombrero, mostró una sonrisa radiante; Bella arqueó una ceja.
¡Ahora sabía de donde los nietos sacaron esa estúpida arrogante sonrisa!
- ¡oh! ¡Iris! ¡no pensé que habría algún inconveniente que llamara a mi familia! - Bella jadeó e Iris frunció su ceño
- que yo sepa, la señorita Swan no es tu familia Elizabeth -
- no cariño, pero lo será - corrigió con ternura; Bella sintió de pronto un terrible presentimiento y un presagio que auguraba nada bueno - ¡hola corazón, tú debes ser Isabella Swan! -
- así es, mucho gusto señora Masen -
- no, señora Masen no, solo Elizabeth, aunque la familia solo me llama Lizzie -
La castaña soltó una risita nerviosa e histérica mientras observaba a Elizabeth quitarse los guantes y alisarse el vestido, toda una señora de alta sociedad, porque con aquel simple vestido llevaba puestos un collar y unos aretes de perlas, y Bella supuso que no solamente eran canicas pintadas de blanco.
Solo faltaba que agite una campanita y aparezcan miles de mayordomos a su disposición.
- ¿te parece si te sirvo un poco de té para esta mañana friolenta? - preguntó de pronto quitándose el sombrero, Bella observó aquel cabello blanco corto en ondas, de pronto se imaginó a una Roxie Hart del musical de Chicago parándose delante de ella; solo que con unos años demás; hermosa y con una mirada profunda; nariz aguileña y unos ojos verdes como los de su nieto.
Reconoció en ese momento que Elizabeth Masen era con gusto una potente rival de su abuela.
- usted dígame donde se encuentran las cosas y yo lo hago - Elizabeth asintió y le indicó donde estaba la cocina, Bella se movió ágilmente y salió trotando de aquel lugar; sintió de pronto un aire fresco y suspiró con alivio al cruzar los pasillos.
Aquella señora parecía algo especial y algo excéntrica, era mejor que se apresurara a hacer las cosas porque si era enemiga de su abuela tenía que andarse con cuidado.
- aquí tiene - depositó la bandeja con una tetera y unas tazas de té inglesas - le sirvo -
- déjame hacerlo querida, todavía puedo - Bella se dio cuenta que se había abrigado con una de esas bufandas grandes que cubrían gran parte de sus brazos y su pecho - te pareces a tu abuelo - dijo de pronto - el cabello y los ojos; la nariz es de tu abuela y obvio tu madre -
- ¿así? – preguntó con escepticismo aceptando la taza
- sí, tu abuelo era una persona muy especial para mí -
- ¡ah! - exclamó soltando una risa sin poder evitarlo - mi abuela comentó que usted quiso robarle, o algo así, a mi abuelo me refiero -
- esa vieja pervertida exagera querida, y tutéame porque al final terminaras siendo esposa de mi nieto - Bella rápidamente tomó un trago largo y quiso largarse de ahí, al parecer esta residencia solo albergaba a viejas locas con tendencia casamentera - tengo entendido que conoces a mi nieto - la castaña arqueó las cejas y casi se atora con el té
- a Emmett, por Rosalie, si – titubeó
- no, no me refiero a ese sarnoso, sino a mi panquecito - Bella quiso reírse a carcajadas por el sobrenombre
- ¿se refiere a Edward? - preguntó ocultando una sonrisa - ¿Edward es su panquecito? – preguntó soltando una risita sin evitarlo
- ¡oh, sí! - respondió con un ademán - es perfecto para ti, y tú lo eres para él -
- discúlpeme Elizabeth, pero yo no estoy buscando alguna relación -
- no digas eso cariño, todas buscamos alguna relación y más si es perfecta -
- ¿Edward le dijo que hablara conmigo? - preguntó a la defensiva frunciendo su ceño, de pronto esa idea la enfureció mucho
- no, en realidad el bestia no sabe que viniste, no sabe absolutamente nada -
- como siempre - respondió la castaña entre dientes, Elizabeth soltó una carcajada
- Bella, los hombres siempre pretenden no saberlo, por eso son burros, pero está en su subconsciente, solo que cuando rebuznan parece que se les escapa las ideas – Bella soltó una carcajada y miró divertida a la señora
- señora, de verdad no busco relación alguna, estoy bien con mis perros -
- así que lo que dicen las mosqueperras de tu abuela es cierto - dijo de pronto asintiendo lentamente, Bella abrió los ojos sorprendida y bebió otro sorbo para evitar reírse de nuevo - y no es que te consideres exquisita - Bella sonrió y meneó la cabeza
- no, de verdad estoy dispuesta a pasar el resto de mi vida sola con mis perros -
- cariño, no creo que quieras decir eso - negó Elizabeth - las mujeres siempre decimos que estamos mejor solas y creo que eso la zorra de tu abuela lo repitió a menudo – Elizabeth soltó una carcajada por algún chiste privado y luego se calmó - pero los hombres nos hacen mejor persona y porque a las finales sirven como chivo expiatorio cuando las cosas salen mal -
- entiendo a dónde quiere llegar, pero si pretende que me fije en su nieto está agotando energías -
- querida, sé que eres mucha leña para ese fuego, pero piénsalo ¿sí? - preguntó dejando la taza encima de la bandeja - ahora debo seguir con mis actividades -Bella la miró levantarse y alisarse de nuevo su vestido; frunció los labios
- ¿solo me llamó para hablarme de su nieto? -
- no cariño, te llamé para conocerte y para saber cuándo regresa esa bruja, por cierto, ¿cuándo vuelve? - Bella sonrió y dejó la taza
- esta semana y solo espero que no vuelvan a hacerse la guerra -
- solo si me prometes que lo pensaras y aceptaras alguna vez la cita si mi nieto te lo pide -
Y desapareció.
Escalofriante.
Al parecer eso de ser algo arrogante, misterioso y un poco molesto era de familia.
- ¡Bella que haces aquí! - preguntó de pronto Edward interrumpiendo su paso, la castaña entornó los ojos y bufó
- no tengo porque darte explicaciones - lo rodeó y siguió con su camino
- ¡hey, hey! ¡Bella! ¡cálmate! -
- tengo que irme - añadió volviendo a rodearlo
- si estás molesta por lo de ayer, discúlpame - Bella lo miró mal y se cruzó de brazos - y no me vengaré, lo prometo - arqueó las cejas incrédula; Edward abrió las piernas y levantó ambas manos - no estoy cruzando algo, no me vengaré, es una promesa - la castaña quiso reírse por cómo estaba parado pero se contuvo aclarándose la garganta
- bueno está bien, de todas maneras ya me voy -
No esperó a que Edward se despidiera, simplemente salió de la residencia y cogió un taxi, aquella visita fue algo extraña y le restó importancia; aunque haya sido dulce de su parte preocuparse como no lo hacia su propia abuela, apartaría todos esos pensamientos y se concentraría en todo lo que tenía que hacer.
¡Elizabeth Masen estaba igual de loca o más que su abuela!
Regresó a la veterinaria con otro aire y sonrió a todos sus clientes pero tuvo que meterse a la oficina por todas las órdenes que dio en la mañana. Respiró hondo y se puso a trabajar en las cuentas del albergue; todavía estaba pendiente lo de la comida y los nuevos arreglos, también comprar materiales para el laboratorio y los reactivos, sobre todo los nuevos equipos para el albergue.
Se fijó en Aslan y Wisky acurrucados en el sofá, Mía seguro estaba en el patio y Pocho estaba a sus pies dándole un poco de calor.
Amaba estar rodeada de perros, y eso también le recordó a su madre y las veces que la veía dar de comer a perros vagabundos.
Su madre había sido su ejemplo; sino, no hubiera conocido a Mía y no hubiera fundado el albergue.
Suspiró emocionada cuando se imaginó a mas animalitos siendo rescatados; no era la única fundación en Seattle, pero si era la que se movía demasiado, incluso la alcaldía les había cedido parte del terreno porque ya estaba habiendo una sobrepoblación y Bella se sintió orgullosa cuando, con tanto esfuerzo, pagó por aquellos terrenos.
Ya no tenía miedo de un posible desalojo.
- toc, toc - Bella levantó la vista ante aquella voz, arqueó una ceja al ver al cobrizo por el resquicio de la puerta - ¿se puede? – se fijó en el reloj y se dio cuenta que había pasado bastantes horas metida en los papeles
- creo que ya pudiste - respondió botando el lapicero en la mesa - ¿qué haces aquí? -
- hola Bella, hola Edward, ¿cómo estás? yo bien, ¿y tú?, bien también, gracias - la castaña rodó los ojos y cruzó sus brazos
- no estoy para charla de modales, habla rápido, que quieres -
- vine a invitarte a almorzar -
Bella podría haber abierto la boca, tan grande, que ella estaba segura seria digno de burlas, pero no lo hizo por mas asombro que tuviera; miró al cobrizo de arriba a abajo y lo vio sexy.
Meneó la cabeza cerrando los ojos.
Aquello era un lapsus mental
Y es que enfundado en un pantalón casual verde petróleo, unos zapatos marrones una chompa delgada ploma con rayas grises y verdes y una casaca de cuero marrón llamaba la atención. Incluso Bella una vez tuvo que decirle a su ex novio, James, que no se atreviera a combinar la ropa de tal manera porque no le daba.
Al parecer Edward era inmune a los horrores de la moda.
La castaña estaba segura que si le decía que anduviera solo con una bolsa negra, también le daría bien.
Meneó la cabeza de nuevo.
Estaba distrayéndose
¡Hasta ya lo había desnudado con la mente!
- ¿con que derecho te crees a invitarme a almorzar? -
- con el derecho de que vas a aceptar - ¡mandón! pensó Bella mirándolo con enojo
- pues en el cuarto contiguo hay perros, seguro que ellos si aceptarán - Bella cogió de nuevo el bolígrafo y empezó a garabatear nerviosa; Edward soltó una carcajada
- es que no estabas ahí por eso vine -
Bella levantó la vista de nuevo esta vez furiosa
- ¿así quieres invitarme a almorzar? - preguntó con sorna - por si no lo recuerdas, nos vetaron en un restaurante, MI favorito, debería decir - añadió levantando la voz - así que no quiero volver a pasar por eso - finalizó; volvió a su trabajo y bufó - si me disculpas tengo que trabajar -
- Bella es una ofrenda de paz - añadió el chico sentándose frente a ella - tienes que ir -
- ¿eso es un sí o sí? -
- así es - asintió con una sonrisa - si o si, escoge -
- "o" - respondió - escojo "o", así que puedes irte -
Edward se levantó de su sitio y salió de la oficina, al instante entró Kate con unos documentos seguida de Rosalie y Ángela.
- ¿qué pasó? - preguntó Ángela sentándose en la silla - ¿porque salió diciendo que eres una mula o algo parecido? -
- ¡Ángela! -
- ¡que! ¡yo solo repito! -
- me invitó a almorzar como ofrenda de paz - todas jadearon, incluyendo Kate que estaba esperando pacientemente a que Bella firmase los documentos
- y tú le dijiste que no - confirmó la rubia, Bella asintió
- estoy segura que quiere vengarse de lo que le hice -
- ¿y tienes miedo? -
- pfff... por favor, miedo yo... pfff - Ángela y Rosalie levantaron las cejas mientras Kate soltaba risitas saliendo de la oficina - ¡está bien, sí, tengo miedo! - argumentó parándose y paseando de un lado a otro - descompuso mi carro y me secuestró, quien sabe y luego me envenena -
- no seas exagerada -
- no exagero, simplemente no quiero y no por miedo, sino porque realmente no quiero, además dijo algo así que como los perros no estaban disponibles por eso vino invitarme a mí -
- realmente Edward es un bruto -
- ¿y de eso recién te das cuenta? - preguntó la castaña apoyándose en la pared detrás de su escritorio, de pronto oyó la puerta de nuevo y volvió a levantar la vista
- chicas - de nuevo aquella voz - ahora sí, ¿me aceptas la invitación a almorzar? - preguntó mostrando unos ojos de gato famélico, Rosalie quedó sin aliento y Ángela negó lentamente con la cabeza - son para ti - añadió tendiendo el ramo de rosas rojas hacia la castaña
Bella quedó estática por la sorpresa, primero venía con la invitación a almorzar, luego con rosas en frente de sus amigas; ¿qué sucedía después? ¿Un concierto zombi con la resurrección de los Beattles?
- supongo que esas rosas son para Rosalie o para Angie ¿no? -
- no, son para ti – añadió el cobrizo con una sonrisa algo arrogante
- no te las puedo aceptar - respondió, vio como Edward dejó de sonreír y se sintió algo culpable; sus ojos iban y venían de la cara de sus amigas y de la del cobrizo - primero porque eres mi enemigo, segundo porque no acepto nada de extraños y tercero porque no me gustan las rosas -
Las chicas jadearon de nuevo y miraron a Bella con el rostro ensombrecido, ambas tenían el ceño fruncido y una mirada de enojo; pero la castaña no se dio cuenta porque observó a Edward salir de la oficina con ramo y todo.
- ¿te has vuelto loca? - preguntó Ángela levantando la voz - ¿un chico viene con rosas para que vayan a almorzar y tú le dices que no te gustan las rosas? -
- ¡pero es cierto no me gustan! -
- al menos debiste aceptarlas por gentileza - chilló Rosalie
- ¡no! ¡sería darle pase libre y no! ¡no quiero almorzar con él! -
- ¡es un simple almuerzo Bella! -
Ambas salieron enojadas con la castaña y ella bufó; es que ellas no entendían, realmente Bella tenía miedo del almuerzo, de las rosas, del chico y de un posible envenenamiento solo por venganza.
De pronto escuchó la puerta cerrarse y observó de nuevo al cobrizo acomodándose en las sillas, esta vez con una gran bolsa en la mano.
- ¿qué haces? -
- como no quieres salir, he venido yo a almorzar contigo y esta es una ofrenda de paz -
Bella se dedicó a observarlo, vio como retiraba cuidadosamente todos los papeles que tenía encima de la mesa y los amontonaba poniendo separadores para que no se junten o se mezclen; luego abrió las cajas de comida y el olor llegó a las fosas nasales de la castaña.
Comida italiana.
Su favorita.
Quiso sonreír ante lo que sus ojos veían, frente a ella estaba sentado un chico con el que se había hecho la vida a cuadritos durante un mes y luego llega insistiendo un almuerzo como ofrenda de paz y aun negándose, él aparece con comida en su oficina sin molestarse o quejarse.
Incluso cuando aún la castaña dijera que no, sabía que él insistiría en quedarse; no sabía cómo lo sabía pero lo hacía.
¿Quién era él? se preguntó ¿dónde estaba aquel chico que le dio la guerra todas las veces desde que se vieron?
- ¿vas a comer o te vas a dedicar a mirarme? -
Increíblemente Bella se sonrojó por segunda vez estando con él; bajó la vista hacia el tupper desechable que tenía en frente
- ¿porque haces esto? - preguntó temerosa
- ya te dije que es una ofrenda de paz - Edward sonrió y empezó a devorar sus fideos con ansias y con una sonrisa en los labios
- pero acabo de rechazarte de una manera muy fea – susurró la castaña con voz débil y completamente avergonzada; se encogió en su sitio por aquella mirada intensa que el cobrizo le daba; Edward volvió a sonreír y guiñó un ojo
- ¿Isabella Swan está tratando de disculparse? – la castaña sonrió contra todo pronóstico cuando vio a Edward devolverle la sonrisa de manera juguetona; desvió aquella mirada y se sonrojó con fuerza – sabes, cuando bajas todas esas barreras que construyes a tu alrededor puedes ser linda –
La castaña se le quedó mirando durante varios segundos, preguntándose porque estaba insistiendo tanto el dichoso almuerzo; él había dicho ofrenda de paz, pero tan solo habría servido un disculpa o un perdón y se acababa todo.
¡Mentira!
Bella no habría creído eso.
Pero es que nadie, en su vida, había tenido ese detalle, incluso cuando haya sido un insistente almuerzo con una invasión en su oficina; y lo mejor de todo, la comida era su favorita, italiana; sonrió de nuevo y cogió su tupper, aspiró el aroma y empezó a disfrutar la comida que había traído Edward; mientras que éste sonreía con disimulo por aquel examen exhaustivo que le hizo la castaña.
Tanto Edward como Bella se dieron cuenta que Aslan y Mía estaban de nuevo acurrucados juntos; esta vez Mía tenía puesta la cabeza encima de la de Aslan; era una imagen tierna porque hasta cuando respiraban lo hacían al mismo tiempo.
Castaña y cobrizo sonrieron por la imagen y se dedicaron a comer en silencio; la primera con una sonrisa y una sensación inquieta y el segundo con el pensamiento triunfante, pensando en lo bella que estaba hoy Bella.
Solo sería hoy, se dijo Bella, solo hoy.
Edward salió de la veterinaria silbando una alegre canción de nuevo en dirección a su trabajo.
Había logrado algo hoy, que Bella no le gritara ni que ambos tratasen de matarse estando metidos en una habitación, y prácticamente para él era un milagro.
Se acordó mientras tomaba un taxi, que la castaña sonrió con franqueza y llegó a ruborizarse en pocos minutos; la joven le pareció linda; mucho más que linda.
Suspiró mirando los edificios pasar con una sonrisa boba en el rostro; por más que lo haya tratado mal, por más que lo haya herido de mil maneras; para Edward, Isabella era única.
Recordó de pronto la conversación con su abuela horas antes; ella le había dicho que posiblemente Bella era una de esas chicas que habían quedado completamente heridas después de varias relaciones nefastas; el cobrizo lo pensó y lo volvió a pensar y aceptó aquella posibilidad.
Sonrió por la cara de sorpresa que tenía.
Se dio cuenta del asombro oculto en sus ojos cuando él apareció con las cajas de comida en su oficina; al parecer nadie la invitó antes a almorzar, mucho menos de aquella manera; y tenía también una posibilidad en su mente; por la cara que puso y aquel estremecimiento que notó en ella, a Bella no le gustaban las rosas; quizás fuera por algún mal recuerdo que tenía por culpa de ellas.
Volvió a suspirar.
Sería muy duro llegar al corazón de Bella; ahora que no solo la veía como un simple gusto; él realmente quería, al menos, establecer cualquier tipo de relación con ella.
Realmente quería llegar a formar parte de su vida.
El cobrizo salió de sus pensamientos y se dedicó de lleno a su computador; había mucho trabajo por estos días, y más cuando la Navidad ya estaba en el aire, la revista semanal lanzaría varios boletines y a como dé lugar necesitaban de muchas entrevistas e historias que conmueva a la gente.
Edward suspiró una vez más sentado en su escritorio moviendo frenéticamente su cabello, desesperado por lo que estaba editando.
¿En qué momento se le había ocurrido que Alice sería una buena historia para la revista?
Al fin había conseguido la dichosa entrevista con Alice; eso de ser relacionista pública y organizadora independiente era una locura; no solo había organizado reinados y obras de beneficencia sino que había trabajado para las mejores empresas de todo el país; ¡tenia puntos por ello!; pero algunas de las respuestas que estaba editando eran algo descabelladas y eso lo tenía con los nervios a flor de piel.
- ¡Cullen, a mi oficina! - gritó de pronto su jefe; de inmediato se levantó y se fue no sin antes guardar el archivo
- dígame señor - respondió parándose delante de Aro Vulturi; éste solo lo miró con los ojos entrecerrados y asintió
- se te acabó el tiempo muchacho necesito esa historia - el cobrizo pasó el nudo que se le había formado en la garganta y sintió de inmediato las ganas de chillar
- pero señor aún falta una semana - Aro meneó la cabeza
- tráelo ahora - Edward asintió y salió de la oficina con el rostro devastado
- ¿qué paso Cullen? - preguntó Félix al mirarlo pálido y asustado; Edward no respondió e imprimió las cinco hojas que le resultaron la entrevista, aparte de las otras cinco de fotografías
- aquí tiene - susurró; Aro cogió las hojas y de inmediato revisó; Edward se sentó en una de las sillas libres y empezó a fisgonear toda la oficina con la mirada; cuadros antiguos, jarrones, fotos familiares.
De pronto escuchó un jadeo y sujetó ambos reposabrazos con fuerza, se tensó y miró con temor a su jefe, pero éste no lo miró, así que de nuevo volvió a revisar la oficina; volvió a escuchar otro jadeo, esta vez se preparó para salir corriendo, Aro lo miró con el ceño fruncido y Edward solamente pensaba en su vejiga y la futura visita al baño.
¡Los nervios estaban jugándole sucio!
- ¿esto es un chiste? - preguntó enojado; Edward vio cómo su jefe tachaba con rojo algunas frases, vio con pena a su informe sangrar
- eh... no señor; esa es la historia - contestó con temor; Aro volvió al documento y siguió ojeando
- ¿Porque la decisión de ser relacionista pública? Porque me di cuenta que se me daba bien preparar eventos para mis muñecas cuando era pequeña y por eso lo tomé como una profesión - ¡maldita Alice! - ¿Porque la organización de eventos es tan importante en tu vida? Porque es como organizar las diferentes citas de mi hermana; me encantaba participar en ello, organizar todo lo que tenía que suceder; y a veces por ello soy muy controladora, pero me encanta organizar la vida de todos - Aró botó el informe a un lado y se masajeó las sienes - ¿es en serio Cullen? te di el tiempo suficiente para una buena historia y me consigues prensa amarilla -
- señor si se da cuenta, las preguntas están bien formuladas; las respuestas son el problema, estoy editándolas aun - Edward revolvió su cabello con nerviosismo al ver que Aro no se tragaba ni una sola palabra ¡piensa rápido! - pensé que sería algo fresco, algo que el lector quisiera leer porque se trata de una persona que empezó desde cero y siempre fue su sueño organizar eventos -
Su jefe lo miró con los ojos entrecerrados durante un largo y silenciosos minuto en el que solo las manecillas del reloj de oían, ni la bulla del trafico fuera del edificio se escuchaba por más que estuviera situado en el centro; y cuando finalmente observó a Aro asentir lentamente haciendo una mueca de aceptación, suspiró con alivio.
- muy buena tu idea - Edward prácticamente se desparramó en el asiento con una sonrisa en la cara - es algo ortodoxo, lo acepto, pero eso no significa que a la siguiente me traigas otra de éstas, necesitamos algo realmente que impacte a la sociedad -
- en realidad señor, estaba detrás de una joven veterinaria que tiene una fundación para animales; un albergue y una clínica - Aro arqueó las cejas - creí que era demasiado buena, pero la dueña no quiere dar entrevista alguna -
- esa se oye bien - murmuró para sí mismo - realmente necesitamos conciencia, así que quiero esa historia a como dé lugar -
- pero señor, la joven no quiere dar ninguna declaración -
- insiste, para eso nos volvemos periodistas, para conseguir información - Edward asintió mirando a su jefe - esta vez no te daré fecha limite porque quiero esa historia, pero si mediré el tiempo en el que me traes la historia, puedes seguir editando esto y entrégasela a Carmen para que la ponga en la revista -
Edward salió de la oficina contento, al fin estaba en las ligas mayores y todavía quería seguir subiendo.
Pero con lo que le dijo su jefe, su cabeza reventaba.
Se había acercado a Bella en un inicio solo por conseguir aquella entrevista.
Ahora que la conocía un poco más, había dado por perdida aquella historia porque de verdad quería acercarse a ella como algo más.
Lo irónico era que ahora que quería formar parte de su círculo íntimo, su jefe le estaba obligando a conseguir aquella entrevista.
¿Cómo iba a acercarse a ella ahora?
¿Cómo periodista o como amigo?
Hola chicas
Este es un capitulo sorpresa; como ven ya nos ponemos un poquito serias; quizás no hubo que causara risa pero la historia va así, ¡no me manden a los Vulturis!
Les cuento que viajé, vine a visitar a mis padres y me quedo hasta los primeros días de enero, el viaje fue terrible, 8 horas metida en un carro con un compañero de asiento que ni les cuento… era un cerdo completo (me refiero a que olía terriblemente mal) argh… creo que ya pueden imaginarse, seguro fue mi penitencia.
Pero vale la pena, primero porque ya extrañaba estar de nuevo en casa; segundo porque estoy con mi perrita, la que inspira ésta historia, mi hija peluda esta en estos momento en mis pies dándome calor y Pocho y Wisky ya están en sus camitas durmiendo; algún día les contaré la historia de Aslan. :D
En fin, espero que les haya gustado el capítulo de hoy; lo acabo de editar porque la lluvia me relaja y ¡siii! Está lloviendo, hace tiempo que no veía ni oía llover, me encanta, pero hace un frió de la patada y encima que los relámpagos no dejan de alumbrar todo los cuartos oscuros; eso si me da temor.
¡Gracias por leer la historia!
¡Gracias a todas por su review, aunque estaba esperando el review número 60, y al final no llegó, pero naaaah Igual actualizo!
EmDreams Hunter: Gracias por tu review :D te juro que tú y tu carita feliz y mejor aun cuando lo tengo de primer review del capítulo me alegran el día. :D Gracias de nuevo.
Nilari: Gracias por leer la historia y por tu review, me alegra que te haya gustado el encontronazo, pero así tenía que suceder, es que no quiero que abruptamente cambien las cosa sino le quita la magia. Hahaha :D gracias de nuevo.
Tecupi: la abuela le hace la vida imposible a Jasper, pobre pero ambos se odian y se aman, esas relaciones son graciosas; gracias por tu review como siempre es bueno leerte :D
Yoliki: gracias por tu review y por leer la historia; espero que este capítulo te haya agradado: D
Ale74: tienes razón, yo también lo odie cuando volví a leerlo para editarlo; pero créeme eso de que los chicos a veces no se ponen a pensar en los sentimientos de las chicas pasa; pero creo que con este capítulo despejas las dudas que me planteaste, Bella sigue cerrada y lo seguirá estando, ¿Quién no después de todas sus relaciones? Me alegra que te haya gustado lo de Aslan y Mía, eso ya estaba dicho hahaha siempre caemos antes los chicos que nos gustan ;) Gracias por tu review y por leer la historia. :D
Tata XOXO: Bella está loca, así loca, loca ni tanto, pero a veces ese lado oscuro y psicótico sale de nuestra mente sin que lo ocultemos y ahí lo demostró. Espero que este capítulo te haya gustado, ¡besos para ti también!
LauraGarcia: Gracias por tu review y por leer la historia.
Loquibell: Espero que éste capítulo te haya gustado, al menos Edward está empezando a insistir y salió ganando y Bellita tendrá que empezar a confiar de nuevo. Nos leemos, abrazos!
Bella-Nympha: ¿quieres que la mande a terapia? Realmente me diste esa idea con tu review, así que estoy pensando seriamente en mandarla a terapia en algún momento, pero aun no la tengo consolidada; y con respecto a la orden de alejamiento, no te preocupes, Edward en algún momento se la pondrá hahaha, bueno quien sabe, ni yo estoy segura; gracias por tu review y por leer la historia.
Bien chicas
Misión cumplida
Gracias a todas mis lectoras silenciosas y a aquellas que también me tienen en sus favoritos y alertas; y también me gustaría saber su opinión sobre la historia.
¿Qué parte les dio risa? ¿Qué parte odiaron? ¿Parte favorita?
E.30/01/15
