12.

Aarón era un bebé recién nacido cuando encontró en Helene una madre para el resto de su vida. Su cabello era de un color negro azabache como el de Endimión y como el de Helene y sus ojos eran de un celeste fuerte como los de su padre y como las estrellas. Su tez era algo pálida, pero con los sucesivos días en el jardín fue tornándose más trigueña.

Como era de esperarse era el mimado del palacio, y mientras duró su estancia en Tokio de Cristal fue pasado de brazo en brazo, lo cual no parecía molestar en lo más mínimo al pequeñuelo. Su abuelo Endimión pasaba largas horas con él, escuchaba con inesperada atención las historias que le contaba, muchas veces esos ratos estaba también Helene presente, ya que a pesar de su madurez ella en el fondo todavía conservaba a esa niña que amaba oír las historias de su padre. Endimión encantado les contaba sus historias a ambos, por lo general Serena llegaba a donde se encontraban y se sentaba al lado de su esposo a escuchar. Su nieto la adoraba con locura, su aparición en el lugar hacía que el niño saltara de felicidad, y cuando ella lo cargaba se miraban largos ratos hasta que a ambos les daba sueño y luego tomaban una siesta.

Pero sin duda el más fascinado con Aarón era su padre, quien iba diariamente a visitarlos a él y a su madre y que parecía entrar en agonía cada vez que debía marcharse. Él y su hijo parecía entenderse a la perfección, ya que daban largas caminatas juntos sin que hubiera queja alguna de cansancio o demás.

Ahora bien la fascinación completa del niño era su madre, no había quien pudiera dudar de la maternidad de Helene, ella sabía qué le ocurría a Aarón con solo mirarlo, por eso era poco frecuente verlo llorar, y cuando lo hacía era seguro que no se encontraba en brazos de su mamá.

Los preparativos para la boda de los príncipes marchaba viento en popa, pero los príncipes ya no aguantaban tanta espera, y es que hay tener en cuenta que ese día no sólo se casarían dos príncipes sino que además Febo sería coronado como rey, por ello había un matrimonio y una coronación (dos si contamos que Helene también pasaría a ser reina) que planificar y habían pasado apenas dos meses desde el anuncio de la boda.

Mientras tanto el hechicero poseído por Cristalia planificaba su ataque, un sueño logró que Aarón tuviera conocimiento de esto al lograr una breve conexión con su cuerpo, y pudo transmitirle a su madre lo que estaba ocurriendo. Como resultado la boda se adelantó 2 meses y por consiguiente Helene y Febo se casarían en una semana lo cual era muy conveniente dado que el enemigo era cada vez más poderoso.

Finalmente, llegado el día de la boda, todos en Tokio de cristal se encontraban felices por el evento que pronto celebrarían, y además ocupados, ya que había mucho que hacer.

Con el novio…

Endimión: y bien muchacho, ¿cómo te encuentras? Preguntó a su hijo del corazón y futuro yerno con voz suave

Febo: señor le mentiría si le digo que no estoy nervioso… pero a su vez me siento más feliz de lo que nunca fui…- pensó que lo que sentía sólo se comparaba al día en que Aarón apareció en su vida.

Endimión: sé que la harás feliz, y sé que serás un padre excelente para mi nieto- esto lo dijo al borde del llanto, por lo que su voz se quebró en la mitad de la frase.

Febo se acercó al rey y lo estrecho en un fuerte abrazo, luego le dijo: señor usted me enseñó todo lo que yo sé, ha sido como un padre para mí, procuraré que mi hijo aprenda todo lo que sé y más, y me aseguraré de que su hija no pase por mi culpa ni un momento de tristeza. Descuide, los cuidaré adecuadamente.

Endimión dejó al joven novio con una sonrisa en el rostro para dirigirse al lugar en que se encontraba su princesita, con Febo quedaron los pequeños guerreros: Alejo, Bautista, Hermes, Arturo, Agni, Eros y Sebastián que luchaban entre ellos desafiándose (Alejo y los gemelos) y miraban absortos al príncipe-rey vestirse y alistarse para su boda, como si supieran que al fin y al cabo un día ellos serían los que se mirarían en el espejo antes de unir sus vidas a una mujer por la eternidad. También estaba con Febo, Joshi que se veía muy apuesto en su traje de tuxedo y que simulaba por poco una reencarnación de tuxedo mask, sólo que los ojos de éste eran de color granate, tal como los de su hermana mayor. Los esposos de las sailor se encontraban ahí gastando bromas al futuro rey y haciéndole algunas preguntas algo indecorosas… cuando el príncipe estuvo listo por la puerta abierta se observó la entrada de Eliot, quien sería el encargado de coronar a su hermano. Los hermanos muy emocionados se abrazaron y el menor recibió del mayor el apoyo que tanto necesitaba para continuar con este importante paso, recuerden que aunque Febo parezca un hombre muy maduro, realmente sólo tiene 21 años y ya quedarán en sus manos responsabilidades de un reino y el compromiso de la protección de otro, además de que ya tiene una familia que lo espera.

Con la novia…

Neo reina serena: ay hija estás preciosa… creo que el muchacho caerá de espaldas cuando te vea.

La joven realmente lucía brillante, su vestido era muy sencillo en realidad strapless bien ceñido al busto con algunos decorados en piedritas brillantes, y una suerte de listón debajo del busto que tenía todos y cada una de los símbolos de las sailors scouts, después de esto el vestido se abría en una falda de seda blanca que rozaba el suelo y que tenía más caída que vuelo lo cual hacía notar el estilizado cuerpo de su portadora. Su cabello estaba suelto y dejaba caer sus rizos de color azabache hasta la cintura sólo tenía una pequeña tiara adornándolo, por lo demás sus pies no se veían por lo que decidió que ese día para que primara su comodidad sólo calzaría unos sencillos zapatos sin tacón, blancos y parecidos a las sandalias de san francisco por lo demás.

Todas parecían querer dar consejos a la novia, la elogiaban, la criticaban se golpeaban un poco entre ellas y la volvían a elogiar, aún cuando el atuendo de Helene era muy sencillo para pertenecer a una princesa y en pocas horas más reina ella se veía espléndida y se reflejaba después de todo la verdadera personalidad de la joven: humilde y reservada.

Entre el alboroto sonó la puerta y serena se apresuró a abrir diciendo entre su majestad, Darién se quedó viéndola y notó en los ojos de ella cierta nostalgia, por ello antes de terminar de pasar la abrazó y e susurró: no te preocupes amor, ella será muy feliz, tanto o más de lo que yo lo he sido contigo, ella decidió salir antes de que las lágrimas la traicionaran y despejó la habitación de su hija de tanto mujerío dejando a un padre y a una hija a solas.

Rey Endimión: estás preciosa hija mía.

Helene: gracias papá

A un costado de toda la escena Aarón dormía plácidamente, Darién volteó a verlo y dijo a su hija: más te vale que vengas seguido con ese campeón, sabes que si no me romperías el corazón.

Helene: ¿sabes? Siempre pensé que las mujeres éramos la del instinto protector con los niños, que éramos las que luchábamos para tenerlos y que en definitiva éramos quienes más los amaban…

Rey Endimión: ¿y ahora qué piensas?

Helene: pues que entre Febo y tú mi teoría se fue al cuerno porque veo cómo aman a ese niño sin que exista lazo de sangre alguno con él.

Rey Endimión: tú hija, que eres una mujer muy valiente (me recuerda tanto a Serena) lo aceptaste como hijo tuyo y para mí nada más importa, y a Febo le ocurre lo mismo.

Helene: sólo espero ser buena madre para él…

Rey Endimión: pues has practicado mucho toda tu vida, yo creo que estás lista. Es hora… ¿vamos?

Helene se incorporó y tomó al bebé en sus brazos, el niño buscaba instintivamente el seno de su madre aunque Helene nunca lo pudo amamantar, por lógica, entonces ella buscó el biberón y mientras caminaba al salón donde sería la ceremonia le dio de comer al niño y le hizo provechito, al llegar Sailor Saturn salió a su encuentro y se llevó a Aarón que se había vuelto a dormir, y ella se preparó para entrar del brazo de su rey y padre al lugar.

Febo se sintió caer cuando ella entraba, no podía quitarle la vista de encima a la mujer que caminaba hacia él y cuando ella llegó él petrificado no pudo avanzar a lo que Joshi que estaba a sus espaldas le dio un pequeño empujón, salido del trance el príncipe tomó la mano de la chica y formuló un tímido gracias al rey que la entregaba, Darién se dirigió con su esposa al primer banco y cargó a Aarón en sus brazos luego de que Serena se lo diera.

Los príncipes se dieron un sí animoso y un beso breve y discreto, luego vino la ceremonia de coronación que fue muy emotiva ya que los reyes de ilusión (Rini y Elliot) fueron quienes coronaron a los nuevos reyes del sol.

Vale aclarar que todo el tiempo las estrellas de Febo y de Helene brillaron intensamente pero al ser coronados, finalmente, resplandecían con un fulgor nunca antes visto.

En ese momento Aarón comenzó a llorar desconsoladamente, no había forma o manera de calmarlo. Fue cuando Febo y Helene entendieron que el momento de pelear había llegado.

Nota de la autora: bueni aprovecho para saludar al amable lector que esté viendo esto y darle las gracias, como siempre. Espero que la historia esté resultando de su agrado, porque en lo que a mí respecta, está siendo muy difícil seguir con ella adelante… no es una cuestión de tiempo sino de inspiración. En la medida en que la historia sea leída y requerida, intentaré poner más de mi parte para que ésta concluya pero realmente se me está complicando.

Saludos

WITU