Holita amigos!! perdonadme por haberos abandonado, pero es que estoy de trabajo hasta arriba y se me olvidó actualizar, asi que os voy a poner un capitulo doble, que corresponde al 12 y al 13.

En cuanto a los Rw, Muchisisismas gracias a todos, que sepáis que no os he podido contestar por que estoy sin tiempo, pero los he leido, y os estoy muy agradecida, espero que me perdoneis por haber tardado tanto.

por cierto... Naruto no me pertenece... T.T ¡qué pena!


Capítulo 12

Abrió los ojos pesadamente. Aún era oscuro, aunque empezaba a esclarecer por el horizonte.

Le dolía todo el cuerpo y lo sentía entumecido por la falta de movimiento. Notó una suave presión en el vientre que le transmitía calor y bajó su mano hasta él. Era otra mano ajena. Daleó la cabeza hacia donde se encontraba el propietario de la misma y sonrió suavemente al ver quien era. Estaba sentado a su lado en una silla y la miraba expectante.

-¿Ya despertase, Hime?- Preguntó suavemente el acompañante.

-Sí…- Afirmó.- Gomen ne… Sasuke-kun.

-No te disculpes, no tienes la culpa.- Su tono de voz era muy tierno, tanto que nunca ella lo había escuchado.- ¿Por qué no me lo dijiste?

-Yo… no sabía como ibas a reaccionar y tampoco quería ser una carga…- Dijo quedamente, su rostro demostraba cierta tristeza.- Se acercan tiempos difíciles…

-No digas eso, Hinata.- Cortó el muchacho.- Yo también estoy preocupado por lo que pueda pasar, demo… me hace muy feliz. Nunca pensé que algún día encontraría a alguien tan perfecto como tú para formar una familia. Ahora os tengo que proteger a ambos.

-Demo…Sasuke… tú ya tienes que cargar con proteger a... Naruto…- Su voz tembló al pronunciar el nombre y unas tímidas lágrimas asomaron por sus blanquecinos ojos.

-Hinata.- Su semblante cambió a uno serio.- ¿Qué fue lo que pasó con Naruto¿Qué fue lo que te hizo?

-Etto…-No sabía si contarle o no, pero no podía mentirle.- No fue Naruto, exactamente…

-Fue Kyubi¿no?- Aclaró él.

-Sí…era Kyubi…él…intentó…- Desvió la vista, no podía mirarle a los ojos.-…violarme.

Sasuke apretó los puños con fuerza sobre las sabanas y su Sharingan se activo por la ira que sentía. Ella pudo notarlo y posó sus manos tiernamente sobre los puños de éste, que al contacto se tranquilizó parcialmente.

-No pasa nada, Sasuke…- Intentó calmar la chica.- No consiguió nada. Aunque no puedo negar que siento un poco de miedo. Hace tiempo que Naruto está raro en los entrenamientos.

-¿Qué quieres decir con eso?- Preguntó su esposo con intriga.

-Cuando estamos entrenando, siempre se enfurece nada más empezar y suele liberar hasta tres colas.- Sasuke abrió sorprendido los ojos, eso no pasaba con nadie más. Ella continuó.- Hasta ahí puedo controlarlo bien, demo… la última vez liberó cinco y ni siquiera era él el que hablaba.- Hinata paró al recordarlo.- Estaba completamente poseído.

-Lo siento mucho, Hinata.- Decía con la mirada triste.- Debería haberme dado cuenta de lo que sucedía.

No pudo soportarlo más, y de sus negros empezaron a salir diminutas lágrimas de ira e impotencia. Ella lo cogió del brazo y tiró de él, para que se tumbara en la cama a su lado y así hizo. La abrazó con fuerza contra su pecho y ella le rodeó la cintura con sus brazos, apretándolo también.

-Sasuke-kun… quiero volver a casa.- Susurró ella.

-Está bien, pero aquí no tienes ropa, la que traías la tiraron porque estaba toda rota. Iré a casa a buscarte una limpia. Es muy temprano aún, no creo que venga nadie.- Y dándole un beso en los labios, se dispuso a marcharse.

Naruto no había podido dormir esa noche, se sentía muy culpable y tenía remordimientos de conciencia. Lo peor de todo es que no conseguía recordar nada de lo que había pasado en el entrenamiento, en su cabeza, escuchaba gritos, sí, gritos de una mujer. Hinata. Pero los recuerdos se negaban a venir. Estaba realmente frustrado.

Se levantó decidido a esclarecer lo sucedido y a pedirle perdón a la víctima por lo que fuese que le hubiera hecho.

Se dirigió al hospital, pasando antes por la floristería Yamanaka, que acababa de abrir. Ino todavía tenía las marcas de la sábana en la cara. Compró unas hermosas flores blancas y puras como Hinata.

Cuando estaba frente la puerta de la habitación, no sabía bien que hacer, sentía temor por como iba a reaccionar la chica y la incertidumbre de no saber lo que había pasado lo estaba matando. Una voz y la puerta abriéndose lentamente frente a él, lo sacó de sus pensamientos.

-Naruto-kun¿piensas quedarte todo el día en la puerta?- Pregunto la peliazul mirándolo con una sonrisa que intentaba ser calmada.

-H-hai! Hinata-chan, gomen.- Decía mientras reía nerviosamente y se rascaba la nuca.- ¿No deberías estar acostada?

-Salía del baño y vi que estabas ahí parado y me acerqué. Pasa.- Pedía mientras le hacía gestos con la mano enfatizando la acción.

-Sí.- Entraba tras ella.- Traje esto para ti.- Le dijo dándole el ramo de flores.- Siento lo que pasó, aunque no recuerdo nada.- Su mirada se tornó triste.

-¡Oh! Arigato, Naruto-kun, no tenías que molestarte. Son muy bonitas.-Agradecía con una cálida sonrisa.- No te preocupes más por lo que pasó, es mejor olvidarlo, no tiene importancia.

Naruto no contestó, simplemente la observaba con la mini bata del hospital semitransparente, que dejaba entrever que no llevaba ropa interior, solamente un pequeño culotte blanco. Sentía su cuerpo arder, el centro de su cuerpo estallaba en llamas, y su mente cada vez más espesa. No entendía lo que le pasaba con ella, siempre a querido a Sakura, pero ahora con ella era como si perdiera el control. Naruto se sentía caer en la inconsciencia.

Todo se volvió negro.

Un escalofrío recorrió la columna de Hinata y en su interior saltó la alarma. La ausencia de movimiento y el silencio proveniente de él tan poco común, la puso alerta, aunque se sentía realmente débil. Lentamente se volteó a verlo, esperando equivocarse, esperando encontrar sus cristalinos ojos cuando lo mirara. No fue así. Tembló fuertemente y las flores cayeron al suelo al verlo. Sus ojos ya no eran azules, sino rojos; los colmillos sobresalían, clavándose en el labio inferior; sus manos ahora eran garras y de la espalda se podían ver de nuevo cinco colas.

Naruto se había ido.

Si hubiera estado sana, hubiera podido huir, demo estaba muy cansada, le dolía todo el cuerpo y estaba medio sedada por los calmantes. Sintió la cabeza dar vueltas y un nudo se formó en el estómago.

Sasuke, de camino a casa notó un fuerte pinchazo en el pecho y un mal presentimiento le recorrió completamente. Se detuvo en seco. Su primer pensamiento: Hinata. Dio media vuelta y fue corriendo a todo lo que sus pies daban hasta el hospital. No podía permitir que nada le pasase. Si ella ... no. No se permitió pensar en eso, no podía perderla.

Naruto cogió bruscamente a la chica por los brazos y la tiró sobre la cama de la habitación. Rápidamente se situó encima, sujetándole con una mano las muñecas por encima de la cabeza, mientras que la otra la pasaba por debajo del camisón a la vez que le lamía el cuello y las mejillas.

-Na-Naruto… onegai…no sigas.- Rogaba completamente aterrorizada.

-¡Oh¡No!- Otra vez su voz era grave y tenebrosa. No, este no era Naruto.- Ahora no hay nadie que pueda detenerme y tú no lo harás. Kukuku.- Rió de forma siniestra.

-¡NARUTOOO¡DESPIERTAAA!- Chillaba desesperada, mientras se sacudía bajo el fuerte cuerpo, sin conseguir nada.

-¡JAJAJAJA!- Reía despiadadamente el zorro.- No podrás hacer nada.-Le susurraba al oído mientras bajaba su mano hasta el mini short y la colaba dentro.

-¡Noo¡onegai¡No sigas!- Solo podía llorar amargamente y rezar porque Sasuke llegara a tiempo.

La angustia con la que hablaba excitaba más al Kyubi, pudiendo ella notar su erección clavándose en los muslos. El rubio se deshizo de la pequeña prenda y a continuación, empezó a desabrocharse el pantalón, sacando su miembro erecto y húmedo.

-¡Vaya!- Exclamaba el demonio.- El mocoso no la tiene tan pequeña. Kukuku.- Reía maliciosamente.- Te voy a follar hasta que reviente a este imbécil.

Hinata se quedó de piedra. No podía creer lo que estaba ocurriendo y lágrimas empezaron a brotar sin cesar por la impotencia que sentía de ser tan débil.

El rubio le cogió un muslo con fuerza y lo separó del otro para poder colocarse en medio para poder penetrarla.

Ella se resistía, pero lo único que conseguí era hacerse más daño.


CONTINUARÁ...

Ya subo el siguiente ya...