-¿Will?.- pregunté titubeante. Sentí un extraño escalofrió al recordar la última vez que me encontré William. Sentía..miedo. Una de las cosas que me habían parecido encantadoras sobre él cuando lo conocí era que era impredecible. Con el tiempo me di cuenta de lo peligroso que podía ser.

-¿Por qué siempre lo dices como si fuera algo malo?.- contestó el muchacho de alto de piel blanca y cabello enredado. Aún cuando me asustaba un poco, tenía que reconocer que era bastante guapo. Me sonrió y se le marcaron los hoyuelos de la cara. Le daban a su rostro un extraño aspecto angelical.-¿Por qué estás aquí?- su voz seguía siendo amable y juguetona, pero había algo raro en sus ojos. Parecían brillosos y ausentes. Estaba completamente borracho.

-Will, no estás en tus cinco sentidos. – Me acerqué y le tomé de la mano para guiarlo hasta el sofá, pero agarró mi brazo y me atrajo hacia él. – Debería llamar a tu novia para que te recoja.

- Me encanta cuando te pones mandona.- hizo una mueca y me acarició el rostro. – Terminó conmigo. Me sentía muy mal y encontré un bar por ahí. – olía mucho a alcohol y noté que arrastraba un poco las palabras. – Después fui a tu casa y tu papá me contó que te habías largado con un desconocido. – Traté de zafarme de su mano, pero solo me sujetó con más fuerza.- Me sentía mal y empecé a buscarte, pensé que podrías consolarme. Lo hiciste bastante bien la última vez.

Empezó a acariciar mis brazos suavemente y me atrajo a su pecho. Antes de que me diera cuenta, ya estaba besando mi cuello. Detenté. Ya basta, pensé mientras apretaba los puños. Algo había en William que me convertía en este títere que el podía manejar a su antojo. Trata de concentrarte, Lizz. Recuerda lo que te hizo. Sus labios se impactaron contra mi boca. No encontraba la fuerza para separarme de él, hasta recordé unos ojos cafés. Salieron de mis recuerdos, de la última vez que vi a Jake. Entonces lo supe. Supe que jamás lo podría herir de esta forma, porque con una sola mirada de Jacob yo podría ser feliz mil años.

-Lárgate, William.- mi voz sonó clara y más fuerte de lo que había pensado cuando me aparté bruscamente. –No sé que viniste a buscar aquí, pero no lo vas a encontrar. Lár-ga-te.- saboreé las palabras en mi boca. De pronto un miedo tremendo se apoderó de mí. Hice una pregunta que debía hacer tan pronto cómo entre a la casa.- ¿Dónde está Billy?

-Debo admitir que el viejo dio una buena pelea.- su voz y rostro se transformaron al mismo tiempo. No sabía dónde estaba Billy, pero tenía una buena idea de las cosas terribles que will podía hacer.- No te preocupes, está vivo. Por ahora. Y está lo suficientemente cerca como para oir todo lo que voy a hacer contigo y reportárselo a su hijito.

Jacob, ayúdame. Fue lo último que pensé antes de que William se me echara encima, tirándome en el suelo.

Jacob

La pelea había terminado justo cuando empezábamos a tomar ventaja. Lamentablemente no nos habíamos podido retirar limpios. Leah se llevó la peor parte por tratar de pelear con todos. Todo el costado derecho de su cuerpo era una mancha rojiza. Paul se había roto la mayoría de las costillas. Edward y Bella habían estado a punto de perder sus cabezas por un salto mortal de Alec. Rosalie se había roto la pierna, pero estaba más molesta por haberse arruinado los zapatos. Yo por mi parte tenía el hombro derecho convertido en miles de fragmentos de hueso, resultado de estrellarme de lleno contra Demetri. Tuve que transformarme para que Carlise pudiera repararlo.

Los Encapuchados habían quedado completamente mermados. Demetri, Aro y Marco cayeron uno tras otro. Demetri gracias a Paul y los otros vampiros fueron un trabajo en equipo de Carlise y Emett. Alec también había caído muerto, debilitado por Bella. Desgraciadamente Jane había salido ilesa. Cuando vio que su equipo estaba agonizando, se perdió en el bosque. Carlise seguía negociando la paz con los vampiros que quedaban, pero nos dejó irnos a mí y a Bella. Bella literalmente voló para reunirse con su pequeña hija. Yo por mi parte hice lo mismo para ver a Lizzie.

Lizzie

Mis piernas estaban completamente inmovilizadas bajo su peso. Sus manos estaban firmemente cerradas alrededor de mi cuello, quitándome el aire que me quedaba. Sabía que estaba a punto de perder la conciencia, tenía que pensar rápido. Un momento de genialidad se apoderó de mí. Haciendo palanca con mi brazo, pude levantar mi rodilla y ponerla entremi cuerpo y su pecho. Lanzé una patada tan fuerte que me lastimé el tobillo, pero al mismo tiempo lo tome por sorpresa y me soltó. Una vez libre solo tuve que alcanzar el bello bastón de roble tallado de Billy y golpear en el punto exacto de la cabeza de William.

Por un momento se quedó tieso mirándome. Siempre me subestimaste Will, gran error. Después se desplomo impávido en el suelo. Corrí hacía la camioneta de Paul estacionada enfrente de la casa lo mejor que pude. Pero antes de llegar a ella, Jacob me alcanzó. Parecía sano y salvo de no ser por el enorme bulto de vendajes que cubrían su hombro izquierdo. Lanzó un alarido de dolor cuando lo abracé.

-Jacob, vino por mí.- le dije con la voz entrecortada.- William.- sus ojos, antes alegres y aliviados se tornaron oscuros.

-¿Te hizó daño?- me preguntó. Yo negué con la cabeza.-¿Mi padre?- me encogí de hombros.

-No te muevas de aquí. – me ordenó mientras corría hacia la casa. No pude oir lo que suscedió dentro, pero Seth me contó que cuando encontraron el cuerpo de William a miles de kilómetros de la reserva, habían que tenido que usar las piezas dentales, ya que era lo único que había quedado. Billy también me confesó que nunca había estado asustado, a pesar de que escuchó mis gritos. -Sabía que eras una chica valiente.- me dijo cuando lo sacamos del taller de autos detrás de la casa.

Cuando Jacob salió a mi encuentro media hora después no le pregunté nada. Me limité a besarlo como nunca había besado a nadie. Quería que supiera que nunca lo dejaría ir. Estabamos juntos para siempre, para bien o para mal.

Muchas gracias por leer, agradeceré las reseñas en el siguiente capítulo, que también será el último. Por cierto, será narrado únicamente por Jacob!