Olvido, resignación… ¿Qué más da?

Los labios de Lupin rozaron los de la castaña casi tímidos, con delicadeza. Solo un pequeño roce.

Hermione no sabía que estaba haciendo, con sus manos posadas sobre el pecho de Lupin, no en un intento de alejarlo, en un intento de sentirlo.

-Lupin yo…- susurro la chica apartando su rostro.

-Lo siento pequeña

-No fue tu culpa…- respondió la chica separándose de él.

Por unos segundos, ambos se contemplaron.

-Yo… creo… creo que iré a clase- susurro la chica saliendo del despacho.
-Hermione…- intervino el licántropo sujetándola por la mano.

La chica giro el rostro para toparse con aquellos ojos almendra.

-Lo siento…

La chica no respondió y simplemente abandono el despacho.

**********Hermione**********

¡Merlín! ¡Merlín! ¡Merlín!
¿Qué diablos acababa de hacer? ¡Merlín, había besado a Lupin!

¿Qué estaba ocurriendo conmigo? ¿Por qué lo había hecho? Mejor dicho, ¿Por qué lo había permitido?

¿Cómo había dejado que sucediera? ¿En qué momento?

Mi cabeza se había convertido en un remolino de dudas…

"Si Snape se entera… ¡Va odiarme! Pero… ¿Qué más daba? Yo ya no le importaba."
Aquel pensamiento, producto de mi mente estúpida hizo que mi corazón se quebrara, fue como una puñalada… ¿Podría ser cierto? ¿Y… y si yo no le importaba?

Contemple, casi con odio aquel trozo de pergamino que continuaba arrugado en mi mano

**********Narradora**********

Y de nuevo estaba distraída, con la cabeza en otro sitio, contemplando como siempre la ventana, con la mirada perdida al igual que sus pensamientos. Tan solo esperando a que aquella clase, fuera cual fuere, terminara.

Hacía algún tiempo que los profesores se habían resignado, era como si ya no tuviese remedio.

Sin embargo, aquella clase no había resultado tan fácil, digamos… distraerse.

Lupin se paseaba entre los pupitres, explicando un tema que como era de esperarse, a Hermione no le interesaba.

Sin embargo, su mirada seguía a Lupin a cada lugar que esta iba. Era como una clase de imán del que ella no podía separar la vista.

Lupin lo notaba, sentía la mirada de la castaña clavada en su espalda, siguiendo sus pasos. Le estaba costando demasiado trabajo dar aquella clase, mientras aparentaba que no le ocurría nada.

La chica continuaba observando al Licántropo, pensaba tantas cosas, su cabeza, era un remolino de confusiones…

La clase término antes de que la chica se hubiese dado cuenta, la campana resonó por toda el aula y los alumnos comenzaron a irse.

Quiso salir casi corriendo de ahí, no estaba prepararse para quedarse a solas con Lupin.

-¡Hermione!- la llamo Lupin, cuando se dio cuenta de que la chica se disponía a irse.

Hermione giro sobre sus pasos, pero sin atreverse a mirarle la cara.
-Yo… creo que deberías hablar.

-Lo siento Lupin, tengo clase- repuso la chica casi a la defensiva y abandono velozmente el aula.

Lupin la observo desaparecer por el marco de la puerta un tanto confundido.

**********Snape**********

Y una vez más estaba sentado en aquel sillón, observando por esa horrible ventana.

La noche comenzaba a caer sobre la estrecha calle de la Hilandera, la luz de las lámparas comenzaba a tiritar, atravesando la ligera neblina que nublaba la vista aquella noche.
Observe la hora. Eran tan solo las 7:15

Busque entre las bolsas de mi túnica, y extraje aquel pergamino. Hacia un mes, que cada noche leía aquella carta. La había aprendido de memoria, pero que más daba, cada palabra, cada fase, cada letra me recordaba a ella.
Aún recuerdo cuando vi aquella lechuza, posada en el alfeizar de mi ventana.

Pasaba de media noche, hacía mucho rato, que yo daba vueltas en la cama, sin conseguir dormir. La necesitaba. Extrañaba su cuerpo junto al mío, dormir con ella abrazada a mi cuerpo, y despertar a su lado…

Estaba volviéndome loco.

Necesitaba escuchar su voz, sentir sus caricias, oler su perfume.

Mi vida se había vuelto un infierno desde el momento en que había abandonado el castillo hacia poco más de 1 mes.

Los minutos pasaban lentamente, los días eran largos y las noches aún más. Jamás había deseado tanto volver al colegio como lo deseaba ahora.

Era en aquello momentos de insomnio, solo y en medio de la obscuridad cuando los recuerdos comenzaban a revivirse. Torturándome.

Fue en aquel momento, cuando mi mente comenzaba a divagar en los recuerdos, alejándose de una realidad que no quería vivir, cuando lo escuche. Fue un impulso, mejor dicho un acto de reflejo. Me puse de pie casi de un salto con varita en mano, contemplando cada rincón de la habitación, hasta que mi mirada se detuvo en la ventana.

Se trataba de una lechuza blanca, posada sobre el alfeizar de la ventana, esperando a que abriese.

Me acerque a la ventana con sigilo, aun con varita en mano, y permití a la lechuza entrar.

Se trataba, según creo y para mi sorpresa, de la lechuza de Potter.

Y después… bueno, había leído aquella carta.

Su clara, pulcra y estilizada caligrafía había desaparecido para dejar ver una mano temblorosa e insegura que había escrito aquella carta. Los borrones sobre las letras demostraban las lágrimas que habían resbalado sobre sus mejillas hasta parar en aquel pergamino.

No sé qué hubiera preferido, si leer o no aquella carta.

Ahora, sabia como se encontraba ella sin embargo, eso me hacía sentir peor.

Sus palabras habían perforado en mi corazón como un millón de dagas.

"Severus, la vida en el colegio es tan difícil sin ti, no sé cómo he aguantado estos días, me haces demasiada falta, me acostumbre a tu presencia, a dormir contigo y despertar a tu lado.

Me acostumbre a tu cuerpo, a tus besos, a tus caricias y ahora…

Ya nada tiene sentido si no estás tú… Es como si todo se hubiera tornado color gris…

Ya no sé qué sentido tiene mi vida ahora que no estás tú.

Severus, yo te amo, te amo como no he amado a nadie jamás.

Severus ¿Dónde estás? ¿Por qué te fuiste así? Sin decir nada. ¿No te importo?"

¡Merlín! ¿Cómo podía pensar aquello?

Era lo más importante que poseía, era mi razón de ser, de existir. La amaba como jamás había amado a alguien.

Quise responderle enseguida explicarle todo… decirle todo lo que sentía y mis motivos para no estar a su lado.

Quise jurarle que volvería pero…

Hacia dos días que había hablado con Dumbledore, me había encontrada con él en Cabeza de Puerco ya entrada la noche.

-Buenas noches Severus- saludo el anciano al entrar al Pub.

-Albus- respondí a modo de saludo.

-¿Cómo te va?

Me limite a asentir con la cabeza, no tenía ánimos de hablar, aunque bueno, sabía que a eso habíamos ido.

Albus se sentó delante de mí y me contemplo por unos segundos, sabía que en cualquier momento comenzaría a preguntar…

-¿Y bien? ¿Qué has conseguido?

-No están sencillo Albus, Bellatrix sabe que la sigo y ha sido demasiado cuidadosa, Yaxley no ha salido de su escondite y tampoco los Carrow.

-¿Has llegado a saber dónde se ocultan?- inquirió.

-No… no he podido seguir demasiado tiempo a Bellatrix, no quiero resultar tan obvio y el resto se encuentran inactivos.

-Han estado demasiado silenciosos, y eso no es bueno- dijo Albus más para sí que para mí.

-Supe que se reunirían en un par de días.
-Deberás seguirlos.

-Lo sé- respondí con hastió -Es lo único que he estado haciendo.

-No quiero que permanezcas mucho tiempo en tu casa, Bellatrix sabe dónde se encuentra y no quiero que valla a buscarte. Podría ser peligroso.

-Albus, olvidas con quien hablas. He sido espía por demasiado tiempo…

-Si, pero ahora estas distraído.

-¿Qué?- pregunte sin comprender a que se refería.

-Ambos sabemos que no estás del todo concentrado en lo que haces.

Sabía que en cualquier momento comenzaría con aquello, intentaría abordar el tema a como fuera y acababa de hacerlo.

Por un momento, Albus me contemplo con sus penetrantes ojos azules.

-¿Va todo bien?- pregunto con una ligera sonrisa.

Lo contemple escéptico. Ambos sabíamos que aquella insignificante pregunta poco tenía que ver con él motivo porque estábamos ahí.

¿Qué esperaba escucharme decir?

"Si Albus gracias, estoy en perfecta salud, feliz y orgulloso de lo que estoy haciendo"

-No esperas que responda eso- repuse antes de poner me de pie. Dando por finalizada nuestra charla.

-Aún no hemos terminado.

**********Narradora**********

(Dos días después, en el presente)

Pasaban de las diez de la noche y ella continuaba encerrada, se podría decir que casi escondida en la biblioteca. No quería estar en su habitación y mucho menos en su sala común.

Su cabeza continuaba hecha un remolino, dudas, recuerdos, pensamientos un millón de tonterías cruzaban por ella.

De pronto y sin siquiera proponérselo recordó aquel beso con Lupin, aquellos escasos cinco segundos en que todo aquello tan rápido y tan lento había sucedido…

-Buenas noches Hermione

-Oh… Hola Lupin.

Acaba de abandonar la biblioteca, lo suficiente tarde para evitar encontrarse con alguien y sin embargo tan solo a unos pasos, se topaba con Lupin.

-¿No es algo tarde para que rondes por los pasillo del colegio sola?

-Me dirijo a mi torre

-No pasaras esta noche en mi habitación.

-Lupin, no creo que sea lo mejor- repuso la chica deteniéndose.

Lupin también se detuvo.
-Yo… quería hablar contigo sobre… sobre lo que ocurrió.

-No hay nada que hablar,

-Yo, de verdad quería pedirte perdón… no sé por qué lo hice.

-No fue tu culpa, yo te correspondí- repuso la chica.

La mirada de ambos se conectó, por un segundo.

-¿Por qué lo hiciste?- inquirió Lupin de pronto.

-¿Qué?

-¿Por qué me correspondiste?

-Yo… Lupin no lo sé… me sentía mal en aquel momento y…

-¿Y ahora?- inquirió el licántropo de pronto acercándose peligrosamente a la chica.

-¿De… de que hablas?

-Note como mirabas durante las clases…

-¡Que! Yo Lupin… no… no es lo que crees.

-Que es entonces Hermione.

La acorralo contra la pared, con ambos brazos posados a cada lado de su cabeza.

-Lupin yo no…

Pensó en decir "no estoy lista" o tal vez "no sé por qué lo hice" quizás un "no es lo crees" pero fuera cual fuera lo que quisiera decir no lo dijo.

Pues… Lupin acercaba lentamente su rostro al suyo, hasta que Hermione podía sentir su propia respiración contra los labios del licántropo.

Y de nuevo sucedió.

Lupin volvió a buscar los labios de la chica lentamente, apenas los rozaba hasta que, sin previo aviso, atrapo los labios de la castaña, besándolos casi de manera desesperada.

Hermione no sabía qué hacer, Lupin la había sujetado por la cintura y continuaba besándola y ella bueno, no se oponía.

De pronto, Hermione se descubrió respondió aquel beso con ansias. Sin darse cuenta había enredado sus brazos alrededor del cuello del profesor.

Aquella noche, Hermione accedió a volver a dormir en la habitación de Lupin.

Pero no sucedió nada extraordinario, Hermione durmió en la cama de Lupin y Lupin en aquel sofá. Como había sido desde la partida de Snape…

**********Hermione**********

Poco a poco el olvido se fue apoderando de mi mente, como alguna vez lo hicieron los recuerdos. Tal vez no era olvido, mejor dicho era resignación, pero que más daba, estaba casi convencida, después de aquella carta de que tal vez el no volvería, y si lo hacía yo había dejado de importarle.

Hacía casi dos meses de la partida de Snape…

-¿Qué tal? linda...

-Hola Lupin.

Se sentó a mi lado. A observar la puesta del sol detrás del lago, al horizonte.

-¿Cómo va todo?

-¡Excelente!- respondí - Hable con McGonagall y también con Flitwick y me permitirán repetir el último examen.

El me miraba sonriente.
-Me da gusto que… que vuelvas a ser tú- confeso redondeándome por los hombros.

Yo deje escapar una ligera risa, al tiempo que le correspondía el abrazo.

-Gracias- susurre acercándome más a él.

-¿Por qué?

-Por no dejarme- respondí viéndolo a los ojos.

**********Narradora**********

Y una vez más, los labios de Lupin buscaron los de la chica, y ella no se negó. Tal vez ya no lo haría.

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Un beso
Feer :3