Disclaimer: Harry Potter pertenece a J.K Rowling, solo unos pocos personajes y la historia me pertenecen.

Espero que esten disfrutando la nueva versión, no olviden comentar, siempre respondo.

SaoCa: Gracias por tu comentario y que te gustara el lado vulnerable de Damon, espero que no te haya aburrido, quise mostrar un momento cercano que tuvieron él y su padre, aunque el no lo supiera.

Alexandert cross: primero que nada agradezco mucho tu comentario, tambien agradezco que me dieras un consejo, se que va algo lento pero hay cosas que meter y quería dar algo distinto un momento de padre e hijo, prometo que las cosas irán más rápido ahora y más activo, espero que te guste este capitulo.

Carlos: espero que te siga gustando :)

Espero que sigan comentando, aprecio muchos sus comentarios, espero que tambien lean la nueva versión de Dark Wolf.

XII

Batalla entre clanes

Damon abandona el cuarto esa noche, necesitaba ir al bosque prohibido hoy a toda costa, ya no podía aplazar más tiempo la visita, esa noche decidió que solo le acompañan Fenrir y Dust, las otras dos pueden correr más peligro por su tamaño. Se asoma por el pasillo de sus escaleras hacia la sala común, esperando encontrarla vacía y vio su deseo cumplido al ver la sala a oscuras. Suspira con alivio antes de sujetar a su cuello el collar que siempre lleva en estado salvaje, pero en vez de su baúl, esta enganchada su mochila minimizada, había pensado recolectar algunos ingredientes raros que podían servirle para los rituales y círculos de convocación, acomoda un poco su ropa ligera antes de abandonar los dominios de Slytherin. Solo por un momento volvió a mirar hacia atrás mientras sostenía el retrato, por unos segundos se sintió observado; pero no ve a nadie, tal vez solo fue su imaginación.

Suelta un gruñido de molestia y sale al frío de las mazmorras con Fenrir, Dust se queda sobre su hombro mientras empieza a subir por las escaleras, aún tiene un largo camino antes de alcanzar el patio de Encantamientos, durante sus ejercicios en la mañana había descubierto que ese es el mejor lugar para llegar al bosque. Debe nada más evitar al celador de la escuela, Filch y su maldita gata la Sra. Norris, aquella pareja le pone los pelos de punta, siempre que ve a la gata en alguna parte, Filch aparece poco después. Se sube la caperuza de su suéter cuando abandona las mazmorras, Dust levanta el vuelo y revisa los alrededores mientras él y fenrir corren lo más silencioso posible hacia la torre de encantamientos, a veces desea tener a mano el mapa de los Merodeadores, un objeto que escucho más de una vez a James Potter hablarle a Nicholas; pero tristemente Filch lo confisco durante el último año de los merodeadores, quien sabe si el celador lo termino votando o lo quemo. Lastima esa cosa es un tesoro, muestra a todos los habitantes de Hogwarts y su estructura. Tal vez Remus sabe algo de aquel mapa y le pueda contar más, pero eso tiene que esperar a mañana.

Sale a los jardines exteriores de la torre, descendiendo por un camino escalonado donde a lo lejos ve una cabaña de piedra, demasiado grande para llamarla cabaña, debe suponer que pertenece al guardabosque, Hagrid sino mal recuerda, apenas puede captar la iluminación pálida a través de la ventana. Suelta un ligero silbido y Dust vuelve a su hombro mientras atraviesa el campo hacia el bosque, atraviesa una pequeña colina donde un gran árbol esta aferrado al suelo, no sabe muy bien porque; pero aquel monstruo le daba una mala sensación, una que siempre lo mantiene alerta y a salvo. Acelero el paso hasta alcanzar los bordes del bosque, el cual mantiene un penetrante silencio y un oscuridad casi perpetua.

-¿Listo, Fenrir?- pregunta a su familiar mientras ajusta las correas de su mochila tirando de unos pequeños ganchos, estas cambian de forma hasta convertirse en un arnés al estilo de un perro de trineo, eso hace más fácil su trayecto por el bosque, sea en su forma de N'Duka o humana.

El lobo asiente simplemente y Dust grazna. Ahora decidido, se adentra en el follaje aun manteniendo esa forma, si quiere recoger ingredientes debe usar sus manos, no garras o dientes para evitar dañarlas. Los gigantescos árboles lo rodean como barrotes de una celda y sus raíces apenas daban espacio para caminar sin resbalar, lejano en el fondo puede escuchar distintos sonidos que llaman su atención. Concentra su mente en el interior hasta alcanzar el fondo de su núcleo, uno de los niveles más profundos, siempre ha medido su poder por niveles desde el doce en cuenta regresiva, abriendo el número 1 y dejando su furiosa magia salvaje salir sin control a través de su piel con total libertad; sólo hay un nivel que nunca ha podido tener acceso a él, el nivel llamado 0, no sabe como abrirla y Neko tampoco; quizás nunca lo va a lograr tampoco, no tiene prisa por intentar abrirla pero eso no evita que sienta curiosidad por este nivel.

Mientras su poder danza por los alrededores, buscando a alguien que responda a su ataque, este lugar debe tener alguien controlando el territorio, dudaba que no tuviera un dueño un lugar tan grande; empieza a buscar ingredientes de algunas plantas, la mayoría los reconoce por su libro de pociones y otras por anotaciones de una libreta que lleva consigo, las hierbas no son tan importantes como otros ingredientes que necesitaba; pero estos debe pedirlos, no puede adquirirlos como si los vendieran en un supermercado. Se detuvo mientras examinaba el cráneo enorme de serpiente, cuando recibe un primer impulso a su ataque, de reto y curiosidad sintió el impulso; coge el la calavera de la enorme criatura y la encoge con su magia antes de meterla en la mochila.

Camina con cautela hacia un claro iluminado por la luna, donde su cabello se eriza ante lo que ve. Una manada grande de unicornios se extiende ante él, son unas criaturas hermosas de pelaje blanco y puro con un cuerno de un esplendoroso color plata, habían unas cuantas crías correteando alrededor de sus madres; a diferencia de los adultos estos estaban cubierto de un pelo dorado, los más jóvenes carecen de cuerno. Damon traga saliva un poco tenso, Neko les había contado de los unicornios, una de las criaturas lumínicas más poderosas y crueles del mundo; el mundo siempre las creyó como un símbolo de pureza e inocencia, todo aquello es mentira: el unicornio simbolizaba la sexualidad en la mayoría de las culturas antiguas, podían incluso a llegar a ser muy violentos al aparearse, es un animal que sabe manipular al mundo a su antojo y fingir un animal dócil para las mujeres; pero Neko siempre le había contado que han habidos casos de que secuestraban mujeres y solo Odin sabe que les hacen. Aunque probablemente solo practiquen esas cosas los unicornios más antiguos.

Damon se pasa la lengua por los labios con nerviosismo, necesitaba unas cosas de los unicornios pero probablemente lo tomarían como un insulto, porque lo que más importante requiere es un cuerno de unicornio macho, el símbolo más importante de aquellos caballos. Gira un poco sus hombros antes de entrar en el claro seguido a poca distancia Fenrir y Dust en su hombro izquierdo. De inmediato los animales notan su presencia, las hembras cubren a los potrillos detrás de ellos, pero los machos se limitan a mirarlo con desconfianza.

-Estoy buscando a vuestro Elder-, gruñe suavemente sin mostrarse como amenaza.

-Nunca llegue a pensar que volvería a escuchar la lengua de los Feliciae Morphic-, se escucha una voz retumbar el claro.

Poco a poco del centro alza la cabeza otro unicornio, este es más alto que los demás y de una extraña belleza, lentamente sale de la manada. Damon se pone en guardia en cuanto se le va acercando. La blancura del semental irradia más luz que cualquiera de los caballos ahí, aunque estuvieran reunidos en un solo punto, tiene el cuello largo y se eleva como una espiral de color completamente dorado; pero quizas lo que más le pone los pelos de punta son los ojos rojos que lo miran desafiante.

-Nunca imagine que un humano fuera capaz de hablar una lengua ancestral, menos a un mocoso como tú.

-No soy un mocoso, Alder Unicornio-, trata de mantenerse tranquilo y apoyando una mano sobre la cabeza de Fenrir, quien esta tenso y a punto de saltar-. Soy un Phanteus del clan N'Duka, probablemente el último de mi especie.

El unicornio se ríe sacudiendo la cabeza de lado a lado, dejando escapar un relincho ronco.

-No hueles como uno, pero debo admitir que tu aura de poder me intriga, tanta magia para un cuerpo tan pequeño. ¿Qué vienes a buscar a mi territorio? Dudo que uses esa magia solo para saludar.

-Vengo a retarte a un duelo ancestral.

-Veo que al menos sabes la antiguas leyes, pero yo aquí no veo ningún beneficio para mi. No tienes territorio o algo para ofrecerme, no habrás leído bien o no te enseñaron bien-, ríe golpeando el suelo con su casco.

-Si tengo algo, mi sangre y uno de mis colmillos de leche por tu cuerno y sangre.

El alder empieza a carcajear seguido de varios relinchos de la manada, que Damon puede interpretar como risas.

-No me interesan las cosas mundanas de una cría con aires de grandeza, vuelve a tu cubil y deja de gastar mi tiempo antes de que pierda la paciencia, no siempre seré tan amable.

Damon ve al unicornio alejarse un poco antes de volver a dejar libre su magia y atacar con ella al unicornio, dejando a la manada paralizada y al alder congelado en medio del claro. El caballo voltea a mirar a Damon, bastante molesto aunque detrás de esos ojos mostraba cierto temor; aunque el niño simplemente esta apoyado con una mano en uno de los troncos, mientras mira sus uñas con aburrimiento, Dust había pasado a su brazo extendido mirando al unicornio con una mirada afilada, siendo cubierto por un aura violeta.

-Tienes una gran bocota para solo tener 578 años, no ofrezco mi sangre y un diente por ser mundanos, sino porque son valiosos. ¿Dime, Alder unicornio, alguna vez has oído de un Dopplegänger?

-¿Quién no? El demonio encarnado, el hijo de los infiernos, los caballeros de la muerte, los súbditos de Lucifer; muchos nombres pero todos son el mismo. ¿A qué viene la pregunta?

-Supongo que debes estar atento a las noticias del mundo, después de todo lo que sucede allá puede afectar a tu clan, no dudo que conozcas al maldito niño que vivió, Nicholas Potter.

El unicornio asiente, curioso por saber que significa aquel intenso odio que tiene el niño hacia el otro.

-Te enseñare algo que te hará cambiar de opinión.

Cierra los ojos y toda la magia vuelve a él, liberando al caballo de su poder. Toco su cuero cabelludo con las manos, lentamente el pelo se hace más corto de lo que usualmente tenía, volviéndose incontrolable que lo hace parecer un nido de pájaros; su altura disminuye un poco, regresando su cuerpo a uno más delgado y huesudo. Suelta las manos, lentamente abriendo los ojos, donde ahora se refleja el verde donde antes estuvo sus característicos ojos bicolores, ahora convertidos en el color de la maldición asesina.

Siempre que cambiaba así, se convierte en el mismo reflejo que Nicholas, odiaba esa imagen siempre que la tiene en frente, le recuerda siempre a su otro mitad. Por eso necesitaba esos ingredientes, quería averiguar que clase de demonio había sido, ha que circulo del infierno pertenece. Si es que antes tuvo una posición o fue un simple vasallo que tuvo suerte.

-Eres igual que ese niño- había visto tantas veces al niño con un pelirrojo, rondando el bosque, intentando entrar en este, siempre acobardándose al final.

-Porque soy un dopplegänger de Potter, hijo de otro dopplegänger, ¿crees que sea suficiente?- dice con una sonrisa de medio lado mientras devuelve su aspecto anterior, dejando su cabello alargarse hasta casi tocar su cuello y se mete los dedos en el pelo, peinándolo hacia atrás.

-¿Un hijo de los infiernos?- relincha sorprendido el unicornio, golpeando el suelo con un casco, en sus ojos había un extraño brillo de codicia. Los dopplegänger son extremadamente raros de encontrar y más todavía que uno naciera de otro, si conseguía un trofeo como ese subiría varios escalones en el consejo de los unicornios. –Bien, aceptare tus condiciones, cría ilusa. Puedes usar a tus mascotas si quieres, no te servirán de mucho.

-Bastante confidente. ¿cierto?

Damon sonríe antes de quitarse el suéter y los zapatos, dejándolos junto a un árbol con Fenrir y Dust. Se agacha para empezar dibujar un círculo frente a él, dibuja otro dentro antes de trazar cuatro runas diferentes formando los cuatro puntos cardinales con ellas. Después de terminar se sacude la tierra de las manos, retira el resto de su ropa, aún no la había hechizado para unirse con su transformación o desaparecer, apoya sus manos en la tierra flexionando su cuerpo mientras su estructura se va a reconstruyendo lentamente.

Su estructura muscular va aumentando y su esqueleto se modifica, acercándose poco a poco hasta el círculo medio transformado, una vez dentro se sienta en medio sin dejar ninguna parte de su cuerpo fuera. Mira al unicornio hacer lo mismo repitiendo un circulo similar, pero las runas son más complicadas y son trazadas con su cuerno. Dust vuela hasta posarse sobre la cabeza del N'Duka y Fenrir se sienta junto a él, apenas pueden caber dentro de este.

El circulo brilla debajo de los animales, cubriendo las patas y el cuerpo de cada uno formando unas extrañas marcas en los cuerpos: Las del unicornio son patrones de líneas rectas en todo el lomo y las patas; mientras que las de Damon son abstractas con un intenso color sangre, cubren casi todo su cuerpo produciendo una extraña pintura de guerra plasmada en su pelaje.

-Por las reglas de nuestros ancestros, impuestas por el antiguo consulado de los clanes-, repiten al mismo tiempo el unicornio y el felino-, aceptamos las condiciones del duelo: ambos ofrecemos una parte de igual valor y nuestra sangre a quien sea el ganador. Solo el que gane tendrá posesión de este territorio; no será con un fin mortal y será decisión del ganador si expulsa al otro clan de su nuevo hogar o permita que se quede.

El circulo bajo ellos brilla de nuevo y se queda gravado permanentemente hasta que termine la batalla.

Damon se levanta del suelo manteniendo una posición ofensiva mientras observa, solo miro una vez a Fenrir y a Dust para que ellos entendieran que no intervengan si no es necesario. Nunca se había enfrentado a un criaturas mágicas, es un riesgo mayor porque son animales capaces de producir magia y aún desconoce las habilidades que tiene su forma N'Duka, a pesar de ser del tamaño de un tigre, el unicornio todavía es más grande que él, casi como el de un elefante africano pequeño pero la musculatura de un rinoceronte. No puede actuar sin pensar. Empieza a caminar un poco alrededor del caballo midiendo sus posibilidades, el equino se limito a mirarlo por un momento antes de desaparecer de golpe con una especie de zigzag en el aire.

Damon estático mira a ambos lados, intenta no perder la compostura rápidamente, no lo ve por ningún lado y tampoco siente su presencia. Apenas puede saltar hacia un lado antes de que los enormes cascos frontales del unicornio se entierren en su espalda, teniendo que seguir moviéndose hacia atrás para evitar los ataques, acorralándolo poco a poco hacia un agujero bajo el árbol. No le gusta la situación en que empieza entrar, no le iba a tener miedo a un maldito animal de presa. Salta cuando ve un espacio entre ataques, dirigiéndose directo a la yugular con las garras abiertas listo para clavar sus dientes en la piel; mas no pudo alcanzarlo, porque el unicornio se levanta en dos patas evitando con un gran espacio entre él y el felino.

El N'Duka cuando cae en el suelo, aprovecha para escurrirse debajo de el equino y posicionarse detrás, por segunda vez vuelve a saltar, sujetándose a las nalgas con los dientes y las garras. Sus uñas apenas pueden penetrar la piel a pesar de ser la zona más blanda, se aferra con fuerza mientras el enorme animal empieza a encabritar, evitando con dificultad ser pateado por las patas traseras. Sube un poco al lomo, aguantando lo mejor posible. El unicornio, ya harto, apunta el cuerno hacia uno de las piedras mientras sigue intentando quitárselo; este comienza a colorearse de rojos, empezando a brillar antes de que un rayo de ese color se dispara y rebota sobre la roca. Damon no tiene tiempo a reaccionar cuando el relámpago lo golpea, enviándolo varios metros fuera del alcance del equino y rodando por el suelo, chocando contra un matorral algo espinoso.

-¡Ay!- gritaron cuatro voces dentro del arbusto.

Damon arquea una ceja al levantarse y con un zarpaso quito la mitad del follaje, encontrando dentro a Theo, Blaise, Midna y Erebus, varias espinas las tienen enterradas. No puede creer lo que esta viendo, ¿cómo alguien puede ser tan idiota como para seguirlo al bosque prohibido? La estupidez humana nunca le deja de sorprender.

-Son los humanos más idiotas que he visto-, gruñe amargamente sabiendo que Midna puede traducir -. ¿Por qué decidieron perseguirme aquí?

-Curiosidad-, contesta Blaise después de que Midna traduzca-, te vimos salir con ese lobo y cuervo a medianoche. Por cierto ¿qué es un Dopplegänger?

Antes de que Damon conteste, una flecha luminosa pasar sobre su cabeza, por un segundo olvido su pelea.

-Hablaremos después, vaya con Fenrir y Dust, los mantendrán apartados de la pelea, y por las cabezas de Yamata no Orochi, ¡quédense ahí!

Da la vuelta y empieza a correr hacia el unicornio, evitando los disparos del cuerno moviéndose en zigzag para evitarlos aun siéndole difícil. Mientras avanza empieza a concentrar su poder en sus patas, dejando un rastro de luz plateada sobre la tierra y estas toman forma de runas; produciendo un pequeño as eléctrico en cada una de las letras, los relámpagos llegan hasta sus almohadillas, subiendo lentamente por dentro de su piel y huesos, hace brillar las marcas de su piel con intensidad antes de que el desaparezca de la vista.

El unicornio detiene su ataque, mirando a todos lados un poco inquieto, no puede percibir la presencia del felino y su rastro mágico aún menos; no le gustaba ese tipo de situaciones, desde que se convirtió en un Alder nunca ha tenido depredadores y no quiere empezar a tenerlos, menos ahora que tiene a alguien a quien cuidar sobre los demás de su manada.

Los ojos bicolores de Damon brillan en la oscuridad del follaje, esta sobre una rama varios metros encima del equino, agradece el oscuro color de su pelaje que le sirve bien para ocultarse. Avanza lento por la rama y con el pecho sobre corteza, solo necesita una oportunidad para terminar con la batalla rápido, pero eso tambien le puede exponer a un ataque mortal. Se detiene cuando el unicornio esta justo debajo de él, reduce su poder mágico en su núcleo para evitar ser descubierto, tapándolo con varias cerraduras mentales para ocultarlo mejor. Hace girar sus omoplatos antes de acomodarse mejor en la rama, aunque incomodo por su tamaño le servirá para su ataque, mueve bruscamente su cola de un lado a otro esperando la oportunidad justa; puede sentir su corazón palpitando con fuerza y enviando toda la sangre caliente por sus venas, aquella sensación le da un placer enorme, solo se dispara cuando esta de cacería o en batalla.

La pupila cubre todo el ojo antes de que salte hacia el vacío, extendiendo las patas delanteras lo que su cuerpo le permite, no hizo ni un ruido hasta caer sobre el lomo del unicornio, cuando encajo las uñas y sus dientes en la piel del cuello. Provocando un enojo descontrolado al equino, empezando a encabritarse con él encima aunque parece inútil porque el gato se encuentra en un lugar donde no puede dispararle.

-Maldito mocoso persistente-, relincha furioso mientras se movía.

-No me pienso rendir, he peleado con animales más grandes que tú-, gruñe aunque apenas se le entiende por tener la boca llena de la piel-,¡este lugar será mío, mi territorio!

-Eso lo veremos ahora.

Sin previo aviso, el unicornio rueda sobre su espalda en el suelo.

Damon ve con horror como el suelo se le acerca demasiado rápido, siendo aplastado de inmediato por el peso del unicornio al quedar entre este y el piso. Cada parte de su cuerpo grita cuando sus huesos quedaron triturados y medio enterrado en la tierra, ruge furioso y adolorido, incapaz de mover alguna parte de su cuerpo.

-¡Damon!-grita Midna a punto de levantarse pero tiene que contenerse, aún la batalla esta activa y si intervenía la pelea se anula, poniendo en ridículo al moreno.- ¡No, no pueden intervenir!- reteniendo a los otros tres.

-¡Pero esta herido!- habla Blaise.

-No empieces a comportarte como un Gryffindor, Blaise, va en contra de las reglas intervenir, causaran peor daño que el de ahora.

-¿Las reglas de qué?- preguntan los tres al mismo tiempo.

-Mejor ríndete, cachorro, no puedes con alguien superior a ti-, relincha el unicornio levantándose en dos patas victorioso.

-No me voy a rendir así tan rápido-, intenta levantarse pero no puede mover nada-¡No me voy a rebajar a inclinarme a otro, soy superior!- su cuerpo empieza a brillar en un aura oscura de color violeta. No podía morir de ese modo: había mucho que podía aprender, apenas encontró a su madre y ahora pensaba ayudar en la búsqueda de su padre-. ¡No puedo morir, no todavía!

El aura lo cubre completamente, transformándose en una hoguera furiosa alrededor suyo. Por un instante vio a Dust y fenrir correr hacia él, y ambos entran por su pecho como si fueran flechas atravesándolo, causando un dolor aún peor que el de todo su cuerpo hecho trizas. Las llamas se cierran sobre el formando una esfera que empieza a endurecerse rápido, hasta quedar una crisálida sólida a su alrededor. Damon empieza a sentirse adormilado y confuso por donde estaba, no entiende que ocurre o por qué, pero no puede hacer mucho porque el sueño pronto lo domina por completo.

El unicornio se queda mirando la crisálida con algo de tensión, no le gustaba eso, nunca en su vida había visto algo como eso. Esta capsula irradiaba un poder oscuro imponente y puro, casi lo sofoca manteniéndolo paralizado en ese lugar, la pintura de su cuerpo le indica que la batalla sigue en pie y de algo esta seguro, lo que ahí dentro esta pasando pronto va a salir.

La crisálida comienza ha volverse frágil, fácilmente puede verse el interior. Su superficie frente al equino empieza a quebrarse mientras unos dedos con perfectas uñas negras salen por la grieta, de los dedos pasan a las manos apartando la cáscara como si fuera una cortina. Lentamente la crisálida se deshace por completo sobre el ser en su interior: Damon se mantiene en el suelo con una pierna flexionada y otra puesta sobre el suelo, sus rasgos faciales lo hacen ver aún más aristocrático con los bordes finos como si fuera hecho para una obra de arte, haciendo resaltar los ojos escarlata a tal punto que los hace parecer dos rubíes en bruto sobre un fondo negro, ya no existe ninguna parte blanca en ellos; su cabello negro cae debajo de sus hombros, peinado hacia atrás con elegancia solo un largo mechón cae sobre su rostro; creció varios centímetros más, haciendo casi imposible decir que es un niño de once años; viste un traje de piel del mismo color, con los pantalones largos, una camisa holgada con un cuello alto cubriendo casi hasta su boca y debajo tiene otra de mangas largas y ajustado al cuerpo dejando al descubierto la funda donde descansa su varita.

Damon parpadea lentamente examinándose, sin prestar atención a sus alrededores o este consiente de que hay otros observándole, gira su cabeza cuando algo roza su hombro. Un par de alas entre negras y rojas salen de su espalda justo entre los omoplatos, unos cinturones de cuero rodean la parte frontal de su traje unidos por unos botones y se cruzan detrás justo en medio de las alas; toca las plumas con curiosidad, encontrando estas duras pero de un tacto bastante suave.

El relincho nervioso del unicornio detiene su inspección, el animal nunca dándole la espalda, aquella situación ha empeorado para él y no quiere si quiera descubrir en lo que se acaba de convertir aquel niño. Damon inclina la cabeza de lado, provocando que truene los huesos del cuello, mira curioso la actuación del animal como si fuera algo nuevo para él mientras su mente se llena de la batalla que tenia antes. Desvía la mirada al suelo frente a sus pies, donde descansa una hermosa espada japonesa tan larga como su cuerpo; la coge del suelo por el mango plateado y la saca de la carcasa, la hoja blanca brilla bajo la luz de la luna; siente de inmediato comodidad al sujetarla. Mueve la mano con el arma para acostumbrarse a su peso. Mira al unicornio por un segundo y desaparece en un instante ante los ojos de los espectadores.

El equino gira la cabeza a tiempo para detener la espada, que se dirige hacia él desde un lado, con el cuerno apenas logrando poner resistencia contra el metal. Damon se mantiene en el aire usando sus alas, hace los movimientos rápidos y certeros provocando que el unicornio no pueda concentrarse para atacar. El animal nunca espero enfrentarse a alguien así, no sabe si clasificarlo como humano o criatura, su apariencia lo desorientaba; pero aquel poder sobrenatural lo abruma. Solo fue un segundo en que el niño se abre y puede tomar su oportunidad, su cuerno dispara una flecha de luz desgarrando un costado de Damon y alcanzando una de las alas, pero en vez de atravesarla, los picos que forman las que deben ser plumas la absorbe; Damon se eleva un poco extendiendo las alas y los picos se disparan en dirección al unicornio, como puntas de lanzas infinitas siguen saliendo de las alas sin que esta pierda su forma.

El unicornio queda casi empalado en ese lugar sino se mueve rápido, pero aún así cae al ser atravesado en las patas y espalda. Solo puede mover la cabeza mientras su cuerpo se mantiene clavado en el suelo, su sangre plateada y brillante empieza a empapar el suelo a una velocidad alarmante, mientras su vista empieza a nublarse, no viviría mucho más.

Damon gira su espada preparado para asestar el ataque final, cuando dos relinchos diferentes devuelven poco a poco su cordura, la cual había perdido cuando se transformo en aquello. Dos potrillos dorados se acercaron corriendo al unicornio adulto, intentando protegerlo con sus cuerpos y amenazando temblorosamente con el cuerno al niño.

-Otus, Dante, vuelvan con su madre- dice el unicornio adulto con debilidad-, no deben intervenir.

-No dejaremos que te mate, papá-, pronuncia uno el cual tiene una mancha roja de donde nace el cuerno.

-Vamos, lucha-, habla el otro quien tiene una mancha violeta en el nacimiento del cuerno, tiembla más que su hermano.

Damon truena sus dedos y cuello antes de guardar la espada en la carcasa, desciende al suelo guardando las alas en su espalda, apenas al tener contacto con la ropa estas desaparecen.

-No pienso matar a su padre, es un Alder, soy conciente de que ancestrales antiguos quedan muy pocos-. Extiende la mano con la palma hacia arriba y poco a poco los aguijones sueltan al unicornio, dirigiéndose a su brazo extendido desapareciendo en su piel-. Rompería las reglas impuestas en el duelo.

-Bueno claramente ganaste, cría, no debí subestimarte-, tose sangre el unicornio-, por las reglas de los duelos ancestrales, acepto mi derrota.

El cuerpo del niño y el equino brillan antes de que desaparezcan las pinturas, aunque las heridas no sanaron. Los dos potrillos miran con angustia a su padre que no se levanta por más que intentan insistirle. Damon camina hasta él y toca el lomo del equino, usando su magia empieza a curarlo poco a poco, pero con un enorme esfuerzo; nunca ha curado a otra persona y menos a un animal ancestral, incluso empieza a sentir de nuevo su mente nublarse.

El unicornio adulto termina empujándole cuando siente que tiene suficiente fuerza, se levanta del suelo aún con las patas débiles.

-Con eso bastara, pequeño, no creo que tu soportes mucho-, inclina la cabeza con respeto-, no te preocupes abandonaremos tu territorio ahora mismo.

-No tienen que hacerlo-, Damon, sentado en el suelo, respira agitadamente y sudando por el esfuerzo que tiene que hacer para mantener el control o su cordura, no esta seguro de que es con lo que lucha-. Mi plan nunca fue expulsarlos, solo quiero un territorio donde cazar y venir a relajarme cuando me estrese la escuela; no me importa quien viva aquí, no soy tan cruel para expulsar a otros menos si son ancestrales.

-¿Nos vas a cazar?- dice nervioso el de la mancha violeta.

-¡Otus!- empuja Dante a su hermano para que se callará.

-Solo a los viejos o expulsados de su manada, puedo abastecerme de comida en el castillo pero estoy más acostumbrado a la carne cruda. Si voy de cacería los respetare como se los merecen antes de derribarlos, si otros quieren mostrar que son guerreros ante mi tambien puedo aceptarlos.- Se levanta del suelo algo más calmado.- ¿De acuerdo? Me presentare, soy Damon Riddle, único lord del clan N'Duka, heredero del gen cambia pieles, descendiente de Salazar Slytherin y Dopplegänger.

El unicornio inclina la cabeza como símbolo de sumisión, causando que su cuerno entero caiga al suelo bañado de la sangre plateada, Damon puede ver como empieza a formarse un nuevo cuerno donde esta la herida.

-Lo saludo, Lord Damon, me puede llamar Magnus, líder de la manada del solarium y Alder número 16 del clan de los unicornios.

Los potrillos imitan a su padre y los tres regresan con la manada, alejándose del claroy de los humanos.

Damon se deja caer en el suelo de espaldas totalmente agotado, apenas puede recordar como termino la pelea su mente esta muy nublada por la extraña transformación. ¿Cómo diablos había terminado así y dónde están sus familiares?

Un grito de miedo hace que se levante solo su torso, mirando al enorme rostro de su maestro Neko en su forma Nundu a pocos pasos de él.

-Hola, maestro- apenas se fija de la expresión asustada que muestran sus compañeros, los entiende, si el tambien viera un Nundu aparecer de la nada estaría como ellos.

-Ya me parecía que esa explosión mágica debía ser tuya, cachorro, veo que ya tuviste tu primer territorio.

-A duras penas-, vuelve a caer de espaldas en el suelo, siente como la conciencia empieza a ir y venir-, me siento mareado y que la cabeza me va a estallar.

Neko se vuelve humano y coge al niño en brazos.

-Descansa, hablaremos cuando despiertes-, pero el moreno apenas lo escucha porque se ha desmayado.

Del cuerpo del niño salen dos luces, tocan el suelo tomando poco a poco las formas de Fenrir y Dust, tambien inconcientes. Mira al niño por un momento, este sigue teniendo el mismo traje que cuando se transformo, después voltea a ver a los cuatro que lo miran alertas y en una posición rara para unos niños de once años: estaban en una posición de ataque, una que solo ha visto en asesinos profesionales durante toda su vida.

-Ustedes cuatro, agarren a Fenrir y Dust-, dijo con voz autoritaria que provoca un escalofrió en ellos hasta el punto que se levantan de un salto, parándose más rectos de lo habitual-. Y llévenme al cuarto de Damon.

-o-

En una oficina muy a lo lejos de todo eso, un hombre abre los ojos de golpe. Un poco confundido observa el estudio en el que se encuentra, buscando el origen de lo que interrumpió su meditación.

La habitación es enorme con una biblioteca que cubre todas las paredes a excepción de los ventanales, cada estante contiene diferentes libros de todos los tamaños y decoraciones, algunos están hechos de huesos, otros de algún tipo extraño de piel; una gran araña de metal ilumina la estancia, apenas ocupada por unos pocos muebles como su escritorio y unas sillas bizarras frente a este; en medio del suelo de roca hay un circulo enorme con runas y unas frases en latín alrededor, tallado en un trazo de color sangre. Junto a la ventana se encuentra un cuervo encima de una rama de metal hecha para este.

No encuentra nada que lo hubiera desconcentrado tan de golpe, se levanta de la silla y camina hasta uno de los ventanales, donde un resplandor anaranjado ilumina los cristales, incluso puede sentirse el intenso calor que estos emanan, aunque para él sólo es un día más. Usa una de sus manos para revolver su cabello negro y dejarlo como siempre, una maraña de espinas repartidas por su cráneo, desciende la mano hasta su rostro y la deja ahí reflexionando con los ojos cerrados. ¿Qué había sido ese llamado?, ¿quién es aquel que sabe su nombre real para que le afectara de golpe? No recuerda a nadie en ese momento, aunque esta bastante seguro que olvida algo importante; suspira tratando de concentrarse en lo que había sentido, solo fue un impulso muy poderoso de magia, apenas había durado unos segundos con lo que basto para decir su nombre.

Abre los ojos y quita la mano cuando un enorme lobo huargo gris junto al escritorio despierta, gruñendo mientras mira el circulo. El hombre ni voltea a mirar, solo permite el acceso con un simple movimiento de su mano izquierda. Aparece en el centro un hombre joven, de unos 16 o 18 años, acompañado de un perro Jack Russell Terrier negro. Algo tembloroso y sujetando con fuerza un papel entre sus manos, se acerca un poco al hombre.

-Lo siento, milord, no deseaba interrumpirle-, habla haciendo reverencias exageradas que casi su frente toca las rodillas.

Él sonríe de lado con malicia al voltear a ver al muchacho, nunca se cansaba de ver como los novatos actuaban nerviosos cuando debían entregarle algo, después de todo son ellos lo que tienen los encargos más bajos; nunca permitiría a alguien sin entrenamiento controlar uno de las esferas de su hogar, solo tienen ese derecho los que más confianza le tienen. Casi suelta una carcajada cuando el chico grita, debajo de el había pasado un gigantesco ciempiés rojo y negro de al menos dos metros de largo, el insecto se detiene frente a él para que le acariciara la cabeza.

-Habla, niño, no tengo todo el día-, habla mordaz sin dejar de acariciar al insecto.

-Ha habido una alerta señor, uno de los demonios sobre la tierra ha despertado, hace pocos minutos.

-Eso sucede todos los días, ¿por qué me lo vienes a decir?- habla un poco molesto y le da la espalda, mirando distraído el fuego a lo lejos.

-Señor, la señal producida fue por Kaen.

El tiempo se congelo cuando él escucho ese nombre, hacía once años que ese niño había desaparecido. ¡Once años! Se cubre la cabeza con una mano y suelta un carcajada fría y siniestra, nunca se le había ocurrido buscar en el mundo real, su hijo había renacido.

-Ahora lo entiendo, el lugar más obvio donde puede estar-, abre los dedos en su cara, enseñando un ojo escarlata con la esclerodermia totalmente negra-. Mi pequeño príncipe escurridizo, solo espera-. De su espalda se abren de golpe 12 pares de alas negras, con las plumas duras como agujas.