CAPÍTULO 12
- ¡Buenos días! –saludó Terry sonriente
- ¡Terry! ¡Qué grata sorpresa! –Exclamó la madre de Candy- No te esperábamos, ¿vendrás con nosotros?
- Me alegra también a mi verla, Sra. White. Pues si, Candy me invitó anoche… espero no les moleste –comentó apenado
William le dirigió una mirada de pocos amigos a Candy, la misma mirada que le había dirigido a Albert más temprano esa mañana, cuando se enteró que había invitado a su novia al "paseo familiar". Se suponía que era de "familia" y ellos aún no eran parte de su familia.
- Para nada –dijo Rose
La madre de Candy codeó a William sutilmente para que cambiara su expresión. Terry era un gran chico, él mismo se había congratulado por la noticia de su noviazgo con Candy; pero una cosa era saberlo su novio y otra muy distinta tener que compartir con él una reunión familiar.
La atmósfera entonces se volvió incómoda, todos miraban con curiosidad el rostro del padre de Candy, no entendían su reacción; se suponía que Terry le caía bien, entonces… ¿por qué su actitud?
- Entonces… será mejor irnos. Al parecer ya todos estamos listos ¿no es así? –dijo Albert
- Si, es mejor darnos prisa para aprovechar al máximo la luz del sol. –comentó Candy que se atrevía a hablar al fin.
Todos salieron de la casa y se subieron a los vehículos que los transportarían al lugar al que se dirigían. William, Rose y Tom se conducirían en la camioneta de la familia, donde también transportarían la parrilla portátil y alimentos que servirían para preparar el almuerzo; mientras que en el auto de Albert, se iría él, su novia, Terry y Candy.
El sitio al que se dirigían era un parque temático, donde sus visitantes podían disfrutar de juegos mecánicos, un zoológico y áreas verdes donde se podían realizar parrilladas; como al llegar a las instalaciones del parque era demasiado temprano decidieron dejar las provisiones en el lugar escogido y dirigirse a explorar las atracciones que ofrecía el sitio.
Como era de esperarse "las parejitas" de jóvenes, no dudaron en hacerlo por su lado, quedándose William y Rose con su hijo menor Tom.
- Ves –dijo William a Rose- Por eso no quería que vinieran Terry y Flammy
- Pensé que te caían bien. –dijo ella con inocencia. Sabía a lo que su esposo se refería
- Y así es. Me caen muy bien, en especial Terry que llevamos muchos años de conocerlo.
- ¿Entonces?
- Pues… es que el motivo de este paseo es estar juntos… y ves –señaló a los "tortolitos" que se alejaban- Se van, cada uno con su pareja por su lado.
- William no exageres, será solo un momento. Después todos prepararemos juntos la comida y ya podremos estar con los chicos.
William solo sonrió. Su esposa tenía razón pero tenía la sensación que pronto todos sus hijos los relegarían y formarían su hogar.
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- Como que a tu papá no le cayó muy bien que viniera, ¿verdad? –preguntó Terry mientras la abrazaba por atrás.
Candy se volteó a verlo. Él estaba hermoso como siempre, aún no entendía como un hombre como Terry pudiera estar enamorada de ella. Giró nuevamente y su espalda se pegó al pecho de Terry.
- Para nada. Es solo que lo tomó por sorpresa, pero tu le caes muy bien
- ¿Así? ¿Y cómo estás tan segura? –preguntó mientras le besaba el cuello cerca del oído.
- Porque cuando se enteró que era tu novia se alegró mucho. Me comentó que finalmente habíamos sacado nuestros verdaderos sentimientos ¿te imaginas? Según él y mi madre, nosotros siempre estuvimos enamorados.
Terry tragó seco.
- Talvez ellos vieron el amor que ahora nos confesamos y antes no habíamos notado.
- Puede ser. –le sonrió
- Este lugar es magnífico.
Ambos caminaban despacio. Candy recostada en su pecho y él dando zancadas entre las piernas de ella.
- Si, siempre veníamos cuando éramos pequeños.
- Me encanta tu familia
- ¿De verdad? ¿Por qué?
- Porque ustedes son tan unidos. En mi casa es todo lo contrario. Siempre estamos cada quien por su lado, con la única que tengo una buena y estrecha relación es con Karen. Pero de mis padres… mejor ni hablar.
- Deberías tratar de unirlos más.
Se detuvieron. Se habían encaminado al zoológico del parque. Entonces cambiaron de posición, se tomaron de la mano y siguieron su camino. Era mejor la anterior postura, pero los demás los miraban raro.
- No sé ¿Cómo?... además… creo ya es demasiado tarde. Hemos vivido así muchos años, no veo porque ahora podríamos ser distintos.
- ¿Qué te parece si los invitamos a comer a mi casa?
- ¿A tu casa?
- Si, tonto. Para que convivan con mis padres y miren lo unidos que nosotros somos.
- No lo sé. No creo que quieran.
- Nada pierdes con preguntarles.
Miraban cada jaula y espacio donde había animales de todo el mundo.
- Bueno, puede ser…
Terry sonrió al ver las caras de felicidad y asombro de cada animal. Parecía como si Candy por primera vez en su vida mirara esos animales.
- ¿Qué me ves? –preguntó divertida
- Que eres la mujer más hermosa del mundo. –le tocó la punta de su nariz.
- ¿De verdad?
- Claro.
- Gracias.
- No hay porque… -sonrió
Siguieron caminando por el lugar. Candy había estado muchas veces en ese lugar, hasta podría decirse que se sabía de memoria el camino. Pero, esta era una ocasión especial. Por primera vez recorría el lugar con Terry. Iban tomados de la mano, sonrientes; y ella podía jurar que su amor se percibía a kilómetros de distancia.
- ¿Sabes?
El preguntó con la mirada.
- He estado muchas veces aquí, pero es como si fuera la primera vez.
- ¿Cómo así?
- Si, es que contigo… -se sonrojó- Siento como si por primera vez viera todo. A tu lado veo distinto el mundo
- Te amo –le dijo
Era la primera vez que se lo decía, pero no la primera vez que lo pensaba. Pero la confesión de la rubia lo había alegrado en sobremanera. Ahora no tenía dudas, amaba a Candy con todo su corazón.
- ¿Me amas? –sonrió
- Claro, te amo mucho. Mucho. Mucho.
- Jajajaja… ¿tanto?
- ¿Qué? ¿Acaso tú no me amas?
- Nunca lo había pensado… -bromeó con él- Pero ahora que lo mencionas…
No dejó que terminara. Era obvio que ella también lo amaba, lo veía en sus ojos. Lo único que faltaba a esta confesión era un beso. Un beso de amor. Ella respondió rápidamente al intercambio, era tan sencillo dejarse llevar por él.
- Te amo –dijo divertida cuando el beso terminó
- Ya lo sabía –levantó la ceja con autosuficiencia
- Eres un presumido
- Para nada. Es solo que sería imposible que no me amaras. ¡Mírame! –Se apartó de ella para que lo viera- Soy un adonis
- Jajaja…
- ¿Qué? ¿Lo dudas?
- Jajaja…
Candy no paraba de reír. Amaba a Terry por todo, su forma de ser era impresionante. lo amaba por ser él.
- ¿De qué te ries? –preguntó divertido
- Por tu arrogancia
- Es verdad… soy irresistible. ¿Quieres ver?
Terry se alejó de ella, la haría pagar por su burla. Se acercó a una muchacha que estaba cerca y sola. Sonrió al ver la cara de asombro de Candy.
- Señorita… -llamó su atención
- ¿Si? –preguntó ella volteándolo a ver
Al verlo la señorita sonrió de lado. No había visto a este joven pero se alegraba haber llamado su atención.
- ¿Quisiera hacerle una pregunta?
Terry miraba de reojo a Candy, ella tenía una cara de quererlo matar. ¿Cómo se atrevía a dirigirse a esa muchacha? ¿Qué pretendía?
- Por supuesto –contestó sonriente
Bien, ahora vendría el momento de la venganza por burlarse de él.
- De uno a diez… ¿Cuánto me pondría usted?
- ¿cómo así?
- Bueno… de uno a diez ¿Qué tan guapo me considera?
Candy escuchó perfectamente lo que Terry le preguntaba a la joven. Vio en la cara de ésta asombro y picardía. Era obvio que le gustaba su novio. ¡Terry se las iba a pagar!
- Bueno pues… -lo recorrió con la mirada. Si Candy ya estaba enojada, ahora mucho más. No tenía ningún derecho de ver así a su novio- Yo día un diez. Si te daría un diez. –recalcó
Terry sonrió ampliamente pero no por la respuesta de la joven sino por la expresión de Candy. Había logrado su cometido, ahora Candy dudaría antes de volver a burlarse de él.
- Se lo agradezco mucho señorita. Nos vemos
- Espera… -dijo la joven
- ¿Sí?
- ¿No quieres que demos una vuelta al zoológico? –Preguntó coqueta- Vengo sola y necesito alguien que me acompañe –le guiñó un ojo.
Esto fue la gota que derramó el vaso, pensó Candy. No le volvería a hablar Terry en su vida, dio la vuelta y se fue. Terry lo notó y pensó que talvez se le había pasado la mano. Ahora Candy no le querría dirigir la palabra.
- Es usted muy amable señorita. Pero debo acompañar a mi novia. –Dijo empezando a retirarse- Con su permiso.
La joven se quedó en shock cuando oyó que el joven que la había interrogado tenía novia. Creyó que su acercamiento tan inusual era su manera de romper el hielo para hablar con ella. Ahora entendía que talvez fue para darle celos a su novia. ¡Qué mala suerte! El joven en verdad era apuesto.
Candy caminaba sumamente enojada, no podía creer que Terry hubiera sido capaz de semejante estupidez solo para supuestamente demostrarle que si era guapo. ¡Tonto! Pero que ni pensara que lo iba a perdonar tan fácilmente.
- Candy, espera.
Ella lo escuchó, venía corriendo tras ella. Pero no se detuvo, ¿qué pretendía? ¿Qué no estuviera enojada por lo que acababa de hacer?
- Te dije que me esperaras –dijo dándole alcance- Vamos amor, ¿no me vas a decir que estas enojada? ¿Verdad?
Ella no le respondió.
- Mi amor, era solo una broma. Quería demostrarte que en verdad soy muy guapo –dijo con una expresión graciosa. Pero ella no le contestaba.
- Yo sé que eres guapo. –dijo al fin
- Pero antes me llamaste presumido…
- Yo sé como te llame, es más… lo sigo creyendo. Pero eso no quita que eres guapo –sonrió- Para mí eres el más guapo del mundo.
- ¿Entonces? ¿ya no estás enojada?
- Bien
- Anda –le besó la mejilla- ¿Me perdonas?
- No
- ¿Sí? –le besó la nariz
- No
- ¿Qué tengo que hacer para que me perdones?
- No sé, ingéniatelas. Tienes que ser creativo. –sonrió
- A ver… ¿Qué podría hacer? –pensó- Bien creo que ya sé que…
Candy vio como se alejaba de ella y se paraba arriba de una banca del lugar. ¿Qué pretendía hacer?
- Terry ¿qué haces? –se acercó a él
- Demostrarte que te amo, para que me perdones por ser un tonto
Entonces Terry llamó la atención de las personas del lugar.
- Atención –gritó- ¡Atención!
- ¡Terry bájate de allí!
- No… tu querías que hiciera algo y ahora lo voy a hacer.
- ¡Atención! –volvió a gritar
Algunas personas voltearon a verlo por curiosidad. Otras molestas por los gritos que Terry estaba haciendo.
- Damas y caballeros de este zoológico. –Empezó- Yo Terry Grandchester. Me declaro profunda y completamente enamorado de esta señorita –señaló a Candy. Ella se sonrojó terriblemente- Y soy el más grande estúpido por haber coqueteado abiertamente con otra joven para demostrarle un punto, pero ahora quiero enfrente de todos ustedes… ¡Pedirle perdón! ¡Te amo Candy! ¡Te amo mucho! –gritó
Algunos suspiros se escucharon en el lugar. Terry era un loco, pensó Candy. Pero lo amaba tanto; por sus arrebatos e impulsos, éstos le hacían ser quien era.
- Entonces Candy… ¿me perdonas? –le preguntó. Todas las miradas se dirigieron a la rubia.
- Claro que te perdono. Tonto
Terry se bajó de la banca y le dio un ligero beso en los labios. Algunos de las personas del lugar aplaudieron y Candy se sintió sumamente avergonzada por el escándalo que su novio había provocado.
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Después de "reconciliarse" se dirigieron en búsqueda de la familia de Candy. Ya estaba cerca la hora de comer y prometieron ayudarlos a preparar los alimentos. Notaron que Albert y Flammy todavía no aparecían. Era un buen "punto" al marcador de Terry, era más responsable que su hermano, pensó Candy.
- Ya llegamos –anunció Candy con una sonrisa
- Ya era hora. –comentó su padre
- Vamos papá, llegamos a tiempo. Al que no veo por aquí es a Albert y su novia.
- Es verdad. Bien, ya que ustedes ya llegaron empecemos. –dijo Rose
La mayor parte del trabajo ya estaba hecho. Rose se había encargado de tener todo listo antes de este día, lo único que faltaba era cocinar la carne. Así que la mayor parte del tiempo solo estuvieron conversando y conviviendo. Lo que William tanto quería.
- Familia, llegamos –dijo Albert sonriente
- ¿Dónde andaban?
- Por ahí. –sonrió
- Hace rato los esperábamos.
- Vamos papá. Ya no somos unos niños para estar siempre a tu lado.
- Lo sé. Pero este día es para eso… para que estemos juntos.
- Está bien. Ya no nos apartaremos de ustedes.
William sonrió, en el fondo entendía perfectamente la postura de sus hijos. Sabía que preferían estar con sus pareja que con sus padres.
La comida estuvo lista después de unos minutos y todos se sentaron a la mesa. El almuerzo transcurrió entre bromas, risas y anécdotas de cuando los jóvenes White eran más pequeños. Anécdotas que hicieron ruborizar de vez en vez a Candy y Albert por la presencia de sus novios
Después de terminar de comer. Candy recordó lo anteriormente hablado con Terry y se atrevió a sugerírselo a sus padres.
- Papá, mamá… Me gustaría preguntarles si podemos invitar a los padres de Terry a cenar un día de esta semana.
CONTINUARA...
Hola!
Yo se que no tengo disculpa por mi tardanza pero aqui les dejo un nuevo capitulo de esta historia... ¡Espero les guste!
PROMETO PONERME AL DIA... ESTE FIN DE SEMANA!
MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS...
luna, ChrisK, WISAL, Oligranchester, Rosi White, Janeth, Wendy, Olgaliz, cinthya, lucy, carmencita, sole, Kren y Talia...
MIL GRACIAS POR LEER LA HISTORIA Y DEJAR UN REVIEW...
SI LES GUSTO O NO... HAGANMELO SABER! ESTARE ANSIOSA POR RECIBIR SUS IMPRESIONES...
SALUDITOS
