A Chibi Pawan, mi luz en la tormenta.

Dejo en esta ocasión un capítulo capturado en el día de Reyes, con sentimientos encontrados.

A mi buen amigo y compañero docente Oscar Guerrero Juárez quien en éstos momentos está en un lugar más allá de las estrellas.

Capítulo 12: Red Night

La jornada de prácticas se desarrollaba con normalidad conforme a los preparativos para la competencia de Fórmula 1; los pilotos desarrollaban sus vueltas más rápidas conforme al vehículo que poseían.

Al terminar las prácticas de clasificación; fueron designados los lugares en que los pilotos participarán en la carrera, llevándose la posición de privilegio el piloto sensación Jeremy Bournne. La escudería Ferrari estaba satisfecha con los resultados obtenidos; sin embargo no se confiaban.

El piloto oriundo de Kansas City bajaba del vehículo, entregando el casco. Portaba el uniforme rojo de dicha escudería, sin embargo, no quiso despojarse de la cota (o malla protectora) que cubría su rostro. La prensa que había asisto fotografiaba la sesión de prácticas; todos esperaban obtener alguna fotografía del rostro del enigmático piloto, pero fue en vano.

Jeremy vio su reloj y se dio cuenta que estaban por dar las quince horas. Se despidió de sus compañeros, argumentó que no se quedaría en el hotel donde estaban hospedados, debido a compromisos agendados.

Sin embargo; dentro de la prensa y el público asistente había un hombre de tez blanca; quien podría parecerse al actor Liam Nesson en sus años mozos. Poseía una estatura aceptable; un cuerpo atlético; usaba lentes oscuros, su cabello rojizo. Vestía a la moda. Éste muchacho estaba acompañado de un Pastor Alemán. Ambas figuras seguían con la vista al piloto de Ferrari.

-Por lo vitos, el Tío Jeremy actúa de forma protocolaria. – Habló aquel muchacho con su mascota.

El perro ladró de forma asertiva.

-Todo ha permanecido con cierta calma pero sé que pronto el enemigo aparecerá. – Suspiró un poco – No estuve de acuerdo en que Liam hubiese ido solo a Central Park.

La última frase guardaba una especie de sentimiento que indicaba protección con una mezcla de ¿celos?

-Aunque en realidad él no nos necesita… pero ha cambiado mucho. –Respondió resignado.

Aquella mascota escuchaba con atención lo que su amo decía; inclina su cabeza para acariciar a su dueño a manera de consuelo, emitiendo un gemido.

-Yo también te amo Savage – sonrió acariciándole – Juntos hemos estado y no nos separarán. Te lo prometo.

El pastor alemán sintió por medio de su olfato un aroma conocido; dirigiéndose hacia su portador.

La persona responsable era un hombre de veinte años; no tenía una musculatura pero denotaba elegancia en su forma de vestir. Su tez era nívea y tenía un poco largo su cabello negro; pero eso no le quitaba el carisma de galán; poseía unos ojos esmeraldas y su sonrisa, aunque fuese leve era agradable. El aroma que despedía aquel hombre tenía un toque de menta.

-¿Me extrañaste? – Mencionó aquel hombre con elegancia mientras le acariciaba la cabeza al can.

Savage movía la cola en señal de afecto.

El joven del cabello negro se aceró de forma respetuosa hacia el chico del cabello rojizo.

-¿Me perdí de algo, Elliot? – Expresó el hombre de los ojos esmeraldas.

-No del todo – Respondió tranquilamente el susodicho – Darán una conferencia de prensa. ¿Lograste hablar con ella?

-Sí. Pero es muy ruda. –Suspiró un poco – Dijo que intentará disuadirlo para evitar un conflicto…

-Con todo respeto Liam – Interrumpió aquel hombre – Debiste haberme permitido recuperar la reliquia a mi modo. – Su tono indicaba frustración e impotencia.

Liam quien comprendía al muchacho; colocó la diestra en el hombro del pelirrojo.

-Yo puedo hacerlo a mi modo… pero aunque suene un poco raro en mi esencia; quiero hacer las cosas bien. Muchos han formado un prejuicio de mí y me comparan con el anciano. ¡Yo no soy como él! No te arriesgaría en ello. – Esto último lo menciona con cierto sentimiento.

-Liam – Expresó el muchacho con gentileza – Soy tu guardaespaldas, tu guardián. Aunque puedes hacerme trizas en cualquier momento; no permitiría que te lastimaran.

El susodicho observa el rostro de Elliot y con delicadeza toca el mentón del pelirrojo.

-Cuando papá te contrató – Habló Liam con nostalgia, serenamente – creí que eras el clásico guardaespaldas; sin embargo; muchas veces te saqué de tus casillas, deseaba que te marcharas… no había comprendido por qué seguías conmigo hasta que descubrí la verdad.

El muchacho tenía un leve sonrojo en su rostro. Algunas personas murmuraban sobre aquella escena. Liam no se preocupaba por ese detalle.

-Tenemos evento en la noche y quiero que me acompañes. – Mencionó Liam con elegancia, sonriéndole al muchacho.

Elliot comprendió por el tono de su voz que eso es una orden.

Al acecho

Clint había llegado temprano al departamento; por alguna razón colocó con seguro la puerta de su habitación; procedió a ducharse y a elegir su vestuario de rigurosa etiqueta. El tiempo había transcurrido de forma rápida.

Por otra parte; Kate no había comentado sobre su cita en Central Park; vería la manera correcta de decírselo a Clint.

-¿Te falta mucho anciano? – Habló la joven quien lucía un vestido sencillo en color negro con un escote de espalda adornado de perlas negras.

-¡Dame unos momentos Kate!

-La limo no tardará en llegar – Mencionó afligida.

La puerta de Clint se abrió; el vengador había elegido un traje negro con camisa blanca y una corbata; ésta última mal colocada.

-Clint – se aceró Kate hacia él arreglándole la corbata – sigues teniendo el mismo problema.

-No soy muy afecto a esto. – Respondió el halcón con cierto sonrojo.

-Cuida ese detalle, anciano – susurró la joven aunque ésta vez notó el sonrojo de su maestro, perdiéndose por instantes. – Listo.

Un pequeño sonrojo se asomó en la joven arquera. El motor de la limo se escuchó. Clint se sintió salvado. Ambos se despidieron de Lucky.

Kate observaba de reojo a su compañero por medio del reflejo del cristal; todo esto sucedía en el recorrido que hacía en la limosina. El halcón por su parte se había quedado dormido.

"Eres un torpe" -Pensó la joven – "¿Por qué se sonrojó? Él no es así".

Aquel vehículo va disminuyendo la velocidad, estacionándose en la entrada del salón de un hotel reconocido. Clint siente que han llegado. De forma caballerosa, el halcón desciende para darle paso a la joven; ofreciéndole su brazo para acompañarla.

-¡Que formal, anciano! – Habló la chica con cortesía.

La pareja caminaba sobre una alfombra roja; la prensa tomaba fotografías.

-Escuché que mantenías una discusión telefónica con tu padre – Mencionó Clint.

-Sí – expresó con cierto pesar – le pedía que no subastara una pieza de joyería.

-Así que el evento es una subasta – Respondió resignado.

-Y todo lo que se recaude para la caridad – argumentó de forma irónica. – Liam me pidió ese favor.

Clint guardó silencio; no sabía que decir.

-Tu amigo debió estar desesperado para que te haya pedido tal favor.

-¡Vaya, te expresas como si no lo conocieras! – Sonrió Kate – Apuesto a que vendrá acompañado de una chica con melena rubia; tiene fijación con ése tipo de mujeres.

Los halcones habían ingresado al salón y observaron a gente pudiente saludándose de forma protocolaria, como a su vez a un lado del recinto; la línea de guardaespaldas estaba ubicada para proteger a dichas personalidades. Ambos tomaron asiento.

-Será aburrido – Comentó Kate.

En una de las puertas anexas, una pareja había ingresado. Katie siguió con la mirada el porqué de tanto murmullo.

-El hijo del embajador – Se escuchaba a distinguir.

-¡¿Liam?! – Habló con asombro la joven.

-¿Pasa algo, Katie? – Preguntó Clint.

-Creí que… traería a una rubia – Habló un poco despectiva.

El halcón observó a la pareja, para su sorpresa él se quedó perplejo.

Katie se dio cuenta y estaba a punto de darle un puntapié a Clint pero notó en sus ojos una especie de admiración. Esa mirada era la misma que tenía con ella cuando ella acertaba en las dianas y respondía satisfactoriamente en su entrenamiento.

La chica en cuestión, era una joven de cabellera rojiza quien portaba un vestido pegado (o tallado) en color azul; lucía de forma sexy. Acompañaba a Liam. Se notaba su timidez, pero en su mirada reflejaba la felicidad al estar del brazo de aquel hombre.

-¿Conoces a la chica? – Cuestionó la joven de cabellera negra - ¿Un viejo amor?

Clint se sintió apenado pero debía responder.

-Ella no fue parte de mis conquistas – Respondió de forma cortés – La conocí desde pequeña pero tuvo que separarse de sus padres por causas de fuerza mayor. Sabía que tarde o temprano su belleza interna reflejaría su belleza externa.

-Autoestima baja – respondió Kate irónicamente.

El asintió con la cabeza.

Paulatinamente, el silencio se va produciendo y el responsable en moderar la subasta iniciaba en poner a la venta piezas antiguas y joyería. Se hablaban de sumas exorbitantes de dinero. Clint se sentía incómodo. Varios artículos fueron subastados, cuando llegó el turno a una especie de gargantilla dorada que en la parte central tenía un diamante en color azul cielo; cuyo brillo era majestuoso.

-La subasta inicia con medio millón – Mencionó el moderador.

Las cantidades iban en aumento; la puja aumentaba.

-¡Quince millones! – Expresó Liam de forma elegante.

Los presentes se sorprendían ante aquella acción.

-¡Quince millones! – Habló el moderador – La oferta está en quince millones. Quince millones a la una, ¿alguien oferta más? , Quince millones a la dos…

-La vida de los presentes por la joya. – Se escuchó una voz varonil profunda.

De forma repentina, la sección de guardaespaldas fueron dejados inconscientes; las puertas se cerraron abruptamente. Un comando armado irrumpió en el recinto.

Lo hombres intentaron defenderse, pero una especie de magia hizo que estuvieran bajo un encantamiento haciéndolos actuar bobaliconamente. La causante; una mujer rubia con atuendo verde y tiara asgardiana aparecía, acompañada de un hombre de apariencia rojiza.

-¡Amora! – Susurró Kate - ¡Clint actuará como idiota!

-Gracias por tu apoyo – murmuró el susodicho entre dientes.

-¡Red Skull! – Habló en voz baja Liam - ¡Ahora sabemos quién le apoya! – mencionó con intención.

Clint de forma repentina se lleva la diestra en su oído; como si se quejara de un dolor. La joven del cabello rojizo reacciona de igual manera.

-Son todos tan amables – Expresó el villano de forma irónica – No tengo la necesidad de presentarme.

-Hay muchas caras conocidas – Intervino Amora sarcásticamente dirigiendo la mirada a los halcones – Podrías tomar la joya y marcharnos.

-No lo sé – respondió el villano – Quisiera divertirme un poco – Sonrió malévolamente – no se si quiera a Hawkeye o a la pelirroja.

Clint y Liam tenían una expresión de desagrado ante ello.

-¡Desearía romperle los dientes! – murmuró entre dientes Katie.

-Entonces, prepárate – Mencionó Clint quien de su sacó había sacado un arco portátil, extraño en su diseño, con cinco flechas. Daba la impresión que fuese la famosa nanotecnología.

-¡Clint! – Susurró Kate tomando el arma – no te conocía este arco.

La gente armada de Skull percibe el cuchicheó en la fila donde se encuentran los halcones.

-Liam – susurró la joven pelirroja en un idioma extraño – Ya sabes que hacer.

-¡Hay un cibertroniano! – Mencionó uno de los secuaces de Skull

-Ya sabes qué hacer – Expresó Skull con voz de mando.

Ofensiva nocturna

Repentinamente, el suministro de energía eléctrica es cortado y la temperatura empezó a descender de forma drástica; al mismo tiempo dos flechas entre las sombras derribaban a los villanos. Las puertas del recinto se abrieron de forma violenta y las personas empezaron a huir.

-¡Amora, No dejes que escapen! – Refunfuñó el villano del rostro rojizo.

Misteriosamente una fuerza hace levitar al grupo de villanos proyectándolos con violencia.

-¡No lastimarán a inocentes! – Se escuchó una voz femenina.

-Esa voz yo la conozco – Mencionó uno de los secuaces - ¡Es un autobot!

En medio de la confusión, beast lobo había tomado aquella joya con sus fauces huyendo entre las sombras.

Amora, lanza un hechizo desesperadamente que ilumina el recinto; y observa que Clint pelea cuerpo a cuerpo con sus "sub alternos", protegido por Kate con el arco, como a su vez una estructura tipo androide de color grisácea establece pelea con el grupo armado.

Sin embargo, distingue a una tercera persona que está armada y por el estilo de su traje se parece mucho al diseño del androide grisáceo; sólo que ella porta los colores azul y rojo.

La asgardiana intenta atacar a Clint pero la chica bicolor se lo impide. El halcón se da cuenta de ello mirando hacia su salvadora, decide tomar a Kate de la cintura mientras ésta continua disparando con el arco.

-¡¿Anciano, qué haces?! – Cuestionó indignada Kate.

-Salvando tu vida Katie, ella se harán cargo – Mencionó Clint quien había recibido un rozón de arma en el brazo izquierdo.

-¡Clint! – Respondió la chica del cabello negro al notar la herida.

-No es grave – sonrió mientras se la llevaba a salvo subiéndola a un camaro amarillo.

Kate decidió no preguntar, por ahora.

Por otra parte, la pretender grisácea y la chica bicolor peleaban en el interior del recinto.

-Sabía que vendrías – Dijo la androide.

-No puedo negar el llamado de la sangre – Respondió con sentimiento su compañera.

Skull observaba a las dos guerreras.

-Tal como lo había dicho mi aliado – susurró el villano – Ellas son de vital importancia.

La Asgardiana quien había sido derribada, se levantaba de nuevo, limpiándose el labio inferior. La habían lastimado.

-¡Captúralas! – Dijo Red en voz de orden.

-No puedo, los vengadores han llegado. – Respondió la hechicera.

Al decir esto, el famoso martillo de Thor ingresaba en el recinto con violencia golpeando a todos los que estuviera a su paso.

-Si voy a capturarla será mi modo – Mencionó Amora – Starscr4eam está haciendo lo suyo y mi fiel verdugo cumplió con su trabajo.

-Entonces vámonos. – Finalizó Skull.

Amora utiliza sus habilidades mágicas para abandonar el lugar junto con el villano.

Las dos guerreras autobots observan todo aquello notando la presencia y ayuda de Thor. Sin embargo, la pretender se lleva su diestra en uno de sus audios.

-Elita – Habló el mecanismo – Savage me necesita.

-Te cuidado Orión – Respondió la chica.

Sin decir nada, el pretender abandonó el recinto rápidamente.

El hijo de Odín no se atrevió a detener el mecanismo, sin embargo observó a la segunda guerrera que tenía en frente.

-Asgard está consternado – Expresó con voz solemne – Los reinos conocidos como el tuyo corren peligro. Mi padre delegó una tarea a sus hijos.

-Tu enemiga está aliada con mi enemigo – Respondió la chica uniformada.

-Y mi hermano, sin desearlo está aliado con la guerrera gris. La especie a la que llaman decepticons está invadiendo la parte norte de la ciudad, pero él junto con mis amigos le está haciendo frente.

-Entonces diles que usen vibranium y apuntes a los audios para derribarlos.

Aquella guerrera se preparaba a desaparecer.

-Tú eres la que llamaban Bastarda sin gloria, ¿cierto? – Expresó el Dios del Trueno – ¿Seguirás con el mismo nombre?

-Mi nombre cibertroniano es Elita Prime, pero para facilitarte las cosas, puedes llamarme como la deidad grecorromana diosa de la caza.

La guerrera desapareció de aquel lugar. Thor contemplaba aquella escena desolada, sin embargo no tuvo tiempo para lamentarse y se marchó para apoyar a sus compañeros.

Gracias por leer.

Eagle.